Especial Avizora
La narrativa Latinoamericana
María Laura Acastello y Sebastián Hildbrand

Ensayos de Literatura

Monografía: La literatura latinoamericana. Jorge Luis Borges
Temas: El género narrativo. La literatura latinoamericana del Siglo XX. Corrientes narrativas. El cuento latinoamericano; tipos. Biografía del Jorge Luis Borges. Vida y obra. Análisis de dos de sus obras

PRÓLOGO

Este trabajo fue realizado a base de una extensa investigación bibliográfica, que incluyó análisis de las obras, entrevistas, artículos periodísticos, grabaciones, y fotos. Tenemos que agradecer, además,  el envío de algunas fotos, desde Alemania vía mail, de un seguidor de la obra borgeana: Artur Spieler

La intención de esta monografía es mostrar al lector el mundo literario y la vida del autor más universal de todos los tiempos; nuestro principal objetivo es demostrar esto último

Además de lo dicho analizamos una de sus obras más representativas “El Aleph”, un clásico de Jorge Luis Borges

Nuestros medios principales de búsqueda fueron los libros, la red informática, periódicos, y algunas grabaciones que nos han permitido centrar nuestros objetivos de búsqueda. La monografía cuenta en su desarrollo con una introducción a la literatura latinoamericana, una biografía cronológica de Borges, el análisis de las obras anteriormente mencionadas, y tres apéndices finales: uno perteneciente a entrevistas, el segundo a notas periodísticas y el tercero a fotos alusivas

Se preguntarán porqué elegimos a Jorge Luis Borges; según el criterio de los sabedores en el tema,  Borges es uno de los mejores escritores argentinos y latinoamericanos menos leídos en su país. Por otra parte nos moviliza la inquietud de conocer y analizar esta obra. Tal vez esto parezca un desafío, pero las expectativas se han concretado favorablemente

La Narrativa

El genero narrativo es aquel que se basa en el relato o referencia de hechos, acontecimientos o
sucesos

La narrativa supone la presencia de un narrador que cuenta a un auditorio algo que ha sucedido

En el hecho narrado confluyen elementos estructurales que configuran el mundo creado por el escritor, además de los personajes, el espacio, el tiempo y sobre todo las acciones y acontecimientos

La narrativa contemporánea ha evolucionado rápidamente sobre los demás géneros literarios en la medida en que refleja de una manera critica la realidad. Dentro de esa evolución cabe citar dos momentos del proceso dentro del siglo XX  la narrativa regionalista, cuya técnica temática
hombre–naturaleza une la novela con los procesos sociales y políticos, y la narrativa vanguardista que  , incorpora técnicas de la novela latinoamericana universalista de la realidad. En una tercer etapa, la nueva novela latinoamericana une un valor testimonial de la intrahistoria regionalista con un lenguaje abierto a todas las corrientes de la narrativa de imaginación

La narrativa contemporánea

La narrativa hispanoamericana contemporánea ha evolucionado rápidamente sobre los demás géneros literarios en la medida en que refleja de una manera crítica la realidad americana. Dentro de esa evolución cabe citar dos momentos del proceso del siglo XX: la narrativa regionalista y la narrativa vanguardista. En una tercera etapa la novela latinoamericana une el valor testimonial de la “intrahistoria” regionalista con un lenguaje abierto a todas las corrientes de la narrativa de la imaginación

La Narrativa Regionalista

Caracteres generales del regionalismo americano

Se denomina “regionalismo” a una gran corriente de la novela y el cuento hispanoamericanos del siglo XX en la cual el elemento central de su temática es la relación hombre-naturaleza

Grandes acontecimientos históricos influyen en la temática de los escritores modernos y se insertan, como consecuencia, en nuevos esquemas del ambiente social que tiene sus repercusiones e la novela del hombre americano

Las formas sociales, el latifundismo económico, el ascenso de las clases proletarias, las posibilidades de la industrialización y la marginalidad de grandes sectores humanos postergados, constituyen la base ideológicas de los pueblos que luchan por su afirmación en el mundo contemporáneo. Como consecuencia los novelistas elaboran obras más perfeccionadas desde el punto de vista técnico y de mayor validez universal en cuanto se afincan en la regionalidad peculiar de la naturaleza y el hombre americano. El regionalismos se constituye así en un testimonio en el cual se exponen, mediante personajes ficticios, los problemas políticos, económicos y sociales

A partir de esta regionalidad, la novela queda unida a la realidad hispanoamericana y, como género, deja de ser un elemento de mero entretenimiento o solaz para convertirse en un cuadro representativo de las raíces que unen al hombre criollo con su tierra. Nace, o se afirma, de esta manera una novela en donde el espacio geográfico constituye el centro del mundo narrado

Los temas de la novela regionalista

Con el regionalismo la narrativa hispanoamericana incorpora una temática que representa una doble realidad significativa: la del hombre (el gaucho, el llanero, el montañés, el indio) y la de la naturaleza (la pampa, el llano, la selva, la montaña, la zona de los grandes ríos)

El predominio del ambiente rural y los personajes ubicados en contacto con la tierra presentan, en comparación con la novela europea, una diferencia fundamental en estos temas. A partir de las preocupaciones sociales de estos narradores, la novela y el cuento comienzan a independizarse de los modelos extranjeros y dan el primer paso hacia la revelación de un mundo propio, original y nuevo. La temática regionalista ofrece así una historia en profundidad de los problemas sociales del hombre americano

Las formas de la narrativa regionalista

Las formas de la narrativa regionalista responden a los cánones de la novela tradicional: el relato lineal y el tiempo cronológico, con participación de un narrador absoluto que expone, además, sus preocupaciones ideológicas. Dentro de los tipos de novela se puede clasificar como “novela de espacio” por cuanto el mundo narrado se sitúa en un espacio limitado (la región) y se ubica entre la novela de época (tiempo actual) y la novela de sociedad (grupos sociales rurales)

La narrativa vanguardista

Innovaciones en el mundo de la ficción

La narrativa denominada vanguardista adopta las experiencias de las escuelas o “istmos” de la lírica moderna y se eleva sobre el realismo regionalista de la etapa anterior con modificaciones que se advierten en dos campos: la temática y las formas

La temática

La diferencia entre la narrativa vanguardista y la narrativa regionalista consiste en un cambio de ubicación de los mundos imaginarios creados por los escritores: en esta última, ese mundo imaginario esta íntimamente relacionado con el espacio rural, apegado a la naturaleza y al paisaje (novela de la tierra o telúrica); en la narrativa vanguardista, en cambio, ese mundo ficticio, se traslada a las ciudades y da lugar a lo que se denomina, en contraposición con aquella, la narrativa urbana

En la narrativa rural la temática tiene connotaciones sociales, en las cuales subyace todavía el viejo conflicto entre la civilización y la barbarie, es decir, entre las posibilidades de progreso y el retraso, simbolizados por personajes sometidos a las fuerzas telúricas, al poderío de una naturaleza indomable, a los grandes y vacíos espacios regionales

La novela vanguardista el espacio “urbano” o “cosmopolita” crece en la medida en que el desplazamiento temático se produce de la naturaleza al hombre radicado en concentraciones urbanas (que ha tomado conciencia de su situación en el mundo contemporáneo). Las dos Guerras Mundiales, la Guerra Civil Española, el surgimiento de doctrinas totalitarias y la depresión económica del año 30, entre otros sucesos, produce una crisis moral y cultural que modifica el concepto de la existencia humana en un clima de angustia y zozobra de alcances universales

El hombre contemporáneos, como los personajes de la nueva novela, se orientan entonces hacia la indagación de sí mismo asistido por los descubrimientos de la psicología moderna que penetra en campos del subconsciente –explorado por Sigmund Freud- y por corrientes filosóficas que, como es existencialismo, analizan la situación del ser humano en un mundo absurdo y angustiante

En el siglo XX tres novelistas aportan una nueva dimensión en la exploración en el mundo del hombre moderno, distinto del anterior que era racional, lógico y estable: Marcel Proust (francés, 1873-1922), En busca del tiempo perdido; Franz Kafka (checoslovaco, 1883-1924), El proceso, y James Joyce (irlandés, 1882-1941), Ulises

Las formas narrativas

En la narrativa vanguardista el relato se modifica en el plano de la forma en dos niveles: el lingüístico y el estructural

Nivel lingüístico:

El estilo incorpora la imagen, la metáfora, el símbolo, y los recursos del lenguaje de las nuevas escuelas poéticas, entre las que se advierte el surrealismo y el expresionismo. Para Miguel Ángel Asturias, esta novela es una “hazaña verbal”, en la cual las palabras se utilizan no para transmitir conceptos, sino para expresar la irracionalidad mediante la descomposición de las formas. La tendencia de la novela anterior iba acompañada por un extenso vocabulario de voces locales con el cual se intentaba guiar al lector hacia el lenguaje regional. La novela vanguardista ofrece un lenguaje desintegrado que se aproxima a la poesía vanguardista a través de un estilo que no se preocupa por los significados y que brinda al lector una pluralidad de mundos idiomáticos que expresan la ambigüedad de la realidad en cuadros esperpénticos, surrealistas o cubistas. En ello, la sonoridad de las palabras guía al narrador en un juego perturbador de la realidad con libres asociaciones de imágenes:

¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedra-lumbre!  Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración, maldoblestar de la luz en la sombra, de la sombra en la luz.  ¡Alumbra, lumbre de alumbre sobre la podredumbre, Luzbel de piedra-lumbre...

