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Pintura y escultura Acerca de Augusto Rodin Benito Mario Guerstein bubi@terranet.com.ar |
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Auguste Rodin Vida y obra - Rodin y Camille Claudel
Hijo de Jean-Baptiste Rodin y de Marie Cheffer, Augusto
Rodin nació en 1840, en un barrio bajo de París. Su padre
era normando,
así como su madre, pero el Augusto Rodin tenía para el 900 una producción de
ciento ochenta y cuatro obras, según su ayudante y después biógrafo, Víctor
Frisch. Las primeras datan de sus dieciocho años. Entre las mismas, deben
señalarse las famosas "El Pensador" y "La puerta del
Infierno", de 1880; "El beso" de 1886 y el monumental
"Balzac", de 1895. Las cuatro están en el Museo Rodin, de París.
Tenía sesenta años y su celebridad era mundial, todo ello acrecentado
por la Exposición Universal del 900, que lo proyectó a las más
altas consideraciones de crítica, de demanda de su obra, y de respeto. |
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A partir del 900, "después de los sesenta años", la producción de Rodin no decayó, y se registran hasta el 17, año de su muerte, setenta y cuatro obras más, algunas de las cuales se señalan a continuación: Del 900, "El secreto de la doncella". A año siguiente, "El halcón y la paloma", "Idilio marino", "La fuente y la montaña", "Joven arrastrado al abismo por una sirena", y "El poeta y su musa" (inspirada por de Musset). En el 2, busto de la amiga que escribió un libro sobre Rodin, "Frau Helene von Hindenberg von Nostitz", "Romeo y Julieta" (despedida en el balcón), "La muerte de Atena", "Las ruinas de Atenas" y "El dolor y el durmiente". Rodin era un gran coleccionista de antigüedades, y esa pasión por la antigüedad le hizo plasmar en el granito y en el bronce su genio, en las últimas señaladas. También al año 2 pertenecen "La estrella matutina" y el busto "Mrs. Simpson". En el 3 se destacaron "El atleta" y el busto "Mrs. Potter-Palmer", que le llevó diez años hacerlo, por la inconstancia de esta dama para posar. Del 4 es notable el bajorrelieve "Otoño", que es uno de los trabajos para un cliente italiano, así como una escultura de sirena para una fuente del mismo. En el 5, se destacan los bustos "Eve Fairfax" y "Gustave Geffroy" (amigos de Rodin) y "Georges Hecq" (para la tumba de éste). En el 6, "Bernard Shaw", en bronce, mármol y terracota; el busto "El rey Sisowat de Camboya", después que las trescientas esposas del rey Sisowat bailaran para Rodin; los bustos "Miss Hunter", "Marcelin Berthelot", "Lord Howard Walden" y "Mme. N. De Golubeff". Pertenece al mismo año la cabeza"Hanako", hecha en homenaje a la mímica japonesa del mismo nombre. En el 8, los bustos "Duquesa de Choiseul", "Emil Verhaeren", "Víctor Frisch" (hecho por Rodin mientras Rodin posaba para Frisch), "Renée Vivien" y "Lady Warwick". En el 9, el busto "Gustav Mahler", que Rodin llamó "Mozart" y "El Mozart que dura" y "Torso", una obra maestra. En el 10, la serie "Los paraísos artificiales", inspirados en Baudelaire, llamados "Mujeres enlazadas", "Ninfas abrazadas", "Oceánidas", "Ninfas jugando", "Éxtasis y rapto" y "Bacantes enlazadas". En el 11, la novedad fue la realizaciín de cabezas en vidrio, como las de la mujer del escultor, Rose Beuret, y las de la artista mímica japonesa, Hanako, ya mencionada. También realizó bustos en vidrio. A partir del 14 se observó el principio del fin del genio, (no en la calidad del trabajo sino en su estado de melancolía con respecto a la vida) en la pequeña figura llamada "Espíritu de inquietud eterna" y en la cabeza "Lady Sackville-West", que fue su último mármol. En el 15, intentó la cabeza del papa Benedicto XV, pero éste suspendió el trabajo después de posar tres veces. En el 16, mientras trabajaba en el busto "Étienne Clémentel", "la arcilla se le cayó de las manos", por una parálisis cerebral a la que sobrevivió entonces, y de la que no se repuso. Rodin murió el 17 de noviembre del 17, y fue enterrado en Meudon, junto a Rose Mouret, su esposa. Sobre su tumba se encuentra una réplica de "El pensador", su escultura más famosa. "Propiedad del genio es provocar la sorpresa, crear la confusión, despertar la envidia, inspirar negaciones, hasta la hora en que, por fin reconocido y aceptado, se eleva para