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Las esclavas sexuales. Parte 2

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Parte 1 / Parte 2

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Con el cuerpo y el alma en quiebra
. Hacer la denuncia o no... el dilema
. El regreso a casa

251107 - BBC - Inma Gil - El yugo de la deuda
 

 

 

La mayoría de las víctimas de trata se endeudan con las redes que las captan, adquiriendo un préstamo que después tendrán que saldar con su trabajo en el país de destino.

Las mujeres suelen asumir voluntariamente esta deuda y llegan incluso a entender el préstamo como una "ayuda" que la propia red les brinda para poder salir del país y realizar su sueño.

Silvia Pérez Freire, de la organización Alecrín
Según Silvia Pérez Freire, hoy en día no hay tantos intermediarios en la red.

"Yo me resistí, pero no había otra manera de pagarles el billete... La única manera de pagarles era prostituyéndome...".

Dos meses antes, Ángeles había contraído una deuda para poder viajar a España desde Venezuela.

La deuda de Ángeles

El viaje lo pagó el club que me trajo, que era supuestamente una cafetería.

Yo les iba a pagar a ellos 2.500 euros (US$3.700), los cuales me irían descontando a medida que fuese trabajando...

El ticket, sólo el ticket, enviarme de Venezuela para acá, me costó 2.500 euros...

 

Yo me resistí, pero no había otra manera de pagarles el ticket a ellos. La única manera de pagarles el ticket era prostituyéndome...

Ángeles, venezolana, 30 años, dos meses de ejercicio

Fuente: Informe sobre prostitución en Lugo, de la asociación Alecrín

 

Ellos me quitaron el pasaporte el primer día que llegué. Después me metían miedo para que no saliera porque no tenía pasaporte...

El me dijo que me cambiase (...) y ahí capté que era un club de prostitución. Yo ese día no trabajé, sólo estuve allí, observando todo...

En muchas ocasiones el intermediario o la agencia que gestiona la partida ofrece el dinero en concepto de "bolsa de viaje": un eufemismo en el que incluyen el pasaje de avión, la gestión de los papeles y algo de dinero para los gastos iniciales.

Las víctimas de trata desconocen "la letra pequeña" del préstamo: unos intereses exorbitantes y en muchas ocasiones una hipoteca de su libertad en el país de destino hasta que la deuda quede saldada.

"La deuda es altísima", advierte María José Barahona, especialista en prostitución en España.

Según sus datos, el monto que deben las mujeres subsaharianas oscila entre US$ 47.000 y US$63.000, el de las de Europa del Este entre US$63.000 y US$78.000, y el de las latinoamericanas entre US$31.000 y US$47.000.

"Hace unos diez años esa deuda podía llegar a saldarse en un año y medio o dos años, porque no había tantas mujeres. Pero ahora al haber tantísimas mujeres, ese dinero se diluye y tardan el doble de tiempo en saldar su deuda".

 

Yo me resistí, pero no había otra manera de pagarles el ticket a ellos. La única manera de pagarles el ticket era prostituyéndome...

Ángeles, venezolana, 30 años, dos meses de ejercicio

Fuente: Informe sobre prostitución en Lugo, de la asociación Alecrín

Deudas aproximadas en dólares:

África subsahariana: entre 47.000 y 63.000
Europa del este: entre 63.000 y 78.000
América Latina: entre 31.000 y 47.000

 

"Una mujer puede estar tres o cuatro años perfectamente en situación de trata antes de saldar su deuda", concluye Barahona.

No obstante, la representante de la asociación Alecrín (una asociación española que presta ayuda a las mujeres prostituídas), Silvia Pérez Freire, sostiene que en términos relativos hoy en día las cantidades de la deuda son algo inferiores "porque no hay tantos intermediarios".

Como ejemplo Silvia comenta que muchos dueños de clubs de prostitución de Galicia, en el noroeste de España, viajan personalmente a Brasil para captar a las mujeres.

Allí disponen de contactos que les ayudan a "pactar" las mujeres directamente, sin mediadores, asegura.

Deudas que aumentan

Lejos de ser saldada rápidamente, con demasiada frecuencia la deuda aumenta en cuanto las víctimas ponen pie en el país de destino.

