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La abstracción postpictórica, fue por lo menos en
parte una continuación del expresionismo abstracto. El pop art
fue una reacción en contra y antes que nada, fue el Pop el que
tuvo mayor repercusión.
El surrealismo, con su atracción por lo subconsciente, fue
reemplazado por el dadaísmo, con su preocupación por las
fronteras del arte. Pero ésta no fue una elección puramente
intelectual. Había fuerzas dentro del expresionismo abstracto y
el informalismo, que impulsaban a los artistas hacia la nueva
moda. Por ejemplo, cuando el expresionismo abstracto comenzó a
agotar sus ímpetus, el prevaleciente interés en la textura llevó
a los artistas a experimentos cada vez más audaces con los
materiales.
Algunos de estos experimentos -con pintura acrílica- fueron
llevados a cabo por Morris Louis y llevaron hacia la abstracción
postpictórica. Pero la mayoría consistieron en la reexploración
de las posibilidades del collage. El uso del collage significó
un importante paso filosófico para un artista ya familiarizado
con la abstracción informal. En ésta, una textura interesante
era algo que el artista creaba, pero las adiciones de collage
llegaban a su mano ready made (objetos ya hechos); y la idea del
"ready-made" de Marcel Duchamp fue una de las innovaciones
principales del dadaísmo. El collage había sido inventado por
los cubistas como medio para explorar las diferencias entre la
representación y la realidad. Los dadaístas y los surrealistas
habían extendido grandemente sus alcances y, en particular, los
dadaístas lo encontraron especialmente análogo y alineado con
sus preferencias por un antiarte. En manos de la generación de
postguerra, el collage se desarrolló como "arte de assemblage",
un medio para crear obras de arte casi totalmente a partir de
elementos preexistentes, donde la contribución del artista
habría de encontrarse más en establecer conexiones entre
objetos, poniéndolos juntos, que en hacer objetos ab-initio.
En 1961, el Museo de Arte Moderno de Nueva York organizó una
importante exposición bajo el título "El Arte del Assemblage".
William C. Seitz señaló en su introducción al catálogo: "La
actual ola de assemblage. .marca un cambio del arte subjetivo,
fluidamente abstracto, hacia una revisada asociación con el
medio ambiente. El método de yuxtaponer es un vehículo apropiado
para expresar sentimientos de desencanto por el resbaladizo
idioma internacional en que ha tendido a manifestarse la
abstracción libremente articulada y los valores sociales que
esta situación refleja".
El assemblage fue importante también por otra razón. No sólo
proveía un medio de transición del expresionismo abstracto a las
aparentemente muy diferentes proposiciones del pop art, sino que
trajo una recon-sideración radical de los formatos dentro de los
cuales podían operar las artes visuales. Por ejemplo, el
assemblage daba un punto de partida para dos conceptos que
habrían de ser cada vez más importantes para los artistas: el
medio ambiente y el happening.
Por supuesto, algunos practicantes del assemblage no se
apartaron mucho de sus fuentes originales. Las exquisitas cajas
hechas por Joseph Cornell, con sus yuxtaposiciones poéticas de
objetos, y los ingeniosos collages de Enrico Baj son cosas que
exploran los recursos de una tradición, sin buscar ampliarlos
muy radicalmente. Otros artistas no estaban satisfechos con
esto. La mayoría de ellos caen en la categoría que ahora casi
melosamente se ha dado en llamar "neodadá". Uno preferiría
decir, casi, que son a menudo artistas que, con lo que hacen,
quieren explorar la idea de lo mínimo, lo inestable, lo efímero.
En Norteamérica, los dos exponentes más discutidos del neodadá
han sido indudablemente, Robert Rauschenberg y Jasper Johns. De
los dos, Rauschenberg es el más variado y Johns el más elegante;
esta elegancia es una parte genuina, aunque algo incómoda de
tener en cuenta para cualquier discusión sobre lo que estos
artistas representan.
Rauschenberg nació en Texas en 1925. A fines de la década del
cuarenta estudió en la Academie Julien en París, y luego, con
Albers trabajó en el Black Mountain College. A principios de la
década del cincuenta, Rauschenberg pintó una serie de cuadros
completamente blancos donde la única imágen era la propia sombra
del espectador.
Más tarde preparó una serie de cuadros enteramente negros.
Ninguno de estos desarrollos era único. El pintor italiano Lucio
Fontana (Nació en 1899 en Rosario, Prov. de Santa Fe. Estudió en
la Academia Brera de Milán. En 1946 publicó en Buenos Aires el
Manifiesto Blanco) hizo una serie de telas totalmente blancas en
1946; el francés Yves Klein exhibió sus primeros monocromos en
1950. Después de estos experimentos con el minimismo,
Rauschenberg comenzó a moverse hacia la "pintura de
asociaciones", un modo de creación en donde una superficie
pintada se combina con varios objetos que están fijados a esa
superficie. A veces las pinturas se desarrollan en objetos
tridimensionales que se sostienen solos, tales como la famosa
cabra embalsamada que ha aparecido en tantas exposiciones del
arte norteamericano contemporáneo. Una pintura hace uso de un
equipo de radiofonía funcionando; otra, de un reloj. El artista
también ha usado imágenes fotográficas, que son estampadas
directamente sobre la tela.