(ASTURIAS, Miguel Ángel. El señor presidente)

El “monólogo interior” –a partir de Ulises, de James Joyce- libera al lenguaje de sus connotaciones y permite, mediante el habla directa de la conciencia de los personajes, la utilización de formas lingüísticas libres

La nueva novela Latinoamericana

Nivel estructural de la novela:

Se modifica la estructura lineal de la novela tradicional, basada en la relación de causa y efecto, en tres aspecto:

El narrador. Deja ser un narrador absoluto, que todo lo sabe, para convertirse en testigo narrador-protagonista que ignora el comportamiento de los personajes

El tiempo. No es cronológico; se fragmenta en múltiples planos y desarticula el orden temporal. La novela tradicional utilizaba el transcurrir del tiempo para situar en él lo que acontecía a los personajes durante el desarrollo de los hechos narrados. La novela vanguardista adopta las técnicas de simultaneidad de los distintos tiempos con lo cual rompe los límites entre el pasado, el presente y el futuro

El personaje. Esta visto por el narrador desde adentro. La psicología del personaje se revela ante el lector mediante la presentación de lo que se denomina “fluir de la conciencia”. Este soliloquio subjetivo sustituye a la comprensión del narrador absoluto de la novela tradicional que explicaba cuál era la psicología del personaje. En el monólogo interior el novelista utiliza la técnica de presentar los sentimientos de sus personajes. Su actitud, sin embargo, no es la de un psicólogo sino la de un mediador que se identifica con el personaje y deja que éste hable en primera persona dentro de su mente

Hacer entrar todo en la novela

Mi novela carece de tema. Sí, ya lo sé; parece estúpido que yo diga eso. Pongamos, si lo prefieres, que no tendrá un tema... “Un trozo de vida”, decía la escuela naturalista. El gran defecto de esa escuela es cortar su trozo siempre en el mismo sentido; en el sentido del tiempo, en amplitud. ¿Por qué en amplitud? ¿O en profundidad? Para mí, me gustaría no cortar del todo. Compréndame: quería hacer entrar todo en esa novela. Nada de golpe de cincel para fijar, en una parte más que en otra, sus sustancias. Desde hace más de un año que trabajo en ella, no me ocurre nada que no vierta en ella: todo lo que veo, todo lo que sé, todo lo que me enseña la vida de los otros y la mía...

GIDE, André. “Los monederos falsos”. Edit. Gallimard, Paris, 1925

La libertad del personaje en la novela moderna

Si sospecho que las acciones futuras del héroe (personaje) están fijadas con anterioridad por la herencia, las influencias sociales  o algún otro mecanismo, mi tiempo refluye sobre mí mismo; sólo quedo yo, que leo, que duro, frente a un libro inmóvil. ¿Quiere usted que sus personajes vivan? Hagan que sean libres. No se trata de definir, y menos aún de explicar (en novela los mejores análisis psicológicos apestan como la muerte), sino de presentar unas pasiones y unos actos imprevisibles. Lo que va a hacer Rogojine, no lo sabemos ni él, ni yo...

SARTRE, Jean Paul. “Situaciones”, tomo I, 1947

Los novelistas del vanguardismo y las direcciones generales

Los novelistas que aparecen con la escuela de vanguardia a partir de 1930, producen una ruptura en la tradición realista, documental y regionalista de la novela anterior. El criollismo, que se mantiene como una constante, no esta limitado al hombre rural, sino a un hombre americano de rasgos universales. A veces surgen los personajes en escenarios locales, pero los conflictos profundos del individuo en un terreno más abstracto, hecho de especulaciones intelectuales, metafísicas o sociales, elevada a la categoría del mito, símbolo o interpretación de la crisis social que expresan las contradicciones de la existencia en el mundo actual

El Cuento

Desarrollo del cuento hispanoamericano. Límites del cuento

En sus características esenciales, el cuento puede ser definido como una narración de corta duración que trata de un solo asunto y que, con un número limitado de personajes, es capaz de crear una situación condensada y cerrada

El cuento se estructura, pues, sobre un soporte narrativo directo en donde lo más importante es la anécdota, en contraposición con la novela en la cual predominan los caracteres individuales y los personajes. Cuentistas como Chejov, Edgar Allan Poe y Horacio Quiroga, que han teorizado sobre los alcances del género, recomiendan no introducir en él nada que no este en función del efecto final. Otras de las cualidades que caracterizan este tipo de narración es su unidad, la cual converge hacia el desenlace de manera que el mundo ficticio tiene un campo narrativo limitado. Juan Bosch (Santo Domingo, 1909), uno de los cuentistas más conocidos de la llamada narrativa criolla, dice que toda palabra que no sea esencial al fin que se ha propuesto el autor del cuento le resta esa fuerza dinámica que es esencial al límite impuesto por la forma

La calidad del cuento, por otra parte, no depende del tema, sino del tratamiento eficaz que se haga de las posibilidades limitadas en las cuales moverse el escritor. Julio Cortázar, en un estudio sobre “Algunos aspectos del cuento”, afirma:

Un cuento es malo cuando se lo escribe sin esa atención que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. Y así podemos adelantar ya que las nociones de significación, de intensidad y de tensión han de permitirnos acercarnos mejor a la estructura misma del cuento

El cuento hispanoamericano

El cuento, como género literario, aparece en Hispanoamérica desprendido de cuadros costumbristas, relatos, fábulas y leyendas cuyos orígenes se remontan a la literatura precolombina recogida de la tradición oral por los cronistas de Indias. Los primeros cuentos fueron escritos durante el romanticismo y, como la novela romántica, tienen un carácter documental y costumbrista, rasgo generalizador que atraviesa toda la literatura desde el siglo XIX desde el realismo al naturalismo

El cuento romántico

Se desarrolla sobre una trama sentimental en la cual priva lo subjetivo del narrador, quien utiliza la primera persona para introducir al lector en la emoción que transmite. Las descripciones y retratos de los personajes y las exclamaciones y exaltaciones del yo, denotan la expresión sincera de un narrador más sentimental que racional:

¿Has experimentado alguna vez el tormento atroz que se siente, cuando nos desprecia una mujer a quien amamos con toda la fuerza de nuestra alma? ¿Comprendes el martirio horrible de correr día y noche loco, delirante de amor tras de una mujer que ríe, que no siente, que no ama, que ni aún conoce al que la adora?

Amor secreto. Manuel Payno. México, 1810-1894

El cuento realista

Sustituye el tono de la exaltación del romanticismo por otro más objetivo y ceñido a la verosimilitud de los hechos narrados desde el exterior. Por esa razón los personajes realistas carecen de la complejidad sentimental de los románticos y se acercan al costumbrismo regional en tipos y caracteres populares que utilizan, además, un lenguaje pintoresco sin alardes retóricos ante los cuales el narrador actúa como testigo u oyente:

No es cuento, es una historia que sale de mi pluma como ha ido brotando de los labios de ñor Cornelio Cacheda, que es un buen amigo de tantos como tengo por esos pagos de Dios. Me la refirió hará cinco meses y tanto me sorprendió la maravilla que juzgo una acción criminal el no comunicarla...

El clis de sol. Manuel González Zeledón (Magón).Costa Rica, 1864-1935

El cuento naturalista

Incorpora A su temática los casos “clínicos” derivados de las leyes de la herencia y también los climas de trabajo que someten al individuo en anomalías de las cuales no puede escapar. La sordidez de los ambientes, los tipos humanos determinados por la herencia, la crudeza de las descripciones que intentan conmover al lector con notas realistas, aparecen en los cuentos del naturalismo hispanoamericano

Pero aquella lucha tenaz y sin tregua convertía muy pronto en viejos decrépitos a los más jóvenes y vigorosos. Allí, en la lóbrega madriguera húmeda y estrecha, encorvábanse las espaldas y aflojábanse los músculos y, como el potro resabiado que se estremece tembloroso a la vara, los viejos mineros cada mañana sentían tiritar sus carnes al contacto de la veta

La compuerta número 12. Baldomero Lillo. Chile, 1867-1923

El cuento modernista

Frente a los temas sentimentales del romanticismo, a los temas localizados del realismo y los derivados de casos científicos del naturalismo, el cuento modernista aporta temas exóticos, cosmopolitas, fantásticos, extraídos del parnasianismo francés y las leyendas orientales. Crea así un clima de preciosismo artísticos alrededor de personajes que se evaden de la realidad:

Manón, sin embargo, anhelaba esos triunfos y esas galas. Por eso dormía soñando con regocijos y con fiestas. Un galán, parecido a los errantes caballeros que figuran en las leyendas alemanas, se detenía bajo sus ventanas y trepando por una escala de seda azul llegaba hasta ella...

Después de las carreras. Manuel Gutiérrez Nájera,México, 1859-1895

El cuento regionalista

En el siglo XX el cuento modernista evoluciona hacia el criollismo y realismo. Después de Horacio Quiroga surge en la narrativa hispanoamericana u amplio campo temático ubicado en la confrontación hombre-naturaleza. La selva, la montaña, los grandes ríos del continente, delimitan geográficamente el ámbito regional

Dentro del regionalismo, el ciclo de la Revolución Mexicana suministra a los cuentistas un material importante, que fue utilizado por numerosos narradores para crear un fresco o mural de las miserias y grandezas de los sucesos de la guerra revolucionaria:

La población estaba cerrada con odio y con piedras. Cerrada completamente como si sobre sus puertas y ventanas se hubieran colocado lápidas enormes, sin dimensión de tan profunda, de tan gruesa, de tan de Dios. Jamás un empecinamiento semejante, hecho de entidades incomprensibles, inabarcables, que venían... ¿de dónde?

