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Literatura Hamlet. Análisis de la obra de Shakespeare Nidia Mariana Giménez Cobiella NidiaCobiella@RedArgentina.com |
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Contexto socio - histórico Hasta mediados del siglo XVI,
el espíritu del Renacimiento no se propagó más allá de los círculos de la
Corte y aún dentro de ella se manifestaba más bien bajo su forma erudita
que bajo su aspecto creador. Los italianos, y también los franceses,
seguían considerando a los ingleses como semibárbaros. En cuanto al
idioma, nadie o casi nadie lo conocía en el exterior. Con todo, este atraso no
constituyó una pérdida sin remedio. Cuando terminó la guerra civil y la
reforma religiosa se halló bien encaminada; cuando los peligros exteriores
estuvieron conjurados, por lo menos transitoriamente, muchas
circunstancias se habían aunado para que Inglaterra recuperara el tiempo
perdido y lo hiciese a pasos agigantados. Ardientes, atrevidos, los
ingleses de la época son también brutales y sanguinarios. La ebriedad es
frecuente en todas las clases sociales y genera querellas sangrientas; la
violación es moneda corriente; las peleas terminan a menudo en un
asesinato; los espectáculos de mayor éxito son las luchas a muerte entre
animales y también las ejecuciones capitales. Isabel, al asumir el
reinado, es recibida con entusiasmo. Pone en práctica una política
circunspecta, se rodea de buenos consejeros, trata con consideración al
Parlamento, se dedica a restablecer las finanzas, concierta la paz con
Francia. Glorioso, el reinado de
Isabel sería lo contrario de apacible. Intrigas, confabulaciones,
revueltas, ejecuciones y asesinatos se sucederían en él sin interrupción y
harán de este periodo un largo drama entrecortado por escenas de bravura y
episodios cómicos. Su agricultura y su
industria se desarrollan, sus "mercaderes aventureros" acumulan enormes
fortunas y no parece haber ya límites para el lujo desplegado por esos
grandes señores. Por último, se produce allí un súbito y extraordinario
florecimiento de autores dramáticos, de poetas, de músicos y de
pensadores. En 1591 es cuando el más grande, el que los resume a todos,
William Shakespeare, estrena Enrique VI, su primera pieza. Sin duda el rasgo más
dominante de la Inglaterra de la época de Shakespeare es la coexistencia
de la brutalidad de las costumbres con el refinamiento de la cultura. No
solamente muchos gentiles hombres saben igualmente bien componer un soneto
o una elegía que manejar la espada o la daga, sino que además, una
cantidad de comerciantes mediocres, de artesanos y hasta de campesinos,
compran libros y los estudian. La traducción de la Biblia al lenguaje del
vulgo ha dado a las masas el gusto por la lectura; los cantos y las
baladas populares ponen la poesía al alcance de los humildes; la
instrucción se propaga. Capas sociales: La antigua
aristocracia ha sido aniquilada en gran parte por la guerra de las Dos
Rosas y los descendientes de lo que ha subsistido de ella han degenerado.
