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Psicología Cuestiones fundamentales de filosofía, epistemología e historia de las ciencias Ignacio Cifuentes Díaz y Sandra Galeano Camacho |
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Hospital Militar Central - Bogotá - Colombia
CAPITULO PRIMERO I.A. Augusto Comte: Filósofo francés, nació en 1798, en Montpellier y murió en 1857, en París. Fundador de la escuela positivista. Comte comenzó siendo matemático racionalista que había heredado del enciclopedismo francés. La aversión a las especulaciones metafísicas y a la búsqueda de las causas primeras, permitió concebir al mundo como un sistema rigurosamente sometido a leyes, y quiso hacer de la ciencia una religión. A partir de Descartes, el mundo de los fenómenos exteriores había comenzado a ser objeto de una rigurosa disciplina científica; pero el mundo del hombre mismo y de las relaciones con sus semejantes seguía abandonado a las especulaciones metafísicas y teológicas. Comte se propuso hacer comprender que hay leyes tan precisas para la evolución de la especie humana como para la caída de una piedra. Era necesario, pues, proceder al estudio de todos los hechos, prescindiendo de las causas primeras y las causas finales. En esa forma se daría a una tercera etapa del desarrollo del pensamiento humano. La primera había sido la teología; la segunda la metafísica recurría a nociones abstractas, olvidando la realidad misma de los hechos; la tercera la positiva, superaría esos dos estadíos, y daría a los hombres el conocimiento científico de los hechos (Reale & Antiseri, 1989). El curso de filosofía positiva se proponía estudiar la índole de las ciencias teórica abstractas, clasificadas en este orden: matemática, astronomía, física, química, biología, sociología. Era un orden cronológico, de generalidad decreciente y de complicación creciente; cada una de ellas exigía la anterior. Se advertía de ese orden un progreso, nociones que según Comte la antigüedad había considerado inconciliables y que la civilización moderna ha convertido en condiciones de todo sistema, en particular político; esa es la única manera de superar en todos los órdenes la anarquía (negadora del orden) y la reacción (negadora del progreso). Esas dos nociones que constituyen el lema del positivismo, traducen los aspectos estático y dinámico de todos los hechos, esos dos tipos de leyes también rigen para la humanidad, ésta última solo existe en la razón de sus miembros, si se le considera estáticamente. Pero si se le considera dinámicamente, el individuo aislado es una simple abstracción, considerado desde este segundo punto de vista, el hombre no es hombre sino por la humanidad, y a ésta debe sus pensamientos, sus sentimientos, su lenguaje. Hay una estática social y una dinámica social, que son como la anatomía y la fisiología de los seres vivos. Todos los individuos convergen hacia la humanidad y realizan así la unidad del espíritu, como las ciencias convergen hacia la sociología y realizan así la unidad del conocimiento. De ese modo se ve que las ciencias, como los individuos, deben coordinarse en vistas a la universalidad, y servir de fundamento a la moral, a la política, a la religión. De ese modo el principio de egoísmo se transforma en el altruismo que en la etapa positiva ha de regir todas las relaciones humanas. La humanidad misma se convierte en "el gran ser" en que los hombres se sienten realizados plenamente, y donde realizan su inmortalidad, entendida no como supervivencia física, objetiva, sino como supervivencia espiritual y subjetiva en el recuerdo y la gratitud de la posteridad. La religión positiva carecerá de un Dios creador y trascendente, y su iglesia tendrá un culto que será el de la humanidad misma. Los grandes hombres recibirán el culto que su participación en el progreso, y la humanidad tendrá sus propias fiestas y se creará en el nuevo calendario que exprese la realidad del progreso cumplido a través de los siglos (Reale & Antiseri, 1989). La última etapa del positivismo tiene fuertes tintes religiosos, y se expresa en un lenguaje semejante al de la teología. Los métodos del positivismo estarán en auge hasta bien entrado el siglo XX; los sistemas educativos estuvieron regidos, en Europa y en América, por el positivismo. Comte, experimentando la necesidad de una regeneración universal, política y filosófica al mismo tiempo, bajo la inspiración constante de una gran ley relativa al conjunto de la evolución humana, individual y colectiva: la ley de los tres estadios, según la cual la humanidad, al igual que el alma de los individuos humanos, atraviesa tres etapas que son: Estadio teológico: Los fenómenos son vistos como, "Productos de la acción directa y continua de agentes sobrenaturales, mas o menos numerosos para la evolución vital de los individuos". (Todos los hombres son teólogos en su infancia). Estadio metafísico: Las ideas o las fuerzas abstractas, son las que explican los fenómenos. (Los cuerpos se unirían gracias a la simpatía; las plantas crecerían con motivo de la presencia del alma vegetativa). Todos los individuos son metafísicos en su juventud. Estadio positivo: El espíritu humano, admitiendo la posibilidad de conseguir absolutos, renuncia a interrogarse sobre cual es el origen y destino del universo. Cuales son las causas intimas de los fenómenos. Solo busca descubrir mediante el uso bien concertado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas, es decir sus invariables relaciones de sucesión y semejanza. Se presenta éste estadío en la edad adulta. El positivismo es toda una escuela de filósofos, ha negado la legitimidad de la filosofía, al menos como ciencia independiente: fueron estos los positivistas. Su punto de partida era el siguiente: la ciencia existe y logra sus fines, las diferentes ciencias van adquiriendo, sucesivamente, su independencia. Según Agusto Comte, fundador del positivismo, toda evolución del espíritu humano logra alcanzar una fase que el llama estado positivo o científico; en el que el espíritu intenta explicar los fenómenos relacionados con otros hechos: "toda proporción que no pueda, finalmente reducirse a un hecho particular o ley general, debe considerarse ininteligible". En consecuencia: todo conocimiento verdadero es de orden científico, pero por otra parte, existen ciertas cuestiones, las de origen o naturaleza, que la ciencia por su carácter mismo, no está en condiciones de abordar; todo lo que está por fuera del conocimiento científico se considera "incognoscible". No quiere esto decir que, en semejante sistema, no exista lugar para la filosofía. Para Augusto Comte, la filosofía es también una filosofía científica, dada la abundancia de hechos objeto de estudio, los investigadores están hoy obligados a especializarse. Ello puede tener una consecuencia lamentable: la de que llegue a predominar en la ciencia del espíritu de especialización, y ello sea causa de un excesivo fraccionamiento, perjudicial al conocimiento del conocimiento. En éste estado de cosas, el papel de la filosofía sería, precisamente, mantener la unidad, y coordinar los resultados de los diferentes estudios científicos. La filosofía no se diferencia de la ciencia mas que por la generalidad de sus explicaciones, o dicho de otra forma, según la propia definición de Spencer, en éste aspecto discípulo de Augusto Comte: "la ciencia está constituida de verdades, que existen más o menos separadamente, y no conoce su integración... el conocimiento de especies inferiores es el conocimiento no unificado; la ciencia es el conocimiento parcialmente unificado; la filosofía es el conocimiento completamente unificado". El positivismo afirma que: 1. No podemos conocer las cosas en sí mismas. 2. Podemos llegar a tener sobre los fenómenos, juicios ciertos que tengan valor universal. I.B. Jhon Stuart Mill: Filósofo y economista británico (Londres 1806- Aviñón 1873). Educado rígidamente por su padre. De sus años juveniles datan sus primeras colaboraciones en el Traveller, y la Westminister Review. En 1820 a 1821 visitó Francia, donde conoció a Say Saint-Simón y entró en contacto con las doctrinas liberales europeas. De regreso a Londres, estudió, dirigido por su padre, las obras de Bentham, Helvetius, Hartley y Locke y siguió los cursos de economía de Ricardo. En 1823 entró como empleado en la compañía de las Indias. En 1831 conoció a la señora Taylor, que como su padre, tuvo una gran influencia en su vida, y con la cual se caso en 1851. En el periodo de 1865 a 1868 fue miembro del Parlamento. Utilitarismo: La doctrina denominada moral utilitaria o utilitarismo es propiamente la moral de Bentham, de Stuart Mill y de Spencer. Bentham basa su moral en una aritmética de los placeres. En la valoración de los placeres considera sólo sus caracteres cuantitativos, tales como intensidad, duración, proximidad, etc., y no establece entre ellos ninguna diferencia cualitativa. Stuart Mill, en El Utilitarismo (1863), distingue, por el contrario, los placeres bajos, y ve en una conducta justa y caritativa el origen de las alegrías más elevadas; con él; el utilitarismo incorpora, pues, al menos en sus consecuencias prácticas, la moral evangélica. Según Spencer, de la misma ley de la evolución resulta una armonía progresiva entre la felicidad de cada uno y la felicidad de todos; cuando esté plenamente realizada, los hombres practicarán unos respecto de los otros un sacrificio recíproco, no por debe sino por deseo y entusiasmo. A partir de Bentham, el utilitarismo fue introducido en el ámbito de la ciencia económica. Sus ideas, en las que se han basado en parte las teorías del valor, han perdurado casi hasta la actualidad a través de la llamada economía del bienestar. Los radicales ingleses (sobre todo Ricardo y Bentham) frecuentaban la casa de James Mill, Stuart Mill sintió atracción hacia David Ricardo gracias hacia su benevolencia hacia los