Dios en la tierra. José Revueltas, México, 1914

El cuento vanguardista

Parte de elementos realistas ubicados en escenarios nacionales (el porteño de Julio Cortázar, el mexicano de Juan Rulfo, el paraguayo de Augusto Roa Bastos), pero sobre la apariencia del “criollismo” el narrador somete al lector a una prueba de participación efectiva y directa en mundos ficticios o imaginarios. El narrador deja en libertad a los personajes, contrapone tiempos diferentes, varia el relato lineal, crea escenas simultáneas y construye una estructura nueva en la cual aplica técnicas experimentales sobre temas nacionales

La madurez del cuento hispanoamericano en el siglo XX se advierte por la independencia del género sobre otros tipos de creación literaria y por la calidad con que los escritores adecuan las posibilidades técnicas de la narrativa contemporánea a personajes y ambientes latinoamericano. Las innovaciones formales, empero, no alejan a los cuentistas actuales de la realidad social y política del hombre contemporáneo, a la cual presentan con rasgos típicos y críticos:

Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote, cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tantos tiros de gracia como te dieron

Dile que no me mate. Juan Rulfo. México, 1918

(Parte I)

Cronología biográfica y bibliográfica
de Jorge Luis Borges

1899: nace en Buenos Aires Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, el 24 de agosto, a los ocho meses de gestación, en una casa perteneciente a la familia materna ubicada en la calle Tucumán 840, entre Suipacha y Esmeralda. Sus padres son Jorge Guillermo Borges Haslam y Leonor Acevedo Suárez. Su padre fue abogado, profesor, traductor de Omar Kahayyam sobre la versión inglesa de Fitzgerald, autor de poemas y de una novela, El caudillo, publicado en Palma de Mallorca, en 1921. Borges ha dicho: "Soy porteño, he nacido en la Parroquia de San Nicolás, la más antigua de la Capital, al menos para mí"

1901: nace, el 4 de marzo, su hermana Norah. La familia se traslada a la calle Serrano 2135, en el barrio de Palermo

1906: escribe su primer relato: La visera fatal, siguiendo páginas del Quijote, y en inglés esboza un breve ensayo sobre mitología griega.

1908: traduce del inglés El príncipe feliz, de Oscar Wilde, que firma Jorge Borges (h) y se publica en el periódico "El País".

1914: la familia viaja a Europa y se refugian de la Primera Guerra Mundial en Ginebra, Suiza, donde los niños realizarán sus estudios.

1918: la familia se traslada a Lugano; Borges se recibe de bachiller estudiando en francés y aprende alemán.

1919: viaja a España, recorre Mallorca, Barcelona, Sevilla y Madrid. En Palma de Mallorca escribe dos libros que no publicará: Los ritmos rojos, poemas de elogio a la Revolución Rusa, y Los naipes del tahúr, cuentos. En Madrid y Sevilla participa del movimiento literario ultraísta y colabora con poemas y crítica literaria en varias revistas, como "Hélices", "Cervantes", "Grecia", "Ultra", "Cosmópolis", etc. Conoce a quien sería su cuñado, Guillermo de Torre, y a los principales escritores españoles de la época, entre ellos al que consideró su maestro, Rafael Cansinos-Assens y a Ramón Gómez de la Serna. Se publica su primer poema, Al mar.

1921: regresa a Buenos Aires, redescubre su ciudad y los arrabales. Funda la revista mural "Prisma" y publica en la revista "Nosotros" un manifiesto ultraísta.

1922: funda la revista "Proa" con Macedonio Fernández, Eduardo González Lanuza, Guillermo Juan, Norah Lange y Francisco Piñero.

1923: aparece su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires. Segundo viaje a Europa, con la familia; visitan Londres, París, Madrid, Andalucía, Mallorca y Sevilla.

1924: regresa a Buenos Aires y funda la segunda revista "Proa", con Ricardo Güiraldes, Alfredo Brandán Caraffa y Pablo Rojas Paz; asimismo colabora activamente en la revista "Martín Fierro".

1925: publica Luna de enfrente, poemas, e Inquisiciones, libro de ensayos que nunca quiso reeditar. Conoce a Victoria Ocampo.

1926: publica El tamaño de mi esperanza, otro libro de ensayos que no se reeditará mientras viva. Junto con Vicente Huidobro y Alberto Hidalgo publica la antología Indice de la poesía americana.

1927: aparece en el periódico "Martín Fierro" la primera versión de Hombres que pelearon, que luego se llamará Hombre de la esquina rosada.

1928: su hermana Norah se casa con Guillermo de Torre. Publica El idioma de los argentinos.

1929: se adjudica el segundo Premio Municipal de Literatura por Cuaderno San Martín, su tercer libro de poemas.

1930: conoce al que luego será su amigo y colaborador Adolfo Bioy Casares, un joven de 17 años que escribe. Publica su biografía sobre Evaristo Carriego y prologa una exposición del pintor uruguayo Pedro Figari.

1931: Victoria Ocampo funda la revista "Sur", de la cual es uno de los principales colaboradores. 1932: publica Discusión, colección de ensayos y crítica literaria, donde aparecen algunas constantes temáticas de su obra, como lo gauchesco, Martín Fierro, Ascasubi, Whitman, Groussac, el arte narrativo, la magia.

1933: dirige el suplemento literario del diario "Crítica", la Revista Multicolor que aparecía los sábados. Edita un breve estudio sobre Las Kenningar, en edición Colombo. En agosto, en la revista "Megáfono", número 11, aparece el artículo Discusión sobre Borges, con numerosas colaboraciones extranjeras, entre ellas las de Pierre Drieu La Rochelle y Amado Alonso.

1935: aparece Historia universal de la infamia, su primer libro de cuentos; son los materiales publicados en "Crítica" desde 1933. Se edita la versión definitiva de Hombre de la esquina rosada.

1936: en la revista "El Hogar" escribe una sección permanente titulada Libros y autores extranjeros, que mantendrá hasta 1939. Publica un nuevo libro de ensayos, Historia de la eternidad, donde se incluye Las Kenningar. Colabora en la revista "Destiempo", editada por Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou, con ilustraciones de Xul Solar.

1937: realiza la Antología clásica de la literatura argentina, en colaboración con Pedro Henríquez Ureña.

1938: muere su padre. Se emplea como auxiliar en la Biblioteca Municipal Miguel Cané, en Almagro Sur, donde trabajará durante nueve años. A fines del año sufre un grave accidente que casi le cuesta la vida. En la convalecencia escribe el cuento Pierre Menard, autor del Quijote.

1939: aparece la primera traducción de Borges al francés, hecha por Néstor Ibarra.

1940: es testigo de la boda de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. Los tres publican Antología de la literatura fantástica. Prologa el libro de Bioy Casares La invención de Morel.

1941: aparecen: El jardín de los senderos que se bifurcan, cuentos, y Antología poética argentina, con Silvina Ocampo y Bioy Casares. Se presenta al concurso para el Premio Nacional de Literatura, sin lograrlo.

1942: publica en colaboración con Bioy Casares Seis problemas para don Isidro Parodi, que firman bajo el seudónimo H. Bustos Domecq (este seudónimo proviene de Bustos, un bisabuelo cordobés de Borges, y Domecq, un bisabuelo de Bioy Casares). En el mes de julio la revista "Sur", en su número 94, presenta un Desagravio a Borges, con numerosos colaboradores, por no haber recibido nuestro poeta el Premio Nacional de Literatura.

1943: bajo el título de Poemas (1922-1943) reúne su labor poética de sus tres libros más los poemas publicados en el diario "La Nación" y en "Sur". Presenta junto con Bioy Casares la antología Los mejores cuentos policiales.

1944: publica Ficciones (1935-1944), donde reúne El jardín de los senderos que se bifurcan (1941) y otros nuevos cuentos como Artificios. Por este libro, Ficciones, recibe el Gran Premio de honor de la Sociedad Argentina de Escritores, premio especialmente creado por la SADE para este escritor.

1945: en colaboración con Silvina Bullrich publica El compadrito, antología de textos de autores argentinos. La oposición a la política peronista origina el arresto en su domicilio de la madre y la prisión de la hermana.

1946: con Adolfo Bioy Casares, utilizando el seudónimo de B. Suárez Lynch, publican Un modelo para la muerte, y con el seudónimo de H. Bustos Domecq, Dos fantasías memorables. Borges aclara que el "Suárez" proviene por parte de su abuelo, y "Lynch" representa el lado irlandés de la familia de Bioy. Funda y dirige la revista "Los Anales

de Buenos Aires" que termina alcanzando veintitrés números en diciembre de 1948; aquí Borges y Bioy colaboran con un nuevo seudónimo: "B. Lynch Davis". Es trasladado de su puesto de bibliotecario al de inspector de pollos, gallinas y conejos por parte del gobierno peronista. Borges renuncia y, para ganarse la vida, comienza a dar conferencias.

1947: edita Nueva refutación del tiempo, ensayo.

1949: publica El Aleph, cuentos.

1950: es elegido presidente de la SADE por el período 1950-53. Dicta conferencias en la Universidad de Montevideo y allí aparece Aspectos de la literatura gauchesca, ensayo.

1951: publica La muerte y la brújula, cuentos, Antiguas literaturas germánicas, en colaboración con Delia Ingenieros, y con Bioy Casares la segunda serie de la antología Los mejores cuentos policiales. En París aparece Ficciones, traducido por P. Verdevoye.

1952: muere su amigo Macedonio Fernández, Borges despide sus restos. Publica Otras inquisiciones, ensayos; reedita un ensayo sobre lingüística porteña titulado El idioma de los argentinos junto con otro de José Edmundo Clemente, El idioma de Buenos Aires. Aparece la segunda edición de El Aleph, con nuevos cuentos.

1953: con Margarita Guerrero publica El Martín Fierro, ensayo que tiene una segunda edición dentro del año. Bajo el cuidado de José Edmundo Clemente, la editorial Emecé comienza a publicar sus Obras Completas; el primer volumen es Historia de la eternidad. En París, Roger Caillois traduce con el nombre de Labyrinthes algunos cuentos de El Aleph.

