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Música / Music
Historia del Arpa
Sonia Álvarez

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290408 - Breve reseña histórica

El Arpa es uno de los instrumentos más antiguos, se la encuentra en grabados de Sumeria y Babilonia que se remontan a los años 3000 a.C.

El famoso "Arpista de Keros", escultura de mármol proveniente del período Egeo, documenta su presencia en la antigua Grecia hacia el año 2000 a.C. En la mitología griega, Orfeo desciende a los infiernos con su arpa y con una música maravillosa convence a los dioses que le devuelvan a su esposa Eurídice, muerta en el día de su boda. Por otra parte, Amfión es capaz de levantar los muros que rodean la ciudad de Tebas solamente con el sonido mágico de su arpa.

Numerosos frescos y relieves provenientes de distintos períodos de la civilización egipcia, reflejan la importancia y la evolución del instrumento en la vida cultural de este pueblo. En la tumba de Tutankhamon, entre sus efectos personales se incluye un arpa, permitiendo deducir que hacia el año 1350 a.C., éste faraón cultiva el placer de ejecutarla. En las paredes que rodean la tumba del faraón Ramsés III se representan arpas hacia el año 1200 a.C. En el Museo del Louvre entre su colección de antigüedades egipcias puede observarse hoy un arpa trígona.

Las sagradas escrituras mencionan al Rey David como uno de sus cultores, éste mítico rey vive en Jerusalén hacia el año 1000 a.C. Para esta época los hebreos poseen el arpa Kinnor, cuyo sonido provoca espontáneamente la alegría.

Para el año 600 a.C. los Celtas se expanden en Europa y ocupan totalmente las Islas Británicas, ingresan en sucesivas oleadas hasta el año 200 a.C. No existen evidencias que indiquen en que momento adoptan el instrumento. Su mitología y sus antiguas leyendas ubican el arpa en Irlanda con anterioridad a la llegada del cristianismo hacia el año 400. De este mismo período pre-cristiano provienen unas monedas gálicas encontradas en el continente que muestran la figura de un arpa primitiva. Puede suponerse que estos pueblos de origen indoeuropeo traen consigo el instrumento desde Asia ó que lo adquieren en su contacto con las culturas de Grecia y Roma.
A partir de los años 600 y 700 son numerosas las evidencias que testifican su uso extendido en las Islas Británicas y el norte de Europa. De esta época datan las primeras menciones del término "Harpa".

El cristianismo desde sus inicios demuestra una especial predilección por el arpa. Su presencia es permanente en los oficios y cánticos de la iglesia hasta la aparición del órgano y continúa presente aún por mucho tiempo en lugares de difícil acceso para este instrumento, como en la evangelización americana.
 

El arpa es motivo de inspiración de los más grandes artistas del cristianismo en sus más variadas expresiones, ningún otro instrumento es tantas veces representado siempre asociado con lo celestial, virtuoso y sublime.

Para el año 900 ya es aceptada como símbolo nacional y emblema de Irlanda. Para el año 1200 se la encuentra asimilada por todas las culturas europeas. El arpa irlandesa se construye en una sola pieza de madera de sauce, con hasta 30 cuerdas de latón y columna curvada hacia afuera. Su técnica de ejecución es con las uñas, que deben ser largas y fuertes. Se la considera la más avanzada y tiene fuerte influencia en el desarrollo de otras arpas medievales. Este instrumento con sus distintas variaciones de tamaño y cantidad de cuerdas recorre Europa junto a bardos y trovadores. Deviene en el favorito de reyes y señores que la convierten en lujosas piezas talladas y enjoyadas. Su utilización se extiende hasta finales del siglo XVI.

Hacia el año 1350 aparece el arpa gótica, con un diseño alto y elegante. Sus extremos superiores tallados en forma de arco definen su estilo. El mástil es recto ó ligeramente curvado y sus cuerdas son de tripa. Algunos ejecutantes mantienen la técnica de ejecutar con las uñas y para lograr semitonos presionan un extremo de la cuerda con el dedo índice. Este instrumento es el precursor de las arpas folclóricas americanas y las arpas orquestales modernas. Es utilizada hasta principios del siglo XVII.