La nueva, enriquecida gracias a la confiscación de los bienes de los
monjes, no es muy altanera, ni muy cerrada. Es indudable que unos
sesenta grandes señores, dueños absolutos de sus posesiones, son pares del
reino y gozan por consiguiente de una posición eminente, así como también
de derechos particulares. Pero las otras personas de calidad no tienen
nada muy sustancial que los distinga del común de los mortales ni
exenciones fiscales, ni privilegios jurisdiccionales. Por encima de la clase
noble, pero apenas separada de ella por un margen movible, está la
burguesía: gentes de trajes largos, mercaderes pudientes, terratenientes
medianos. Los primeros, sean magistrados, abogados, médicos, profesores u
hombres de la iglesia, constituyen una categoría activa, ambiciosa, y en
general muy instruida. La enorme mayoría de la
nación se compone de la masa, de contornos mal definidos, de campesinos,
artesanos, obreros y hombres de mar. El estudio de las obras de
Shakespeare, no puede descuidar el fondo histórico nacional, porque en una
época en tantos aspectos cerrada y confinada, los problemas del individuo
eran inseparables de los problemas del estado. Hamlet es una leyenda del
siglo XII que el historiador danés Saxo Grammaticus recogió en su
'Historia Danicae ", publicado en 1514, donde se encuentran, sólo con la
variante de un final feliz para el victorioso príncipe Hamlet, todos los
lances y elementos dramáticos de la obra de Shakespeare. Pero William
Shakespeare no debió de leer a Saxo, sino más probablemente su traducción
al francés por Belleforest, aparecida con el título de Historias Tragiques
en el último tercio del siglo XVI. Período literario al que pertenece la obra. El teatro isabelino, del que Shakespeare
formaba parte, resumía la supervivencia de un teatro popular y una
experiencia social. La tradición popular medieval se fundió así con la
experiencia colectiva y la conciencia histórica.. El drama popular iba a
ser enriquecido por el humanismo renacentista. El humanismo añadiría
temas, formas y estructuras novedosas. El teatro isabelino, lograba una síntesis
de valores populares y renacentistas. La época de Shakespeare fue una época de marcada individualización, emanada de las reflexiones filosóficas sobre el hombre, nacida del estudio empírico de las pasiones y de la teoría de los caracteres, surgida de un estilo de vida caballeresco y cortesano. Cervantes y Shakespeare son los videntes de la individualización, deben sus logros a esta captación de la historia que vivieron. Fueron tres las novedades que introdujo
el drama humanístico en el teatro:
En definitiva, el teatro de Shakespeare
tiene algo de Renacimiento, y también de Barroco
Estructura Espacio y tiempo Hamlet es un príncipe del siglo XVI. Vive en su palacio en Dinamarca. Los lugares en que transcurre la obra, son:
El tiempo es lineal y cronológico. Cuando
el fantasma del padre le cuenta lo sucedido hay reconto. Hay un tiempo
psicológico que es el de Hamlet,
si debe acelerar o no la venganza. Planos de acción: Plano real- plano de sombra- plano de la
locura. Hay narraciones dentro de la narración
cuando los cómicos actúan. ESTRUCTURA INTERNA: Planteo o introducción:
presentación de los personajes y de la situación. Nudo: la sombra le revela la
verdad y le pide venganza. Desenlace:
a partir de la conversación de Hamlet con su madre y de la muerte de
Polonio. Desenlace final:
encuentro de esgrima con Laertes y la muerte. Aparición de Fortimbrás como
el nuevo rey. Utiliza diálogos y monólogos. Punto de vista: primera persona. Dentro
de la narración, testigo de los hechos. ESTRUCTURA EXTERNA: Cinco actos divididos en escenas:
La estructura parte de una
situación inicial donde aparecen el lugar, el tiempo, los personajes y las
circunstancias en las que se encuentran. Después comienza el desarrollo de
los hechos organizado en núcleos. Luego de éste, se produce la situación
final o desenlace. El papel del padre, del
fantasma, es el de apartar al mundo la semilla del infortunio. Sin él no
hay revelación del fratricidio, y sin revelación no hay tragedia. Pero
sabemos desde la escena I, que este rey ha muerto antaño, en combate
singular, a su vecino Fortinbrás de Noruega, y que ha anexado sus tierras.
Imposible no vincular el acontecimiento al desenlace del drama: la
victoria del joven Fortinbrás y la reconquista del reino perdido. Lejos de
ser la primera víctima, el rey Hamlet sería entonces el primer asesino, y
es a la cuenta de él que sería menester agregar el origen del ciclo
trágico El emisor de la obra es
Hamlet, quien actúa como actor protagonista, dirigiéndose en primera
persona; sabe lo que hace y piensa él mismo, pero puede actuar como
testigo de otros al mismo tiempo. No se dirige a un receptor determinado,
sino a uno irreal o inexistente. Claudio es el antagonista de Hamlet ¿Cómo
logra el autor contraponer estas dos figuras? Si el contraste es el arma fundamental de
Shakespeare para resaltar el carácter dubitativo de Hamlet, el contraste
principal viene dado entre Hamlet y Claudio. Este actúa rápidamente y con firmeza
cuando su estabilidad se ve amenazada. Hamlet, por el contrario, demora la
acción y espera a estar muriendo para matar a Claudio. Los dos personajes se contraponen en la
obra por diversos métodos. Cada uno de ellos sondea la
mente del otro: Claudio para averiguar si Hamlet está en verdad loco,
Hamlet, para descubrir si el rey es el asesino. Hamlet,
en sí mismo, encarna la mayor contradicción como si tuviera una doble
naturaleza: él impulsa a la venganza y a la reflexión que lo cohíbe.