Dice Francisco Morenas Fernández, Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía: "A diferencia de las organizaciones nigerianas y sudamericanas, que dejan a sus víctimas en libertad cuando han pagado la deuda, las redes rumanas nunca las dejan en libertad".

Cuando las mujeres son trasladadas a un gran club de prostitución, inmediatamente deben empezar a pagar una cuota diaria o "plaza" en concepto de alojamiento y manutención.

La cantidad varía según el local pero gira en torno a los 50 euros (unos US$ 65).

Además, "alrededor de las mujeres hay una red de picaresca bastante amplia de gente que se dedica a vivir de ellas", explica la educadora social Andrea Náñez, que visita regularmente con la unidad móvil de la asociación Alecrín los distintos ámbitos de prostitución de Galicia.
 

 

"Las chicas nos han contado que por un champú normal de 2 euros (US$3) han llegado a pagar 30 euros (US$45). Por un pintauñas de 60 céntimos (US$1) han pagado 60 euros(US$90)".

Andrea Náñez, educadora social de Alecrín

 

Cuando a las mujeres no se les permite salir de los burdeles o éstos están muy alejados de los centros urbanos, "hay personas que se dedican a ir por los clubs vendiendo sus artículos: ropa, cosméticos o incluso productos alimenticios de su país de origen. Y el precio alcanza tres o cuatro veces más que su precio normal en el mercado", denuncia Andrea.

Además, "dentro de los macroclubs ya tienen de todo. Por ejemplo, en algunos hay peluquería y la mujer está obligada a ir tres o cuatro veces por semana a la peluquería".

Los clubs más grandes se benefician de la venta a precios desproporcionados de objetos que las mujeres necesitan, como ropa interior o productos de aseo.

Incluso hay asociaciones que se dedican a cobrar a las mujeres por servicios jurídicos y médicos que son gratuitos, como empadronarse o hacerse un análisis de sangre.

"Por ejemplo, hacerse una tarjeta sanitaria para gente sin recursos es un trámite gratuito y rápido, se puede hacer en una mañana. Estas asociaciones van por los clubs, les gestionan este tipo de cosas y les cobran a lo mejor 300 euros (US$445)", dice Andrea.

 

"Si tú por ejemplo te sientes mal y quieres ir para arriba a acostarte, por el motivo que sea, pagas 50 euros... cada multa 50 euros".

Violeta, una dominicana de 34 años que lleva diez años ejerciendo intercaladamente la prostitución en España.

"Poco a poco, en lugar de ir disminuyendo la deuda va aumentando. Y hay que tener en cuenta además que de el dinero que se queda, la mujer envía la mayor parte a su país y a su familia"

Andrea Náñez, educadora social de Alecrín
 

 


Multas y sanciones

Los dueños de los clubs tienen a su favor la desprotección y desinformación de las víctimas, que muchas veces desconocen el idioma y casi siempre la ley, sus derechos y hasta el lugar en el que se encuentran.

Por eso organizaciones como Alecrín tratan de acercarse a las mujeres prostituidas para darles información y ofrecerles asesoramiento, aunque no siempre son bien recibidas por los clubs, "porque cuanto más desinformadas estén, más fácil les va a resultar aprovecharse de ellas y engañarlas".

Además, según un informe de Alecrín, los clubs se reservan el derecho a cobrarles a las mujeres ciertas multas, que oscilan entre los 50 euros (US$75) y los 100 euros (US$150), "por actitudes que ellos consideran sancionables, como pasar demasiado tiempo con un cliente en la habitación, llegar tarde o hablar por teléfono en horas de trabajo".

El resultado final, según la educadora social, es que "poco a poco, en lugar de ir disminuyendo la deuda va aumentando: entre multas, préstamos que les hacen para comprar cosméticos o ropa y el precio del pasaje, al final la mujer acaba pagando muchísimo dinero".

Pago de la deuda

Patio de la casa de una víctima de trata ecuatoriana.
Las redes conocen la situación de pobreza que viven las mujeres.

En muchos casos durante el período de subsistencia de la deuda las mujeres "no reciben cantidad alguna de dinero, o como máximo un 25% de lo que recauden", escribe el Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía Francisco Morenas Fernández en la revista Ciencia Policial.