La filosofía estética que informa sobre esto es esencialmente la
del compositor experimental John Cage, a quien Rauschenberg
conoció en Carolina del Norte. Una de las ideas básicas de Cage
es la de "desenfocar" la mente del espectador: el artista no
crea algo separado y cerrado, sino que en cambio hace algo para
que el espectador se vuelva más abierto, más consciente de sí
mismo y de su medio. Dice Cage: "Nueva música; nuevo escuchar.
No un intento para comprender algo que está siendo dicho, ya
que, si se dijese algo, se daría a los sonidos formas de
palabras. Sólo una atención a la actividad de los sonidos".
Una pintura típica de Rauschenberg, como la enorme Barcaza
pintada en 1962, es una especie de ensueño al que se invita a
unirse a los espectadores; un flujo de imágenes que no son
necesariamente fijas e inmutables. Cage comenta la "cualidad del
encuéntro" entre Rauschenberg y los materiales que usa; uno
puede comparar esto con la manera en que trabajaba Kurt
Schwitters. Pero Rauschenberg es un Schwitters que ha pasado a
través de la experiencia expresionista abstracta.
Lo mismo, ya que estamos, es Jasper Johns, a pesar de que la
obra de Johns da la impresión de una mayor disciplina. Johns es
más que un irónico. Una obra, titulada Las Sonrisas Críticas, es
un cepillo de dientes fundido en metal maleable, colocado sobre
un zócalo del mismo material. A diferencia de Rauschenberg,
Johns es conocido principalmente por el uso de imágenes simples,
triviales: un conjunto de números, un blanco, un mapa de los
Estados Unidos, una bandera norteamericana. El tema de estas
imágenes es en gran parte la falta de tema, el espectador busca
un significado específico, el artista está principalmente
preocupado en crear una superficie.
En lo que concierne al manejo de la pintura, Johns es un maestro
de técnica. La forma en que trabaja Johns sugiere también
relaciones con otras cosas, además del pop art. Al igual que
Kenneth Noland, está interesado en la inercia pictórica, por
ejemplo. Una de las razones para elegir modelos triviales es el
hecho de que ya no generan más energía. Está interesado también
en la idea de la pintura como objeto, más que como
representación. En algunos casos ha utilizado dos telas unidas
por el borde con un par de bolas de madera introducidas entre
ambas, de manera que vemos la pared detrás en el punto en que se
unen. Otras obras tienen añadidos: una regla, una escoba, una
cuchara.
De la descripción de las actividades de estos dos artistas,
resulta que ellos representan un alejamiento de la pintura
"pura". Aún para Johns, a pesar de todo su virtuosismo, la
pintura no es más que un medio para lograr ciertos resultados,
que posiblemente se consigan también de alguna otra manera.
Rauschenberg ha estado por años asociado a la compañía de baile
Merce Cunningham: actúa con ellos además de diseñar vestuarios y
escenarios, y evidentemente esto es una parte tan central e
importante de su actividad como lo es la pintura. Una de las
direcciones sugeridas por una pintura como Barcaza es el paso
hacia el cuadro vivo, obra de arte que rodea o casi rodea al
espectador. Las obras voluminosas y feroces de Edward Kienholz
son un ejemplo.
Kienholz también representa un aspecto de la tendencia que se
llama ahora a menudo "funk", o "funk art" : el gusto por lo com-plejo,
lo enfermo, lo raído, lo gro-tesco, lo aparente, lo viscoso, lo
abierta o encubiertamente sexual, como oposición a la impersonal
pureza de gran parte del arte contemporáneo.
Quizá porque ofrece este tipo de alternativa, el "funk art" ha
demostrado ser más que una moda pasajera y ha sido responsable
de algunas de las más alarmantes imágenes de la década del
sesenta. -Cosas como canapé, de Bruce Conner en 1963, que
muestra el cadáver-de alquien aparentemente asesinado y
desmembrado sobre un destartalado sofá victoriano, o Muerte de
un hippie, de Paul Thek, o varios cuadros vivos del inglés Colin
Self. Es típico también otro cadáver, una figura titulada
Víctima Nuclear.
En Europa, un equivalente de los neodadaístas norteamericanos es
ofrecido por lo que a veces se llama "nuevo realismo", que sigue
al movimiento fundado por el crítico francés Pierre Restany,
junto con Yves Klein y otros. Restany sostiene que "el nuevo
realismo registra la realidad sociológica sin ninguna intención
polémica".
Lo que significa esto quizá pueda deducirse de la obra de Arman,
quien fue uno de los adherentes del grupo. La obra más
característica de Arman consiste en la acumulación al azar de
objetos, pero objetos de Ia misma clase, encerrados en plásticos
transparentes. Estas acumulaciones pueden presentarse como
paneles, o ser tridimensionales. Por ejemplo. Arman ha hecho un
torso de mujer en plástico, lleno de guantes retorcidos. Otro
artista atraído por lo sistemático es Christo, quien es más
conocido por sus paquetes, objetos sólidos misteriosos, que a
veces sugieren y a veces esconden lo que está envuelto en ellos.
La principal personalidad entre estos europeos neodadaístas fue
indudablemente el fallecido Yves Klein. Klein es un ejemplo de
un artista que fue importante por lo que hizo -el valor
simbólico de sus acciones- más que por lo que realizó. Uno ve en
él un ejemplo de la creciente tendencia en la que la
personalidad del artista es su única creación, verdadera y
completa.
Klein nació en 1928. Fue músico de jazz, rosacruz y experto en
yudo (estudió yudo en Japón y escribió un libro sobre el tema
que todavía es un texto fundamental). En el yudo, los oponentes
son considerados colaboradores y es esta noción la que parece
subyacer en gran parte del pensamiento de Klein sobre el arte.