jóvenes y sus maneras corteses, también veía con mucha frecuencia a Bentham, gracias a la intimidad que había entre el padre de Mill y Bentham. Educado por su propio padre, dentro de una cultura inglesa impregnada de liberalismo. Jhon Stuart Mill leyó en su juventud a Bentham, por primera vez en 1821, creyó estar en posesión de lo que suele llamarse la finalidad de la vida. Unido después con Harriet Taylor, Mill dentro de la tradición Empirista, asociacionista y utilitarista, trabajó con mucha intensidad para configurar un conjunto de teorías lógicas y ético-políticas, que marcaron con su propia impronta la segunda mitad del siglo XIX inglés y que aún constituyen un punto de referencia y una obligada etapa para el estudio de la lógica de la ciencia y para la reflexión en el ámbito ético y político (Reale & Antiseri, 1989). I.B.1. Crítica a la teoría del Silogismo La lógica es la ciencia de la prueba, afirma Mill «Todas las respuestas a cualquier cuestión que se formule debe manifestarse a través de una proposición o aserción. Todo lo que pueda ser objeto de asentimiento, o también de disentimiento, debe asumir la forma de una proposición, si se expresa mediante palabras. Todas las verdades y todos los errores deben residen en las proposiciones. » Sin embargo, las argumentaciones son cadenas de proposiciones que deberían llevar a conclusiones verdaderas, si es que las premisas son verdaderas. Se ha considerado que el silogismo constituye una clase de argumentación válida. Propongamos el siguiente ejemplo: P1. Todos los alemanes toman cerveza P2. Cristine Brückner es Alemana C. Cristine Brückner toma cerveza Se deduce de este razonamiento que "Cristine Brückner toma cerveza", pero de la proposición "Todos los alemanes toman cerveza", ¿Cómo se sabe que todos los alemanes realmente toman cerveza?, lo sabemos por que hemos visto a Hans, a Dieter, a Maximiliane y a muchos otros beber un jarro con cerveza, y por que se ha contado que muchos alemanes toman cerveza. En consecuencia la verdad de la primera premisa se obtiene por la observación de la realidad y la vivencia de la experiencia. Y ésta sólo permite observar casos individuales. Por eso la tesis fundamental de Mill sostiene que «Toda inferencia pasa desde algo particular hasta otra cosa particular», en la medida en que la única justificación del esto será es el esto fue. La proposición general es un expediente que sirve para conservar el recuerdo de muchos otros particulares. Para Mill todos nuestros conocimientos, todas las verdades, son de naturaleza empírica, incluyendo también las proposiciones de las ciencias deductivas (Geometría)., «Las ciencias deductivas, en todos los casos, son ciencias inductivas y su evidencia es la de la experiencia». Sin embargo aquí que complican las cosas, si es cierto que todos los conocimientos se obtienen mediante la observación y la experiencia, y si es verdad que la experiencia y la observación sobre la que debemos basarnos nos ofrecen siempre un limitado número de casos; en que condiciones se pueden formular proposiciones de tipo universal como "todos los alemanes toman cerveza" este es un problema de la inducción. Mill afirma «La inducción es una operación de la mente con la que inferimos lo que sabemos que es verdad en uno o varios casos individuales. La inducción es el proceso mediante el cual concluimos que lo que es verdadero de ciertos individuos de una clase, también lo es de toda la clase, o que lo que es verdadero en determinado momentos, será verdadero, en circunstancias similares, en todo momento». Y como conclusión Mill define de forma sumaria la inducción «como una generalización de la experiencia. Consiste en inferir, a partir de algunos casos individuales en los que se observa que se verifica determinado fenómeno, que éste se lleve a cabo en todos los casos de una clase determinada, es decir, en todos aquellos que se asemejan los precedentes, en lo que se toma como circunstancias esenciales» (Reale & Antiseri, 1989) I.B.2. Principio de Inducción Para distinguir las circunstancias esenciales de las no esenciales, o como explica Mill «de elegir entre las circunstancias que preceden o que sirven a un fenómeno, a aquellas con las que se halla en conexión a través de una ley invariable». Mill propone cuatro métodos de la inducción: a) método de concordancia b) método de la diferencia c) método de los residuos d) método de las variaciones concomitantes Pero la pregunta que surge a partir de los procesos inductivos es ¿Cúal es la garantía que poseen estas inferencias a partir de la experiencia?, Mill responde a este problema diciendo que la garantía se halla en el principio según el cual el curso de la naturaleza es uniforme, este es: «el principio fundamental o axioma general de la inducción». Este ha sido enunciado mediante formulas diversas: el universo está regido por leyes, según Mill «Inferimos de lo desconocido a lo conocido, de los hechos a los fenómenos, y lo que no pertenece a nuestra experiencia lo inferimos de aquello que hemos percibido o de lo que somos directamente conscientes». Por lo tanto, el principio de inducción (uniformidad de la naturaleza o principio de causalidad) constituye el axioma general de las inferencias inductivas: es la premisa mayor última de todas las inducciones, pero ¿Se trata de un principio eminentemente a priori?, Mill responde negativamente "Lo cierto es que esta gran generalización se halla fundamentada en generalizaciones previas. Por su intermedio se descubrieron las leyes más confusas de la realidad, pero las más obvias fueron probablemente entendidas y aceptadas como verdades generales", las generalizaciones más obvias que se descubrieron en un principio (el viento empuja los cuerpos, el organismo digiere alimentos, los procesa y luego los desecha) sugieren el principio de la uniformidad de la naturaleza, este principio es colocado como base de las generalizaciones inductivas (Reale & Antiseri, 1989). Mill es uno de los empiristas ingleses representantes del positivismo metodológico y utilitarista del siglo XIX, que ayudo a que la ciencia progresara de manera metódica ordenada, su influencia, venida de los empirístas clásicos ingleses (Hume, Berkeley) fomento de una manera directa al progreso e industrialización inglesa de su época, y posteriormente a una línea empirísta y lógica del leguaje que influiría años después en las Universidades Europea. I.C. Herbert Spencer: Sociólogo y psicólogo inglés, nació en Derby en 1.820 y murió en Brignton en1.903. Fue ingeniero civil; sus obras: Estudio sociológico 1.873. La moral del comercio 1.874. Los factores de evolución orgánica 1.887. La inadecuada selección natural 1.889. Autobiografía 1.904. Estudió geología y biología. De 1.848 a 1.853 trabajó de ayudante del director del Economist, de Londres, comenzando luego su larga serie de trabajos y publicaciones. Había publicado la hipótesis del desarrollo, en la que se adelanta la concepción evolucionista. La teoría de la evolución se presenta allí como una grandiosa metafísica del universo y da lugar a una concepción opitmista del devenir, considerado como un progreso imparable. Afirma que la evolución tiene tres etapas: "inorgánica"; el universo es una masa que explota y da origen a los minerales, ríos, tierra. "orgánica"; éstos minerales por medio de las reacciones químicas formaron el protoplasma y esto originó a animales y vegetales. "supraorgánica"; éstos por la selección natural dan origen al sistema nervioso humano. Considera que la evolución del universo es un proceso necesario y que el punto de partida de la evolución homogeneidad (estado inestable). El opitmismo característico de positivismo evolucionista de Spencer está en la afirmación de que el universo progresa en dirección a un mejoramiento. Spencer afirma que la realidad última es incognoscible y que el universo es un misterio. Tanto la religión como la ciencia lo atestiguan. Toda teoría religiosa es una "teoría a priori del universo", reconoce que el mundo, con todo lo que contiene y todo lo que circunda, es un misterio que requiere explicación, y que la potencia de la cual el universo constituye una manifestación es por completo impenetrable. En la investigación científica "por grande que sea el progreso realizado en la conexión de los hechos y la formulación de generalizaciones cada vez más amplias, por mucho que se haya adelantado en el proceso de reducir las verdades limitadas y derivadas a verdades más amplias y más profundas, la verdad fundamental continúa siendo más inaccesible que nunca. El científico se ve rodeado por perpetuos cambios, cuyo fin, cuyo principio resultan imposibles de descubrir, mejor que nadie el científico sabe con seguridad que nada puede conocerse en su última esencia. Los hechos se explican; y a su vez, se explican las explicaciones; pero siempre habrá una explicación que explicar: por esto, la realidad última es incognoscible y siempre lo continuará siendo. La filosofía tiene como misión el conocimiento de la evolución de todos los aspectos de la realidad, para él la realidad es la sucesión de los fenómenos, y la evolución es una ley universal que rige todos los fenómenos en tanto que éstos sean una manifestación de lo incognoscible no como una realidad material o espiritual sino como algo inconcebible, algo que es el fondo último de la realidad universal. La ciencia como conocimiento parcial y la filosofía como conocimiento total y sintético de la misma deben ser enteramente positivos, lo que la ciencia y la filosofía pretenden es ver solo el examen de una realidad no trascendente, pero de una realidad sometida a una ley universal que proporciona los primeros principios del saber científico. Spencer piensa que la psicología es una realidad que está dividida en objetiva, que trata sobre la adaptabilidad de la conciencia (como aspecto interno), a procesos fisiológicos (como aspecto interno de la misma