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"La mujer permanece en los patios interiores,
Apaga las antorchas, termina la tarea del día.
Cuando es joven hace la reverencia,
Baila los bailes y se sienta a esperar el
arribo del príncipe.
Cuando es vieja, aguarda a que le den la orden
de que se retire".
Rosario Castellanos.
En este trabajo me voy a referir a la violencia moral a la que
se enfrentan las mujeres mayores. Cito al filósofo
Adolfo Sánchez Vázquez:
"En cada etapa de nuestra vida nos vemos amenazadas por la
violencia. La violencia es tan vieja como la humanidad misma.
Tan vieja que el inicio del duro caminar de las personas aquí en
la tierra, lo fija la Biblia en un hecho violento: su expulsión
del Paraíso. Y así ha sido a lo largo del tiempo que llamamos
historia, vemos que la violencia va de una a otra época, de una
a otra sociedad alimentando el sufrimiento de la vida
cotidiana". (Sánchez Vázquez. 1998)
Si esa es la violencia social resultado de las conquistas y las
guerras, también existe otra violencia no menos terrible que
sucede en las relaciones interpersonales, en las familias y en
las comunidades. Es la violencia de género que se ejerce en
todos los ciclos de vida. Especialmente dolorosa resulta a mayor
desprotección de las personas; y ese es el caso paradigmático de
las mujeres mayores en las sociedades patriarcales. Violencia
que se ve agravada por la etnia y la clase socioeconómica y
otras diferencias relevantes. Podemos decir que la mayor
violencia se ejerce contra las mujeres mayores en las sociedades
patriarcales.
El patriarcado es una estructura de poder que se
institucionaliza en la familia, se refuerza en la sociedad civil
y se legitima en el estado. Constituye el poder del padre en la
familia, el patrón en el trabajo y el padre eterno en el cielo.
El dominio patriarcal se mantiene y perpetúa por medio de la
violencia de género y su finalidad es conservar la autoridad y
el control del colectivo femenino, por el gran valor que
representan las mujeres para los hombres: en su dimensión
erótica y su capacidad procreativa.
Cuando hablo de violencia moral deseo significar un tipo
específico de agresividad que no se representa necesariamente
por la violencia física. Se trata de violencia simbólica en el
sentido de falta de respeto a la dignidad de la persona; el
desconocimiento de su valor como ser humano, en lo que atañe a
su libertad, a su autonomía, a su derecho a orientar la vida de
acuerdo con su propia decisión acerca de lo valioso, de lo que
vale la pena elegir como persona. Se refiere también a la falta
de respeto a la edad, por la violación de los derechos humanos
de las personas mayores que han trabajado toda su vida, sea en
el trabajo doméstico no remunerado, como lo hacen las mujeres;
sea en el trabajo público remunerado. En muchos casos carecen de
la jubilación una vez que han alcanzado la edad mayor. No se
respeta su derecho al retiro, a la pensión económica y el
reconocimiento social por su dedicación a la familia y su
contribución en la vida pública.
La sociedad moderna ha ido haciendo de la vejez cada vez más una
suerte de desecho, con base en sus valores centrados en la
fuerza, la agilidad para el éxito, y en la conquista de bienes
materiales. La juventud es el símbolo paradigmático de este
siglo que inicia, pero no cualquier juventud sino del joven
blanco, sano, económica y profesionalmente exitoso.
Este terrible concepto de lo "productivo-joven" domina la
política y el imaginario social, construye paralelamente una
perversa idea de cuerpo, de belleza y hasta de salud. Se valoran
sólo los cuerpos jóvenes al extremo que el paso de los años hay
que disimularlo a como de lugar. Toda marca que deje la vida es
considerada fea, inaceptable y vamos viviendo en una guerra
contra la naturaleza de nuestros propios cuerpos. Todo lo que lo
aleje de la perfecta potencia física y material es considerada
una enfermedad y por tanto medicalizada. Vamos desarrollando una
separación de nuestros cuerpos, sus ritmos, sus etapas lenguajes
y avisos. (Bedregal, noviembre 2000)
La violencia contra las mujeres maduras se manifiesta contra de
su sentimiento, en lo interno; su cuerpo en lo físico y su
actividad, en la vida social. Veamos brevemente como se
manifiesta esta violencia en cada uno de los aspectos
mencionados antes.
