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290408 -
Facultad de Artes. Universidad de Chile
Abstract
Musical notation, a sign system, cannot replace music. The feature
of those signs extends itself, both, over an analogical and a
conventional sense. In a developped score, the musical performer
finds (according to the Peircean refference to the Object): Icons,
Index, Symbols. It causes emotional, energetic, logical effects.
Musical performance cannot be a mechanic deciphering of signs and
emission of sounds. This denotative level is to be taken in account,
by the musical 'criticizer', when he reflects (a semiotic process)
about the connotative aesthetic dimension of the musical performer
Motivaciones
¿Es creativa o repetitiva la ejecución musical? ¿Cuánto la
cabe a un intérprete en la construcción de lo artístico? ¿Qué
puede aportar en esta discusión el análisis de cómo funciona el
sistema de signos de la escritura musical?
Las reflexiones que siguen son un examen de las relaciones que
entabla un intérpre musical con la escritura musical, que le es
propuesta en la partitura. El campo examinado es el de la notación
musical tradicional. Un fenómeno éste que sigue vigente, pues
tanto la enseñanza musical como la difusión internacional del
mayor porcentaje de la música occidental depende de dicha notación
o escritura. Quedan, entonces, a un lado en este momento las músicas
no escritas (por transmisión oral, por registro directo en cinta u
otro medio análogo). Quedan, en parte, a un lado las escrituras no
tradicionales concebidas como poéticas particulares directamente
'imprecisas', por los compositores. Me refiero a las que proponen
expresamente una interpretación abierta por parte del intérprete.
Las herramientas semióticas proporcionadas por Charles S. Peirce
colaboran aquí al análisis.
El objetivo de esta indagación no es,
solamente, desentrañar
mejor el modo como está constituida en sus estructuras la escritura
o notación tradicional. Apunta de manera especial a comprender
mejor la tarea de la interpretación musical, a encontrar vías de
acceso al fenómeno de las connotaciones musicales a partir del
estudio de cómo funcionan, en ese campo, las denotaciones. En
tercer lugar, se dirige a la crítica musical con la intención de
dar a entender desde la lectura semiótica la complejidad del
procedimiento de la interpretación, los ajustes y libertades que
conducen a una versión musical en particular.
* Dos concepciones del signo
Como puntos de partida adopto dos caracterizaciones de la noción
de signo -entre tantas otras posibles-. Una corresponde a Charles
S. Peirce: propone que 'el signo está en lugar de otra cosa o
en lugar de alguien en ciertos aspectos o ciertas capacidades'. Si
examinamos la escritura musical de acuerdo con Peirce, podemos decir
en un sentido restringido que es un sistema de signos que está en
lugar de otra cosa, la música. Pero ese 'estar en lugar de' no
puede significar reemplazo bajo ningún aspecto importante. La
notación musical no reemplaza a la presencia sonora ni siquiera débilmente.
Si se considera, por ejemplo, la escritura verbal, ésta tiene la
capacidad de reemplazar a la presencia sonora lingüística, aun con
menguas de lado y lado. Se puede llegar al significado de una frase
escrita u oral por las vías cruzadas. Quiero decir, que el sentido
general de una proposición se alcanza por una u otra vía. Las
menguas son las respectivas ausencias de valores gráficos y fónicos
en un caso y otro. La música no es reemplazable por la escritura
musical. Otro tanto sucede en la arquitectura.
Por las mismas razones las relaciones entre fon.emas y
graf.emas (conceptos de Meyer-Eppler) son muy diferentes para
las lenguas naturales y el sistema musical. El sentido, como mencioné,
se alcanza desde cualquier fon en el lenguaje (varón, mujer, niño,
niña, joven, anciano), así como desde cualquier graf (escritura
manual, mecánica, sobre soportes diversos). No sucede así en música
(no es lo mismo graf y fon, no resultan ser 'lo mismo' los distintos
'fons': una melodía tocada con el violín es diferente
expresivamente de una tocada con un fagot). No hay tampoco
definiciones ni explicaciones posibles de unos signos por otros, no
se puede pensar en intercambiar un fragmento musical por otro.
Por su parte Max Bense presenta las cosas de este modo
: un signo es 'un metaobjeto artifical relacionado a
objetos fácticos'. Bense se compromete más con la 'relación' que
con el 'estar en lugar de'. Entonces, la partitura cumple la función
de 'metaobjeto complejo' y la obra musical funciona como 'objeto fáctico'.
