|
Parte 1 / Parte 2
290408 -
El Clasicismo Musical -
Verónica Hernández
151297 -
Universidad Central de Venezuela - Facultad de Humanidades y Educación -
Escuela de Artes - Asignatura: Teorías y Épocas de la Música II -
Profesor: Numa Tortolero.
Contenido:
GENERALIDADES.
PRECLASICISMO.
EL ESTILO ROCOCÓ O GALANTE, Y EL ESTILO SENSITIVO.
PRINCIPALES REPRESENTANTES DE ESTOS ESTILOS:
DOMÉNICO SCARLATTI (1685-1757).
WILHELM FRIEDEMANN BACH (1710-1784).
CARL PHILIPP ENMANUEL BACH (1714-1788).
EL GÉNERO
SINFÓNICO.
SINFONISTAS ALEMANES.
JOHANN CRISTIAN BACH (1735-1782) Y EL CONCIERTO A
PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII.
LA ÓPERA.
CRISTOPH WILLIBALD GLUCK (1714-1787): EL ESTILO
OPERÍSTICO INTERNACIONAL.
CLASICISMO MUSICAL.
GÉNEROS:
AUTORES:
FRANZ JOSEPH HAYDN (1732-1809).
WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791).
LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827).
BIBLIOGRAFÍA
GENERALIDADES.
La palabra
"clásico" tiene una doble significación. Por una parte, designa una
determinada postura ideológica y estilística, y por otra, lo "clásico"
comporta un significado valorativo como sinónimo de perfección, de
culminación y de ejemplo sin par. El término música clásica se presta a
cierta confusión. Generalmente se aplica a la música de arte
diferenciándola así de la de origen folklórico o popular. La palabra
"clásica" en su definición más amplia, se aplica a una obra de cualquier
naturaleza (particularmente de arte), que se considera como modelo digno
de imitación: en la música, por ejemplo, por su estructura temática, por
la relación de tonalidades, por la alteración de ritmos, por el uso de
cambios de dinámica (intensidad del sonido), por el "color" orquestal,
todo esto dentro de un marco aparentemente bien definido y con reglas
aparentemente claras.
Hacia 1720
comienza a desarrollarse un nuevo estilo que desbancará al dominante
hasta ese momento. Es así como a mediados del siglo XVIII se produce una
reacción neoclásica frente al barroco (los músicos más jóvenes
consideraban al contrapunto de este período demasiado rígido e
intelectual). El pensamiento y la estética neoclásicos buscan la
sencillez y la pureza, para lo que se toma como ejemplo los ideales del
clasicismo grecorromano. El neoclasicismo se extendió por Europa y
América desde mediados del siglo XVIII hasta el primer tercio del XIX; y
es la mitad del siglo XVIII, la que aparece como momento decisivo en el
paso del barroco al clasicismo. Que en el año 1750 se produjera el
fallecimiento de Bach es fortuito y al mismo tiempo simbólico. Con su
muerte acabó, sin duda alguna, una época.
Para
comprender la música de este período, tienen especial importancia
algunos aspectos de la vida y el pensamiento del siglo XVIII. Este siglo
fue una era cosmopolita. El complejo movimiento conocido como "la
Ilustración" se inicia como una rebelión del espíritu; una rebelión
contra la religión sobrenatural y la iglesia, a favor de la religión
natural y la moralidad práctica; contra la metafísica, a favor del
sentido común, la psicología empírica, las ciencias aplicadas y la
sociología; contra la formalidad, a favor de la naturalidad; contra la
autoridad, a favor de la libertad del individuo; y contra el privilegio,
a favor de la igualdad de derechos y la educación universal. Por
consiguiente, la índole de la Ilustración fue laica, escéptica,
empírica, práctica, liberal, igualitaria y progresista; de una idea
natural, es decir, la de que la naturaleza y los instintos o
sentimientos naturales del hombre crean la fuente del verdadero
conocimiento y de la acción justa. La religión, los sistemas
filosóficos, las ciencias, las artes, la educación, el orden social, se
juzgaban todos ellos en función de cómo contribuían al bienestar del
individuo.