Lo mismo pasa con el deseo de "alejarse de la idea del arte".
Klein dice: "La esencia de la pintura es ese algo, ese
«pegamento etéreo», ese producto intermedio que segrega el
artista con todo su ser creativo y que él tiene el poder de
colocar, incrustar e impregnar dentro de la materia pictórica de
la pintura".
Además de crear los monocromos ya mencionados, Klein adoptó
varios métodos no ortodoxos de producir obras de arte. Por
ejemplo, usó un lanzallamas, o la acción de la lluvia en una
tela preparada. (Llamó Cosmogonías a las pinturas producidas por
los elementos). Bajo su dirección, muchachas jóvenes,
embadurnadas con pintura azul, se echaron sobre la tela
extendida sobre el suelo. La ceremonia fue llevada acabo en
público, mientras veinte músicos tocaban la Sinfonía Monótona,
una única "nota" mantenida durante diez minutos que se alternaba
con diez minutos de silencio. La ejecución de estas Improntas
está documentada en el film Mondo Cane. En otra ocasión -en
París en 1958- Klein ofreció una exposición de vacíos: una
galería pintada de blanco, con todo el mobiliario eliminado y un
Guardia Republicano en la puerta. Llegó Albert Camus y escribió
las palabras "con el vacío, plenos poderes" en el libro de
visitas. Hubo miles de otros visitantes al vernissage, tantos
que casi causan un tumulto. Otra de las ideas de Klein era
ofrecer en venta "zonas de sensibilidad pictórica inmaterial".
Eran pagadas con hojas de oro, que el artista tiraba
inmediatamente al Sena, mientras el comprador quemaba su recibo.
Estas acciones tienen una cierta rectitud poética en sí,
cualidad a menudo ausente de los happenings más chapuceros y más
elaborados que tenían lugar en Nueva York. Klein, en la época de
su muerte en 1962, parecía estar en el punto de unión entre un
cierto número de diferentes tendencias. Está la conexión
evidente con los dadaístas originales y también con ciertos
artistas contemporáneos que se encuentran en los límites del
dadá, tales como Lucio Fontana, cuyos propios experimentos con
monocromos se convirtieron en las más familiares telas tajeadas.
Las "líneas" de Piero Manzoni también recuerdan la obra de Klein:
pinceladas únicas, ininterrumpidas, que
se desenvuelven en largas tiras de papel. Todas éstas, a su vez,
están relacionadas de una manera más general con la tendencia
hacia lo minimista en escultura. Por otro lado, Klein, tanto
como Johns y Rauschenberg, es uno de los profetas del pop art.
Su uso de la monotonía, de lo indiferenciado, le da algo en
común con Andy Warhol, por ejemplo.
Pero sóló hay algo en común. El neodadá y el pop art no son
idénticos, si bien el neodadá incluye pop. Los artistas de
quienes he hablado hasta ahora no son, según mi punto de vista,
genuinos practicantes del pop, a pesar de que su obra ha sido
incluida en exposiciones y discutida en libros bajo ese rótulo.
Los factores que crearon el pop art no son universales sino que
tenían mucho que ver con la cultura urbana de Inglaterra y
Norteamérica en los aõs después de la guerra. Sólo los artistas
que estuvieron en íntimo contacto con esa cultura, captaron su
tono e idioma especial de todos los estilos de posguerra, es
éste el que más visiblemente tiene "vivencia local y nombre".
Después de que el pop se apuntó el éxito inicial, muy
naturalmente ejerció influencia en otras partes. Muchos de los
artistas conectados con el "nuevo realismo" de Pierre Restany
juguetearon con él. Están, por ejemplo, las figuras fotográficas
de Michelangelo Pistoletto adheridas a fondos espejados en los
que el espectador se ve reflejado a sí mismo, completando así la
composición; y las hábiles parodias de pintores como Prud'hon
hechas por Martial Raysse. En una versión del Cupido y Psique de
Prud'hon, titulada Cuadro simple y dulce, Cupido sostiene con
sus dedos un corazón de neón. El joven francés Alain Jacquet usa
imágenes fotográficas de una manera que recuerda tanto a Warhol
como a Lichtenstein.
Los japoneses han estado igualmente ansiosos de ponerse al nivel
del pop. Tomio Miki ha hecho una especialidad de las orejas
fundidas en aluminio, como Warhol la ha hecho de las imágenes de
Marilyn Monroe repetidas infinitamente. Al examinar estos
trabajos, sin embargo, uno se da cuenta de que el compromiso con
el medio ambiente urbano no es tan inmediato como parece ser en
el caso de los artistas pop líderes ingleses y norteamericanos.
Ahora parece estar generalmente aceptado que el pop art, en su
definición más aproximada, comenzó en Inglaterra y brotó de una
serie de discusiones que tuvieron lugar en el Instituto de Artes
Contemporáneas en Londres, en un grupo que se llamó a sí mismo
Grupo Independiente. Incluyó artistas, críticos y arquitectos,
entre ellos Eduardo Paolozzi, Alison y Peter Smithson, Richard
Hamilton, Peter Reyner Banham y Lawrence Alloway. El grupo
estaba fascinado por la nueva cultura popular urbana y
particularmente por sus manifestaciones en Norteamérica. En
parte, eso era un efecto retardado de la guerra, cuando
Norteamérica había parecido a los artistas de Inglaterra un
Eldorado de todas las cosas buenas, desde el nylon a los coches
nuevos. Pero también, en parte era una reacción contra el
romanticismo solemne; la atmósfera de grandes esfuerzos que
había prevalecido en el arte británico durante la década del
cuarenta.
