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Fuente
BBC Mundo
Cada 18 segundos
una mujer sufre una agresión en el mundo según Naciones Unidas
La violencia física o sexual contra
las mujeres por parte de sus parejas es generalizada en el mundo y muy
pocas veces se habla de ello. En algunos países, dos de cada tres
mujeres han sufrido maltrato
Esa es la conclusión de un estudio
llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el
impacto de la violencia doméstica en la salud de la mujer.
"La violencia doméstica es muy común en
el mundo", dijo a BBC Mundo la coordinadora del estudio, la doctora
Claudia García Moreno, de la Unidad de Género, Salud y Mujer de la
OMS.
"Hasta un 71% de las mujeres
entrevistadas habían tenido alguna forma de violencia física o sexual
y de éstas, la mitad había sufrido alguna lesión grave", afirma la
experta
Diversidad
En el estudio, el primero que se realiza
globalmente sobre la violencia doméstica, participaron 24 mil mujeres
en edad reproductiva en 10 países del mundo.
Según la organización el estudio eligió
varios países para tener una diversidad geográfica y cultural.
Se seleccionaron Perú, Brasil, Namibia,
Tanzania, Bangladesh, Japón, Tailandia, Samoa, Serbia y Montenegro y
Etiopía.
Los índices de violencia física o sexual
van desde 15% de las entrevistadas en Japón, hasta 71% en Etiopía.
En un quinto de los casos en Etiopía y
en más de la mitad en Perú, la violencia resultó en lesiones físicas
considerables.
La investigación reveló que el abuso
infligido por la pareja es la forma más común de violencia contra la
mujer.
Esta violencia es mucho más extendida
que los asaltos o violaciones llevados a cabo por extraños o
conocidos.
"Y el problema tiene un enorme impacto
en la salud física y sicológica de las mujeres", dice la experta.
La investigación encontró una clara
relación entre las experiencias de violencia doméstica y los riesgos
de sufrir enfermedades y trastornos emocionales.
Éstos incluyen lesiones, problemas
emocionales, pensamientos e intentos suicidas y síntomas físicos de
diversas enfermedades.
Y las embarazadas no resultaron exentas
de este mal.
Hasta un 28% de las mujeres que habían
estado alguna vez embarazadas dijeron haber sido golpeadas durante el
embarazo, más del 90% de las veces a manos del padre de su hijo
nonato.
"Es muy alarmante que donde las mujeres
deben sentirse seguras, con la persona que quieren, es donde se da
principalmente la violencia", afirma la experta.
Justificación
"Los patrones de violencia que
estudiamos", dice la doctora García, "son consistentes en todos los
países".
"El impacto de este problema en la salud y bienestar
de la mujer es similar en todos los ambientes culturales y
económicos", afirma.
La OMS destaca el "sorprendente grado con el que las
mujeres justifican el abuso del que son víctimas".
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Ahinhoa Arteta
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Maribel Verdú |
Aitana Sánchez Gijón
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Entre un 50 y 90% de las mujeres entrevistadas
estaban de acuerdo en que un hombre tiene razón si golpea a su esposa
bajo ciertas circunstancias.
Por ejemplo, dice el documento, "si ella lo
desobedece, si se rehúsa a tener relaciones sexuales, si no finaliza
los trabajos domésticos a tiempo, o si sospecha de infidelidad".
También se mencionan los casos en que las mujeres no
pueden rehusarse a tener relaciones sexuales.
Entre un 44 y 51% de las mujeres sienten que no
tienen derecho a decir "No" al acto sexual, incluso si sus esposos las
maltratan o golpean
Prevención
Pero la salud es sólo un aspecto del complejo tema de la violencia
doméstica.
La OMS destaca la importancia que las organizaciones
de salud pública pueden desempeñar para combatir el problema y
prevenirlo.
A pesar de ser un problema extendido, silenciado, y
muchas veces aceptado y justificado, sí es posible cambiar las
actitudes para prevenir la violencia doméstica, señalan los expertos.
"Si pensamos en otros problemas de salud pública,
como el tabaquismo, sabemos que es posible combatirlos", dice Claudia
García Moreno.
Según la experta, a lo largo del tiempo se ha
logrado cambiar los comportamientos de la gente frente al tabaquismo.
"Hoy ya no es aceptable fumar como lo era hace una
generación y de la misma manera podemos trabajar para cambiar todas
las actitudes culturales y sociales que permiten este tipo de
violencia".
Para lograrlo, agrega, se requiere de acciones
coordinadas en todos los niveles de la sociedad, desde la familia y la
comunidad hasta los sistemas de salud, educación y justicia.
"No es fácil, y no cambiará de un día para otro,
pero es posible lograrlo", concluye.
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