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Dícese, en música, del acto de ajustar un sonido a un determinado
diapasón modelo (Salazar). La altura de un sonido puede ser
determinada exactamente por la frecuencia de sus vibraciones,
calculadas en ciclos por segundo. Determinar un patrón universal es
un acto convencional, y, como tal, ha sufrido numerosas variaciones
a lo largo de la historia. En 1939 se llegó a 'una uniformidad
internacional, fijándose dicho patrón en 440 ciclos por segundo para
la nota la (que coincide con la señal emitida por la BBC de
Londres). El Congreso Técnico Internacional de Acústica de 1953
corroboró esta tesis, aun cuando la uniformidad de su aplicación no
sea completa.
Ahora bien, una vez fijada
convencionalmente la altura de un sonido, los demás deberán guardar
ciertas correspondencias entre sí y no pueden, por tanto, fijarse
arbitrariamente. Los intervalos, o diferencias de altura entre dos
sonidos, se expresan, en Acústica musical, por el cociente de las
frecuencias de los sonidos que lo componen. Los tres intervalos musicales más
importantes en orden a exigencias de a. dentro de la escala tonal, es decir, los tres intervalos más consonantes, son
la octava (cuya relación acústica es 2/1), la quinta (3/2) y la
tercera mayor (5/4). Ahora bien, como los números 2, 3 y 5 son
primos entre sí, los intervalos calculados para obtener una misma
nota a partir de su octava, quinta o tercera mayor, nunca nos darán
una nota exactamente igual, sino tres diferentes. De ahí que las
escalas teóricas llamadas aristogénica (obtenida por resta de
intervalos, basándose en la escala de los armónicos), o pitagórica
(calculada por sucesión de quintas justas) sean relativamente
factibles de conjugar en los llamados instrumentos de entonación
libre, incluida la voz humana, pero de una
imposibilidad práctica absoluta en los instrumentos de entonación
fija, como los de tecla. Para modular libremente según la escala de Aristógenes, también llamada de los
físicos, se ha calculado que había de dividirse la octava en 72
sonidos diferentes (Olazábal). Naturalmente, la justa afinación
teórica es imposible de alcanzar en un instrumento de tecla y casi
imposible de obtener en la práctica, con los instrumentos de libre
entonación. Debido a ello ha tenido que ser sustituida por un
sistema de afinación convencional, y este sistema, como es de rigor,
ha variado con el tiempo, conociéndosele con el nombre general de
temperamento o sistema de la escala temperada o templada.
A lo largo de la historia, se ha concretado en dos
realizaciones principales: en el llamado temperamento medio o
desigual todos los tonos son la mitad exacta de una tercera mayor.
Aunque históricamente supuso un esfuerzo notable, el sistema del
temperamento desigual adolecía del tremendo fallo de que no todas
sus quintas, intervalo esencial, eran iguales, pues terminado el
ciclo de las doce quintas temperadas o templadas se había producido
una pérdida de casi un tercio de semitono, y la quinta así
resultante era un verdadero insulto al oído: de ahí el nombre, la
«quinta del lobo», que le dieron nuestros organistas.
En el llamado sistema del temperamento igual, el usado en la
actualidad, la octava se divide en doce partes exactamente iguales:
los doce semitonos. La enorme ventaja de este sistema, que explica
su éxito sobre todos los demás, estriba en que no juega más que con
un solo intervalo, el semitono, y cada nota, al ser éstos
exactamente iguales, puede ser sustituida por sus enarmónicos (do=si
sostenido=re doble bemol, etc.), por lo que sus posibilidades modulatorias son completas. Un tono será siempre igual a dos
semitonos, una tercera mayor será siempre la suma de cuatro
semitonos, una quinta estará siempre compuesta por siete semitonos,
y una octava por doce. La gran desventaja, muy difícil de apreciar
por quienes están acostumbrados al sistema, a no ser que posean gran
cultura y sensibilidad, es que todos los intervalos, salvo el de
octava, son inexactos, y, por tanto, todos sus acordes incorrectos,
aun cuando ninguno traspase los límites de una discreta a. (lo cual
ocurría en el temperamento desigual, que únicamente aventaja al
igual en sus terceras mayores perfectas). La paternidad del
temperamento igual es bastante oscura. La Musicología española
asociaba frecuentemente a nuestro renacentista Ramos de Pareja con
la invención del temperamento, pero tal opinión no tiene demasiado
crédito en la actualidad. Los franceses hablan de su compositor
Rameau, en cuanto a la teoría, y de J. S. Bach, con su Das
WoNtemperierte Clavier (El clave bien temperado) en la práctica
(1722). Lo cierto es que, a pesar de tal defecto, nuestra vida
musical se rige por dicho sistema y, merced al gran éxito de los
instrumentos de tecla y de la preponderancia que tienen en la
educación musical (hablo sobre todo del piano, acompañante fiel de
casi todos los instrumentos no polifónicos), el sistema temperado o
templado domina incluso en gran parte de los músicos que podrían
esforzarse por encontrar en su instrumento intuitivamente la afinación
justa.
No obstante, la investigación musical sobre el pasado, si
quiere ser eficaz, debe revisar los diversos sistemas de entonación
usados en las diferentes culturas musicales, y para ello se
necesitan otros procedimientos más exactos que nuestra escala
temperada. Los sistemas más usuales son el Herschel, que divide la
octava en 1.000 milioctavas; el Yasser, que divide la octava en 600
centitonos; y el sistema Ellis, que divide la octava en 1.200
centitonos, por lo que un semitono templado es igual a 100
centitonos. No puede olvidarse que si las aportaciones de Alois Hába,
con sus escalas microtonales, son relativamente una novedad en la
música occidental, otras culturas usan habitualmente escalas con
intervalos menores que el semitono temperado de nuestra música
occidental, y esto desde hace miles de años. Asimismo, las
posibilidades abiertas por los nuevos métodos de hacer música '(v.
ELECTRÓNICA, MÚSICA, y CONCRETA, MÚSICA) han reanudado la vieja
polémica entre los partidarios y los enemigos del temperamento, aun
cuando su sustitución sea todavía difícil por la simple razón de que
no se ha inventado un sistema práctico mejor.
A. GALLEGO GALLEGO.
BIBL.: T. DE OLAZÁBAL, Acústica musical y Organologia, Buenos
Aires 1954; 1. JEANs, Ciencia y Música, Barcelona 1946; A. WOOD, The
Physical Basis of Music, Cambridge 1925.
Propiedad de Ediciones
Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
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