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Resumen El presente trabajo intenta analizar algunas nociones relativas al derecho ateniense, particularmente en Euménides de Esquilo. Culpa, responsabilidad personal e instigación son conceptos desarrollados en las bases procesales que se distinguen en el juicio de Orestes, en las que, a su vez, es posible discernir los status causae, base y fundamento del género judicial, según la clasificación de la retórica tradicional. Se trata asimismo de comprender la evolución del derecho como parte del desarrollo antropológico de la sociedad griega. Palabras clave: tragedia, derecho, retórica. Abstract The present paper intends to analyze some ideas related to law, in the framework of the processal instancies that take place in a dike phónou. In this way, concepts as guilt, individual responsibility and crime instigation refer, in the Orestes trial, to a particular stage in the evolution of the juridical thought, and clarify wider cultural contexts wich enrich the textual interpretation. Key words: rhetoric, tragedy, law. El desarrollo del proceso legal seguido por homicidio en la Atenas del siglo V, atestiguado en la oratoria forense, ingresa a la tragedia con peculiares características. Toda ‰›ÎË ÊfiÓÔ¢1 comprende varias instancias jurídicas, cuyos elementos, relacionados con otros rasgos significativos de diversos ámbitos culturales, conforman la trama trágica en la que es posible y hasta necesaria una lectura orientada hacia múltiples sentidos. Desde esta perspectiva, el plano jurídico en la trilogía esquiliana no puede entenderse sino en correlación con el ámbito social y antropológico, del que natural- 1. Para la definición y el análisis de las distintas instancias seguidas en todo proceso por homicidio, remitimos al trabajo de R.G. LEWIS, «The Pocedural basis of Sophocles Oedipus Tyrannus», GRBS, 30, 1989, al estudio de A. HARRISON, The Law of Athens, Oxford, 1971 y, en particular, a la obra de G. GLOTZ, Solidarité de la famille dans le droit criminel en Grèce, París, 1904. Faventia 21/1, 1999 29-35 El juicio de Orestes: prodikasía y zétesis Viviana Gastaldi Universidad Nacional del Sur. Argentina gastaldi@criba.edu.ar Data de recepción: 21/4/1997 mente emerge como parte de una lógica evolución de las distintas etapas de la civilización. Antes de analizar el juicio de Orestes en la última pieza de la trilogía esquiliana y la argumentación de los litigantes en las dos fases anteriores al voto de los heliastas2, conviene detenerse en el complejo sistema de relaciones que conforman el tejido del texto. En Agamenón, Clitemnestra opera con una doble red: la palabra persuasiva y el manto que envuelve al rey en una trampa de muerte ôðÂÈÚÔÓ àÌÊ›‚ÏËÛÙÚÔÓ… 1382)3; frente al hecho consumado, se yergue ante el coro y éste, lejos de considerar los atenuantes de su falta, sólo insiste en la acción material, objetiva, en la evidencia que tiene ante sus ojos, repitiendo su condenación (1429-1430). En Coéforas, Orestes actúa también engañosamente, de modo similar a Clitemnestra4, y en Euménides el autor material del hecho se convierte, a su vez, en víctima de otra red: la palabra mágica