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290408 -
Hoy
en día, sabemos que no es posible estudiar una sociedad sin
tener en cuenta la influencia ejercida sobre ella por otra u otras
culturas. Se admite igualmente que los pueblos no adoptan productos
culturales de otros sin haber reaccionado previamente ante ellos. Si
se le imponen determinados cambios, pueden aparecer comportamientos
imitativos, pero al cabo de un cierto tiempo de “relativa
asimilación” o al fin de la dominación es probable que aparezcan
nuevamente sus anteriores modelos y/o patrones culturales, los que
le habían suministrado a esos pueblos un determinado nivel de
identidad social.
Del
mismo modo una lengua invadida no desaparece sin dejar teñida a la
invasora de algunos rasgos específicos tales como hábitos fonéticos,
entonación, construcciones gramaticales. Estos cambios no sólo son
resultados de contactos entre diferentes culturas ya que también
pueden darse de modo espontáneo en toda sociedad viviente. Aparecen
por diversas razones y pueden darse o no entre sociedades
relativamente similares. Pero a medida que el hombre adquiere y
conserva nuevas actitudes va generando cierto nivel de estereotipia,
disminuye su capacidad de improvisación y es por lo tanto más
predictible y consistente su conducta.
Por
tal motivos podemos decir que las repuestas culturales del hombre
reflejan sus actitudes frente a fenómenos nuevos, difiriendo
aquellas respecto de las estructuras de las actitudes; éstas a su
vez tienden a conservar determinados patrones ya que el hombre no
puede vivir de una manera encerrada, autista, por cuanto el mundo
externo lo impulsa a actuar, sea de manera congruente o
incongruente, ordenada o desordenada. Estos posibles cambios no sólo
estarán condicionados por los aspectos de personalidad del
individuo sino del grupo social al que pertenece y la historia que
en él y en su entorno general se haya producido o se produzca.
Es
frecuente escuchar que “las ideas cambian”, sin embargo se
presentan casos en los que determinados grupos se resisten a toda
modificación de sus actitudes, rechazando toda asimilación de lo
nuevo y refugiándose en modelos de conducta antiguos y
conservadores, los que suministrarían una relativa seguridad. Para
que haya cambio es preciso el “innovador” y una suficiente
adherencia de la persona de ese núcleo social que manifiesten
favorables a los cambios o a ese cambio. En más de una oportunidad
el innovador, el artista, el científico, producen por el simple placer
de crear encontrando un producto cuando a veces buscan otro.
Pero siempre, sea la que fuere su inquietud, encontramos su creación
sobredeterminada por factores sociales y por lo más profundo
(inconsciente) de la personalidad de este “leader”. Golpes que
se le asestan a la estructura social, científica, artística, tales
como los de Galileo, Freud, Einstein, Heisenberg quién con su teoría
de la incertidumbre tanto influyó en la pintura y en la música.
Golpes al Narcisismo de Muerte que promete el 0 y lo estático
constituido a su alrededor.
De
la Música en General
En
el Arte, específicamente en la Música, un director de
orquesta se podría llevar todos los laureles, pero sin la orquesta
su tarea de director quedaría reflejada en lo absurdo, en lo sin
sentido. En Música parecería que son pocos los que pueden hacer de
líderes autoritarios, (que los hay y los hubo!!), Ya en este caso
siempre pueden ir acompañados de una orquesta que en muchas
oportunidades pueden hacerle perder la categoría de tales. Basta
que, en el segundo movimiento (generalmente, un adagio, un lento) de
una obra sinfónica, un bronce o una cuerda desafinen, para que la
obra quede grabada en la vivencia de los escuchantes como algo que
“no fué”, aún cuando la interpretación del tercer movimiento
(generalmente, un “allegro” un “presto”) o cuarto de los
movimientos cierre magníficamente la ejecución de la obra. Entre
los centenares y miles de frases que componen un texto musical,
basta una sola “errada” para perjudicar toda la narrativa del
mismo. Por lo general el que lleva el perjuicio no es el primer violín,
el oboe, sino el director. Por eso podríase sugerir que, en Música,
la presencia de un líder democrático es inevitable, aunque se haga
necesaria la suficiente “histeria” de éste como posible
“cierre” del texto musical.
Del
lenguaje musical
Podemos
decir que algunos grupos musicales poseen un lenguaje propio,
característico (Sinfónica de Bamberg, Opera de Viena, Sinfofilarmónica
de New York, etcétera) y que independientemente del director que la
dirija en turno, imponen su sello ya sea por su conformación
instrumental, ya por tradición u otros motivos. También podemos
decir que en el lenguaje musical emerge la facultad que el hombre
posee en poder comunicar sus pensamientos, sentimientos, vivencias,
emociones, cuyo resultado va a producir una forma, no una sustancia
que en el caso de la Música será una forma pura y de este modo
susceptible de universalidad. Lenguaje que pasa de ser individual a
formar parte del mar de la cultura.