realidad), y subjetiva en donde se examina la ciencia subjetiva del espíritu, que en oposición a Comte es considerada como posible, pues lo que la psicología analiza no es una realidad incognoscible sino una serie de elementos primarios como un conjunto de hechos mentales sometidos a la misma ley de evaluación, que permiten la formación de las llamadas facultades superiores como conjuntos heterogéneos de los elementos primitivos. Con respecto a la biología, sostiene que la vida consiste en la adaptación de los organismos al medio ambiente, que de forma continua a través de los cambios les lanza un desafío mediante una diferenciación de sus órganos. Admite así el principio de Lamarck que dice que el ejercicio prolongado de una reacción específica del ser vivo, antecede a la determinación de los órganos y la produce paulatinamente. Para Spencer, en conclusión, la filosofía tiene por misión el conocimiento de la evolución en todos los aspectos de la verdad dada, entendiendo lo dado como la asociación de los fenómenos. Además afirma que la evolución es la ley universal que rige todos los fenómenos posibles. Spencer aplica la ley fundamental a todos los dominios de la realidad en particular a la biología, psicología y sociología (Reale & Antiseri, 1989). I.D. Richard Avenarius: Filósofo alemán, nació en París en 1843 y murió en Zurich en 1896, hijo de padres alemanes originarios de Leipzig, estudió fisiología y filosofía en Leipzig y en Berlín. Enseño física y filosofía inductiva en Zurich. Autor de "Crítica de la experiencia pura" y "El concepto humano del mundo". Se le considera el creador del Empiriocriticísmo, doctrina idealista y empirísta. Para él, el objeto no puede existir independiente del sujeto pensante; la relación del "yo" con el medio queda sometida a los límites del idealismo subjetivo. Avenarius parte de la distinción entre experiencia común (impregnada de factores que nada tienen de empíricos) y experiencia humana (constituye el verdadero objeto de la filosofía). Su objetivo principal era la construcción de una filosofía que fuera una ciencia rigurosa como el positivismo, excluyendo toda metafísica, limitándose a la elaboración de la experiencia pura, que es la que sigue a la distinción entre lo físico y psíquico, y a la vez es la que impide que sea interpretada como el materialismo o el idealismo. Para Avenarius, en el campo de la experiencia pura, cada individuo humano se encuentra originariamente frente a un ambiente, compuesto de diversos elementos, y frente a otros individuos; pero el individuo y el ambiente están constituidos por los mismos elementos, y su dualidad sólo la determina el modo de disposición de estos elementos en la relación biológica hombre-ambiente, el individuo y el ambiente no son entidades separadas ni opuestas, ambas realidades pertenecen a una única experiencia y están constituidos por los mismos elementos y caracteres. Los elementos dependen de la unión recíproca entre el ambiente y el sistema nervioso del individuo y son sensaciones propiamente dichas, como los olores, sonidos, imágenes, etc., por otra parte, los caracteres se refieren al placer y dolor, los cuales permiten constituir identidades que permiten distinguir lo conocido de lo desconocido. En consecuencia, la experiencia de la que habla Avenarius, es una experiencia que se hace pública en el proceso de comunicación a través de medios de expresión que se reducen al comportamiento verbal. Por lo tanto, una experiencia no verbalizada, o una experiencia íntima no puede ser utilizada por la crítica. A diferencia de lo que ocurre en el empirismo tradicional o en el positivismo, la experiencia viene a configurarse como una masa enorme de experiencias afirmadas, sobre las cuales se ejerce después la crítica que indaga sobre las distintas conclusiones en que se da cada experiencia. Los resultados más importantes que obtiene la crítica de la experiencia pura consisten en el retorno al "concepto natural del mundo"; se trata de construcciones históricas que abarcan conocimientos, creencias y experiencias desarrolladas en ambientes sociales concretos y diversos. La crítica se propone poner en evidencia un núcleo común, llegando así a un concepto universal de mundo, válido para todos. Para Avenarius, este "concepto universal del mundo" coincide con el "concepto natural del mundo", esto es, con aquel concepto del mundo que poseía el hombre cuando aún no había sido encarcelado por los mitos o las teorías filosóficas. Todos los sistemas filosóficos no son más que modificaciones de una afirmación originaria, cuyo contenido constituye el " concepto natural del mundo" y que, a su vez, consta de tres proposiciones fundamentales: a) hay individuos; b) hay partes integrantes del medio ambiente; c) entre los individuos y las partes integrantes del medio ambiente existen múltiples relaciones, y entre los distintos elementos integrantes del medio ambiente se dan otras relaciones (Reale & Antiseri, 1989). Uno de los resultados de este punto de vista es que más allá de los elementos y caracteres no hay nada. Por esta razón Avenarius elimina la contraposición entre lo físico y lo psíquico, que se deriva de una dependencia biológica del individuo con respecto al ambiente, pero que no indica una dualidad real en la experiencia. Igualmente, no existe alguna distinción entre cosa y pensamiento, o entre materia y espíritu. Todo lo que el análisis fisiológico nos permite ver es un conjunto de estados, cada vez más complejos del sistema nervioso central, que se encarna en su capacidad de adaptación al medio ambiente. En conclusión Avenarius trató de demostrar que todo comportamiento teórico y práctico está determinado por modificaciones del sistema nervioso central, y concibe toda la vida psíquica, incluida la ciencia, como un fenómeno biológico al que son aplicables las idea darwinianas de lucha por la existencia, selección y adaptación. Avenarius, con base en estos supuestos dice que la psicología no puede estar desligada de los componentes fisiológicos, ya que los estados de conciencia o procesos psíquicos son los mismos elementos del ambiente en cuanto actúan con el sistema nervioso y son conservadores solamente como cambios fisiológicos del mismo sistema nervioso (Reale & Antiseri, 1989). I.E. Ernst Mach: Físico y Filósofo austríaco, nació en Turas, Moravia en 1838 y murió en Haar cerca a Munich en 1916. Fue profesor de matemáticas y luego de física en la universidad de Graz en 1864; enseñó en Praga y obtuvo finalmente la cátedra de filosofía en Viena. Comenzó dedicándose a estudios de ópitca y acústica mediante los cuales demostró la importancia de la velocidad del sonido para la aerodinámica, que es la parte de la mecánica que estudia el movimiento de los gases. Para Mach, existe algo como base de la ciencia, pero este algo no son los hechos sino las sensaciones. Al igual que Avenarius, propuso una noción biológica del conocimiento. Considerándolo como una progresiva adaptación a los hechos de la experiencia. La tarea biológica de la ciencia consiste en ofrecer al individuo humano, que tenga la sensibilidad plenamente desarrollada, una orientación lo más acabada posible. La ciencia siempre surge a través de un proceso de adaptación de las ideas a un determinado sector de la experiencia. El resultado de este proceso son los elementos del pensamiento que tienen la capacidad de representar todo el sector, el resultado es distinto según el tipo y la extensión de dicho sector. Desde el punto de vista puramente filosófico, el pensamiento de Mach resuelve la realidad en un conjunto de sensaciones aisladas y discontinuas, y se esfuerza por eliminar, de este modo, la vieja antítesis metafísica entre mundo psíquico y mundo físico. Según él, todo hecho se reduce a un grupo relativamente persistente de sensaciones, y se puede considerar físico o psíquico por igual; por ejemplo, un color se considera como un objeto físico si se estudia su dependencia con respecto a la fuente luminosa; en cambio, se considera como un objeto psíquico si se estudia su dependencia con respecto al órgano de la vista (Reale & Antiseri, 1989). En la concepción fenomista de Mach, no es posible establecer una diferencia de estructura entre las sensaciones de un individuo o de otro; el verdadero problema reside en explicar cómo el "yo" individual surge del conjunto de sensaciones. La respuesta de Mach a dicho problema, según Mach es que el "yo" surge de las sensaciones como "unidad práctica", de valor exclusivamente biológico, compuesta de elementos sensibles más vinculados entre ellos que con otros elementos. Aquí se presenta una complicación ya que Mach no explica donde nace esta vinculación, ni cómo puede brotar de ella la actividad característica del "yo". La deficiencia es más grave cuando Mach se refiere a menudo a tal actividad en su crítica de la ciencia en «Exposición histórica de la evolución de la mecánica», donde afirma que las actividades investigadoras de los diversos científicos están vinculadas unas a otras y forman un todo único e inseparable. Para Mach, los conceptos, incluidos los científicos no tienen más que una función económica, la ciencia que se basa en ellos, no puede pretender captar la substancia profunda de los fenómenos. Así, deberá abandonar todas las teorías que persiguen este fin ilusorio y limitarsen a escribir la experiencia de la manera más simple posible. Partiendo de estas premisas, Mach niega todo valor científico al atomismo. Una vez admitida la función única de la ciencia, Mach puede sostener que carece de sentido el designio de determinar "a priori" las categorías científicas, es decir, los medios a los que la ciencia tiene derecho a recurrir. Para descubrir el mundo con la máxima sencillez. Todo medio es aceptable si lleva a una efectiva simplificación de nuestras descripciones. La libertad del conocimiento en su búsqueda de tales medios, no está sometida a