y operativa de las Erinias (329-333). Del canto «encadenador» de las Erinias, Orestes es salvado por la lúcida y racional palabra de Atenea, que opera como el magistrado o arconte encargado de la instrucción del proceso por homicidio. Pero el centro de este complejo sistema de agentes/cómplices o instigadores/víctimas o, visto desde otra perspectiva y en un contexto religioso-ritual, sacrificador/víctima (en el que los roles aparecen intercambiables)5 no es, precisamente, la responsabilidad personal del que ha cometido el acto, sino la calidad de ese acto, circunstancia que la retórica tradicional enmarcaba en los status causae. La clasificación aristotélica, reelaborada en las retóricas posteriores6 y retomada por Lausberg, distingue el status coniecturae, el status finitionis y el status qualitatis. En el primero un hecho es el objeto de controversia y la relación del autor-agente con ese hecho; en el segundo se define el hecho desde el punto de vista legal y la definición ya se realiza en el careo de las primeras declaraciones de ambas partes, y en el tercero se trata de que la defensa (sea el autor mismo, sea 30 Faventia 21/1, 1999 Viviana Gastaldi 2. C.D.N. Costa, en su artículo «Plots and Politics in Aeschylus», G&R, 9, 1962, p. 23-34, analiza la participación de Atenea en el juicio, quien deja la decisión del veredicto a los heliastas, reforma introducida por Efialtes en 462 /461. 3. Para esta y otras citas remitimos a la edición de WILAMOWITZ. Aeschyli Tragoediae, Berlín, 1914 4. La simetría entre el engaño de Orestes y el de Clitemnestra está especialmente señalado en los versos 556-557 y 888 de Coéforas. 5. La Orestía ha sido exhaustivamente estudiada desde el ámbito religioso-ritual. La correspondencia de las acciones de los hombres con toda una lexicología que remite a la caza, la predación y los sacrificios ha sido analizada por la escuela antropológica francesa, especialmente J.P. Vernant, Vidal Naquet y Detienne. Remitimos también para este tipo de análisis al trabajo de Froma ZEITLIN, «The motif of the Corrupted Sacrifice in Aechylus Oresteia», TAPHA, 96, 1965, p. 463-508. 6. Retomamos la definición y clasificación de H. LAUSBERG, Manual de Retórica Literaria, Madrid, Gredos, 1966, en el que recopila las distintas teorías y los conceptos de Aristóteles y retóricas posteriores (Cicerón, Quintiliano, Herenio). El status es la materia seria de conflicto entre las partes y no sólo fija la situación de litigio al comienzo del proceso, sino que se utiliza también para fijar cualquier situación en el curso del proceso. Es, pues, la «situación de lucha, al comienzo de la actio y nace de la contradicción de ambas partes» (123-127). otro que lo represente) conteste a la calificación de la acusación y argumente según su real participación y responsabilidad en el acto cometido. Estas instancias abarcan una serie de cuestiones concomitantes: el papel de la instigación (si la hubo), el derecho del culpable a ejecutar el homicidio, la culpa o responsabilidad compartida, los atenuantes o circunstancias que rodean al hecho. En una etapa previa al juicio en sí, el magistrado reunía a ambas partes y llevaba a cabo la