En 1956 el grupo fue responsable de una exposición en la
Whitechapel Art Gallery que se llamó "Esto es mañana". Dividida
en doce secciones, la exhibición fue diseñada para atraer al
espectador a una serie de ambientes. En su libro sobre el pop
art, Mario Amaya señala que el aspecto ambiental probablemente
deba algo a la exhibición de Richard Buckle del Ballet Diaghilev,
que tuvo lugar en Londres en 1954, y que usó la excusa de un
tema teatral para ofrecer un gran despliegue teatral.
Desde el punto de vista del futuro, sin embargo, probablemente
la parte más significativa de "Esto es mañana" fue un display
suministrado por Richatd Hamilton a la entrada, -un collage
titulado "¿Qué es es lo que hace que los hogares de hoy sean tan
diferentes, tan atractivos?"
En el cuadro hay un hombre musculoso de una revista de
fisiculturismo y una desnudista con lentejuelas en los pechos-.
El musculoso lleva un chupetín gigante con la palabra POP en
grandes letras. Con esta obra se crearon muchas de las
convenciones del pop art, incluso, el uso de imágenes prestadas.
Hamilton ya sabía claramente lo que él creía que debía de ser un
verdadero arte moderno. Las cualidades que estaba buscando eran,
así lo dijo en 1957, popularidad, transitoriedad, desechabilidad,
ingenio, sexualidad, artimañas y atractivos. Debía ser de bajo
costo, producido en masa, joven y resultar un Gran Negocio.
Éstas eran las cualidades que los artistas pop ingleses que la
década del sesenta habrían de adorar posteriormente. Pero
admitida la prioridad de Hamilton y la del Grupo Independiente,
todavía es algo difícil probar que el arte surgió directamente
de sus actividades. De todos los artistas que pertenecieron a
este grupo, el propio Hamilton es el único que se puede
clasificar como pintor pop. Además, está el hecho de que siempre
fue un trabajador muy lento y que, en este período, muy poco de
su obra habría de ser visto en Inglaterra.
Hay otros dos pintores que podrían titularse como "transicionales".
Los dos están entre los más interesantes que produjo Gran
Bretaña en los años recientes. Ambos fueron estudiantes del
Royal College of Art, a mediados de la década del cincuenta. Uno
es Peter Blake, que se clasificaría a sí mismo sin duda alguna
como "realista".
La obra de Blake representa, en medio del siglo veinte, un
retorno a la tradición de los prerrafaelistas. Como los
prerrafaelistas, es nostálgico, pero no del medioevo. Cuando
mira hacia atrás es hacia la cultura popular de mediados de la
década del cuarenta y del cincuenta. A diferencia de otros
pintores pop, a Blake siempre le preocupa estar algo fuera de
moda. Su casa está repleta de recuerdos, postales, souvenirs de
la playa, juguetes, chirimbolos de todo tipo y de todo esto se
destila una poesía muy personal.
Richard Smith representa una actitud que es casi totalmente
opuesta a ésta. Como estudiante, pintaba en un estilo figurativo
que fue influido por el Euston Road School y los pintores de
"Pileta de Cocina". Todavía estaba en el Royal College en la
época de "This is Tomorrow" y en él, por lo menos, la exposición
tuvo una evidente influencia. Durante 1957 a 1959, compartió un
estudio con Peter Blake, pero en 1959 se fue a Norteamérica, y
ha dividido su tiempo desde entonces entre Inglaterra y Estados
Unidos. Los primeros trabajos típicos de Smith, estaban basados
sobre los envases. También fue influido por la fotografía en
color, del tipo que se encuentra en revistas como Vogue.
Su sensibilidad al color ha permanecido inalterada a través de
subsecuentes cambios de estilo. Él mismo describe su color como
"dulce y suave", y habla de querer dar "un sentido general de
florecimiento, madurez y suavidad luminosa", pero las propias
pinturas se han desprendido en su mayoría de cualquier
asociación manifiesta
con el pop, a pesar de que algunas telas están estiradas sobre
marcas tridimensionales que podrían ser una última, remota
reminiscencia de las formas del envase. Lo que ha hecho Smith es
pasar a través de la experiencia del pop art para llegar después
de ésta a una posición que se aproxima a la de los pintores
coloristas norteamericanos. Su cambio a la pintura acrílica, en
1964, fue un importante paso en este proceso.
Debido a que se había establecido exitosamente en Nueva York,
Smith significó mucho para sus colegas ingleses, como ejemplo y
como influencia. Cuando volvió a Inglaterra en 1961, llevó
consigo información al minuto sobre las actividades de pintores
como Jasper Johns que impactaron a artistas tales como Peter
Phillips y Derek Boshier. Smith ya había absorbido la
indiferencia norteamericana a las limitaciones convencionales de
formato, y el sentido norteamericano de la escala, por ejemplo.
La fecha clave en el pop británico fue 1961, no tanto por la
reanudación del contacto de Smith con los artistas británicos
sino a causa de la exposición de los jóvenes contemporáneos que
tuvo lugar ese año. Esta produjo quizá la máxima sensación entre
todas las exhibiciones de estudiantes que tuvieron lugar desde
la guerra.