Desde el
punto de vista musical, estos cambios sociales tuvieron gran
trascendencia. La música de la corte, poco a poco se fue convirtiendo en
música de la burguesía, trasladando su sitio de ejecución primero de los
palacios a los salones de ricos burgueses y luego a las salas de
concierto públicas, lo cual transformó la relación entre el músico, en
particular el compositor, y su público. Las implicaciones en la
composición propiamente dichas son diversas. Del contrapunto cerebral y
estudiado, se pasa a una homofonía más natural y más accesible a un
público mayor. En la ópera, de lo artificioso, se pasa a lo natural,
siguiendo el patrón ya iniciado en la ópera buffa napolitana. En los
espectáculos en general, de la gracia y la elegancia cortesanas, se pasa
al drama humano, con cada vez mayor énfasis en los sentimientos. Y desde
el punto de vista del artista, del orden aceptado e inalterable, se pasa
al individualismo heroico , capaz de vencer todos los obstáculos.
Lo esencial
de la música clásica, era conmover y agradar, a través de la armonía. En
consecuencia, es posible describir de la siguiente manera el ideal de
mediados y fines del siglo XVIII: su lenguaje debía ser universal, y no
estar limitado por fronteras nacionales; debía ser noble y entretenido;
debía ser expresivo (dentro de los límites del decoro); debía ser
equilibrado, así como natural (despojado de complicaciones técnicas).
Los maestros de este período fueron Gluck, Haydn, Mozart y el joven
Beethoven.
PRECLASICISMO.
EL ESTILO ROCOCÓ O GALANTE, Y EL ESTILO
SENSITIVO.
La reacción
contra el estilo barroco adoptó formas diferentes en Francia, Alemania e
Italia. El estilo Rococó se cultivó sobre todo en Francia, y la
expresión francesa Style Galant (estilo galante) se utiliza a menudo
como sinónimo de Rococó. En Francia esta nueva corriente está
representada por el compositor Francois Couperin. En el se destacaba la
textura homófona, esto es, una melodía acompañada con acordes. Esta
melodía se ornamentaba con adornos como el trino.
El estilo
expresivo, que surgió un poco más tarde y que se asoció principalmente
con los compositores alemanes, se designa a menudo, literalmente, estilo
sensible o sensitivo. Éste abarca un campo más amplio de contrastes
emocionales que el estilo galante, que tendía a ser elegante o
agradable. Los compositores alemanes escribieron por lo general obras
más largas que los franceses y utilizaron varias técnicas puramente
musicales para darles unidad.
En ambos
estilos, el bajo pierde todo vestigio de conducción e independencia
contrapuntística, convirtiéndose simplemente en un apuntalamiento de la
melodía, mientras que las voces intermedias, son mero relleno armónico.
PRINCIPALES REPRESENTANTES DE ESTOS ESTILOS:
DOMÉNICO SCARLATTI (1685-1757).
Principal compositor italiano para teclado del siglo XVIII
(estilo Rococó). Hijo del célebre Alessandro Scarlatti. Su música es
específicamente clavecinista. Scarlatti ejerció una influencia decisiva
en la evolución de las técnicas de teclado que se han convertido en los
pilares básicos de la composición para ese tipo de instrumento; además,
fue el primer compositor que utilizó determinados recursos como los
arpegios y la repetición rápida de una misma nota. Sus sonatas
(composiciones para teclado), son todas piezas breves caracterizadas por
hallarse en ellas, cualquier matiz imaginable de la sonoridad del clave
o cualquier recurso de su técnica, así como por su virtuosismo de
serenos movimientos a la manera de pastorales, y por sus dificultades
formidables en lo que respecta a la composición. Muchas de estas piezas
son de ritmos danzantes italianos, portugueses y españoles. La textura
de las mismas es homófona, escrita a dos voces, a veces con súbitos
contrastes de tonalidad. La vitalidad rítmica se combina con un flujo
exuberante de invención temática. Scarlatti también compuso varias
óperas, música religiosa y obras instrumentales.
