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Aprender a mirar
Robyn Quin |
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El lugar de los
textos visuales en el currículo escolar El número de aparatos de televisión y de vídeo en los hogares, las cifras de taquilla de las salas de cine, la difusión de las revistas, comics y libros que se apoyan fundamentalmente en imágenes visuales para comunicar, así como la ubicuidad de letreros, vallas publicitarias y logotipos son una indicación de que los textos visuales suponen una de las formas más importantes de comunicación en la sociedad y una fuente básica de información y entretenimiento. Este hecho, por sí solo ya justificaría la inclusión del estudio del lenguaje visual y de los textos visuales en el currículo escolar. Como el significado de muchos textos visuales parece ser tan obvio, fácilmente se nos olvida que para llegar a esos significados utilizamos un lenguaje, de hecho un número de lenguajes, y que estos lenguajes son aprendidos. Por ejemplo, reconocer que un fundido en una película representa el paso del tiempo no es algo natural sino el resultado de conocer una serie de convenciones cinematográficas concretas. La habilidad para reconocer que en una viñeta de un comic la figura de un hombre de tez morena y sin afeitar representa a uno de los malos es también producto de una serie de convenciones de lenguaje aprendidas. Muchos de esos significados y convenciones de los textos visuales son tan ampliamente compartidos que han llegado a considerarse naturales y no como que el resultado final de un proceso de selección y organización, al que se ha añadido la aplicación de un conjunto concreto, y modificable, de acuerdos. La segunda razón de peso para incluir el visionado de imágenes en el currículo, como antes se hizo con otros textos, es que los textos visuales implican el uso de un lenguaje. Estudiar los textos visuales y el lenguaje visual contribuye a la comprensión que el propio alumno tiene acerca del lenguaje en general y de sus propias capacidad para utilizarlo. Los lenguajes son sistemas de significado. En el estudio de los textos visuales estos sistemas de significado son llamados a veces códigos, palabra que viene de la semiótica. El cuadro 1 muestra algunos de los lenguajes, o códigos, utilizados por los espectadores para interpretar textos visuales: |
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Cuadro 1: Ejemplos de uso del lenguaje en la interpretación de textos visuales Cuando se está viendo una película de cine o un programa de televisión, los espectadores interpretan: * el lenguaje hablado, tanto en los diálogos como en la voz en off; * el lenguaje escrito en los títulos, subtítulos y créditos; * los códigos de iluminación y sonido utilizados en la película o en televisión tales como reconocer que la iluminación suave y la música lenta se emplean para crear una atmósfera y un estado de ánimo concretos; * el lenguaje de la cámara; por ejemplo, el uso una u otra angulación para resaltar el poder o la importancia de un personaje; * los códigos de edición, como saber que una serie de cortes rápidos y continuados se utilizan para indicar el paso del tiempo; * los significados simbólicos asociados a ciertos objetos; por ejemplo, a un collar de oro se vincula la idea de riqueza; * los códigos de interpretación de los actores, que nos ayudan a formarnos una idea acerca de cada personaje; * los códigos de narración, como saber distinguir entre planteamiento, nudo y desenlace. Cuando se están leyendo y viendo libros con imágenes, periódicos, revistas, folletos y otros textos con ilustraciones, los lectores interpretan: * el lenguaje escrito que acompaña a las historias, artículos y pies de foto; * los códigos de color y sombra utilizados en las ilustraciones para conseguir una atmósfera concreta; * los códigos de angulación, encuadre y perspectiva que enmarcan la relación entre el lector y el sujeto que aparece en la ilustración; * los códigos de secuencia, como las relaciones cronológicas y causales entre ilustraciones; * los significados simbólicos asociados a objetos, escenarios y estilos gráficos; * los significados asociados con gestos, expresiones faciales y vestuario;
* códigos de
tipo narrativo o expositivo
Ya hemos dicho
que los textos visuales son importantes para el desarrollo
intelectual de los estudiantes porque están basados en una forma de
lenguaje. Hablando en concreto de la televisión, Hodge y Tripp
afirman que "la respuesta de los niños a la televisión normalmente
es un acto cognitivo complejo, y no, como se ha creído ampliamente,
algo que va en contra de la lectura y el pensamiento, sino que está
tan vinculado a estos que tiene sentido hablar de ‘leer’ la