siempre por encima de las querellas de camarillas y de escuelas", escribió Geoffroy, al referirse a Rodin "Los franceses tienen la costumbre de dejar que los genios se mueran de hambre, hasta que llega el momento de esparcir discursos sobre sus tumbas", sentenció Víctor Frisch "Rodin es el más grande escultor de los tiempos modernos (...) Este hombre supo legarnos otra vida, a la manera de Miguel Angel (...) El mármol prodigioso que representa "El beso" es indudablemente la consagración más poderosa que el arte haya hecho del amor; y "El Pensador", ese pensador miguelangelesco, que parece roerse el puño para buscar la verdad; en su frente anidan todos los pensamientos que la humanidad ha pensado (...)" afirmó Manuel Toussaint Para terminar, dijo el mismo Rodin lo siguiente, para reflexionar parte por parte y de una a cien veces: "En la obra de un artista nada debería dejarse al azar, nada debería suceder por accidente... La luz es lo que da vida. Una estatua vive; cambia con el día y la hora, por el juego de las sombras y la luz" Lector: seguramente la luz interior que había en Rodin
buscaba la luz exterior, que está en toda su obra, a la que da vida,
fuerza y eternidad. Esas dos luces, la que tenía adentro
y la que buscó siempre afuera, hicieron el genio Auguste Rodin (1860-1917) Auguste Rodin fue uno de los grandes maestros de todos los tiempos. Su obra genial, realista y profundamente expresiva, marcó la culminación y el fin del romanticismo y abrió paso a la escultura del siglo XX. La influencia que ejerció sobre la escultura contemporánea fue decisiva. Con él surgió y se fortaleció la corriente figurativa que dejó huella aún en los escultores abstractos. Dotado de un extraordinario talento y de una ilimitada fantasía, Rodin devolvió al cuerpo humano su dignidad y su sensualidad y se expresó con una fuerza y una intensidad que hacía muchos años no se veía en la escultura. Una obra tan extensa como la suya no puede clasificarse dentro de una tendencia definitiva. Siguió la corriente figurativa del último periodo del siglo XIX, oponiéndose a un clasicismo académico y muerto y a un romanticismo que ya no tenía nada que decir. Aunque muchas de sus obras pueden inscribirse dentro del romanticismo, el simbolismo y el Art Nouveau, superan estas tendencias y se proyectan más allá de ellas. Rodin produjo un arte personal y original y se interesó por los más diversos temas: el retrato, la alegoría, el desnudo, el tema bíblico, etc. Auguste Rodin nació en Paris, el 12 de noviembre de 1840, en el seno de una familia de pocos recursos. A los catorce años aprendió dibujo y modelado en la Escuela de Dibujo de la rue École de Médécine. A los diecisiete años fue rechazado en los exámenes de admisión de la Escuela de Bellas Artes. Desilusionado, se dedicó a hacer ornamentos y a modelar en el estudio del escultor Carrier-Belleuse, en la Manufactura Nacional de Sérves (1864-71). Una estricta educación religiosa lo llevó a contemplar la posibilidad de dedicarse al sacerdocio; sin embargo, en 1864 conoció a la modista Rose Beuret, que habría de convertirse en la compañera de toda su vida. En 1864 su obra el Hombre con la nariz rota fue rechazada por el Salón Oficial. En 1871 acompañó a Carrier-Belleuse a trabajar en Bruselas, pero fue despedido poco después. Permaneció, no obstante, en esa ciudad hasta 1877, ejecutando obras en la Bolsa, el Palacio de las Academias y en varias casas de la calle Anspach; entró, además, en contacto con el escultor belga Constantin Meunier. Con firme constancia siguió adelante, a pesar de que las exigencias de su trabajo como decorador le impedían dedicarse por entero a la escultura. En 1875, cuando tenía treinta y cinco años, hizo un viaje a Italia que afectó profundamente su carrera. Contempló las obras de Miguel Ángel y de Donatello y, más tarde, recorrió las catedrales góticas de Francia, alejándose definitivamente del academismo. Su primera obra independiente fue la Edad de bronce (1877), que comenzó al regresar del viaje y que, aunque aceptada y exhibida en el Salón de 1877 provocó escándalos y controversias. Su realismo era algo tan nuevo que el escultor fue acusado de haberla trabajado sobre un molde vivo. En 1878 realizó una estatua de San Juan Bautista predicando. Al presentarla en los Salones