WILHELM FRIEDEMANN BACH (1710-1784).
Compositor y
organista alemán (estilo sensitivo), hijo mayor de Johann Sebastian
Bach. Entre 1733 y 1746 fue organista en la Sophie Kirche de Dresde y
más tarde, en la iglesia de nuestra señora de Halle hasta 1764. El resto
de su vida trabajó como concertista y profesor particular en Brunswick y
Berlín. Su música contiene frecuentes cambios de temperamento, lo que le
da una energía que no corresponde con la música de su época. La obra de
Wilhelm consta de 2 sonatas, 9 sinfonías, conciertos para teclado,
fantasías, fugas, preludios y sonatas para instrumentos de tecla.
CARL PHILIPP ENMANUEL BACH (1714-1788).
Compositor
alemán (estilo sensitivo), una de las figuras más influyentes y
populares de su época. Fue el tercer hijo de Johann Sebastian Bach.
Entre 1740 y 1768 fue cembalista en la corte de Federico II, rey de
Prusia, y más tarde director musical de las cinco iglesias más
importantes de Hamburgo. En sus composiciones, específicamente en su
música de teclado, destaca una clara línea melódica, premonitoria del
futuro de Mozart. Carl Philipp escribió un libro, "Ensayo sobre el
verdadero arte de tocar instrumentos de teclado", que recalca que el
intérprete debe ser austero en lo que se refiere a adornos, recomendando
que esa función sea hecha por el propio compositor. Lo que es más
importante, sus composiciones tienen una estructura más compleja, que
viene a ser el comienzo de la forma sonata, lo que le da a su música
instrumental una nueva expresión dramática. Además, en su música él le
asigna enorme importancia al aspecto expresivo de la interpretación, al
cual se le da el nombre de sentimentalismo. La obra de éste, es extensa
e incluye 210 piezas para clave, conciertos, varios oratorios, pasiones
y cantatas religiosas.
EL
GÉNERO SINFÓNICO.
SINFONISTAS ALEMANES.
Sinfonía:
composición orquestal que suele constar de cuatro secciones
contrastantes llamadas movimientos y, en algunas ocasiones, tiempos.
Hacia el año
1740 la sinfonía se había convertido en el principal género de la música
orquestal. En Mannheim, bajo la inspiración del elector Karl Theodor,
así como en Berlín y Viena, habían surgido importantes centros de
composición. El bohemio Johann Stamitz elevó a la orquesta de Mannheim
al nivel de gran conjunto de fama internacional por su brillantez y
utilizó sus recursos en todas sus sinfonías. Fue uno de los primeros en
agregar un cuarto movimiento, un finale rápido, que seguía al minué.
En Berlín,
los compositores Johann Gottlieb Graun y Carl Philipp Enmanuel Bach,
escribieron sinfonías de tres movimientos con escaso contraste temático,
pero en las que enfatizaban el desarrollo de la expresión emocional.
En Viena
predominaron las sinfonías en cuatro movimientos; el primero era el de
mayor importancia. Los instrumentos de viento se utilizaron con
profusión y se puso especial cuidado en la integración melódica. Así, la
transición entre temas podía hacerse mediante motivos cortos desde el
tema principal. Entre los compositores vieneses son importantes Georg
Matthias Monn y Georg Christoph Wagenseil. También fue influyente
Johann Christian Bach, que estudió en Italia y trabajó en
Londres. Sus sinfonías están llenas de la gracia de la melodía italiana.
JOHANN CRISTIAN BACH (1735-1782) Y EL CONCIERTO A
PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII.
Compositor
alemán, el hijo más joven de Johann Sebastian Bach. Entre 1754 y 1760
permaneció en Italia como director musical de la corte de Antonio Litta
en Milán. Desde 1760 a 1762 fue organista de la catedral de esa ciudad,
y simultaneó este cargo con sus estudios en Bolonia, bajo la tutela del
compositor italiano Giovanni Battista Martini. En 1762 Johann Cristian
se instaló en Londres, donde ejerció como profesor de la reina. Parte de
su éxito se debió a su maestría en la dulce y melódica ópera italiana,
entonces de moda en la capital británica. Desde 1764 hasta su muerte,
organizó, junto con el compositor alemán afincado en Londres Carl
Friedrich Abel, una serie de conciertos muy celebrados gracias a los
compositores que participaron en ellos; uno de estos compositores fue el
niño prodigio de siete años Wolfgang Amadeus Mozart. Johann Cristian
compuso una docena de óperas, varias sinfonías, conciertos, obras para
piano y música de cámara.