Añade que las organizaciones nigerianas y sudamericanas suelen dejar en libertad a sus víctimas cuando ya han pagado la deuda, pero las redes rumanas "nunca las dejan en libertad".

"Cuando ya han pagado la deuda es cuando la víctima rumana comienza a percibir el 50% de lo que recauda", explica, y entonces "la red "propietaria" de la mujer la vende a otra red, por lo que la víctima deberá volver a pagar a sus nuevos propietarios la cantidad pagada por ellos".

Alivio de la deuda

"Te bajo 1.000 euros (US$1.480) de la deuda si me traes a una amiga".

Según Silvia P. Freire, de Alecrín, son ofertas como ésta las que muchas veces tientan con éxito a las propias víctimas de trata, convirtiéndolas en agentes de la propia red.

Las familiares y conocidas de la víctima son particularmente vulnerables.

Lourdes Pazo, educadora del centro de mujeres Vagalume de Santiago de Compostela, recuerda haberse encontrado a tres hermanas en un mismo club de prostitución.

Con el cuerpo y el alma en quiebra

La explotación sexual tiene a largo plazo consecuencias devastadoras para la salud física y mental de las víctimas de trata.

El impacto de las secuelas psicológicas dura toda la vida.

BBC Mundo conversó con dos especialistas, la educadora social Andrea Náñez y la psicóloga Nuria Acuña, sobre algunos de los problemas más frecuentes:

Embarazos no deseados
Malos tratos
Trastornos psicológicos
Secuelas a largo plazo


Embarazos no deseados

Entrevista con Andrea Náñez, educadora social de la asociación española Alecrín, que ayuda a la mujer prostituida.

Los clientes, en la mayoría de los casos, piden sexo sin preservativo. A muchas chicas incluso las fuerzan o las engañan para tener relaciones sexuales sin condón. También las chantajean económicamente: por ejemplo si un servicio cuesta 50 euros, les dicen que les pagan 300 por hacerlo sin preservativo.

Es muy frecuente que las mujeres lleguen a nuestra asociación (Alecrin) con embarazos superiores a las 12 semanas de gestación

Teniendo en cuenta que hay mucha competencia entre ellas, es fácil que una mujer acceda a este tipo de chantajes. Así, es muy fácil también que se contagien las enfermedades de transmisión sexual y que haya embarazos no deseados.

Hemos encontrado muchos casos en los que se comercia en el mercado negro con un medicamento que se llama Citotec (se usa para las úlceras de estómago). Es ilegal utilizarlo para interrumpir embarazos.

Este medicamento provoca contracciones y la mujer lo compra por 40 o 50 euros. A veces se lo envían desde su país de origen, donde es más fácil obtenerlo sin receta médica. Las mujeres suelen ingerir dos pastillas e introducir otras dos en la vagina.

Condones
La mayoría de los clientes piden sexo sin preservativo.

Esto es muy peligroso porque en muchos de estos casos no se produce una interrupción del embarazo, aunque la mujer así lo crea. Entonces la mujer sigue embarazada pero el feto está dañado. En otras ocasiones se producen hemorragias muy fuertes y tienen que ir al hospital.

Algunos clientes tienen predilección por tener relaciones sexuales con mujeres embarazadas, por eso en muchos clubs o pisos de prostitución los encargados o dueños hacen que la mujer continúe con su estado de gestación hasta bien avanzado el embarazo.

Muchas veces la mujer no tiene dinero suficiente para la interrupción del embarazo, que cuesta unos 450 euros, y deja pasar el tiempo intentando conseguir el dinero.

Es muy frecuente que las mujeres lleguen a nuestra asociación (Alecrín) con embarazos superiores a las 12 semanas de gestación.

Malos tratos

Entrevista con Andrea Náñez, educadora social de la asociación española Alecrín, que ayuda a la mujer prostituida.

El concepto de agresión de las mujeres prostituidas dista mucho del que a lo mejor tenían antes de salir de sus países de origen o del que podamos tener nosotros.

Es muy difícil que una mujer prostituida reconozca a primera vista que fue maltratada. Sin embargo, al hablar en profundidad con ella en seguida te relata que la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución sí sufren agresiones de todo tipo: violaciones, agresiones por parte de los camareros, los dueños del club, los clientes, etc.