ningún tipo de limitaciones. Para Mach, la investigación comienza a partir de problemas en cuyo trasfondo se encuentra toda la evolución biológica y cultural de la especie, y es aquí donde aparece el concepto de ciencia como economía del pensamiento, en el sentido de que las leyes científicas permiten conseguir un conocimiento sobre un amplio campo de hechos, con el mínimo esfuerzo intelectual. La función de la ciencia es investigar lo que resulta constante en los fenómenos naturales, los elementos propios de dichos fenómenos, la manera en que se relacionan y su dependencia recíproca. Una vez que se conoce la recíproca dependencia entre dos fenómenos, la observación de uno vuelve superflua la del otro, que se halla codeterminado y predeterminado por el primero. Toda la ciencia tiene el propósito de subsistir, es decir, economizar experiencia mediante la reproducción y la anticipación de hechos en el pensamiento, tales reproducciones son más manejables que la experiencia directa (Reale & Antiseri, 1989). Según Mach, lo que llamamos "yo" no es sino un complejo de sensaciones, un hecho psíquico o físico no es más que un conjunto relativamente persistente de elementos simples. A diferencia de Avenarius, Mach no cree que la distinción entre lo físico y lo psíquico sea un resultado natural de una clasificación que tiene una función importante en el desarrollo de la experiencia. El concepto parte y llega de las sensaciones, es una relación de la actividad sensible que enriquece la experiencia, los límites entre el fenómeno psicológico son únicamente de uso práctico y convencional, el fenómeno físico se obtiene haciendo abstracción de toda relación con el cuerpo humano, si se considera la relación se tiene el hecho psíquico. Por último y partiendo de la concepción anterior, es evidente que Mach se opone, como Comte, a cualquier exploración de las causas de los fenómenos substituyéndola por la pura y simple búsqueda de las leyes de los mismos. Pero ni siquiera éstas representan una realidad; las leyes no son más que relaciones funcionales entre el desenvolvimiento de un fenómeno y el de otro, y su única existencia está en el sujeto como regla para abarcar más experiencias. Esta posición es un neutralismo inmanentista en cuanto se niega a pronunciarse sobre la naturaleza de la realidad y acepta solo lo que es puramente fenoménico y lo que es un continuo de sensaciones que sólo por conveniencia del lenguaje llamamos por un lado objeto y por el otro sujeto. I.F. Bertrand Russell: Bertrand Arthur William Russell nació el 18 de Mayo de 1872 en Ravescroft, cerca de Tintern, y después de la pronta muerte de sus progenitores, fue recogido en casa de su abuela, Lady escocesa y presbiteriana, que defendió los derechos de los irlandeses y atacó la política imperialista de Africa. Russell recibió su educación a través de profesores privados, aprendió a la perfección el francés y el alemán, en la biblioteca de su abuelo adquirió el gusto por la geometría de Euclídes. A sus dieciocho años comenzó sus estudios en el Trinity College de Cambridge, tuvo como discípulo a L. Wittgenstein, inspirador del neopositivismo del Círculo de Viena. Russell entabló una gran amistad con Wittgenstein, pero pasados los años, y con el cambio de criterios de Wittgenstein, ambos empezaron a alejarse, hasta dejarse de hablar por completo (Reale & Antiseri, 1989 I.F.1. El atomismo lógico Russell siempre defendió que "la filosofía no puede ser fecunda si se halla separada de la ciencia, la imaginación del filósofo debería estar impregnada de concepciones científicas y debería convencerse de que la ciencia da una perspectiva nueva de la naturaleza". El Russell de los años setenta consideraba que la concepción era resultante de una síntesis de cuatro ciencias: la física, la fisiología, la psicología y la lógica matemática. El atomismo lógico pretende ser una filosofía que surja de la interacción entre el empirísmo y la lógica. La lógica brinda las formas estandarizadas del correcto razonamiento y el empirísmo aporta premisas consistentes en proposiciones atómicas o complejas, estas, construidas a partir de ellas. La proposición atómica describe un hecho, afirma que una objeto tiene una cualidad o que ciertos objetos tienen relaciones entre sí. Un hecho atómico es lo que convierte en verdadero o falso una proposición atómica, "Carlos es mudo" es una proposición atómica y expresa un hecho de que Carlos es mudo, "Carlos vive al norte de la Krajina" es otra proposición atómica, "Carlos es mudo y vive en el norte de la Krajina" es una proposición molecular. Esta es una concepción sencilla acerca del trabajo de Russell, acerca de sus teorías del lenguaje, y de como la ciencia debe tener cuidado en expresar sus descubrimientos y relaciones. I.F.2. La teoría de las descripciones Frege había hecho notar que expresiones como "el sol por las mañanas sale por el este" y "el sol por las tardes cae por el oeste", aunque indiquen la misma estrella, dicen cosas diferentes, poseen sentidos distintos, se distingue entre sentido y significado o connotación y dennotación. Las dos expresiones citadas poseen el mismo significado o la misma detonación, indican el mismo objeto, sin embargo su sentido o connotación (lo que se dice de ese objeto) es distinto. Alexius Meinong reflexionó sobre estos problemas, frases como la siguiente "Los niños voladores no existen" o "Los fenómenos tipo poltergeist no suceden" son proposiciones verdaderas, pero "¿Cómo puede ser una proposición verdadera y tener un significado, si hace referencia a la nada?, Aunque estas expresiones no existan en realidad, deben poseer algún género de existencia ya que están implícitas dentro de una proposición verdadera. Russell atacó el punto de vista de Meinong, y para evitar engaños y obscuras apreciaciones, enuncia soluciones a estas proposiciones, por ejemplo: "No hay ninguna entidad que, al mismo tiempo niño y al mismo tiempo vuele". Tal análisis elimina la formula "Los niños voladores", y por consecuencia elimina cualquier razón para creer que el objeto indicado por ella tiene algún género de existencia. Russell en su Principia Mathematica, donde distingue entre las descripciones indefinidas o ambiguas ("un auto", "el que duerme") y descripciones definidas ("El presidente Ernesto", "el senador Jattin"). Por este camino, Russell pensaba eliminar las paradojas de lo no existente. En resumen, la teoría de las descripciones afirma que las expresiones denotantes son incompletas, no son capaces de tener significado por sí mismas. Russell es el resultado de una escuela inglesa empirísta con antecedentes tan remotos con Francis Bacon, David Hume, Berkeley. Para la ciencia es un avance en la parte lógica y del lenguaje las reflexiones de Russell, ya que él impone un método ordenado en la semántica, y esto implica un orden en las descripciones, hipótesis y teorías que la ciencia enuncie acerca de los fenómenos que ocurren en la realidad (Reale & Antiseri, 1989). I.G. Ludwig Wittgenstein: Nació en Viena en 1889 y murió en Cambridge en 1951. Estudió ingeniería en Berlín; lógica y epistemología en Cambridge bajo la dirección de Bertrand Russell. Durante el periodo en que estuvo prisionero en Italia, durante el transcurso de la primera guerra mundial escribió «Tractatus Lógico-Philosophicus», publicado en 1921, que constituyó el centro en torno al cual girarían los debates de la fase de formación del Círculo de Viena. En 1930 es nombrado miembro del Trinity College y comienza sus actividades de profesor universitario. En 1949 viaja a los Estados Unidos para visitar a su exalumno y amigo Norman Mallcom. De regreso a Cambridge descubre que tiene cáncer (Reale & Antiseri, 1989). El pensamiento de Wittgenstein puede ser dividido en dos fases: la primera en él «Tractatus Logico Philosophicus, o Primer Wittgenstein», que proporcionó algunos elementos de fondo al movimiento neopositivista, y la segunda en «Philososophische Untersuchrngen (Investigaciones Filosóficas), o Ultimo Wittgenstein», que correspondió a su etapa de enseñanza en Cambridge, y ejerció influencia sobre la filosofía analítica inglesa. En el Tractatus, la tarea asignada a la filosofía no es la tradicional de elaborar sistemas de verdades cerradas, sino el de criticar y el de desarrollar una actividad clarificadora, que debe llevarse a cabo en el ámbito lógico-lingüístico, tendente a establecer una distinción entre problemas genuinos y problemas carentes de sentido, nacidos de formulaciones lingüísticas erradas, para ello, precisa una teoría sobre la naturaleza del lenguaje. Para Wittgenstein, la realidad consta de hechos atómicos compuestos a su vez por objetos simples. De manera semejante, el lenguaje está constituido por proposiciones complejas (moleculares), que se pueden dividir en proposiciones simples y atómicas. Aquí la capacidad de expresar los hechos del mundo reside en la «identidad de forma», de estructura lógica que existe entre el hecho y la proposición que lo expresa. Las proposiciones significantes, aún las más complejas, pueden reducirse siempre a proposiciones simples (atómicas), que expresan hechos elementales mediante procedimientos de lógica. Una proposición significante será calificada de verdad si el estado de cosas que expresa existe, y falsa por el contrario. En el lenguaje usual, las relaciones entre proposiciones y mundo objetivo son muy imperfectas. Muchas proporciones tienen una forma sintáctica que las hacen parecer sensatas cuando, en realidad no lo son, no expresan ningún estado de hecho posible. Corresponde a la filosofía, a la crítica del lenguaje, mostrar la forma lógica real de las proposiciones ocultas tras la forma aparente. Por ejemplo, la proposición «el cuadrado redondo no existe» parece, a primera vista, una afirmación sobre un determinado objeto. En realidad, su forma sintáctica correcta es: «no existe ninguna unidad que sea redonda y cuadrada a