Literatura
Cortázar y lo fantástico

Mónica Graciela Afonso
mgafonso@yahoo.com.ar

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Paseos en el horizonte Fronteras semióticas en los relatos de Julio Cortázar - Reportaje a J Cortázar

La producción literaria de Julio Cortázar se destaca ante todo por sus cuentos y novelas. Este trabajo se ha realizado sobre la base de dos de sus libros:  Bestiario y Todos los fuegos el fuego, ambos comprenden ocho narraciones cortas.


El objetivo de esta investigación es demostrar que los cuentos de estos libros se pueden incluir dentro del género fantástico.

Bestiario constituye el primer volumen de cuentos publicado por este narrador argentino (1951). En un primer momento, este libro pasó inadvertido para la crítica que retornaría a él con mayor detenimiento después de la salida de Rayuela.

Todos los fuegos el fuego, (1966) fue escrito después del gran éxito de Rayuela y es la culminación de su narrativa y , como afirman Alicia Allievi y Patricia García  en el prologo de este libro “es el punto de viraje de una obra única en el panorama de la literatura contemporánea”.

En ambos libros prevalece una intención esteticista y es reconocida, además, la influencia de Kafka, Poe y Borges en los relatos que los integran. Fue  Borges quien en 1946 le publica a Cortázar en la revista “Los anales de Buenos Aires” el cuento “Casa Tomada”.

Como características similares y a groso modo, podemos encontrar la yuxtaposición de tiempos como en el caso del cuento “Todos los fuegos el fuego” o de personajes con su doble como ocurre en el cuento “Lejana” o en la filosofía ya que Cortázar admiraba a Lautréamont que era un poeta uruguayo de vida bohemia que vivía en bares y prostíbulos de la bolsa y que inventa la teoría del plagio donde al igual que Borges sostiene que dentro de la literatura no hay propiedad privada y que el escritor puede servirse de ella y tomar todo lo que quiera.

Se consideró de utilidad servirse del concepto de lo fantástico definido por Todorov en su libro: “Introducción a la Literatura Fantástica”, así: “Lo fantástico implica un quebramiento de las leyes del mundo donde se mueve el hombre, sean éstas de causalidad, de espacio o de tiempo”.

Para Todorov, la significación de lo fantástico radica en el lector, quien, en última instancia decide si lo que ha advertido se origina en un mundo que es o no es nuestro universo. En este sentido, la incertidumbre que experimenta un lector en torno a la naturaleza de un fenómeno constituye el fundamento de lo fantástico.

Ahora también, dicho fenómeno, si el lector lo explica por las leyes de nuestra realidad, será extraño; pero, si por el contrario, él admite la necesidad de nuevas leyes para aclararlo, será maravilloso. De ahí que pueda afirmarse que lo fantástico sirve como línea divisoria entre lo extraño y lo maravilloso.

Se contempla en Cortázar la voluntad de introducir lo fantástico en la banalidad cotidiana, en su literatura la realidad se transforma en fantasía, lo cual nos atrapa y obliga a interpretarla. Según el propio Cortázar “…El cuento es la casa donde habita lo fantástico: La literatura fantástica”.

Estableceremos una distinción entre lo maravilloso, lo extraordinario y lo fantástico según que el hecho insólito, inesperado o extraño alrededor del cual se construye el cuento fantástico pueda tener o no una explicación.

Lo maravilloso: Cuando el hecho extraño no se puede explicar según las leyes del  mundo conocido por nosotros, del mundo real, sino que obedece a otras leyes, a reglas que son las de otro sistema diferente del nuestro, nos encontramos dentro del mundo de lo maravilloso. El mundo maravilloso y el real coexisten sin conflictos. Los seres que los habitan obedecen a leyes totalmente diferentes y tienen facultades y poderes de muy distintas características.

Un ejemplo de este tipo de literatura es el cuento de hadas.

Lo extraordinario: Cuando el fenómeno extraño se explica al final por medio de las leyes del mundo conocido.

Lo que ocurre en este caso es que la manifestación insólita fue producto de una ilusión, o de un truco, o de una mentira; o bien, al final del relato, se le da una explicación lógica (que muchas veces es más inverosímil de lo que hubiera sido la aceptación del fenómeno como sobre natural).

Un ejemplo lo podemos encontrar en el cuento de Borges “El jardín de senderos que se bifurcan”

Estos dos géneros, maravilloso y extraordinario, limitan estrechamente el campo de lo fantástico.

Lo fantástico: Cuando el fenómeno insólito no es explicable mediante las leyes del mundo conocido, ni se nos da una explicación que lo colocaría clara y definitivamente dentro de otro mundo.