Al concierto
(composición musical, generalmente en tres movimientos, para uno o más
instrumentos solistas acompañados por una orquesta), a finales del siglo
XVII, le comenzó a aparecer una categoría específica: concerto grosso
(nombre impuesto por el violinista y compositor Arcángelo Corelli), que
empleaba una orquesta de cuerdas, a veces en contraste y a veces en
conjunción con un pequeño grupo solista llamado concertino, que constaba
sólo de tres músicos. Estos conciertos que comprendían varios
movimientos cortos de carácter opuesto en compás y velocidad, eran
virtualmente idénticos en estilo y forma al género de música de cámara
dominante por entonces, la sonata de trío. Con el transcurrir del
tiempo, la característica esencial siguió siendo el uso de una orquesta
de cuerdas opuestas en cierta medida a una serie de instrumentos
solistas- vientos, cuerdas o una combinación de ambos tipos-. El
concierto grosso dio origen a una subcategoría, el concierto para
solista, en el cual se reemplazaba al concertino por un único
instrumento solista. Con ello se incrementaba el contraste entre el
solista y la orquesta. Estos conciertos en un principio fueron
compuestos para violín, la trompeta o el oboe. Pronto habría
composiciones para una amplia gama de instrumentos.
Estas
primeras obras determinaron el plan formal general, que permaneció
uniforme en los conciertos para solista hasta alrededor de 1900. Se
trataba de una sucesión de tres movimientos ordenados según su
velocidad: rápido-lento-rápido. El movimiento intermedio estaba en una
tonalidad diferente de la de los otros dos (primero y último). En los
movimientos rápidos, los pasajes solistas se expandían y conformaban
largas
secciones, a menudo dominadas por una figuración rápida de la melodía.
Estas secciones se alternaban con cuatro o cinco secciones recurrentes
de la orquesta a pleno, llamadas ritornellos. En al menos uno de los
movimientos, antes del final del ritornello, era de esperar que el
solista hiciera una demostración de su talento técnico y musical
mediante un pasaje improvisado llamado cadenza. Este fue un elemento
habitual de los conciertos durante las eras clásica y romántica. Durante
el clasicismo, el concierto creció aún más. Su estructura era el reflejo
de un compromiso con la forma tradicional del ritornello, en un alarde
de virtuosismo, así como de las nuevas formas y estilos desarrollados
con la sinfonía. El resto del movimiento también seguía un desarrollo
similar al primer movimiento de una sinfonía, pero con el solista y la
orquesta tocando juntos o de forma alternada. El movimiento final era
generalmente un rondó con una especie de estribillo recurrente. Los
movimientos lentos quedaban menos determinados en su forma. Al igual que
las sinfonías, los conciertos se convirtieron en obras grandes, con una
personalidad propia y distinta, que se interpretaban en salas de
concierto públicas, delante de una gran audiencia. Johann Cristian
compuso, entre sus obras más importantes, 12 sinfonías concertantes para
diversos instrumentos solistas y orquesta, y una amplia gama de música
de cámara y religiosa, así como unas óperas de éxito muy limitado.
LA ÓPERA.
La ópera del
siglo XVIII experimentó también muchos cambios. En Italia, donde había
nacido, había perdido mucho de su carácter originario de drama con
música (había llegado a ser un conjunto de arias escritas para el
lucimiento de las habilidades de los cantantes). Varios compositores
europeos reintrodujeron los interludios instrumentales y los
acompañamientos como elementos importantes, utilizaron las
intervenciones corales y dieron variedad a las formas y estilos de las
arias. También trataron de combinar grupos de recitativos, arias, dúos,
coros y secciones instrumentales dentro de las mismas escenas.
