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Concepto de idealización
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Idealización desde el vocabulario kleiniano -
En la obra de Freud el concepto de idealización va unido al de Narcisismo y al de Ideal del Yo. Habla este autor de la idealización en el enamoramiento y dice: "... el objeto es tratado como el propio yo del sujeto y que en el enamoramiento pasa al objeto una parte considerable de libido narcisista. En algunas formas de la elección amorosa llega incluso a evidenciarse que el objeto sirve para substituir un ideal propio y no alcanzado del Yo." (Freud, 1921).
Para Melanie Klein la idealización es un concepto que no se puede desligar del objeto malo. Para ella, ambos son producto de la escisión de un objeto dando lugar a dos objetos, uno ideal y otro malo.
Rosenfeld (1983) dice que la idealización es un mecanismo de defensa unido a una forma primaria de escisión, la cual está dirigida a lograr relacionarse con un objeto bueno. Esto se consigue al usar la idealización como una forma de consolidar la diferenciación entre los buenos y malos objetos evitando así los peligros que entrañaría una confusión entre ellos.
Melanie Klein ve en el origen de la idealización la envidia que provocan las buenas características del objeto, lo cual hace que se dirijan hacia él fantasías destructivas. Las ansiedades persecutorias que surgirían por ello, harían aparecer la idealización como mecanismo de defensa.
Siguiendo a Meltzer (1990) podemos ver como Melanie Klein a finales de la década de los 50 nos habla de una escisión e idealización inadecuadas.
Para Klein una escisión e idealización adecuadas son aquellas que producen objetos completos (sean parciales o totales) que son imágenes especulares uno del otro en lo referente a sus características formales, siendo únicamente distinguibles por sus "cualidades o desempeños". Este proceso daría lugar a un objeto malo y uno idealizado tal y como hasta ahora hemos mostrado.
¿Qué ocurre sin embargo cuando la escisión e idealización son inadecuadas? En este supuesto los planos de clivaje son otros, afectando a las características formales de los objetos resultantes. Así nos encontraremos con que no solo los objetos no son uno imagen especular del otro, sino que, además se complementan entre sí en cuanto a la forma, resultando una parte idealizada y la otra sentida como mala. De esta manera nos podemos enfrentar con una parte superior del cuerpo idealizada y una inferior mala, un pezón malo y un pecho bueno... Este tipo de idealización dificulta muchísimo más la integración pues la confusión que genera este intento es mucho mayor que si la escisión e idealización hubieran sido adecuadas.
Después de lo comentado acerca de este concepto por los diversos autores, sería interesante hacer unas reflexiones al respecto. Quizá fuera necesario para situarnos, dar un breve esbozo del modelo con el que nos acercaremos a este concepto y que nos servirá de "herramienta" para pensar sobre él.
A tenor del enfoque evolutivo de esta tesis, la explicación de este modelo, que rescata aspectos de diferentes enfoques psicoanalíticos con un criterio funcional y sin pretender en ningún momento teorizar, forzosamente ha de ser, asimismo evolutiva.
¿Qué sucede en el inicio de la vida? ¿Cómo es nuestro primer contacto con el mundo? Son estas preguntas de difícil respuesta dado que la observación de estos fenómenos entraña una serie de problemas que hacen que en este momento solo podamos hipotetizar al respecto. A pesar de ello, sí partiremos de un criterio objetivo: La percepción del mundo ha de ser forzosamente distorsionada, y esto es así por dos motivos fundamentales: a) La mielinización del sistema nerviosos es incompleta, y b) la percepción es un proceso que requiere aprendizaje.
Una vez clarificada la distorsión perceptiva con la que entramos en este mundo cabría preguntarse como influye esto en este primer contacto. Luria (1978) en cuanto a la percepción nos dice: "... Requiere destacar del conjunto de los rasgos influyentes (color, forma, propiedades táctiles, peso, gusto, etc.) los indicios rectores fundamentales, haciendo abstracción a la vez (prescindiendo) de los rasgos insustanciales." Basándonos en esto, en que es algo que se ha de aprender a realizar y en que la mielinización es aún incompleta, podríamos llegar a al conclusión de que en un primer momento lo que se da no es una percepción, sino un "impacto" sensorial total, indiscriminado y deformado. Hemos tomado el término "total" para hacer referencia al bombardeo de estímulos que se sufre en este primer instante. Al bebé no le es posible concentrar su atención sobre unos, rechazando otros. Con lo cual, son "sentidos" todos ellos y se ve sumergido en una vorágine cegadora.
La violencia de este "impacto" ha de ser indescriptible, y tras una breve confusión la articulación de algún tipo de defensa para evitar la aniquilación de este nuevo ser vivo es irremediable, y ha de tener forzosamente una violencia capaz de contrarrestar la anterior: El "Big-Ban", el universo estalla fragmentándose, quedando sus partes absolutamente escindidas. El primer resultado observable de esta explosión es un "aturdimiento" que suele durar desde unas horas a unos días. Durante él, el bebé pierde peso y parece bastante desconectado de este mundo. Coincidiría esto con la fase anobjetal denominada por Freud "Narcisismo Primario" (Freud, 1914). Nuestra opinión no coincide con la de este autor pues consideramos que en el seno materno ya se establecen relaciones objetales, siendo esta "situación anobjetal" fruto de la catastrófica entrada en este mundo, pudiendo en todo caso, aproximarse esta situación al concepto de "Narcisismo Secundario" de este mismo autor, aunque no coincidiendo plenamente con él.
A pesar de todo, en el transcurso de unos días el niño puede irse aproximando a alguna de las partes en que el universo se ha visto dividido como resultado de la explosión, produciéndose una integración parcial de este universo, iniciándose así el proceso, que ya nunca dejará de tener lugar, de disociación-integración (Ps--D). La disociación originaria sería la de bueno-malo, la cual está en el origen del concepto que nos atañe: "La idealización".
En una primera fase de la vida este mecanismo tendría su origen en el "odio". La frustración a la que nos vemos sometidos por el objeto favorece la aparición de fantasías destructivas dirigidas hacia él, las cuales provocan en el sujeto ansiedades persecutorias. Ante el temor a la retaliación, se produce una disociación del objeto en sus partes buenas y malas, y asociados a estas de los buenos y malos impulsos.
En su origen este mecanismo, que como podemos ver, no sería más que una forma de disociación provocada por las ansiedades persecutorias, tendría como objetivo el permitir el desarrollo del bebé manteniendo confiables los objetos cuidadores. Esto permitiría que el niño accediera tanto a un desarrollo físico, al poder alimentarse y recibir los cuidados que le son indispensables, como a un desarrollo mental al hacer posibles las introyecciones e identificaciones.
Tan solo en el momento en que el niño alcanzara (o estuviera en...; Ps <--> D ) la posición depresiva, el segundo motor, el "amor", entraría en funcionamiento. El objetivo, aunque no los resultados, sería distinto, se estaría tratando de proteger al objeto de amor disociando las partes de él susceptibles de provocar los ataques destructivos, aunque debido a la evolución del ser vivo que articula el mecanismo, ya no sería suficiente con él, debiéndose ver reforzado por la negación o bien la proyección de estos aspectos malos".
Lógicamente los dos motores coexisten, e incluso trabajan en la misma dirección. El amor a las buenas características del objeto y el odio a las sentidas como malas pueden desembocar en una idealización tendente a acelerar la consolidación del vínculo. Esto ocurre en el enamoramiento. En una primera fase se idealiza con el fin antes señalado, y solo una vez el vínculo está fuertemente consolidado, las partes disociadas y negadas o proyectadas, poco a poco, se pueden ir aproximando, reduciéndose así la idealización, hasta que el vínculo es lo bastante fuerte como para tolerar la ambivalencia.
Por último, hablaremos de las idealizaciones narcisistas, entendiendo por ellas aquellas que son producto de la proyección en un objeto del Ideal del Yo (Freud, 1921), y la negación o proyección de todos los aspectos que no coinciden con este. Como ejemplo podríamos poner los fanatismos. En estos, el Ideal del Yo (quizá en este caso debiéramos hablar del "Yo Ideal") se encuentra proyectado en el líder (P.e.: Hitler para los nazis.) y los aspectos de este líder que no coinciden con este "Yo Ideal" se encuentran proyectados (proyección entre dos objetos orbitales) en el objeto que todo fanatismo tiene para tal fin (p.e.: Los Judíos para los nazis)

