Unidad Académica Profesional de Amecameca de
la UAEM -
Para Monserrat Hurtado Pliego, por su apoyo
para la trascripción de este material.
Poeta, ensayista y narrador guatemalteco
nacido en 1935, Francisco Alvízurez Palma ha
estudiado la obra de Miguel Ángel Asturias desde 1972, cuando publicó
Para comprender El señor presidente. Otros de sus libros que también
tratan el tema de la narrativa de Miguel Ángel Asturias son: La novela
de Asturias (1975) e Historia de la literatura guatemalteca
(1981). Alvizúrez Palma estudió letras en la Universidad de San Carlos y
realizó estudios de doctorado en Filología Románica en la Universidad
Central de Madrid. Es fundador y fue director del Instituto de Estudios de
la Literatura Nacional y del Departamento de Letras de la Facultad de
Humanidades de la Universidad de San Carlos, en Guatemala. Es miembro del
Grupo RIN 78 y de la Academia Guatemalteca de la Lengua.
Actualmente se desempeña como catedrático de la Universidad Francisco
Marroquín.
SAÚL HURTADO HERAS: ¿Qué lugar ocupa la
narrativa de Miguel Ángel Asturias en el campo de la literatura
latinoamericana, particularmente en la guatemalteca?
FRANCISCO ALVIZÚREZ PALMA: En la literatura
latinoamericana ocupa un lugar primordial. Me parece que junto con la
producción de autores como Agustín Yáñez, Onneti, Borges, Rulfo, forma parte
de esta promoción de autores de alta calidad que escribieron sus textos en
los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, y sentaron las bases para el
gran desarrollo de narrativa latinoamericana posterior. Concretamente, creo
que Asturias, por una parte, manejó con gran destreza lo real maravilloso,
sobre todo en Hombres de maíz, y por otra parte, asimiló los
influjos de la vanguardia, sobre todo el surrealismo. Y todo esto lo fusionó
con el gran conocimiento práctico y teórico que tenía de Guatemala, más su
fecunda imaginación, y con esos ingredientes elaboró una síntesis que dio
como resultado obras fundamentales en el desarrollo de la narrativa de
Latinoamérica. En el caso de Guatemala, no se podría hablar de literatura
guatemalteca sin hablar de Asturias. No quiero decir con esto que sea la
figura única de valor que tenemos, pero sí que es la figura más universal,
no sólo por la calidad de su obra, sino por la variedad de géneros que
produjo. Fue al mismo tiempo novelista, cuentista, poeta, ensayista,
periodista, autor dramático, y eso ya nos da un cuadro bastante completo, y
en todos los aspectos logró productos de alta calidad. En lo interno de
nuestro país, la producción de Asturias fue como un jalón y un impulso que,
como es comprensible, generó en algunos autores una especie de imitación
¡negativa!. Algunos autores se dedicaron a escribir como Asturias.
SHH: ¿Qué autor o autores en el país considera
que pueden situarse a la par o más allá de los méritos literarios de
Asturias?
FAP: A la par de Asturias yo situaría a Rafael
Arévalo Martínez, a Luis Cardoza y Aragón, y hablando de promociones
posteriores, a Luis Alfredo Arango, poeta excelente, y a algunas autoras de
poesía de alta calidad como Luz Méndez de la Vega y Margarita Carrera. Y,
por supuesto, situaría a la obra de Enrique Gómez Carrillo, que me parece un
autor cuya obra merece ser revisada y revalorada en función de los méritos
intrínsecos y también de la aceptación que en su tiempo tuvo. Fue un autor
de validez universal.
SHH: ¿Qué circunstancias motivaron su
acercamiento a la obra de Miguel Ángel Asturias?
FAP: La lectura del El señor presidente,
por una parte; y por otra, el conocimiento que de niño tuve de Asturias por
medio de la radio. Usted sabe que Asturias fue el fundador del primer
radioperiódico que hubo en nuestro país, el "Diario de aire". Yo, de niño,
oía todos los días a Asturias. Esto fue generando en mí como una especie de
"afición" por Asturias. Luego, cuando yo tenía tal vez ocho años, mi padre
me llevó a un acto cultural donde se le iba entregar a Asturias un premio
por un poema de tipo religioso que compuso, y él leyó el poema, íntegro.
Entonces, me impactaron su presencia física, su voz y la eufonía del poema.