la vez». Planteado de esta forma no puede inducir a pensar en un objeto llamado «cuadrado redondo». Así, todas las proposiciones que no pueden reducirse a proposiciones empíricas o tautológicas deben ser consideradas carentes de sentido. Quedan fuera de los límites de la posibilidad expresiva del lenguaje y, por consiguiente, fuera también de los límites del mundo, del cual el lenguaje no es más que la imagen (Reale & Antiseri, 1989). El planteamiento en Philosophiche Untersuchungen, es radicalmente diferente. Ahora, lo que confiere significado a los lenguajes concretos es su uso en el seno de una forma de vida, en la que están contenidas actividades sociales, comprensión del mundo y usos lingüísticos. Aquí, la filosofía se convierte en "análisis del lenguaje común"; lo que hace falta no es reducir las formas del lenguaje a un tipo único, sino seguir la multiplicidad de los instrumentos del lenguaje y los modos en que son usados, así, como la multiplicidad de los tipos de palabras y de proposiciones. No se trata ya de establecer las condiciones de verdadero o falso privilegiando un modelo lingüístico ideal, sino de llevar un análisis del lenguaje como la actividad concreta en conexión con el comportamiento. El uso del lenguaje, son sus modalidades y los objetivos asignados a las proposiciones lo que le proporcionan su significado. Para Wittgenstein, la complejidad de las formas lingüísticas es explicada con la metáfora de los «juegos lingüísticos». En analogía con los juegos, los lenguajes concretamente usados son concebidos como conjuntos de reglas aprendidas en la práctica y por costumbre: el empleo de determinadas palabras según una determinada regla provoca determinadas respuestas en el comportamiento de la comunidad lingüística. Para comprender el lenguaje en toda su plenitud, es preciso construir un modelo que esclarezca el «juego» que tiene lugar en el lenguaje mismo y haga patentes sus reglas. La actividad de la filosofía consiste en eliminar, con el modelo construido las confusiones introducidas en el lenguaje vulgar por un empleo incorrecto de las reglas del juego, fijadas por el uso común. Esos métodos y resultados de investigaciones de Wittgenstein, influyeron en muchos estudios ingleses, los cuales constituyeron la "filosofía analítica". En conclusión, las proposiciones eliminadas en el Tractatus, como carentes de sentido, son ahora tomadas en consideración, como partes de un juego con sus propias reglas, diferentes de las que rigen en las ciencias o las matemáticas. Con tal de que las reglas establecidas sean respetadas, todo juego lingüístico particular posee el derecho de existir. I.H. Círculo de Viena: Grupo de científicos y filósofos formado en Viena en el intervalo de las dos guerras mundiales, entre sus integrantes más destacados se encuentran: Moritz Schlick, Otto Neurath, Rudolf Carnap, Phillipp Frank, Hans Hahn, Richard Von Mises, Herbert Feigl, Friedrich Waismann, Victor Kraft y Felix Kaufmann. El pensamiento de los miembros del Círculo se conoce con el nombre de Neopositivismo o Positivismo Lógico, el cual hace privilegio de la ciencia y la considera como el único conocimiento válido, aquí, se analiza el lenguaje científico, es decir, los lenguajes provenientes de cada una de las ciencias; en este caso, la filosofía queda reducida a la lógica, la cual también se atribuye como objetivo determinar las condiciones generales y formales que hacen posible un lenguaje cualquiera (Reale & Antiseri, 1989). El Círculo se formó, a partir de 1923, en torno a Moritz Schlick, filósofo Alemán que nació en Berlín en 1882, y murió en Viena en 1936, quien fue llamado a la universidad de Viena, para encargarse de la cátedra de Filosofía de las ciencias inductivas. Durante este periodo el centro principal de la filosofía de la ciencia fue la universidad de Viena, ya que constituía un terreno especialmente idóneo para el desarrollo de las ideas neopositivistas, dado que allí, durante la segunda mitad del siglo XIX, el liberalismo (con ideas procedentes de la ilustración, el empirismo y el utilitarismo) representó la orientación política predominante. Además, la universidad de Viena, se había mantenido incontaminada por el idealismo. El Círculo se formó cuando Herbert Feigl y Friedrich Waismann se entrevistaron con Schlick con la idea de formar un grupo de debate, y del cual se publicó en 1930 un texto monográfico, con los siguientes postulados: A) la constitución de una ciencia unificada, que abarcara todos los conocimientos proporcionados por la física, las ciencias naturales, la psicología, etc.; B) el medio para lograr dicho propósito debía constituir en el uso del método del análisis lógico elaborado por Peano, Frege, Whitehead y Russell; C) los resultados de la aplicación de ese método al material de las ciencias empíricas permitirán: a) la eliminación de la metafísica; b) la clarificación de los conceptos y de la terrosa de las ciencias empíricas, así como de los fundamentos de la matemática. En cuanto a las tesis fundamentales de la filosofía neopositivista, afirmaron lo siguiente: 1) el principio de verificación constituye el criterio distintivo entre proposiciones sensatas y proposiciones insensatas, de manera que dicho principio se configura como criterio de significación que delimita la esfera del lenguaje sensato con respecto al lenguaje carente de sentido, que sirve para expresar el mundo de las emociones y miedos; 2) con base en este principio sólo tienen sentido las proposiciones que pueden verificarse empírica o fácticamente; 3) la matemática y la lógica constituyen únicamente conjuntos de tautologías, estipulados de forma convencional e incapaces de decir algo acerca del mundo; 4) la metafísica, junto con la ética y la religión, al no estar constituidas por conceptos y proposiciones verificables de modo fáctico, son un conjunto de preguntas aparentes que se basan en pseudoconceptos; 5) la labor que debe realizar el filósofo serio consiste en un análisis de la semántica y de la sintaxis; 6) la filosofía no es una doctrina, sino una actividad aclaradora del lenguaje (Reale & Antiseri, 1989). Schlick consideraba la vida moral como la continuación de la vida natural y, por ende, como dirigida al placer. Su punto de partida es el mismo de Wittgenstein; ya que la filosofía no es una ciencia, o sea, un conjunto de conocimientos y teoremas, sino una actividad intrínseca al ejercicio mismo de la investigación científica. En efecto, la investigación científica se halla condicionada por la comprobación rigurosa de los términos que emplea: esta comprobación es, precisamente, el objetivo de l a filosofía. Pero la filosofía no puede ser definida como esencia del significado, ya que en la comprobación de los significados no se llega a proposiciones, sino a actividades y a experiencias inmediatas. El descubrimiento del significado de una proposición debe, en último análisis, dirigirse a un acto, aun procedimiento inmediato. La filosofía, como investigación del significado, no puede insistir en proposiciones, no puede ser una ciencia. La investigación del significado no es más que una especie de actividad mental (Reale & Antiseri, 1989). Para Schlick, el principio de verificación consiste en que: comprender una proposición quiere decir saber cómo están las cosas en el caso de que sea verdad, esto quiere decir que el significado de una proposición es el método de su verificación. El principio de verificación se vio sujeto a críticas muy severas, ya que muchos lo consideraron como un principio metafísico. Dentro de los intentos de superar esta situación durante la primera fase del Círculo, Otto Neurath, filósofo de origen Austriaco, nacido en Viena en 1882, y muerto en Oxford en 1945, quien encauzó la tendencia semántica hacia la dirección sintáctica o «fisicalista», que es una doctrina que tiende a convertir el lenguaje propio de la física en un lenguaje universal para todas las ciencias. El punto de vista de Neurath es el de un nominalismo radical que reduce la ciencia a un puro lenguaje, sin referirse a nada externo. Según Neurath el criterio de verdad de las proposiciones lingüísticas no consiste en su comparación con datos o experiencias inmediatas, sino sólo en su comparación con datos o experiencias inmediatas, sino sólo en su comparación con otras proposiciones lingüísticas en el interior del sistema universal del lenguaje científico. Las expresiones sólo se pueden comparar con otras expresiones; se declaran verdaderas cuando se insertan en el sistema lingüístico; y falsas, cuando no pueden hallar sitio en él. La realidad misma es para Neurath, la totalidad de las proposiciones, o sea el lenguaje; de modo que no subsiste isomorfismo, es decir, correspondencia entre el lenguaje y realidad sino más bien identidad; y como la realidad es el lenguaje, así también el lenguaje es la realidad. Esta es la tesis del "fisicalismo" en su expresión externa. Las ideas radicales acerca del fisicalismo propuestas por Neurath, introdujeron en el círculo poderosos motivos de discusión. Rudolph Carnap, filósofo y lógico alemán, nacido en Wuppertal en el año de 1891 y muerto en Santa Mónica, California en 1970, fue el que más se vio afectado por las ideas de Neurath, ya que intento replantear tales ideas con el propósito de efectuar una fundamentación más adecuada del fisicalismo. Ya que el fisicalismo de Neurath tenía dos núcleos, la concepción del lenguaje como un hecho físico y la exigencia de una ciencia unificada sobre ciencias fisicalistas. Carnap acepta sin más la tesis de la Universalidad de la lengua fisicalista, pero sin insistir sobre la reducción lenguaje a hechos físicos y, por lo tanto, sin rechazar la función simbólica de los signos (Reale & Antiseri, 1989). En conclusión, para este movimiento no existe un campo de verdades filosóficas que se encuentren fuera de las ciencias y de su sistema de conocimiento, llegando al punto