He de advertir, sin embargo, que me referiré a los peligros que
sufren las mujeres mayores y de los que son víctimas, en la
clase media mexicana. No hablaré respecto de las clases
desprotegidas, cuyo sufrimiento es aún mayor por la carencia
económica.
En cuanto a lo afectivo, para las mayores, se anuncia la
tradicional desvalorización de las mujeres por la cesación de su
capacidad reproductora, acompañada de la supuesta disminución de
la respuesta erótica femenina.
En lo físico. Se considera la entrada a la menopausia como el
umbral de una más de las enfermedades que aquejan al cuerpo
femenino que debe, por tanto, medicalizarse. Violencia contra su
cuerpo que se manipula, considerando todo lo que le sucede como
enfermedades capaces de curación, que representan grandes
ganancias para el cuerpo médico. Me refiero al climaterio, a la
sustitución hormonal, a la amenaza de osteoporosis y otros
procesos afines, que se ven magnificados por los interesados en
la venta de medicamentos.
Como es bien sabido, el valor tradicional de las mujeres se ha
localizado en la capacidad reproductora y en el atractivo
sexual, centrado en los atributos físicos de la belleza de la
primera juventud. Todo lo cual trae como consecuencia el deseo
imperioso de ella para conservar la juventud a cualquier precio
y llevar a cabo todo lo que suponga "corregir" su vejez, para
alcanzar el reconocimiento masculino y así conservar el valor
para las mujeres que solo confiere la mirada masculina.
Lo anterior representa el precio que deben pagar las mujeres
para ganar el reconocimiento moral de los hombres y cuando digo
hombres obviamente me refiero al sexo masculino.
En cuanto a su actividad, se considera que ha llegado
el tiempo de la retirada de los espacios de la juventud y la
necesidad impuesta de recluirse en los espacios que han sido
reservados a la vejez, para las mujeres limitados al hogar,
cuando existe el agradecimiento de la familia. A los asilos de
ancianas-os cuando no hay lugar para ellas en el espacio
familiar.
Hemos de estar conscientes que el desarrollo de la humanidad, no
ha significado una oportunidad de mayor tiempo de actividad,
aporte y sabiduría ni para las mujeres ni para los hombres; por
el contrario, para gran parte de las personas plantea una sobre
vivencia bajo un estatus de "muerte social". (Bedregal,
noviembre, 2000)
LA VIOLENCIA Y SUS METÁFORAS.
La violencia moral no se maneja abiertamente, se utilizan
metáforas para enmascararla. Con base en las anteriores
consideraciones clasificamos la violencia contra las mujeres
mayores de esta clase socioeconómica que venimos analizando, de
acuerdo con las metáforas siguientes:
1.- El síndrome de la libélula. La mujer mayor ya no tiene
cuerpo visible. Ha dejado de ser mujer. Ya no es nada. La mirada
masculina corre, sin ver, el cuerpo de las viejas. Hemos dejado
de existir para ellos. Nuestro atractivo y valor, para muchos se
ha perdido, no existe. Solo se da en la breve juventud.
Algunos hombres mayores vanidosos, desean ser envidiados por
estar en compañía de mujeres más jóvenes. También hay, para
ellos una amenaza terrible: la posibilidad de la impotencia.
Dado que la joven despierta más su deseo, muchas mujeres mayores
sufren, en esta etapa de la vida, el abandono masculino.
2.- La loca menopáusica. Ha perdido su capacidad reproductora,
por ello carece del solo sentido de la vida acordado para las
mujeres, no existe ya para ella un lugar en el mundo. En vista
de lo cuál estas mujeres intentan conservar la juventud, o la
semblanza de juventud por mayor tiempo. Como "la bella
durmiente", solo la mirada y el beso de un hombre las despierta,
las hace existir. Vano intento, como el de ellos de la virilidad
para siempre. Sufre problemas de depresión que se curan con
calmantes nerviosos, alcohol y drogas. Remedios que pueden
llevarlas a enloquecer y acudir al suicidio.
3.- "La bruja vieja malvada". La consecuencia de haber dejado de
ser madre-esposa ha liberado una parte del ser femenino que la
cultura occidental tradicionalmente ha determinado en unión con
el mal. A partir del figura de Eva, la causante de la perdida
del paraíso, Pandora, que derrama los males de la humanidad. La
maldad mayor, para una mujer, es ser vieja. Ya no sirve al
patriarcado que justifica su rechazo tildándola de la culpable
de los males que aquejan a la humanidad. El exterminio de las
brujas en la Edad Media, no se debió al hecho de que poseían
poderes ocultos, sino por ser mujeres.