1954: Leopoldo Torre Nilson dirige el film "Días de odio", basado en el cuento Emma Zunz. Se publican los volúmenes segundo y tercero de sus Obras Completas: Poemas (1923-53) e Historia universal de la infamia. Se conoce el primer libro crítico sobre su obra, Borges y la nueva generación, firmado por Luis Prieto.

1955: es nombrado director de la Biblioteca Nacional y en diciembre es designado miembro de la Academia Argentina de Letras. En colaboración con Bioy publica Los orilleros y El paraíso de los creyentes, argumentos cinematográficos, y dos antologías: Cuentos breves y extraordinarios y Poesía gauchesca, que se edita en México. Con Luisa Mercedes Levinson publica La hermana Eloisa, cuentos, y con Betina Edelberg, Leopoldo Lugones, ensayo. Se lo confirma en la cátedra de Literatura Alemana y luego como director del Instituto de Literatura Alemana, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Se conoce el cuarto volumen de las Obras Completas: Evaristo Carriego, ampliado. La revista "Ciudad", números 2-3, le dedica un volumen crítico y bibliográfico sobre su obra. Aparece en italiano Ficciones, bajo el título La Biblioteca di Babele.

1956: recibe el Premio Nacional de Literatura. La Universidad de Cuyo, Mendoza, lo nombra doctor Honoris Causa. Toma la cátedra de Literatura Inglesa y la dirección del Instituto de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Facultad de filosofía y Letras de la UBA. Aparece el quinto volumen de las Obras Completas: Ficciones. A causa de su creciente ceguera ya no puede leer.

1957: en colaboración con Margarita Guerrero publica Manual de zoología fantástica. Reaparece la revista "La Biblioteca", segunda época, bajo su dirección. Aparecen el sexto y séptimo volúmenes de las Obras Completas: Discusión y El Aleph. Otras inquisiciones es traducido al francés bajo el título Enquétes.

1958: nueva actualización de sus Poemas. Publica en "La Nación" el poema Límites.

1959: aparecen otras traducciones: al alemán Labyrinthe, y una selección de cuentos de El Aleph y Ficciones; al italiano, L'Aleph.

1960: en colaboración con Bioy Casares edita la antología Libro del cielo y del infierno. Salen los volúmenes octavo y noveno de las Obras Completas: Otras inquisiciones y El Hacedor, con cuentos breves y poemas. Estudio preliminar a La divina comedia, publicado simultáneamente en Buenos Aires y Barcelona; ensayos sobre Carlyle y R.W. Emerson y una antología de Hilario Ascasubi.

1961: recibe el Premio Internacional de Literatura (10.000 dólares), dado por el Congreso Internacional de Editores, en Formentor, Mallorca, que comparte con Samuel Beckett. El presidente de Italia, Giovanni Gronchi, lo condecora en Buenos Aires con la Orden de Commendatore. Finaliza dos antologías: Macedonio Fernández y de Edward Gibbon, Páginas. Aparece su Antología personal, editada por "Sur". Viaja junto a su madre de los Estados Unidos de América, invitado por la Universidad de Texas y la Fundación Tinker, de Austin. Allí pronuncia durante seis meses numerosas conferencias y dicta cursos sobre literatura argentina. En Nueva York sale una antología de sus cuentos, titulada Labyrinths, que prologa André Maurois; en alemán Historia universal de la infamia.

1962: regresa a Buenos Aires en febrero. Finaliza una biografía sobre el poeta Almafuerte. Recibe la insignia de Commandeur de l'Ordre des Lettres et des Arts del gobierno de Francia. Se estrena el film "Hombre de la esquina rosada", sobre el cuento homónimo, dirigido por René Mugica. En sesión extraordinaria y pública de la Academia Argentina de Letras, Borges es recibido por el poeta Arturo Capdevila y pasa a ocupar el sillón que lleva el nombre de Dalmacio Vélez Sársfield; el discurso de Borges versó sobre "El concepto de Academia y los celtas".

1963: recibe el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes. Viaja a Europa acompañado por su madre, visita Madrid y pronuncia conferencias. Luego se instala en Londres, invitado por el British Council para hablar en Londres, Cambridge, Oxford y Edimburgo. Pasa luego a Suiza y Francia. Regresa a Buenos Aires y termina una antología sobre Carriego. Se traducen al alemán El Hacedor y sus Poesías (1923-53); al italiano, L'Artifice y al sueco, La biblioteca de Babel, una selección de cuentos. En diciembre es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de los Andes, Colombia.

1964: el gobierno del Perú le otorga la Orden del Sol en el grado de Comendador. Reúne toda su poesía en un volumen, Obra poética (1923-64); en Londres se publican dos de sus conferencias dadas en año anterior: The spanish language y The gaucho Martín Fierro. Invitado por el Congreso por la Libertad de la Cultura asiste en Berlín a un congreso internacional de escritores. En la UNESCO participa de un homenaje a Shakespeare. Visita Inglaterra, a Suecia y Dinamarca, acompañado por María Esther Vázquez. La revista francesa "L'Herne" le dedica un número especial, con numerosas colaboraciones nacionales y extranjeras. Aparecen en alemán Manual de zoología fantástica y El Zahúr y otros cuentos; en francés El Hacedor, y en inglés como Dreamtigers ( por El Hacedor) y Otras inquisiciones.

1965: viaja a Perú, lo acompaña María Esther Vázquez. Recibe de Gran Bretaña la insignia de Caballero de la Muy Distinguida Orden del Imperio Británico, donde se le otorga el título de Sir. Se hace acreedor a la medalla de oro del IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia. Con la colaboración de María Esther Vázquez publica Literaturas germánicas medievales e Introducción a la literatura inglesa. Viaja a Colombia y Chile, lo acompaña Esther Zemborain. Se conocen las traducciones al francés de Antiguas literaturas germánicas y Manual de zoología fantástica; al alemán, de Historia de la eternidad.

1966: reúne nuevos poemas en su Obra poética (1923-1966). La comuna de Milán le entrega el Premio Internacional Madonnina. La Fundación Ingram Merril de Nueva York le concede su premio literario (5.000 dólares). Aparecen versiones en francés y alemán de Discusión. Asume la cátedra de Literatura Inglesa en la Universidad Católica Stella Maris de Mar del Plata.

1967: publica Introducción a la literatura norteamericana en colaboración en Esther Zemborain, y Crónicas de Bustos Domecq, con Bioy Casares. Se editan sus milongas y tangos con el título de Para las seis cuerdas, ilustrado por Héctor Basaldúa; agrupa nuevos poemas en una reedición de Obra poética (1923-67); en forma independiente se conoce el cuento La intrusa. Se casa con Elsa Astete Millán. La Universidad de Harvard lo nombra profesor de poesía para 1967-68. Viaja a Estados Unidos con su mujer, invitado por la Fundación Charles Eliot Norton. También recorre otros lugares universitarios de ese país.

1968: es nombrado miembro de la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos. Brinda conferencias en Chicago y regresa a Buenos Aires. En colaboración con Margarita Guerrero publica una ampliación del Manual de zoología fantástica bajo el título de El libro de los seres imaginarios. Aparece su Nueva antología personal. Viaja a Santiago de Chile para asistir al Congreso de Intelectuales Antirracistas. Viaja a Europa y luego a Israel para pronunciar algunas conferencias en la Universidad de Jerusalén y en Tel Aviv. El director Hugo Santiago dirige la película "Invasión" con argumento de Bioy y Borges. Recibe del gobierno de Italia las insignias de Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana.

1969: ordena y corrige dos libros de poemas: El otro, el mismo y Elogio de la sombra, que logra dos ediciones dentro del año; estas ediciones ya inician la colección Obra poética de Borges, donde también dentro del año se publican con numerosas variantes: Fervor de Buenos Aires, Luna de Enfrente y Cuaderno San Martín. Con ilustraciones de Antonio Berni, aparece su traducción y antología de Hojas de hierba de Walt Whitman. La editorial E.P. Dutton, de Nueva York, inicia la publicación de sus Obras Completas en traducción de Norman Thomas di Giovanni, con El libro de los seres imaginarios. También son traducidos al alemán Seis problemas para don Isidro Parodi, en colaboración con Bioy; una selección poética al italiano, Carme presunto e altre poesie, y al portugués, Nueva antología personal. Invitado por la Universidad de Oklahoma, va a los Estados Unidos.

1970: en Brasil la Fundación Bienal de San Pablo le otorga el Premio Interamericano de Literatura "Matarazzo Sobrinho" (25.000 dólares), el más importante del país, durante el Primer Seminario de Literatura de las Américas. Termina una antología con material sobre El matrero. En agosto, después de algunos años, reúne nuevos cuentos en El informe de Brodie, libro que alcanza su segunda y tercera ediciones dentro del año. Reelabora una edición ampliada de Para las seis cuerdas con nuevas milongas; se traduce al inglés El Aleph y otros cuentos, editado por Dutton, con una interesante autobiografía. Se divorcia de su mujer, Elsa Astete. Se lo nombra miembro de la The Hispanic Society of America, Nueva York.

1971: viaja a los Estados Unidos para recibir los nombramientos de la American Academy of Art and Letter de Nueva York y del Instituto de Artes y Letras de Estados Unidos (INAL), como miembro honorario de ambas instituciones; lo acompaña su traductor Norman Thomas di Giovanni. En Israel recibe el Premio de Jerusalén (2.000 dólares). Visita Islandia y Escocia. Es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Columbia, Nueva York. En abril viaja a Londres invitado por el Instituto de Arte Contemporáneo, que lo incorpora como miembro de su cuerpo docente. En mayo la Universidad de Oxford le confiere el título de doctor honoris causa como Doctor el Letras. Publica en Buenos Aires un cuento largo titulado El Congreso; en Madrid, una antología poética como Jorge Luis Borges; en Barcelona, sus Poemas escogidos, ambas con estudios críticos.

