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Política
y economía americanas Conferencia de Prensa sobre el bloqueo contra Cuba |
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Conferencia de prensa ofrecida por el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, a la prensa nacional e internacional, para presentar el Informe de Cuba sobre la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba, MINREX ,30 de septiembre de 2004. (Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Moderador.- Presentación del ministro de Relaciones Exteriores, compañero Felipe Pérez Roque, del informe de Cuba sobre la Resolución 58-7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuyo título dice: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.” Ministro, están presentes 84 periodistas extranjeros, de 61 medios de 24 países, incluyendo a 14 periodistas que están pasando un diplomado en la Escuela Internacional de Periodismo “José Martí”, que están invitados acá, y hay 18 periodistas de la prensa nacional, de 11 medios, más el equipo de la televisión que está trasmitiendo por control remoto y en vivo por Cubavisión Internacional, eso da un total de 102 profesionales de la prensa. Felipe Pérez.- Buenos días a todos. Les damos gracias a los corresponsales de la prensa nacional e internacional acreditados en Cuba. Les informamos que hay con nosotros invitados una amplia representación de la sociedad cubana; además del ministro de Cultura, compañero Abel Prieto, hay aquí presentes viceministros, directivos de prácticamente todos los ministerios cubanos. Hay un numeroso grupo de figuras, hombres y mujeres de la cultura cubana; están también aquí hoy con nosotros directivos de nuestro Instituto Nacional de Deportes y del movimiento deportivo cubano; está por ahí Omara —que no la pude saludar cuando llegó—, está Ibrahim, al que sí saludé. Presentes también figuras de la ciencia cubana, representantes de las instituciones de salud de nuestro país y del sistema educacional; a medida que avance nuestra conversación y nuestro intercambio, habrá oportunidad, de escucharlos; ellos también han venido a participar, a contar su punto de vista y a expresar sus ideas. Hay figuras del cine, de la música. Está el compañero Eliades, director de la Biblioteca Nacional, y otra gran cantidad de compañeras y compañeros; cuando abordemos el tema de la cultura, Abel presentará a otros de nuestros invitados. Y está también aquí una parte de la dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores. El próximo día jueves 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas, integrada hoy por 191 países miembros, considerará el tema “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.” Eso será el día 28, para ese momento el Secretario General de Naciones Unidas, señor Kofi Annan, deberá presentar su informe a la Asamblea sobre cómo ha evolucionado en el último año, desde que se aprobó la anterior resolución, el tema del bloqueo norteamericano contra Cuba. Parte del informe que él presentará, será la contribución que Cuba ha hecho, el informe que Cuba, como país afectado, ha tenido que presentar al Secretario General de Naciones Unidas. Ese informe que Cuba ha tenido que presentar a Kofi Annan y que él, junto con las contribuciones y los puntos de vista de los demás, deberá presentar para que la Asamblea considere y vote una resolución sobre el tema, es el que presentamos aquí hoy. Así que hoy presentamos oficialmente a la opinión pública, a la prensa nacional e internacional el informe de Cuba al Secretario General sobre cómo ha evolucionado el bloqueo contra nuestro país. Entonces, rápidamente, daremos ahora la información cuyo texto completo entregaremos después a todos los corresponsales e invitados. Este texto se hará público a partir de hoy; en la tarde será presentado y entregado al Cuerpo Diplomático acreditado en La Habana y, a partir del próximo lunes, será explicado, discutido y debatido en los barrios, las escuelas, los centros de trabajo, las universidades de nuestro país. Nuestra población tendrá oportunidad de referirse a ese tema, debatir sobre él, profundizar su conocimiento, y dar su punto de vista sobre el mismo. Entonces, rápidamente, presentamos a ustedes ahora un resumen del contenido del informe que recibirán. Ahí están contadas las historias, con los protagonistas, los datos, los costos de esta política, que es hoy el principal obstáculo que enfrenta el pueblo cubano para alcanzar su desarrollo económico y social y que es el bloqueo más largo que ha existido en la historia. Rápidamente, un esbozo del origen del bloqueo. (Proyectan diapositivas con el contenido del resumen.) El 6 de febrero de 1959, solo hacía cinco semanas había triunfado la Revolución Cubana, no se había hablado de socialismo en Cuba, había relaciones diplomáticas plenas entre ambos países, se consigna que más de 400 millones de dólares de la época, que sería el equivalente, quizás, a 4 200 millones de dólares de hoy, ¡serían 4 200 millones de dólares de hoy!, casi más del 80% del valor de las importaciones totales que Cuba realiza hoy, habían sido robados y llevados para Estados Unidos, y cuando la Revolución, el nuevo gobierno triunfa, encuentra vacías las arcas, las reservas del dinero que había sido acumulado y que formaba parte de las reservas del país. Cuba reclamó la devolución y, por supuesto, no fue devuelto este dinero. La Revolución Cubana comenzó enfrentando el reto brutal de que todo el dinero disponible en las arcas del Estado y perteneciente a las reservas del país fue sacado y llevado hacia otro país, de donde nunca fue devuelto y cuyos ladrones tampoco respondieron por eso. El 24 de junio de 1959, en los documentos desclasificados 30 años después, se supo que en el Departamento de Estado se había hablado en estos términos, un mes después de haberse proclamado la Ley de Reforma Agraria: “Corresponde al gobierno de Estados Unidos asumir de inmediato una posición muy firme contra la Ley de Reforma Agraria.” La Ley de Reforma Agraria que no confiscaba tierra, sino nacionalizaba en virtud de interés público, y reconocía el derecho de los propietarios de las tierras a recibir indemnización, y estaba lista para pagar la indemnización, que se pagó a todos los propietarios cuyas propiedades fueron nacionalizadas en Cuba, excepto, los propietarios norteamericanos, unos 5 000, cuyo gobierno les impidió cobrar las indemnizaciones que Cuba preveía pagar. “La mejor manera” —dijeron ese día— “de alcanzar el necesario resultado es la presión económica”. Se habló por primera vez de “eliminar la cuota de azúcar” que Estados Unidos compraba a Cuba y que era la principal exportación cubana del momento, 24 de junio de 1959. Lo que pasa que eso no se supo en ese momento, ese documento se desclasificó en la década del 90, cuando ya, incluso, muchos de los participantes no vivían. El 6 de abril de 1960 —esto es muy importante, porque esta es una autoridad del gobierno de Estados Unidos—, Lester Dewitt Mallory, subsecretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, una de las principales figuras del Departamento de Estado, escribió —el papel se conoció en el año 1991—: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro” —decía en un memorando que fue considerado en una reunión encabezada por el Presidente—, “no existe una oposición política efectiva en Cuba” —reconocía eso, no lo hay—; “por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy, para enajenar” —es decir, para eliminarle— “el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.” Así se concibió la política de bloqueo que ha durado 45 años. Esas son las motivaciones que hoy tiene el bloqueo económico contra Cuba, dicho en las palabras de los que lo concibieron. Después de eso, vinieron entonces ya otro grupo de prohibiciones. Septiembre de 1960. El gobierno de Estados Unidos notifica que se suspenden las operaciones de la planta de níquel de Nicaro, que era propiedad del gobierno de Estados Unidos, al mismo tiempo —por aquí hay compañeros de la Industria Básica, recuerdan bien ese momento—, Estados Unidos suspendió la puesta en marcha de la planta de níquel de Moa, nueva, de novedosa tecnología que comenzaba. Se fueron diciendo: “Sabemos que ustedes no echarán a andar esto jamás, porque esta es una planta de tecnología de ciencia ficción.” Tiempo después el Comandante Che Guevara, con la contribución de los obreros y técnicos de la fábrica, en particular del ingeniero Presillas, echaban a andar la planta, que ya lleva varios años rompiendo su capacidad de diseño original y estableciendo cada año nuevos récords de producción de níquel. El 16 de diciembre, el presidente Eisenhower —todavía hay relaciones diplomáticas entre ambos países; estamos hablando de un país al que se reconoce y con el cual se tienen relaciones normales todavía en ese momento— suprime la cuota azucarera cubana para los tres primeros meses de 1961, para presionar a Cuba. El 3 de enero de 1961 Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas con nuestro país; ya se estaba entrenando la brigada mercenaria que, transportada en barcos de la Marina de Guerra de Estados Unidos, desembarcarían en Cuba, en Playa Girón, unos meses después. El 31 de marzo, ya la nueva administración, encabezada por el presidente Kennedy, suprime totalmente la cuota azucarera cubana para el mercado norteamericano de ese año, que era de 3 millones de toneladas de azúcar por año, ¡tres millones de toneladas!; era el derecho conquistado por Cuba en aquel mercado, a partir de ser un suministrador estable desde el siglo anterior y que era, además, el resultado del esfuerzo, del sudor y la sangre de cientos de miles de cubanos, y el único empleo posible en aquel momento en nuestro país. El 17 de abril, la invasión de Playa Girón. Finales de 1962, Estados Unidos logra que los países de América Latina, con la excepción de México, a través de la OEA, rompan relaciones diplomáticas con Cuba, en el marco de la OEA, y se sumen al bloqueo. Fueron los primeros esfuerzos para internacionalizar la presión económica sobre Cuba. El 3 de febrero de 1962 ha quedado como la fecha en la cual el Presidente de Estados Unidos firma la orden ejecutiva presidencial 3447, en la que se implanta ya, formalmente, lo que se denomina: “el embargo total del comercio”; sin embargo, como ahí se ve, ya hacía dos