de París y de Bruselas, en 1880, Rodin encontró finalmente el éxito y el reconocimiento. Después de años de ataques y rechazos empezó a alcanzar fama y a ser aceptado como un gran artista. Recibió entonces su primera comisión oficial, por encargo del subsecretario de Bellas Artes: una puerta para el Museo de Artes Decorativas. Inició así la más grande de sus obras, en la que trabajaría durante el resto de su vida, pero que dejaría incompleta al morir: Las puertas del infierno. Tomando como tema escenas de la Divina Comedia, Rodin ejecutó para esa puerta numerosos estudios de las figuras por separado (Adán 1880; El pensador, 1880; La lujuria, 1882; El beso, 1886; Paolo y Francesca, 1887; Fugit Amor, antes de 1887; El hijo pródigo, antes de 1889), que se convirtieron en grandes obras por sí mismas. Para realizar este encargo, se le proporcionó un gran estudio, situado en la calle de la Universidad, y un taller. Recibió además dinero por adelantado, con lo cual, por primera vez en su vida, se encontró en una situación económica segura y estable. En 1881 Rodin hizo un viaje a Londres, donde las obras de los pintores del movimiento prerrafaelita y las fantasías de William Blake afectaron nuevamente sus concepciones artísticas. En 1884 recibió otro encargo de gran importancia, un monumento para la Ciudad de Calais, honrando la memoria de los burgueses que se ofrecieron como rehenes para que Eduardo III de Inglaterra levantara el sitio a la ciudad, en 1347. Rodin terminó este extraordinario monumento en 1886, pero no fue colocado sino hasta 1895. Aunque ya se le reconocía como un gran maestro, la sensualidad y el realismo de sus figuras no dejaron de escandalizar al público de la época que no estaba acostumbrada a ello. Esa fue justamente la reacción que provocó El beso, realizada durante la culminación de su romance con Camile Claudel (1886), y que originalmente debía formar parte de Las puertas del infierno. Entre las controversias y escándalos que causaron sus obras destacan los relacionados con sus monumentos al pintor Claude Lorrain, al presidente de Argentina Domingo Sarmiento y a los literatos Víctor Hugo y Honoré de Balzac. En Nancy, París y Buenos Aires sus estatuas provocaron motines. La estatua de Balzac tuvo que esperar varios años antes de ser colocada en el Boulevard Raspail de París. Sin embargo, hacia 1900, Rodin era internacionalmente reconocido. Ese año la Exposición Universal presentó un pabellón dedicado a 150 de sus obras; tenía un taller con numerosos asistentes bajo sus órdenes; lo visitaban monarcas y celebridades y recibía importantes encargos de todas partes del mundo. Entre las obras que realizó por entonces destacan la Bañista (1905); el hombre que camina (1905) y los bustos de George Bernard Shaw (1906) y Vazlaw Nijinsky (1912). Hizo también numerosos dibujos, grabados e ilustraciones para libros (su tema preferido era el desnudo femenino), y escribió varios libros (Las Catedrales de Francia, 1914, etc.). Al final de su vida rentó parte del hermoso Hotel Biron, residencia principesca construida en el siglo XVIII. Mediante un convenio, se estableció que Francia lo compraría para instalar allí un museo dedicado a las obras del artista. Rodeado de asistentes, aduladores y favoritas, Rodin pasó sus últimos años entre el Hotel Biron en París y su taller de Meudon, en donde murió el 17 de noviembre de 1917 Nacido en París en 1840 en el seno de una familia humilde, a la edad
de 13 años inició su formación como artista al entrar a estudiar dibujo
y modelado en una escuela de París. Con 17 años ingresó en la Escuela
de Bellas Artes. Un año más tarde (1858) comenzó a ganarse la vida como
cantero realizando objetos decorativos. Completó su formación escultórica
con maestros como Dalou, Cazin, Maindron y Klagmann. Mi querida Camille - Ana Ramirez Tras apoderarse de la obra realizada a lo largo de toda mi vida, me obligan a cumplir los años de prisión que tanto merecían ellos...". Estas palabras fueron escritas por Camille Claudel al cumplirse el séptimo año de lo que ella misma calificaba como "penitencia", su internamiento en un manicomio Lo que desconocía entonces es que el final de sus días, 23 años después, la encontraría en el mismo lugar, el sanatorio mental de Montdevergues, y del mismo modo, encerrada.