El mayor
interés del público, tanto aristocrático como burgués, estaba centrado
en la ópera, y el centro principal de actividad y de controversias, era
París. Hay una tendencia hacia temas de la vida cotidiana en contraste
con la ópera seria, de corte metastasiano, con temas históricos y
mitológicos de carácter trágico. En esto, resulta algo similar a la
ópera buffa napolitana, sin embargo se diferencia de ésta en que,
continuando la tendencia francesa del siglo anterior, cada vez se le da
más importancia a la palabra y al drama, dando así origen a la ópera
comique, término que no se refiere a un aspecto cómico, sino a la
comedia, como término teatral y en tal sentido reflejando la comedia
dell 'arte del renacimiento italiano.
CRISTOPH WILLIBALD GLUCK (1714-1787): EL ESTILO OPERÍSTICO INTERNACIONAL.
Quien domina
todo el escenario operístico europeo, el reformador más importante del
género, fue el músico checo Cristoph Willibald Gluck. Éste compositor se
distingue por introducir en la ópera un nuevo concepto de la tragedia.
Al contrario de la ópera comique, él utiliza principalmente argumentos
basados en la mitología griega, continuando así la tradición de la ópera
seria (pero al contrario de esta última, Gluck elimina las fatuas
complicaciones, y resalta la tragedia por medios musicales). La
partitura orquestal se vuelve continua, sin interrupción entre
recitativo y aria; en las arias descarta las repeticiones innecesarias,
y realza la situación dramática. Sus más grandes óperas son Orfeo
(1762), Alceste (1767), Ifigenia en Aulide (1774), e Ifigenia en Tauride
(1779).
CLASICISMO MUSICAL.
GÉNEROS:
La sinfonía,
la sonata y el concierto, así como el cuarteto de cuerda, siguieron un
mismo perfil formal. Tenían tres o cuatro movimientos, uno o más de los
cuales seguía la forma sonata. Sammartini, compositor de la época, está
entre los primeros en introducir un segundo tema dentro, de un
movimiento de una sinfonía, estando ese segundo tema en una tonalidad
diferente a la del primero. Esta introducción de un segundo tema,
creando en él un contraste con el primero (que sea una tonalidad
distinta produciendo lo que se puede denominar un drama tonal),
culminaría en lo que se denomina forma de primer movimiento, o más
frecuentemente, forma de sonata. En el período clásico, obras de tres o
cuatro movimientos, pero para un instrumento solo, particularmente el
piano, o para dos instrumentos, tales como violín y piano. Finalmente,
este término se utiliza para definir la estructura de una pieza o
movimiento, siendo preferible en estos casos, referirse a forma de
sonata, para evitar confusiones con las otras acepciones (aclarando que
ésta puede ser igualmente aplicable a un movimiento de una sinfonía, de
un concierto, de un cuarteto de cuerdas, o de una sonata). La estructura
de esta forma sonata es la siguiente: la exposición, que consta de un
tema principal, en la tónica, seguido de un tema secundario; el
desarrollo, que se puede definir como un ensayo sobre los temas de la
exposición, en donde se explora el uso de tonalidades más o menos
distantes de las originales, creando así un drama tonal; la
recapitulación, en la que se vuelve a los temas iniciales, de forma tal
que queda resuelto el drama tonal creado durante el desarrollo. La
esencia de la forma sonata está en el drama tonal que se crea y la
manera como se lo resuelve.
En lo que
respecta a la ópera, siguiendo algunos elementos introducidos por Gluck,
aunque alternando con el espíritu de la ópera comique, se encuentra
Luigi Cherubín (1760-1842), italiano de origen, aunque desarrolló toda
su obra en París. Sus obras más importantes fueron Médée (1797) y Les
Deux Journées (1800), en las que abarcó temas psicológicos y sociales de
la actualidad (la reconciliación social después de la revolución).