años que se estaban adoptando medidas que golpeaban a Cuba, restringiendo nuestras exportaciones. El 24 de marzo se anuncia una de las medidas que, todavía hoy, causa más daño a Cuba, se anuncia que no puede entrar a territorio norteamericano ningún producto elaborado en otro lugar que tenga alguna materia prima de origen cubano. A partir de ahí los productores japoneses de automóviles tienen que demostrarle al gobierno de Estados Unidos, que los metales empleados para hacer el automóvil, no contienen níquel cubano; los exportadores de caramelos canadienses a Estados Unidos tienen que probar que los caramelos no tienen azúcar cubano. A partir de ahí comenzó la prohibición que le impide a Cuba venderles a otras empresas en el mundo de otros países, si esas empresas quieren después exportar a Estados Unidos, y que es una de las expresiones más brutales de esta guerra económica. En julio de 1963 entra en vigor el reglamento para el control de los activos cubanos, prohíbe todas las transacciones con Cuba, congela dinero que empresas cubanas tenían en bancos norteamericanos; hasta hoy esos dineros fueron congelados, llegaron a ser unos 180 millones de dólares, de los cuales el gobierno de Estados Unidos, de manera ilegal, cogió 96 millones para distribuirlo —dinero cubano que estaba congelado por ellos en bancos norteamericanos— entre representantes de grupos de la extrema derecha cubana en Estados Unidos, varios abogados pica pleitos y otras personas. En mayo de 1964 se prohíben totalmente los embarques de alimentos y medicinas hacia Cuba, que de todas maneras desde principio de la Revolución no se permitían exportar hacia Cuba. Ahí hay una secuencia muy rápida de cómo se implantó esta política, que incluye una madeja tremenda de regulaciones, prohibiciones, y que afecta cada espacio de la vida y la economía de Cuba. Entonces comenzó una larga batalla; el año 1991 fue la primera vez en que Cuba intentó llevar el tema a la Asamblea General de Naciones Unidas, era el compañero Alarcón nuestro embajador allí; Cuba trató de presentar el tema en la Asamblea, tuvo que retirar el proyecto de resolución, porque Estados Unidos desató enormes presiones. Existe el papel que Estados Unidos distribuyó a los países, diciéndoles: “Ustedes deben decirles a los cubanos que, si ustedes apoyan a los cubanos en esto, esto les creará problemas a ustedes con nosotros.” Muchos países aterrorizados, mucha gente preocupada, y Cuba retiró en aquel momento; pero Alarcón terminó aquel discurso diciendo: “Regresaremos aquí y presentaremos otra vez este tema a la Asamblea General.” Y al año siguiente, después de la promulgación de la ley Torricelli, se volvió a presentar y se aprobó por primera vez, en el año 1992, una resolución llamada: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico comercial y financiero, impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.” Es la resolución que volverá a verse por décimotercera ocasión el próximo 28 de octubre. La votación en Naciones Unidas y la expresión de la comunidad internacional sobre el tema es esta: mientras que en el año 1992, 59 países votaron pidiendo que acabara el bloqueo a Cuba, en el año 2003 lo hicieron 179 países. La batalla de Cuba, la denuncia de todo esto, hizo que el año pasado 179 países, de los 189 que tenían derecho a voto, votaran a favor de este texto. No votaron a favor de él, por supuesto, Estados Unidos, Israel, las islas Marchall, a las que el gobierno de Estados Unidos obligó a votar. Esos tres votaron en contra. En América Latina no votaron con nosotros Nicaragua y El Salvador, Uzbekistán tampoco, ni Marruecos, y algunos pequeños Estados insulares del Pacífico; pero, bueno, 179 de los 189 países votaron, pese a las presiones y las amenazas de Estados Unidos y los intentos de confundir y de tergiversar la realidad. Ahora, hay que decir que no solo ha crecido la oposición al bloqueo en la comunidad internacional; dentro de Estados Unidos ha crecido también, y mucho, la oposición a esta política. Y debo decir que nosotros no culpamos al pueblo norteamericano de esta política, que su gobierno, rehén de los intereses de una minoría extremista, mantiene contra nuestro país. Por ejemplo, para tener una idea, el año pasado se recibió en Cuba a 19 congresistas, seis senadores, tres gobernadores de estados norteamericanos, interesados en que la política cambie, que no comprenden por qué se mantiene esta política; más de 135 delegaciones norteamericanas. En lo que va de este año se han recibido más de 50 delegaciones de Estados Unidos, antes de las nuevas medidas de Bush, que hacen prácticamente imposible a los norteamericanos venir a Cuba; nueve congresistas nos habían visitado, senadores. El año pasado vinieron 85 000 norteamericanos a Cuba, una parte de los cuales lo hizo legalmente y otra lo hizo violando las regulaciones del bloqueo, por otros países; y, además, 115 000 cubanos residentes en Estados Unidos viajaron a Cuba, una prueba de cómo la comunidad cubana en Estados Unidos, cada vez más, quiere relaciones con Cuba. Eso quiere decir que uno de cada 10 cubanos que vive en Estados Unidos vino a Cuba, pese a las prohibiciones que había. No puede venir ahora, porque las nuevas medidas de Bush impiden a los norteamericanos y a los cubanos prácticamente venir a nuestro país. Según las últimas cifras, más de 5000 cubanos han pedido permiso para venir a Cuba, según el nuevo procedimiento de Bush, y han sido autorizados 59; de 5000, solo 59. El Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado impiden, de manera consciente y deliberada, darles los permisos para venir a Cuba a los que piden venir a ver a sus familiares. Y aquí hay tres ejemplos del sentir del Congreso de Estados Unidos: el 23 de octubre del 2003, el Senado votó, a propuesta del senador demócrata, Byron Dorgan, por 59 votos a favor y 36 en contra, autorizar que todo el mundo pudiera venir a Cuba, los cubanos y los norteamericanos, y los turistas que quisieran venir a este país; 59 a 36 fue aprobado en el Senado. El 7 de julio del 2004, a propuesta del congresista republicano Jeff Flake, se aprobó en la Cámara de Representantes una enmienda por 221 votos a 194, contra las restricciones en los envíos de paquetes y en el límite del equipaje que podían traer los que vinieran a Cuba, que era una de las prohibiciones que ya se venían ejecutando. Y a propuesta del congresista demócrata Jim Davis, de la Florida, se aprobó por la Cámara, hace solo unas semanas, el 22 de septiembre, por 225 votos a favor y 174 en contra, una enmienda dirigida a eliminar las restricciones a los viajes de los cubanos que viven allí a ver a sus familiares aquí. Ninguna termina siendo ley porque el gobierno de Estados Unidos se vale de presiones, amenazas y subterfugios, que la política norteamericana permite, e impide que aunque sean aprobadas terminen convirtiéndose en ley; pero dan una idea de que ni en el Congreso de Estados Unidos se apoya la política del gobierno norteamericano hacia Cuba. ¿Qué debemos saber acerca del bloqueo? ¿Qué verdades, que nadie podría cuestionar? Primero, este es el bloqueo más largo de la historia, ya va por 10 gobiernos norteamericanos que lo han aplicado, lo han ampliado y lo han recrudecido; 10 gobiernos que llegaron encontrando el bloqueo y se fueron dejándolo, como regla, más duro que la Administración anterior, con algunas excepciones. Segundo, el bloqueo económico contra Cuba califica, según el Derecho Internacional, como un acto de genocidio; porque la Convención de Ginebra para la prevención y la sanción del delito de genocidio, adoptada el 9 de diciembre de 1948, para evitar que cosas como estas volvieran a ocurrir, estableció como un delito de genocidio; “Actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.” ¿Por qué a un grupo nacional como el cubano le son impuestas medidas arbitrarias, a toda su población, por el solo hecho de vivir en este país? “El sometimiento intencional de ese grupo” —en este caso el pueblo cubano— “a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.” ¿Qué cosa es negarle durante décadas a un pueblo el acceso a medicamentos, a equipos médicos? Aquí hay hoy con nosotros invitados dos niños ciegos cubanos, que forman parte del grupo de niños con los que nuestro país tiene que hacer un esfuerzo especial sorteando las prohibiciones absurdas y las privaciones a que nos somete el bloqueo, para intentar darles educación, prepararlos, para que tengan una vida útil en nuestro país. Aquí está también con nosotros la madre de una niña, que ha sido recientemente amputada, y el acceso para las prótesis se convierte para nosotros en una agonía y en un dilema, porque nos es negada la posibilidad de comprarlas. El bloqueo es un acto de genocidio, negarle a un pueblo la existencia normal, el acceso al comercio, al consumo de medicamentos, de alimentos. Durante décadas Cuba no pudo comprar en Estados Unidos alimentos, solo recientemente fue autorizado, y en medio de fuertes regulaciones, como diré después. Tercero, ¿cuál es el objetivo del bloqueo? El que se proclamó al principio: derrocar a la Revolución Cubana por la vía de lograr, como se decía, el desespero, el desencanto de la población, que la gente ya no resista los problemas cotidianos, para, entonces crear la oposición que allí no existe. Esa es la política que se mantiene hoy, tal como la proclamó Léster Mallory. ¿Y cuál es el objetivo? Ya fue proclamado por el presidente Bush: imponer en Cuba otra vez el modelo económico y social que el gobierno de Estados Unidos considera que los cubanos, que son otro pueblo, otro Estado, con otro derecho, deben adoptar. Cuarto, este es un dato que impresiona a los que lo conocen: 7 de cada 10 cubanos desde que nacieron lo que han visto es la política de bloqueo; el 70% de la población cubana ha vivido toda su vida de esta manera, sufriendo las penurias, las limitaciones que esta política brutal ha impuesto a nuestro pueblo. Durante 30 años nuestro país pudo defenderse, porque tenía relaciones con la Unión Soviética, con los países de Europa del Este, y eso nos permitía, de alguna manera, paliar las dificultades. De todas maneras nos afectaba, pero teníamos ciertas capacidades de maniobra. Sin embargo, hace 15 años esas relaciones terminaron y Cuba se quedó sola, con un bloqueo cada vez más duro y, sin embargo, estamos aquí, proclamando nuestro