La suya es una historia donde se entremezcla el talento con el amor y la locura con el arte. El nombre de Camille Claudel (Villeneuve-sur-Fère, 1864) ha trascendido al tiempo, muy a su pesar, más por ser musa y amante del escultor Auguste Rodin que por su talento artístico. Pero a diferencia de otros dúos musa-artista (Gala y Dalí, Modigliani y Jeanne Hébuterne), éste contaba con un ingrediente que lo hacía más apasionado si cabe: ambos eran creadores. Hasta no hace mucho las sombras oscurecían las razones por las que Camille, tiempo después de romper con el gran amor de su vida y tras un periodo de enfermedad y encierro, pasó los últimos 30 años de su existencia internada y aislada del mundo a petición de su propia madre Recientemente han salido a la luz unos documentos que, aunque encontrados en el sótano de un asilo de París en 1995 por Philippe Versapuech, investigador en historia psiquiátrica, no se han hecho públicos hasta resolverse la batalla legal desencadenada por su propiedad. En ellos consta el diagnóstico realizado en su día por los doctores que observaron en la paciente delirios paranoicos. Pero entre esos papeles también se encuentran cartas de la propia Claudel que denuncian con extraordinaria lucidez la dureza de su confinamiento, su soledad y el odio creciente hacia quien fue su maestro y amante Auguste y Camille se encontraron por primera vez en 1883 cuando el escultor, entonces con 43 años, visitó el taller donde ella, de 19, trabajaba. A la joven le había costado mucho esfuerzo que sus padres, de origen modesto, aceptaran su vocación en un tiempo en que las cosas no eran fáciles para una mujer, menos si pretendía ser artista y aún peor si se decantaba por la escultura. Rodin (París, 1840) era un escultor de cierto renombre que ya había parido El pensador y tenía el encargo de crear Las puertas del infierno, inspiradas en la Divina comedia de Dante, para un museo de artes decorativas que nunca se llegó a abrir. El realismo de su trabajo contrastaba hasta tal punto con lo que críticos y artistas estaban acostumbrados que incluso le acusaron de haber moldeado la figura de una de sus obras, La edad de bronce, directamente sobre el cuerpo del soldado que había posado para él. Su devoción por el arte le llevó a matricularse a los 14 años en la Petite École, una escuela pública donde estudió Dibujo y Matemáticas. En tres ocasiones pidió ser admitido en la Escuela de Bellas Artes y otras tantas fue rechazado. Destrozado por la muerte de su hermana mayor, Marie, había decidido en 1862 ingresar en la orden de los Padres del Santísimo Sacramento, fundada por el padre Eymard. Fue éste quien alentó su vena artística y pronto su falsa vocación le devolvió a la vida laica. Poco después, en 1864, el mismo año del nacimiento de Camille, conocería a Rose Beuret, una costurera que se convertiría en su compañera para toda la vida, madre de su único hijo y vértice de un triángulo donde Camille Claudel era quien más tenía que perder Almas gemelas. Aquel primer encuentro en el taller, rodeada de figuras a medio terminar, el polvo flotando en el aire, vestida con el amplio jubón que utilizaba para esculpir, fue impactante para el ya maduro artista de barba rojiza y ojos miopes. Camille le deslumbró. "Una frente espléndida sobre unos magníficos ojos de un azul tan extraño que difícilmente se encuentra fuera de las portadas de las novelas", diría de ella su hermano, el escritor Paul Claudel, en 1951. Pero no sólo fue su belleza, le fascinó su obra. Nada más ver sus yesos descubrió en ella un alma gemela, alguien que como él vivía por y para los perfiles. Alguien que, como él, se zafaba del academicismo para liberar las figuras, dotarlas de movimiento y emoción, transformando poses clásicas en nuevas formas de poderosa vitalidad. No pasó mucho tiempo antes de que Rodin le propusiera trabajar en su taller. La única mujer entre sus alumnos, rápidamente convertida en objeto de guiños y sonrisas, desde que se hizo evidente el magnetismo que ejercía sobre el maestro. Su rostro, su talle, sus formas, pronto fueron reconocibles en sus esculturas, para escándalo de su familia. Antes musa que modelo y amante. "Mi muy querida, caído sobre ambas rodillas ante tu precioso cuerpo que abrazo", le escribió Rodin a finales de 1884, principios de 1885. La pasión por el arte y por sus propios cuerpos les unió e inspiró obras como El eterno ídolo, El beso, La aurora y El pensamiento, firmadas por él, y Sakountala o el abandono, La edad madura y los bustos de Rodin, por ella. Robaban tiempo a sus vidas, quedándose un poco más tarde que los demás en el taller para poder estar solos hasta que en 1886 Rodin alquiló la casa conocida como Le Clos Payen o La Folie Neubourg. Allí establecieron un taller privado que, sin embargo, no fue un hogar común. Él nunca abandonó, quién sabe si obedeciendo a la ternura, al amor o a la culpabilidad, a quien fue su paciente y fiel compañera, Rose
