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¿Qué países emergentes "emergerán de la crisis?

Política y economía americanas / American Politics and economics

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El mundo actual globaliza bonanzas y crisis

Es un hecho ya conocido que la economía mundial está globalizada. Esto es positivo ya que favorece el progreso de las naciones al instaurar un escenario de elevada aptitud para que las ofertas y demandas confluyan a una velocidad inimaginable hasta hace no mucho tiempo atrás, cuando la economía internacional era compartimentada, sin conexiones fluídas e inhibidora del aumento del comercio y las inversiones. El actual contexto es más eficiente para producir bienes y servicios, genera mayor caudal de información y transparencia y, por ende, apuntala el crecimiento económico. Sumado a ello, las bonanzas logran ahora una mayor difusión, llegando sus beneficios a un mayor número de países.

Pero la globalización también genera dificultades. En este tipo de mundo, la aplicación de malas políticas y el consecuente aumento en el nivel de incertidumbre en un país es reprimido con dureza por los agentes económicos (retirando depósitos e inversiones). Esta situación, además, se transmite -se "globaliza"-; hacia el resto, instalándose recurrentemente el germen de una crisis más o menos difundida. La globalización trajo consigo una mayor cantidad de actores en el juego del comercio y las inversiones, los que responden casi instantáneamente a las señales que emiten mercados cada vez más vinculados. En este contexto de mayor número de actores y más elevada interacción, aumentan los beneficios de generar mecanismos de coordinación entre los gobiernos pero, por otra parte, ésta resulta más costosa -al existir más y variados intereses-, transformándose en un objetivo no imposible, pero sí de difícil consecución.

En conclusión, la velocidad reflejada en las decisiones de los agentes económicos sumada a los canales de vinculación ahora existentes, hace hoy más probable que se desencadene una crisis en cualquier país y que, además, ésta se propague -en mayor o menor medida- al resto. Al mismo tiempo que, por falta de medios de coordinación, es más baja la probabilidad que una crisis llegue a ser prevenida o bien neutralizada una vez iniciada la misma.

En la actualidad, en los umbrales del siglo XXI, el mundo se encuentra inmerso en una crisis de magnitud. Es en momentos de incertidumbre como los que se viven en el presente cuando surge la sensación que el sistema económico está construído sobre bases tan frágiles como inestables y que la riqueza acumulada puede verse brusca y notoriamente disminuida. Y es también en estos momentos cuando se toma conciencia acerca de lo poco que se sabe acerca de las causas, efectos y vías de solución de las crisis económicas. Lo único posible de afirmar es que:

i) toda crisis global modificará el statu-quo preexistente. Caerán axiomas, se reformularán instituciones, se redefinirán conceptos y políticas y cambiarán las relaciones de liderazgo entre los países;

ii) las economías avanzadas se verán afectadas en menor medida que el resto, a pesar que la actual crisis tiene como uno de sus epicentros a Japón

Qué países emergentes "emergerán" de la crisis ?

Acerca de "mercados emergentes sólidos" y "mercados emergentes débiles"

El término emergente proviene del latín emergo y significa aquello que comienza a aparecer después de haber estado sumergido y sin posibilidades de salir a la superficie. La idea de mercado emergente fue utilizada por primera vez, a fines de los años 80, por la Baring Brothers. Allí, se llamaba emergentes a aquellas economías que impulsaban transformaciones tendientes a generar orden macroeconómico con crecimiento, después de haber permanecido por décadas sumergidas en el estancamiento, a pesar de poseer potencialidades ciertas de desarrollo. Los ejes centrales de las reformas eran el disciplinamiento monetario y fiscal, la reformulación del rol del Estado, la apertura de la economía al mundo y el mejoramiento genuino de la competitividad. Como casos típicos de mercados emergentes (se estiman en alrededor de 45 en el mundo) se mencionaba a China, India, Rusia, Vietnam, Filipinas, Tailandia e Israel en Asia, Egipto, Sudáfrica y Zimbawe en el continente africano, la República Checa, Polonia, Rumania e Hungría en Europa del Este y México, Brasil, Argentina, Chile y Perú en Latinoamérica.