Los
sonidos forman parte de nuestro mundo, percibiéndose como
existentes a los que podemos responde de manera directa o indirecta,
de aquí que al vivir en el mundo real y verbal al mismo tiempo, la
misma resulte eficaz para introducir modificaciones en el ámbito de
la conducta humana. El sonido similarmente a la palabra es
un símbolo: representa un objeto distinto de lo que es. Su
imagen acústica evoca distintos conceptos según su situación,
estructura, productor, percipiente. Todos reconocemos que no solo
vivimos en un mundo objetivo sino que nos hallamos a merced de los
lenguajes que producimos en este caso de sonidos, inmersos en un
mundo sónico que puede llegar a ser constituyente de realidad
externa-internas. Sonidos ligados a ritmos y ritmos ligados al
Tiempo. Tiempo que según los momentos históricos de la música
tendrá diferentes valores.
El
Arte constituye una expresión tan personal que no asiste la idea de
que pudiera estar ligado a una forma predeterminada, sea cuál
fuere. Las posibilidades de la expresión individual son infinitas y
el lenguaje musical sobre todo es el más flexible de los
instrumentos. Sin embargo esa libertad tendrá sus limitaciones, el
instrumento pondrá alguna resistencia. Todo gran arte crea la
ilusión de una libertad absoluta. No se perciben en él las
restricciones formales impuesta por los materiales: pintura: blanco
y negro, mármol, timbres, parece como si hubiera un infinito margen
de libertad entre la plena utilización de la forma por el artista y
el máximo rendimiento de que son capaces de por sí mismo los
materiales. El artista se ha rendido intuitivamente a la inexorable
tiranía de los medios de que dispone, ha hecho que el material
bruto se adapte a su propia concepción. Si los medios materiales
“desaparecen” es justamente por que en la concepción
del artista no hay nada que nos indique la existencia de
otros materiales. Por lo pronto él se mueve en el medio artístico
y nosotros nos movemos con él, “como el pez en el agua”,
olvidando que existe una atmósfera extraña. Pero basta que el
artista inflija las leyes inherentes a sus medios para que de
inmediato notemos, sobresaltados, que existe un medio al cual hay
que obedecer. Así como el lenguaje es la materia prima de la
literatura, el mármol, el bronce o la arcilla de la escultura, el
sonido lo es de la música. De aquí que el hombre al poseer un
oído, haga transferencia y se puede hablar de una escucha
musical. Podemos considerar que por su propia consistencia
formal de orden primario hagamos respecto de los sonidos inmediata
transferencia.
Un estudio de
Chopin es inviolable, se mueve por completo dentro del mundo acústico
del piano, una fuga de Bach puede traducirse a un sistema de timbres
musicales diferentes sin que por ello disminuya gravemente su
significación estética. Ambos son diferentes, pero ambos son músicos
quienes como tantos otros poseyeron una intuición fundamental
respecto del sonido, sabiendo descubrir ese conjunto peculiar de
factores estéticos: (fonéticos, rítmicos, simbólicos, morfológicos)
que hacen que la música sea eso y no otra cosa. De estas obras y a
los efectos del presente trabajo recortaremos la producción musical
y dentro de éste recorte al lenguaje barroco-clásico-impresionista
y contemporáneo.
Proceso
Estocástico y Cadena de Markoff
En toda obra
musical barroca-clásica encontramos un sistema de probabilidades en
el cuál es más o menos fácil predecir lo temático y sus
sucesivas modificaciones. En estos sistemas intervenimos con nuestra
sensibilidad en la espera de sus resoluciones parciales o finales de
obra dentro de su tónica. En el transcurso de estas obras el
compositor introduce sucesivas rupturas de tonalidad (modulaciones)
y también de las estructuras temáticas a fin de ir logrando en
conjunto, un esquema de diferentes posibilidades de respecto de
todos los sonidos de la gama utilizables.
El sistema
moderno de la dodecafonía, sería, en el fondo, un sistema
de probabilidades, ya que el músico al elegir una serie de
sonidos en orden dado, rompiendo con las posibilidades tonales clásicas;
Instituyen un desorden o un “nuevo orden” que por contraste y
oposición con nuevos significados. Posiblemente estos nuevos
modelos musicales produzcan en nosotros un impacto estético de otra
clase que cualquier obra clásica (Ej.: 3ª Sinfonía de Beethoven o
la Primera de Brahms), pero observamos que aquellos se mueven en
otras direcciones, en búsquedas novedosas de estructuras de
discursos.
Webern ubicó
en una serie de doce sonidos el llamado “sistema dodecafónico”
que contiene en sí mismo una determinada cantidad de relaciones
internas comparables a la antigua tablilla:
S
A T
O R
A
R E
P O
T
E N
E T
O
P E
R A
R
O T
A S
Extraña
conjunción de discurso fundidos por la naturaleza amalgamante del
artista.
Moles (l942) en
“Theorie de l´information et percepción esthetique” indica que
la noción de la información es directamente proporcional a la
imprevisibilidad y distancia del significado. Plantea allí que, si
un lenguaje es rico en información, por su propia ambigüedad, es
difícil de decodificar (Ej. Wagner). En este lugar también
aparecería la música de vanguardia (Ej. Schönberg) la que por
absorción de todos los sonidos posibles, el máximo de utilización
de la gama y la intervención del azar en su proceso de composición,
ampliaría al máximo los significados posibles, pero también
aumentaría su incomprensión por lo menos para los oídos cuyas
costumbres preceptúales están ligados a la previsibilidad.