LOS CICLOS DE VIDA Y EL GENERO.
"Madre, ten paciencia con la abuela, porque así te nos vas a
poner tú cuando seas vieja". Una hija a su madre.
En la mayoría de las culturas se da por sentado que la vida
humana consiste en una serie de etapas sucesivas entre el
nacimiento y la muerte; cada una de esas etapas comienza en un
momento muy preciso, celebrado con ritos de pasaje, tras los
cuales la persona se mantiene estable por cierto número de años,
hasta el inicio de la etapa siguiente.
Sin embargo, la consideración de la edad biológica cambia de
acuerdo con las épocas, a mayor avance en la protección contra
la violencia y la salud, se amplían los ciclos de vida para las
personas. Más adelante presentaremos las estadísticas actuales
para el Distrito Federal.
Las Reinas pensamos que en nuestro país, en esta época, se es
niña hasta los 10, 12 años, cuando se inicia la adolescencia que
dura hasta los l8, 20 años; sigue la juventud hasta los 40. La
primera madurez de los 40 a los 60, cuando se inicia la segunda
madurez que culmina en la vejez a partir de los 70 años. Las
mujeres vivimos más tiempo que los hombres. Lo
anterior es apropiado para la clase socioeconómica media de la
que venimos hablando.
El género es la identidad social que se confiere a un cuerpo
sexuado. No nacemos hombres ni mujeres, como afirma Simone de
Beauvoir: nuestra cultura nos convierte en hombres y mujeres de
acuerdo con lo que la cultura espera de cada uno de los sexos.
De allí que resulta necesario distinguir entre lo que nos sucede
por nuestra herencia genética y aquello que se debe a nuestra
condición de género femenino y masculino.
Dado que en la vejez, como hemos apuntado antes, ya no se pueden
realizar los valores de género para las mujeres, las ancianas se
encuentran a merced de la mayor violencia; ya no interesan al
patriarcado. La mujer vieja ha perdido en gran medida, la
protección de los hombres.
De allí la responsabilidad moral de las mujeres jóvenes frente a
las mayores. De la cuál hablaremos en esta parte final de mi
intervención.
LA BATALLA FEMINISTA y La ética del placer.
Para muchas personas aún no existe un ideal de valor para la
madurez de las mujeres y si la hay para la madurez y la vejez de
los hombres. Ellos pueden ser "feos, fuertes y formales",
incluso en la vejez y conservar su valor.
Como hemos comentado, las mujeres pierden muy pronto la
fragilidad de la belleza juvenil; también, el valor de la
maternidad basada en la entrega y la preocupación por la prole,
una vez que se ha enfrentado el síndrome del "nido vacío".
Cuando la familia ha partido.
Sin embargo debemos tener presente que cada vejez es el
resultado final de una vida, que si es de gran productividad y
experiencia, hará la vejez más rica, eliminando la visión de la
vieja arrinconada por su familia, comodín de la nada.
Se levanta la imagen de la mujer mayor que trabaja para sí y
para el mejoramiento social, aquella mujer que puede estar sola,
pero no solitaria.
Es el momento de la plenitud de la sabiduría, el desarrollo de
la religiosidad de manera que una se prepare para integrarse,
re-ligarse con el todo, de acuerdo con el clima de creencias que
haya alimentado en su existencia.
El valor de la vejez es la soledad humana ilustrada por la
sabiduría. "Yo soy mi casa, yo conmigo estoy bien".
Las mujeres mayores de las clases desprotegidas carecen de cosas
de gran importancia para lograr lo anterior, como es la
educación,la carencia económica que les impide tener protección
contra el envejecimiento prematuro y la enfermedad; y por la
falta de apoyo y afecto, la salud mental.
EL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES MAYORES.
"La edad no es un secreto vergonzoso."
La condición necesaria, aunque no suficiente para el
empoderamiento de las mujeres mayores consiste en prepararse
para la vejez cuando se es joven. Cada vejez, como ya dijimos,
es el resultado de lo que se ha vivido en las etapas anteriores.
En lo afectivo, en lo físico y en lo social.
En lo afectivo parte de la aceptación de la edad en cada etapa,
con todo lo que ésta trae consigo de mutaciones, pérdidas y
carencias.