En su pequeño reducto de creación, ambos trabajaban de igual a igual. Pero fuera de esas cuatro paredes, ella era sólo la alumna de Rodin, o peor, su amante. Cada vez que exponía llegaban a sus oídos los comentarios de quienes veían detrás de esos desnudos la mano del maestro, no la creían capaz de crear por sí misma, pese a las palabras del artista: "Le he enseñado dónde encontrar oro, pero el oro que encuentre le pertenece a ella". En general, las críticas fueron positivas pero no vendía, no recibía encargos. Todo lo contrario que Rodin: en su taller los cinceles de sus ayudantes no descansan, es nombrado caballero de la Legión de Honor, expone junto a Monet, le piden un monumento a Victor Hugo y otro a Balzac... Camille se sentía humillada, oscurecida por el genio de su mentor; quería demostrarse a sí misma y a los demás que era una mujer, sí, pero también una gran escultora. En 1894 se inicia un progresivo distanciamiento de la pareja que se convierte en una ruptura definitiva a finales de 1898. Ella era presa de los celos, artísticos y amorosos. Era consciente de que Rose siempre se interpondría entre ellos porque Rodin ni siquiera se planteó dejarla cuando estuvo embarazada de un hijo que nunca llegó a nacer. Se estableció por su cuenta. "Se me reprocha (¡espantoso crimen!) haber vivido sola", escribiría en 1917. Pasó así unos años de febril dedicación a la escultura en los que apenas salía de casa, abandonada de sí misma y sufriendo penurias económicas. Finalmente cayó enferma, tanto que en diciembre de 1905 se organizó en París una última gran exposición con 13 de sus esculturas. Pero la muerte se volvió esquiva. Comenzó a sentir miedo, apenas comía por temor a ser envenenada y destruyó a martillazos sus propias obras. Eran los primeros síntomas de una demencia que tenía como eje de sus iras a Auguste Rodin, al que tanto amara. El 3 de marzo de 1913 moría su padre, Louis-Prosper Claudel, la única persona de su familia en la que Camille encontró algo de comprensión. Una semana después, el 10 de marzo, fue arrastrada fuera de su apartamento e introducida en una ambulancia. Su madre, Louise, había firmado los papeles para su internamiento en el sanatorio de Ville-Evrard ante la opinión médica de que sufría severos trastornos mentales que la hacían peligrosa para sí misma y para los demás. "Triste sorpesa para una artista; eso fue lo que obtuve en lugar de una recompensa, suelen ocurrirme semejantes cosas", escribiría ella después. Hoy se sabe que, en su primer día de ingreso, el doctor Truelle le diagnosticó "una sistemática manía persecutoria" y "delirios de grandeza" por los que se creía víctima de "los ataques criminales de un famoso escultor", como consta en los documentos recientemente hechos públicos, desmintiendo así la idea, en cierto modo romántica, de que su encierro fue ordenado por su familia para evitar el escándalo. "En el fondo, todo eso surge del cerebro diabólico de Rodin. Tenía una sola obsesión: que, una vez muerto, yo progresara como artista y lo superara; necesitaba creer que, después de muerto, seguiría teniéndome entre sus garras igual que hizo en vida", llegó a escribir, en un ejemplo de cómo la pasión se tornó en odio. Rodin continuó con su labor creativa y cedió gran parte de su obra al Estado, donación con la que se creó el Museo Rodin que abriría sus puertas en 1919 y que en la actualidad conserva la mayor colección de las obras de Camille Claudel, 15 esculturas. El 29 de enero de 1917, Rose y Rodin se casaban después de compartir 53 años de sus vidas. Ella murió 16 días después de la boda y él, en noviembre de ese mismo año. Reposan juntos en Meudon (Francia), coronada su tumba por El pensador. Camille vivió en la más extrema soledad ("Necesito ver a alguna persona que sea amiga"), ya que su madre solicitó que no se le permitiera recibir visitas ni mantener correspondencia. Así, en total abandono, con la mayor parte de su obra destruida por sus propias manos, olvidada por todos, murió en el sanatorio de Montdevergues (al que había sido trasladada en 1914) el 19 de octubre de 1943. "No he hecho todo lo que he hecho para terminar mi vida engrosando el número de recluidos en un sanatorio, merecía algo más" |
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