Paralelamente con los desarrollos parisinos, la ópera continuó
floreciendo en Italia. Los compositores relevantes de la época son
Niccolo Piccini (1728-1800), a gusto con la ópera buffa de corte
napolitano como las nuevas tragedias líricas; y Giovanni Paisiello
(1740-1816) quien compuso unas 80 óperas buffas. Otros compositores
importantes fueron, Doménico Cimarosa (1749-1801), sumamente popular,
autor de unas 60 óperas, las mayoría buffas; y Antonio Salieri
(1750-1825), compositor de la corte de Viena y autor de 40 óperas en las
que puso énfasis en la línea melódica.
Por último,
en los libretos de la ópera italiana, se puede observar un proceso de
mayor interés en las reacciones psicológicas de los protagonistas (el
sentimiento burgués va reemplazando al realismo popular) y se incorporan
nuevos aspectos trágicos de la actualidad. En Alemania, por otra parte,
se popularizó el singspiel, básicamente una obra de teatro con música, o
comedia musical, en la que, con algunas notables excepciones, la música
quedaba relegada a un segundo plano. Así lo hizo Johann Friedrich
Reichardt (1752-1814), con su Claudine on Villa Bella, con
libreto de Goethe, que tuvo un enorme éxito en 1789.
AUTORES:
FRANZ JOSEPH HAYDN (1732-1809).
Compositor
austríaco. Era el mayor de los dos músicos hijos de un fabricante de
ruedas. Con ocho años entró en la escuela coral de la catedral de San
Esteban, en Viena, donde recibió su única formación académica. A los 17
años abandonó el coro y pasó varios años trabajando como músico
independiente, hasta que en 1761 consiguió un puesto fijo en la corte
del príncipe húngaro Paul Anton Esterhazy (donde permaneció como músico
de esa casa hasta cinco años antes de su muerte). El ser músico de los
Esterhazy era un puesto a tiempo completo. El príncipe había formado una
orquesta respetable con 15 o 20 integrantes, la cual tocaba varias veces
por semana (generalmente sola, pero a veces integrando un grupo de ópera
de la propia casa). Además de convertirse pronto en su director, Haydn
también tenía que escribir mucha de la música a ser presentada en las
veladas más selectas. Partiendo de las influencias recibidas en Viena, y
de las sonatas de clavicordio de C.P.E. Bach, Haydn fue explorando
nuevos caminos, con muy poca influencia externa, puesto que eran
ocasionales sus salidas de Viena (durante sus últimos años en Viena,
Haydn comenzó a componer misas y grandes oratorios como "la creación"
(1798) y "las estaciones" (1801). También de este período es el himno
del emperador (1797), que más tarde se convirtió en el himno nacional de
Austria). A pesar de las influencias mencionadas, ninguna de éstas fue
formal, por lo que se puede considerar a Haydn esencialmente como
autodidacta.
Haydn abarcó
prácticamente todos los géneros: vocales, instrumentales, religiosos y
seglares. Él más que nadie, es quien formalizó el concepto del
desarrollo de un tema, aspecto fundamental de la forma de sonata.
Combinando a la vez una imaginación ilimitada y un sentido del orden muy
marcado, sin ser propiamente el creador de la sinfonía, de la sonata (de
las que compuso 62), o del cuarteto de cuerdas clásicos, fue el
exponente más distinguido, estableciendo el clasicismo de estas formas
(elevó la música de la Ilustración a un nivel de coherencia y
expresividad). Asimismo, reintrodujo el contrapunto, pero no como un
flujo continuo igual al del período barroco, sino como una interacción
de las diferentes voces, cada una con vida propia. Muchas de sus obras
no se conocían fuera de Esterhazy, especialmente los 125 tríos y demás
piezas compuestas para viola barítono. La mayoría de sus 19 óperas y
operetas de títeres las compuso según el gusto y las directrices del
príncipe. Las 107 sinfonías y los 83 cuartetos para cuerda, que
revolucionaron la música, son pruebas fehacientes de su original
aproximación a nuevos materiales temáticos y formas musicales, así como
de su maestría en la instrumentación (sus sinfonías y cuartetos
generalmente son en cuatro movimientos: un allegro (en forma de sonata),
un adagio, un minueto con trío (sustituido posteriormente por un
scherzo), y un finale vivace o presto.