Idealización desde el vocabulario kleiniano
Pablo Cazau

"Mecanismo esquizoide vinculado con la escisión y la negación. Se niegan las características indeseables del objeto, y el bebé proyecta en él su propia libido. Aunque pertenece primordialmente a la posición esquizo-paranoide, la idealización puede formar parte de las defensas maníacas contra ansiedades depresivas" (Segal, 122)

"El mecanismo de idealización está inevitablemente unido al mecanismo de disociación e inicialmente defiende de ansiedades persecutorias. La creciente idealización del objeto bueno tiene por finalidad alejarlo del persecutorio y hacerlo invulnerable. Dicho mecanismo se vincula con la negación mágica omnipotente: las características indeseables del objeto son negadas, mientras simultáneamente es recubierto de 'bondad' (amor, invulnerabilidad, poderes mágicos, poder omnipotente de protección, etc.). El monto de idealización está en relación directa con el monto de persecución frente al objeto, y es una defensa resultante de ansiedades persecutorias (temor a ser atacado y destruído por el objeto)".

"El mecanismo de idealización forma parte también de las defensas maníacas en la situación depresiva (mitigando en tal caso la ansiedad depresiva), adjudicando, por otra parte, al objeto una gran riqueza de contenido y una gran capacidad reparatoria. Entonces, si el objeto es perfecto y lo posee todo, no está destruído, no puede atacar retaliativamente al yo (ansiedad persecutoria), ni el yo tiene que penar por él ni preocuparse por repararlo (ansiedad depresiva)".

"Los mecanismos de idealización tienden a negar la fantasía de destrucción del objeto, otorgándole invulnerabilidad, riqueza de contenidos, belleza. Un objeto así, no dañado ni moribundo, evita tanto el temor a la persecución como el sufrimiento psíquico (duelo)".

"Dentro de la teoría kleiniana, la idealización es precursora de buenas relaciones de objeto (en tanto el objeto idealizado es el precursor del objeto bueno). Una idealización extrema, sin embargo, traba la relación con el objeto real, puesto que no existen objetos ideales sino idealizados. Un cierto monto de idealización se mantiene a lo largo de la vida adulta (enamoramiento, ideales de vida, etc.)" (Piccolo E., "Defensas en los tests gráficos", Editorial Paidós


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