llamada àÓ¿ÎÚÈÛȘ o ðÚÔ‰Èηۛ·, una serie de audiencias en las que acusador y acusado confrontaban sus puntos de vista y reafirmaban la validez del proceso7, puestos en juego los estados de causa. El rol de Atenea en el juicio está expresamente señalado por Apolo: luego de argumentar frente al Coro la validez del lazo contractual que une a los esposos y el valor de un matrimonio legítimo, pacto garantizado por Zeus y Hera (Eum. 213- 218)8, quitando fuerza a la afirmación del corifeo (ÔéÎ ôÓ Á¤ÓÔÈ©\ ¬Ì·ÈÌÔ˜ ·é©¤ÓÙ˘ ÊfiÓÔ˜) da a la diosa el poder de dirimir observando el derecho de ambas partes (‰›Î·˜ ‰b ¶·ÏÏa˜ ÙáÓ‰\ âðÔðÙ‡ÛÂÈ ©Â¿). Más adelante es el Corifeo quien le otorga poder decisorio en el proceso (435-436). Ya en Coéforas (973-990) Orestes se reconoce autor del doble crimen. En una anticipación de la confessio (declaración que presta ante Atenea, una vez instruido el proceso), la causa conjetural comienza a dilucidarse: los indicios o señales visibles del acto cometido (an fecerit)9 son puestos en evidencia ante el coro (ú‰ÂÛ©Â ¯ÒÚ·˜ ÙcÓ ‰ÈðÏÉÓ Ù¢Ú·ÓÓ›‰·, ð·ÙÚÔÎÙfiÓÔ¢˜ Ù ‰ˆÌ¿ÙˆÓ ðÔÚ©‹ÙÔÚ·˜), en tanto invoca al sol como testigo10 (¸ÂÏÈÔ˜, ÌÔÈ Ì¿ÚÙ¢˜). Hay ya, en estos versos, una primera definición del hecho: Orestes ha matado a su madre y a Egisto con justicia; su homicidio es, por lo tanto, legítimo (âÓ ‰›ÎË), como más adelante repetirá al corifeo: ÔéÎ ôÓ¢ ‰›Î˘ (1027). Coéforas finaliza así con una primera argumentación de Orestes en la que no están ausentes las otras dos instancias de la causa conjetural: no sólo reafirma su autoría (ÎÙ·ÓÂÖÓ Ù ÊËÌd ÌËÙ¤W…), sino que también responsabiliza a Clitemnestra de la muerte de Agamenón, su padre (ð·ÙÚÔÎÙfiÓÔÓ Ì›·ÛÌ· ηd ©ÂáÓ ÛÙ‡ÁÔ˜), hecho que le confiere a él —en tanto ·ÚÈÔ˜11— la facultas (an potuerit) para El juicio de Orestes: prodikasía y zétesis Faventia 21/1, 1999 31 7. Ver, al respecto, HARRISON, A.R.W., The Law of Athens, Oxford University Press, 1971, p. 94 y CAILLEMET, E., «Anakrisis», DAGR I, p. 261-264. 8. Las Erinias no reconocen el vínculo del matrimonio establecido por Hera. Estos versos son importantes para comprender la tragedia como una lucha permanente entre ambos sexos por el poder: de acuerdo con esta interpretación y siguiendo la línea de BACHOFEN, Du regne de la mère au patriarcat, Lausanne, 1980 (traducción parcial de Das Mutterrecht, Gesammelte Werke, De Schwak, Basel, 1948), las diosas representarían un estadio prematriarcal en el que aún no existía el lazo conyugal, reino absoluto de la mujer, de las leyes naturales, de la tierra y de la oscuridad. 9. Esta denominación y las siguientes (An voluerit, An potuerit) corresponden a las distintas formulaciones de la cuestión. An fecerit se refiere particularmente a los sucesos vinculados con el hecho y con el autor (palabras y signos o indicios palpables, visibles). La segunda pone en juego la voluntad y afectividad, y la tercera se refiere a la potestas o facultas del autor para realizar tal acto (posibilidad física propia o inherente a las circunstancias). Ver LAUSBERG, op. cit., p. 164-165. 10. El sol, como la luz o el día, representa fuerzas naturales relacionadas con el principio de masculinidad. Petenece, por lo tanto, al reino del hombre, del patriarcado, que Orestes intenta restituir. 