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Fuente:
Andalucía.
Comunidad Gitana
La mujer gitana se ha encontrado a lo largo de la
historia entre dos frentes, por una parte el rol que el grupo de
pertenencia espera que desempeñe, y por otra parte, el estatus que ella
espera conseguir dentro de una sociedad que le ofrece otras posibilidades.
En los últimos diez años la mujer gitana ha
experimentado un gran avance en todas las áreas. En cuanto a su formación
educativa, cada vez son más las mujeres gitanas las que acceden a
estudios universitarios, y consecuentemente también en el mundo laboral.
A pesar de este avance la mujer sigue identificándose con su cultura y
comprometiéndose con los valores fundamentales de ésta.
Las jóvenes gitanas apuestan por una formación más
allá de la enseñanza obligatoria, ya que urge la necesidad de crear
modelos de identificación de mujeres universitarias que sirvan de estímulo
al resto de las mujeres para continuar su formación.
En cuanto a la salud, las mujeres están demandando una
mayor información directa e individualizada para así mejorar las salud
de sus hijos (vacunaciones) como para ellas mismas.
Dentro del campo laboral, los estereotipos persisten y
muchas mujeres gitanas tienen que negar su identidad como gitanas para
poder acceder a puestos de trabajo.
El asociacionismo femenino gitano se considera una forma
de discriminación positiva, en cuanto sirve de instrumento para lograr
que la mujer tome conciencia de su situación y de sus problemas.
Estas asociaciones trabajan en favor de y para la mujer
gitana luchando por la promoción integral de todas las mujeres, para ello
organizan jornadas, cursos de formación, y prestan un servicio de
información, orientación y asesoramiento para todas las gitanas.
LAS GITANAS ALZAN LA VOZ
La primera federación de mujeres de
esta etnia pretende mejorar
su educación y condiciones de vida
TATIANA ESCÁRRAGA, Madrid.
No es tarea fácil, pero ellas quieren intentarlo. Son
gitanas que han decidido levantar la voz y crear una federación nacional
de mujeres, Kamira cuyo único fin es reivindicarse a si mismas pero sin
desprenderse, eso si, de la atenta mirada masculina que tanto pesa en es
ta etnia. Quieren que sus hombres las "escuchen". Se han unido
para decirles que desean que sus hijas vayan a la escuela o a la
Universidad para que, con una formación mínima, puedan encontrar un
empleo estable que mejore sus actuales condiciones de vida.
¿Cómo conseguirlo? "Tenemos que
dar ejemplo de que no vamos a aparta nos de nuestra cultura. Hay que
armarse de mucha paciencia, pero estamos seguras de que vamos a conseguir
algo", responde Pilar Clave ría, la presidenta de la federación,
que engloba 3.000 mujeres.
Pilar es el alma de Kamira (según la
leyenda, la primera mujer gitana que habitó la tierra). Es una mujer
fuerte, madre de 10 hijos y también presidenta de la Asociación de
Promoción Gitana de Zaragoza. Con ella se reunieron el 30 de septiembre
de 1999 en Madrid más de 30 mujeres de la misma etnia para celebrar
en el salón de actos del sindicato CC OO el nacimiento oficial de su
organización federada, la primera en el mundo. Tanto Pilar como las
representantes de las 12 asociaciones que conforman la federación
llegaron a la capital con el estricto consentimiento del hombre de la
familia.
"La principal condición que ellos
nos han impuesto es que siempre estemos localizadas". Tan asumida
tienen la subordinación histórica de las mujeres gitanas a la figura masculina
que no pretenden renunciar a ella, conscientes de que para ello serán
necesarios muchos más pasos. "Lo único que queremos es mejorar
nuestros niveles de calificación profesional y de participación
social", explica Pilar.
Para que los hombres gitanos no crean
que sus mujeres están "yendo demasiado lejos", ellas han
encontrado una solución que consideran "inteligente":
"Intentamos convencer a los hombres de que nuestro honor no estará
en peligro por terminar la escuela o trabajar en otras cosas distintas a
la venta ambulante". Se trata,
insiste Pilar, de mantener las costumbres gitanas pero sin desestimar
otras realidades. Ella misma ha trabajado más de 14 años en asociaciones
femeninas y jamás ha asistido a una reunión sin el permiso de su esposo.
Pilar nunca le ha alzado la voz a sus esposo, quien nunca ha visto con
buenos ojos que sus hijas frecuenten discotecas.
Las cosas, dice Pilar, han cambiado un
poco con el paso de los años. "Lo que no permiten es que nos vayamos
solas de juerga por ahí, pero ya podemos juntarnos para ir al cine, a
cumpleaños, a merendar".
Tradicionalmente, las niñas gitanas
abandonan la escuela entre los 12 y los 14 años. A esa edad, cuando
comienzan a crecer y desarrollarse física mente, les llega el momento del
matrimonio y de los hijos. Las mujeres de Kamira pretenden cambiar esa
costumbre. "Queremos decirle a los padres que no pasa
nada si una niña ya formada va al colegio para recibir una buena formación.
Un analfabeto da pena. Es mejor aprender y saber leer y defenderse en esta
vida. No está mal que puedan casarse más tarde". El compromiso es
terminar la escuela, pero no por ello olvidan que una gitana a los 20 años,
sin marido y sin hijos, "es una moza vieja".
El otro objetivo a largo plazo es que
las gitanas puedan, como los hombres, conseguir el carné de conducir. Y más
adelante, a través de charlas y con el contacto directo con familias,
pretenden concienciar a los padres de tener seis hijos en vez de diez.
"Bueno, seis hijos es muy poco, pero hay que parar", dice en
tono de broma.
La federación, de momento, ha nacido
como un experimento. No tienen dinero para actividades ni tampoco una sede
fija, pero intentarán conseguirla en Madrid.
Las casi 3.000 mujeres que integran
Kamira son conscientes de que para que su iniciativa funcione deberán
gozar del respeto del resto de la comunidad gitana. "Lo principal es
tener el honor intachable y que nuestra conducta sea ejemplar",
concluye Pilar.
De momento, la federación ha comenzado
con buen pie. Pedro Puente y Antonio Vázquez, ambos respetados patriarcas
gitanos, saludaron con su presencia la organización de mujeres, a las que
impulsaron a seguir adelante.
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