televisión" (Hodge y Tripp, 1986). El mismo comentario podría
hacerse acerca de todos los textos visuales. Tanto mientras leen como mientras visionan imágenes, los estudiantes llevan a cabo algunas de las siguientes tareas: * usan el título de texto en cuestión para crearse una expectativa en torno al mismo; * utilizan la cubierta del libro o la secuencia de títulos de la película o del programa de televisión como generadores de expectativas que pueden guiar su interpretaciones posteriores; * se sirven de su experiencia acumulada en torno a textos similares, tanto leídos como vistos, para dirigir sus expectativas e interpretaciones en torno al texto que tienen delante en ese momento; * echan mano de su propia experiencia para dar sentido a la información, a los acontecimientos o a los personajes representados; * modifican sus pronósticos a la luz de su lectura o visionado del texto; * infieren significados que no están explícitamente expuestos; * interpretan y juzgan los motivos y comportamientos de los personajes; * combinan hechos separados para obtener una narración coherente, sirviéndose de la inferencia de causas y efectos o de la cronología; * hacen juicios acerca del texto (tales como la plausibilidad del mismo) en virtud de su propia experiencia. Todo esto hace pensar que el estudio de los textos y del lenguaje visuales puede ayudar al desarrollo de los estudiantes en otras áreas de aprendizaje. La habilidad para interpretar imágenes implica habilidades como la identificación y la predicción, herramientas útiles para permitir a los estudiantes decodificar el lenguaje escrito en los libros. El conocimiento de los estudiantes sobre las estructuras narrativas adquirido a partir del cine, la televisión o los comics, por ejemplo, puede aplicarse al estudio de textos narrativos escritos.
El lenguaje y
los textos, como bien saben los maestros, no son neutrales sino que
están profundamente cargados de valores, ideologías y formas de
pensar acerca del mucho en que habitamos. Del mismo modo que hay
usos sexistas y racistas del lenguaje hablado y escrito, los textos
visuales pueden presentar, por ejemplo, ciertos roles de género como
normales dejando de lado al mismo tiempo otras posibilidades. Pueden
presentar igualmente como naturales y únicas algunas formas de
pensamiento en torno a familias y grupos étnicos. Es decir, los
textos visuales juegan un papel fundamental en la creación y
transmisión de valores e ideologías, lo que supone otra razón, y
para mucha gente la más importante, para que sean incluidos en el
currículum.
La producción
de significado en los textos visuales es el resultado de una
compleja interacción entres productores, textos y audiencias. El
Cuadro 3, que aparece a continuación, presenta un modelo de esa
interacción a partir del cual los profesores podrían desarrollar
actividades de enseñanza en torno al lenguaje visual. Cada actividad
de aprendizaje, sobre todo en los primeros años de escuela, podría
centrarse en cada momento en sólo una parte del esquema, de modo que
después de haber participado en un ámplio número de actividades a lo
largo de todo el periodo de escolarización, los estudiantes fueran
capaces, gradualmente, de aprender a relacionar entre sí todas las
partes del esquema.
Cuadro 3: Un
marco para pensar acerca del lenguaje visual Sistemas de significado compartidos - lingüístico - ideológico Factores que afectan a la producción. Por ejemplo:
Producción
Texto Recepción Factores que afectan la recepción. Por ejemplo:
Sistemas de significado compartidos Tanto los productores de textos como la audiencia, en su afán de crear significado, se sirven de sistemas de conocimiento y formas de comprender compartidos. Estos marcos de conocimiento están compuestos por convenciones lingüísticas y códigos que circulan en la sociedad. Un ejemplo de una forma real de entendimiento compartido es la convención por la que una paloma blanca se relaciona con el concepto de paz. Si bien, las convenciones narrativas empleadas en un género textual concreto suelen constituir un sistema de significado más complejo. De ordinario, nos encontraremos ante un repertorio de sistemas de significado a nuestro alcance; algunos de ellos tenderán a ser más dominantes que otros porque son compartidos más ampliamente, se les concede más valor o tienen una relación más estrecha con el poder y el prestigio. Por ejemplo, existen diferentes sistemas de significado en circulación, que compiten entre sí, acerca del tema de la ciencia en nuestra cultura. Dentro de uno de esos sistemas, la ciencia es considerada como la precursora del progreso, y debe ser bien valorada y considerada por las posibilidades que ofrece a la hora de resolver problemas generales. Esta forma de