11. Muerto Agamenón, Orestes es su sucesor legítimo, tal como lo señala GLOTZ, op. cit., p. 40. cometer el crimen. En cuanto a la acción de la voluntad y a los presupuestos afectivos que pudieron mover al autor, es clara la mención de Apolo, a quien Orestes se refiere como «Ê›ÏÙÚ· ÙfiÏÌ˘», calificación por demás sugerente que remite al campo semántico de la persuasión y en el plano jurídico, al de instigación12. En Euménides, luego del ÅÌÓÔ˜ ‰¤ÛÌÈÔ˜ de las Erinias, Atenea abre formalmente la ðÚÔ‰Èηۛ·. El acusador (Coro) comienza su declaración manteniendo con la diosa una rápida esticomitia, en la que expone su origen y su raza (lo que pareciera ser una fórmula más o menos fija en este tipo de procedimientos). Es importante señalar, en esta instancia inicial, la ausencia de ‰ÈˆÌÔÛ›· o juramento de ambas partes13 que tenía lugar antes de empezar la exposición y que el corifeo anuncia expresamente: àÏÏ\ ¬ÚÎÔÓ Ôé ‰¤Í·ÈÙ\ ôÓ, Ôé ‰ÔÜÓ·È ©¤ÏÔÈ (429), a la vez que pide a Atenea que confronte y juzgue correctamente: àÏÏ\ âͤÏÂÁ¯Â, ÎÚÖÓ ‰\ Âé©ÂÖ·Ó ‰›ÎËÓ (433)14. En este primer interrogatorio a la acusación, surge una cuestión básica: si Orestes ha osado asesinar a su madre: ÊÔÓÂf˜ ÁaÚ ÂÖÓ·È ÌËÙÚe˜ äÍÈÒÛ·ÙÔ (425), ¿cuáles fueron los móviles de su acto? Atenea distingue dos causas posibles: venganza (ÙÈÓÔ˜ ÙÚ¤ˆÓ ÎfiÙÔÓ) o necesidad (àÓ¿Á΢), a las que el corifeo añade una tercera: instigación o persuasión de otro, expresada en el texto mediante la metáfora —usual en Esquilo— del aguijón (ΤÓÙÚÔÓ) que punza el alma para que lleve a cabo el matricidio15. Luego de que Atenea exhorta a Orestes a que responda a su turno (436-442), éste configura su declaración en términos de lo que en retórica se denomina relatio16, y que constituye, dentro de la qualitas assumptiva, el grado más fuerte de la defensa. La culpabilidad del acto, lejos de recaer en el autor mismo, se proyecta en la víctima: Clitemnestra aparece así como responsable de su propia muerte, pues es, a su vez, culpable del asesinato de Agamenón. El tema del talión, correspondiente a una etapa primitiva del pensamiento jurídico, prevalece aquí con fuerza: a tal muerte, igual castigo: öÎÙÂÈÓ· ÙcÓ ÙÂÎÔÜÛ·Ó, ÔéÎ àÚÓ‹ÛÔÌ·È, àÓÙÈÎÙfiÓÔȘ ðÔÈÓ·ÖÛÈ ÊÈÏÙ¿ÙÔ¢ ð·ÙÚfi˜17 (463-464). 32 Faventia 21/1, 1999 Viviana Gastaldi 12. El rol de Apolo está expresamente señalado por él mismo en Euménides: ηd Á·Ú ÎÙ·ÓÂÖÓ Û\ öðÂÈÛ· ÌËÙÚáÈÔÓ ‰¤Ì·˜ (82). 13. Cf. GLOTZ, op. cit., p. 761. La ‰ÈˆÌÔÛÈ· es el juramento que las partes llevaban a cabo antes de iniciarse el proceso, una declaración de guerra legal que ha quedado como vestigio del primitivo procedimiento (Ilíada XVIII, 499-501). 14. La confrontación de pruebas, la inquisición a ambas partes y el testimonio de los testigos como método para el descubrimiento de la verdad conformaban la ÿ‹ÙËÛȘ (ver nota 21). 15. Una imagen similar la encontramos en Eu. 155-160. La voz de Clitemnestra reclama venganza a las Erinnias, y éstas se lanzan a la persecución de Orestes. 