La razón era la presencia de un grupo de jóvenes artistas del
Royal College of Art: Phillips, Boshier, Allen Jones y David
Hockney. Exponiendo con ellos estaba un estudiante
norteamericano un poco mayor que ellos: R. B. Kitaj. Kitaj, como
Smith, tenía un conocimiento de primera mano sobre las técnicas
norteamericanas y apadrinó la nueva obsesión por la fantasía
popular, entre sus compañeros de estudios.
Una de las debilidades del pop art británico fue su fácil y
rápido éxito. Inglaterra, en lo que concernía a las artes
visuales, estaba finalmente separándose de su insularidad (en su
literatura, la insularidad habría de durar mucho más) .El
hedonismo de fipes de la década del cincuenta había echado
raíces y los nuevos artistas parecían ofrecer precisamente el
arte alegre, desprejuiciado, centrado en el placer, que calzaba
con la tónica de la época. Pero los artistas modernos con algo
de talento todavía estaban en pañales y los jóvenes leones del
pop no encontraron mucha competencia.
Bien pronto quedó claro que los artistas que se agruparon tras
su espectacular debut en la muestra de Jóvenes Contemporáneos,
eran temperamentalmente muy diferentes. Phillips era el más
genuinamente interesado en la imaginería popular, pero la usó en
una forma rígida y dogmática. Boshier cayó bajo la influencia de
Richard Smith y se desvió de la imaginería figurativa en
dirección al pop art. Más caprichosos y personales que
cualquiera de estos dos, fueron Hockney y Jones.
Hockney es un artista que tuvo un desarrollo interesante aunque
algo errático. Comenzó como el Niño Prodigio del arte británico.
Su estilo de vida fue famoso instantáneamente; su cabello rubio
teñido, anteojos redondos y saco de lamé dorado crearon -o
contribuyeron a crear- una personalidad que atrajo incluso a
personas que no estaban vitalmente interesadas en la pintura. En
este sentido, forma parte del desarrollo general de la
culturinglesa, que fue simbolizada por la repentina y enorme
fama de los Beatles. Pero también estaba claro que Hockney
estaba precozmente dotado. En sus primeros trabajos adoptó un
estilo de historieta Faux-Naïf, que debía mucho a los dibujos
para niños. A menudo estos primeros cuadros tienen una
deliciosa, muda ironía.
Algo de la obra más característica de Hockney en esta época,
deberá encontrarse en sus reproducciones. La serie de grabados
titulada The Rake's Progress cuenta sus reacciones al mundo de
ensueño de Norteamérica, que visitó por primera vez en 1961.
Refleja actitudes profundamente ambiguas. El comentario es a
menudo agudo -la escena del manicomio, por ejemplo, muestra un
grupo de autómatas gobernados por una radio a transistores que
se ha convertido en parte de su anatomía- pero el tono general
de la serie es de ávido placer. Hockney ha pasado gran parte de
su tiempo en Norteamérica desde entonces y le gusta
particularmente el sur de California.
Al poco tiempo, la situación precaria de estos primeros trabajos
fue amenazada. La pintura de Hockney se volvió progresivamente,
seca, cada vez más preocupada con una especie de neoclasicismo.
Algunas pinturas de paisajes californianos del período
intermedio -casas estilo rancho, con regadores haciendo grandes
arcos sobre los jardines, piletas de natación con arabescos
estilo art-nouveau en el agua- son desconcertantemente opacas
cuando se comparan con su obra anterior. Los críticos
norteamericanos las han comparado con el realismo de Edward
Hopper. No es seguro que ahora se intente una ironía más
estricta, una sátira sobre la vida burguesa y complaciente de
los suburbios de Los Angeles. En conjunto uno sospecha que no.
Allen Jones, como Hockney, es un artista cuya obra del principio
era cautivante porque irradiaba un aire de placer no contaminado
por el humor satírico. El más "pictórico'. de todos los artistas
pop ingleses, en lo que concierne al color, parece haber
aprendido mucho de Matisse. También tiene una deuda con el
orfismo de Robert Delaunay. Jones es un artista menos narrativo
que Hockney: está interesado metamorfosis, transformaciones,
ambigüedades visuales. Una serie de Hermafroditas (Imágenes
masculina/femenina fundiéndose una en otra en la misma tela)
parecen particularmente características de su obra. Jones ha
mostrado una fantasía particularmente diestra e ingeniosa con
las telas modeladas: una serie de pinturas de Medallas de Boda,
hechas en 1963, está compuesta por altas telas verticales a las
que se les añaden telas octogonales.
Jones se asemeja a Hockney pero algo menos feliz, a causa de que
él parece también estar teniendo dificultades en profundizar y
desarrollar su obra, la cual tiene tendencia a tornarse cada vez
más dura y más estridente; el color parece estar abandonando la
confortable tradición de "bellas artes" de los fauves. Esto
muestra una extrema estrechez de contenido.
El artista insiste en que el tema de su obra ha sido siemprede
interés secundario para él, pero uno se vuelve cada vez más
consciente de su insistente trivialidad, la que no parece haber
sido adaptada con ningún propósito doctrinario en mente.
Nadie puede acusar a la obra de R. B. Kitaj de falta de
complejidad. El término "pop" debe estirarse bastante para
abarcar su obra. Kitaj es un artista hermético; la mejor
comparación es literaria: sus pinturas son a menudo como los
Cantos de Ezra Pound. En ellos uno encuentra densos modelos de
imaginería ecléctica. A menudo el pintor requiere que el
espectador intente y logre su propia experiencia. El catálogo de
una de las infrecuentes exposiciones de Kitaj tiende a apilar
nota sobre nota, en el intento de explicar la complejidad de la
fuente de sus materiales.