pensar se encuentra habitualmente reflejada en géneros como los documentales y las noticias. Sin embargo, también existe otra forma de pensar que trata a la ciencia como una amenaza y un peligro para la humanidad. Este punto de vista suele aparecer más en películas de ciencia ficción o de terror. Es importante resaltar que los sistemas de significado no son inmutables. Están sujetos a desafíos y cambios. Un ejemplo sencillo de esto es el uso que se daba a la imagen del paso de las páginas de un almanaque, como representación del paso del tiempo; ahora, sin embargo, ese código ha sido sustituido en muchos casos por un simple corte. Un ejemplo más importante: el conjunto de significados asociados con las personas de color en las películas americanas se ha ampliado considerablemente, de modo que ahora aparecen como héroes, líderes, y protagonistas y no tanto representando a personajes cómicos, seres malvados o víctimas de abusos, como ocurría antes. La producción La producción de un texto visual supone la selección de estructuras lingüísticas de entre los varios códigos y convenciones al alcance y la combinación de las mismas según ciertas formas. Es un proceso que puede compararse con la manera en que se estructura el discurso. Al pronunciar una frase recurrimos a nuestro conocimiento del lenguaje, de su vocabulario y reglas gramaticales, para conseguir que la oración tenga sentido. El proceso de selección supone que algunos significados son escogidos y otros desechados. Cada texto es un sistema de significado. Aunque los textos se sirven de sistemas de significado existentes no se limitan a utilizarlos sin más. Lo que suele ocurrir es que los textos, combinando elementos de varias maneras, crean nuevos significados. Si bien es cierto que algunos textos son más innovadores que otros en su uso del lenguaje, cada texto es único porque nunca es exactamente igual a otro. En todo caso, si esa igualdad se diera, ¿a quién le interesaría producir o ver el nuevo texto? El citado proceso de selección, combinación y manipulación cumple el papel de restringir los significados posibles a partir de un texto. Aunque la mayoría de las imágenes visuales tienen de por sí un conjunto de significados posibles, su significado definitivo en un texto específico estará limitado por el resto de imágenes, palabras y formas de lenguaje con las que se combinen. Además de utilizar sistemas de significado existentes, muchos textos crean, mediante el proceso de combinación y manipulación, sus propios sistemas de significado interno de modo bastante similar a como lo hacen los textos literarios. Ejemplos bien conocidos de esto son, entre otros, el uso, en Ciudadano Kane, de la imagen del patín de nieve ("Rosebud") como símbolo de la inocencia perdida y añorada, o el concepto de "la fuerza" en boca de los personajes de La Guerra de las Galaxias. Como ocurre con el lenguaje hablado y el escrito, el visual está en constante situación de cambio y desarrollo lo que permite que nuevas formas lingüísticas retroalimenten la sociedad y alteren lo que en cada momento es posible decir y cómo debe ser dicho. Los significados creados por los textos se convierten en parte del conjunto total de significados utilizables, desafiando, cambiando o aumentando los ya existentes. La imagen del vagabundo creada por Charles Chaplin, por ejemplo, llegó a ser un símbolo muy extendido de una mezcla de romanticismo y tristeza, utilizada a posteriori en otros muchos textos. Más recientemente numerosas películas y programas de televisión han contribuido a aumentar la naturaleza de los roles narrativos en los que era posible representar a las mujeres. Los factores que afectan la producción Un grupo de factores afectan a la forma en que las estructuras lingüísticas son seleccionadas y combinadas dentro de un texto. El factor más obvio que afecta la producción de cualquier texto visual es su intención --o intenciones--, y su audiencia diana; en definitiva, ¿qué pretende el productor y a quién desea llegar con su texto?. Las intenciones de los productores de crear o entretener, informar o persuadir, influirán en el tipo de texto producido. Su percepción sobre la audiencia a la que pretendan llegar influirá en las estructuras y la presentación utilizadas en el texto. Hay otros factores que afectan la producción y a los que a veces no se les presta atención. Por ejemplo, los factores legales y normativos pueden restringir el tipo de textos producidos así como los significados que se pueden extraer de un texto dado. Ejemplos bastante claros de esto son, por un lado, la censura que impide la presentación de excesiva violencia y pornografía y, por el otro, las normas que establecen lo que puede mostrarse en televisión durante el