1972: viaja a los Estados Unidos para recibir el doctorado honoris causa en Humanidades por la Universidad de East Lansing, Michigan. Recorre distintos lugares pronunciando conferencias en las Universidades de New Hampshire, Houston, Kalamazoo, Boston, Arizona y San Diego de California. Vuelve a Buenos Aires y publica El oro de los tigres, poemas. Entre sus traducciones aparecen: en inglés, una completa edición bilingüe de sus Poemas (1923-67), El informe de Brodie, en la casa Dutton de Nueva York, y Cuentos breves y extraordinarios; en italiano, Libro del cielo y del infierno; en francés, El informe de Brodie y El Aleph, y en polaco, Ficciones. Para su cumpleañs, el 24 de agosto, se publica en forma privada un cuento titulado El otro. En septiembre se lo nombra miembro del Museo Judío de Buenos Aires.

1973: la Municipalidad de Buenos Aires lo declara ciudadano ilustre. Se retira de la Biblioteca Nacional pidiendo la jubilación. Viaja a España y México donde recibe el Premio Internacional Alfonso Reyes, lo acompaña Claude Hornos de Acevedo.

1974: aparece el volumen Obras Completas. En Milán, Franco María Ricci publica el cuento El congreso en una edición lujosísima con letras de oro.

1975: se publican La rosa profunda y El libro de la arena. Inicia una colección, La biblioteca de babele, de literatura fantástica para F.M. Ricci de Milán, en la que aparecerán treinta volúmenes, y cuenta con la colaboración de María Esther Vázquez. Se estrena El muerto sobre un cuento homónimo, película dirigida por Héctor Olivera. Se publica Prólogos. A la edad de 99 años fallece Leonor Acevedo de Borges, su madre. Viaja a los Estados Unidos, lo acompaña María Kodama.

1976: aparece La moneda de hierro y Qué es el budismo, este último en colaboración con Alicia Jurado. En Michigan, EE.UU. dirige un seminario sobre literatura argentina. Recibe el título de doctor honoris causa de la Universidad de Cincinatti. Da conferencias en varias ciudades: en Washington es el orador principal en el Primer Congreso Internacional sobre Shakespeare, patrocinado por la Folger Library en el bicentenario de la independencia de los Estados Unidos. El gobierno chileno lo condecora con la Gran Cruz de la Orden al Mérito Bernardo O´Higgins. Visita España, invitado para participar en un programa de televisión. Va a Chile, donde recibe el título de doctor honoris causa por la Universidad de Santiago.

1977: viaja a Italia, invitado por el editor Franco María Ricci; visita París y Ginebra. Recibe el título de doctor honoris causa por la Universidad de La Sorbona. Le otorga el mismo título la Universidad de Tucumán. Se encuentra en Milán con el premio Nobel de Literatura del año 1975, el poeta italiano Eugenio Montale. Aparece Historia de la noche, poemas, y Rosa y azul, dos cuentos. Con Bioy publica Nuevos cuentos de Bustos Domecq.

1978: viaja a México invitado por la televisión italiana. Es declarado ciudadano meritorio de Bogotá y condecorado en Colombia. También a Ginebra y Egipto; lo acompaña María Kodama.

1979: la Academia Francesa lo distingue con una medalla de oro. Recibe la Orden al Mérito de la República Federal Alemana y la Cruz Islandesa del Halcón en el grado de Comendador con estrella. Se le hace un homenaje nacional en el Teatro Cervantes, con motivo de cumplir los ochenta años. Viaja con María Kodama al Japón. Aparece el tomo Obras Completas en colaboración. Sufre una intervención quirúrgica.

1980: Recibe el Gran Premio de la Academia Real Española, el Miguel de Cervantes (5 millones de pesetas), otorgado por el Ministerio de Cultura de España, que comparte con el poeta español Gerardo Diego. Recibe en París el premio Cino del Duca (200.000 francos).

1981: Sandro Pertini, presidente de Italia, le entrega el premio Balzan (140.000 dólares). Viaja a los Estados Unidos, Puerto Rico y México, donde recibe el premio Hollín Yoliztli (70.000 dólares). Aparece La cifra.

1982: viaja a los Estados Unidos, Alemania y pasa por Ginebra. Se publica Nueve ensayos dantescos. Escribe el poema homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas, Juan López y John Ward.

1983: en París, el presidente Miterrand le hace entrega de la Legión de Honor. Viaja a los Estados Unidos, a Europa y vuelve a los Estados Unidos a recoger el premio de la Fundación Ingersoll (15.000 dólares). Recibe en su departamento a las dirigentes de la asociación Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía".

1984: en Sicilia recibe una rosa de oro como homenaje y símbolo de la sabiduría. Visita Grecia. Vuelve a los Estados Unidos donde el editor italiano Ricci le entrega 84 libras esterlinas de oro, una por cada año de vida. Viaja a España y Portugal. Su salud declina. Vuelve a Italia, recibe de manos del presidente Pertini la Gran Cruz de la Orden al Mérito. Va a Marruecos y a Lisboa donde es condecorado.

1985: viaja a Italia y a los Estados Unidos, donde estrenan un ballet sobre un cuento suyo. A principios de diciembre decide partir desde Buenos aires a Roma, pero debe posponerlo porque se siente enfermo. Pasa fin de año en Ginebra. Publica su último libro de poemas, Los conjurados.

1986: a fines de enero es internado en el Hospital Cantonal de Ginebra. Se desmiente que esté enfermo. El 22 de mayo se casa con María Kodama. El 14 de junio muere en Ginebra, según la prensa europea, de enfisema pulmonar; según su apoderado en la Argentina, de cáncer de hígado. Es enterrado en el cementerio de Plain Palais, en la calle de los Reyes número 10, donde él eligió descansar eternamente. La roca que identifica la sepultura de Borges, es de mármol azul plata, también llamada piedra gris de la Punilla. El bloque original, de 700 kilogramos, fue extraído de las sierras de Córdoba y despachado al taller del escultor Eduardo Longato, entonces en la calle 
Honduras entre Bulnes y Medrano, en el barrio de Palermo de Buenos Aires. María Kodama encargó la obra inspirada en las tallas del arte nórdico. Tiene 1,20 de altura, 0,80 de frente y 0,25 de espesor. 
A golpe de cincel, entre los meses de mayo y julio de 1987, fueron surgiendo los motivos y leyendas que la caracterizan.

El medallón exhibe a los guerreros durante la batalla de Maldon, que fue una heroica defensa de las costas británicas, en el año 991. En el reverso, con un relieve de unos tres centímetros de profundidad, la lápida muestra un barco vikingo y a sus tripulantes. Incluye textos en ambas caras, uno en anglosajón, al frente, que dice: and ne forhtedon na (y no tuvieran temor). Y en el reverso, unos trazos en escandinavo antiguo con un fragmento de la Volsunga saga: "Toma la espada Gram y la coloca desnuda entre ellos". Además, debajo se lee: "De Ulrica a Javier Otárola", personajes del cuento Ulrica, de El libro de arena.

El transporte se hizo en avión y la lápida se encuentra unos treinta y cinco centímetros enterrada en el suelo. La durabilidad de la obra es prácticamente eterna. Se la concibió rústicamente, casi como un fragmento de montaña.

Obras

1923. Fervor de Buenos Aires. (Poesía)

1925. Luna de enfrente. (Poesía). Inquisiciones. (Ensayo).

1926. El tamaño de mi esperanza. (Ensayo).

1928. El idioma de los argentinos. (Ensayo). Obtiene el Segundo Premio Municipal de prosa.

1929. Cuaderno San Martín. (Poesía).

1930. Evaristo Carriego. (Biografía).

1932. Discusión. (Ensayo).

1933. Las Kenningar.

1934. Yo, judío. En revista Megafón, número 12. Buenos Aires.

1935. Historia universal de la infamia. (Prosa).

1936. Historia de la eternidad.

1937. Antología clásica de la literatura argentina (en colaboración con el dominicano Pedro Henríquez Ureña)

1938. Traduce La metamorfosis, de Kafka, del alemán. Escribe Pierre Menard, autor de Don Quijote.

1940. Antología de la literatura fantástica (en colaboración con Silvina Ocampo y A. Bioy Casares).

1941. El jardín de senderos que se bifurcan. (Cuentos). Editorial Sur.

1942. Seis problemas para don Isidro Parodi. H. Bustos Domecq (Firmado con seudónimo, Borges y Bioy Casares).

1943. Poemas (1922-43). Los mejores cuentos policiales (en colaboración con B. Casares).

1944. Ficciones. Cuentos. Gran Premio de Honor de la Sade.

1945. El compadrito. Su destino, sus barrios, su música (en colaboración).

1946. Dos fantasías memorables. H. Bustos Domecq (Firmado con seudónimo, Borges y Bioy Casares). Un modelo para la muerte. B. Suárez Lynch. (seudónimo con Bioy Casares).

1947. Nueva refutación del tiempo.

1948. Prólogo para Prosa y verso de Francisco de Quevedo (1580-1645). Emma Zunz (Cuento que aparece en la revista Sur).

1949. El Aleph. Cuentos.

1950. Aspectos de la literatura gauchesca.

1951. Antiguas literaturas germánicas. La muerte y la brújula.

1952. Otras inquisiciones.

1953. Martín Fierro. (En colaboración). Primera edición de sus Obras Completas.

1954. Se estrena Días de Odio, de Leopoldo Torre Nilsson, basado en Emma Zunz. Aparece volúmenes individuales de sus Obras Completas

1955. Aparece el cuarto tomo de las Obras Completas. Escribe con A. Bioy Casares los guiones para cine de Los Orilleros y El paraíso de los creyentes.