Pero lo que ellas consideran una agresión, para nosotros es algo ya aberrante.

Por ejemplo, mientras hacíamos un informe coincidimos con una mujer que había sido violada el día anterior y que ese mismo día estaba ejerciendo la prostitución. Ella comentó el acontecimiento de la violación así como por encima: la mujer prostituida normaliza todo este tipo de situaciones porque se dan con mucha frecuencia.

Además, están absolutamente desprotegidas: el encargado de un club siempre va a proteger más al cliente, que es quien paga. Entonces la mujer empieza a normalizar situaciones que en otras circunstancias no toleraría.
 

Trastornos psicológicos

Entrevista con Nuria Acuña Torrel, psicóloga de la asociación española Alecrín, que ayuda a la mujer prostituida.

Teóricamente, el cuadro que más se adapta a los síntomas que las mujeres prostituidas y víctimas de trata presentan es el trastorno de estrés postraumático. Es un trastorno muy similar al que puede presentar una víctima de un secuestro, una víctima de agresión sexual o una mujer maltratada.
 

 

SÍNTOMAS DEL TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMATICO

Trastornos del sueño
Trastornos alimenticios
Baja autoestima
Desconfianza
Síntomas depresivos
Ansiedad
Toxicomanía

Fuente: Nuria Acuña Torrel, psicóloga

MECANISMOS DE DEFENSA

Pensamiento disociativo: doble vida, ejercen un rol
Maximización de los refuerzos: el dinero rápido
Minimización de los problemas: agresiones, enfermedades, etc.

Fuente: Nuria Acuña Torrel, psicóloga
 

 

Pero cada una lleva su patología asociada, como es el caso de las toxicomanías: es bastante habitual que utilicen el alcohol o las drogas para soportar la situación.

Para la víctima de trata el trauma es el mismo acto sexual y su trastorno podríamos considerarlo como una violación pagada.

Ellas se han visto delante de su trauma durante 2, 3, 4 o 5 años. Por tanto, cuanto mayor tiempo hayan pasado expuestas al ejercicio de la prostitución, mayores van a ser sus secuelas psicológicas.

Secuelas a largo plazo

Entrevista con Nuria Acuña Torrel, psicóloga de la asociación española Alecrín, que ayuda a la mujer prostituida.

Mientras las mujeres continúan en el mundo de la prostitución es muy difícil llegar afectivamente a ellas porque utilizan muchos mecanismos de defensa para soportar esa situación. Y esos mecanismos de defensa no se pueden desmontar porque es lo que les está ayudando a sobrevivir dentro de ese mundo.

A la larga, los problemas se convierten en cargas que muchas veces se manifiestan a través de síntomas psicosomáticos: por ejemplo, dolores de cabeza o de estómago que no se corresponden con ningún problema físico.

Una de las cosas más difíciles para ellas es mantener una atención psicológica estable: aquí están durante una semana y luego se van a otro sitio.

Ellas tienen su papel en el mundo de la prostitución, un universo invisible y paralelo al laboral. Y cuando salen al mundo laboral ven que nada tiene que ver con el mundo de la prostitución que ellas conocían: las conversaciones no son iguales, las preocupaciones son diferentes... Ese cambio es lo que peor llevan.

Además casi todas llevan una doble vida porque la mayoría de las familias en su país de origen no sabe a qué se dedican. Entonces, ellas hablan de una manera con sus familias y viven aquí de otra forma. Todas tienen una doble cara y el "agarrarse" de nuevo al mundo de afuera de la prostitución les cuesta mucho.

A la hora de tener una pareja es bastante habitual que no puedan mantener relaciones sexuales, porque asocian el acto sexual al acto de la prostitución: lo desligan totalmente del amor, entre otras cosas porque ellas mismas se han enseñado a no sentir placer.

Y por supuesto si hablamos de problemas a largo plazo no podemos olvidarnos de las enfermedades de transmisión sexual: las secuelas físicas también son muy importantes.

Denunciar o no... el dilema

A primera vista y desde fuera, denunciar el delito de trata parecería ser la alternativa más obvia para las víctimas.

La motivación principal de las mujeres que no denuncian es claramente el miedo.

Pero desde dentro, las opciones no parecen ser tan claras.

