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Horizonte Flamenco - Es bien sabido
que el arte del flamenco ha carecido, a través del tiempo,
prácticamente de tradición escrita, en razón a que el entorno
humano en que se fue desarrollando no ofrecía las condiciones
necesarias para que quedara constancia de su existencia. Sus
creadores no sabían leer ni escribir, y los adeptos a este arte
siempre fueron minorías que, o se encontraban en las mismas
condiciones culturales que el artista, o no consideraron digno
de certificar este maravilloso fenómeno que se ofrecía a sus
sentidos.
Los estudiosos del flamenco encuentran las más antiguas
referencias a este arte en autores que dieron cuenta de sus
existencia bien avanzado el siglo XIX (Cadalso en sus "Cartas
Marruecas", Estébanez Calderón en "Escenas Andaluzas"...) y fue
D. Antonio Machado y Álvarez ("Demófilo") quién en l88l, en su
"Colección de Cantes Flamencos", aportó el primer "censo" de
artistas flamencos en aquella época, relación que él recogió,
como es sabido, del cantaor Juanelo. En dicha lista se
reflejaron algunos cantaores del siglo XVIII, siglo anterior al
de la publicación citada, como eran Tio Luis el de la Juliana,
Tio Luis El Cautivo, Tia Maria La Jaca, Tio Vicente Macarrón y
Tio Juan Macarrón. La lista se alarga con cantaores del siglo
XIX hasta un total de setenta y uno, comprendiendo artistas de
Jerez de la Frontera (la mayoría), Puerto Real, Puerto de Santa
Maria, Isla de San Fernando, Cádiz, Sanlucar, Sevilla, Málaga y
Morón. Relaciona nombres tan importantes para la historia del
flamenco como El Planeta, El Fillo y sus hermanos Curro Pabla y
Juan Encueros, Tomás El Nitri, El Loco Mateo, Manuel Molina,
Silverio, Juan Breva, Mercedes La Serneta, La Andonda, y un
largo etcétera.
Con anterioridad a estas referencias al siglo XIX se halla,
cronológicamente, lo que referido al flamenco algunos
tratadistas del tema han bautizado con el título de la "época
hermética". Sobre esta época todo son conjeturas y juicios con
debil apoyo real, con posturas encontradas y a veces interesadas
entre los investigadores. De todas formas, no es determinante la
oscuridad que, con relación al flamenco, se extiende desde el
siglo XIX hacia atrás, lo importante es que ese "primer censo"
de Demófilo se ha enriquecido con nombres que constituyen el
tronco de este arte en la actualidad.
El siglo XIX constituye, pues, la base sobre la que se ha
levantado nuestros conocimientos sobre el flamenco. A partir de
aquí los investigadores y expertos han tratado de periodificar
la vida del flamenco, dividiendo su cronología en etapas, y así
han diferenciado las etapas hermética, primitiva, edad de oro,
etapa de la transición, periodo de la ópera flamenca, etapa del
renacimiento y época actual; o también han diferenciado los
cantaores primitivos, de los de la edad de oro, los tiempos de
la transición, la dictadura del operismo y los contemporáneos...
Y es cierto que, desde un punto de vista didáctico, resulta útil
explicar las diferentes etapas por las que ha atravesado el
flamenco y ello justifica el interés de los investigadores y
expertos sobre este aspecto en concreto del tema: su enmarque en
una clasificación temporal. Por ello, y en base a las diversas
clasificaciones realizadas por los investigadores y tratadistas
nos atrevemos a esbozar un esquema muy simple de dicha
evolución, distinguiendo entre:
Etapa hermética (ya comentada anteriormente)
Etapa primitiva
Apogeo de los cafés cantantes
Paso al teatro y predominio de la ópera flamenca
Renacimiento del flamenco
De la época hermética, a la que nos hemos referido
anteriormente, sólo puede decirse que constituye la prehistoria
del flamenco, lo que no se conoce y sobre lo que se escribe
aportando hipótesis con bases muy débiles.
La etapa primitiva, que convencionalmente se sitúa en el espacio
histórico comprendido entre los años l765 y l850, incluye
nombres tan importantes en el flamenco como Tio Luis de la
Juliana, El Planete, El Fillo, La Petenera, Tobalo, etc. De
todos ellos se ha escrito, todos ellos han sido conocidos por
las personas que han aportado testimonio de su existencia, pero
sus cantes, de los cuales se nos ha hablado, no sabemos
exactamente como fueron.¿Como era realmente la seguiriya de El
Planeta?
Con el apogeo de los cafés cantantes, en la etapa comprendida
entre la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del
siglo XX, periodo convencional que podríamos situarlo entre los
años 1860 y 1920, aparecen las grandes figuras del flamenco a
las cuales se les reconoce un estilo propio. Es el periodo que
por muchos de los investigadores se ha denominado "edad de oro
del flamenco", y en este marco se sitúan intérpretes de la talla
de Manuel de Molina, Paco la Luz, Loco Mateo, Diego el Marrurro,
Curro Dulce,Joaquin el de la Paula, Antonio Frijones, Paquirri
el Guanté, La Serneta, Juan Breva, Silverio Franconetti, Tomás
el Nitri... Los cafés cantantes fueron un extraordinario
escaparate para el flamenco y constituyeron un instrumento de
difusión extraordinario; la consecuencia de todo ello fué la
profesionalización de la profesión del cantaor y la
dignificación de su persona. Por algunos autores se ha
considerado esta etapa como la más importante del arte flamenco.