1956. Aparece el quinto tomo de las Obras Completas.

1957. Manual de Zoología fantástica. Cuentos Breves y extraordinarios, antología en colaboración con A. Bioy Casares.

1958. Publica en La Nación su celebrado poema Límites.

1960. La poesía gauchesca, El hacedor y El libro del cielo y el infierno (en colaboración con A. Bioy Casares).

1961. Antología personal. En Sur.

1962. Prosa y Poesía de Almafuerte (Antología). Se estrena El hombre de la esquina rosada, filme de René Mugica.

1963. Versos de Carriego. (Antología). El lenguaje de Buenos Aires (en colaboración).

1964. Obra Poética. El otro, el mismo 

1965. Introducción a la literatura inglesa. (En colaboración). Para las seis cuerdas. Milongas 

1967. El libro de los seres imaginarios. (En colaboración). Crónicas de Bustos Domecq (Con A. Bioy Casares). El Fondo Nacional de las Artes en su edición de 20 poetas y 20 grabadores incluye a Conrado Nalé Roxlo, ilustrado por Roberto Paéz, a Silvina Ocampo por Aída Carballo y El poema de los dones de Borges ilustrado por Reina Kochasiam, entre otros.

1968. Nueva Antología Personal.

1969. Elogio de la sombra. Bernardo Bertolucci filma La estrategia de la araña, basado en el Tema del traidor y del héroe. Traduce Hojas de hierba de Walt Whitman, con ilustraciones de Antonio Berni.

1970. El informe de Brodie. El Matrero (Antología).

1972. El oro de los tigres.

1974. Obras Completas. Edición en un volumen.

1975. El libro de arena. La rosa profunda. Prólogos.

1976. El libro de los sueños. Cosmogonías. La moneda de hierro. Qué es el budismo. (En colaboración).

1977. Historia de la Noche. Adrogué. Diálogos Borges-Sabato.

1978. Breve antología anglosajona. (En colaboración con María Kodama).

1979. Obras completas en colaboración. Borges Oral.

1980. Siete noches.

1981. La cifra. Raúl Fiorino concluye su obra de cámara con los diecisiete haiku incluídos.

1982. Nueve ensayos dantescos.

1983. La memoria de Shakespeare y otros cuentos.

1984. Atlas. Se estrena La Intrusa, un film de Carlos Hugo Christensen, basado en su cuento homónimo. Prólogo de El cielo y sus maravillas y el infierno, de Swedenborg.

1985. Los conjurados.  

1986. Prólogo al Libro de los Muetos

(Parte II)

Borges, el devorador de conocimientos
Poeta, prosista, crítico, catedrático, conferencista, ensayista, autor de antologías de lo fantástico y de estudios sobre literaturas germánicas, Jorge Luis Borges ha elaborado una obra múltiple y original, que ha deslumbrado a lectores y críticos de nuestro tiempo sin haber  ganado jamás el Premio Nobel en Literatura.

Sus cuentos, como sus poesías y sus ensayos, son ejercicios o juegos de la inteligencia en los
cuales subyace teorías generales o temas que, a su vez, se multiplican en símbolos. Lo fantástico de sus cuentos no consiste en la ruptura del orden natural hacia lo sobrenatural o mágico, sino en la conversión de ideas en narraciones donde se une lo irreal con lo posible. Para Borges la literatura en un juego dramático que consiste en revelar la relación  entre las dualidades: literatura- - vida, realidad – irrealidad, vida – sueño. Es contraposición mundo – real y mundo – mental, además, el problema de encontrar un idioma que refleje o copie la infinidad del mundo.

Sus cuentos son artificios, ficciones o símbolos, según sus propias palabras, construidos como ensayo, en los cuales intervienen personajes imaginarios y reales. La novedad de su narrativa consiste en una estructura que modifica la concepción del cuento en la medida en que Borges narrador- protagonista, relata un hecho y agrega, en el mismo texto, las interpretaciones posibles, las fuentes literarias o filosóficas, que pueden verdaderas o apócrifas, que ubican al lector en un mundo de ideas, apariencias y realidades.

Borges transmite su nivel metafísico en la manera de elaborar los temas y las metáforas. Su escepticismo acierta respecto de las limitaciones del conocimiento humano cuando señala que el hombre no descubre, sino inventa, crea leyendas. Por otra parte, sus constantes lecturas y relecturas iniciadas en la niñez quizás expliquen la relación y la unión de los planos reales e irreales, y las ficciones literarias supuestamente más verdaderas que el mundo que nos rodea.

En toda la creación literaria de Borges, existe un sistemas de temas y subtemas derivados de especulaciones intelectuales que se transfieren como en un “laberinto”,  de las poesías a los ensayos, y de éstos a los cuentos. En los epílogos o prólogos de sus libros, Borges ofrece al lector algunas claves reales o inventadas, a través de las cuales se confunde deliberadamente la realidad con la imaginación. Todo lo anterior lo convierte sin lugar a dudas en el escritor más universal de todos los tiempos

Borges y el análisis de sus contemporáneos

“Sabemos que Borges no buscó ser el Escritor Nacional. Borges no quiso ser canonizado, ni quiso ser santo

En realidad, Borges fue Borges porque trabajó contra todas las formas mayores de la literatura. Ya en la década del veinte, cuando él, como el siglo, tenía poco más de veinte años, conocía los riesgos que acechan a una literatura nacional en un país periférico: el regionalismo pintoresco, el entusiasmo retórico para afirmar una voz propia que todavía no se tiene, el folclorismo nostálgico o la literatura de tesis que explique al mundo nuestra peculiaridad. En una palabra, Borges conocía los riesgos del modernismo, que todavía no había pasado del todo, y del latinoamericanismo, que entonces se respiraba en el aire de los tiempos.

Contra todo esto escribió Borges. Lo que hizo fue una operación irónica: ya que los argentinos somos una versión menor de las naciones mayores, ya que hablamos una forma "menor" del español, ya que hemos llegado con algunos siglos de retraso a las bibliotecas de Occidente, transformemos estos rasgos obligados en una elección. Quiero decir: dupliquemos la apuesta, convirtamos a la marginalidad de origen en una marginalidad que se elige.

Para Borges, la pretensión más ampulosa (y, en consecuencia, más ridícula) de un escritor argentino consistía precisamente en errar este reconocimiento. Como una compadrada, Borges elige aquello que no puede rechazar. O, si se quiere más trágicamente, acepta su destino. Eso le permite, en los años cuarenta, escribir dos o tres libros de relatos que son el momento clásico de su obra y la justicia poética los coloca entre los grandes textos de este siglo. Puede escribir El Aleph y Ficciones porque, antes, había triunfado en la escritura marginal.

Borges fue Borges porque se propuso escribir sobre un poeta menor, Evaristo Carriego, porque publicó en Crítica (un diario popular, sensacionalista y chantajista) los textos "menores" de Historia universal de la infamia. Borges fue Borges porque se negó a las grandes poéticas de fin de siglo y de las vanguardias (se negó al modernismo, al simbolismo, al surrealismo) y buscó una voz en las líneas menores y en la literatura gauchesca. Sin duda, leyó todo. Pero un escritor no es todo lo que lee. Un gran escritor es, más bien, todo lo que rechaza de lo que lee. Todo lo que se niega.

Por eso, el tono de Borges es atenuado. Esas dobles y triples negaciones que se leen en sus textos son formas de la atenuación, de la afirmación indirecta, de lo que los ingleses llaman el understatement, una palabra que caracteriza más que ninguna otra a Borges: decir menos de lo que se quiere decir, contar menos de lo que cualquier otro hubiera contado. Cuando Borges recuerda, admirado, el pudor de unos versos de Enrique Banchs, podemos creerle porque el pudor, la negativa a mostrar del todo, es una marca original de su propia literatura.

Borges eligió lo "menor" dentro de las tradiciones mayores: el policial, la reseña de libros, las versiones de otros textos, la traducción. Se hizo experto en disfraces (una estrategia que los menores usan para superar a los mayores) y por eso escribió ensayos que son en realidad cuentos, y relatos que tienen la forma del ensayo. Por eso también, Borges tuvo la astucia de las citas. Nadie más astuto, nadie más engañador en el uso de la cita: nunca pueden creerse del todo, nunca están en el lugar completamente adecuado y, muchas veces, parecen arbitrarias, puestas como para mostrar otra cosa. Las citas no son un aparato de pruebas, no son una red de seguridad en los textos de Borges. Las citas son, por el contrario, el lugar donde un escrito se fractura y corre peligro. Solo la prosa académica piensa que es fácil seguir adelante después de una cita.

Borges citaba para no escribir y escribía para citar. Ese gesto es humilde solo en apariencia. El elogio de la lectura, que hizo muchas veces, es el elogio de la cita. El uso de la cita fue un programa de relación con la literatura mundial de la que la Argentina era una zona mínima. Quizás esto Borges lo supo antes que ningún otro.

Beatriz Sarlo

“Un tío mío, tal vez para ayudarme al hacerme escribir sobre cualquier tema, y que mi escrito fuera pagado, y en ese sentido alentarme, y también para acercarme a la lechería que él dirigía con su hermano Vicente, y que era la obra de su padre, me pidió que escribiera un folleto sobre el yogur.

Me dio una bibliografía bastante seria, con libros de Pasteur y otros autores. Los trescientos cincuenta negocios que había en Buenos Aires querían ser un modelo de higiene: el mostrador era de mármol blanco, las personas que atendían estaban vestidas con delantales blancos y se vendían todos los productos de La Martona, desde el vaso de leche a chocolates, y variedades de té que importaban:

Fuimos con Borges al campo de Rincón Viejo, en Pardo, un campo que había estado arrendado durante años, porque mi padre, que era un hombre que conocía el campo mejor que nadie, no era un buen explotador de una empresa rural y mi madre estaba cansada de que se pusiera plata en eso y que no se ganara nada.