A su vez, existe un conjunto de países que fueron emergentes en un pasado algo más lejano, pero ya no lo son como consecuencia de haber logrado avances económicos significativos en las últimas décadas (podría denominarse el grupo de los cuasi-avanzados). Este es el caso de, por ejemplo, Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Corea, Malasia, Singapur o Taiwán.

Ahora bien, una de las cuestiones que deberá ser redefinida a raíz de la actual crisis internacional es, sin lugar a dudas, el concepto de mercado emergente. Así, aquellos países que resistan la crisis, respetando y/o profundizando las reformas estructurales emprendidas y manteniendo el crecimiento de la producción y de las inversiones -aunque a un ritmo más moderado-, se transformarán en los países que emergerán de la crisis y serán las economías no avanzadas más sólidas, previsibles y con mejores perspectivas de crecimiento en el mediano plazo (mercados emergentes sólidos)(1) Por el contrario, aquellas economías que no resistan los embates de la crisis -debiendo desviarse discrecionalmente del rumbo económico prefijado y entren en un ciclo recesivo y de caída de inversiones-, pasarán a ser los emergentes de menor solidez o con un futuro más incierto (mercados emergentes débiles)-. En este último grupo, podrían aparecer también países cuasi-avanzados, en la medida que el impacto de la crisis resienta las bases mismas de su estructura económica, financiera e institucional.

Los mercados emergentes sólidos ganarán reputación, que compensará parte de la reputación perdida en el pasado. De esta manera, estas economías irán alcanzando, poco a poco, mayores grados de libertad para recuperar el uso de las políticas monetarias, cambiarias y fiscales, que debieron resignar después de haber abusado de las mismas durante décadas. Una vez recobrada la confianza en las instituciones económicas, éstas podrán implementar sus políticas en forma semejante a cómo lo hacen las naciones avanzadas.

Los países emergentes y cuasi-avanzados en los años previos a la crisis

El progreso económico de una economía en cualquier momento del tiempo está sujeta a una dinámica de crecimiento sustentada en la actualidad en tres consensos básicos:

1) crecer a ritmo elevado pero sin inflación

2) que la inversión se convierta en motor principal del crecimiento (aunque la tasa de ahorro interno resulte insuficiente y se requiera, por algunos años, de ahorro externo para financiarlo)

3) que la inversión fortalezca -en el largo plazo- el sector externo, generando importantes aumentos de exportaciones y una sustitución eficiente de importaciones(2).

La dinámica "estabilidad-crecimiento-inversiones-exportaciones" asegura un proceso sostenible en el tiempo. En la medida que las naciones no avanzadas ingresen en esta dinámica -elevados y sostenidos ritmos de aumentos del ingreso, las inversiones y las exportaciones-, irán reduciendo la brecha que los separa de las naciones avanzadas(3).

Por otra parte, de la dinámica que hayan mostrado estas economías en los últimos años, dependerá esencialmente el impacto que provocará, en cada una de ellas, la crisis internacional. Aquellas economías que hayan alcanzado elevadas tasas de crecimiento impulsadas basicamente por inversiones que ampliaron la capacidad productiva y fortalecieron el sector externo en un marco de orden monetario y fiscal, se verán afectadas por la crisis de manera distinta, finalmente, a aquellas que se hubieran alejado demasiado de alguna de estas premisas.

Durante los últimos años, la dinámica seguida, tanto por las economías emergentes como por las cuasi-avanzadas fue muy heterogénea y, en muchos casos, se aprecian apartamientos sustanciales de la lógica de los tres consensos enunciados precedentemente. La muestra aquí utilizada está conformada por los siguientes 26 países: Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Corea, Malasia, Taiwán, Hong-Kong y Singapur entre los cuasi-avanzados y China, México, Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Rusia, Sudáfrica, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Brasil, India, Turquía, Israel, Polonia, Hungría y República Checa entre los emergentes.