Pero ¿en cuál de sus niveles? Una serie de preguntas remece el
tema; entre otras: la escritura musical como sistema ¿es 'signo' de
la sonoridad, o de la idea musical que respalda la sonoridad
particular de una obra determinada? En todo caso la concepción sígnica
de Bense permite incorporar con menos discusiones los signos y el
sistema de la notación musical.
* La escritura musical, un sistema mixto
El sistema de signos de la escritura musical se instala en
distinta forma en los dos niveles mentados -denotativo y
connotativo. En lo que corresponde al primero, dadas las características
de la notación musical, el intérprete tiene un margen amplio de
comprensión y realización. Las causas o razones de ello están en
la naturaleza mixta de la referida escritura.
Una relación que evidencia esa naturaleza mixta de la escritura
musical es la de la referencia del signo al Objeto (S=R (M,O.I). Es
decir al modo de la designación, al modo como el signo se relaciona
con su Objeto.
En la referencia del signo al Objeto: el lector musical
a) enfrenta signos analógicos/representativos y convencionales/presentativos;
por otra parte
b) debe adscribir a esos signos una interpretación que admite
variantes a veces muy apartadas unas de otras; y
c) debe reaccionar con operaciones técnicas, motrices, de
realización musical.
Esta referencia al Objeto en el complejo notacional musical
presenta los tres tipos descritos por Peirce; la he llamado mixta
porque los tres tipos coexisten en una misma partitura. Pero es
mixta, asimismo, porque los signos empleados en la notación
musical son de precisión diversa en cuanto a lo que apuntan. Por
ejemplo, una nota escrita en un punto de la pauta (do 3) es más
precisa que una letra que indica intensidad (FF) o una palabra que
indica expresividad (Adagio ma non troppo). Esos tres tipos de
designación son:
1 iconos
2 índices
3 símbolos
Daré a continuación ejemplos de los tres tipos de referencia
del signo al Objeto, los que a mi parecer se extienden en la
tricotomía:
O=1=Iconos : reguladores de intensidad
ornamentos (mordente, grupeto) iconos topológicos (según
terminología de Bense que distingue, además, los iconos
estructurales, materiales, funcionales)
O=2=Indíces:'da capo al segno' indica una posición precisa
en un lugar de la partitura, tal como lo puede hacer una señal
caminera.
O=3=Símbolos:1 la representación de la 'altura'
2 rasgos que describen el ritmo y sus modos
3 letras que simbolizan intensidad
4 líneas de compás, calderones, indicaciones metronómicas
5 palabras que describen rasgos expresivos Allegro, Largo,
Adagio...
Se percibe un desarrollo en dirección a la abstracción desde el
2.1 pasando por el 2.2 hasta el 2.3. La llamada terceridad en todas
las tricotomías se encuentra en un plano de abstracción mayor
respecto del primer tramo. Me refiero a que se puede intuir el
significado de un icono como el regulador de intensidad en cambio es
necesario estar informado sobre los ejemplos propuestos en 2.3.
* La lectura performática
Se puede aceptar, así, que el lector musical realiza una
decodificación compleja. Esta se complica, aún más, cuando la
lectura es performática, vale decir, implica realización
simultánea de lo escrito. Me refiero a las concomitantes
operaciones técnico- motrices. De allí se desprende que el campo
de la interpretación cubre tres funciones de efecto diferentes:
1- de tipo emocional
2-de naturaleza kinético-energética
3-de orden lógico.
Cuando esta relación es una interacción -como sucede en la
lectura performática- el lector musical enfrenta una
responsabilidad múltiple.
Me parece una prueba suficiente de que los signos musicales son
sui géneris, no pueden estar, entonces, 'en lugar de' más que como
registro imperfecto, circunstancial y condicionado.
Por otra parte, la revisión de la complejidad de designación
que enfrenta el lector musical performático en el nivel denotativo
crece proporcionalmente al pasar al nivel connotativo, es decir
cuando el sistema se transforma en plano de la expresión de un
plano superior del contenido. Cada versión realizada por un intérprete
en el plano de la realización cualitativa tonal (cualisigno) pasa a
transformarse en un token (sinsigno) de un Type (legisigno).
Este mundo llega al auditor que recibe el resultado y al
crítico musical como auditor especializado que ha asumido, además,
la misión de evaluar el resultado de semejante proceso
complejo. No estoy planteando la inefabilidad del desarrollo y su
resultado, estoy destacando, en cambio, que el crítico debe ser un
interlocutor válido, en cierto sentido simétrico en la conciencia
de ese resultado recibido. El análisis semiótico puede aportar un
punto de vista destacable en este caso.
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