16. Cf. LAUSBERG, op. cit., p. 170. La qualitas absoluta presenta la acción justificada en derecho. El grado supremo de fuerza y evidencia corresponde al derecho divino. La qualitas assumptiva tiene en cuenta las circunstancias del hecho y es aquí donde entra en juego la relatio: la víctima, por sus acciones, aparece así como la verdadera culpable del crimen. 17. En el verso 203 Apolo presenta la muerte de Clitemnestra también como una ðÔÈÓ‹ de la muerte de Agamenón, en tanto que los compuestos de àÓÙ› son usados frecuentemente para expresar la reciprocidad de la acción de manera activa. La doble culpabilidad de Clitemnestra es señalada por Orestes, ya que no sólo aparece como la autora material del hecho, sino que su compromiso involucra la premeditación. Si la complicidad de Egisto es señalada en el texto como Ì˯·Ó‹18 y el engaño de ambos es considerado, en las palabras de Casandra, âÎ ÙáӉ ðÔÈÓ¿˜ ÊËÌd ‚Ô¢ÏÂfÂÈÓ (Ag. 1223), se advierte claramente en el hecho el peso de la voluntad y de la maquinación y el rol jurídico de ambos19. Nuevamente Esquilo recurre a la metáfora para indicar esta doble acción de Clitemnestra. En los versos 460-461, Orestes hace alusión a la trampa o red20que su madre tendió a Agamenón: âÌc Ì‹ÙËÚ Î·Ù¤ÎÙ·, ðÔÈΛÏÔȘ àÚÁ‡̷ÛÈÓ Îڇʷ۷ ÏÔ¢ÙÚáÓ âÍÂÌ·ÚÙ‡ÚÂÈ ÊfiÓÔÓ. Pero no sólo Clitemnestra aparece como responsable de su propia muerte: Apolo es cómplice (ÌÂÙ·›ÙÈÔ˜) y agente de la persuasión e instigación: ôÏÁË ðÚÔʈÓáÓ àÓÙÈΤÓÙÚ· ηډ›·, Âå Ìc ÙÈ ÙáÓ‰\ öÍÔÈÌÈ ÙÔf˜ âð·ÈÙ›Ô¢˜ (466-67). Si bien todas las cuestiones inherentes a los estados de causa son esbozadas en la ðÚÔ‰Èηۛ·, es en la otra instancia del juicio (ÿ‹ÙËÛȘ)21 en donde se desarrollan con más precisión. Luego de llamar al tribunal competente y obligarlos a prestar juramento22, Atenea invoca a los «auxiliares del derecho»: ñÌÂÖ˜ ‰b Ì·ÚÙ‡ÚÈ¿ Ù ηd ÙÂÎÌ‹ÚÈ· ηÏÂÖÛ©\… (487-88) y abre el debate (ñÌáÓ ï ÌܩԘ, ÂåÛ¿Áˆ ‰b ÙcÓ ‰›ÎËÓ), cediendo la palabra al acusador (ï ‰ÈÒΈÓ). Nuevamente admitido el matricidio por Orestes (588), la cuestión se centra en la instigación. En este contexto, ð›©ÂÈÓ y ‚Ô‡ÏÔÌ·È abarcan el mismo campo semántico: el oráculo de Apolo ha dictado el crimen. El dios, parte y testigo, argumenta en favor de Orestes. No sólo califica el homicidio como legítimo y justo (‰Èη›ˆ˜), sino que también basa su argumentación en la qualitas absoluta, el grado más fuerte de la defensa, ya que el responsable último de la acción es Zeus (618). Es por voluntad y mandato divino que Orestes mató a su madre, y con esta afirmación queda resuelta la primera pregunta de Atenea y definida la calidad de la acción. Si la declaración de las Erinias se basa únicamente en el deber de castigar un delito que viola los lazos de consanguinidad entre madre e hijo, el testimonio de Apolo, en cambio, hace prevalecer el lazo real que une al hijo y al padre. El juicio de Orestes: prodikasía y zétesis Faventia 21/1, 1999 33 18. Ver, al respecto, Ag. 1609 y 1127. 19. El rol de Egisto en la Orestía es constantemente señalado con el término ‚Ô‡ÏÂÛ·˜. Cf. Ag. 1223, 1614, 1627, 1634. 