en que la filosofía debe recorrerse como un campo teórico, o por encima de las ciencias empíricas I.I. Karl Raimund Popper: nació en Viena en 1902 en una familia judía que más tarde se convirtió al protestantismo. Después trabajo por algún tiempo en la clínica infantil de Alfred Adler; se intereso por la música y la historia de la misma. En 1928 se doctoró en filosofía. En 1929 obtiene la cátedra de matemática y física en enseñanza secundaria. A partir de 1930, Popper observo la degradación de las estructuras políticas y sociales alemanas, el ascenso vertiginoso de fuerzas extremistas y anexionistas de la Alemania Nacional Socialista, por esto decidió emigrar en 1937 a Nueva Zelanda, instalándose en Christchurch, donde obtuvo el puesto de profesor en la Canterbury University College of Christchurch. A principios de 1946, Popper es llamado para que ocupe la cátedra en la London School of Economics. En 1965 le fue otrogado el titulo de Sir. Ha enseñado de profesor visitante varias universidades extranjeras, y sus obras se han traducido a más de veinte lenguas (Reale & Antiseri, 1989). I.I.1. Popper, El neopositivismo y la filosofía analítica Durante mucho tiempo Popper ha sido vinculado al neopositivismo. Se ha dicho también que ha sido miembro del Círculo de Viena, pero igual que Wittgenstein, Popper nunca fue miembro. Uno de los miembros del Círculo, Otto Neurath, lo percibió como «oposición oficial al círculo». Popper estremeció muchos de los conceptos acerca de ciencia propuestos por el círculo; substituyo el principio de verificación, que es el principio de significación, por el principio de falsación, que es un criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia. Remplazó a la criticable teoría de la inducción por el método deductivo de la prueba. Reinterpreto la probabilidad y sostuvo que las mejores teorías científicas en la medida que explican más y puedan controlarse mejor, son las menos probables. I.I.2. La inducción no existe Popper arremete contra uno de los métodos de alcanzar el conocimiento con el cual contaba la ciencia, este es la inducción, y en palabras de Popper "la inducción no existe y la concepción contraria es un craso error". La inducción se refiere a dos modos: 1) La inducción repetitiva o por enumeración; y 2) La inducción por eliminación. El primer modo es un tipo de inducción que consiste en observaciones repetidas a menudo, observaciones que servirían para fundamentar una generalización efectuada por la teoría, pero esta inferencia cae en un problema metodológico, la carencia de validez de este genero de razonamiento resulta evidente: La observación de determinados fenómenos n no permite establecer que esos fenómenos n ocurran o se presenten siempre, dando un ejemplo más fáctico, el que se enuncie "Todos los congresistas de Colombia son honestos" a partir de casos verificados y comprobados de congresistas honestos, por mucho que se intente, no se podrá saber con validez que no halla algún congresista que no sea colombiano o que no sea honesto (por el contrario que sea corrupto). En consecuencia, recalca Popper "la inducción por enumeración se halla fuera de discusión, no puede fundamentar nada". Por otra parte, la inducción eliminatoria se basa en un método de eliminación o refutación de teorías falsas. Eliminando todas las teorías falsas prevalecería la teoría verdadera, pero a esa teoría se le enfrentan teorías rivales infinitas, el hecho es, de que para cada problema siempre hay una infinidad de soluciones lógicamente posibles y en efecto esto vuelve ineficaz todos los métodos basados en la simple rutina. Para Popper en la ciencia se debe utilizar la imaginación y las ideas audaces, aunque aquélla y estas siempre deben estar moderadas por la crítica y por los controles más rigurosos. En consecuencia, la inducción no existe, por lo tanto no puede fundamentar nada, y se deben utilizar métodos basados en la simple rutina. Es erróneo pensar que la ciencia empírica proceda de afirmaciones concluidas de métodos inductivos. I.I.3. La mente no es una " tabula rasa" Popper expresa una critica con respecto a la observación científica, la ciencia afirma que la mente del investigador debe de carecer de supuestos previos, de hipótesis, de sospechas y de problemas. En definitiva, debe ser una " tabula rasa" en la que más tarde se refleje el libro de la realidad. Popper llama «observatismo» a esta noción y considera que es un mito, y es mito porque en realidad nosotros somos una "tabula plena" , un tablero llena con los signos que la tradición o la evolución cultural han dejado en la superficie. Según Popper, la mente carente de juicios previos no es una mente pura, sino únicamente una mente vacía. Con este enfoque Popper invierte la postura de aquellos que han defendido y defienden que la observación debe preceder a las expectativas o hipótesis y a los problemas (Reale & Antiseri, 1989). I.I.4. Problemas y creatividad; génesis y comprobación de las ideas Popper piensa que la investigación no toma como punto de partida las observaciones, sino problemas, según palabras de Popper «problemas prácticos o una teoría que ha tropezado con dificultades, es decir que ha hecho nacer expectativas y luego las ha defraudado». Los problemas se plantean necesariamente por que el hombre es una memoria biológico-cultural, fruto de una evolución biológica y luego una parte cultural. Cuando un trozo de memoria (una expectativa, una hipótesis un supuesto previo) choca contra otra expectativa o con un trozo de realidad (con los hechos), tenemos un problema. La investigación se inicia partiendo de los problemas, y para solucionar los problemas se hace necesaria la imaginación creadora de hipótesis o conjeturas; se necesita creatividad, y también la creación de ideas buenas para solucionar el problema. Las ideas científicas no tienen orígenes privilegiados, pueden surgir del mito, de las metafísicas, del sueño, de la embriaguez. Lo que importa es que sean probadas de hecho (Reale & Antiseri, 1989). I.I.5. El criterio de falsación La investigación toma como punto de partida los problemas. Para resolverlos, hay que crear hipótesis que sirvan como intentos de solución. Una vez formuladas, ha y que comprobar dichas hipótesis. Y estas se prueban extrayendo consecuencias de ellas y observando si se cumplen o no. Si se cumplen, decimos que la hipótesis de momento se confirma; en cambio, si por lo menos una de las consecuencia no se cumple, diremos que la hipótesis se ve falsada. Por ejemplo: Existe un problema a y una teoría b que responde el problema, por lo tanto si b es verdadera entonces habrán que darse las consecuencias c, d, f, ... n, que si se cumplen confirman la teoría, y si no se cumplen la desmientan o falsan. Se ve aquí que una teoría, para que se compruebe de hecho, tiene que ser comprobable o controlable desde el principio, o sea, falsable, tienen que poder extraerse consecuencias que puedan refutarse, que puedan ser falsadas por los hechos. Si de una teoría no se pueden extraer consecuencias sucepitbles de un control fáctico, no es una teoría científica. I.I.6. La verosimilitud y la probabilidad de las teorías son objetivos incompatibles entre si Según Popper el objetivo de la ciencia es la obtención de teorías cada vez más verosímiles, cada vez más cercanas a la verdad. Una teoría A1 es mejor o más verosímil que A2, cuando todas las consecuencias verdaderas de A2 son consecuencia verdaderas de A1, cuando las consecuencias falsas de A2 son consecuencias verdaderas de A1, y cuando pueden deducirse A1 consecuencias que no se puedan extraer de A2. Entonces, confrontando el contenido de verdad (las consecuencias verdaderas) y el contenido de falsedad (las consecuencias falsas) de las teorías A1 y A2, cabe decir que A1 esta más cercano a la verdad o se corresponde mejor con los hechos de A2, si y sólo si: 1) el contenido de verdad de A1 supera el de A2, o bien 2) el contenido de falsedad de A2, supera el de A1. Esta noción de mayor verosimilitud de A1 en comparación con A2 hace que Popper afirme que la teoría más verosímil (con mayor contenido informativo, mayor potencia explicativa y de previsión) es también la teoría menos probable, puesto que si dice más enunciados también puede equivocarse más, entonces la teoría más comprobable es la teoría más improbable, Ejemplo: C(a) = contenido de la aserción a C(b) = contendo de la aserción b C(ab)= contenido de la aserción a y b, se tiene
1) C(a)
que contrasta con la correspondiente ley del cálculo de las probabilidades:
2) p(a)