Así que cuando leí El señor presidente me acabó de atrapar
Asturias. Yo estaba entonces haciendo mis estudios de licenciatura, pero no
quise dedicarle mi tesis de ese nivel porque quería profundizar más sobre
Asturias. Por eso mi tesis doctoral fue hecha sobre Asturias, y es la que
posteriormente se editó como libro con el nombre La novela de Asturias,
con algunos cambios, naturalmente.
SHH: En general, ¿cuál es su opinión acerca de
la crítica sobre la obra de Miguel Ángel Asturias?
FAP: Yo creo que la crítica está contaminada
por factores circunstanciales, sobre todo de tipo político. Groso modo,
divido la crítica acerca de Asturias en dos grandes sectores. La crítica
incontaminada, la crítica que va en serio a querer descubrir lo valioso y lo
no valioso de la obra de Asturias. En ese sector ubico a autores como
Giusseppe Bellini y a Emir Rodríguez Monegal, por mencionar sólo dos
nombres. La crítica contaminada ve la obra de Asturias desde una óptica que
mezcla su conducta política con su obra. Entonces, me parece que hay dos
maneras de ver a Asturias. Yo prefiero la forma incontaminada, porque en fin
de cuentas lo que perdura es el texto. La conducta del hombre, como usted
sabe, es discutible, como la de todos los seres humanos.
SHH: Ahora que usted lo menciona,
precisamente, uno constata de inmediato que la obra de Asturias ha sido
motivo de críticas y estudios diversos, a veces con conclusiones
diametralmente opuestas. Aparte de estas razones que ha señalado ¿considera
usted que hay otras que han influido en esta disparidad de juicios?
FAP: Sí. Por una parte está el punto de vista
de quienes todavía se aferran al modelo de la novela de la tierra, la novela
nativista, la novela regionalista. Segundo, está también el punto de vista
de quienes consideran que Asturias concedió demasiada importancia a los
asuntos, los temas y los personajes de carácter local. Lo consideran
localista. Y tercero, el punto de vista de quienes desearían, sobre todo
respecto de Hombres de maíz o de Leyendas de Guatemala,
desearían textos menos complejos en su lectura.
SHH: ¿Qué pasa entonces con Asturias como
sujeto social. Es necesario, pertinente o no valorar su obra con base en su
desempeño político, ideológico...?
FAP: Yo diría que no, pero tomando en cuenta
su desempeño, sí, porque, por ponerle dos casos, considero que toda la obra
de Asturias no se explicaría sin los años que él pasó en París, de 1924 al
treinta y tres, tranquilamente, financiado por su papá, dedicado de tiempo
completo a eso que quisiéramos muchos ¿no?, a la vida literaria en todos los
sentidos de la palabra, y la bohemia. Y el otro caso: usted sabe que
Asturias, cuando se produjo la revolución del 44, se escapó de Guatemala
para irse a México, porque de hecho había sido colaborador de la dictadura
de Ubico. Eso está claro, está documentado. Pero el gobierno inteligente del
doctor Arévalo lo rescató y le dio un puesto de agregado cultural en Buenos
Aires. A partir de ahí, Asturias asumió un compromiso político de defensa
del proceso de reformas democráticas que llamamos revolución de octubre. Eso
explica, a mi juicio, la trilogía bananera y Week-end en Guatemala.
Quiero decir, poniéndolo al revés, que si Asturias no hubiera asumido esa
posición de compromiso firme, en defensa de la revolución del cuarenta y
cuatro, no hubiera producido esas obras que son, básicamente, un intento de
hacer una apología y una explicación, en términos literarios, de los
procesos de trasformación social que la revolución del cuarenta cuatro
quería realizar. De manera que no hay que descartar las circunstancias
vitales de Asturias, pero no basarse en ellas, sino tomarlas como parte del
contexto que ayuda a explicar y a interpretar su obra.
SHH: ¿Qué estudiosos guatemaltecos sobre la
obra de Asturias le parecen de lo más relevante?
FAP: Yo mencionaría a Dante Liano, de la
Universidad de Milán. A Arturo Arias que enseña en San Francisco,
California. Y de los que vivimos en Guatemala, yo considero que la doctora
Lucrecia Méndez de Penedo, es otra seria estudiosa de la obra de Asturias.
Otra colega que se ha dedicado con mucho empeño a Asturias es Ana María
Urruela de Quezada.
SHH: ¿Está todo dicho acerca de la obra de
Asturias?