20. El tema de la red es recurrente en Esquilo y comprende no sólo la tela en la que Clitemnestra apresó a Agamenón, sino figuradamente, la palabra persuasiva, acariciadora, con la que envolvió al rey ocultando sus verdaderos propósitos. Idéntica imagen se advierte en la ð¿ÚÔ‰Ô˜ (307): ±ðÙˆ ¯fiÚÔÓ significa figuradamente ‘anudar o entrelazar un canto’. Este tema está ampliamente analizado en el trabajo de J.P. VERNANT-P. VIDAL NAQUET, «Caza y sacrificio en la Orestía», en Mito y tragedia en la Grecia antigua, Madrid, Taurus, 1986, p. 135. 21. Usamos este término en el sentido que le da LEWIS, op. cit., p. 50. No es posible hablar de ÿ‹ÙËÛȘ en un sentido estricto, pues no se advierte en el texto la presencia de los ÿËÙËÙ·›, atestiguada sólo en casos excepcionales y tardíamente en la oratoria del siglo IV. Sin embargo, los términos técnicos y las características de indagación que contiene el juicio de Orestes antes de la emisión del voto, se asemejan formalmente a la ÿ‹ÙËÛȘ que Lewis analiza en Edipo Rey. 22. Ver, al respecto, DAREMBERG SAGLIO, «Le serment dans la vie judiciaire», DAGR III, 759 s. Es indudable que en la hipótesis de Apolo subyace la teoría del patriarcado en Esquilo, tema que no puede soslayarse y que conlleva un profundo cambio en la concepción del derecho y de la religiosidad23. Entendiendo a Euménides como la restitución del poder masculino, el requerimiento del dios se comprende dentro de un contexto en el que cobra singular importancia la palabra oracular. En el prólogo de la obra, el discurso de la Pitia demuestra como, desde tiempos inmemoriales, la adivinación pertenece a la mujer. Su decir, intuitivo, emanado de las entrañas mismas de la tierra, cuenta cómo la mántica pasó como un «don» de una generación a otra: la tierra simboliza así la función maternal, es símbolo de fecundidad y de generación (418). En tercer lugar, fue Febe quien entregó a Febo (Apolo) el don de la profecía. A partir de aquí, el orden se invierte24. El decir femenino cede su lugar al decir masculino y ambos son absolutamente distintos. Si la mujer cede sin violencia la sabiduría profética, en un ámbito de comunidad en el que ambos sexos se interrelacionan, se respetan y se complementan, el discurso masculino es circular: todo empieza y acaba en él mismo. Él es agente activo en el acto de procrear, mientras la mujer es pasiva, extranjera, sólo recipiente, nutricia del germen. ÔéÎ öÛÙÈ Ì‹ÙËÚ ì ÎÂÎÏË̤ÓË Ù¤ÎÓÔ¢ ÙÔÎÂf˜, ÙÚÔÊe˜ ‰b ·̷ÙÔ˜ ÓÂÔÛðfiÚ¢. Ù›ÎÙÂÈ ‰\ ï ©Úˆ›ÛΈÓ, ì ‰\ ±ðÂÚ Í¤Ó¡ˆ öÛˆÛÂÓ öÚÓÔ˜, ÔrÛÈ Ìc ‚Ï¿„¡ Ë ©Âfi˜ (Eu. 659-662). Al ordenar la muerte de Clitemnestra, Apolo hace a Orestes transgredir el sagrado derecho maternal. El poder se transmite con violencia; hay una mutación de la palabra oracular: la argumentación es racional, basada en la superioridad del padre. Pero, como todo argumento de poder, necesita de pruebas, ÙÂÎÌ‹ÚÈÔÓ ‰b ÙÔ܉¤ ÛÔÈ ‰Â›ˆ ÏfiÁÔ¢ (Eu. 662), y recurre a Atenea. Ella cierra y completa la restauración del patriarcado, pues representa la paternidad sin madre, en oposición a la partenogénesis del afroditismo25: ð·ÙcÚ ÌbÓ iÓ Á¤ÓÔÈÙ\ ô‡Â¢ ÌËÙÚe˜ ð¤Ï·˜ Ì¿ÚÙ¢˜ ð¿ÚÂÛÙÈ, ð·Ö˜ \ÃÏ¢Ìð›Ô¢ ¢Èfi˜, Ôé‰\ âÓ ÛÎfiÙÔÈÛÈ Óˉ‡Ô˜ Ù©ڷÌ̤ÓË, àÏÏ\ ÔxÔÓ öÚÓÔ˜ ÔûÙȘ ôÓ ÙÂÎÔÈ ©Âfi˜ (Eu. 663-666). 