Para el año 1550 los avances culturales y el desarrollo armónico generan música más compleja. Las limitaciones del arpa diatónica quedan expuestas. A partir de este momento los constructores buscan afanosamente soluciones que les permitan dotar a sus arpas del cromatismo indispensable para satisfacer las exigencias de las nuevas composiciones musicales.

Hacia el año 1600 aparecen en España el arpa de dos ordenes y en Italia el arpa doppia, diferentes entre sí en detalles de diseño y técnica de ejecución pero similares en su propuesta musical. Presentan dos hileras de cuerdas con distinta afinación y con la combinación de ambas se obtiene la escala cromática. Poco tiempo después aparece también en Italia el arpa triple a la que se le agrega una tercera hilera central afinada con los sostenidos. Estos instrumentos tienen su momento de auge pero finalmente se tornan voluminosos y pesados, díficiles de construir, complicados para ejecutar y engorrosos para afinar. Desaparecen a fines del siglo XVIII, aunque el arpa triple se mantiene vigente hasta la actualidad en el País de Gales.

Hacia el año 1650 constructores tiroleses presentan un sistema de ganchos que accionados manualmente permiten alterar un semitono la afinación de cada cuerda. Este sistema se mantiene hasta la actualidad adaptado a las nuevas arpas célticas y en algunas arpas folclóricas sudamericanas.

En 1710 Hochbrucker de Donawot crea un mecanismo a pedal que permite cambiar el tono de los acordes sin ocupar las manos. Seguidamente, un luthier de París llamado Cossineau inventa otro mecanismo y sobre la idea de éste en el año 1.808, Sebastián Erard presenta un nuevo sistema de pedales logrando el perfeccionamiento con el que llega hasta nuestros días. En su forma actual consta de 46 ó 47 cuerdas, montadas en un marco triangular de madera, con una caja de resonancia en la parte inferior, que le da una extensión de más de 6 octavas diatónicas. Su afinación normal es en Do Bemol, aunque un sistema de 7 pedales permite aumentar en un semitono o un tono la entonación de cada una de las notas o la de todas ellas simultáneamente, a pesar de lo cual ciertos pasajes rápidos son impracticables. Este instrumento ocupa un lugar de importancia en las grandes orquestas, hoy se lo conoce como arpa orquestal o clásica.

En 1897 la Casa Pleyel de París presenta una nueva versión de arpa cromática con un doble encordado entrecruzado que prescinde de los pedales pero exige enormemente al ejecutante. Es voluminosa, pesada y con 78 cuerdas que se consideran excesivas. Algunos compositores impresionistas crean piezas musicales para este instrumento que rápidamente cae en desuso y su repertorio es adoptado por el arpa tradicional.

Hacia 1980 aparece el arpa electroacústica con moderno diseño, liviana y portátil. Numerosos intérpretes incursionan en el pop, en el jazz, en la nueva música celta y en el folclore sudamericano acompañados por otros instrumentos contemporaneos como teclado, bajo, guitarra y percusión, generando un renovado interés en el público que se manifiesta a través de la gran demanda de música de arpa de cualquier género en todo el mundo.

Con la conquista española el instrumento se hace presente en América pero no existen evidencias que indiquen a que estilo pertenecen las primeras arpas ingresadas al territorio, aunque por el contexto histórico y las enormes distancias es fácil imaginar que son pequeñas y portátiles. Algunas ilustraciones de entre los años 1750 y 1800 la muestran de pie con esquinas arqueadas, columna recta y caja grande sugiriendo un cruzamiento local entre el arpa gótica y el arpa española. Por otra parte es sabido que los jesuitas, que provienen de todas partes de Europa no utilizan la proporción española y aportan sus propias técnicas para construirlas y su técnica de ejecución con las uñas se remonta a las antiguas arpas irlandesas.