horario considerado como tiempo de emisión destinado al público infantil. Los factores de tipo financiero o comercial también juegan un papel importante, especialmente en la producción de textos visuales en los medios de comunicación social. Debido al carácter comercial de la mayoría de estos medios existe un fuerte imperativo en pro de la maximización de la audiencia, para lo cual ya se trabaja también en mercados internacionales. La necesidad de vender las películas y los programas de televisión en otros países limita lo que se puede contar, el lenguaje y el simbolismo que pueden utilizarse y a veces hasta los escenarios. En este sentido, la tendencia de los productores de los textos mediáticos será la de echar mano de los sistemas de significados más ampliamente compartidos, dejando de lado otras formas de pensar más originales. Las posibilidades de producción industrial, con gran apoyo tecnológico, también tienen importancia en el caso de los medios de comunicación. Algunos avances tecnológicos que han influido en la producción de textos visuales han sido el desarrollo del zum, la cámara fija (utilizada por primera vez en la película Rocky), las cámaras y micrófonos en miniatura, y los efectos generados por ordenador. La llegada del satélite también ha tenido una influencia importante en los informativos porque ha permitido introducir los conflictos bélicos en nuestras salas de estar y conseguir audiencias planetarias en las retransmisiones de ciertos acontecimientos deportivos. La recepción Como ya dijimos, la manera en que las imágenes, palabras u otras formas de lenguaje son seleccionadas y combinadas en un texto se realiza mediante la selección de unos significados sobre otros. Sin embargo, aunque los textos proponen ciertos significados, no pueden determinar completamente los significados que la audiencia producirá por sí misma. Las audiencias utilizan su propio conocimiento del lenguaje visual y de los sistemas de significado que tienen a su alcance para construir su interpretación de un texto. Aunque sea cierto que, en esta labor, los miembros de la audiencia son guiados por el texto, otros factores también son importantes para entender cómo se crean los significados. Factores que afectan a la recepción La investigación sobre audiencias desde comienzos de los años 80 ha proporcionado pruebas convincentes de que los espectadores de cine y televisión no son receptores pasivos de los mensajes. Los estudios indican que las audiencias no interpretan los mensajes de manera uniforme (Katz y Liebes, 1984; Morley, 1980; Palmer, 1984) ni del modo preciso en el que los críticos sugieren que deberían hacerlo (Radway, 1984) o como los autores de los mensajes pretendían (Hobson, 1982). Más bien la investigación sugiere que los espectadores individuales, en su tarea de intérpretes, se sirven de una mezcla de historias personales y sociales con frecuencia bastante inconexa y contradictoria. Como David Morley (1986), uno de los más sobresalientes investigadores de audiencias, comenta en su libro Family Television: cultural power and domestic leisure, "el mismo sujeto puede ser simultáneamente un obrero, un unionista, un seguidor del centrista Partido Democrático Social, un consumidor, un racista, propietario de una vivienda, un hombre violento con su mujer y un cristiano". En otras palabras, la identidad personal, de género, filosófica, cultural, social y económica del espectador influirá en los significados que hace a partir del texto. Obviamente, existen límites importantes a las interpretaciones que los espectadores pueden hacer y harán de los textos visuales. Estos textos, especialmente aquellos que tienen una razón de ser comercial, tenderán a ser estructurados según una "lectura recomendada" que sea reflejo de las relaciones de poder dominantes –capitalistas, machistas, raciales u otras-- en la sociedad en que han sido producidos. El concepto de una lectura dominante o recomendada de un texto tiene implicaciones a la hora de enseñar acerca de los textos visuales. Los estudiantes tienen que ser conscientes de los sistemas de significado dominantes si quieren llegar a ser espectadores críticos y verdaderos comunicadores. Entender las formas en que el medio comunica abre la posibilidad de que los estudiantes cuestionen, desafíen y cambien los sistemas de significado dominantes. Otra parte importante del proceso de desarrollo de habilidades de visionado relacionada con esto es procurar que los estudiantes puedan entender su propia posición como miembros de una audiencia. Dado que la mayoría de los textos visuales que aparecen en los medios de comunicación son producidos con el objeto de generar beneficios, los estudiantes deben comprender la forma en que los