Yo, después de fracasar en Derecho y en Filosofía y Letras, para mostrar que no quería haraganear sino que no me gustaba lo que se enseñaba en esas facultades, quise ir a trabajar a ese campo que quería tanto, y, de algún modo, al ir a trabajar ahí concluí con el arrendamiento y el campo volvió a nuestras manos. Para mí era una especie de paraíso perdido, finalmente recuperado.

Fui allá y trabajé bastante, y muchas veces lo invité a Borges.

A él le costaba mucho dejar Buenos Aires pero un día se animó a ir. Además como íbamos con la intención de escribir ese folleto y a Borges le gustaba el trabajo, se sintió atraído. Lo escribimos en un estilo que ahora me resulta un poco pomposo, como si en aquel momento creyéramos que escribir bien era escribir pomposamente, y mientras lo escribíamos estabamos añorando escribir algo más divertido, que podían ser poemas o podían ser cuentos.

Pasaron cuatro años y un día le dije por qué no escribimos esos cuentos que nos habían parecido posibles cuando estábamos escribiendo el folleto sobre el yogur. Borges me dijo que sí y empezamos a escribir los Seis problemas para don Isidro Parodi, que publicamos con el seudónimo de Bustos Domecq”.

Adolfo Bioy Casares

“Cuando todavía yo era un muchacho, versos suyos me ayudaron a descubrir melancólicas bellezas de Buenos Aires: en viejas calles de barrio, en rejas y aljibes de antiguos patios, hasta en la modesta magia que la luz rojiza del crepúsculo convoca en charcos de agua.

Más tarde, cuando lo conocí personalmente en Sur, supimos conversar sobre Platón o Heráclito de Efeso, con el pretexto de vicisitudes porteñas. Años más tarde, ásperamente la política nos separó. Porque así como Aristóteles dijo que las cosas se diferencian en lo que se parecen, en ocasiones los seres humanos llegan a separarse por lo mismo que aman. ‚Cuánta pena que eso sucediera! Su muerte nos privó de un gran poeta”

Ernesto Sábato

“12 de junio de 1996,

Querido Borges:

Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado 
extraño dirigirle una carta. (Borges, son diez años.) Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura, y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. 
Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores... así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como "el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado". Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.

Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor -delicadamente agregó: todas las personas- debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)

Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 -es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)- dije en una entrevista: "Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente... Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron". Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son solo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es solo una manera de escapar: un escape del mundo diario "real" a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más.

Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en "pantallas-libros" cualquier "texto" a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, "interactuar" con ese texto. Cuando los libros se conviertan en "textos" con los que "interactuaremos" según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando -y que nos prometen- como algo más "democrático". Por supuesto usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección... y del libro.

Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, por favor entienda que no me da placer quejarme. Pero ¨a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros -de la lectura en sí- que a usted? (Borges, son diez años.) Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe.”

Susan Sontag

(Parte III)  “El Aleph”

Para empezar el análisis de esta obra, creemos necesario el ensayo de las temáticas que son, a
nuestro criterio decisivas en la cohesión de éstos 17 cuentos

En cuanto al eje temático principal, en los cuentos y sus posteriores reflexiones finales, Borges hace hincapié en el destino, y su preocupación metafísica del tiempo. El destino, se plantea como un conflicto que nunca tiene resolución cierta o definitiva, fragmentos como: “...Un hombre se confunde, gradualmente, con la forma de su destino; un hombre, es a la larga, sus circunstancias...” (“La escritura de Dios”); “...pensó con lo más hondo: si el destino me trae otra batalla, yo sabré merecerla. Durante cuarenta años la guardó con oscura esperanza, y el destino, al fin se la trajo, en la hora de su muerte...” (“La otra muerte”); “...A partir de 1948, el destino de Julia me habrá alcanzado...” (“El Zahir”). Podríamos seguir transcribiendo muchos más ejemplo, que probablemente sean innecesarios; lo importante es saber que en todos éstos cuentos el destino, se convierte en un tema de infinita problematización para el autor.

Con respecto a  la problemática del tiempo, se plantea la hipotética situación “del eterno repetirse de los hechos”, este tiempo cíclico o circular es utilizado en el cuento, con medidas que tienden a desintegrarlo y separarlo de lo meramente cronológico; las líneas temporales son utilizadas con todas las posibilidades que ofrece la convinación del pasado, presente y futuro. Ejemplos claros de lo anterior son: “...simuló ser Abenjacán, mató a Avenjacán, y finalmente fue Avenjacán....” (“Avenjacán el Bojarí, muerto en su propio laberinto”) ; “... Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve seré todos: estaré muerto...”  (“El inmortal”); “ ...oscuramente creyó intuir que el pasado es la sustancia de que el tiempo está hecho; por ello es que éste se vuelve pasado enseguida ...” (“La espera”).

Dentro de las temáticas principales es importante destacar el rasgo de proximidad en el que subyacen, muchas veces simplifica la acción del destino en la problemática del tiempo, trata de darle un cierre al primero, a través de la repetición cíclica de los hechos.

Existen también temáticas secundarias, por ejemplo la muerte suele ser una acción infaltable y predecible en el relato de la mayoría de sus cuentos; tal ve sea ésta  el móvil vital de su relato cíclico, el cuál se relaciona con las posturas espiritistas de la reencarnación y la universalidad de la vida humana. Otro punto secundario en su discurso es Dios, obras como: “Los Teólogos”, “El Zahir”,  “La escritura de Dios”, en los cuales  manifiesta la unión de sus personajes ficticios, y muchas veces del mismo, con la divinidad y el universo.

El Aleph, según el narrador, es una pequeña esfera tornasolada que ofrece el espectáculo de todos los puntos del universo. A través de él se pueden ver infinitas cosas; el aleph, nombre tomado de las doctrinas místicas, significa la multiplicidad infinita del universo. En estos cuentos es la búsqueda eterna del destino, de la perfección: es el zumun,  lo real e irreal y el encontrarse con un mismo.  Frente a la multiplicidad de las cosas del universo, el escritor enfrenta el problema de contar con un instrumento limitado, el lenguaje, y la necesidad de recurrir a las enumeraciones caóticas que puedan reflejar parcialmente aquella sucesión interminable. En el aleph enumera la multiplicidad de imágenes, nombres y cosas que han sido otorgadas a su vida y que el poeta no puede abarcar en su totalidad.

A través del aleph Borges encuentra materializada, la solución  a la problemática del destino, y lo metafísico del tiempo

Borges es un maestro del lenguaje. Logra darle a todos sus escritos ese toque de fantasía, de verosimilidad, de interés que nosotros como lectores necesitamos para impulsarnos a terminar de leer

A mucha gente le desagradan los temas o el lenguaje o la forma de narración que lo caracteriza. Esto puede ser porque no logran adentrarse en "su mundo", por ejemplo, al estar leyendo un cuento, no entran en él, no lo viven, no lo sienten, sólo lo leen. Así que, si continuamos leyendo sus textos como información científica y no como arte literaria, nunca podremos saber qué es lo que Borges quería decirnos, qué era lo que pensaba.

Borges nunca fue un escritor oficial, al contrario, sus textos siempre fueron criticados y analizados hasta el fondo para encontrar "lo malo" en ellos. Creo que él siempre lo supo. Siempre trataba de decirnos que él no era como los otros, que no escribía lecturas para los críticos ni para las conferencias ni para los concursos, que no le importaba que lo criticaran... ¿Cómo nos atrevemos a decir esto? Tal vez exista una respuesta en la lectura de uno de sus cuentos más fantásticos, "El aleph". Aquí Borges nos dice: "Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable..." Con esta frase Borges puede afirmar que el poeta o aquel que la mayoría de la gente consideramos poeta, no es poeta; que esa persona escribe cosas banales, sin importancia, y que su único mérito es darle una justificación a todas esas palabras "hermosas" que inventan para que sus versos tengan cierta rima. Otra frase que puede mostrarnos ese desacuerdo hacia la literatura oficial la encontramos unas páginas más adelante: "Carlos Argentino Danerí recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura... mi obra Los naipes del tahur no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia!"; ¡Qué más podemos agregar a esta frase reveladora de Borges!. Con estas pequeñas frases logra transmitirnos su pensamiento acerca de ese arte tan profundo como lo es la literatura, nos transmite su sentir hacia los escritores oficiales, nos enseña que, la gente que decidía lo bueno y lo malo de algo tan subjetivo como la literatura, siempre buscó "lo malo" en sus escritos y en todos sus textos, "lo malo" que aún, nosotros, seguimos buscando y que nunca encontraremos.

Pero... ¿por qué ese afán de ir en contra de su lectura? ¿Por qué el deseo de buscar algo que jamás encontraremos en Borges? Seguramente un factor importante es su lenguaje. Borges solía utilizar un lenguaje de fantasía, un lenguaje propio, un lenguaje universal que, al pensarlo y redactarlo, él lo hacía suyo, le imprimía su toque personal.

Un claro ejemplo lo tenemos en su cuento "El Aleph" el cual mencionamos anteriormente. Con este pequeño texto podemos, fácilmente, entrar en el mundo de Borges a través de su lenguaje. Éste está utilizado de una forma en la cual podemos transportarnos fácilmente al lugar en donde ocurren los hechos, al lugar en donde la narración se sitúa. "El sótano apenas más ancho que la escalera, tenía mucho de pozo"; en esta oración, aunque no están utilizados muchos adjetivos está claramente descrito el lugar al que el autor nos quiere llevar. "Apenas más ancho que la escalera" nos hace imaginarnos un lugar muy estrecho en el que apenas cabe una persona, un lugar en el que alguien puede sentirse casi claustrofóbico; "tenía mucho de pozo" nos habla de algo profundo, oscuro, sólo, melancólico y casi sin fondo, en el que cualquier persona temería estar. Con esta simple y sencilla descripción nosotros, como lector, tenemos ya una gran visión del lugar en el que Borges se encuentra y si estamos con él, viviendo lo que él vive, veremos lo que nos narra.