34 Faventia 21/1, 1999 Viviana Gastaldi 23. La teoría patrilineal ha sido abordada por la crítica desde diferentes ángulos: la línea antroplógica seguida por Bachofen, el aporte de Defradas en Les Themes de la propagande Delphique, París, Klincksieck, 1954, cuyo estudio se centra en la importancia del patriarcado dorio y la misoginia que profesaba esta cultura, y la teoría genética que defiende A. PERETTI, en su estudio «La teoria della generazione patrilineal in Eschilo», PP 11, 1956, p. 241-262, en el que intenta demostrar que Esquilo ha recibido influencia egipcio-pitagórica a través del mito de Isis y Osiris, hecho atestiguado por Heródoto y Plutarco. 24. La sexuación del discurso, estudiada en la Orestía y tomando como base la interpretación del matriarcado que hace Bachofen, es un tema que analiza Marie MAUXION en «La transmission de la parole oraculaire», Langages, 85, 1987, p. 9-14. 25. Cf. BACHOFEN, op. cit., p. 82-83. Atenea se revela así indulgente a todo lo masculino, protegiendo a los héroes del derecho paternal, en tanto la ciudad que la tiene como diosa tutelar, se manifiesta hostil a las mujeres defensoras de los derechos de su sexo26. La ÿ‹ÙËÛȘ culmina con la orden de la diosa a los jueces: ÎÂχˆ ÙÔÜÛ‰\ àðe ÁÓÒÌ˘ ʤÚÂÈÓ „ÉÊÔÓ ‰Èη›·Ó, ó˜ ±ÏȘ ÏÂÏÂÁÌ¤ÓˆÓ (674-75) en tanto el Corifeo pide se respete el juramento prestado: âÓ ‰b ηډ›¡· „ÉÊÔÓ Ê¤ÚÔÓÙ˜ ¬ÚÎÔÓ ·å‰ÂÖÛ©Â (680), requerimiento usual que atestigua la oratoria27. El voto de Atenea decide la absolución de Orestes28. Su argumentación confirma la ley del patriarcado: Ì‹ÙËÚ ÁaÚ ÔsÙȘ âÛÙ›Ó ì Ì\ âÁ›ӷÙÔ, Ùe ‰\ ôÚÛÂÓ ·åÓá ð¿ÓÙ·, ðÏcÓ Á¿ÌÔ¢ Ù¢¯ÂÖÓ, ±ð·ÓÙÈ ©¢Ì¡á, οÚÙ· ‰\ ÂåÌ› ÙÔÜ ð·ÙÚfi˜ (Eu. 736-738). Consecuentemente, la colina de Ares que Atenea designa como el sitio del tribunal del crimen, es el lugar de las Amazonas, vencidas por Teseo, quienes se someten voluntariamente al vínculo conyugal (684-685). Con este hecho, decae el orden matriarcal y sucumben los antiguos derechos de la tierra. La causa de Orestes, dilucidada en el transcurso de las etapas de toda ‰›ÎË ÊfiÓÔ¢, encuentra su justificación última en la implantación de nuevos valores que implican la superación de estadios en la cultura humana; la argumentación posterior de Atenea, a modo de una ÊÈÏfiÙ˘29 y desde la racionalidad jurídica, confirma el lenguaje del mito. El juicio de Orestes: prodikasía y zétesis Faventia 21/1, 1999 35 26. Cf. BACHOFEN, op. cit., p. 82. 27. Cf. Antipho. I, 30. 28. Es importante destacar que la argumentación de Apolo, reforzada por la de Atenea, se centra exclusivamente en explicar las diferencias entre los crímenes de Agamenón y el de Clitemnestra pero en lo que hace, fundamentalemente al rol del padre y de la madre en la gestación. La responsabilidad personal, esbozada en la obra pero no suficientemente desarrollada, no aparece como causa determinante para la absolución de Orestes. La evolución de este concepto, asi como la reflexión sobre las circunstancias que rodean al homicidio, aparecen más claramente perfiladas y elaboradas en la Electra de Sófocles. 29. Cf. GLOTZ, op. cit., p. 151. La ÊÈÏfiÙ˘ es «la cloture officielle et parfaite des hostilités, le retour à la bonne entente et à l’ancien équilibre, le rapprochement définitif des familles enemies». |
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