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111108 - Horizonte Flamenco
- Es bien sabido que el arte del flamenco ha carecido, a través del tiempo, prácticamente de tradición escrita, en razón a que el entorno humano en que se fue desarrollando no ofrecía las condiciones necesarias para que quedara constancia de su existencia. Sus creadores no sabían leer ni escribir, y los adeptos a este arte siempre fueron minorías que, o se encontraban en las mismas condiciones culturales que el artista, o no consideraron digno de certificar este maravilloso fenómeno que se ofrecía a sus sentidos.

Los estudiosos del flamenco encuentran las más antiguas referencias a este arte en autores que dieron cuenta de sus existencia bien avanzado el siglo XIX (Cadalso en sus "Cartas Marruecas", Estébanez Calderón en "Escenas Andaluzas"...) y fue D. Antonio Machado y Álvarez ("Demófilo") quién en l88l, en su "Colección de Cantes Flamencos", aportó el primer "censo" de artistas flamencos en aquella época, relación que él recogió, como es sabido, del cantaor Juanelo. En dicha lista se reflejaron algunos cantaores del siglo XVIII, siglo anterior al de la publicación citada, como eran Tio Luis el de la Juliana, Tio Luis El Cautivo, Tia Maria La Jaca, Tio Vicente Macarrón y Tio Juan Macarrón. La lista se alarga con cantaores del siglo XIX hasta un total de setenta y uno, comprendiendo artistas de Jerez de la Frontera (la mayoría), Puerto Real, Puerto de Santa Maria, Isla de San Fernando, Cádiz, Sanlucar, Sevilla, Málaga y Morón. Relaciona nombres tan importantes para la historia del flamenco como El Planeta, El Fillo y sus hermanos Curro Pabla y Juan Encueros, Tomás El Nitri, El Loco Mateo, Manuel Molina, Silverio, Juan Breva, Mercedes La Serneta, La Andonda, y un largo etcétera.
Con anterioridad a estas referencias al siglo XIX se halla, cronológicamente, lo que referido al flamenco algunos tratadistas del tema han bautizado con el título de la "época hermética". Sobre esta época todo son conjeturas y juicios con debil apoyo real, con posturas encontradas y a veces interesadas entre los investigadores. De todas formas, no es determinante la oscuridad que, con relación al flamenco, se extiende desde el siglo XIX hacia atrás, lo importante es que ese "primer censo" de Demófilo se ha enriquecido con nombres que constituyen el tronco de este arte en la actualidad.

El siglo XIX constituye, pues, la base sobre la que se ha levantado nuestros conocimientos sobre el flamenco. A partir de aquí los investigadores y expertos han tratado de periodificar la vida del flamenco, dividiendo su cronología en etapas, y así han diferenciado las etapas hermética, primitiva, edad de oro, etapa de la transición, periodo de la ópera flamenca, etapa del renacimiento y época actual; o también han diferenciado los cantaores primitivos, de los de la edad de oro, los tiempos de la transición, la dictadura del operismo y los contemporáneos...

Y es cierto que, desde un punto de vista didáctico, resulta útil explicar las diferentes etapas por las que ha atravesado el flamenco y ello justifica el interés de los investigadores y expertos sobre este aspecto en concreto del tema: su enmarque en una clasificación temporal. Por ello, y en base a las diversas clasificaciones realizadas por los investigadores y tratadistas nos atrevemos a esbozar un esquema muy simple de dicha evolución, distinguiendo entre:

Etapa hermética (ya comentada anteriormente)
Etapa primitiva
Apogeo de los cafés cantantes
Paso al teatro y predominio de la ópera flamenca
Renacimiento del flamenco

De la época hermética, a la que nos hemos referido anteriormente, sólo puede decirse que constituye la prehistoria del flamenco, lo que no se conoce y sobre lo que se escribe aportando hipótesis con bases muy débiles.
La etapa primitiva, que convencionalmente se sitúa en el espacio histórico comprendido entre los años l765 y l850, incluye nombres tan importantes en el flamenco como Tio Luis de la Juliana, El Planete, El Fillo, La Petenera, Tobalo, etc. De todos ellos se ha escrito, todos ellos han sido conocidos por las personas que han aportado testimonio de su existencia, pero sus cantes, de los cuales se nos ha hablado, no sabemos exactamente como fueron.¿Como era realmente la seguiriya de El Planeta?

Con el apogeo de los cafés cantantes, en la etapa comprendida entre la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, periodo convencional que podríamos situarlo entre los años 1860 y 1920, aparecen las grandes figuras del flamenco a las cuales se les reconoce un estilo propio. Es el periodo que por muchos de los investigadores se ha denominado "edad de oro del flamenco", y en este marco se sitúan intérpretes de la talla de Manuel de Molina, Paco la Luz, Loco Mateo, Diego el Marrurro, Curro Dulce,Joaquin el de la Paula, Antonio Frijones, Paquirri el Guanté, La Serneta, Juan Breva, Silverio Franconetti, Tomás el Nitri... Los cafés cantantes fueron un extraordinario escaparate para el flamenco y constituyeron un instrumento de difusión extraordinario; la consecuencia de todo ello fué la profesionalización de la profesión del cantaor y la dignificación de su persona. Por algunos autores se ha considerado esta etapa como la más importante del arte flamenco.