El hecho fantástico se presenta dentro del mundo conocido. Lo fantástico es una aparición, en el mundo bien ordenado de la vida cotidiana, de lo imposible, de aquello que obedece a las reglas de este mundo, como podemos observarlo en este párrafo de “Carta a una señorita en Paris” “…me duele ingresar en un orden cerrado, constituido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés) allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual con bandejas de té y tenacillas de azúcar… Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia.”( Pág.:19)

También enCasa Tomada”  podemos  observar esto: “Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos a mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos pocos platos sucios.” (Pág. 9)

 Por lo tanto, esas reglas bien establecidas son indispensables para la aparición de lo fantástico y para que el personaje principal pueda vivir situaciones paranormales como ocurre en “Carta a una señorita en Paris” “Sentí que iba a vomitar un conejito” ( Pág. 21) Este tipo de cuento está basado en la realidad para poder contrastarse mejor frente a ella.

Frente al hecho anormal, tenemos dos opciones: o se trata de una ilusión de los sentidos, de un producto de nuestra imaginación, y entonces las leyes del mundo son las que conocemos, o bien el hecho que ha  tenido lugar, realmente, forma parte de la realidad, pero entonces la realidad no es la que conocemos, está regida por leyes desconocidas por nosotros.

Según escojamos la primera o la segunda alternativa, nos encontraremos en el mundo de lo extraordinario o en el de lo maravilloso. Sólo si la duda permanece, si el texto es lo suficientemente ambiguo como para no permitir esta elección, sólo entonces estaremos en el reino de lo fantástico. No es necesario que los personajes duden, ellos pueden estar seguros sobre los fenómenos que se presentan, o incluso pueden no cuestionarse sobre ellos, sino aceptarlos como algo fatal e irremediable como ocurre con los hermanos de “Casa Tomada”  “-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí

-Entonces –dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.” (Pág.13 y 14). Basta que la duda esté presente en la mente del lector.

Las emociones fuertes y claras son enemigas de lo fantástico y la risa lo destruye. Lo insólito puede dar lugar a lo cómico o a lo fantástico pero no a las dos cosas a la vez.

Otra característica de lo fantástico es la aparición de lo siniestro y del shock que produce por vías estéticas. Para Freud lo siniestro es algo que era familiar y cotidiano de la infancia  o de la humanidad y que se reprimió y se volvió extraño por eso los cuentos que forman parte de “Bestiario” obsesivamente tienen que ver con la casa y con como algo en ella se vuelve extraño produciendo de esta manera lo siniestro. Como ejemplo citaremos los cuentos “Bestiario”, “Circe” y Casa tomada”. De este último el siguiente párrafo ejemplifica lo ante dicho: “-Han tomado esta parte-dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo.

Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.”(Pág.17)

Dijo Cortázar en una conferencia “lo fantástico es el derecho al juego, a la imaginación, a la fantasía, el derecho a la magia”.

Lo fantástico aparece en este autor en un modo natural. No hay procedimientos extraños, ni máquinas de invenciones, ni objetos mágicos; realidad e irrealidad conviven de un modo simple, porque en el centro de la poética de Cortázar está la certidumbre de que lo maravilloso y lo extraño forman parte de la vida. Cortázar plantea una compleja y brusca dualidad entre el mundo trivializado de la existencia cotidiana y un universo paralelo donde aparece el horror y el deseo. La realidad y lo extraño se presentan como una experiencia siempre inesperada y posible.

De esta manera en “El otro cielo” el autor nos toma de la mano y nos pasea junto a su personaje que une, en un movimiento natural, que forma parte de su experiencia cotidiana, su vida monótona y gris en el Buenos Aires de mediados del Siglo XX, su trabajo en la Bolsa, su novia, su madre, con el París del Siglo XIX. Basta deambular por la ciudad al mediodía, entrar en el Pasaje Güemes para salir por la Galerie Vivienne hacia 1870 y encontrar a Josiane y vislumbrar,  al fantasma de Lautréamont.

“… y casi siempre mi paseo terminaba en el barrio de las galerías cubiertas, quizá porque los pasajes y las galerías han sido mi patria secreta desde siempre. Aquí, por ejemplo, el Pasaje Güemes era la caverna del tesoro en que deliciosamente se mezclaban la entrevisión del pecado y las pastilla de menta, donde se voceaban las ediciones vespertinas con crímenes a toda página y ardían las luces de la sala del subsuelo donde pasaban inalcanzables películas realistas. Las Josiane de aquellos días…”. (Pág. 119)

A lo largo de la obra de Cortázar aparecen constantemente los pasajes ya sea como lugares reales o imaginarios .El cambio de un lugar a otro también permite el cambio de personalidad como ocurre con el protagonista de este cuento o con Alina Reyes en “Lejana”

Dentro del relato nada se altera, los espacios cotidianos son los mismos, no hay antes ni después, solo los corredores que se cruzan y las galerías. Este movimiento unifica secretamente las historias más diversas.

Lo mismo ocurre en “Todos los fuegos el fuego” ya que los dos argumentos paralelos tienen un desenlace común que nos remite al título del cuento.

La estructura del relato es fantástica puesto que la simultaneidad de las dos historias es imposible desde el punto de vista espacio temporal. Sin embargo, considerada cada historia independientemente, podemos afirmar que la trama de cada una es de tipo realista. Si bien al comienzo estas dos historias están bien delimitadas a medida que el cuento avanza empiezan a entretejerse en un mismo párrafo.