textos se dirigen a ellos como miembros de un mercado objetivo. El uso de los textos visuales en el aula A la hora de utilizar textos visuales en el aula hay una serie de principios que sería conveniente que los maestros tuvieran en cuenta. Estos principios incluyen los siguientes: * establecer el propósito del visionado; * centrarse en un aspecto limitado del lenguaje visual en cada momento; * valorar los gustos y conocimientos que ya tienen los estudiantes; * atender a los estudiantes con necesidades especiales. Establecer el propósito del visionado Como ocurre con todas las actividades educativas, los estudiantes deben tener una clara percepción de lo que se les ha pedido que hagan y por qué. Esto es particularmente importante en el caso del visionado. Con frecuencia, se induce a los alumnos a considerar los textos visuales como fuentes de entretenimiento y/o información incuestionables. Sin embargo, la meta debería ser la de animar a nuestros alumnos a convertirse en espectadores y lectores críticos, que reflexionen sobre la forma en que los textos son construidos, sobre la naturaleza del lenguaje visual y sobre sus propias estrategias de visionado y lectura. Por otro lado, muchos textos visuales son seductores e intentan que los espectadores se involucren en el relato, la ficción o cualquier otro género que se esté exponiendo. Tratar de establecer un propósito de la actividad de visionado ayuda a desnaturalizar este proceso y permite que los estudiantes puedan fijarse en las formas de creación de significados que están siendo utilizadas. Centrarse en un aspecto limitado del lenguaje visual en cada momento La comprensión del lenguaje visual, como todo tipo de comprensión, se construye en un periodo de tiempo mediante un conjunto de actividades bien enfocadas que se apoyan las unas en las otras. Los textos visuales, como cualquier otro texto, tienen enorme interés tanto por su significado como por su propio proceso de construcción. Esto da lugar, con frecuencia, a la tentación de analizar excesivamente un texto. Sin embargo, esa tentación es probable que tenga como resultado una "sobrecarga de información" para los estudiantes, además de eliminar el disfrute tanto del texto como del aprendizaje en torno al lenguaje visual. Los profesores encontrarán de mayor utilidad centrarse en uno o dos conceptos en cada momento, aunque a medida que los estudiantes progresen en su periodo de escolarización podrán ser animados a buscar los vínculos entre los distintos conceptos que hubiesen aprendido con anterioridad. Cuando se utilicen cintas de vídeo, una manera de conseguir que los estudiantes se centren tanto en el propósito educativo del visionado como en el aspecto específico del lenguaje visual en el que se trabaje es mediante el uso de la pausa y/o la imagen fija del magnetoscopio. Esto permite a los alumnos disponer de tiempo para pensar y discutir en torno al tema central del texto analizado. Asimismo, podrán examinar el texto con mayor detalle. Aunque algunos estudiantes puedan sentirse un tanto desorientados al principio con esta práctica, pronto la considerarán como una parte más de la forma habitual de estudiar los textos visuales en clase. Valorar los gustos y conocimientos que ya tienen los estudiantes La auténtica enseñanza está basada en lo que los niños ya saben y pueden hacer. Antes había una tendencia a denigrar muchos productos de los medios de comunicación, en especial los más populares entre los jóvenes, como los comics, dibujos animados, revistas de baja calidad, comedias de situación y series de televisión. El objetivo de enseñar acerca de los textos visuales es aumentar la capacidad lingüística de los estudiantes y sus habilidades para pensar críticamente. Esto sólo se conseguirá si el conocimiento y los gustos de los estudiantes no se dejan de lado. Más aún, la familiaridad de los estudiantes con los textos mediáticos convierte a estos textos en vehículos ideales para el análisis de cómo funciona el lenguaje visual. Atender a los estudiantes con necesidades especiales El curriculum debe llegar por igual a todos los estudiantes, asegurando tanto como sea posible que todos disfrutan de los beneficios del mismo. Muchos textos, tanto impresos como visuales, excluyen a muchos estudiantes. Con frecuencia, los sistemas de significado y los valores en los que los textos se apoyan no son aquellos con los que los alumnos están familiarizados o de acuerdo. De este modo, los estudiantes pueden percibir que el grupo social y/o cultural al que pertenecen se esterotipa negativamente, se denosta o se ignora en muchos libros, películas y programas de televisión. Este problema destaca en especial en los textos mediáticos que se apoyan fuertemente en sistemas de