Es ésta la música
de nuestro tiempo, una obra compleja en cuanto a hecho sonoro y su
audición como discurso institucionalizado. Esta, valiéndose de
canales muy amplios y dejando pasar múltiples elementos producirían
una sensación de “ruidos”. Masas indiferenciadas de sonidos que
ultrapasan el umbral de la disociación operativa produciendo
emociones diversas entre las que la incertidumbre y un cierto nivel
de angustia ocupan el primer puesto.
Cuando se
ofrecen mundos caóticos o formales, aquellos desprovisto de placer
estéticos, el hombre tiende, por ahora, a seleccionar los últimos.
Las obras originales, abiertas a las nuevas experiencias, espontáneamente
solo pueden ser más fácilmente escuchadas, aceptadas y
comprendidas por los especialista u oyentes con criterios amplios.
La información generada por estas obras estará relacionada con su
valor y la estructura que la sostiene y la contiene.
En “Emotion
and Meaning in Music”, Meyer (l963) analiza el placer estético
sobre las bases del estructuralismo indicando el impacto
perspectivo emocional que se realiza sobre nuestra persona ante
estructuras musicales objetivas. Un mensaje que contiene determinada
información adquiere significado en cuanto sé re-organiza en el
oyente. Este autor propone circularmente el circuito siguiente:
Estímulo
– crisis – tendencia que surge – satisfacción – nuevo orden
– restauración del equilibrio (temporalmente perdido)
Aquí la música
como estimulo sonoro activas las tendencias, las inhibe y provee de
soluciones significantes. Este juego psicológico proveería de
significado al Discurso y Musical.
Tal como
venimos sugiriendo, el Proceso Estocástico surge de un sistema que
produce una secuencia de símbolos que concuerda con cierta
probabilidad, mientras que en la Cadena de Markoff este proceso esta
basado en que las probabilidades dependen exclusivamente de
acontecimientos precedentes.
El Proceso
Estocástico halla sus mejores representantes en la música de los
períodos barroco-clásico y romántico mientras que la Cadena de
Markoff sería la que mejor puede aplicarse al análisis de la música
de los periodos de pre-guerra (1ª Guerra Mundial) hasta la
actualidad.
En la Cadena de
Markoff en forma deliberada y con el fin de enriquecer el discurso
musical, el autor introduce en su obra elementos de incertidumbre.
Resulta obvio señalar que esta forma de escritura musical fue la más
rechazada en las diferentes obras, inclusive en la época romántica
o más aún postromántica por que se apartaba notablemente de los cánones
o patrones armónicos o rítmicos permitidos por los “maestros”,
que en general detectaban el poder que devenía de la Academia
Musical que imponía tonalidad, temas, cantidad de números
musicales, formas, etcétera.
Cualquier
innovador en estos órdenes era considerado peligroso al sistema
musical dominante. Pero fue por causa de estos creadores apartados
del camino habitual que la música como todo otro proceso artístico,
o inclusive científico, producen cambios que indican la posibilidad
de paradigmas novedosos. Nuestras necesidades eróticas dicen del
proceso de evolución, amalgama y transformación de experiencias
que cada vez más enriquezcan con nuevas formas el producir del
hombre. Generalmente los grandes artistas han violentados las normas
de su época e
introducido reformas en sus discursos que dieron como resultados
nuevas posibilidades formales y de contenido, estableciendo nuevos
modos sensibles.
Pueden
escucharse aún hoy, el reproche de la gente de esa época y también
hoy el rechazo del hecho de estas estructuras se organizasen en
forma inmediata en un medio cultural cuyo valor se daba en función
de la satisfacción final, de lo esperado, estimulando lo que se
llama “inercia psicológica”, ya que como hemos visto
anteriormente muchas formas del arte concurrían a coordinarse con
las exigencias culturales imperante.
Un ejemplo típico
de innovador, entre muchísimos que podemos encontrar en la historia
del Arte, sería Claude Debussy a quién, si lo examinamos de cerca
tal como lo haríamos con un ideograma chino o un jeroglífico
egipcio, veríamos emerger junto a la prosa poética de Maeterlinck
en quién en muchas oportunidades se inspiró, y a la vaguedad
atmosférica de un Monet, algo de un mundo de los sueños soñados
en esa realidad externa
que le sirve de fantástico soporte.
De
éste y otros fantasmas que pueblan el “Tempo” del hombre,
guiado por Euterpe y hermanada a las otras Musas, la Música es
una de las producciones más profundas del hombre, ya que
naciendo de sus propias intuiciones rítmicas vinculadas al cuerpo,
integrando su afectividad como melodía y su intelecto como
armonía, se traslada al medio en el que vive y a otros diferentes
comunicando a éstos y a aquellos, temas que
por ser humanos pertenecen al orden de lo susceptible de ser
nombrado, es decir al Universo
Jorge
G. Garzarelli - ph.D
Universidad del Salvador
george@sinectis.com.ar
1999
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