Lo mismo sucede con la descripción de las fotos de Beatriz: "Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz el día de su boda con Roberto Messandri...". Con sencillas frases y pocas palabras nos lleva de un lugar a otro, de un suceso a otro. Del carnaval a la primera comunión, de la boda a su foto en perfil; en fin, podría decirse que Borges juega con nuestra imaginación. Y eso es lo magnífico de Borges y de sus narraciones e historias, juega con nuestra mente y con las imágenes que hemos acumulado a través de mucho tiempo, juega con nuestras experiencias y nuestras visiones, juega con nosotros. Pero no juega para divertirse, no juega, al menos yo lo creo así, para reírse de nosotros, al contrario, creo que juega para reírse de él mismo y de lo que escribe.

Sabemos que es muy arriesgado decir lo que decimos, pero tenemos bases en el mismo Borges para mencionarlo. "El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño... vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto..." Podemos darnos cuenta como nos lleva de un lugar muy grande a algo pequeño, de la descripción del Aleph de dos centímetros a la gran magnitud del espacio, de una imagen a otra totalmente contrastante y contraria.

Algo realmente bello en sus cuentos es el manejo de las emociones. Con la simple palabra "lloré" nos sentimos melancólicos, nos sentimos como él se sintió en ese momento. Creemos que ningún autor que habíamos leído hasta ahora había sido tan concreto en las palabras, ninguno había dicho lloré de esa forma tan directa, al contrario, la mayoría tratan de decir lloré con un sin fin de palabras y descripciones sin decir el simple sustantivo que encierra la emoción.

Esa gran característica que posee Borges es muy difícil encontrarla en otro autor. A través de oraciones simples, de palabras que tal vez usamos todos los días en nuestras conversaciones, de letras comunes y sencillas logra hablarnos de temas muy profundos. No tiene que usar conceptos desconocidos para la mayoría de la gente para decirnos lo que piensa o siente de tal o cual cosa.

Otra cosa que nos impresionó mucho fue el gran manejo de la ironía. A través de todo su cuento, Borges trata de decirnos que lo que le pasó fue cierto, nos maneja datos concretos, cosas verosímiles, nos transmite lo que sintió, lo que vio y cómo lo vivió. Sin embargo, ya al final de su cuento, nos deja con la duda de saber si ocurrió o no. Ya que nos encontramos totalmente convencidos de lo que nos narró, nos imaginamos toda su historia y nos trasladamos a ese lugar, nos dice que no sabe si lo que recuerda fue así o no, que no sabe si realmente pasó: "¿Existe ese Aleph en lo íntimo de la piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz." Eso es algo que no estamos acostumbrados a sentir.

Con respecto a las lenguas que utiliza, denota un amplio conocimiento de idiomas como por ejemplo el latín en los cuentos “Los teólogos” e “Historia del guerrero y la cautiva”; inglés[4] antiguo en “El inmortal”, “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”, y “El Aleph”; francés en “La búsqueda de Averroes” y alemán en “Deutsches Requiem”. Ésta diversidad de idiomas es tan sólo uno de tantos datos que demuestran la vida cosmopolita que este escritor llevó, y así también en el manejo de sus conocimientos generales, los cuales demuestran su alto rango intelectualidad y erudición.

Por otra parte, un detallado recorrido por relatos y en sayos del autor revela la violencia escondida en sus imágenes como una de las claves fundamentales de su estilo; una escena que ejemplifica y verifica lo anterior es: “...el esclavo mataría al león y otro balazo mataría al esclavo. Luego Zaid deshizo las tres caras con una piedra.      .... no es raro que lo dominara el temor cuando habló con Allaby; acababa de ejecutar la horrible faena ...” (“Abenjacan el Bojarí muerto en su propio laberinto”)

En muchos relatos de Borges, los libros, además de hacer posible el comienzo de la inversión forman parte activa de las historias: leer, escribir, buscar, examinar y descifrar textos son acciones permanentes de la mayoría de los personajes. En los personajes, son frecuentes el enigma, la búsqueda, la investigación, el sueño, el dislocamiento del tiempo, los desdoblamientos de la personalidad, como subrayando la pertenencia del texto a un conjunto ya constituido, donde se provee de motivos y funciones.

Los personajes que utiliza en la mayoría de sus cuentos son arquetipos que mueve dentro de la perfecta estructura del cuento, según las necesidades combinatorias o aleatorias entre el ejercicio de la inteligencia y las ideas o fantasías sugeridas previamente por el argumento. La mezcla de personajes inventados con personajes reales le permite fusionar el plano de la realidad con el plano de la ficción.

Una historia es inversión de la otra, en cada una de ellas el personaje que proviene de otro ámbito se transforma; como ocurre en “La historia del guerrero y la cautiva”, el bárbaro es transformado por la civilización y la mujer europea es conquistada por la barbarie. El título ambiguo (“La historia ....cautiva”) aproxima a los personajes como si formaran parte de una misma historia, un pasaje final insiste en esa hipótesis: “...acaso las historias que he referido son una sola historia...”.

A nuestro criterio los personajes más importantes dentro de esta serie de cuentos, son Joseph Catarphilus (El inmortal) que representa la sucesión lineal del destino cíclico; Abenjacan, el Bojarí (A., el B., muerto en su laberinto) el cual personifica la teoría metafísica del tiempo de Borges, los hechos que se suceden muchas veces en diferentes épocas; Beatriz Elena Viterbo (El Aleph), es el personaje final y conclusivo de la obra, ya que en su casa, después de su muerte, Borges encuentra un aleph, el que devela los más increíbles secretos e imágenes

Los temas de los cuentos de Borges tienen dos características esenciales: la diversidad de su ubicación en el tiempo y en el espacio, sus orígenes literarios, filosóficos o históricos.

Con respecto a la primera, sus cuentos incorporan temas incorporados en tiempos reales o imaginarios, en el pasado y en el presente, con diferencias cronológicas que proceden de fechas inventadas o inventadas y en lugares, países y ciudades europeos, asiáticos, o americanos.

En relación con la segunda, sus temas proceden de lecturas, ideas o sistemas teológicos y filosóficos sobre los cuales el autor teje narraciones que son invenciones puras y fantasías contrapuestas al realismo. En las ideas filosóficas y religiosas, Borges busca siempre lo singular y maravillosos, ya que para él “las invenciones de la filosofía no son menos fantásticas que las del arte. Por esa razón sus cuentos se pueden leer en dos sentidos: como una narración directa de hechos novelescos, y como una proposición de ideas o exposición de problemas encarnados en personajes ficticios

En Borges, el narrador imaginario es objetivo, porque utiliza la tercera persona y es omnisciente. La omnisciencia se demuestra a través de el saber del pensamiento de los personajes, el conocimiento de sus sentimientos inmediatos y sus historias. Muchas veces Borges también participa del cuento encarnando al propio personaje, y luego de “aleja” carnalmente de él para analizarlo; pasa de la primer a la tercer perdona

Borges fue como un puente entre la cultura alemana y el mundo hispánico, al vincular el ultraísmo con el expresionismo, tendencia que se valora por sobre otras vanguardias.

De todos los ismos de vanguardia era el expresionismo el que había ido más lejos.

A las numerosas escuelas vanguardistas Borges las llamó, a fines de los ´70, conventículos y sectas. De todas las abjuraciones de su biografía literaria, la más llamativa y más paradigmática es sin duda la que corresponde al ultraísmo, que produce una eclosión en la década del ´20: donde se vuelve contra la tradición inmediata y rescata el pasado ilustre, ochentista y el linaje de una elite cultural que legaba el arte a los destinos de la patria.

Borges parece hacer del expresionismo la imagen cifrada de la apropiación de la cultura universal: en esta etapa inicial había que buscar el origen de su cosmopolitismo.

El sello que imprimió el expresionismo literario fue la paradoja de la modernidad entendida literalmente como guerra, es decir como combate o campo de ataques y ofensivas, como si la experiencia humana sólo pudiera ser conciliada a dos fuegos (después de todo el vocablo “vanguardia” proviene de las estrategias militaristas) Así, el hecho de que el expresionismo, en la historia del arte vanguardista, funcione como un equivalente o como síntesis de todas las tendencias, es un signo, además de su vigorosa vigencia, de su doble articulación ética y estética. De un lado, la guerra como la vuelta de la barbarie en el decurso de la Historia y, del otro, la utopía social en medio del horror.

La vanguardia criollista de Borges está atravesada por el signo del regreso: no sólo regresa de la guerra europea sino que ahora, en su Buenos Aires natal, regresa a la vez al siglo XIX, a otro campo de batalla, a las guerras civiles y pre-modernas. Borges una vez más se las ingenia para transfigurar la versión expresionista de la guerra y trasponerla al mundo de la gauchesca y el criollismo.

La obra de Borges se relaciona con la narrativa vanguardista, ya que la temática general del mundo imaginario y ficticio que crea el autor se sitúa en diferentes ciudades, trasladando constantemente las historias de un ámbito urbano a otro.

Es evidente observar que sus cuentos son artificios, ficciones o símbolos en los cuales intervienen personajes de su propia invención o reales.

Él no determina ni estructura a los personajes, más allá de saber lo que sienten o piensan, adaptándose a ellos y dando libertad en sus acciones.

Contrapone tiempos diferentes cuando en el relato de la historia vuelve al pasado para realizar comparaciones o bien para recordar antiguos hechos, regresando posteriormente a los tiempos contemporáneos.


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