El siguiente paso fué el acceso del flamenco al teatro y ese
momento se ha representado con la figura de D. Antonio Chacón y
quizá el hecho sea cierto, pero no hay que olvidar que otros
cantaores, como por ejemplo Juan Breva, actuaron en el teatro
antes de que lo hiciera Chacón. La primera etapa del arte
flamenco realizado en el teatro fué positiva, ya que sus valores
se conservaron dignamente, y ello en gran parte debido al propio
Chacón; no obstante sus continuadores arrastraron el cante hacia
una vertiente carente de hondura y sobrada de virtuosismo
efectista y modos afiligranados que llegaron a desvirtuar
totalmente sus raíces. Este segundo periodo del flamenco, con el
teatro como marco, constituye lo que se ha denominado "Opera
Flamenca", y en ella se sitúa por méritos propios la figura de
Pepe Marchena.
La etapa de la "Ópera Flamenca", se encuadra, también
convencionalmente, entre los años l920 y l955. A partir de l920
y hasta inicios de la guerra civil van desapareciendo los cafés
cantantes y el artista flamenco va accediendo a los escenarios
teatrales; después de la guerra civil y hasta mediados de los
años cincuenta se produce lo que se ha denominado la "dictadura
del operismo"; el cante flamenco se deprecia y reina el fandango
como primera expresión flamenca. Figuras de esta etapa, además
de Marchena, fueron Manuel Vallejo, Bernardo el de los Lobitos,
Niño Gloria, El Sevillano, Niño de la Calzada, Palanca,
Carbonerillo, Corruco de Algeciras, etc... Como expresión máxima
de estos espectáculos hay que citar las actuaciones teatrales
aflamencadas, uno de cuyos intérpretes principales fué,
paradójicamente, una figura de la hondura y la talla flamenca
como Manolo Caracol.
Pero el verdadero flamenco resurgió a mitad de los años
cincuenta. En esta época, que asimismo convencionalmente cabe
situarla entre los años l955 y l975 y a la que se ha denominado
de "renacimiento del flamenco" afloraron grandes figuras del
cante y ello debido a diversas circunstancias. Fueron años en
los que progresivamente el turismo se dirigia de forma
importante hacia nuestro país, y ello fue motivo para la
apertura de numerosos tablaos flamencos, localizados
principalmente en Madrid y Barcelona y que se nutrieron de
artistas de toda España y, como es lógico, principalmente de
Andalucía. Los cantaores, con una fuente de ingresos fija,
dignificaron su situación social, aún cuando continuaron las
actuaciones en reuniones flamencas privadas. Este impulso
económico a la base social del flamenco se tradujo en un
conocimiento de las figuras de esa época por parte de los
aficionados, en la aparición de discos en tiradas importantes
(el impulso del vinilo) y se iniciaron la organización de
festivales flamencos, principalmente en el verano. Sedijo, y con
razón, que el patrimonio cultural del flamenco estaba a salvo,.
y ciertamente podemos considerar que en este periodo se fijaron
firmemente los cimientos del arte flamenco con vistas al
futuro.Harian falta muchas páginas para recoger las figuras del
arte flamenco afloradas en el periodo que comentamos, figuras
algunas de ellas desgraciadamente desaparecidas y otras que
continúan ofreciéndonos el regalo de su arte; un mínimo
muestrario: Rafael Romero, Antonio Mairena, Chocolate, José
Menese, Calixto Sanchez, Aurelio,Sellés, Pericón de Cádiz,
Manolo Vargas, La Perla de Cádiz, Chano Lobato, Chaquetón,
Pansequito, Maria Vargas, La Pirriñaca, El Borrico, Terremoto,
Sordera, Agujetas, Fernanda y Barnarda, El Lebrijano, Fosforito,
El Pele, Carmen Linares, Morente, Camarón, etc., etc.
Actualmente el flamenco vive alimentado de la riquísima savia
aportada por los nombres relacionados anteriormente y los
cobijados en el largo etcétera que le sigue, y cuya omisión en
nada indica una menor valía. Los que, por suerte para todos,
sobreviven, mantienen el cante flamenco actual a la altura que
se merece, y a ellos se han añadido jóvenes intérpretes que
desarrollan su arte por este vertiente del flamenco clásico. No
obstante, en el entorno del cante domina una sensación confusa,
originada por la aparición de un afán de renovación, aportado en
parte por alguna figura de prestigio reconocido y en parte
también por jóvenes que han irrumpido en este ámbito avalados
por éxitos de público, generalmente joven que no se acercan a
estos intérpretes buscando el flamenco como arte, sino como
motivo de esparcimiento y momentánea diversión. Todo ello se
apoya en actuaciones con audiencias multitudinarias y ventas de
esa música enlatada en proporciones hasta ahora desconocidas por
su magnitud y todo ello apoyado en gran parte en una gran
promoción publicitaria, sostenida por importantes empresas
multinacionales del disco; así está montado actualmente el
negocio de lo que se está presentando como "nuevo flamenco".
¿Significa todo ello que estas nuevas tendencias están poniendo
en peligro el verdadero cante flamenco?. No lo creemos, por la
razón de que el verdadero cante flamenco ha sobrevivido a todas
las crisis que a través de los años de su historia se le
pronosticaron.
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