Puede afirmarse que las brillantes arpas latinoamericanas actuales son el producto de un largo proceso de fusión de las mas variadas culturas y tradiciones europeas con la idiosincracia nativa propia de cada región.
El primer ejecutante del que se tiene noticias en el Río de la Plata es Martín Niño, que acompaña a Sebastián Gaboto en su expedición de 1526, puede deducirse que viaja con su instrumento, ya que se lo menciona como un "hábil tañedor de arpa".
La referencia documentada más antigua de la presencia del instrumento aparece en una crónica de los Archivos de Tribunales de la Ciudad de Córdoba, donde se menciona que "en 1.590 Hernando Suárez de Mejía remata un arpa".
En 1637 el padre jesuita Antonio Ripario escribe un informe desde Córdoba del Tucumán y menciona que "desde muy lejos llegan a Córdoba muchos indios que cantan en música, misas enteras y motetes y canciones con violines, arpas, cornetas, flautas, cítaras, trombones ....".
En 1657 se realizan festejos en la población de Londres del Tucumán, en ocasión de la llegada del falso inca Bohórquez, cantándose en la misa "chanzonetas con arpa, viguela y cítara".
En 1659, en San Miguel de Tucumán se cantan unas coplas en la misa ante el gobernador Cabrera con acompañamiento de "arpa, viguela y cítara".
Hacia el año 1700 el padre jesuita Antonio Sepp a cargo de la misión de Yapeyú y músico eximio que domina hasta veinte instrumentos, inicia a los nativos del lugar en el arte de ejecutar el arpa y los capacita en su construcción, junto a otros instrumentos destinados a la interpretación de música religiosa.
Para la misma época el mismo padre Antonio Sepp es comisionado para la formación del pueblo de San Juan Bautista en el Paraguay. En un informe posterior detalla como deja establecido los distintos cargos de administración y de artesanos, entre los que designa a dos fabricantes de laudes y arpas.
Hacia el año 1720 en la Ciudad de Córdoba el padre jesuita Doménico Zipoli inicia una vasta obra que trasciende el Virreinato, escribe numerosas piezas musicales con activa participación del arpa.
Hacia el año 1750 otro padre jesuita, el alemán Florian Paucke, a cargo de la misión de San Javier en Santa Fe desarrolla una gran labor musical entre los Mocovíes, luego describe en una parte de sus memorias a un joven indio muy especialmente dotado para la ejecución del arpa.
Con la expulsión de los jesuitas en 1767, estos primeros músicos constructores formados en las reducciones, transmiten su arte a sus descendientes y así por generaciones hasta los primeros años del siglo XX, en que el arpa comienza a difundirse en la Argentina y el Paraguay integrando conjuntos de música popular.
Siguiendo un proceso mas o menos similar se generaliza la utilización del instrumento en la música regional de distintas partes de América, en algunos casos con un desarrollo temprano como en México y Perú y otros mas tarde como en el Paraguay. Este instrumento trasculturado pasa a ser conocido genéricamente en algunos lugares como arpa india.
Con el mejoramiento en la calidad de su construcción, con el perfeccionamiento de sus cuerdas y caja de resonancia, aumenta notablemente su capacidad sonora, evoluciona rápidamente hacia distintos formatos y usos, pasa a tener características propias en distintas regiones y comienza a ser conocida por el nombre de su lugar de adopción, por ejemplo arpa jarocha o mexicana, arpa llanera o venezolana, arpa peruana, arpa chilena, arpa paraguaya, arpa criolla en la Argentina.
En la actualidad constan de 32 a 40 cuerdas y algunos modelos están provistos de un mecanismo para cambiar los tonos, lo que demuestra su constante evolución.
En el Paraguay a pesar de su tardío desarrollo como instrumento de música popular, alcanza su punto evolutivo mas alto en manos de magistrales ejecutantes que la convierten por su extraordinaria destreza y creatividad en un instrumento para solistas. Sus arpistas son reconocidos y muy requeridos en todo el mundo.
Felix Pérez Cardozo es el músico y compositor paraguayo que más ha contribuido en el perfeccionamiento y difusión de este instrumento. Su famosa recopilación "Pájaro Campana" junto a otras maravillosas composiciones, le dieron trascendencia internacional a la música folklórica del Paraguay.
Luis Bordón es en la actualidad uno de los máximos exponentes en la ejecución del arpa paraguaya, por su virtuosismo interpretativo, su dilatada trayectoria y por la gran difusión internacional de sus numerosas grabaciones.