Es más posible que estas fuentes sean The Journal of the Warburg
lnstitute que una historieta favorita. El enfoque hacia la obra
de Kitaj debe ser intelectual.
Es un dibujante competente pero no abrumadoramente excelente y
como colorista es más bien seco. Ya que su pintura es casi una
forma de literatura, parece que a menudo sus grabados son más
exitosos que sus pinturas y una gran parte de su reciente
producción ha sido gráfica, principalmente estampados sobre
seda, en los que usa este flexible medio con gran ingenio.
Hay uno o dos artistas más en Inglaterra que también han sido
relacionados por los críticos con el movimiento pop, aun cuando
lestán algo apartados del resto.
Uno es Anthony Donaldson, que usa la fantasía pop -muchachas
desnudas o casi desnudas- como componentes de cuadros que están
más cerca de la pintura abstracta, de "hard edge" que del propio
pop art. Esto es porque las muchachas, no son generalmente más
que siluetas y las siluetas ocupan su lugar entre otras formas
en la composición. Cuando se omiten las muchachas, como en los
cuadros más recientes de Donaldson, el efecto es casi el mismo.
Otro es Patrick Caulfield, algo más joven que los otros miembros
de la "generación pop". No dejó el Royal College of Art hasta
1963. Caulfield es considerado más como pintor de clisé que como
pintor pop. Su tema típico es la reproducción para vender en las
grandes tiendas, el tipo de imagen que aparece comúnmente en
impresiones baratas, en bandejas de plástico o en los juegos que
invitan al aficionado a "pintar con números". Cada forma que
usa, cada objeto que representa, está descripto por una línea
dura invariable, que parece como si hubiese sido impresa más que
pintada. Igualmente el color está sin modulaciones. Caulfield
intenta explorar la relación entre las bellas artes y la cultura
de masas y particularmente las formas de ver, carentes de base,
que la cultura de masasparece alentar. De esta manera no está
completamente comprometido con el genio del pop, sino que es
casi un despiadado crítico de éste.
El éxito del arte contemporáneo australiano en
Londres, en los años de posguerra, fue uno de los fenómenos del
acontecer artístico. La punta de lanza de este éxito fue Sidney
Nollan, y los cuadros que hicieron su fama fueron una serie
dedicada a las andanzas del delincuente australiano Ned Kelly.
Las primeras pinturas NedKelly datan de 1940 y, de esta manera,
anteceden al pop por algunos años. En ellas, Nolan, que había
sido un pintor abstracto, impuso un nuevo estilo Faux- Naïf como
vehículo para un nacionalismo australiano algo sofisticado. Si
uno compara los cuadros Ned Kelly con la Rake's Progress de
Hockney, las similitudes son claras. La diferencia es que
Nolan todavía está tratando de buscar sus raíces en una nación,
mientras que Hockney se compromete con una cultura: es el
nacionalista de un estilo o gusto. Tanto Hockney como Nolan son
artistas persuasivos, quizá demasiado. La obra de Nolan ha
vacilado desde que éste se afincó en Inglaterra y empezó a dejar
atrás su tema original.
Otros pintores australianos, como los hermanos Arthur y David
Boyd, han mostrado una similar inhabilidad para romper
exitosamente con la imaginería australiana.
La posición de la pintura australiana como una especie de pre
POP es interesante tanto en el contexto norteamericano como en
el inglés, porque está claro que hay una buena dosis de
nacionalismo en el pop art norteamericano o, quizás, es evidente
que el nacionalismo contribuyó a su repentino y abrumador éxito.
Los artistas pop norteamericanos fueron descubiertos y
promocionados por coleccionistas y marchands. Los críticos y
teóricos se quedaron muy atrás de estos entusiastas.
Evidentemente el ambiente artístico norteamericano consideraba y
en cierta medida todavía parece considerar, el triunfo del pop
art como un rechazo de sí mismo y de la dirección que había
elegido fomentar. Un líder defensor del expresionismo abstracto,
Harold Rosenberg, dijo lo siguiente sobre el nuevo estilo:
"Ciertamente el Pop Art ganó el derecho de ser llamado
movimiento a través del número de sus adherentes, su fuerza
imaginativa, la cantidad de charla que generó". Pero si bien el
expresionismo abstracto tenía demasiado poder de permanencia, el
pop muy probablemente tenía demasiado poco. Su superficialidad
congénita, aun teniendo la ventaja de permitir al artista un
campo casi ilimitado de temas familiares para explotar (
cualquier cosa, desde servilletas hasta tarjetas de crédito) ,
desembocó en una monotonía cualitativa que podía causar que el
interés en otro chiste más de este tipo se desvaneciese de la
noche a la mañana. El expresionismo abstracto todavía sobresale
en calidad, significado y capacidad para producir obras nuevas;
sumando la producción de sus veteranos a la de alguno de los
nuevos artistas, continúa ocupando el primer lugar en la carrera
de obstáculos que podríamos llamar: «¿Y ahora qué sigue?».
En efecto, el pop art desafió al expresionismo abstracto -o
pareció desafiarlo- de tres formas diferentes. Era figurativo
donde el expresionismo abstracto era principalmente abstracto;
era más "nuevo" que expresionismo abstracto, y era "más
norteamericano".