derecho a existir y a ser como nosotros queremos ser, y a construir el país que nosotros queremos y las instituciones que nosotros queremos, porque el país que tenemos no es el que nosotros queremos; nosotros queremos un país mucho mejor que el que tenemos, y es el que queremos construir para nuestros hijos, pero tenemos que hacerlo a contrapelo de una política brutal que intenta excluirnos, y cuyo objetivo, como se vio, es desatar el desencanto, la frustración, limitarle los salarios a la gente, que pasen hambre y desesperación. Así mismo está en el documento del gobierno de Estados Unidos; 70% de los cubanos han tenido que vivir así toda la vida. Quinta cuestión importante que me interesa remarcar ante ustedes: Según los cálculos de los institutos económicos de nuestro país, en particular el Centro de Estudios de la Economía Internacional y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, 79 325 millones de dólares ha costado el bloqueo económico contra Cuba. Como anexo al informe que distribuimos, hay un tabla que tiene un resumen de la copiosa documentación disponible en nuestro país, que avala por cada rubro las pérdidas que Cuba ha tenido a lo largo de 44 años de política de bloqueo; 79 325 millones de dólares en más de cuatro décadas de bloqueo contra nuestro país. Sexta cuestión: el bloqueo tiene un carácter extraterritorial, por tanto es violatorio del Derecho Internacional, porque impone a otros países, a ciudadanos, a empresas de otros países, que no son norteamericanas, el cumplimiento de leyes norteamericanas, y los sanciona. Ningún país tiene derecho a aplicar su ley más allá de su frontera; el gobierno de Estados Unidos aprueba leyes e impone sanciones a ciudadanos y empresas de otros países, eso es actuar de manera extraterritorial, fuera de su territorio, y es una violación del Derecho Internacional. ¿En qué consiste el bloqueo? Solo voy a citar ocho prohibiciones que el bloqueo establece hoy contra Cuba: Primera: Cuba no puede exportar a Estados Unidos. Eso es muy grave, porque Estados Unidos es el más importante mercado y está a 150 kilómetros de las costas cubanas. Es muy grave eso. En el 2003, por ejemplo, Cuba podría haber exportado a Estados Unidos 604 000 toneladas de azúcar. Ya no hablo de los 3 millones de toneladas que vendíamos en 1958. Vender 600 000 toneladas de azúcar en Estados Unidos a los precios que ellos pagan, 25 centavos de dólar por libra, hubiera significado para Cuba 196 millones de dólares, que Cuba hubiera podido ingresar por vender ese azúcar allí. Sin embargo, Cuba no puede vender el azúcar allí a 25 centavos, tiene que venderlo en el mercado mundial, que es un mercado residual, a seis centavos de dólar la libra, cuatro veces menos. Por lo tanto, el mismo azúcar le implica a Cuba recibir cuatro veces menos dinero que si pudiera venderlo en aquel mercado. Cuba pudo vender allí 35 000 toneladas de níquel, de las 77 000 que Cuba prácticamente producirá este año. ¿Qué hubiera significado eso a los precios actuales? Cuatrocientos cincuenta millones de dólares de ingreso para Cuba, que no pudo ingresar, porque no lo pudo vender allí. Y podría haber vendido 2 000 toneladas de cobalto, que hubiera significado otros 75 millones de dólares. Cuba tiene importantes reservas de níquel y cobalto. Cuba, si solo hubiera vendido el 35% de sus exportaciones de tabaco a Estados Unidos, habría ingresado 118 millones de dólares de tabaco torcido y en rama; eso solo si vende allí el 35% de nuestra producción, de nuestra exportación, en el mercado más cercano, donde todo el mundo sabe que hay un gran interés, por ejemplo, por consumir el tabaco cubano. Dicen que un tabaco cubano, vendido de contrabando en Nueva York, entrado escondido en Estados Unidos, en alguna maleta, violando las regulaciones del bloqueo, se vende en Nueva York a 40 dólares el tabaco, un Cohíba. ¿Es o no, Ibrahím? Así es, no es que él lo ha hecho, pero él conoce gente que se lo ha contado (Risas). Segunda prohibición: Cuba no puede importar de Estados Unidos. Según los cálculos de los especialistas cubanos, no poder importar desde Estados Unidos ha costado a Cuba desde el principio hasta el 31 de diciembre del 2003, exactamente, 18 049 millones con 700 mil dólares, por tener que haber ido a mercados lejanos, por haber tenido que pagar seguros, primas, los sobregastos de fletes, las transportaciones de mercados mucho más lejanos, los gastos de almacenamiento, los volúmenes que hay que comprar, las pérdidas por la no llegada a tiempo de los productos o las materias primas, en fin... Porque mientras un barco demora en llegar de un puerto del sur de Estados Unidos a Cuba dos días, un barco demora de Asia a Cuba 45 días. Cuba, desde fines del 2001, fue autorizada, excepcionalmente, a comprar alimentos allí. Lo hemos hecho, pero no debe olvidarse, por ejemplo, que entre las restricciones está que tenemos que pagar al contado; Cuba no puede recibir créditos para comprar alimentos allí ni siquiera de las empresas privadas, el gobierno de Estados Unidos se los prohíbe. En el comercio internacional todo el mundo compra a crédito, nosotros tenemos que pagar por adelantado, al contado; las compañías tienen que obtener licencias, permisos —en el mundo nada de eso es así—; tienen que esperar los permisos para vendernos, entre otras restricciones que están detalladas en el informe, como que no pueden participar los barcos cubanos; los barcos norteamericanos cuando vengan tienen que regresar vacíos, en fin, todo eso aumenta los gastos de flete. Es decir, solo podemos comprar alimentos, y de una manera muy restringida; pero nosotros no podemos comprar hoy equipamientos, equipos de transporte, plantas, equipos para la investigación científica, equipos para la enseñanza, nada de eso se puede comprar en Estados Unidos, ni materias primas y otros elementos imprescindibles. Tercera prohibición: Cuba no puede recibir turismo de Estados Unidos. Según el informe del Ministerio de Turismo —aquí hay varios de sus directivos presentes hoy—, en los últimos cinco años, conservadoramente, de los 49 millones de turistas que fueron al Caribe, seis millones y medio pudieron venir a Cuba. Esos seis millones y medio hubieran significado 4 225 millones de dólares de ingreso que Cuba no pudo recibir en los últimos cinco años, porque no pudo recibir turismo de Estados Unidos. En el informe está explicado, están citados otros estudios de universidades y grupos de estudio norteamericanos que hablan, incluso, de 5 millones de turistas anuales a Cuba, al cabo de los cinco años de haberse autorizado, que son números mucho más altos que estos, pero este es un cálculo conservador. Están en vigor, y se están aplicando, como veremos, las sanciones para el que venga a Cuba: hasta 10 años de privación de libertad por venir a Cuba, y multa de un millón de dólares para las corporaciones y 250 000 dólares para los particulares. Ya veremos después lo que dice la página web de la oficina norteamericana que se dedica a perseguir a los que vienen a Cuba, tomado de su propia página web. Cuarta prohibición: Cuba no puede usar el dólar para su comercio exterior con empresas de otros países. Si Cuba cobra algo en dólares y le intentan pagar en dólares, o Cuba trata de pagar alguna importación en dólares, esa transacción es confiscada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Cuba tiene que continuamente cambiar sus monedas para poder pagar, y otros tienen que cambiar las monedas que tienen para otra moneda, para poder pagarle a Cuba cualquier producto; es decir, que Cuba no puede usar el dólar. Eso implica altos costos financieros por ese continuo cambio de moneda e implica también riesgo de fluctuaciones de tasa de cambio, porque en algún momento usted, si quería comprar algo que valía un euro, con un dólar tenía un euro, pero ahora, si usted quiere pagar ese mismo euro, tiene que tener 1,20 dólar, y ya eso es un 20% de pérdida para Cuba, y Cuba no puede evitar eso, no puede decidir en qué moneda pagar. Tiene que continuamente cambiar. Cuba no puede usar el dólar, eso es una violación de los compromisos que Estados Unidos contrajo en Bretton Woods cuando se crearon las instituciones financieras internacionales y se diseñó el actual sistema. Estados Unidos viola sus deberes y nos impide usar el dólar como moneda de comercio exterior para comprar y vender en otros mercados, ya no en el de Estados Unidos. Recientemente el gobierno de Estados Unidos le puso una multa de 100 millones de dólares a la entidad bancaria suiza Unión de la Banca Suiza, acusándola de haber aceptado dólares cubanos. La congresista Ileana Ross Lehtinen dice que “el banco ayudaba a Cuba a lavar dinero”, porque Cuba, el dinero de sus ingresos por turismo y por otras actividades, lo ingresó en este banco. Ella tiene propuesta una auditoría para llevar hasta el final al banco, cuyo delito es haber aceptado dólares legítimos y legalmente obtenidos por nuestro país, llamándole a eso “el lavado de dinero de Cuba”. Cien millones de dólares le pusieron de multa al banco por haber aceptado dólares cubanos. Es decir que no estamos hablando aquí de una política que no se aplica; sí se aplica y de manera realmente expedita y total. Quinta prohibición: Cuba no tiene acceso a organismos financieros internacionales. Ni al Banco Mundial, que el año pasado prestó en América Latina 5 000 millones de dólares ni al Banco Interamericano de Desarrollo, del que Cuba fue fundador, que el año pasado prestó en América Latina casi 9 000 millones de dólares. Cuba no pudo recibir nada. Si Cuba recibe el 1% de esos casi 9 000 millones, recibiría 89 millones de crédito. ¿Qué haría Cuba con esos 89 millones? No se sabe todo lo que Cuba podría hacer con 89 millones de crédito blando, que puede ser a pagar en 20 años con cinco ó siete años de gracia, con un interés bajo, porque son créditos para el desarrollo. Cuba no puede construir una escuela, reparar un hospital, hacer una carretera con esos créditos, tiene siempre que decidir si construye el hospital o compra la comida de la población, si renuncia al litro de leche para los niños o repara las escuelas. Ese es el dilema de cuatro décadas de Cuba, que ningún otro país en esta región ni en el mundo ha tenido que sufrir. Para tener una idea: en diciembre de 2003, un gobierno de América Latina recibió financiamiento del Banco Mundial y del