Política y economía americanas
Latifundio: Feudalismo Iberoamericano
Rubén Barrios

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La Reforma Agraria en Venezuela - ¡Por un Brasil sin latifundio La relación entre el Neoliberalismo y el ALCA - ¿Qué es la globalización?
1204 - Quizás sea ésta la manera más “gráfica” de referirnos a tan manoseado concepto, con la aspiración de que sirva al menos para acordar sobre el mismo a tirios y troyanos y para que todos comprendamos la necesidad impostergable de acabarlo.

Ubiquémonos en perspectiva: Durante la Edad Antigua, el esquema de producción se sostuvo en la esclavitud. Con la caída del Imperio Romano se inicia la Edad Media, cuyo esquema de producción se sostuvo en la servidumbre. En efecto, los siervos fueron durante más de mil años el soporte del modelo feudal, basado en la propiedad de la tierra. Por merced del Señor Feudal (Duque, Conde o Marqués), los campesinos usufructuaban una parcela en su feudo a cambio de una renta-trabajo o una renta-producto; en otras palabras, el siervo-campesino, o bien tenía que trabajar en las plantaciones del señor durante las épocas de limpia, siembra y cosecha, o bien tenía que entregarle parte de sus propias cosechas. Ello, además de servir en el ejército del feudo cuando él lo dispusiera.
En otras palabras, el propietario de la tierra la trabajaba mediante la explotación del hombre, no del suelo.

En Iberoamérica, luego de la Conquista propiamente dicha, vale decir la invasión e inmediata destrucción de la cultura existente en el nuevo territorio, comenzaba la Colonización, mediante la distribución de tierras a los beneméritos, con todo lo que sobre ellas se encontrara, incluyendo a los indígenas.

En Venezuela, la colonización se inició con la institución de la Encomienda (1545), la cual constituye la forma de pago de la Corona a los conquistadores. Con el tiempo, éstas se convirtieron en grandes posesiones en las cuales se adoptaron las condiciones de explotación del feudalismo europeo (la servidumbre): los indígenas tenían que aportar su fuerza de trabajo en favor del encomendero, al principio en forma total, rayando su condición en la esclavitud; luego parcialmente, concediéndoseles unos días para trabajar su parcela y/o las tierras comunales indígenas.

La encomienda -y otras formas de “repartimiento” que la sucedieron, en particular después de 1718 (composiciones, confirmaciones y remates)- están al origen del latifundio actual, por cuanto ese modo de explotación de la tierra atraviesa toda la Colonia y se traslada intacto a la Primera República, a pesar de las promesas de Bolívar durante la gesta independentista, siendo su principal característica no tanto la extensión, sino la ociosidad de buena parte de las tierras y la forma de “trabajar” el resto, a través de terceros, incluyendo a los llamados medianeros, auténticos siervos que repartían sus cosechas a medias con el “propietario”.

Después de la Guerra Federal, las luchas de Ezequiel Zamora por los campesinos sin tierra también se frustraron, pudiéndose afirmar, en términos muy generales, que no es sino hasta la Reforma Agraria de 1961 cuando se hace un intento importante para quebrar el esquema del régimen de propiedad y tenencia de la tierra, intento que, como sabemos, resultó también en un lamentable fracaso.
Latifundio: herencia colonial
De acuerdo con Federico Brito Figueroa (“Historia Económica y Social de Venezuela” y “La Estructura Económica de la Venezuela Federal”) “La concentración de la propiedad (agraria) tiene sus antecedentes efectivos en el siglo XVII, acentuándose en el siglo XVIII (…) al amparo de las expediciones supuestamente de adoctrinamiento, que en la práctica fueron de ocupación y sometimiento del territorio y de sus pobladores indígenas, empresas éstas organizadas por los criollos quienes obtuvieron por este medio (…) tierras y mano de obra”.