La
productividad de Haydn se vio reforzada por su inextinguible
originalidad. La forma innovadora en que transformaba una simple melodía
o motivo en complejos desarrollos fascinó a sus contemporáneos. Son
característicos de su estilo los cambios repentinos de momentos
dramáticos a efectos humorísticos así como su inclinación por las
melodías de tipo folklórico. Puede decirse entonces que su equilibrio
entre la música directa y los experimentos innovadores transformó la
expresión instrumental del siglo XVIII.
WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791).
Fue uno de
los compositores austríacos más influyentes en la historia de la música
clásica occidental. Hijo de un conocido violinista y compositor, Leopold
Mozart ( que trabajaba en la orquesta de la corte del arzobispo de
Salzburgo), tuvo una infancia precoz en la que sorprendió primero a sus
mismos padres y luego a toda Europa por sus excepcionales dotes
musicales. Ya a los 6 años podía tocar todos los instrumentos (de teclas
o violín) sin haber recibido ninguna instrucción, así como componer,
improvisar y leer partituras. En 1762 Leopold comenzó a llevar a su hijo
de gira por las cortes de Europa. Durante este período compone sonatas
(para clave o violín), sinfonías, oratorios y una ópera. A estas obras
de juventud, le siguieron otras, ya sean ópera buffa, ballet-pantomima,
o música para piezas teatrales. Una vez en viena, a partir de 1782, se
sucedieron una tras otra, sus óperas más geniales: "El rapto del
Seraglio" (que se distingue por la belleza de su música, específicamente
sus arias y por su toque humorístico italianizado), "las bodas de
Fígaro" (1786), con tríos y cuarteto, donde los personajes principales
se unen dentro de su propia condición musical para expresar una
experiencia compartida; "Don Giovanni" (1787), en la que combina
elementos de ópera buffa, seria y comique. Cabe aclarar que las óperas
de Mozart sobresalen por encima de todas las de su época, justamente por
su increíble maestría en componer la música más apropiada para cada
escena, destacando según el caso, la dulzura de la voz humana, sus
recursos virtuosísticos, o la sonoridad de uno de los instrumentos
orquestales. Asimismo redujo drásticamente las arias para un solo
intérprete, dándole mayor cabida a la interacción entre los personajes,
destacando sin embargo, la individualidad de cada uno de ellos. Además
de sus óperas, compuso muchas arias para voz y orquesta, obras seculares
para coro y orquesta, música para voces a capella, y canciones para voz
y piano. También hizo música sacra, motetes y su monumental réquiem
incompleto a su muerte (composición que terminó Franz Sussmayr).
A pesar de
su corta vida y malograda carrera, Mozart se encuentra entre los grandes
genios de la música. Su inmensa producción (más de 600 obras), muestra
lo extraordinario de su talento y su imaginación desbordante. En
resumen, sus obras instrumentales incluyen sinfonías, divertimentos,
sonatas, música de cámara para distintas combinaciones de instrumentos,
y conciertos; sus obras vocales son básicamente óperas y música de
iglesia. Su obra combina las dulces melodías del estilo italiano, y la
forma y contrapunto germánicos. Mozart epitomiza el clasicismo del siglo
XVIII, sencillo, claro y equilibrado, pero sin huir de la intensidad
emocional. Estas cualidades son patentes sobre todo en sus conciertos,
con los dramáticos contrastes entre el instrumento solista y la
orquesta, y en las óperas, con las reacciones de sus personajes ante
diferentes situaciones. Su producción lírica pone de manifiesto nueva
unidad entre la parte vocal y la instrumental, con una delicada
caracterización y el uso del estilo sinfónico propio de los grandes
grupos instrumentales. Mozart tuvo la habilidad innata de poner cada
nota en un sitio justo, logrando un perfecto equilibrio entre la melodía
y formas tradicionales, haciendo a sus obras accesibles al público en
general. Al igual que Haydn, visto retrospectivamente, Mozart opacó
totalmente a todos los músicos de su propia generación.
LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827).
Compositor
alemán, hijo de un músico que prestaba sus servicios como tenor al
Elector y arzobispo de Colonia (los primeros brotes de talento musical
de Beethoven, fueron dirigidos de forma tiránica, por una disciplina que
éste le imponía a base de golpes). Beethoven se presentó en un concierto
por vez primera a los 7 años. En 1787 visita Viena por primera vez, y
durante su estadía de sólo dos semanas, tuvo la oportunidad de conocer a
Mozart, quien mostró su admiración al escucharlo al piano. Ya en 1789
comenzó a trabajar como músico de la corte para mantener a su familia.
Beethoven deslumbró a la aristocracia con sus improvisaciones
pianísticas. Sus composiciones se encontraban a medio camino entre el
audaz estilo del compositor Emanuel Bach y el exquisito refinamiento de
Mozart.
El caso de
Beethoven marca un cambio radical en lo que se refiere a la relación
entre un compositor y la nobleza. Haydn y Mozart fueron durante una
buena parte de carrera, sirvientes o empleados de los grandes
aristócratas. Por el contrario, Beethoven buscó y encontró en ellas su
apoyo.
La obra
de Beethoven se divide en tres períodos bastante claros:
El primero,
Clásico o Inmético (hasta 1793), en el que descolla un gran
individualismo, y una disposición a explorar todas las avenidas
imaginables dentro de su arte, y seguro de sus fuerzas y voluntad
inagotables. En este período alterna las composiciones basadas en
modelos clásicos, con las inspiradas en estructuras italianas más
imprecisas (creación Adelaide, de 1795).
El segundo,
Heroico o de Exteriorización (a partir de 1801), en el que
comienza notablemente su creciente sordera (debilidad que lo atormentó
por el resto de su vida). Este período se caracteriza por su voluntad de
acero, pero que a veces flaqueaba entrando en las más profundas
depresiones; y porque marca su retorno a las estructuras vienesas
clásicas. Sus composiciones representan el desarrollo de las formas
empleadas por Mozart y Haydn. Las armonías son opuestas (utiliza notas
contrarias, dotadas de una fuerza y expresividad muy importantes).
El tercer
período (a partir de 1820), Reflexivo o de Interiorización, corresponde
a su aceptación de la sordera (resignación que se traduce en una mayor
paz interna), pero no por esto se estanca su creatividad, sino que, por
el contrario, más que nunca sigue explorando su mundo musical, con obras
cíclicas que respondían a la influencia de una nueva generación de
compositores románticos (Lieder y Schumann). En estas, sus últimas
obras, Beethoven realiza una síntesis entre el estilo popular y el
académico, entre lo festivo y lo sublime.
Las obras
más importantes de Beethoven se pueden resumir en 9 sinfonías, 7
conciertos (5 para piano, uno para violín y un triple concierto para
piano, violonchelo y violín), 16 cuartetos de cuerda, 32 sonatas para
piano, 10 sonatas para violín y piano, 5 sonatas para violonchelo y
piano, una ópera (Fidelio), 2 misas y la misa solemne, (Opus 123),
varias oberturas y numerosas variaciones para piano.
Tanto el
individualismo demostrado por Beethoven desde una temprana edad, como su
interés en la nueva literatura de la época, y su alto nivel de
idealismo, hacen de él, el primero de los compositores románticos. Sin
embargo, por su afinidad con los compositores que le anteceden, su
disciplina de composición que se traduce en estructuras claramente
definidas, contrastes tonales y rítmicos bien estudiados, y rico color
orquestal, sigue siendo un clásico, que cierra este período.
BIBLIOGRAFÍA.
HONOLKA,
Kurt: Historia de la música; editorial Edaf, Madrid 1980.
GROUT,
Donald Jay: Historia de la música occidental; editorial Alianza,
Madrid 1988.
BERTRAND
SOUX, Luis: Historia de la música; fundación Latino, Caracas
1992.
Parte 1 / Parte 2
|