Fondo de Cooperación Andina por 558 millones de dólares; le dieron 558 millones de dólares, un crédito a largo plazo, para construir 886 kilómetros de carretera. Si a nosotros nos hubieran dado ese mismo dinero, si a nosotros nos prestan 558 millones, con eso nosotros terminamos la Autopista Nacional hasta Guantánamo, reparamos y les damos mantenimiento a todas las calles de Ciudad de La Habana, y reparamos y damos mantenimiento a todos los tramos que hay hoy de la Autopista, a la Carretera Central y a los circuitos Norte y Sur, con ese mismo dinero que le dieron a un país latinoamericano, que no es el único crédito que recibe. ¡Ah!, ¿Cuba tiene esos 500 millones? No, no los tiene, y si Cuba quiere concluir la autopista, entonces tiene que dejar de comer, porque nadie le da ese crédito, ni siquiera un crédito en condiciones más modestas. Ese es el tema que nuestra población y la opinión pública tiene que dominar. Este no es el intento de justificar errores ni faltas en nuestra trayectoria; estas son otras verdades que demuestran la manera en que este país tiene que funcionar. ¿Cuba ha recibido alguna vez 500 millones para un plan de carreteras? No. Si a Cuba le dan 500 millones, hay que buscar con una lupa un bache en Ciudad de La Habana. ¿Por qué hoy no podemos? Porque nosotros no tenemos dinero, no tenemos cómo hacer eso, remendamos por aquí, por allá, sin dinero, sin recursos, sin equipamiento, porque eso requiere recursos. Ya no voy a hablar de donde hay una indolencia; bueno, está bien, también hay errores, gente que no sirve, que no trabaja; pero también mucho de los efectos del bloqueo. Sexta prohibición: La Ley Torricelli, que está en vigor desde 1992, firmada por el presidente Bush padre. Establece una gran cantidad de prohibiciones y sanciones contra Cuba, pero me voy a referir a dos de ellas: La primera: Prohíbe el comercio con Cuba de compañías que están en otros países, pero que son subsidiarias de las compañías norteamericanas; no están en Estados Unidos, son compañías que están en Europa, en Canadá, pero por el hecho de que sus propietarios son o forman parte de empresas norteamericanas, no pueden comerciar con Cuba. Ahí hay un ejemplo. En el año 1997 compramos a una compañía francesa, llamada Bull, 400 cajeros automáticos, de los cuales todavía hay en la Ciudad de La Habana instalados. Pudimos comprar nada más que 90, porque en medio de la operación, la empresa Bull, a principios del año 2000, fue comprada por una compañía norteamericana llamada Diebold, y enseguida la compañía norteamericana tuvo que cumplir la Ley Torricelli, y le prohibió a su nueva propiedad, que era la francesa anterior, venderle a Cuba los cajeros, y ahí mismo nos quedamos sin los cajeros y entonces, en vez de 400, nada más pudimos comprar 90. ¿Alguien indemnizó a Cuba por incumplimiento de contrato? No, eso es un fax que dice: “Como usted sabe, ahora la compañía ha sido comprada por Estados Unidos y, en virtud del bloqueo, no le podemos vender a Cuba,” y punto. ¿Y el contrato, y los cajeros, y los abogados? Estas son afectaciones para nuestro país, esta es la aplicación extraterritorial del bloqueo, aplicada a escala internacional. Otro ejemplo. Hace unos meses —por ahí tenemos todos los papeles intercambiados—, una compañía canadiense, cuyos obreros son canadienses, sus directivos son canadienses; pero ellos son una filial de la Picker International, que es una compañía norteamericana que fabrica equipos de rayos X, no nos vendieron piezas de repuesto para los equipos de rayos X. ¿Razón? “Bueno, es que nuestra compañía, como usted sabe, es filial de una compañía norteamericana, y la Ley Torricelli prohíbe venderle a Cuba a las filiales de compañías norteamericanas.” La segunda prohibición que establece la Ley Torricelli: Todo barco que toque puerto cubano no puede ir después a puerto norteamericano hasta que no pasen seis meses, si no lo meten en una lista negra y no lo sacan de ahí hasta que no se gane otra vez la posibilidad de entrar a Estados Unidos. ¿Qué provoca eso? Que los barcos no quieren venir a Cuba. Ahí hay un ejemplo ofrecido por los compañeros del Ministerio de Transporte, que están aquí hoy presentes. Para no tocar puerto cubano, porque si no después no pueden ir a Estados Unidos, los barcos que transportan mercancías hacia Cuba tienen que dejar los contenedores en un tercer país, a donde tenemos que ir a buscarlos nosotros con otros barcos nuestros, bajar el contenedor, ponerlo en un puerto, pagar un almacén, y entonces el barco nuestro, al que ya sí le está prohibido entrar a Estados Unidos, es el que lo puede traer para Cuba. ¿Qué cuesta eso a Cuba? Quinientos dólares más por contenedor cada vez que hay que hacer esa operación, que hay que hacer con todos los contenedores que no pueden venir directamente, porque los barcos no quieren entrar a Cuba, porque si no después no pueden ir a puerto norteamericano. ¿De cuántos miles de contenedores estamos hablando? ¿Cuánto dinero pierde Cuba por esta operación, porque los barcos no pueden entrar aquí? ¿Quién paga eso? ¿Quién responderá ante la historia por el hecho de que Cuba no pudo usar ese dinero para hacer otras cosas? Séptima prohibición: La Ley Helms-Burton, en vigor desde el año 1996. A partir de la Ley Helms-Burton, todo el bloqueo se convirtió en una ley de Estados Unidos, y, por tanto, el Presidente norteamericano ya no puede cambiar, como hasta ese momento, las regulaciones. Ahora tendría que ir al Congreso y que el Congreso apruebe una nueva ley echando para atrás la anterior; es decir, codificó en ley todas las prohibiciones del bloqueo. Cuatro títulos de la Ley Helms-Burton: Título primero: Presiona para que otros países y organismos se sumen a esta política; incluso dice que el gobierno de Estados Unidos tiene que lograr que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decrete un bloqueo total internacional a Cuba. Título segundo: Establece qué requisitos debe cumplir Cuba para que le levanten el bloqueo, y ordena el financiamiento a la contrarrevolución y a las actividades subversivas para derrocar a la Revolución. Establece que el requisito principal para levantar el bloqueo es la devolución a los batistianos de las propiedades, que es lo que está aquí atrás de todo el tema; porque como ellos son los que hicieron la ley, los abogados de la Bacardí y todos esos, dicen que si un día en Cuba ya no está el gobierno, no están las instituciones, todo eso cambió, y hay un nuevo gobierno que ellos aceptarían, aun así todavía no se puede levantar el bloqueo, hasta que no hayan terminado de devolver las propiedades a toda la mafia de batistianos y malversadores que se fueron de aquí al triunfo de la Revolución. Título tercero: Prevé que se celebren juicios en cortes norteamericanas contra empresarios de terceros países que hagan negocios con Cuba —ahora veremos un ejemplo. Título cuarto: Quitar las visas a funcionarios y directivos de otras compañías extranjeras y sus familiares que hagan negocios con Cuba. ¿La Ley Helms-Burton es una teoría que no se aplica? ¿La Ley Helms-Burton es algo que se proclamó pero que no se aplica? No, la Ley Helms-Burton sí se aplica. El, 20 de mayo del 2004, el Presidente de la cadena jamaicana Super Club recibió una carta del Departamento de Estado, donde le dicen que si no cancela el contrato de administración del hotel Las Dalias, en Playa Pesquero, le quitan la visa para entrar a Estados Unidos a él y a su familia, y que si llegara a entrar en vigor el título tercero de la Ley Helms-Burton, lo someterían a juicio. ¿Y qué hace un empresario cuando recibe una carta como esa? Como norma renuncia a hacer negocios con Cuba; porque es muy duro que no lo dejen entrar a él y a su familia en Estados Unidos, quiere que los hijos vayan allí, estudien en aquellas universidades. Unos pocos deciden seguir adelante, como la Sherrit. Sus ejecutivos dijeron: “Seguimos”, pero esa es una excepción. Por tanto, la efectividad de la Ley Helms-Burton no hay que medirla por los que están sancionados sino por todos los que han renunciado para no tener que sufrir las regulaciones, las prohibiciones y las sanciones del bloqueo. Octava prohibición: La sección 211, que es una parte de la ley del presupuesto de Estados Unidos para el año 1999. La ley tiene títulos, capítulos y tiene determinadas secciones; en la 211 los grupos de la mafia de Miami y los congresistas anticubanos lograron incluir esta nueva prohibición. Se estableció que una compañía de otro país —por ejemplo, Pernod Ricard, de Francia— no podía demandar en un tribunal de Estados Unidos a una compañía norteamericana que estuviera usando ilegalmente una marca, que fuera propiedad de aquella otra, si esta otra compañía estaba relacionada con Cuba. Eso es lo que dice la Ley. Si usted tiene negocios con Cuba, usted no puede venir a reclamar en Estados Unidos a una compañía de aquí, que esté usando la marca suya ilegalmente; porque como usted tiene negocios con Cuba, usted se tiene que adaptar a la idea de que no puede aquí litigiar en una corte norteamericana contra la compañía que viola sus derechos. ¿Por qué? ¡Ah!, porque usted está haciendo negocios con Cuba. Esa es la explicación. Entonces, la compañía Bacardí, que estaba usando ilegal y fraudulentamente la marca Havana Club, y le ponía una etiqueta que decía Havana Club a una botella de un ron que no se compara con el ron original y real, hecho en Cuba; cogía ese ron fabricado en otros países y, fraudulentamente, le ponía una etiqueta que decía Havana Club, para venderlo en el mercado norteamericano. La Pernod Ricard planteó el juicio antes de que se aprobara la ley; entonces se aprobó la ley cuando ya el juicio estaba andando, y le dijeron: “Oiga, mire, no podemos aceptar la demanda, porque, además, aunque usted la presentó antes”, y se supone que toda ley tiene que ser prevista antes, “aunque la ley aquí llegó después, de todas maneras se la aplicamos, así que recoja sus papeles que el tribunal no va a ver la demanda.” Y, por tanto, no hubo juicio contra Bacardí en la corte norteamericana. Esa es la sección 211, y le ha permitido a Bacardí usar fraudulentamente la marca Havana Club para un ron cercano al “chispa de tren”, como se sabe. Una cosa que hay que dejar clara: El presidente Bush ha hecho mucho más férrea la aplicación del bloqueo; o sea, el bloqueo es más duro y se aplica con más rigor