Por un lado están el miedo y las amenazas, que paralizan a muchas mujeres.

Por otro, la maraña legal, que alarga angustiosamente los procesos judiciales sólo para acabar imponiendo, en muchos casos, condenas muy ligeras.

Combinados, ambos factores pueden desmotivar fácilmente hasta a la más decidida de las víctimas.

Tanto, que muchas acaban optando simplemente por tratar de olvidar lo que vivieron.

Para entender el dilema que enfrentan muchas de las víctimas, la BBC conversó con Marta González, abogada y coordinadora del Proyecto Esperanza de las Hermanas Adoratrices, que prestan apoyo en Madrid a las mujeres víctimas de la trata para la explotación sexual.

Para una mujer que ha sido víctima de trata, ¿cuál es la motivación para denunciar?

La denuncia es una decisión que la mujer tiene que tomar voluntariamente, contando con toda la información para tomar una decisión informada y basada en lo que ella crea que le pueda convenir.

Hay mujeres que han sido víctimas de la trata y que tienen una enorme fuerza y valentía y deciden interponer una denuncia porque no quieren que lo que ellas han sufrido y han vivido lo tengan que pasar otras mujeres.
 

 

"Según la ley de extranjería, si las mujeres denuncian aportando información esencial y denuncian a redes criminales organizadas que llevan a cabo el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, tienen posibilidad de obtener un permiso de residencia por circunstancias excepcionales".

"Finalmente los hechos se suelen penar con el delito de prostitución forzada"

Marta González, abogada

 

Muchas veces acuden a la policía a pedir ayuda simplemente. Lo que pasa es que esa petición de ayuda luego las va conduciendo a que terminen poniendo una denuncia.

Traficar con drogas, por ejemplo, tiene penas mucho más altas y tiene riesgos mucho más grandes para los autores que traficar con personas
Marta González, abogada

La motivación principal de las mujeres que no denuncian, es claramente el miedo. El miedo a sufrir represalias, tanto ellas como sus familias en los países de origen.

También la desconfianza hacia las autoridades, basada muchas veces en la experiencia que han tenido con las autoridades en su país de origen: una experiencia de corrupción, de ver que si no tienes dinero no puedes llegar a nada, no se te reconocen tus derechos...

Y desde esa experiencia desconfían de las autoridades y por tanto ni se atreven ni se plantean acudir aquí a la policía para denunciar.

¿Qué ganan denunciando?

Ellas muchas veces dicen que lo que más les importa es que las personas que han cometido estos delitos sean detenidas y sean enjuiciadas, que no salgan impunes de los actos que han cometido.

Por otro lado, cuando son informadas de que si denuncian pueden quizás llegar a obtener un permiso de residencia en España por razón de su colaboración con la policía, eso puede tal vez suponer para ellas un afianzamiento en su voluntad de denunciar.Pero esa no es su motivación principal porque en la mayoría de los casos cuando acuden a una comisaría ellas no conocen la ley de extranjería.

¿La interposición de una denuncia de trata implica automáticamente para la mujer la entrada en un programa de protección de testigos?

La ley de protección de testigos en España es una ley general, no se aplica solamente a los casos de trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Esta ley la tiene que aplicar un juez cuando valora que una persona está en una situación de peligro por ser testigo en un proceso penal.

La realidad es que la ley tiene muchas lagunas, hay lagunas también en los medios materiales y personales para aplicarla: no hay aquí en España, por ejemplo, un grupo especializado de las fuerzas de seguridad dedicado a la protección de testigos, como sí hay en otros países, como Alemania.

Entonces, la protección que realmente llegan a obtener es una protección muy limitada, que básicamente se reduce a que sus datos personales no consten en la denuncia que interponen (...) y a que en las diligencias en el juzgado puedan declarar con un biombo que las separe visualmente a ellas como testigos y como víctimas de los autores del delito.

Pero en la mayoría de los casos tienen que prestar declaración, ratificar su denuncia o prestar testimonio en el juicio oral en la misma sala en la cual se encuentran los autores.

Y en la inmensa mayoría de los casos no se cuenta con medios como por ejemplo distorsionadores de voz.

Y ellas mismas se dan cuenta de que el riesgo de ser reconocidas es enorme.

Tras la denuncia, ¿cuánto suele durar el proceso judicial?