El siguiente paso fué el acceso del flamenco al teatro y ese momento se ha representado con la figura de D. Antonio Chacón y quizá el hecho sea cierto, pero no hay que olvidar que otros cantaores, como por ejemplo Juan Breva, actuaron en el teatro antes de que lo hiciera Chacón. La primera etapa del arte flamenco realizado en el teatro fué positiva, ya que sus valores se conservaron dignamente, y ello en gran parte debido al propio Chacón; no obstante sus continuadores arrastraron el cante hacia una vertiente carente de hondura y sobrada de virtuosismo efectista y modos afiligranados que llegaron a desvirtuar totalmente sus raíces. Este segundo periodo del flamenco, con el teatro como marco, constituye lo que se ha denominado "Opera Flamenca", y en ella se sitúa por méritos propios la figura de Pepe Marchena.

La etapa de la "Ópera Flamenca", se encuadra, también convencionalmente, entre los años l920 y l955. A partir de l920 y hasta inicios de la guerra civil van desapareciendo los cafés cantantes y el artista flamenco va accediendo a los escenarios teatrales; después de la guerra civil y hasta mediados de los años cincuenta se produce lo que se ha denominado la "dictadura del operismo"; el cante flamenco se deprecia y reina el fandango como primera expresión flamenca. Figuras de esta etapa, además de Marchena, fueron Manuel Vallejo, Bernardo el de los Lobitos, Niño Gloria, El Sevillano, Niño de la Calzada, Palanca, Carbonerillo, Corruco de Algeciras, etc... Como expresión máxima de estos espectáculos hay que citar las actuaciones teatrales aflamencadas, uno de cuyos intérpretes principales fué, paradójicamente, una figura de la hondura y la talla flamenca como Manolo Caracol.

Pero el verdadero flamenco resurgió a mitad de los años cincuenta. En esta época, que asimismo convencionalmente cabe situarla entre los años l955 y l975 y a la que se ha denominado de "renacimiento del flamenco" afloraron grandes figuras del cante y ello debido a diversas circunstancias. Fueron años en los que progresivamente el turismo se dirigia de forma importante hacia nuestro país, y ello fue motivo para la apertura de numerosos tablaos flamencos, localizados principalmente en Madrid y Barcelona y que se nutrieron de artistas de toda España y, como es lógico, principalmente de Andalucía. Los cantaores, con una fuente de ingresos fija, dignificaron su situación social, aún cuando continuaron las actuaciones en reuniones flamencas privadas. Este impulso económico a la base social del flamenco se tradujo en un conocimiento de las figuras de esa época por parte de los aficionados, en la aparición de discos en tiradas importantes (el impulso del vinilo) y se iniciaron la organización de festivales flamencos, principalmente en el verano. Sedijo, y con razón, que el patrimonio cultural del flamenco estaba a salvo,. y ciertamente podemos considerar que en este periodo se fijaron firmemente los cimientos del arte flamenco con vistas al futuro.Harian falta muchas páginas para recoger las figuras del arte flamenco afloradas en el periodo que comentamos, figuras algunas de ellas desgraciadamente desaparecidas y otras que continúan ofreciéndonos el regalo de su arte; un mínimo muestrario: Rafael Romero, Antonio Mairena, Chocolate, José Menese, Calixto Sanchez, Aurelio,Sellés, Pericón de Cádiz, Manolo Vargas, La Perla de Cádiz, Chano Lobato, Chaquetón, Pansequito, Maria Vargas, La Pirriñaca, El Borrico, Terremoto, Sordera, Agujetas, Fernanda y Barnarda, El Lebrijano, Fosforito, El Pele, Carmen Linares, Morente, Camarón, etc., etc.

Actualmente el flamenco vive alimentado de la riquísima savia aportada por los nombres relacionados anteriormente y los cobijados en el largo etcétera que le sigue, y cuya omisión en nada indica una menor valía. Los que, por suerte para todos, sobreviven, mantienen el cante flamenco actual a la altura que se merece, y a ellos se han añadido jóvenes intérpretes que desarrollan su arte por este vertiente del flamenco clásico. No obstante, en el entorno del cante domina una sensación confusa, originada por la aparición de un afán de renovación, aportado en parte por alguna figura de prestigio reconocido y en parte también por jóvenes que han irrumpido en este ámbito avalados por éxitos de público, generalmente joven que no se acercan a estos intérpretes buscando el flamenco como arte, sino como motivo de esparcimiento y momentánea diversión. Todo ello se apoya en actuaciones con audiencias multitudinarias y ventas de esa música enlatada en proporciones hasta ahora desconocidas por su magnitud y todo ello apoyado en gran parte en una gran promoción publicitaria, sostenida por importantes empresas multinacionales del disco; así está montado actualmente el negocio de lo que se está presentando como "nuevo flamenco".

¿Significa todo ello que estas nuevas tendencias están poniendo en peligro el verdadero cante flamenco?. No lo creemos, por la razón de que el verdadero cante flamenco ha sobrevivido a todas las crisis que a través de los años de su historia se le pronosticaron.

 


 

 

 

 

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