Finalizada la Guerra de Independencia, algunos latifundios cambian de manos, a través de las “expropiaciones por causa de guerra” y luego los llamados “haberes militares”, con los cuales se retribuyó a algunos de los más importantes caudillos (y no a las tropas constituidas por campesinos sin tierra). Por último, consolidada la República, la disolución de las comunidades indígenas puso a disposición de los terratenientes grandes extensiones de suelos de primera calidad y alto valor (valles de Caracas, del Tuy, Barlovento, Aragua, Barquisimeto y Cumaná). Se había terminado de conformar la estirpe de los grandes terratenientes del siglo XX.

La triste realidad
Los medianeros existen aún hoy día. ¿Dónde? En los latifundios actuales, constituyendo una verdadera vergüenza nacional, como vergonzosa es la existencia de enormes latifundios cuyos propietarios viven en las capitales e incluso en el exterior, mientras en sus tierras crecen pueblos y caseríos, y se establece una variedad de formas precarias de ocupación del suelo agrícola (pisatarios, medianeros y aparceros, entre otros), dando lugar a relaciones de producción caracterizadas por la servidumbre y el peonaje.

En nuestra Venezuela del siglo XXI, muy pocos propietarios siguen acaparando gran parte de la tierra cultivable, especialmente la de mayor calidad, ubicada entre las estribaciones montañosas y la costa. No obstante, sólo una pequeña porción de esta tierra está dedicada a la producción; el resto permanece ociosa o inculta (como en los dominios feudales), aunque bien … “cercada, cuidadosamente vigilada (…) porque el gran propietario prefiere que este bien, que debería ser colectivo, permanezca improductivo, mientras los campesinos padecen escasez y anhelan cultivar intensamente las extensiones que sus fuerzas alcancen a dominar”, como lo afirma Miguel Acosta Saignes en “Los orígenes Históricos del Problema Agrario”.


Revolución Bolivariana vs. Latifundio
Por estas razones, el Gobierno Revolucionario, basado en la Constitución Bolivariana, promulga la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario (LTDA), con un planteamiento muy superior al de la Ley de Reforma Agraria. Esta Ley parte de la premisa según la cual “El valor del ámbito agrario no se limita a los efectos económicos beneficiosos sobre la producción nacional…”, sino que se interesa por el “… desarrollo humano y social de la población” (rural). Afirma que “La tierra y la propiedad no son privilegio de unos pocos sino que están al servicio de toda la población”, razón por la cual “… regímenes contrarios a la solidaridad social, tales como el latifundio, son expresamente condenados…” (LTDA. Exposición de Motivos).


A tres años de la ley de tierras
El 9 de Noviembre se cumplieron tres años de la publicación en Gaceta Oficial del Decreto con Fuerza de Ley de Tierras y Desarrollo Agrario; y el 10 de Diciembre, tres años de su histórica proclamación por parte del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, coincidiendo con el aniversario de la Batalla de Santa Inés, evento decisivo de la Guerra Federal, que consagró al General del Pueblo Soberano, Ezequiel Zamora.

Han sido tres años de cruenta batalla entre las aspiraciones de un pueblo campesino por siglos olvidado y los intereses de un grupo de terratenientes que no aceptan ceder ni siquiera parte de sus privilegios. El saldo a la fecha, por supuesto en contra de los más débiles: unos 85 campesinos muertos.

Más de ochenta familias del campo destrozadas que en definitiva son el acicate del Gobierno Bolivariano en su determinación de profundizar la aplicación de esta revolucionaria Ley, considerada como la más moderna y completa en su género.

De allí, el grito del Presidente Chávez: ¡Guerra al Latifundio! … y de allí la responsabilidad del Instituto Nacional de Tierras de encabezar esta nueva guerra que, si bien se librará con estricto apego a la Constitución y las leyes, respetando todos los procedimientos establecidos, no cejará en su empeño de democratizar la tenencia de la tierra hasta que la última familia campesina haya sido reivindicada, recibiendo justicia, paz y auténtico progreso espiritual y material.

En ese contexto, los venezolanos concientes estamos en la obligación de contribuir, cada quien en la medida de sus posibilidades, en la eliminación definitiva de estos innegables restos de feudalismo que envilecen nuestra patria.
 

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