desde que Bush es el presidente de Estados Unidos. Esto es tomado de la página web, de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, que es la oficina encargada de aplicar el bloqueo a Cuba. Allí hay un grupo de burócratas que reciben su salario, y han vivido toda la vida aplicando el bloqueo. Esa oficina, en su página web, publica esto: A fines del año 2003, dos años después del atentado terrorista a las Torres Gemelas, tenía cinco veces más personas persiguiendo las violaciones del bloqueo a Cuba, que dedicadas a rastrear las finanzas de Al-Qaeda. Esos no son datos nuestros, esos son datos de la página web de la Oficina de Control de Activos Extranjeros. ¿Se podría comprender por qué Estados Unidos se obsesiona en tener cinco veces más gente dedicada al bloqueo contra Cuba que a perseguir a la red Al-Qaeda? ¿Se podría justificar eso? Lo declaró recientemente un senador en el Congreso de Estados Unidos, y dijo: “Yo quiero que me expliquen cómo es que tenemos cinco veces más gente dedicadas a Cuba que a perseguir a Al-Qaeda. En la página web de ellos, presentan eso como un gran resultado. Es decir, en el informe del año se ufanan y dicen que han realizado 93 investigaciones sobre terrorismo internacional y 10 600 vinculadas con los viajes de los norteamericanos a Cuba; que por aquellas investigaciones del terrorismo internacional han puesto 9 425 dólares de multa, y que por el tema de Cuba han puesto casi 8 millones de dólares. ”Ahí está en su página web, expresión de un despropósito y una cosa imposible de explicar. Veamos aquí algunos ejemplos. Abril del 2004 —fíjense que no estamos hablando de la guerra fría, ni de la década del 60—, dos jubilados que viven en el estado norteamericano de Vermont: Wallace y Bárbara Smith, ahí están las fotos de ellos. Les pusieron una multa de 55 000 dólares, habían viajado a Cuba en cuatro ocasiones, fueron acusados “del grave delito” de gastar dinero en Cuba, y habían escrito un libro que se llamaba Pedaleando en Cuba, que se publicó en el año 2002. Ahí hay otro caso interesante; Fred Burks. Esta persona, en febrero del 2004, a él y a la novia, la Oficina de Control de Activos Extranjeros les notificó que tenían que pagar una multa de 7 590 dólares. ¿Por qué? Porque habían venido a Cuba en diciembre de 1999. El hombre es intérprete, es traductor de Clinton, y después del propio presidente Bush. Y el hombre se escandalizó; dijo que no iba a pagar la multa, y ahora está pendiente de un nuevo juicio por desacato, donde la multa y las medidas que enfrentan serán mayores, por haberse negado a pagar la multa. Otros elementos. Por ejemplo, recientemente el gobierno de Estados Unidos multó a la compañía española Iberia. Se remontan al año 2000 los hechos, acusan a Iberia de haber llevado tabaco cubano en un avión que iba para América Central, pero hizo una escala en Miami, tocó territorio norteamericano llevando tabaco cubano en la bodega del avión, y eso se considera “un delito muy grave”, haber tocado territorio norteamericano, y multaron a la compañía por esa “grave” violación del año 2000. Aquí hay compañeros de la aeronáutica, de la empresa Cubana de Aviación, invitados hoy con nosotros. Cuba no puede comprar ni arrendar aviones Boeing, ¿por qué? Porque son norteamericanos, y Cuba no puede comprar nada que sea producido en Estados Unidos; pero Cuba tampoco puede adquirir aviones Airbus, porque, aunque son europeos, tienen más de un 10% de componentes norteamericanos, y nadie le puede vender algo a Cuba si lo que va a venderle tiene más de un 10% de componente norteamericano. Por tanto, Cuba no puede comprar ni el norteamericano ni el europeo, porque tiene componentes norteamericanos; solo puede arrendar aviones Airbus. Pero encima de eso, cuando Cuba va a arrendar un avión Airbus tiene que enfrentar dificultades, riesgos y obstáculos, que no tiene normalmente otra línea aérea. Por ejemplo, el arrendamiento del Airbus 320 cuesta a Cuba 2 100 000 dólares más que si lo hubiera hecho otra compañía. Y arrendar el Airbus 330 le cuesta a Cuba 3 300 000 dólares más que si lo hubiera arrendado otra compañía. ¿Por qué? Porque se trata de arrendarle un avión a Cuba. Y comprarlo, ¡ni soñar! Estas son las regulaciones y las prohibiciones del bloqueo. Por eso Cubana de Aviación no puede renovar su flota con aviones competitivos, modernos y más seguros. Aquí hay otro ejemplo. La compañía farmacéutica norteamericana Abbot se negó a suministrar dos productos para el tratamiento del SIDA a enfermos de cubanos: el ritonavir y el lopinavir más ritonavir; dos medicamentos clave de los cócteles que hay que suministrar a los pacientes enfermos de SIDA. ¿Por qué? Por el bloqueo. ¿Qué tuvo que hacer Cuba entonces? Buscarlo en otro país. ¿Cuánto le costó en otro país? Doscientos ochenta mil dólares. ¿Cuánto le hubiera costado si lo hubiera podido comprar en Estados Unidos? Cuarenta y nueve mil setecientos dólares; tuvo que pagar seis veces más en otro lugar, comprándolo a través de intermediarios, porque no lo pudo comprar directamente a la compañía que los produce. Eso es así en todo lo que Cuba quiera comprar en el terreno de la salud y de otras tecnologías. Los enfermos tienen el medicamento pero a nosotros nos cuesta seis veces más, y gestiones y tensiones y problemas, para poder conseguir el medicamento. Estados Unidos impide la participación de funcionarios y científicos cubanos en eventos internacionales que se realizan en Estados Unidos. Aquí hay algunos representantes hoy de nuestros centros científicos y del sector de la ciencia cubana, entre ellos el profesor Gustavo Kourí, que el año pasado estuvo aquí con nosotros; incluye al compañero Ismael Clark, presidente de la Academia de Ciencias, y otros compañeros. Nuestros científicos no pueden ir a Estados Unidos, no pueden confrontar, no pueden participar en eventos que se desarrollen ahí, pero tampoco los científicos norteamericanos pueden venir a Cuba. Aquí se cita un ejemplo: Iban a venir 70 científicos norteamericanos al Tercer Simposio Internacional sobre el Coma y la Muerte, una discusión que hubo entre los especialistas que lidian con este momento terrible del estadío de los enfermos; los 70 científicos, que eran el 40% de los participantes en el evento, no pudieron venir. ¿Por qué? Porque les prohibió el gobierno de Estados Unidos venir al evento científico en nuestro país. Se mantiene la misma situación que vimos el año pasado. Si nosotros pudiéramos comprar la máquina Braille, de la marca Perkins, en el mercado norteamericano, la compraríamos a 700 dólares, como no podemos hacerlo tenemos que pagarla más caro, 1 000 dólares nos cuesta la máquina, que de otra manera compraríamos en el mercado norteamericano; y adquirir el papel Braillón continúa siendo una enorme dificultad para nosotros. Así hay una larga lista de prohibiciones y afectaciones al sector de la educación, cosas que nos salen más caras, o que no podemos conseguir, equipamiento de laboratorio, y muchas otras limitaciones. Este es otro ejemplo, en el sector de la cultura. El Ballet Nacional de Cuba, nuestra prestigiosa compañía, hizo más de veinte presentaciones en ciudades norteamericanas a fines del pasado año; si no hubiera bloqueo y esas presentaciones pudieran cobrarse, se habrían ingresado no menos de 200 000 dólares por concepto de presentaciones y funciones realizadas allí. Sin embargo, no pueden cobrar los artistas cubanos, el Ballet Nacional de Cuba, cuando se presenta en Estados Unidos. Solo entre mayo del 2003 y abril de este año —Abel después puede hablar sobre el tema—, a 53 representantes de instituciones de la cultura y 215 creadores y artistas cubanos, se les negó la visa; en muchos casos se les aplicó el artículo 212-F, diciendo que se les niega la visa porque son un peligro para los intereses y la seguridad de Estados Unidos. Ahora yo quiero que se explique aquí, cómo a los músicos, los artistas, los creadores cubanos, se les puede acusar de ser un peligro, como no sea el de que llevan el mensaje de la cultura de un pueblo altivo y noble, al que no se ha podido rendir ni por hambre ni por enfermedad; pero fuera de eso nadie podría acusarlos de hacer actividades ilegales o incompatibles con la ley norteamericana. En el informe hay otras muchas prohibiciones. En 11 meses les han negado las visas a 21 directivos del deporte cubano. Recordemos aquí que el año pasado un grupo de atletas cubanos, a los que les fue impedido participar en el campeonato mundial en Estados Unidos, no pudieron presentarse; otros no pudieron obtener sus clasificaciones para la Olimpiada. Y ahora Bush adoptó una medida muy grave: eliminó la licencia general, que hasta ahora permitía que deportistas norteamericanos participaran en competencias que se celebraran en Cuba. Es decir que los atletas amateurs norteamericanos ya ahora, para venir a Cuba, tendrán que tener un permiso especial, y habrá que ver si los autorizan; hasta ahora había un permiso general que les permitía venir. Nuevas medidas anunciadas por Bush. Ahí está una síntesis: más dinero para la actividad subversiva en Cuba, severas limitaciones a las remesas y los paquetes que puedan enviarse a las familias aquí, nuevas restricciones contra los viajes, incluso, campañas contra el turismo hacia Cuba de terceros países, y más aplicación del carácter extraterritorial de la ley, y aplicación, en particular, de la Ley Helms-Burton. Bush, incluso, propone que a todos los niños menores de cinco años en Cuba se les vacune, como ustedes saben; dijo que vacunarían cuando ya tengan el control de Cuba. Sin embargo, mientras Bush dice eso, que es algo que ya se conoce, que armarían un plan de vacunación en Cuba, miren lo que ocurre: A la compañía Chiron Corporation, que es una compañía norteamericana productora de vacunas, la multan con 168 500 dólares porque una filial europea de esa compañía le vendió, dice que por equivocación, dos tipos de vacunas infantiles a Cuba. Como una filial de la Chiron Corporation que está en Europa nos vendió, dicen que equivocado —porque ellos se defendieron: “Fue equivocado, nosotros no le queremos vender a Cuba, pero no nos dimos cuenta”—, dos vacunas infantiles, no en Estados Unidos sino en Europa, y la compramos, le pusieron 168 500 dólares de multa a la Chiron Corporation, que es la mayor multa pagada este año por una empresa que esté basada en Estados