donde se invierten los signos de 1). Para explicar 1) y 2), se considera la aserción a: «El jueves Ernesto renunciará»; la aserción b: «El viernes jugara tenis»; y la aserción (ab), «El jueves Ernesto renunciará y el sábado jugará tenis». Es evidente que el contenido informativo de esta última aserción (ab) supera al de su componente a y también a de su componente b. Y es también obvio que la probabilidad de ab será menor que la de cada uno de sus componentes. Concluyendo, según Popper «si nos proponemos como objetivo el progreso o el aumento del conocimiento, no podemos proponernos el logro o el aumento del conocimiento, no podemos proponernos el logro de una elevada probabilidad: estos dos objetivos son incompatibles» (Reale & Antiseri, 1989). I.I.7. Significación y criticabilidad de las teorías metafísicas El criterio de falsación, a diferencia del principio de verificación, no es un criterio de significación sino de demarcación entre asertos empíricos y otros que no lo son. No obstante, decir de un enunciado o de un conjunto de enunciados no son científicos no implica para nada que no tengan sentido. En palabras de Popper «Apenas oí hablar del nuevo criterio de verificabilidad del significado elaborado por el Círculo de Viena, le contrapuse mi criterio de falsación: un criterio de demarcación destinado a establecer una frontera entre sistemas de aserciones científicas y sistemas perfectamente significantes de aserciones metafísicas». Según Popper «no puede negarse que, junto a las ideas metafísicas que han obstaculizado el camino de la ciencia, ha habido otras como por ejemplo el atomismo especulativo que la han ayudado a progresar. Contemplando la cuestión des de un punto de vista psicológico, me siento dispuesto a considerar que el descubrimiento científico se vuelve imposible sin la fe en las ideas que tengan una naturaleza puramente especulativa y que a veces resultan más bien nebulosas; fe, ésta, que se halla completamente desprovistas de garantías desde el punto de vista de la ciencia y que por tanto, dentro de estos límites, es "Metafísica". En consecuencia, desde el punto de vista psicológico, la investigación es imposible sin ideas metafísicas, por ejemplo: las ideas del idealismo, del orden de la materia o del orden de la energía (Reale & Antiseri, 1989). Desde el punto de vista histórico vemos, según Popper «que a veces ideas que antes flotaban en las más elevadas regiones metafísicas pueden ser alcanzadas cuando se incrementa la ciencia, y al entrar en contacto con ésta, se convierten en realidad. Todos estos conceptos y todas estas ideas metafísicas han servido incluso en sus formas más primitivas para poner orden en la imagen que el hombre se forma del mundo, y algunos casos pueden haber llevado también a efectuar predicciones con existo. Sin embargo, una idea de esta clase sólo adquiere estatus científico cuando se presenta de forma que pueda ser falsada, es decir, únicamente cuando se ha hecho posible decidir empíricamente entre ella y una teoría rival. I.J. Thomas S. Kuhn: Epistemólogo postpopperiano que en 1.963 publicó el libro las estructuras de las revoluciones científicas, donde afirma que la comunidad científica se construye a través de la aceptación de constructos teóricos denominados "paradigmas". Con éste termino quiere indicar las conquistas científicas universalmente aceptadas, que durante un tiempo determinado brindan un modelo de problemas y soluciones aceptables a aquellos que trabajan en un campo de investigaciones. Por ejemplo la astronomía ptolomeica ( o la copernicana ), la dinámica aristotélica ( o la newtoniana ) constituyen paradigmas, al igual que la teoría de la evolución de Darwin o la teoría de la relatividad de Einstein (Reale & Antiseri, 1989). Una comunidad religiosa se conoce a través de los dogmas específicos en los que cree, un partido político reúne a sus miembros en torno a finalidades y valores específicos. Del mismo modo una teoría paradigmática es la que instituye una determinada comunidad científica, que en virtud de los supuestos paradigmáticos y en su interior llevará a cabo lo que Kuhn denomina "ciencia normal", significa una investigación fundamentada de manera estable sobre uno o más resultados alcanzados por la ciencia del pasado, a los cuales durante determinado período de tiempo, una comunidad científica reconoce la capacidad de constituir el fundamento de su práxis ulterior. Se articulan los hechos con la teoría y extendiendo sus campos de aplicación. La ciencia normal es acumulativa, cada vez se construyen mecanismos más fuertes, se efectúan mediciones cada vez más exactas se amplían las teorías a otros terrenos, etc. Se presentan anomalías y ante éstas, los científicos pierden la confianza en aquellas teorías que antes habían abrazado. El traspaso de una confianza de un paradigma a otro es una experiencia de conversión que no puede ser impuesta por la fuerza. Los científicos individuales aceptan un nuevo paradigma por razones como idiosincrasias autobiográficas y personales, probablemente porque un nuevo paradigma puede resolver aquellos problemas que ha puesto en crisis el viejo paradigma, pueden haber razones estéticas que induzcan a que un científico o un grupo de científicos acepten un paradigma (Kuhn, 1971). I.K. Imre Lakatos: nacido en Hungría, se doctoró en Cambridge y dicto materias en la Escuela de Economía de Londres. La noción fundamental en la imagen de la ciencia que propone Lakatos es que, esta es, ha sido y tendrá que ser una competencia entre programas rivales de investigación. Según Lakatos, esta idea caracteriza el falsacionismo metodológico sofisticado, concepción que Lakatos desarrolló siguiendo las guías de Karl Popper. El falsacionismo metodológico sofisticado se diferencia del falsacionismo dogmático y del falsacionismo metodológico ingenuo. El falsacionismo dogmático consiste en la idean según la cual la ciencia se desarrolla a través de conjeturas audaces y de falsaciones infalibles. Sin embargo, señala Lakatos, tal idea no es la idea de Popper, y está equivocada. Esta equivocada por que la base empírica de la ciencia (protocolos, las proposiciones de observación) no es algo cierto, que permita falsaciones infalibles o incontrolables: nuestras falsaciones también pueden estar equivocadas. Esto lo atestiguan tanto la lógica como la historia de la ciencia. Por su parte el Falsacionismo metodológico ingenuo corrige el error de los falsacionistas dogmáticos y sostiene, que la base empírica de la ciencia no es infalible, y que tampoco son incontrovertibles auxiliares que sirven para controlar la hipótesis que se haya puesto como intento de solución del problema que deseamos resolver. Sin embargo, Lakatos dice, a pesar de su valor, también el falsacionismo metodológico ingenuo es insatisfactorio. Y lo es por que concibe el desarrollo de la ciencia como una serie de duelos sucesivos entre una teoría y los hechos (Reale & Antiseri, 1989). Para Lakatos, las cosas no funcionan así, puesto que la lucha entre lo teórico y lo fáctico siempre ocurre entre tres: entre las dos teorías en competencia y los hechos. Todo esto explica que se descarte una teoría no cuando un hecho la contradice sino únicamente cuando la comunidad científica tiene a disposición una teoría mejor que la anterior. La más importante contribución de Lakatos a la Filosofía, es su teoría de los programas de investigación, un programa de investigación tiene ciertas una serie de reglas metodológicas, algunas que indican que caminos hay que evitar (heurística negativa) y otras que caminos hay que seguir (heurística positiva) Lakatos describe los programas científicos de investigación, que se explican como una sucesión de teorías, T1, T2, T3, T4, que se desarrollan desde un núcleo central que, por decisión metodológica se mantiene infalsable. De éste modo, un programa puede mostrar su valor y su carácter progresivo en comparación con otro programa. El núcleo central de la reflexión epistemológica de Lakatos, centrada sobre la evolución de las ciencias naturales, está constituido por la noción de programa científico de investigación. Afirma que la revolución científica es irracional, es un material adecuado para una psicología de masas. Sostiene que el cambio de un paradigma a otro es una conversión mística que no está, ni puede estar, gobernada por reglas racionales y que entra totalmente en el ámbito de la psicología ( social ) del descubrimiento. Para Lakatos una serie de teorías es progresiva teóricamente, esto quiere decir que si cada nueva teoría posee un contenido empírico mayor que el de las teorías que la preceden, o sea, si predice algún hecho nuevo, inesperado hasta aquel momento. Una serie de teorías que sea progresiva teóricamente debe ser progresiva empíricamente. Un programa de investigación parte desde decisiones metodológicas como (no falsables) algunas hipótesis, justamente con base en un decreto metodológico (Reale & Antiseri, 1989 CAPITULO SEGUNDO II. Problemas epistemológicos de particular importancia para la psicología II.A. Comprensión fenomenológica e interpretación hermenéutica versus explicación ( predictiva y reconstructiva). ( La distinción de Dilthey sobre "el saber del espíritu" versus "El saber de la naturaleza"). Cuando se habla de un conocimiento se mencionan algunos aspectos. Las situaciones en la sociedad no son comprensibles desde dentro; podemos reproducirlas hasta cierto punto, en los otros, en virtud de la percepción de sus propios estados y acompañados con amor y odio, con apasionada alegría, con todo el juego de nuestros afectos, la contemplación del mundo histórico. "La naturaleza es muda para nosotros". Sólo el poder de la imaginación vierte sobre ella una vislumbre de vida e intimidad. Pues en cuanto somos una sola cosa con sistema de elementos corporales en interacción, ninguna conciencia interna acompañada al juego de esa acción recíproca. Por eso para nosotros la naturaleza de la expresión desaparecería si advirtiésemos en sus elementos o nos viésemos obligados a representar en ellos mismos el mismo juego cambiante de la vida interior que la sociedad realiza para nosotros. La naturaleza no es ajena. Pues es para nosotros algo externo. La sociedad en nuestro mundo. Todo esto imprime al estudio de la sociedad ciertos caracteres que lo distinguen naturalmente de la naturaleza. Las regularidades que se pueden establecer en la esfera de la sociedad son muy inferiores en número, importancia y precisión formal a las leyes que han podido formularse acerca de la naturaleza. Sobre la base segura de las relaciones espaciales y las propiedades del movimiento. Los movimientos de los astros, no sólo de nuestro sistema planetario sino de estrellas cuya luz llega después de años a nuestros sentidos, y se pueden demostrar sometidos a la ley sencilla de la gravitación y calcularse con largo tiempo de adelanto, las ciencias de la sociedad no pueden permitir tal satisfacción del entendimiento. Las dificultades del conocimiento de una unidad psíquica aislada se multiplica por la gran singularidad y diversidad de estas unidades, como cooperan en la sociedad, por la complicación de las situaciones naturales a que están ligadas, por la suma de las interacciones que se realiza en la sucesión de muchas y que no permite