Todos estos países, con la única excepción de Rusia, registraron, en los últimos cuatro años, aumentos del PBI. Pero no en todos los casos se cumplió el primero de los consensos, o sea que estos aumentos del producto estuvieran acompañados de estabilidad en el nivel general de precios. Los procesos de crecimiento sin inflación se dieron solamente en Irlanda, Singapur, Malasia, Argentina, N. Zelanda, Australia y Taiwán. Un segundo grupo de países mostró altas tasas de crecimiento del producto pero niveles de inflación más elevados, que oscilaron entre 22% y 70% acumulados en los últimos años (Tailandia, Corea, Indonesia, Filipinas, Chile, India, China, Perú, Hong-Kong e Israel). Finalmente, hubo países que mostraron aumentos del PBI pero junto a tasas de inflación elevadas aunque en algunos casos decrecientes -más del 100% acumulada en 4 años- (son los casos de Polonia, Turquía, Ecuador, México, Hungría y Brasil).

Fueron muy pocas -apenas seis- las economías que cumplieron con el segundo de los consensos -crecimiento impulsado por la inversión productiva-. La relación Inversión / PBI mostró aumentos significativos a lo largo de la década (o sea, que la inversión haya crecido a un ritmo notoriamente más elevado que el producto) sólo en Argentina(4), Perú, Malasia, China, Hong Kong e Israel.

Además del ritmo de crecimiento de la inversión, debe tenerse en cuenta aquí el nivel de la misma en cada economía. Así, no presenta un rasgo tan negativo que la inversión en Tailandia haya caído del 41% del PBI al 35% a lo largo de esta década como que en Taiwán lo haya hecho del 27% al 23% o que la misma disminuyera en Rusia del 26% en 1990 al 19% en 1997.

En los años 90, se registraron caídas en la relación inversión / producto, además que en los casos de Rusia, Tailandia y Taiwán arriba mencionados, en Indonesia, Corea, México, Australia, Chile, India e Irlanda. Por otra parte, los niveles más bajos de inversión -por debajo o en torno al 20% del PBI, lo que puede resultar insuficiente para países no maduros- se observaron en México, Ecuador, Rusia, Sudáfrica, Australia, N. Zelanda, Irlanda, Polonia y Hungría.

Es importante señalar que todos los países, tanto los que aumentaron considerablemente la inversión como los que no lo hicieron, registraron, en los últimos años, déficits en sus cuentas corrientes (en 1997, estos montos -como porcentajes del PBI- se ubicaron desde un exiguo 0,3% en Rusia hasta un impactante 8% en Nueva Zelanda). Pero hubo cuatro casos excepcionales: China, Singapur, Taiwán e Irlanda, que reflejaron superávit. Singapur es un caso muy particular, ya que es una economía eminentemente de intermediación de servicios. Taiwán presenta uno de los niveles de ahorro interno más elevados del mundo, siendo un país exportador de capitales. Irlanda muestra superávit en su cuenta corriente desde hace más de diez años aunque no presenta aumentos sustanciales de la inversión en términos del PBI en los 90. China, por último, mostró déficit durante principios de la presente década, que fue corregido rápidamente a través del logro de importantes superávits comerciales (fuerte aumento de las exportaciones junto a una eficaz regulación de sus importaciones).

Finalmente, en relación al tercero de los consensos -fortalecimiento del sector externo a través del aumento sostenido de exportaciones-, se aprecian diferentes evoluciones a lo largo de los últimos cinco años (1994-98). Los países que muestran los mayores aumentos son México, Filipinas, Hungría, Polonia, Irlanda, Argentina, Ecuador, Perú y R. Checa, economías que han, al menos, duplicado el valor de sus exportaciones en estos años. Sin embargo, es importante señalar que, en el caso de México, la dinámica de sus exportaciones se vio muy influída por la devaluación y posterior recesión derivada del "tequila", situación que también, aunque en menor medida, influyó en el comportamiento de las exportaciones argentinas y peruanas en 1995. Hungría y Ecuador fueron dos de las economías que registraron menores tasas de crecimiento económico y, además, caídas o leves mejoras de su productividad.