Los principales artistas pop norteamericanos -Dine-Oldenburg-Rosenquist-Lichtenstein
y Warhol- diferían grandemente unos de otros. Jim Dine y Claes
Oldenburg eran los más próximos a los neodadaístas. Dine, en
especial, tiene dos cualidades que lo relacionan muy
próximamente a Rauschenberg y Johns: es esencialmente un pintor
de combinado o asemblage y su tema es la realidad en sus
diferentes variantes. En una obra típica de Dine, un objeto u
objetos 'ready-made" -una prenda de vestir, una palangana, una
ducha, algunas herramientas- se asegura a la tela y se le crea
un entorno con pintura aplicada libremente. A menudo, cualquier
cosa que se muestre está cuidadosamente rotulada con su nombre.
Oldenburg también experimenta con los efectos del
desplazamiento. Sus objetos oscilan entre los dominios de la
escultura y la pintura. Estos objetos abarcan desde cosas tales
como hamburguesas gigantes a modelos blandos de palanganas y
batidoras. A menudo estas cosas están hechas de plástico relleno
con telgopor. Dice Oldenburg: "Uso imitaciones naivës. Esto no
es porque no tenga imaginación o porque quiera decir algo sobre
el mundo de cada día. Yo imito: 1) objetos y 2) objetos creados:
por ejemplo, signos, objetos hechos sin la intención de hacer
«arte» y que en forma
naivë contienen una magia funcional contemporánea. Intento
llevarlos aun más lejos a través de mi propia naiveté, que no es
artificial. Es más, quiero decir: cargarlos más intensamente,
elaborar su referencia. No intento hacer «arte» con ellos. Esto
debe
entenderse. Los imito porque quiero que la gente se acostumbre a
reconocer el poder de los objetos, una finalidad didáctica".
Por lo tanto, él también está interesado en la realidad, con el
añadido de un elemento de totemismo: James Rosenquist y Roy
Lichtenstein difieren de Dine y Oldenburg porque, en gran
medida, aceptan las limitaciones de la superficie plana y porque
son formalistas. Por el momento, parece ser Lichtenstein el que
ha sido elevado a un nivel por sobre los otros.
No es tan hostil a la palabra "arte" como lo es Oldenburg. Dice,
por ejemplo, que "el arte se trata de percepción organizada".
Añade que el acto de mirar una pintura "no tiene nada que ver
con cualquier forma externa que tome la pintura, tiene que ver
con la manera de construir un molde unificado para verla".
La obra inicial de Lichtenstein está basada sobre las tiras de
historietas; incluso se reeproducen minuciosamente los puntos
que son parte del proceso barato de impresión en color. El
artista dijo una vez durante una entrevista: "Pienso que mi
trabajo es diferente a las tiras cómicas, pero yo no lo llamaría
transformación.Lo que hago es forma, mientras que la tira cómica
no está formada en el sentido en que estoy usando la palabra;
las historietas tienen formas, pero no ha habido esfuerzo para
hacerlas intensamente unificadas. El propósito es diferente, uno
intenta describir y yo intento unificar. Ymi obra es realmente
diferente de las tiras cómicas en que cada marca está realmente
en un lugar diferente, a pesar de lo leve que la diferencia
parezca a algunos".
Es decir, la imaginería es en parte una estrategia, un medio
para unificar la superficie del cuadro. Otra finalidad puede
verse con máxima claridad en la serie de Pinceladas: versiones
congeladas, minuciosas ( en la técnica de la tira cómica) de las
marcas que un pintor expresionista abstracto habría hecho con
una pasada de pincel. La serie es un experimento en "supresión",
palabra que aparece bastante a menudo en la conversación de
Lichtenstein.
También es un intento de hacer que el público ponga en duda su
propia escala de valores.
Esto nos lleva al problema de los valores ofrecidos por los
propios artistas pop. Uno de los aspectos más característicos y
más preocupantes del pop art es el hecho de que, a pesar de ser
figurativo, a menudo parece ser incapaz de usar la imagen de
primera mano. Para ser viables, sus imágenes deben haber sido
procesadas de alguna manera. Rosenquist dice: "Trato la imagen
del cartel publicitario tal cual es. La pinto como reproducción
de otras cosas. Trato de alejarme la más posible". Sus trozos y
pedazos de imágenes publicitarias están mezclados de manera tal
que producen un efecto abs-
tracto. Similarmente, los desnudos de Tom Wesselmann se han
vuelto crecientemente arbitrarios, siluetas chatas donde se
desvanece la presencia humana.
Se puede hacer una comparación entre Rosenquist y Larry Rivers,
artista que se define mejor como "casi pop". Rivers es un
artista seductor; pinta de una manera que deleita a los
admiradores de los impresionistas y que, en particular, parece
deber mucho a Manet.
Las imágenes de que se ocupa a veces recuerdan al pop, porque
Rivers está interesado en temas tales como el envase, el diseño
de billetes de Banco y así sucesivamente. Pero siempre le
preocupa hacer variaciones pictóricas sobre éstos, más que
imitaciones. Rivers está preparado para pintar directamente de
la naturaleza. Trata a algunos de estos cuadros como una lección
de vocabulario, un desnudo femenino será cuidadosamente rotulado
con todos los nombres de las partes del cuerpo, pero en francés,
no en inglés. Otras pinturas son relatos fragmentarios de una
experiencia en particular, por ejemplo un accidente callejero.