Ah, dice Roland, frotando un fósforo. Jeanne oye distantemente el frote, es como si viera el rostro de Roland mientras aspira el humo, echándose un poco atrás con los ojos entornados. Un río de escamas brillantes parece saltar de las manos del gigante negro y Marco tiene el tiempo preciso para hurtar el cuerpo a la red” (Pág.110).

Las historias nos presentan un doble panorama de incomunicación y soledad tanto en Irene, la esposa del procónsul, como en Jeanne la amante traicionada por Roland.

En este caso lo fantástico radica en que el fuego une siglos distantes, circunstancias comunes y pasajes dispares. Aquí aparece el fuego como puente al igual que en “El otro cielo” aparecen las galerías  o como explícitamente aparece el puente en “Lejana”.

“Los hay que saltan a la arena por centenares, buscando otras salidas pero el humo del aceite borra las imágenes, un jirón de tela flota en el extremo de las llamas y cae sobre el procónsul antes de que pueda guarecerse en el pasaje que lleva a la galería imperial. Irene se vuelve al oír su grito, le arranca la tela chamuscada tomándola con dos dedos, delicadamente. No podemos salir, dice, están amontonados ahí abajo como animales. Entonces Sonia grita, queriendo desatarse del abrazo ardiente que la envuelve desde el sueño, y su primer alarido se confunde con el de Roland que inútilmente quiere enderezarse, ahogado por el humo negro” (Pág.116)

Lo fantástico en “Carta a una señorita en París” nos sorprende primero porque este cuento se basa en una enfermedad personal del autor quien por exceso de trabajo y falta de sueño sufre de alucinaciones y pesadillas. Este cuento coincide con una etapa de neurosis aguda en Cortázar quien al escribirlo se curó. Se puede establecer, de esta manera, la semejanza de vomitar conejos con la producción de escritura. Cortázar le hace vivir al protagonista del cuento las cosas que le ocurren a él:

“…camino entredormido…dándome contra los muebles, loco de sueño” (Pág.30).

Segundo porque el narrador protagonista, de quien ni siquiera conocemos su nombre, vomita conejitos y este hecho es aceptado con naturalidad y por lo tanto no se propone ninguna explicación para este fenómeno. Este personaje representa al hombre occidental que fue perdiendo su capacidad de sorpresa y que se amolda a los que le ocurre porque está encasillado

“…nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito” (Pág.21).

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 La incertidumbre y el extrañamiento surge con la incapacidad de controlar el nacimiento de los animales como lo podemos notar en este párrafo: “ Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza…No ya con once, porque decir once es seguramente doce; Andrée, doce que será trece.” (Pág.33)

 El lector, e incluso el narrador, no sabe a ciencia cierta el porqué de ese vomitar, ni siquiera el porqué del aumento en la frecuencia con se produce tal hecho. Esto origina la duda en el lector y Cortázar logra así, imponer lo fantástico y romper con lo cuadrado.

Los conejos corrompen el tiempo, cambiando el día por la noche. “Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen.” (Pág.28)

Estos seres inventan su propio espacio, un espacio lúdico fuera de la sociedad e introducen el desorden del juego, un jugar agresivo que destruye los objetos de la cultura.

“Anoche di vuelta los libros del segundo estante; alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes – no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron…” (Pág.32).

Por todo lo expuesto y a modo de conclusión, diremos que, pese a las diferencias en cuanto a tema y tratamiento, las narraciones referidas mantienen como una característica constante  lo fantástico ya que el fenómeno extraño nos acompaña hasta el final de cada cuento y no es posible explicarlos según las leyes de nuestro mundo, también la duda de los diferentes héroes o personajes están presentes en la obra.

Los cuentos resultaron mucho más interesantes y ricos después de las clases y este trabajo ya que gracias a su análisis se pudo apreciar en ellos el sentido profundo que el autor quiso darles; dicho sentido sólo fue posible alcanzarlo a través de una lectura comprometida y atenta como demanda este autor.

Podríamos afirmar, que quizás, la mayor contribución de Bestiario y de Todos los fuegos el fuego haya consistido en introducir dentro de circunstancias cotidianas elementos ambiguos que dan el toque fantástico a sus relatos, leídos por miles de lectores. Allí radica su riqueza y su encanto.

 

Bibliografía

 

Cortázar, Julio; Todos los fuegos el fuego. Buenos Aires. Editorial Sol. 2001.

 

Cortázar, Julio; Bestiario. Buenos Aires. Editorial Sudamericana S.A.. 1951.

 

Luna Escudero Alie, María Elvira “Espéculo”. Revista de Estudios Literarios. Universidad Complutense de Madrid. 2002.

 

Todorov, Tzveta Introducción a la Literatura Fantástica. Buenos Aires. Tiempo Contemporáneo. 1974.

 

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