Unidos. Mientras se anuncia por un lado que se va a armar un plan de vacunación de los niños cubanos, que, además, todos reciben 13 vacunas gratuitas que no se pueden recibir por los niños pobres en Estados Unidos, donde hay 44 millones de seres humanos sin derecho a atención médica, cómo se puede justificar la actuación de un jefe de Estado que por un lado anuncia un plan de vacunación y por el otro autoriza a que se multe a una empresa que le vende dos vacunas infantiles a un pequeño país del Tercer Mundo. Quisiera que se explicara eso, y estos son datos del gobierno de Estados Unidos. Por otro lado, fueron publicadas las medidas que se impondrían si Estados Unidos llegara a tomar posesión de Cuba. Lo bueno de todo esto ha sido que ya se sabe el final de la película; no es el caso de que hay un suspenso, usted no sabe, usted tiene la ilusión de que puede haber un final u otro, ya se sabe aquí cómo terminaría la película. Eso es lo que dicen que harían, eso es lo que dice el informe que Bush aprobó, que dice que se crearía un procónsul para Cuba, vendría un norteamericano, se crearía una comisión norteamericana para administrar a Cuba, y dice que harían esto: Primero devolver las propiedades, que siempre es el tema aquí que se negocia allá con Miami, incluyendo las viviendas, las tierras, todo eso. Segundo, privatización acelerada de todas las ramas de nuestra economía, administrado eso por el gobierno de Estados Unidos, porque “los cubanos no tienen experiencia para privatizarse solos, tenemos que ayudarlos desde aquí”, dicen. Tercero, eliminar de inmediato todos los subsidios y controles de precio, y entonces el aparato de salbutamol para los asmáticos, que cuesta tres pesos 20 centavos cubanos, pasaría a valer ocho dólares. Eso es lo que se llama eliminar los subsidios: esto se vende a tres pesos, aunque a Cuba le cuesta en dólares cuatro o cinco, pero se le vende a la población en tres pesos; pasaría a venderse en ocho dólares, que es lo que cuesta en cualquier país de América Latina. Y los asmáticos en América Latina se mueren de asma, porque no tienen este aparato, y se muere el asmático que no lo tiene, como sabe todo el que padece de asma. Se desmantelaría el sistema de seguridad social. Ellos dicen que en Cuba hay demasiados jubilados, qué es eso de estar pagando pensiones, todo eso habría que revisarlo porque eso es muy costoso, que se privatizaría y el que pueda pague y el que no ya se verá. Entonces habría que ver qué haría el millón y medio de jubilados cubanos, cuyos modestos pero siempre puntuales retiros reciben hoy, y entonces volveríamos a ver la historia del desfalco de las cajas de seguro social y el robo de los ahorros, como ha ocurrido en muchos países de América Latina. Por supuesto, privatizar los servicios de salud y de educación, porque dicen que eso es muy caro para estarlo dando gratuitamente. Ese es el programa, ya se sabe lo que ellos dicen que van a hacer con Cuba, ya está publicado; y nuestro pueblo debe saberlo, y todo cubano debe saber que lo que se está jugando aquí; es la posibilidad de tener un país propio y construir un camino, o recibir, como futuro para nosotros y nuestros hijos, esto que nos anuncian. Finalmente, dos datos: costos del bloqueo para Cuba, ya lo vimos: 79 325 millones al cierre del año 2003; un promedio de 1 803 millones de dólares en los 44 años tomados para el cálculo, ¡mil ochocientos tres millones promedio por año ha costado el bloqueo a Cuba!, un cálculo muy conservador; pero, bueno, es lo que se ha podido documentar rigurosamente: 1 800 millones por año Cuba ha perdido debido al bloqueo, a lo largo de 44 años, al cierre del 2003. ¿Qué haría Cuba de no existir el bloqueo? ¿Qué se podría hacer en Cuba? Hemos traído cinco ejemplos: Por ejemplo, con 1 000 millones de dólares por año, aproximadamente unos 1 000 millones anuales, Cuba podría construir 100 000 nuevas viviendas cada año en el país, 20 000 de ellas aquí en Ciudad de La Habana. ¿Qué quiere decir construir 100 000 viviendas en Cuba? Que a los cinco años Cuba habría logrado mudar a nuevas viviendas, modestas pero confortables, con todos los servicios, a dos y medio millones de cubanos; dos y medio millones de cubanos se mudarían en los próximos cinco años a nuevas viviendas, de ellos 500 000 capitalinos. La Ciudad de La Habana tiene 2 200 000 habitantes, 500 000 de ellos, la cuarta parte casi, podrían ir a vivir a nuevas viviendas. Eliminaríamos en La Habana los solares, eliminaríamos en La Habana las cuarterías, eso en cinco años; en 10 años un millón de habaneros, la mitad, iría a nuevas viviendas, a apartamentos confortables, estéticos, ya no volveríamos a hacerlos como alguna vez la inexperiencia nos hizo hacerlos. ¿Por qué nosotros no construimos hoy 20 000 viviendas por año en Ciudad de La Habana, teniendo toda la infraestructura, la industria de materiales, todo lo que creamos para hacerlo?, ¿Por qué no lo hacemos? ¡Ah!, porque nosotros no tenemos los 1 000 millones que cuesta hacer 100 000 viviendas al año en Cuba, ni tenemos los 200 millones que cuesta hacer 20 000 viviendas por año en Cuba, un promedio de 10 000 dólares por vivienda, no lo tenemos. Eso es una cosa que haríamos si no hubiera el bloqueo. Recordemos que el turismo norteamericano nos habría dejado en los últimos años 4 200 millones en cinco años; si hubiéramos tomado de esos 1 000 millones por año estaríamos haciendo las viviendas. Y todo cubano debe saber eso. Segundo ejemplo, con 180 millones de dólares financiaríamos la inversión para darles la cocina de gas a los 2 400 000 núcleos familiares que hoy no tienen. Le hemos podido poner cocina de gas a poco más de un millón de núcleos familiares, pero nos quedan 2 400 000 núcleos, más de 8 millones de personas, a los que no les hemos podido dar cocina de gas. ¿Cuánto cuesta ponerles la cocina, la balita, las instalaciones, las tuberías, los tanques, la fabriquita, el carrito que trae? ¿Cuánto cuesta todo eso, la inversión? Ciento ochenta millones. ¿Por qué no podemos ponerles a los 2 400 000 familias que nos faltan la cocina de gas? ¡Ah!, porque no tenemos esos 180 millones. Sin embargo, haber vendido 35 000 toneladas de níquel en Estados Unidos nos hubiera dado 450 millones de ingreso bruto, nos hubiera dejado 200 millones de utilidades, y con la ganancia de un año de vender níquel en Estados Unidos habríamos financiado esta inversión. ¿Por qué no lo hacemos hoy? ¡Ah!, porque no tenemos el dinero; porque compite, porque si queremos coger 180 millones para eso, ¿entonces cómo compramos la soya para garantizar el vaso de leche de soya en las escuelas y en las secundarias a los niños? Si nosotros no estuviéramos bloqueados y tuviéramos ese dinero, haríamos eso. Tercer ejemplo, con 127,6 millones de dólares le daríamos el litro de leche de vaca diario al 1 200 000 niños cubanos, que tienen entre 7 y 15 años, y a quienes hoy cuando cumplen 7 años no podemos garantizarles el litro de leche; y tratamos de sustituirlo por yogur de soya, nutritivo, más barato, que es lo que podemos garantizarles. Ahora, a los precios actuales, en que una tonelada de leche en polvo cuesta 2 300 dólares, si tuviéramos 127 millones, llevaríamos el litro de leche de 7 a 15 años, como lo tuvimos mientras pudimos; y es un litro de leche por niño de verdad, eso no es un promedio en el que uno se toma seis y el otro no toma, eso sí es un litro contra nombre y apellido en Cuba, y todo el mundo lo sabe. ¡Ah!, pero hoy, cuando cumple 7 años, ya no podemos darle el litro. ¿Cuánto falta? Ciento veintisiete millones. Con dos años de venta de cobalto nosotros tenemos ese dinero; pero no podemos, como se explicó. Con un año de venta de tabaco cubano a Estados Unidos tenemos mucho más de ese dinero, pero no lo podemos hacer. Cuarto ejemplo, con 51 800 000 dólares, empezaríamos a dar el doble de pollo por la libreta. El que damos hoy lo multiplicaríamos por 2; todavía no sería suficiente probablemente, pero sería el doble que hoy. ¿Cuánto cuesta eso? 51 800 000 dólares. ¡Ah!, pero no lo tenemos, nada más podemos dar el que damos. Daríamos el doble si pudiéramos, automáticamente, encontrar 51 800 000 dólares; pero no podemos, no lo tenemos, porque ese dinero compite con otra cosa. Quinto ¿Cuánto costaría crear las capacidades de generación eléctrica para garantizar suministro estable, aun con mantenimiento, y que, si se rompe la “Guiteras”, el país no tenga que ir a apagones, porque todavía tiene reserva? ¿Cuánto cuesta eso? Trescientos millones de dólares para inversión. Con 300 millones se instalarían 300 megawatts adicionales, otra “Guiteras”, y entonces usted puede sacar la “Guiteras” y darle mantenimiento, porque tiene una capacidad adicional. ¿Qué pasa hoy?, como se ha explicado en estos días, bajo la dirección del Comandante en Jefe y otros compañeros, que hoy el consumo es exactamente igual casi a la capacidad, en cuanto se rompe algo o se va una unidad de generación del sistema ya hay menos capacidad. ¿Cuánto falta para crearla? Trescientos millones de dólares. ¡Ah!, pero, ¿dónde están? ¿El Banco Mundial le presta a Cuba para eso? A todo el mundo le prestan para eso en América Latina menos a Cuba. Por último, esos cinco ejemplos que hemos visto: la leche para los niños, el pollo, la cocina de gas, el apagón y las viviendas, esas cinco cosas que están ligadas profundamente a los problemas que hoy enfrentan las familias cubanas, resolver esas cinco cosas serían 1 659 millones de dólares, y el bloqueo nos está costando por año 1 800 millones. Con los costos de un año del bloqueo, nosotros resolvemos esos cinco problemas que hoy no podemos resolver. Esa es la política que se le ha impuesto a nuestro pueblo, que es la política que Cuba reclama que cese, y que se deje a nuestro pueblo en paz, como es su derecho, construir sus instituciones, desarrollar su cultura, su educación y construir una vida mejor para todos sus hijos. Eso es lo que se va a debatir el próximo 28 de octubre en la Asamblea General, y eso es lo que nosotros saldremos a explicar y a debatir con nuestra población en las próximas semanas. Muchas gracias (Aplausos). Termino recordando las palabras de Fidel en el año 1995, en la Asamblea General, que provocaron un aplauso estruendoso y una ovación de la Asamblea General, no dada a ese tipo de manifestaciones efusivas. “Un mundo sin crueles bloqueos..., que son como bombas atómicas silenciosas, que matan, que provocan sufrimiento, muerte y subdesarrollo a nuestro país.” Les propongo entonces, que por la importancia de la cultura y por el impacto que tiene en las relaciones entre los países, por el hecho de que debe respetarse el derecho al intercambio libre de ideas, que quizás en el tema de la cultura Abel pueda abundar, u otros compañeros, y, además, responder preguntas de los corresponsales. Abel Prieto.