Hamlet tiene un gran incentivo para tomar venganza, por eso mismo resalta
más su indecisión. Esta doble tendencia muestra la polarización de los
intereses del hombre: o mucha acción, muy propia del Renacimiento, o mucha
duda propia del Barroco. Pareciera que Hamlet resumiese esa dicotomía
natural del hombre; volcarse hacia las cosas o sumergirse en su vida
interior. Hamlet es irresoluto y a la vez vacilante, unas veces el deber
lo obliga a actuar, como cuando mata a Polonio; otras, la reflexión lo
detiene; vacila pero no se resiste a tomar venganza. Hamlet es un
egocéntrico, busca individuarse, ser él, nunca parecer ser él, o sea,
autenticidad, por eso su resistencia a la acción hasta no estar plenamente
seguro y convencido. Hamlet huye de su tarea heroica y porque sabe que la muerte engendra muerte y la venganza más odio y venganza. Argumento : El rey de Dinamarca muere y
su hermano Claudio sube al trono. Se casa de manera repentina con
Gertrudis, la reina, y el príncipe Hamlet está sumido en una profunda
depresión. Se le aparece una noche la
sombra de su padre, el rey difunto, quien le revela que Claudio lo mató
para acceder a la corona, y le exige venganza. El príncipe no lo hace sino
hasta más tarde, y mientras tanto finge estar loco, al parecer para que el
monarca no sospeche cuáles son sus verdaderas intenciones. La causa por la
cual Hamlet adopta esta extraña actitud es objeto de gran debate entre el
rey y la reina, que creen que sufre una perturbación por la muerte de su
padre, y Polonio, el viejo chambelán, quien considera que Hamlet está
sufriendo los efectos del amor que siente por su hija Ofelia. Para confirmar lo dicho por
el espectro, Hamlet dispone que se represente en la corte una obra que
ilustre el asesinato descripto por el esoectro de su padre, y de acuerdo a
la reacción del rey, podrá saber si él realmente cometió el crimen. En la
mitad de la obra Claudio se retira muy perturbado, y el príncipe confirma
así las revelaciones de la sombra. Luego de la representación
teatral, Hamlet enfrenta a su madre, y mientras le reprocha el haberse
casado con Claudio, escucha a alguien detrás de una cortina. Como cree que
se trata de la voz del rey, saca su espada y se la clava, pero no mata a
Claudio, sino al indiscreto de Polonio. El espectro reaparece e insta a Hamlet a terminar su tarea. Pero no puede; el rey lo envía a Inglaterra y da la orden de que lo maten en dicho país, pero el príncipe logra escapar, falsificando las órdenes del rey. Cuando regresa a Dinamarca se entera de que Ofelia se volvió loca y se ahogó. Su hermano Laertes, sin buscar pruebas ni hacer un análisis de la situación antes de actuar, se apresura para vengar la muerte de su padre. El rey lo persuade para que participe en un combate de esgrima con Hamlet, equipado con un arma envenenada para asegurar la muerte del príncipe. Durante el mismo, Laertes logra su cometido, envenenando a Hamlet, pero también recibe una herida con la espada adulterada. Antes de morir, el príncipe ve que su madre toma una bebida envenenada que era para él, y mata a Claudio. Interpretación y consideraciones: Hamlet ahonda temas como la
locura, las dudas del protagonista ante la madre adúltera y cómplice en el
asesinato del padre, y patentiza la lucha entre la razón y la locura,
entre el bien y el mal, indagando en los sentimientos y pasiones humanas. Va más allá de otras
tragedias centradas en la venganza, pues retrata de un modo escalofriante
la mezcla de gloria y sordidez que caracteriza la naturaleza humana.