"Los avatares de la vida pueden destruir a una joven liberada,
pero una vieja libre, posee una fuerza imbatible".
En conclusión, la forma de alcanzar una adultez mayor feliz, se
basa en la propuesta ética que deseo ofrecer. Se plantea como el
deber de alcanzar la madurez en esta etapa de la vida, es decir
la autonomía moral que le hace a una ser persona.
La forma de prepararse efectivamente para la adultez mayor es
que las mujeres y los hombres construyan una vida propia, es
decir, vida independiente cuyo desarrollo en cierta medida
dependa de cada una de las personas. Para ello hemos de tomar
nuestra vida en nuestras manos y educarnos para ser una persona
con autonomía moral. Conocerse, aceptarse y amarse, como enseña
Sócrates: "Una vida no reflexionada no vale la pena de ser
vivida".
Así mismo lograr la independencia económica. Formar familias
fuera de su familia. Y finalmente desarrollar una labor social
que permita la relación entre distintas generaciones como
sucede, por ejemplo en la relación académica de maestra-os
alumnas-os.
Preocuparte por tus hijas, hijos, nieta y nietos, si las tienes.
Reales y simbólicas.
Tratar en lo posible de mantener a la familia unida, sin
desesperarte, puede ser otra pasión inútil.
Estar con tus amigas, quererlas y apoyarlas, son tu familia,
fuera de tu familia.
Seguir tu sentido de vida, trabajos, apoyo social. La vieja que
no apoya a las demás, se queda sola.
Evitar las envidias, desconocer las agresiones y sobre todo
apreciar los apoyos. Tu energía se pierde si la centras en lo
negativo. Acuérdate que ya no es tanta, no la desperdicies.
Juégatelas con la soledad, inventa planes si la sientes
opresiva. Construye y reconstruye el sentido de tu vida.
EL PODER DEL PLACER.
"La risa abre más túneles que el llanto". Rosario Castellanos.
Desde la juventud cuidar su salud y calidad de vida. A través
del cuidado del cuerpo y construir un hábitat apropiado y
agradable para la última etapa de la existencia.
Trabajo, profesión, e interés que apasione produzca placer y sea
duradero. Preparación psicológica para aceptar las "pérdidas
necesarias" que trae consigo el vivir cotidiano.
Libertad sexual, erotismo y amor en la diversidad de los
distintos ciclos de vida. Cada etapa posee su propio valor.
Para poder afirmar, la mejor edad, la que ahora estoy viviendo.
LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MAYORES.
. DERECHO A LA SALUD.
. DERECHO AL TRABAJO
. DERECHO A UNA FAMILIA Y-O COMUNIDAD QUE RESPETE Y VALORE SU
INDEPENDENCIA Y ACCESO A CONDICIONES PARA UNA VIDA DIGNA
. DERECHO A LA CONSIDERACIÓN SOCIAL DEL ENVEJECIMIENTO COMO UNA
ETAPA DE LA VIDA CON POSIBILIDAD DE SER VIVIDA EN FORMA
AUTÓNOMA, AUTOSUFICIENTE, INDEPENDIENTE, SOCIALMENTE ÚTIL Y
PLACENTERA.
Para lo anterior se requiere:
1.- La creación de programas y acciones que faciliten el
tránsito de las personas mayores en la calle de manera segura y
fácil, así como mejorar la seguridad en sus casas.
2.- Mejorar la educación para la salud, involucrar a las
personas mayores en su autoprotección, identificar los signos de
enfermedad oportunamente.
3.- Fomentar la cultura de la vejez, lograr que la familia, la
comunidad y las instituciones participen en la promoción de la
salud y la prevención de los riesgos de la salud de las personas
ancianas.
"La escudilla del viejo". Cuento de Grimm
Un viejo es obligado por su hijo mayor a comer en una escudilla
de madera en un rincón del comedor familiar.
El hijo más joven de la familia recoge madera en el bosque
cuando sale con su padre. Este le pregunta: "¿Hijo, para qué
quieres esa madera?" El joven le responde, para hacer tu
escudilla para comer, cuando seas viejo.
El abuelo fue de nuevo aceptado en la mesa familiar.
Esta es la finalidad de toda la discusión sobre la violencia
contra de las mujeres mayores: Participar hasta la muerte en la
comunión de la mesa familiar.
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