En la Argentina el arpa criolla tuvo amplia difusión, especialmente en las provincias de Cuyo, Catamarca, Salta, Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero y Corrientes. En Mendoza y San Juan estuvo muy en boga hasta mediados del siglo XIX. En Tucumán fueron renombrados sus artesanos que construían la caja con madera de cedro, el clavijero de tarco y la columna de algarrobo. Santiago del Estero dio un famoso ejecutante como el legendario ciego Aguirre, "El Arpero". En Corrientes fue muy popular hasta ser desplazada por el acordeón con el auge del chamamé. En general el arpa criolla fue perdiendo espacio a partir de las décadas del 40 y 50, desapareciendo casi totalmente de los conjuntos folclóricos.

Andrés Chazarreta y su conjunto folclórico santiagüeño, con el ciego Aguirre "el Arpero" en 1921

Del riquísimo cancionero folclórico argentino pueden rescatarse numerosas composiciones que reflejan claramente la gran popularidad alcanzada por el instrumento en nuestro país, algunas de las mas conocidas son:

" Esquina al Campo - Zamba - Canqui Chazarreta

Esquina al campo, como mistoles
eran las coplas armadas allí,
maduraban en verano
con un ciego al arpa
y otro al violín.
..........................................
Viejos churos de mi pago
de estilo humilde y gentil,
sus arpas bordaron notas
que aún guardan las noches
zamberas de aquí.

" Zamba de mi Pago - Zamba - Hnos. Avalos

Un violín gemidor
junto a un bombo legüero
y un viejo arpero
nostalgias me traen de ande soy.

" Viejitos de mi pago - Zamba - Víctor Abel Giménez

Con el humito de un chala
se quemaban los recuerdos,
de un abuelo sangre quichua
aquerenciau en el tiempo.

hablaba del cumpa Chaza,
del ciego Aguirre el Arpero,
evocando aquellos tiempos
que también fue musiquero.

" Nostalgias Tucumanas - Zamba - A. Yupanqui

Noches de Tucumán,
luna la de Tafí,
quién pudiera volverse
para los cerros, ay, ay de mí

Zamba para bailar,
arpa, bombo y violín,
recuerdos y esperanzas
en los pañuelos, ay, ay de mí.

" Córdoba de Antaño - Vals Criollo - Ricardo Arrieta

Largate hermano mío
contale a tus muchachos,
costumbres y leyendas
que yo no olvidaré.

Los bailes en los patios,
el mandolín, el arpa,
la chispa de Cabeza,
recuerdos de mi ayer.

En la literatura gauchesca también pueden encontrarse ilustrativas referencias sobre el uso del instrumento que demuestran su profundo arraigo en nuestra cultura popular, tal como lo expone la profesora Olga Fernández Latour de Botas en el artículo que se transcribe a continuación:

Recuerdo del arpista, ese músico de la campaña vieja

El arpa ha sido en Europa y luego en América, que la recibió como herencia, un símbolo de refinamiento. Olvidada después en los salones –y no sólo en aquel que inmortalizó Bécquer-, la encontramos registrada en la campaña argentina con una sorprendente amplitud y vigencia tanto en el siglo XIX como en el XX.

El Martín Fierro de José Hernández, fuente inigualada de información confiable sobre la vida del gaucho histórico de nuestras pampas, trae una mención del arpista en el comienzo del Canto XXIII de la segunda parte (La Vuelta de Martín Fierro, 1879). El relato está puesto en boca de Picardía, el hijo del sargento Cruz, quien al referirse a sus hazañas como jugador, recuerda:

“Un nápoles mercachifle,
que andaba con un arpista,
cayo también en la lista,
sin dificultá ninguna,
lo agarré a la treinta y una
y le daba bola vista”.