Por otra parte, India, Chile, China, Rusia y Turquía muestran aumentos de exportaciones importantes, aunque menores a las anteriores (el aumento de exportaciones en Rusia está relacionado a un ciclo recesivo general y, en Turquía, influyó la fuerte recesión enfrentada en 1994). Los menores crecimientos -por debajo del aumento de exportaciones mundiales- se evidenciaron en Sudáfrica, N. Zelanda, Australia, Hong-Kong, Indonesia y Taiwán.

De este rápido recorrido por la historia reciente de las economías emergentes y cuasi-avanzadas, se deducen los siguientes corolarios:

  • son muy pocas las economías que lograron sostener alto ritmo de crecimiento con tasas de inflación en línea con las observadas en las naciones avanzadas (Irlanda, Argentina, Singapur, Nueva Zelanda, Australia y Taiwán)
     

  • son pocos los casos donde se aprecia que la inversión fue motor importante del crecimiento en los 90 (Argentina, Perú , Malasia, China, Hong Kong e Israel)
     

  • la mitad de las economías analizadas registran déficits en su cuenta corriente -en muchos casos mayores al 3% del PBI- con caídas o leves aumentos en los niveles de inversión (México, Chile, Ecuador, Sudáfrica, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Corea, India, Australia, N. Zelanda, Polonia y Hungría)
     

  • casi la mitad de los países muestran aumentos de exportaciones por debajo o en torno al crecimiento mundial de exportaciones, lo que implica que están perdiendo participación en los mercados internacionales. Otros siete casos muestran aumentos de exportaciones superiores al crecimiento mundial pero se verifica la influencia de episodios recesivos puntuales o tasas de crecimiento del producto entre las más bajas de la muestra

En conclusión, no resulta una tarea sencilla encontrar en los años 90 economías que hayan cumplido con los tres consensos. Los países cuasi-avanzados han logrado crecer a ritmo elevado sin inflación pero, en la mayoría de los casos, la inversión no fue motor principal del crecimiento -aún cuando se acumularon déficits en cuenta corriente de consideración- y, casi todos, perdieron participación en los mercados mundiales. En el caso de los países emergentes, éstos no han logrado todavía mantener elevadas tasas de crecimiento con niveles de inflación en línea con los de las naciones avanzadas (la única excepción es Argentina) y fueron muy pocos los que crecieron impulsados en una proporción importante por la inversión, a pesar de presentar -salvo en el caso excepcional de China- importantes déficits en sus cuentas corrientes. La respuesta exportadora de los emergentes fue positiva, obteniendo, casi todos ellos, mayor participación en los mercados mundiales durante los últimos años. Sin embargo, el sostenimiento de esta tendencia en el tiempo no pareciera estar asegurada en todos los casos.

La crisis: mucho ruido y muchas nueces

La crisis internacional, que tuvo como epicentros, hasta el momento, al Sudeste Asiático, Rusia y Japón, ya ha generado una desaceleración del crecimiento y del comercio mundial, que se prevé se profundice durante 1999 en la medida que la situación continúe agravándose. La crisis, como se analizó en párrafos anteriores, encontró a los países cuasi-avanzados con cierto debilitamiento en sus procesos de inversión y acumulación de capital y en sus niveles de competitividad. Y, a la vez, a los países emergentes, concentrados aún en consolidar su ordenamiento monetario y fiscal, intentando -en la mayoría de los casos sin éxito- que el crecimiento económico se sustente en la inversión y mostrando aumentos de exportaciones no necesariamente sostenibles en el tiempo.

Antes que nada, debe señalarse que la crisis impactó, en mayor o menor medida. en todas las economías -ya sean estas avanzadas, cuasi-avanzadas, emergentes y las demás-.Sin embargo, en el conjunto de países aquí analizados, los efectos de la crisis sobre la economía real se han manifestado, hasta ahora, de manera diferente, independientemente que se trate de economías cuasi-avanzadas o emergentes. En este sentido, es posible identificar cuatro situaciones diferentes, en función de la evolución que han mostrado la producción industrial y las exportaciones en cada uno de los países seleccionados en lo que va de 1998(5).

