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Guía Audición
Límites cronológicos
La Edad Media comprende un largo período cuyos límites suelen
establecerse entre el hundimiento del Imperio Romano (410 d.C.) y el s. XV,
con acontecimientos como la caída de Constantinopla en manos de los turcos
(a mediados del s. XV) o la invención de la imprenta y el descubrimiento de
América (finales del s. XV).
Musicalmente, se corresponde aproximadamente desde los comienzos de la
tradición del canto latino hasta finalizar con la corriente musical del Ars
Nova en el s. XIV.
Características generales
La música, al igual que el resto de las artes, tiene básicamente un
carácter religioso, puesto que los músicos y
muchos otros artistas trabajaban para la Iglesia Católica. La
música profana continuaba vigente fuera de
las iglesias gracias a los juglares, únicos
transmisores de la música popular, pero
perseguidos por la iglesia debido a la vinculación de su oficio con el
antiguo paganismo romano. De clase social más alta eran los
trovadores, surgidos en el sur de Francia,
que generalmente componían y cantaban sus propias obras, también alejadas de
los temas religiosos. En Alemania realizaban una labor similar los
minnesänger. En España, una colección muy
importante de melodías semejantes son las Cantigas de Santa María,
compiladas (y algunas de ellas compuestas) por el rey Alfonso X el Sabio
(1221-1284).
Sólo al final del periodo medieval hubo una mayor atención a la música
profana, desarrollándose las llamadas «chansons» («canciones»),
composiciones a dos o tres voces que seguían las pautas de los avances
melódicos logrados.
Del canto gregoriano a la polifonía
El canto sin acompañamiento utilizado en la primitiva liturgia cristiana
recibió la influencia de las canciones profanas de su tiempo. De esta forma
fue como el canto melódico romano fue
asimilado y finalmente el Papa Gregorio I Magno (540-604) consagró su uso
litúrgico, estando presente en la iglesia durante los siglos VII al IX. En
honor a su primer recopilador llegó a ser conocido como
canto gregoriano, y prevaleció sobre otras
variedades musicales surgidas en Europa.
A comienzos del s. IX se buscaron nuevas formas más elaboradas, y a la
simple melodía sin acompañamiento se añadió otra voz que intervenía
simultáneamente en algunas partes del canto. Al estilo resultante se le
llamó organum, muy importante en la historia
de la música por ser el primer paso de la evolución de la estructura musical
conocida como polifonía («varias voces»), el
rasgo más característico de la música culta occidental. A finales del siglo
XII el organum se escribía con hasta tres y cuatro voces.
Los principales centros de composición del organum hay que situarlos en
Francia, en la abadía de San Marcial de Limoges y en la catedral de Notre
Dame de París.
La notación musical
Debido a la complejidad del organum se tuvo que buscar un modo de
notación musical más preciso que el empleado hasta entonces, que se basaba
en «neumas», unos signos colocados sobre cada sílaba de las palabras del
canto y que representaban a las notas aproximadamente, constituyendo las
raíces más antiguas de la notación musical moderna. Con el nuevo sistema la
altura de las notas se precisó con el uso de cuatro, cinco o más líneas
paralelas, en las que cada línea y espacio representaban una altura
determinada, como en la notación actual.
El perfeccionamiento de este sistema se atribuye al monje benedictino
italiano Guido d'Arezzo, en el siglo XI.
Igualmente dio nombre a las 6 notas de la escala medieval (hexacordos)
tomando la primera sílaba del himno (anónimo) de San Juan Bautista, cuyos
distintos versos empezaban sucesivamente con cada una de las notas. Dicho
himno es el siguiente:
UT queant laxis
REsonare fibris
MIra tuorum
FAmuli gestorum
SOLve polluti
LAbii reatum
Sancte Iohannes
La nota SI se tomó más tarde de las
mayúsculas del último verso, y UT fue
sustituido en el s. XVII por DO, más fácil
de pronunciar.
Se mantuvo también un sistema de referencias alfabéticas que sigue
vigente en países de ámbito anglosajón y germánico:
A B C D E F G
La Si Do Re Mi Fa Sol
El problema, más complejo, de la duración de las notas sólo se resolvió a
finales del s. XIII al abandonar un insuficiente sistema basado en modos
rítmicos y comenzar a usarse el sistema moderno, en el que a las notas se
les asignan valores más largos o cortos.
El "ars nova"
En contraposición al «Ars Antiqua» de los
s. XII y XIII, que comienza con los primeros ensayos polifónicos hasta
llegar a la plenitud de la polifonía, surge
a comienzos del s. XIV un nuevo estilo denominado «Ars
Nova», más complejo y que manifiesta un nuevo espíritu que promovía
la inventiva y el ingenio.
Uno de sus mayores impulsores fue el obispo francés Philippe de Vitry, que
inventó también un sistema de notación que incluía los compases y que
permitió a los músicos componer con mayor libertad rítmica.
Surgen así nuevas formas y complejidades. Algunos modelos rítmicos, con
doce o más notas repetidas varias veces en una o más voces de la obra, dan
lugar a un nuevo principio llamado isorritmia
(es decir, «el mismo ritmo»). Con él se desarrollan complejas tramas
polifónicas: sobre una voz organizada isorrítmicamente, el llamado
cantus firmus («melodía fija») se
superponían y entrelazaban otras melodías, llegando incluso a cantarse
varios textos a un tiempo.
Aunque el principio isorrítmico fue muy usado sobre todo en
motetes, con el Ars Nova se complicó también
la estructura de la música escrita para las misas,
escribiendo secciones polifónicas para sus diferentes partes. Guillaume de
Machaut fue el primero en componer para el total de las cinco secciones del
ordinario de la misa (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei), pero su
ejemplo no fue seguido hasta el siglo siguiente.
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