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H G Wells, el padre de la ciencia ficción
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H G Wells en inglés
Fuente
Artnovela
Hoy en día al hablar de
Ciencia Ficción se piensa siempre en cine de efectos espectaculares, en el
espacio de los astronautas, en el futuro o pasado fantásticos, lleno
totalmente de irrealidades. Pero no es así del todo, me atrevo a decir que
más que eso es, tanto más, que a veces resulta que se confunde con lo
real, sobre todo cuando se trata de los relatos de Ciencia Ficción
considerados como clásicos. Salomón Derreza en su ensayo sobre Vivir o
morir en el siglo XXI, dice: “La ciencia se ha convencido de que la
Ficción no es sino el nombre que los sabios le van dando a ciertas
verdades para disimular su ignorancia.” Es decir, lo que aparecía dentro
de un genero literario como pura fantasía, imaginación, incluso utopías,
resulta que ahora forman parte de proyectos científicos objetivos,
tecnologías y verdades evidentes.
Por ficción entendemos: la acción y efecto de fingir o simular, esto del
latín Fictionem, es decir, el esconder, el ocultar, que también se asocia
con la creación, con el inventar imaginando, entonces ese genero literario
que se ha llamado Ciencia Ficción, sería: el crear o imaginar la ciencia
de modo disimulado, de una manera oculta, o sea, plantear desde la
imaginación o por medio de ella, lo científico. Pero más que lo
científico, la aplicación de la ciencia, la tecnología con el discurso
literario. Aunque el planteamiento científico-tecnológico literario, no
sea considerado como propio de la ciencia, ésta no olvida nunca, que para
el desarrollo de los proyectos científicos, siempre es necesario dentro de
tantos elementos, la aplicación de lo imaginario. Carl G. Hempel afirmaba
lo siguiente: “...en la ciencia no hay reglas de inducción generalmente
aplicables por medio de las cuales se puedan derivar o inferir
mecánicamente hipótesis o teorías a partir de los datos empíricos. La
transición de los datos a la teoría requiere imaginación creativa. Las
hipótesis y teorías científicas no se derivan de los hechos observados,
sino que se inventan para dar cuanta de ellos....” Para aclarar un poco
mas el papel de lo imaginario en la ciencia basta con decir que la NASA
pone ahora en marcha el proyecto Tecnologycal Innovations From Science
Fiction to be Applicated on Space: que consiste en el análisis de obras de
Ciencia Ficción mas comprometedoras, para buscar en ellas inspiración para
futuros desarrollos.
Al hablar de la literatura de Ciencia Ficción nunca puede quedar fuera la
obra del Ingles Herbert George Wells (1866-1946) en donde en sus más de
cien títulos esta presente la imaginación científica, la utopía, lo
tecnológico, el asombro, la ficción; además de lo político, lo social y
filosófico. Hay quienes dicen que el fundador de la Ciencia Ficción es
Julio Verne, pero Verne estaba más cercano en su escritura a lo que es la
aventura que a la ciencia; y lo que hace es una narración de
aventuras-imaginaria con los elementos básicos de una verificación y
aplicación de las hipótesis científicas contemporáneas. Evidentemente
Verne fue quien abrió el camino hacia el género, era un escritor distinto
a los demás por incluir en su obra ciertos elementos cientistas. Pero es
solamente Wells el primero en explorar ese genero al que Verne dio
posibilidades. Por ello que no se equivoca Oscar Wilde al decir en 1899
que Wells es un Julio Verne científico. Sin embargo es Wells quien más
allá de relatar aventuras invita a la reflexión filosófica mucho más
directamente, a la conciencia de lo social, a la imaginación científica,
incluyendo las posibilidad de progreso, un ejemplo de esto es la
antiutopía, uno de los temas de Wells en donde lo importante no será tanto
la construcción imaginativa del discurso científico-social, sino de la
discusión y la polémica —incluso las consecuencias que aquejan a la
sociedad— a causa de la ciencia. Se abrirá, podemos decir, una escuela de
seguidores a este genero inspirados en H. Wells, por ejemplo el Ruso E.
Zamiatin, antiutopista que en 1927 publica su novela “Nosotros”, luego le
seguirán en esta corriente un poco más filosófica y política, “Brave New
World” de Aldous Huxley, “1984” de George Orwell, y Utopía Moderna del
mismo Wells, estas de las más citadas e importantes, entre otras.
Consideremos que la ciencia ficción nace con Wells teniendo como
antecedente más próximo a Verne aunque Wells habla de sus relatos como
Scientific Romances, no es sino hasta 1927 que Hugo Gernsback acuño
inicialmente el término “Scienti-Fiction”, en ingles. De ese género no
escapo Wells.
Para quienes leemos a Wells, no podemos negar la genialidad de ese hombre,
preocupado por su tiempo y también por el futuro de su tiempo, sobre todo
por el impacto de la ciencia en la vida cotidiana. Wells creía en las
maquinas como instrumento humano. Decía Wells: Platón ...imagino todas las
posibilidades de un estado político, pero no tuvo idea de la importancia
que tienen las maquinas para la organización humana y la política misma...
