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Psicología Los Casos de Peter Pan y Wendy Karina Monasterio El eterno retorno de Peter Pan Isabel Monzón |
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| Peter Pan y su creador James M Barrie |
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Los Casos de Peter Pan y Wendy El protagonista de la historia, es decir, Peter Pan, fue empleado por el psiquiatra Eric Berne en 1966 para ilustrar el niño/a que todos/as llevamos dentro, que está centrado en la propias demandas y necesidades. El psicólogo Dan Kiley escribió el año 1983 en un libro el síndrome de Peter Pan aplicado a hombres/mujeres que no quieren crecer, un año después usó el término de síndrome de Wendy para describir a los hombres/mujeres que actúan como madres/padres con su pareja o la gente más próxima ¿Cómo es un/a Peter Pan? Con el tiempo, concretamente al final de la
adolescencia, cada persona empieza a orientar su vida hacia una
determinada dirección. El problema surge con la negación de superar esta
etapa y resistirse a crecer y afrontar responsabilidades de la vida
adulta. Sería, por simplificar, tener un cuerpo de hombre/mujer con
mentalidad de niño/a Peter Pan es...
Wendy es....
No hace nada para cambiar la situación por no provocar
el conflicto Hombres que se niegan a Crecer - El síndrome de Peter Pan Falta de responsabilidad, actitudes de desamparo,
extorsión emocional y una alegre y despreocupada visión de la vida, son
algunos de los síntomas de aquellos hombres quienes, como Peter Pan,
eligen ser eternamente niños. Por una parte, suelen ser personas divertidas y a su lado todo parece pura alegría de vivir. Pero por la otra, tratan de evadir continuamente sus responsabilidades; se refugian en fantasías imposibles de cumplir y culpan a los demás de todo lo que les ocurre. Con el tiempo, todos nos convertimos en personas"
grandes", independientemente de lo que hagamos o no por nuestras vidas.
Sin embargo, llegar a adultos, en el sentido pleno de la palabra, requiere Pero en este largo y sinuoso camino algunas personas,
como Peter Pan y Homero Simpson, se quedan detenidas en ciertas etapas y
persisten en conductas infantiles Es capaz de entrar a una reunión y cautivar de inmediato al auditorio; su presencia no pasa desapercibida; es chispeante, seductor, incluso a primera vista, los demás parecen insignificantes. Pero en el fondo, este hombre es indeciso, inseguro y sobre todo teme que no lo amen y tapa sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticia. Vive escondiéndose detrás de fachadas y excusas; disimula su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas. Parecería que el único compromiso que asume Peter Pan es
evitar todo el tiempo el compromiso Lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta que tiene un problema. Pero hete aquí que no es ésta una tarea sencilla, ya que
culpar y hacer responsables a los demás de todo lo que les sucede es parte
de su síndrome. Las conductas ejercidas durante muchos años no se
modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor
indicación. Es conveniente en estos casos, comenzar con una terapia de
pareja o familiar para evitar el error de considerar que el problema es
solamente de uno de los La mejor forma para que un hombre se recupere de este síndrome es permitir que enfrente la realidad y asuma las consecuencias de sus conductas. Por más duro que parezca al principio, no se haga cargo de sus responsabilidades: si no paga las cuentas, no lo haga UD. por él; si se queda dormido, no lo despierte. La próxima vez, no ocurrirá. Si se queja de que en su trabajo no le dan el puesto que él considera que se merece, pregúntele qué va a hacer al respecto, en vez de consolarlo, acusarlo de inútil o quejarse junto a él. Pero también déle su apoyo, observando las partes positivas de su personalidad y aliéntelo a que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas |
El eterno retorno de Peter Pan "Todas las primaveras, excepto cuando se le olvida, viene Peter Pan a buscar a Wendy para llevársela al País del Nunca Jamás, donde ella le cuenta mil cuentos de los que él mismo es héroe, y que Peter escucha con ansiedad. Cuando Wendy crezca, tendrá una niña que, a su vez, será la madrecita de Peter Pan; y así sucederá siempre, siempre, mientras los niños sean alegres, inocentes...y un poquito egoístas". Con este párrafo concluyó Sir James M.Barrie en 1904, su novela Peter Pan y Wendy. La historia del niño que no quiso crecer.. El escritor inglés nos promete que Peter Pan regresará "siempre, siempre" y, efectivamente, así sucede: en estos días se ha estrenado en Buenos Aires una película de Steven Spielberg en la que el personaje creado por Barrie regresa con sus aventuras al cine. La novela del escritor inglés se ha convertido en un clásico de la literatura universal. El autor nos habla de un personaje que se transformó en el