Desde que se interpone la denuncia hasta que se inicia el juicio oral y recae una sentencia, como media el proceso penal puede durar entre uno y dos años.

Hemos tenido casos que han sido más breves y casos que han superado ese baremo de tiempo, en los que han pasado hasta tres y cuatro años desde la denuncia hasta la sentencia.

Además, hay que ser consciente de que la sentencia que recae tras el juicio oral puede ser recurrida por los autores del delito.

El Tribunal Supremo tendría entonces que analizar el recurso y eso podría llevar otros dos años más, hasta que la sentencia se convierte en algo firme que hay que ejecutar.

¿Con qué penas se castiga a los culpables?

Las penas varían mucho de un caso a otro.

Desde el año 2003 el código penal español introduce una reforma, que es el artículo 318 bis, que recoge el delito de trata de personas con fines de explotación unido al de delito de tráfico ilícito de inmigrantes.

Esto no debería ser así, desde nuestro punto de vista: tendrían que ser dos delitos que se recogieran separadamente, en artículos diferentes porque son realidades distintas.

Ambos casos están contemplados en el mismo artículo, y según éste se pueden llegar a imponer penas de entre 5 y 10 años de prisión cuando el delito de trata de personas se lleva a cabo con fines de explotación sexual.

En la mayoría de los casos las penas que se imponen son como mucho de entre dos y cuatro años.
Sin embargo, por la experiencia que vamos teniendo desde el año 2003, nos damos cuenta de que la fiscalía no suele calificar los hechos como un delito de trata de personas con fines de explotación sexual (donde hay que probar que la persona ha sido captada en origen, ha sido trasladada al país de destino y ha sido explotada aquí).

En la mayoría de los casos, finalmente los hechos se suelen penar con el delito de prostitución forzada, que se recoge en el artículo 388 del código penal.

Y en España el delito de forzar a una persona adulta a mantenerse en el ejercicio de la prostitución o a ejercer la prostitución contra su voluntad se pena con entre dos y cuatro años de prisión.

Entonces, en la mayoría de los casos de trata de personas con fines de explotación sexual las penas que se imponen son como mucho de entre dos y cuatro años.

Con el agravante de que, si la persona no tiene antecedentes penales, le suele caer la pena inferior, es decir, dos años de prisión.

Y si le recaen dos años de prisión, esta persona, en principio, no tendría ni siquiera que ingresar físicamente en prisión, si no presentarse en el juzgado cada quince días o cada mes según las medidas judiciales.

Hace falta más coordinación a nivel policial y judicial.

Incluso en el ámbito europeo donde existen instituciones como Europol y Eurojust, muchas veces no llega la información de unos países a otros.

Hay redes que están operando a la vez en España, Portugal e Italia, y a lo mejor hay incluso autores que tienen antecedentes penales en Italia y entonces pasan a operar en España.

Y si las autoridades judiciales aquí tuvieran conocimiento de esos antecedentes penales que tienen en Italia podrían aplicarlos, y sin embargo se desconocen.

Entonces la mayoría de las penas que se imponen ni son disuasorias para los autores de los delitos ni estimulan a las víctimas a denunciar...

Efectivamente, este es un delito muy lucrativo, por el cual se pueden obtener enormes sumas de dinero, que sin embargo no tiene unos riesgos tan elevados como otros.

Traficar con drogas, por ejemplo, tiene penas mucho más altas y tiene riesgos mucho más grandes para los autores que traficar con personas.

El regreso a casa

"La verdad es que estoy pensando en volver a mi país", me confesó en España Eva, una ex víctima de trata que lleva ya varios meses fuera de la prostitución pero que sueña con regresar a Rusia.

Después de varios años en España, Eva no consigue encontrar un buen trabajo.

Nadie de su familia, salvo su hermana pequeña, conoce la odisea que vivió cuando fue obligada a prostituirse en un apartamento de Almería, en el sur de España.

Ahora, aunque es libre y está recuperada, no encuentra trabajo fuera de la calle. Así que está pensando en regresar.

Pero incluso si lo hace, su historia seguirá siendo un secreto.

El dilema
 

 

"Además, después de varios años en el extranjero "regresar al hogar familiar con las manos vacías sería un fracaso".

