GENERACIÓN DE 1924
(NACIDOS ENTRE 1894-1923)
EL POSTMODERNISMO
En Latinoamérica, a partir de
1900, según Luis Leal, dentro del posmodernismo surgen dos tendencias: la
primera refina los procedimientos técnicos y retiene la temática de los
criollistas; la segunda los rechaza para crear ambientes cosmopolitas y
tratar asuntos y temas universales.
Francisco Albizúrez,
comentando las nuevas inquietudes que se dieron dentro del propio modernismo
y que desembocarían en el posmodernismo, apunta:
Otros, entre ellos el mismo Rubén, se
apartaron de los oropeles y las superficialidades y los exotismos, para
elaborar textos en donde el humor, el prosaísmo, la versatilidad idiomática,
el empleo de motivos tomados de la moderna tecnología otorgan a los textos
un sabor nuevo. (...) De hecho, el llamado posmodernismo, con su empleo de
motivos y temas tomados de la vida cotidiana, con su empleo de voces
sencillas, con su arraigo en lo americano específico, nació de poetas que se
lanzan a la experimentación vanguardista. ( F. Albizúrez. Poesía
Centroamericana Posmodernista y de Vanguardia, Guatemala: Editorial
Universitaria, 1988, p.4.)
Para estos escritores, la
forma deja de ser el elemento rector del texto. Algunos reflejan lo
irracional, lo onírico, lo ilógico. Los conflictos no son sociales o
políticos. Son personales. Sobre lo externo de los personajes se privilegian
sus problemas psicológicos. El estilo ya no es realista. Dotado de
matizaciones poéticas, propende hacia la imagen de rasgos impresionistas. Es
conveniente recordar que Octavio Corvalán extiende el concepto de
posmodernismo más allá del campo poético propiamente dicho y lo considera un
movimiento que abarcó a narradores, ensayistas y poetas. ( Ibid, p.5.)
En Centroamérica, hacia la
década de los años veintes, encontramos, tal como señala el crítico
guatemalteco, a un grupo de escritores en sintonía con la crítica a que
el modernismo era sometido por entonces y que, como tantos autores
hispanoamericanos y españoles, andaban en procura de nuevos registros (...).
Con todo, no se encuentra, en los países centroamericanos, un movimiento
literario, una generación o un grupo que encarne aquellas aspiraciones.(
F. Albizúrez. "Sobre posmodernismo en tres países centroamericanos",
Guatemala, Facultad de Humanidades, 1987, p.8.) Se entiende, pues, que el
trabajo fue de carácter más disperso y representa un momento de transición
entre lo normativo del modernismo y la libertad expresiva del vanguardismo.
EL REGIONALISMO
En las primeras tres décadas
del siglo XX, en la literatura hispanoamericana, surge y se afianza el
regionalismo, corriente en la cual el elemento temático central es la
relación hombre-naturaleza. Estamos, como dice Alfredo Veirave, frente a
una doble realidad significativa: la del hombre (el gaucho, el llanero,
el montañés, el indio) y de la naturaleza (la pampa, el llano, la selva,
la montaña, la zona de los grandes ríos). ( Veiravé, Op. Cit., p.292.)
En los relatos predomina lo descriptivo sobre lo psicológico y reflejan la
problemática social. El regionalismo –apunta– se constituye así en un
testimonio en el cual se exponen, mediante personajes ficticios, los
problemas políticos, económicos y sociales. ( Ibid., p.291.) El
regionalismo abandona los ambientes refinados y los temas exóticos. Vuelve
los ojos hacia la tierra, lo nativo, lo cotidiano. Según Pedro Shimose, la
narrativa telúrica (o de la tierra) es una literatura de símbolos y por
eso fructificó en paradigmas grandiosos (la selva, la pampa...). ( P.
Shimose. Op. Cit., p.249.) Sus autores no imitan lo europeo. Tratan, más
bien, de crear formas nuevas, americanas. Sin despreciar las técnicas
estilísticas de modernistas y realistas, hacen uso del paisaje, de las
costumbres, de los personajes y del lenguaje nativo, sin caer, como los
costumbristas, en el folklore. Contrariamente a muchos de los autores de
esta última tendencia, el fin primordial de la narración no es la pintura
de lo americano. Incorporando elementos del terruño, interesa el
desarrollo de la trama para revelar facetas de la vida americana. En sus
mejores autores, la protesta social es indirecta, eludiendo la propaganda
o la defensa de determinadas tesis ideológicas. Por sus modulaciones
temáticas, el regionalismo se ha clasificado -entre otras variantes- en
novela telúrica, novela criolla, novela indigenista y novela de la
revolución mexicana.
Durante este período, para
Centroamérica, Sergio Ramírez Mercado apunta tres tendencias:
1) La que determinan Gallegos principalmente
y después Rivera y que establece esa relación de dominio
hombre-naturaleza; 2) la de carácter social, que viene directamente del
naturalismo que dramatiza la explotación del indio y a la que se agrega
después un elemento dinámico, cual es la intervención militar, política y
económica de los Estados Unidos: la presencia de las compañías bananeras y
de las dictaduras militares; 3) la que crea un arte narrativo puro
alrededor del campesino, sin acentos sociales y que puede denominarse
regionalismo, heredero directo del realismo criollo del siglo XIX. ( S.
Ramírez. Op. Cit., pp.28-29.)
En Honduras, variantes del
regionalismo se siguieron manifestando más acá de la segunda mitad del
siglo XX. La razón la da Manuel Salinas Paguada cuando habla de la
narrativa criollista determinada por el carácter agrario y feudal de
nuestra economía, que determina la máxima concentración de la población
campesina en las zonas rurales donde impera una oligarquía terrateniente
en posesión de las tierras cultivables. (M. Salinas. "Breve reseña del
cuento hondureño", en R. Paredes y M. Salinas Paguada. Literatura
Hondureña (Selección de estudios críticos sobre su proceso formativo),
Tegucigalpa: Editores Unidos, 1987. p.223.)
LA PREVANGUARDIA
En forma muy lenta y como eco
lejano de las convulsiones sociales y artísticas que, a principios del siglo
XX, se gestaban en Europa, poco a poco, en Latinoamérica, empiezan a
manifestarse inicios renovadores. Se reacciona contra el realismo
naturalista y el modernismo y van surgiendo nuevas formas que eluden la
representación objetiva de la realidad. Se busca dar expresión a un mundo
subjetivo. Encontrar la realidad más allá de lo externo de las cosas. Dar
expresión a la intuición poética de la realidad. Los personajes -señala Luis
Leal- dejan de ser hombres para convertirse en símbolos poéticos. Las nuevas
concepciones filosóficas y científicas (Einstein, Freud, Bergson...) van
abriéndose campo y despliegan, ante los ojos de los artistas, un mundo de
posibilidades por explorar.
En Honduras, la labor de
difusión de revistas literarias, como las que dirigía Froylán Turcios, pone,
al alcance de los lectores, textos seleccionados de los escritores que
representaban, lo más avanzado del pensamiento literario. Aunque el triunfo
de la vanguardia es tardío -fines de la década de los sesentas- algunos
autores -especialmente en la rama del cuento-, anticipándose a los
novelistas que encontramos en ese último período, van rompiendo los esquemas
realistas del regionalismo y se adentran en la exploración de temáticas y
técnicas en consonancia con las inquietudes que iban surgiendo al calor de
corrientes como el existencialismo, el psicoanálisis y el surrealismo |
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