La característica sobresaliente de todas estas pinturas es una
especie de observación indirecta evasiva, como si el artista
fuese incapaz de enfocar el tema durante un tiempo muy largo.
George Segal muestra casi la misma impotencia al ser confrontado
con la realidad objetiva. Sus esculturas están hechas no con un
proceso de modelado, sino sacando moldes de los modelos, casi
como si el artista no tuviese confianza en su propia visión de
ellos.
El más controvertido, así como el más famoso, de los artistas
pop norteamericanos es Andy Warhol. Las actividades de Warhol
van más allá de los límites convencionales de la pintura: ha
hecho numerosas películas, ha dirigido entretenimientos en un
club nocturno, el "VelvetUnderground", y la especie de
notoriedad de que disfruta es como la otorgada a un actor famoso
o a una estrella cinematográfica. Cuando tuvo lugar la primera
retrospectiva de la obra de Warhol, en Filadelfia en 1965, el
tumulto en el vernissage fue tal, que algunas de las obras
expuestas tuvieron que ser retiradas por miedo a que se
produjeran daños. Se vio claramente que los visitantes querían
ver al propio artista y no a sus productos.
Sin embargo, las actitudes de Warhol hacia la noción de
"personalidad" son ambiguas. Por un lado, llama a los actores de
sus películas "superestrellas", por otro lado declara que él
mismo quiere ser una máquina, algo que hace no pinturas sino
productos industriales.
Samuel Adams Green, en su introducción al catálogo de la
exposición de Filadelfia, señala sobre Warhol: "Su lenguaje
pictórico consiste en estereotipos. Recién ahora, en nuestra
época, una cultura ha conocido tantos bienes absolutamente
impersonales, hechos a máquina y jamás tocados por la mano
humana. El arte de Warhol usa la vitalidad y fuerza visual, que
son habilidades comprobadas por el tiempo en el mundo de la
publicidad, donde se preocupan más por el envase que por el
contenido. Warhol acepta no cuestionar nuestros hábitos y héroes
más populares. Aceptando su inevitabilidad son más fáciles de
manejar que oponiéndoseles. Aceptamos la leyenda glorificada
prefiriéndola a la realidad de nuestras experiencias inmediatas,
en medida tal que la leyenda se convierte en lugar común, y,
finalmente, es despojada de las cualidades que nos interesaron
en primer lugar".
De hecho, Warhol parece preocuparse más que la mayoría de los
artistas pop por anestesiar nuestra reacción a lo que se nos
pone enfrente. Muchos de sus cuadros tienen asociaciones
morbosas: la señora Kennedy después del asesinato de su marido;
Marilyn Monroe después de su suicidio, "fotos" de criminales,
accidentes automovilísticos, la silla eléctrica, funerales de
gangsters, disturbios raciales.
Las imágenes se repiten una y otra vez, en ampliaciones
fotográficas impresas con pantalla de seda, sobre tela. La única
modificación es una capa de color sintético, crudamente
aplicada. La repetición y el color son los instrumentos de una
confusión estética y moral que ha sido deliberadamente urdida.
Reconocemos el narcisismo de Warhol cuando miramos sus cuadros,
pero aun esto apenas nos llega. El poeta y crítico de arte Frank
O'Hara señaló una vez que mucho del pop art era esencialmente
una "escenificación", un intento imperturbable de descubrir
exactamente cuánto habrá de tragarse el público.
Lichtenstein también dijo, hablando de los comienzos del pop en
Norteamérica: "Era difícil lograr una pintura suficientemente
despreciable como para que nadie la colgase: todos estaban
colgando todo". Warhol lleva esta actitud a extremos, de manera
que muchos de lo que hace es desdeñosamente privado y
aristocrático. Esto aparece en su obsesiva preocupación por el
tedio, por ejemplo. Ha hecho una película de un hombre durmiendo
-eso y nada más- que dura más de seis horas.
Hay una clara conexión entre sus actividades y tipos de arte que
superficialmente parecen muy diferentes de lo que él produce.
Sus imágenes obtenidas con tramas de seda no están lejos del
"arte mínimo" porque, a pesar de ser figurativas, son casi sin
contenido. Cuanto más de cerca se examine el pop art
norteamericano, menos parece una celebración de la cultura de
masas, o incluso una reacción contra ella. En cambio, se usa la
fantasía popular como una especie de escondite, un medio para
aproximarse sigilosamente a los problemas filosóficos abstrusos.
Los artistas, al ser interrogados, casi siempre hablan de las
maneras de ver algo, más que sobre lo que realmente se ve. La
real atracción de los avisos, signos, historietas y el resto, en
cuanto les concierne, parece consistir que la imaginería está
"dada", está gratuitamente allí, de manera que no es necesario
complicar el problema volviéndola a crear. No romantizan el
material, como hacen sus colegas británicos.
.Una consecuencia del pop art en Norteamérica ha sido un intento
de revalidar la pintura puramente realista. A menudo, como con
los "hiperrealistas", el realismo está en el cambio, una
reproducción de una reproducción (una fotografía).
Pintores aislados, tales como Philip Pearlstein, han vuelto ala
directa observación del modelo. Lo que relaciona a Pearlstein
con el "hiper-realismo" es una neutralidad programática de la
actitud, mientras que su estilo, rondando el borde de lo
trivial, se acerca al "arte mínimo".
Recopilación del
libro "Movimientos en el Arte desde 1945"
de Edward Lucie-Smith.
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