Lourdes Pazo, educadora del centro de apoyo a la mujer prostituida Vagalume, de Santiago de Compostela, en España.

"Y desde luego "volver deportada es la mayor vergüenza", añade".

"Hay muchas mujeres que retornan a sus países de origen sin haberse recuperado como víctimas de trata y nunca llegan a contar su situación. Es más, cuentan el gran éxito que han tenido en España".

Rocío Mora, de la organización de apoyo a la mujer prostituida
APRAMP.

 

 

Son muy pocas las víctimas de trata para la explotación sexual que, una vez libres, deciden regresar a su país de origen.

En el peor de los casos, muchas consideran que vivir mal en cualquier país desarrollado es mejor que vivir mal en su lugar de origen, porque confían en que al menos tendrán más oportunidades para el futuro.

De vacaciones

Cuando pueden permitirse ir de visita a sus países, muchas veces sólo después de años de explotación sexual, la imagen que las mujeres prostituidas quieren proyectar es una de éxito.

Da igual el tormento que hayan pasado: siempre aparentan haber triunfado en el extranjero, porque reconocer que fueron engañadas y explotadas sexualmente sería un fracaso social, tanto para ellas como para sus familias.

Familia ecuatoriana recibiendo a una pariente que regresa de España
Muchas consideran que vivir mal en un país desarrollado es mejor que regresar.

Paradoja

La voz de quienes regresan es particularmente efectiva, tanto para disuadir como para captar a nuevas víctimas.

Las mujeres del entorno social y familiar de la emigrante retornada son particularmente vulnerables.

Los expertos consultados por la BBC coinciden al destacar que son muy pocas las víctimas de trata recuperadas que se involucran en tareas de prevención.

Por un lado, siempre tratan de ocultar a sus familiares y conocidos cuál era su verdadero trabajo. Por otro, una vez libres "lo que quieren es olvidar", dice Rocío Mora.

Incluso cuando tratan de disuadir a otras mujeres de que sigan sus pasos, el dinero que traen y su aspecto cuidado envían el mensaje opuesto. Simplemente "no les creen", dice la educadora Lourdes Pazo.
 

 

El problema, según Freire, es que "en América Latina la trata de personas se ha normalizado como una estrategia de supervivencia (...) porque el dinero al final lo redime todo", concluyó.

 

Las que sí quieren regresar

En algunos casos sí existe una voluntad de regreso, pero la mayoría de los gobiernos de los países de origen de trata no tiene mecanismos disponibles para ayudar a las víctimas a volver, ni para prestarles apoyo en el proceso de reinserción social y laboral una vez de vuelta.

En el mejor de los casos quienes proveen esos servicios son las escasas organizaciones locales, no gubernamentales o religiosas, que abren centros de acogida para las víctimas donde les ofrecen atención psicoafectiva, alojamiento temporal y talleres de aprendizaje.

El caso ecuatoriano

Según María José Barahona, profesora de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid y experta en prostitución en España, la mayoría de las mujeres latinas que actualmente ejercen la prostitución en las calles de Madrid son ecuatorianas.

Probablemente ninguna de ellas llegue a pasar por el único centro de acogida que existe en Ecuador dedicado específicamente a las mujeres adultas víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

Este local, habilitado recientemente por las hermanas adoratrices, en muy raras ocasiones recibe víctimas de la trata internacional, a pesar de que en las zonas de prostitución latina de Madrid abunden las mujeres ecuatorianas.

La embajada de Ecuador en Madrid constató con la BBC que las mujeres ecuatorianas que puedan haber sido víctimas de la trata para la explotación sexual en España no acuden a ninguna de las sedes de representación diplomática o consular de Ecuador para pedir ayuda.

Y si acudieran, "tampoco tendríamos los recursos para ayudarlas en ningún sentido. Lo único que podríamos hacer es canalizar su petición hacia otras organizaciones que sí las pueden ayudar".

Y es que regresar cuesta dinero.

Recientemente, la Consejería de Inmigración de Madrid creó un Programa de Retorno Voluntario de Inmigrantes.

Esta iniciativa está dirigida a inmigrantes "en estado de vulnerabilidad social" que desean volver a su país de origen y que no cuentan con los recursos económicos para hacerlo.


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