- Felipe había anunciado que aquí están con nosotros algunas figuras de la cultura, muy prestigiosas, incluso, en Estados Unidos. El mencionó a Omara, mencionó a Ibrahím; pero está ahí Carlos Alfonso, del grupo Síntesis; está Equis Alfonso ahí también; están Digna Guerra, Manolo Galván, todos ellos músicos; está Rigoberto López, cineasta nuestro; Lino Neira, percusionista, organizador del evento PerCuba; está Elíades Acosta, el director de la Biblioteca Nacional, Felipe lo mencionó; está una compañera subdirectora del Centro Nacional de Escuelas de Arte, Maylén; está el compañero Miret, uno de nuestros mejores galeristas, que ha sufrido también en su trabajo cotidiano las limitaciones para vender artes plásticas cubanas, que tienen un gran prestigio en Estados Unidos, a través de los circuitos norteamericanos; está Mayito Rivera, uno de nuestros grandes músicos también, de los Van Van; está Moisés Hernández, dirige la Banda Nacional de Conciertos; y está Maggy Mateo, una de nuestras más brillantes ensayistas, muy conocida también en los circuitos universitarios norteamericanos. Tú hablabas de los cálculos del costo del bloqueo, y hoy, precisamente, reunidos con Abelito, en el Instituto de la Música, y con Vistel, razonábamos que, realmente, a nosotros, que les hemos dado datos a ustedes para la preparación de estos informes, nos cuesta trabajo calcular qué significaría para nuestros artistas, nuestros escritores, para nuestros creadores en general, para nuestras empresas de grabaciones, por ejemplo, para las industrias culturales cubanas, para la industria discográfica, para la industria del cine, qué significaría tener relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos. No se puede calcular en términos económicos lo que eso significaría, en derecho de autor, el enorme prestigio de la música cubana, el enorme prestigio de compañías, tú mencionaste el Ballet Nacional, y de otras grandes compañías: Cutumba, de Santiago de Cuba, el Conjunto Folclórico Nacional, los Muñequitos de Matanzas, Lizt Alfonso; es decir, para las artes escénicas, para la música cubana, para el mundo del espectáculo, sería realmente incalculable lo que significaría de entrada para nuestras empresas, nuestras instituciones y para nuestros artistas, tener una relación fluida, con un país donde se concentra, como saben ustedes perfectamente, los grandes circuitos de legitimación del arte contemporáneo. Ahí están las grandes casas de subasta, ahí está Cristhie. Ahí está Sotheby’s; ahí están las grandes galerías, las más influyentes; ahí están las grandes transnacionales también. A veces uno ve un mediocre, en el mundo este de la canción latina, de pronto aparece un Frankenstein, un tipo armado de última hora, y lo convierten en un gran fetiche, en un gran ídolo, sin el menor talento, sin el menor aporte cultural; y nosotros tenemos extraordinarios talentos, que no tienen acceso a esos circuitos, porque hay un precio también que paga el artista cubano en cuanto a promoción, un importante precio, que no tiene que ver con lo económico, o tiene que ver de manera no directa con lo económico, tiene que ver con la promoción. Hay también, aparte de temas económicos y comerciales, Felipe, está también reflejado en el informe, cómo ninguna esfera de la cultura está ajena a los efectos terribles de esta política verdaderamente bárbara, anticultural. Aquí está Elíades, que pudiera hablar de los efectos en el sistema de bibliotecas públicas cubanas, el efecto del bloqueo, de esta política irracional; el efecto del bloqueo en la enseñanza artística, el efecto del bloqueo en la protección del patrimonio. Es decir, estoy hablando de esferas que no tienen nada que ver con lo lucrativo, no tienen nada que ver con el comercio, y, sin embargo, están sometidas a esta política cruel de manera sistemática. Yo terminaría esta introducción comentando quiénes son afectados hoy por esta política. En Cuba, obviamente, los creadores cubanos; los estudiantes de arte cubano están afectados por esta política. La enseñanza artística, ustedes lo saben muy bien, es una enseñanza extremadamente costosa; son realmente impresionantes los ahorros que tendría nuestra enseñanza si la llamada base material de estudio especializada, que es muy cara, la pudiéramos comprar en Estados Unidos. Cómo se nos encarece toda gestión que hacemos cotidianamente para obtener instrumentos musicales, materiales para nuestros estudiantes de artes plásticas, zapatillas, vestuario, todo eso se nos encarece cotidianamente. Es decir, nuestros estudiantes de arte son víctimas hoy también de esta política de manera directa, nuestros propios bibliotecarios, los compañeros del mundo de la información, de los centros de información, nuestros galeristas, nuestros promotores, toda la población cubana está siendo víctima, en este aspecto cultural, digamos, por no mencionar, por supuesto, todo ese dramático panorama que nos ha expuesto Felipe. ¿En Estados Unidos quiénes están afectados por esto? Evidentemente los artistas norteamericanos, los creadores norteamericanos son víctimas de esta política. Ellos sí saben, los artistas, lo que no sabe Bush y no saben los de la oficina esta que mencionó Felipe, que tienen tanta gente, los burócratas estos; ellos sí saben qué significa Cuba en términos de creación, en términos de arte, en términos de cultura. A la vanguardia artística norteamericana le interesa la relación con Cuba. ¿Cuántas cosas en términos creativos se podrían producir, si la vanguardia artística cubana y la vanguardia artística norteamericana pudieran trabajar juntas? Hoy decíamos con Abelito, se ha roto, Felipe, una relación en el campo de la música y en otros campos, se ha roto una relación que tiene una gran tradición. Un flujo de intercambio, un diálogo que tiene una gran tradición, se ha roto artificialmente; se ve cotidianamente interrumpido de modo artificial. Yo me acuerdo de los Puentes de la Música, Carlos Alfonso, aquel experimento que se logró hacer con compositores norteamericanos, con músicos norteamericanos, que se llamó el Music Bridge. ¿Cuántas cosas se pudieran hacer si este diálogo estuviera permitido? Yo creo que los estudiantes norteamericanos que han venido durante años, con muchas dificultades, a estudiar en el ISA, en el Instituto Superior de Arte, en nuestras escuelas de artes, que hoy prácticamente, Felipe, todos esos grupos están cancelados; la licencia para esos grupos está cancelada. Ese es un dato que tiene la compañera Maylén por allá. Con los empresarios del mundo del espectáculo y de la música de Estados Unidos, ¿qué está pasando hoy? Que cada vez hay menos iniciativa, porque esos empresarios, esos promotores, hacen una inversión y tienen la incertidumbre de las visas, que es un tema que después se puede mencionar más en detalle y, sencillamente, la gente se está limitando. Ya no hay iniciativa, como hubo en otros momentos, en que tenían todas estas limitaciones pero que, por lo menos, iba el Ballet Nacional, como tú mencionaste, iban decenas de grupos musicales, que no podían cobrar por la vía comercial, pero por lo menos tenían un espacio de promoción. La gente que hacía esas inversiones se está limitando, y, por supuesto, el pueblo norteamericano, su derecho al libre acceso a la cultura, está siendo limitado, mutilado, por esta política absolutamente irracional. Pienso, Felipe, que hay una cosa que es muy importante, que es que aquí hay en el fondo también, un miedo al intercambio de las ideas. La confrontación en el campo de la cultura, la confrontación en el campo de la ciencia, me permito hablar un poquito de eso también. Para mí es muy obvio que, sencillamente, la hemos ganado nosotros. El famoso Carril II y tratar de influir aquí en la sociedad civil cubana con los diálogos, todo eso ha sido cortado porque, sencillamente, no era posible sostener ese diálogo, porque nuestros argumentos, nuestras ideas, nuestros principios, derrotaban, yo te diría, que de manera patética, a lo que podía venir de allá en términos de argumentos y de valores, etcétera. Felipe Pérez.- Eso fue reconocido por el presidente Bush, cuando decidió cortar el llamado programa Pueblo a pueblo, que el presidente Clinton había autorizado, mediante el cual podían venir a Cuba estudiantes, profesores, instituciones culturales, científicos de Estados Unidos; porque el presidente Clinton, el gobierno anterior, había dicho: “Lo que tenemos que hacer a los cubanos es enseñarles cómo es la democracia, y la mejor manera es que los norteamericanos viajen allí, les expliquen nuestro sistema e irlos educando; porque ellos lo que no saben bien es cómo es que deben organizarse.” Bajo ese concepto se dieron licencias y venían los norteamericanos, una parte de los 85 000 que vinieron, vinieron por ese sistema. Sin embargo, el presidente Bush, dijo: “Se acabó el programa Pueblo a pueblo, porque aquí no hay ningún intercambio ni ninguna educación, y lo que está ocurriendo es que los norteamericanos se van a Cuba de turistas y, además, regresan diciendo que el bloqueo hay que levantarlo. Aquí no hay ningún resultado ni nada y se corta el programa.” A partir de ahí se eliminó, ese programa, mediante el cual venían instituciones y grupos legalmente a Cuba. Eso ha sido explícitamente reconocido. Abel Prieto.- Está el tema de las visas, el 212-F, grandes figuras de nuestra cultura, como Ibrahim, han sido limitados para entrar a Estados Unidos, aplicándoles el inciso 212-F, que según me explicaba Dausá, dice literalmente: “Porque la visita de esa persona va en detrimento de la seguridad nacional de Estados Unidos.” Es decir que Ibrahím es un peligro allí para la seguridad nacional; Moisés, el director de nuestra Banda de Conciertos, es un peligro para la seguridad nacional; hay otros compañeros por aquí también, creo que Rigoberto, Formell, Zenaidita, es decir, todos son Bin Laden potenciales. (Risas) Le podemos dar la palabra a Elíades, para que, brevemente, nos hable un poquito desde el punto de vista de las bibliotecas, del sistema de bibliotecas públicas. Elíades.