FAP: No, no lo creo. Como decía el profesor
Gerald Martin hace un año, cuando estuvo por aquí, sólo sobre Hombres
de maíz y de El señor presidente él tendría más cosas
nuevas que decir que las que dijo en las ediciones críticas en las que
participó. Y me parece a mí que, por ejemplo, un campo que está muy poco
estudiado es la poesía de Asturias. Otro es el teatro, y creo que vale la
pena estudiar el periodismo que no se abarcó en la edición crítica, que
llega hasta el año 1934, y Asturias siguió haciendo periodismo hasta su
muerte. Esto es una cantera por estudiar, porque en esos artículos
periodísticos Asturias dejó mucho de su pensamiento estético, pero también
de su pensamiento político, antropológico, sociológico, histórico.
SHH: ¿Cuáles son los temas que, si usted
tuviera que dedicar actualmente un espacio para el estudio de la obra,
retomaría?
FAP: Yo retomaría la poesía, evidentemente. Si
yo tuviera en este momento una beca y que me permitiera vivir durante doce
meses, yo me dedicaría a trabajar la poesía de Asturias. No a preparar una
edición crítica, porque creo que eso lleva mucho más tiempo, pero sí a tomar
muestras representativas y someterlas a análisis. Algo de eso he intentado
en el tomo dos de la historia de la literatura guatemalteca, muy brevemente,
desde luego. Allí delimito en la poesía de Asturias dos direcciones: un tipo
de poesía intimista, donde él expresa lo más profundo de su ser, y otro tipo
de poesía más bien de temática exterior, social, sobre todo, como el "Canto
a Bolívar" o el poema a "Tecún Umán".
SHH: ¿Actualmente, qué impacto tiene la obra
de Asturias en Guatemala?
FAP: Mire, responder a esa pregunta es muy
difícil, porque en nuestro país se lee poco. Por lo tanto, a nivel de lector
común y corriente, el impacto de Asturias no es mayor. Ahora bien, entre los
escritores, Asturias es un constante tema de discusión, por diversos
motivos, pero diría yo que para la historia literaria Asturias sigue siendo
un punto de referencia, un obligado punto de referencia. Y no hay mucho en
Guatemala que se publique de crítica, desgraciadamente, pero no es raro,
cuando se publica algo, que aparezca el nombre de Asturias. Casi me
atrevería a decir que la historia literaria de Guatemala se podría divide en
antes y después de Miguel Ángel Asturias.
SHH: En un futuro próximo, ¿cuál considera que
será la suerte de la obra de Asturias en las letras de Guatemala y en
América Latina?
FAP: Yo creo que la coyuntura del centenario
del nacimiento Asturias, en 1999, va a dar motivo para que su obra sea más
conocida por los guatemaltecos, mejor valorada. Yo espero que ese centenario
dé ocasión para una revisión de sus obras, y sobre todo, para una promoción
y una explicación de la producción de Asturias. En ese contexto, se va a
publicar de nuevo mi libro Para comprender El señor presidente.
Es un intento, cabalmente, por contribuir a una reorientación, en el lector
común y en el sector escolar también, del conocimiento y valoración de
Asturias. Y a nivel latinoamericano, hasta donde uno puede alcanzar a
vislumbrar, yo diría que tal vez las obras de la trilogía antiimperialista,
Mulata de tal y algunas otras como Week-end en Guatemala,
no van a tener mucha duración, pero me parece que El señor presidente,
Hombres de maíz y la poesía de Asturias van a perdurar.
SHH: ¿Se tiene contemplado algún proyecto
específico para la difusión con motivo del próximo centenario?
FAP: Hasta ahora, no. Yo sé que hay un comité
nombrado para conmemorar el centenario de Asturias. Pero no existe todavía
una política definida. Me parece que eso tendrá que hacerse cuanto antes,
puesto que nos queda poco más de un año para trabajar en ello.
SHH: Acerca de la obra, ¿concretamente puede
hablarse de un aporte peculiar de la narrativa de Asturias para el
conocimiento y comprensión de la literatura guatemalteca?
FAP: Sí. Desde el momento en que él revela una
muy acertada codificación estética, así como rasgos peculiares de la cultura
popular guatemalteca y, en general, de la vida nacional, factores necesarios
para explicarnos el desarrollo de Guatemala y el desarrollo de nuestras
letras.
SHH: particularmente en su libro La
novela de Asturias se percibe la intención de asumir la narrativa
del escritor como una unidad en donde cada novela o cuento sería una
manifestación específica de dicha unidad. ¿Puede, en efecto, hablarse de un
eje que articule los distintos relatos de Asturias?