Situación i: aumento de producción y de exportaciones

Esta es la situación menos comprometida. Las economías aquí ubicadas evidencian los efectos negativos de la crisis, pero éstas no han dejado por el momento y a pesar del contexto internacional desfavorable, de mantener sus procesos de expansión. Son 9 las naciones que califican en la Situación I, sobre las 26 de la muestra seleccionada. Ellas son: Irlanda, Polonia, Hungría, R. Checa, México, Argentina, Israel, China y N. Zelanda. Todas estas economías habían mostrado aumentos -en algunos casos muy fuertes- en la producción industrial y las exportaciones en 1997 y, en los primeros siete meses de 1998 han mantenido esta dinámica positiva pero reflejando desaceleraciones -en algunos casos marcadas- en las tasas de crecimiento.

Es posible argumentar que una desaceleración más pronunciada en el aumento de la producción que en las exportaciones estaría reflejando una situación más comprometida, ya que la primera estaría más relacionada con factores internos o endógenos a las economías mientras que la segunda -en la medida que el ratio exportaciones / producción no sea demasiado elevado y no existan problemas estructurales serios de falta de competitividad- podría estar vinculada a factores exógenos como caídas de precios internacionales o disminuciones en la demanda de otros países. En México, Argentina, China, Israel e Irlanda el impacto de la crisis sobre las exportaciones es mayor que el observado sobre la producción; contrariamente a lo que está sucediendo en Polonia, Hungría, R. Checa y N. Zelanda.

Situación ii: aumento de producción con caída de exportaciones

Esta es la situación que están pasando India, Australia y Taiwán. Estas tres economías muestran, hasta julio pasado, niveles acumulados de producción industrial superiores a los de igual período de 1997. Más aún, Australia e India presentan tasas de incremento mayores a las registradas en 1997. Sin embargo, las exportaciones de estos países presentan caídas que, en el caso de Australia, llega al 9%. Esta situación reflejaría problemas vinculados con menores precios internacionales, caídas de demanda o problemas estructurales de competitividad que se manifiestan con mayor crudeza en un contexto de crisis, como puede ser el caso de Australia, donde ya sus ventas externas habían disminuido casi un 5% en 1997.

Situación iii: caída de producción con aumentos de exportaciones

Es la situación que atraviesan hoy Brasil, Sudáfrica y Filipinas. Las tasas de aumento de las exportaciones alcanzaron, en los primeros siete meses de 1998, al 3%, 9% y 19%, respectivamente. Pero éstas están acompañadas de caídas, de mayor o menor magnitud, en la producción industrial. En estos casos, el impacto de la crisis ya se ha hecho notar en los niveles de actividad, pero las exportaciones mantienen una tendencia positiva, ya sea como consecuencia del escenario recesivo, de presentar estos países canastas de baja sensibilidad a la caída de precios o, en menor medida, de políticas específicas o devaluaciones nominales que puedan haber tenido algún efecto real (Filipinas y, en alguna medida, Sudáfrica).

Situación iv: caídas de producción y de exportaciones

Esta es la situación más complicada. Son los casos donde es posible apreciar que la crisis ha impactado en mayor medida. Aquí se ubican once de los países seleccionados: Chile, Perú y Ecuador en Sudamérica; Singapur, Malasia, Tailandia, Indonesia, Hong-Kong y Corea (epicentros de la crisis en el Sudeste Asiático), Rusia (otro de los centros críticos) y Turquía. Las tres economías de la región, aunque no forman parte del nudo central de la crisis, están vinculadas en mayor o menor medida al Sudeste Asiático y a Brasil y presentan una estructura industrial y exportadora muy expuesta a caídas de precios internacionales (por ejemplo, más de la mitad de las exportaciones chilenas provienen del sector del cobre, producto que lleva acumulado una caída en su precio internacional mayor al 30% desde el inicio de la crisis).