Hamlet siente que vive en un mundo de engaños y corrupción, sentimiento
que le viene confirmado por el asesinato de su padre y por la sensualidad
desenfrenada de su madre. Estas revelaciones lo conducen a un estado en el
que los momentos de angustia e indecisión (duda) se atropellan con
frenéticas actuaciones, situación cuyas profundas razones continúan hoy
siendo motivo de distintas interpretaciones. Hamlet es hijo único de un
rey en la fuerza de la edad y de una reina muy joven. Ha tenido, por
consiguiente, la infancia y la juventud de un príncipe heredero y de un
hijo único. Ha sido niño mimado, acostumbrado a la obediencia de todos. El rasgo dominante de su
carácter es un inmenso amor por su madre, un amor exagerado. Ha sido el
niñito enamorado de su madre, más dolorosamente celoso que un amante.
Estos celos gritan y sufren, y amenazan a cada instante. En su drama, Hamlet no es
dejado a un lado por su padrastro y por su madre. Por el contrario, el rey
trata de ganar su confianza y amistad. Este rey se halla atormentado por
continuos remordimientos. Este hombre (Claudio), perseguido por su
conciencia, no tiene ningún deseo de matar al joven Hamlet; no tiene,
además, ningún motivo. No ha usurpado el trono. No es Hamlet el que
hubiera sucedido a su padre: es la reina, quien al morir el rey se ha
convertido legal y fundadamente en soberana. Hamlet no puede quejarse de
haber sido despojado. Por lo demás, el príncipe no parece tener grandes
deseos de reinar. Su inclinación por los grandes sueños filosóficos no
deja lugar en su corazón para la ambición. Hamlet no es peligroso para el
rey. Además, el asesinato no ha sido público; Hamlet lo ignora. El rey, por medio de sus
bondades hacia Hamlet, trata de calmar sus propios remordimientos. Sus
declaraciones no carecen de verdadera ternura, son sinceras. Hamlet se
comporta sombrío y sarcástico. Simula su locura, sin razón alguna, ya que
no corre peligro. Al contrario, el rey hace vigilar al loco, naturalmente,
aunque sólo fuera por amistad hacia él. Por fin, cuando da muerte a
Polonio, el rey se decide a matarlo. Hamlet desprecia a su madre
como objeto mismo de su deseo y a su padre como el de sus celos. La encarnación de este doble
sentimiento es Claudio. Pese a todas las insolencias, los insultos con los
que lo abruma, Hamlet no puede culpar profundamente a su tío por un crimen
audaz que él mismo sueña con cometer. Si no cesa de evocar a su madre en
los términos más sensuales ni de vilipendiar al rey por su lujuria, es
porque el incesto lo obsesiona. Hasta mezclará las fechas del casamiento y
del asesinato, mostrando de esta suerte que la muerte de su padre no puede
significar para él sino la posesión de su madre. El tío ha cometido pues,
los dos crímenes juntos. Se puede considerar a Hamlet como una conciencia sin acción. Durante toda la obra delibera, acerca de los actos que podría cometer. El dilema de Hamlet, la razón de su parálisis, consistiría en: si no actuar sería para él convertirse en cómplice de un criminal, actuar no es más que convertirse en el servidor de un muerto. Matando a su tío, el príncipe no cumpliría más que un destino suyo propio y, lejos de realizarse, sería simplemente el instrumento de un sueño paternal. Es indeciso e impotente para actuar, oponiéndose a Alertes, que sería una acción sin conciencia, quien desencadena el desenlace de la obra (por el deseo de vengar a su padre) y a Fortinbrás, héroe que reúne todas las virtudes de los otros dos, sin tener sus defectos |
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