FAP: Hay yo considero como eje la tendencia
barroca en el uso del idioma. Esto creo que es característico de toda su
producción narrativa. La destreza para jugar con el lenguaje, para crear
figuras retóricas, para manejar la ironía, para manejar el esperpento, todo
esto perdura, es un eje que se nota en toda su obra. Y creo que otro eje es
el de la gran importancia que Asturias concede a los elementos populares:
personajes, ambientes, formas de vida, de lo que llamamos floclore, o, más
acertadamente, cultura popular tradicional.
SHH: ¿Cuáles considera que son los mayores
méritos de Asturias como escritor?
FAP: En primerísimo lugar, la gran destreza
lingüística. Ella es fundamental. Sin eso, Asturias no sería Asturias.
Segundo, su gran sensibilidad hacia el hombre, sobre todo hacia el hombre
guatemalteco, su gran sensibilidad hacia el hombre de Guatemala. Y en tercer
lugar, si no en todas sus obras, en buen número de ellas, el haber logrado
superar la literatura meramente de compromiso y haber logrado un corpus que
enuncia la problemática social de Guatemala sin caer en lo panfletario.
SHH: ¿Qué opinión tiene usted de las tesis que
postulan al menos dos estilos, dos niveles, etcétera, en la obra de
Asturias?
FAP: Estilos, propiamente estilos, yo creo que
sí los hay. Uno es el que encontramos en obras como El señor
presidente y Viernes de Dolores; y otro, el de
Mulata de tal y el de Hombres de maíz.
SHH: ¿Cómo podría hablarse de unidad frente a
obras con distinto grado de elaboración y esfuerzo por parte del novelista,
por ejemplo, las novelas de la trilogía bananera, frente a Hombres de
maíz y El señor presidente?
FAP: Ahí la unidad estaría en lo que señalé
antes: la destreza lingüística, la preferencia por la temática popular, la
sensibilidad hacia el hombre. Ahora, no se puede hablar de unidad
cualitativa, porque, evidentemente, la trilogía bananera y Week-end en
Guatemala son obras que significan un descenso cualitativo en
Asturias. O sea que no hay, en ese sentido, unidad cualitativa.
SHH: ¿Y qué pasa entonces actualmente con
aquellas novelas centradas en las denuncias de las atrocidades cometidas en
el contexto de regímenes autoritarios, por ejemplo El señor presidente,
El papa verde, Week-end en Guatemala...?
FAP: El señor presidente yo creo
que es una obra que sigue siendo vigente. Así lo he sostenido en varias
publicaciones. Me parece una obra con valor permanente. Usted trae la
lectura del texto a una lectura de la sociedad guatemalteca en los últimos
cincuenta años y va encontrar que lo que Asturias ahí dice, vale. O sea, son
obras que siguen siendo un instrumento común de lectura antropológica y
sociológica. Lo mismo pasa con Hombres de maíz. ¿Cuál es el
gran problema de Guatemala hoy? El de la tierra y el del indígena. ¿Cuál es
el tema central y el motivo central de Hombres de maíz?: el
problema de la tierra, y del indígena, que es la preocupación primordial de
hoy en Guatemala.
SHH: ¿Cómo podría interpretarse la obra de
Asturias en relación con los estudios de cultura que últimamente tienen
mucha repercusión en las investigaciones del área?
FAP: Deben interpretarse como fuentes de
consulta necesarias, pero hay que tener muy claro que cuando un antropólogo
o un sociólogo utiliza las obras de Asturias para fines de estudio
académico, no las está viendo desde el punto de vista meramente estético,
sino desde el punto de vista documental, como fuentes de consulta.
SHH: Por lo que se ve, en usted hay un
persistente énfasis sobre todo en la cuestión estilística de Asturias...
FAP: Sí. Yo creo, al cabo de los años, que
debe insistirse en el haber configurado un corpus que tiene geniales logros
en el manejo del idioma. No manejo vacío, por supuesto, sino un manejo
cargado de una temática social.
SHH: Y es probable que buena parte de la
crítica que ha desestimado la obra de Asturias haya soslayado ese rasgo.
FAP: Yo creo que sí, que se ha ido por el
valor sociológico, político, antropológico.
SHH: ¿Qué opinión tiene acerca de las
biografías de Miguel Ángel Asturias?
FAP: Me parece que hace falta una buena
biografía. Hasta ahora yo no conozco una biografía completa, confiable.
