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La familia resume, como unidad básica y fuente generadora, las costumbres
e idiosincrasia de la sociedad que forma parte.
Un análisis introspectivo de los comportamientos cotidianos que se van
entramando por la acción de sus variados actores, nos irá reflejando
sintéticamente, las virtudes y defectos que se multiplican cuando ellos
van tejiendo, como raíces, las características del conjunto de familias
que intercambian sus particularidades, dando así nacimiento, a un
determinado tipo de sociedad.
Dentro del núcleo familiar, sus miembros van ocupando roles específicos,
que le dan sentido a las conductas que se establecen entre unos y otros;
cada uno es algo, cada uno tendrá una función que se resumirá en su
vínculo: padre, hermano, tío, abuelo, nieto, etc.
El equilibrado mantenimiento de los roles, dará garantía de una célula
social organizada, sana; fecundadora del ser social que se irá integrando
de la misma forma, al conjunto de la macro familia: la sociedad.
Cada rol familiar es específico, uno no es sin el otro y esta
concomitancia producirá el afecto, el amor, que será la característica
fundamental que generará la necesidad de estar unidos, de ser familia.
Dentro de una familia, el rol paterno (genéricamente) es fundamental, y
aunque como personas no existieran, otros cumplirían dicho rol. Ellos
señalarán un horizonte, establecerán consciente o inconscientemente, los
pasos por donde el núcleo familiar transitará; marcarán la impronta que
quedará viva en la historia individual, especialmente en aquellos que le
dan sentido a su rol, sus hijos.
En el ejercicio de dicho rol el futuro de sus hijos será, sin dejar de
lograr los propios y los de su pareja, lo que ardientemente los movilizará
a concretar el futuro que anhelan.
Pero su mirar hacia delante está continuamente relacionado con su pasado,
está solidificado con sus experiencias, con sus saberes.
Buscan en su transito por la vida, en sus años, pocos o muchos, mejorar lo
positivo y no repetir lo negativo.
Saben que sus hijos tendrán su propia experiencia entre aciertos y
errores, pero no dejarán de insistir en transmitir lo que no ha sido
beneficioso en su caminar. Quieren que sus frutos no pasen aquellos malos
momentos que vivieron.
Esta actitud tan común dentro de la familia vislumbra un hecho humano que
relaciona y une, como eslabones, no solo a sus miembros, sino también, a
una y otra familia.
Lo positivo y negativo es transmitido entre las generaciones, la
experiencia será simiente de la evolución y la memoria, como viento que
visita lugares tan distantes, será la que mantendrá con sentido, las vidas
de nuestros antepasados.
La buena memoria será la que garantice el paso firme y decidido, escribirá
la historia, edificará la columna que sostendrán los proyectos, el futuro.
Si bien el error es parte del aprendizaje, la memoria ayudará a no repetir
lo que ha sido errado o no conveniente.
¿Qué sería de padres sin memoria, del hombre, de una sociedad que no
recuerde sus errores?.
¿Cuál es el sentido de la historia, personal y colectiva?.
¿Cómo garantizamos la evolución social?.
¿Cómo podremos existir sin mantener vivo el pasado?.
Una sociedad que aniquile su experiencia, un pueblo que no mantenga viva
la memoria, que no transmita, como padres a hijos, las vivencias, los
saberes y los errores, estará tristemente conduciéndose hacia una
repetición constante de los desaciertos.
Hijos: nuestra experiencia les dirá lo que para nosotros ha sido bueno o
malo, el tenerlo en cuenta en la memoria, les servirá como dato cuando
deban dar el paso hacia el horizonte que anhelan, negar estas vivencias
los ubicará como huérfanos en el tiempo, como una generación surgida de la
nada.
Estarán como esta sociedad donde vivimos, que olvida lo que nos ha
beneficiado y lo que nos ha empobrecido, a los que han trabajado por
nuestro crecimiento y a los que nos han destruido.
Que por su falta de memoria no toma conciencia de que si estamos así, no
es por obra y magia de la casualidad, sino de tantas estrategias maléficas
que nos condujeron a padecer un horizonte roto.
¡Mantengan viva la memoria!, será la mezcla que mantendrá unidos los
ladrillos del futuro.
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