paradigma del niño eterno, ofreciéndonos, así, una rica materia prima no solo para la recreación artística sino también para la reflexión psicoanalítica. En el País del Nunca Jamás En la novela de Barrie, Peter Pan visita con frecuencia el hogar de Wendy. Sin que nadie lo vea, el curioso niño - que tiene la facultad de volar - acude a escuchar los cuentos que mamá Darling les relata a sus cuatro hijos. En una de esas visitas, Wendy, la mayor, descubre a Peter. El la convence para viajar al País del Nunca Jamás. Allí, Wendy les contará a los chicos esos cuentos que tan bien conoce. Se transformará, así, en una madre sustituta. Púber a la que le encanta ser madre, es la versión inglesa - aunque más poética - de la Susanita de Quino. Transcurrido un tiempo, viendo que en ese país no es posible crecer y que Peter no quiere asumir responsabilidades adultas, Wendy regresa a su hogar, prometiéndole a Peter que cada primavera volverá para limpiarle y ordenarle la casita. Barrie lo decía: Peter no tiene noción del tiempo. Vive en ese extraño lugar en el que el tiempo está detenido y la vejez y la muerte no existen. Entre otros curiosos habitantes, también se encuentran allí los Niños Perdidos. Ellos son "los que se caen de sus cochecitos cuando sus niñeras están distraídas". Peter los recoge y los lleva al País del Nunca Jamás. La historia de Wendy Es una historia común. Un papá que a veces se pone celoso de sus propios hijos, con los que compite por el amor de su esposa. Una mamá que quiere mucho a sus niños y que, como tantas otras mamás, desearía que éstos quedaran siempre pequeños. Tal es así que un día, siendo Wendy muy chiquita, enternecida la señora Darling porque su hija le había regalado una flor, le dijo: "¿Por qué no habrías de quedarte así de pequeña para siempre?" Por otra parte, si Wendy crecía, su madre también. Querer detener el paso del tiempo significa, entre otras cosas, esquivarle a la vejez y a la muerte. Para poder crecer, dejar de ser niña y empezar a ser adolescente, Wendy debía escaparse de su casa. Por otro lado, estaba signada por sus nombres, ya que "to wend" significa irse, encaminarse y"Darling", querida.
El síndrome de Peter Pan Barrie no nos relata en su novela por qué bautizó a Peter con el apellido Pan. Sólo nos cuenta que es un niño sin padres. Uno de los niños perdidos. Estos, en realidad, son huérfanos. Un niño perdido es aquel que carece de madre que lo sostenga - se cae del cochecito - y que, de adulto, seguirá necesitando depender de los otros de manera infantil. Todos conocemos a algún niño perdido; no todos habitan en el País del Nunca Jamás. Pan es el nombre de un dios griego y la descripción que hace Barrie coincide perfectamente con la imagen que los mitólogos nos dan de ese dios. El autor nos cuenta que "Peter Pan llegaba muchas veces por la noche al cuarto de Wendy, se sentaba a los pies de su cama y tocaba para ella su caramillo". Al dios Pan también se lo representa llevando en la mano la flauta o caramillo, cuya invención se le atribuye. Tenía cuernos y pies de cabra y el cuerpo cubierto de vello. Peter también tiene un halo silvestre y cada vez que visita a Wendy deja un reguero de hojas secas. La mitología nos dice que el dios Pan era hijo de Hermes y de una ninfa que lo abandonó, recién nacido, por su fealdad. Igual que Peter, tuvo una madre que no lo sostuvo. Quien no es contenido en el regazo materno es frecuente que no pueda llegar, por su parte, a contener a nadie. Tanto es así, que un psicólogo norteamericano, Dan Kiley, denominó síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe y no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. Aunque ese síndrome también se encarna en la mujer, parecería que los varones son más proclives a sufrirlo. Tal vez porque el cuidado de los hijos es considerado, en nuestra cultura, una responsabilidad de las mujeres. Spielberg nos presenta en su película a un Peter adulto que ya no habita en las mágicas tierras del Nunca Jamás. Ha perdido las virtudes del niño que alguna vez fuera, entre ellas la imaginación y la habilidad para volar. Mantuvo, en cambio, la dificultad para hacerse cargo de sus funciones paternas. Forzado a regresar al País del Nunca Jamás para enfrentarse otra vez con el Capitán Garfio - su tradicional adversario-, recupera aquellas capacidades que poseía en su infancia. No es casual, por otra parte, que haya sido Robin Willams el elegido para interpretar a Peter. Su ductilidad, simpatía y encanto le permiten encarnar al niño eterno. Disfrutando con la novela de Barrie y la película de Spielberg, cada uno de nosotros puede alcanzar el placer de reencontrarse con la criatura que aún lleva dentro de sí. Es por eso que, parafraseando a Barrie, podríamos decir que Peter Pan regresará siempre, siempre, mientras los niños sean alegres, inocentes...y hasta un poquito egoístas
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