Incluso las que hay en las ediciones críticas de sus obras incurren en
algunas fallas. Es urgente hacer una buena biografía de Asturias.
SHH: ¿Fallas en cuanto a qué?
FAP: En cuanto a datos, en cuanto a fechas, en
cuanto a periodos que a veces no se mencionan.
SHH: Por ejemplo, qué rasgos específicos
considera que no han sido destacados en las biografías?
FAP: Por lo pronto, la colaboración de
Asturias con la dictadura de Ubico. Funda el radioperiódico con el permiso
del gobierno de Ubico y en la emisora oficial del gobierno. Y luego, es
diputado nombrado por el dictador. Y después, en el año cuarenta y cuatro,
se niega a sumarse a los compañeros de generación suya que se rebelan contra
la dictadura. Eso, muchos biógrafos lo callan. Hay que decirlo, si queremos
ser justos.
SHH: ¿Con todo esto que pasa acerca de la
figura de Asturias en el país, no hay riesgo alguno de que su persona
termine por convertirse en un simple fetiche de la nacionalidad
guatemalteca?
FAP: No lo creo. El peligro es que, conforme
se lee menos en Guatemala, las nuevas generaciones conozcan menos su obra.
Por eso considero que habría que hacer una intensa divulgación de la obra de
Asturias, valiéndose no sólo del libro, de los medios escritos, sino de la
radio, la televisión, el internet, que son medios que pueden dar lugar a que
el público común y corriente tenga acceso a la obra de Asturias. Yo recuerdo
una anécdota muy personal. Conocí por primera vez La Vorágine,
de José Eustasio Rivera, a través de una radionovela, en la emisora oficial
de Guatemala, en tiempos del gobierno del doctor Arévalo. Así llegué al
conocimiento de la obra de José Eustasio Rivera. Después la leí, claro.
SHH: ¿En esto tendría que ver mucho la
crítica, en esta difusión al interior del país?
FAP: Tiene que ver, por supuesto. Haría falta,
para esto, que los críticos tuviéramos financiamiento decoroso para poder
explicar, valorar, juzgar, la obra de Asturias.
SHH: En las esferas que han tenido que ver
directamente con esta necesidad de difusión ¿hará falta asumir o valorar más
la obra de Asturias? Es probable que esto tuviera mucho qué ver con la poca
difusión.
FAP: Sí. Sí. No creo exagerar cuando le digo
que mucha gente que tiene poder fáctico para promover la crítica no ha leído
a Asturias, o lo ha leído parcialmente. Entonces, si a un autor no se le ha
leído, no se le puede difundir. O lo han leído, pero no han tenido criterios
para poder valorar la importancia de la obra de Asturias.
SHH: Finalmente, doctor, acerca de las
ediciones críticas que ha publicado la Colección Archivos, ¿cuál es su
opinión al respecto?
FAP: Es difícil opinar sobre este tema porque
son obras tan vastas, pero me atrevo a decir que para mí la más completa, la
mejor realizada es Hombres de maíz, en la segunda versión,
corregida y aumentada. Creo que el trabajo que Gerald Martin realizó es
impecable. Creo que es discutible la edición crítica de El señor
presidente, sobre todo los estudios introductorios. Y me parece que
la edición crítica de la obra periodística se quedó corta. Sólo abarca los
años en que Asturias publicó colaboraciones que mandaba desde París en esos
años, del veinticuatro al treinta y cuatro. ¿Qué pasó con todo lo demás?
SHH: ¿Algún otro aspecto que quiera agregar,
doctor?
FAP: Yo creo que, con el paso del tiempo, la
crítica seria se dará cuenta cada vez más de la importancia que tiene Miguel
Ángel Asturias. Y hay una serie de críticos en pleno auge, como por ejemplo
el doctor Ramón Luis Acevedo, de la Universidad de Puerto Rico, que están en
plena labor de análisis y revisión de la obra de Asturias. Yo creo que hay,
entre comillas, una nueva crítica sobre Asturias, que nos va a revelar
valores que tal vez nosotros, los que ya hemos estudiado la obra de
Asturias, quizá no hemos percibido con toda claridad.
SHH: Muchas gracias, doctor Francisco
Alvizúrez Palma.
Notas:
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Saúl Hurtado Heras
es Profesor en la Unidad Académica Profesional de Amecameca de la UAEM.
Estudió la licenciatura en Letras Españolas en la misma universidad y la
Maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM
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