Pero no todo invento humano es perfecto, eran los pensamientos de Wells,
porque las creaciones materiales reflejaban las condiciones de su creador,
si las maquinas eran destructivas e imperfectas, era por que la sociedad
es destructiva e imperfecta. Ante todo vemos en este autor su descontento
por el uso de las tecnologías, por el sistema social de su tiempo, por
ello imagina siempre con los pies en la tierra, mirando su época, su
espacio y de acuerdo con ello las posibilidades de cambio hacia un futuro.
También en la obra de este Ingles encontramos anticipaciones a algunos de
los inventos científicos y a algunos acontecimientos socio-políticos que
posteriormente veremos realizados, no es de extrañarse pues que en el
relato The land Ironclads, encontremos la exacta descripción de un tanque
de guerra de los que más tarde serán utilizados en la primera y segunda
guerra mundial por Inglaterra y Alemania. Detalles como este se prestan a
que surjan de pronto lectores con una visión mas bien mística que
científica o literaria. Wells nos habla ya a finales del siglo XIX de las
pretensiones de una guerra bacteriológica en el The Stolen Bacillus. Al
grito de ¡Vive l’ Anarchie! Un francés pretende robarse de un laboratorio
la bacteria del cólera y extenderla a toda la población. Este anarquista
es engañado por el científico que custodia la bacteria, quien la cambia
por otra sustancia inofensiva. Vemos pues que Wells alude a las
consecuencias que existen al que los científicos tengan en su poder la
crianza de materiales biológicos y químicos, peligrosos puestos en manos
incorrectas o incluso de ellos mismos. Habla de un cólera, hoy sabemos que
es Gripe, Sida, Ántrax, etc, etc. En La Isla del Doctor Mareau, nos
advierte otra vez el autor, las consecuencias de que se lleve a cabo una
manipulación genética desmedida en manos inmorales y de personas
inadecuadas, hoy, la polémica sobre la clonación humana. Podemos ver que
Wells es un visionario de la ciencia, nada fuera de lo común para él,
alumno de la Normal School of Science, y con el elemento científico
primordial a la mano: la imaginación desbordada.
Toda la obra de H. G. Wells esta llena de imaginación científica, por
ejemplo El Hombre Invisible, La Maquina del Tiempo, La Guerra de los
Mundos, La visita Maravillosa, Los Primeros Hombres en la Luna, Kipps,
Tono-Bungay, La Historia de Mr. Polly El amor_y Mr. Lewishan El nuevo
Maquiavelo, El señor Brithing, Dios, Rey invisible o Juana y Pedro, .
Anticípaciones, La humanidad en formación; entre un centenar de cuentos y
ensayos.
No es mi intención aquí hacer un comentario directo de las obras de Wells,
sino más bien hacer un comentario como lector que soy, de la obra, de esta
genialidad inglesa de las letras, del gran pensamiento de G. H. Wells. Y
sí, volver a repetir, que en este caso la literatura es el punto de
partida hacia la realización de la ciencia tecnológica, que donde comenzó
como imaginación imposible, se convierto en realidad posible, también que
existe el reflejo de una sociedad, una política, sus limites y sus
alcances, la humanidad puesta en el relato, la crítica, la imaginación;
pues finalmente, es creación humana.
Wells hace de la Ficción una Ciencia, planteando lo no oculto dentro de lo
oculto, es decir, la ciencia positiva en la fantasía, lo verdadero en lo
posible, lo imposible en lo verdadero y viceversa; tiene los datos, el
camino hacia la teoría es la novela, el relato, el cuento, la imaginación,
lo demás aparece con el tiempo
*Estudiante de la Unidad Académica de Filosofía de la Universidad Autónoma
de Zacatecas
H G Wells,
el padre de la ciencia ficción
Más alucinado que maldito o
heterodoxo, H. G. Wells es, junto con Julio Verne, el "padre" de la
ciencia ficción. Una de las claves de su gran obra, aquella que nace de la
convicción de que la especie humana -al igual que el resto de las
especies- es el resultado de un proceso evolutivo, hay que buscarla en sus
días de estudiante de Biología en la Universidad de Londres (1888). En sus
aulas, el futuro escritor fue el más agradecido discípulo del biólogo
Thomas H. Huxley, quien -además de abuelo de Aldous Huxley- fue el mayor
propagador de las ideas de Charles Darwin que tuviera la docencia inglesa
en las postrimerías del siglo XIX.
Nacido en Kent el 11 de septiembre de 1866, la Herbert George Wells fue
familia modesta. Ya autor aclamado, su extracción social habría de
inspirar algunas de sus más célebres antiutopías, a la vez que le llevaba
a ingresar en clubes como el de los Fabianos, nacidos para la difusión del
socialismo en Inglaterra. Redimido por la educación -Wells siempre fue un
gran amante de la cultura- una beca le sacó del taller textil en que era
aprendiz para llevarle a la Normal School of Science de Londres. No
obstante, pese a su avidez de sabiduría, no superó su examen final.