significados dominantes y estereotipos fáciles de reconocer. Por ello, el profesor debe tener en cuenta el sistema de significado que los estudiantes traen consigo a la hora de analizar los textos, y tiene que proporcionar oportunidades a todos los estudiantes para que cuestionen los procesos de estereotipado, denostado y exclusión que se puedan observar en los medios de comunicación. En consecuencia, los profesores han de buscar textos visuales que desafíen los sistemas de valores dominantes –en general los que pertenecen a la personas blancas, habitualmente varones y de clase media-- en los medios de referencia. Recursos para enseñar acerca de los textos visuales Hay un amplio conjunto de recursos disponibles para enseñar a visionar, a leer los textos visuales, entre los que podemos incluir: * el propio conocimiento de los estudiantes; * los recursos del centro educativo; * el material emitido por las televisiones; y * el material producido comercialmente. El conocimiento de los estudiantes El recurso más importante del que dispone el profesor es el propio conocimiento que tienen sus estudiantes en torno a los textos y al lenguaje visuales. La mayoría de los estudiantes en todos los niveles educativos tendrán la experiencia de haber visionado una gran cantidad de textos visuales y no debería ser difícil identificar en clase algunos textos con los que casi todos los alumnos estén familiarizados. Estos podrían incluir, por ejemplo, carteles, logos y vallas publicitarias de la zona, películas recientes, programas de televisión de éxito, revistas de gran difusión y tiras de cómic del periódico local. Recursos del centro escolar Muchas escuelas cuentan ya con algunos recursos tanto de uso en biblioteca como en clase que pueden ser utilizados para desarrollar las habilidades y la capacidad de comprensión de los estudiantes en el campo del lenguaje visual. Los libros de fotografías son el ejemplo más obvio pero casi todos los libros utilizan algún tipo de lenguaje visual, aunque sólo sea en la cubierta. Algunas escuelas también contarán con algunos vídeos pensados en principio para que se utilicen en el área de ciencias sociales o naturales. Sin embargo, esos vídeos también pueden emplearse para mejorar la comprensión del lenguaje visual que los estudiantes tengan. En lugar de centrarse únicamente en el contenido del vídeo, los estudiantes pueden examinar no sólo la forma en que el lenguaje fílmico se utiliza para intentar que la audiencia realice una interpretación determinada sino también las ideas y valores subyacentes en el texto. Materiales emitidos y materiales producidos comercialmente Se pueden conseguir numerosos vídeos tanto comerciales como de programas emitidos. Cada vez están apareciendo más compilaciones de viejas producciones como noticieros, bodas reales y series de televisión de los años cincuenta, sesenta, setenta y ochenta. Los profesores encontrarán en este material unos recursos de gran valor ya que puede ser utilizado para llamar la atención de los alumnos, incluso de los más jóvenes, sobre los cambios producidos con el tiempo en el lenguaje visual, las representaciones y los valores. De este modo esos recursos ayudan a conseguir el importante objetivo de desnaturalizar los textos mediáticos. Otros recursos Existen otros recursos que también son fácilmente asequibles. A partir de la donación de profesores, padres y estudiantes se pueden conseguir colecciones de imágenes de revistas para ser analizadas. En general los periódicos más importantes cuentan con algún tipo de promoción que hace posible que los centros escolares puedan conseguir ejemplares a coste reducido. Conclusión Por último, señalar que el aprendizaje en torno al lenguaje visual se debe enmarcar inevitablemente en el campo más amplio de los estudios culturales, en el que tarde o temprano tendremos que situarnos. Se trata de una lógica conclusión final a la que llegaremos porque cualquier estudio del lenguaje que merezca la pena --sea la forma de lenguaje que sea— y de su manifestación en textos específicos debe estar en definitiva arraigado en el estudio de la cultura y de los valores. Referencias HOBSON, D. (1982): Crossroads:the drama of a soap opera. Londres, Methuen. HODGE, B. y TRIPP, D. (1986): Children and television. Cambridge, Polity Press.
KATZ, E. y LIEBES, T. (1984): "Once upon a time in Dallas" en
Internedia, vol. 12, nº 3.MORLEY, D. (1980): The Nationwide
Audience:structure and decoding. Londres, British Film
Institute.MORLEY, D. (1986): Family Television: cultural power
and domestic leasure. Londres, Comedia.PALMER (1984): The
Lively Audience: a study of children around the TV set. Sydney,
Allen and Unwin. |
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