- En el caso de las bibliotecas cubanas, hay que decir que sufrimos una campaña especialmente perversa porque, por un lado, recriminan y acusan a Cuba de constantemente interferir el libre flujo de ideas, de censurar nuestras lecturas, las lecturas que permitimos a la población, y de evitar el libre acceso a la información. Eso es lo que se declara, de eso se nos acusa; sin embargo, sufrimos, las bibliotecas y los bibliotecarios cubanos, desde las medidas clásicas de denegación de visa... Por ejemplo, en junio del año pasado hubo una protesta de la Federación Mundial de Asociaciones Bibliotecarias porque se impidió la visita de una bibliotecaria cubana que era concejal de una organización del Caribe de bibliotecarios, para participar en un evento en Puerto Rico, se le denegó la visa. Y se acaba de negar la visa a una especialista en conservación de patrimonio bibliográfico, que debía realizar un curso de una semana en Estados Unidos. Esas son las prohibiciones clásicas, lo que sufrimos los que trabajamos en el sector. Ahora, vamos a lo no clásico. Por ejemplo, como está recogido en las páginas creo que 44 y 45 del informe, se impide que Cuba reciba, pueda comprar en una firma de Albany, Nueva York, que produce anualmente una actualización de un libro que se llama El Sistema de Clasificación Decimal Dewey, que desde el año 1915 es el libro que se usa para procesar fondos de las bibliotecas. Ese sistema se actualiza todos los años, y a Cuba se le ha negado, por escrito, la posibilidad de adquirirlo para procesar nuestras colecciones. Junto con eso se impide, por ejemplo, que Cuba tenga acceso a bases de datos, como la de OCLC, que permitiría procesar y tener ya procesados, porque es un ahorro significativo de recursos humanos y materiales, las colecciones de la Biblioteca Nacional y del país; eso se ha hecho por escrito, tenemos la denegación de acceso a OCLC, o a la filial de OCLC en Canadá, no solamente la norteamericana. Como decía, esto es lo clásico; pero también, por ejemplo, si una universidad norteamericana, como la Universidad de Berkeley, firma un convenio de intercambio bibliográfico con Cuba, de canje bibliotecario, que eso existe en todas partes del mundo, aunque nos vaya a enviar cajas con los discursos de Ileana Ros-Lethinen, o de George Bush, tienen que ir esos libros a un tercer país para llegar a Cuba, o bien México o bien Canadá. No puede enviarlo de manera directa y, por supuesto, los libros que Cuba quiera enviar, de sus escritores, científicos, intelectuales, tienen que sufrir lo mismo; por eso es tan difícil encontrar un libro de un autor cubano reciente en cualquier biblioteca norteamericana. Hay que sumar a eso también la censura reciente, contra publicaciones de intelectuales y científicos cubanos en editoriales norteamericanas, o sea, la prohibición de que artículos de nuestros creadores se publiquen. Y, por último, tengo aquí, una carta de junio de este año, donde el Departamento del Tesoro norteamericano niega la licencia para celebrar en el año 2007 la asamblea anual de una organización de latinoamericanistas en universidades norteamericanas, bibliotecarios latinoamericanistas en universidades norteamericanas, esa organización, es muy prestigiosa, tiene 50 años de creada. Cuba es miembro de ella, había pedido la sede para el año 2007 en Cuba, los bibliotecarios norteamericanos, que, dicho sea de paso, se avergüenzan de toda esta política y nos expresan por muchas vías su solidaridad, intentaron obtener la licencia y aquí viene la denegación de la misma, firmada por el señor David Mills —de esa oficina a que ha hecho referencia Felipe recientemente—, donde dice textualmente: “No es de interés para la política exterior de los Estados Unidos que ustedes se reúnan en Cuba.” Aquí está el documento y está la denegación. Nosotros respondimos a la Presidenta de esta organización en una carta, en la cual le decíamos, más o menos, al final, que estamos seguros de que más temprano que tarde vamos a hacer esa reunión en Cuba entre bibliotecarios norteamericanos y cubanos, y que cuando eso ocurra miraremos hacia el pasado con la misma vergüenza, y a la vez alivio, con que los hombres que entraban al renacimiento veían las tinieblas bárbaras de la Edad Media. Gracias. Abel Prieto.- Rigoberto López, cineasta nuestro. Felipe Pérez.- Mientras llega Rigoberto voy a dar un dato. Se conoció ayer que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos va a negar las visas para que 64 académicos y científicos sociales cubanos participen en un evento de la Asociación de Estudios de América Latina, que incluye a científicos sociales, especialistas en América Latina, el evento de LASA, que va a hacerse ahora en octubre en Estados Unidos; ayer se supo que van a impedir que los 64 académicos y científicos cubanos que iban a participar puedan ir al evento. Así que Clark, presidente de la Academia de Ciencias está recibiendo la noticia en directo. Es decir, impiden que nuestros científicos, una numerosa delegación cubana que iba a participar, había sido invitada, participe en el evento de LASA de octubre. Rigoberto López.- Debiera empezar por significar el reconocimiento, la admiración, el respeto que en sectores del público norteamericano, que han tenido acceso al cine cubano, este concita, y muy especialmente las relaciones tan amistosas, tan cercanas con figuras muy importantes de la comunidad cinematográfica norteamericana, a pesar de las presiones, las restricciones, las limitaciones que esta política de bloqueo impone. Quiero decirles que en más de una ocasión, incluso, muy recientemente ahora, en el pasado Festival de Cannes, en Francia, figuras muy notables de la cinematografía norteamericana, conversando conmigo me expresaban su interés de filmar alguna vez en Cuba y que, lamentablemente, sobre ellos también pesaba el problema del bloqueo. Creo que como decía antes Abel, no solo somos nosotros los embargados o los bloqueados, creo que esta política está privando —y en particular creo que en los últimos meses, en los últimos años— al público norteamericano y a la comunidad cinematográfica norteamericana de tener acceso al cine nuestro. En octubre del pasado año mi película Roble de Olor fue, junto con Suite Habana —otra película cubana—, invitada, seleccionada en el proceso de selección previo a las nominaciones a los Globos de Oro a la mejor película extranjera. Hubo la oportunidad de que la película se presentara en Hollywood, y para esa ocasión estábamos invitados con el actor de la película, Jorge Perugorría, que es probablemente nuestro actor más reconocido internacionalmente, y el colega Fernando Pérez. A estos dos compañeros les fue negada la visa en esa ocasión, y después que las películas fueron presentadas, incluso, en estudios de la Paramount Picture, incluso en un gran teatro de Washington, sucedió que algunos festivales de mucha importancia en Estados Unidos solicitaron presentar la película y nuestra presencia. Sucede que el Panafrican Film Festival de Los Angeles me invitó con la película —y aquí viene un elemento interesante—, cuatro congresistas norteamericanos vinculados a ese festival, apoyaron la aplicación de visas con la Oficina de Intereses de Estados Unidos, y la Oficina de Intereses me negó la visa, porque era inconveniente para la seguridad de Estados Unidos. Es decir que hay, me parece, una posición de tal inflexibilidad o, en este caso, de flexibilidad hacia los intereses de la ultraderecha fundamentalista de Miami, que pasa por encima, incluso, de figuras políticas que en este caso han intercedido para que nuestra presencia fuera posible y, sin embargo, nos fue negada la visa. Luego, el Festival de San Diego, California, había decidido hacer su opening con la película y también fue negada la visa. Posteriormente el Festival de Atlanta, y sería largo el relato. Entonces, realmente me parece que no solo somos nosotros los embargados, y lo comprenden los organizadores de esos eventos, y lo comprenden nuestros amigos del cine norteamericano, creo que lamentablemente esta política, que tal vez dicho así palidece ante la perfidia de cosas que hemos oído, de la negación de la importación de determinados medicamentos, etcétera, etcétera, pero indudablemente creo que tienen una significación notable, porque de lo que sí no cabe duda es de que, a pesar de todo esto, hay un sentimiento de respeto, de amistad en la comunidad cinematográfica norteamericana hacia nuestro cine y hacia la cultura cubana en general. Eso es un testimonio personal que en este caso es lo que quería decir. Felipe Pérez.- El ICAIC nos ha reportado, Rigoberto, que nosotros no podemos comprar directamente la película a Kodak. Rigoberto López.- Exacto. Incluso hay algo muy interesante también. Muchas veces hay personas que tienen verdadero interés porque las películas nuestras sean distribuidas comercialmente en Estados Unidos, pero, obviamente, eso es imposible. Y habría que pensar no solo lo que esto puede contribuir a refinanciar el cine cubano, la posibilidad de distribuir comercialmente nuestras películas, sino, obviamente, la posibilidad de abrir nuestro cine a las grandes pantallas. Es cierto que el cine es caro y la materia prima del procesamiento tecnológico es clave. Nuestra infraestructura hay que renovarla, comprar negativos; como bien decía, Kodak, por ejemplo. Se multiplican los costos al no poder acceder al mercado directamente en Estados Unidos para la compra de todos esos materiales, los quimicales de los laboratorios, los negativos de las películas. En el mundo es muy difícil competir en el mercado sin una película que tenga sistema Dolby; pero la patente Dolby es norteamericana y a Cuba le es negado tener la licencia Dolby. Nosotros tenemos que incurrir muchas veces también en inversiones muy fuertes para hacer la mezcla de sonido de nuestras películas en el exterior, para lograr una tecnología estéreo acorde a los requerimientos de calidad internacional, etcétera, etcétera. En fin, yo quise solamente mencionar los aspectos estos, aunque indudablemente, también son importantes, porque se refieren a de qué manera afectan a la industria como tal, al desarrollo del cine cubano como movimiento y como arte este tipo de restricciones económicas. |