El relato de Picardía se sitúa en Santa Fe y si bien registra al arpista en compañía de un inmigrante italiano, es evidente que su aparición no resultaba un hecho extraño al inventario de tipos sociales del macrocosmos de Martín Fierro. Lo mismo ocurre en el caso de Leopoldo Lugones, quien ha dejado como propia de su Santa María del Río Seco natal una colorida evocación del ejecutante de arpa que comienza diciendo:

“El arpista era Ildefonso
moreno crespo y jovial
que tocaba con empeño igual
una chacarera o un responso.
Pues lo mismo oficiaba con el cura,
que hacía buena figura
en la tertulia más arriesgada,
donde no pocas veces salió de la aventura
con el arpa baleada."

(Poemas solariegos, 1928).

Es sabido que la cultura tradicional de Lugones se hallaba enriquecida por la localización regional de su origen, y que si su mirada se detuvo especialmente tanto en el gaucho rioplatense (El payador, 1916) como en el salteño (La guerra gaucha, 1905), era heredero de todo el caudal de raíces norteñas del Tucumán arcaico y especialmente de la “Madre de Ciudades”, Santiago del Estero. Es precisamente por el folklore santiagueño por lo que queremos remontarnos en busca de otros arpistas presentes, ahora en el cancionero popular. Las más diversas especies poéticas han de satisfacer nuestro interés. Hallamos al ejecutante de arpa con el nombre de arpero, en una canción de carácter lúdico, la rima infantil titulada “El piojo y la pulga”, que registra versiones tradicionales en la España peninsular y especialmente en las islas Canarias, y que en las variantes santiagueñas presenta secuencias como ésta –inicial de una fragmentariamente transcripta- en que se lo incluye:

“El piojo y la pulga
se quieren casar
por falta de arpero
no se casan ya.
Y sale el carnero
de adentro ’el chiquero.
Si tiene borregos,

yo soy el arpero”.

(O. Di Lullo. Cancionero Popular de Santiago del Estero, 1940).

El orden de prioridades entre los elementos necesarios para la fabulada boda santiagueña colocaba al arpero en primer término, antes del cantor, de la madrina, del padrino y hasta del cura, lo que muestra su importancia funcional y su prestigio. Las coplas, relaciones y refranes picarescos también mencionan a nuestro cordófono generalmente con la condición de “arpa vieja”, para referirse a hombres o mujeres de edad que adoptan actitudes juveniles (“Arpa vieja sin clavijas / armazón de cucaracha / ¡ya se te ha pasado el tiempo / de pensar en las muchachas!”).

Asimismo, se habla de “estar más cerca del arpa que de la guitarra” para significar que alguien se acerca al término de sus días.

“Acunando un sueño ...”

El arpa diatónica simple, sin pedales, ha sido frecuente en Tucumán, donde no sólo se la ejecutaba sino que también se la construía, como lo ha documentado Isabel Aretz. Por ello aparece frecuentemente mencionada en composiciones de proyección folklórica como en la zamba “Nostalgias Tucumanas”, de Atahualpa Yupanqui y en la chacarera “El cieguito del arpa”, de León Benarós.

Finalmente, no podemos dejar de destacar la importancia del arpa en la música de influencia guaranítica. La llamada “arpa india” o “arpa paraguaya” que es motivo constante en la poesía de inspiración folklórica de esa región. Así lo demuestran conocidas obras del repertorio regional, entre ellas la “Canción del arpa dormida” de Atahualpa Yupanqui y Herminio Giménez (homenaje al arpista Félix Pérez Cardozo) nos vuelve al tema becqueriano en otro contexto cultural:

“Acunando un sueño
se nos va la vida
y el viajero parte
para no volver.
Hoy el arpa india
se quedó dormida
como una guarania
que no pudo ser”.

Sonia Alvarez - e-mail: soniaalvarez@uol.com.ar - (54 11) 4865-5172

 

 

 

 

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