Tres escenarios posibles para 1999

Escenario Pesimista: la Crisis se Agrava

En este contexto, la mayoria de los países aquí seleccionados, pasaría a enfrentar la Situación IV (caída de producción y de exportaciones), lo que significará, obviamente, un empeoramiento sustancial de estas economías y el surgimiento de presiones para modificar los consensos económicos alcanzados, hecho que puede potenciar aún más los efectos negativos de la crisis e introducir un manto de seria incertidumbre acerca del futuro de todos estos países.

Escenario Intermedio: la Crisis se "Administra"

De ser así, es factible que varias de las economías que hoy están pasando por la Situación I (desaceleración en el crecimiento de la producción y las exportaciones), caigan en algunos casos en la Situación II (aumento, aunque cada vez menor de la producción, pero ya con caídas de exportaciones) o en la Situación III (escenario recesivo con incremento de exportaciones derivado del mismo); y en pocos casos, se ubicarían en la Situación IV.

Un número no menor de países que actualmente están atravesando por la Situación II o III, podrán caer en la Situación IV (recesión con caída de exportaciones). Es probable que algunas de las economías que hoy enfrentan esta última situación, comiencen a aumentar sus exportaciones, como consecuencia de profundizarse el escenario recesivo y tener algún efecto medidas de apoyo que están recibiendo los exportadores en muchos países, pasando las mismas a la Situación III.

Queda claro que el escenario de "administración" de la crisis no es neutro para los países emergentes y cuasi-avanzados, sino que provocará un empeoramiento de la situación general.

Escenario Optimista: la Crisis Comienza a Superarse

En este caso, es probable que algunos países que están hoy en las Situaciones II o III pasen a la Situación I, aunque con tasas moderadas de crecimiento de la producción y las exportaciones. Para aquellas economías que están actualmente en I, aumentará la probabilidad de que 1999 pueda resultar similar a 1998. Será menor aunque no cero, el número de economías que seguirán atravesando por la Situación IV. En este escenario, la crisis dejará de ser global y se focalizará en los países o regiones que son hoy el epicentro de la misma y en otros que terminen resultando estructuralmente afectados.

O sea que, lo mejor que puede esperarse en 1999 para la mayoría de las economías cuasi-avanzadas y emergentes, es que logren mantener una performance económica relativamente similar a la de este año (que es, de por sí, menos favorable que la alcanzada en 1997). Pero para que ello suceda, la situación internacional deberá mostrar signos ciertos de mejoría y mayor certidumbre. Cualquier otro escenario, aún el de mantenimiento de la crisis en una situación de status-quo, sin que la misma empeorase sustancialmente, implicará que estas economías presenten un 1999 peor o mucho peor a 1998, dependiendo de la solidez estructural que manifieste y las políticas de coyuntura que aplique cada una de ellas.

Los países emergentes y cuasi-avanzados en los años previos a la crisis

Impacto de la crisis internacional sobre la economía real

Notas al Pie

1Es probable que si la crisis financiera se prolongase, se genere un menor caudal de financiamiento externo que leve a los países emergentes a incrementar mas rápidamente su ahorro interno. Es posible pensar, entonces, que aquellos que sean mas exitosos para combinar crecimiento con aumentos de ahorro interno quedaran en una situación relativamente ventajosa

2 La sustitución eficiente de importaciones surge a partir de la incorporación de inversiones en sectores que, actualmente, presentan excesos de demanda que son satisfechas con importaciones. Este fenómeno es diferente al proceso de sustitución ineficiente de importaciones impulsado en el pasado, a través del aumento de producción local promovida artificialmente a través de barreras arancelarias que aumentaban la rentabilidad de los productores nacionales.

3 Las naciones cuasi-avanzadas ya alcanzaron esta dinámica de crecimiento, lo que les permitió lograr notorios progresos. Sin embargo, un sustancial apartamiento de estos principios, aun sólo por algunos años, puede derivar hoy en desequilibrios y retrocesos importantes.

4 Debe tenerse en cuenta que el año 1990 registró el nivel de inversión en términos de producto más bajo de la serie que se inicia en 1980.

5 Una de las razones que justifica la selección de los países aquí realizada, está relacionada con la disponibilidad de información actualizada acerca de la coyuntura económica de los mismos.

 


 

 

 

 

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