deducir directamente la naturaleza humana, la situación de épocas anteriores o inferir la situación actual de algún de naturaleza humana (Reale & Antiseri, 1989). Por último, la facultad de comprensión que actúa en las ciencias del espíritu es el hombre entero; los grandes resultados en ella no proceden sólo de la fuerza de la inteligencia sino de una potencia de la vida personal. Esta actividad espiritual se encuentra atraída y satisfecha por lo singular y afectivo en este mundo espiritual. II.B. El problema de la explicación en psicología. Clases de explicaciones. La ciencia psicológica explica sus objetivos de estudio o aspira a conseguirlo. Pero existen diferentes clases de explicaciones: funcional, interpretativa, descripitva, causal y estadística. El marco propuesto para la explicación es: A. la explicación en la noción determinista, puede ser de diversa naturaleza. B. Que aunque el explicar aporte claridad y comprensión conceptual y vital a los psicólogos tal tarea es distinta por principios, planteamientos y desarrollos diferentes de la llamada comprensiva o hermeneútica. C. Que la explicación es o pretende ser una tarea racional por parte del investigador y por tanto no una mera copia de la realidad. Según esto, la noción de explicación propia de la ciencia es; una presunción, según pautas relacionadas, realizada bajo conocimientos de algún nivel de generalidad sostenidos por procedimientos comparativos y que supone la posibilidad de contestar preguntas de determinación no necesariamente causal. El conocimiento general debe estar constituido por leyes o teorías bien establecidas para que pueda entenderse que la explicación apoyada en él es científica. Mientas que las explicaciones apoyadas en un conocimiento no sostenido por comparaciones correctas o planteadas sin apoyo empírico o racional contrastado como el aportado según el llamado sentido común, la pretendida explicación, mas que ser falsa no tendría las mínimas posibilidades de ser aceptada como válida y en consecuencia la ciencia no la utilizaría (explicaciones no científicas). Tanto el conocimiento de tipo general asistido de circunstancias particulares, como las comparaciones que la ciencia utiliza para validar las relaciones de determinación son precisos y necesarios para las suposiciones explicativas, siendo éstas distintas del intuir, captar por empatía o acción similar. Sin esto, no parece posible hablar de explicación, el aspecto lógico racional permite distinguir explicaciones de otras que no son sino falsas explicaciones. Cuando no existe independencia entre P y Q la argumentación incorrecta no existirá en realidad y se estará ante un caso de pseudoexplicación, es decir algo que de explicación tiene tan sólo la apariencia. El problema se halla en que al encontrarse el mismo hecho se llega a la circularidad por cuanto no supone conocimiento nuevo alguno. Estas pseudoexplicaciones, llamadas también nominaciones, son por tanto engañosas y para evitarlas o descubrirlas es preciso analizar el contenido que en realidad se está dando a los términos de las explicaciones para comprobar si son verdaderas. Tenemos así, por el aspecto validador de la subsunción, que se puede distinguir entre explicaciones con base funcional y explicaciones con base estocástica. En las primeras la premisa general de las explicaciones recoge un conocimiento, o una relación entre hechos, de nivel funcional, mientras que en las segundas la relación será estocástica. En todos los casos, las relaciones relevantes entre hechos se establecen a través de correspondencia entre ellos, es decir, cuando sucede que al producirse cambios en los valores de uno, se producen también cambios en los valores del otro; por ello, según sea ese grado de correspondencia así será el nivel de la relación, El nivel máximo de relación entre dos fenómenos da lugar a la denominada relación funcional cuando sucede que a cada valor de uno de los fenómenos le corresponde de forma invariable en todas las ocasiones o sujetos del estudio un único valor del otro hecho. El establecer relaciones funcionales no siempre es fácil, una parte de las relaciones establecidas por la psicología de tipo estocástico, no funcionales, es decir, relaciones en las que sucede que a cada valor de una variable, sólo en un número determinado de ocasiones o sujetos de estudio, mientras que en el resto son otros los valores que corresponden, como precisa en estas relaciones estocásticas se incluyen tanto las llamadas (estadísticas) como las denominadas (probabilísticas), puesto que ambas se diferencian tan sólo en el matiz con el que cumplen con la característica de estocástica: así, mientras que las estadísticas se refieren a datos colectivos, de unos o muchos sujetos, que reflejan conceptos empíricos (frecuencias, porcentajes, ...), las probabilísticas son adecuadas tanto para datos colectivos como individuales, y suponen el manejo de conceptos teóricos, como es la misma noción de probabilidades. Las estocásticas frente a las funcionales significan o suponen en cualquier caso una variabilidad superior; concretamente una variabilidad por parte de los hechos co-actuantes junto aquellos cuya relación se estudia, ello supone que las relaciones entre variables no solo reflejan las posibles influencias entre ellas sino también y a la vez las influencias de las colaterales, por lo cual sino se controlan sus acciones variarán de unos sujetos o momentos a otros. No es la explicación la que posee uno u otro carácter, sino la base respeto a la que se hace el presupuesto o la presunción . Existen diversas explicaciones de acuerdo a la complejidad, hay explicaciones que exigen mayor elaboración y que son más profundas que otras; y para recoger tal hecho se ha dicotomizado quizá excesivamente la cuestión señalándose usualmente dos tipos; explicación descripitva y explicación interpretativa, atendiendo como veremos una diferenciación de tipo cualitativo referida a la potencia o profundidad de las explicaciones. Según las diferencias cualitativas las explicaciones pueden dicotomizarse en descripitvas e interpretativas: para ello se atiende al nivel de observabilidad o de indiferencia existente, debido a su carácter determinante. En el primer grupo se incluirán aquellas explicaciones cuyos hechos del explicans y del explicandum sea cual sea su grado de complejidad cuantitativa, suponen un bajo nivel de indiferencia, por lo cual son cualificables de observables o a lo sumo, de variables intermedias abstractivas. Las explicaciones interpretativas por su parte, se conforman a partir de hechos de las explicaciones que son hipotéticos y por tanto de un nivel conceptual diferente del observable. En cualquier caso la búsqueda y uso de estas explicaciones se debe a que en momentos del desarrollo de un tema, los investigadores se plantean la necesidad de encontrar hechos de explicaciones válidas para un conjunto mas o menos amplio y numeroso de fenómenos y relaciones ya establecidas que no pueden ser explicados por explicans de nivel inferencial semejante. En estas explicaciones, por consiguiente, lo que se hace es ir más allá del nivel en que se identifican los explicantes observables o meramente abstractivos, planteando el investigador hechos de explicaciones que sean nociones ideadas por el investigador; por ello puede decirse que las interpretaciones son actos creativos e imaginativos del investigador siendo ejemplo de estos conceptos planteados como posibles hechos de explican los constructos hipotéticos planteados en la inmensa mayoría de temas de nuestra ciencia. A. Franz Brentano. Acto y contenido. Esta tendencia fue utilizada por Bretano y sus discípulos Meinong y Husserl. Brentano distinguía percepción y observación. Los objetos exteriores pueden ser percibidos y observados, pero las experiencias mentales únicamente se pueden percibir. Brentano introdujo en el análisis de los procesos mentales una distinción importante y de largo alcance. Todo acto cuenta con una intención, esto es, una relación con el objeto que "no existe intencionalmente" en el acto. Los actos mentales dependen del contenido y siempre se refieren a algo exterior a ellos. La tesis fundamental de Brentano es el carácter intencional de la conciencia o la experiencia en general. Según Brentano, la intencionalidad es el carácter específico de los fenómenos psíquicos en cuanto se refieren todos en objeto inmanente (Reale & Antiseri, 1989). Brentano fundamenta la clasificación de los fenómenos psíquicos en diversas formas de intencionalidad: a). La representación: El objeto esta completamente presente. b). Juicio: El objeto es afirmado o negado. c). El sentimiento: El objeto es amado u odiado. Brentano creía, en un primer momento que el objeto de la intencionalidad podrá ser indiferente, real o irreal; a esta fase de pensamiento se vincularon Hursserl y Meinong. B. Edmund Husserl. Husserl trató de clasificar el legado de Kant, mediante lo que el denomina una reducción fenomenológica. Según Husserl, puede dudase de todo, excepto del hecho de que los seres humanos tienen experiencia, pues porque todos los fenómenos que estudia la ciencia depende de que sean experimentados por la mente humana (Reale & Antiseri, 1989). Husserl aceptó la teoría de Brentano, acerca de los actos, experiencias mentales y el hecho de que siempre están relacionados con objetos físicos que no forman parte del acto. La fenomenología, es una ciencia filosófica anterior a la psicología y enteramente independiente de ella. La fenomenología se ciñe a los elementos ideales, esenciales de las experiencia. En la obra de Husserl, la filosofía como investigación fenomenológica, se presenta las siguientes características: 1. Es una ciencia teórica (contemplativa) y rigurosa ósea, provista de fundamentos absolutos. 2. Es ciencia intuitiva, porque trata de captar esencias que se dan a la razón de un modo análogo a como se dan las cosas en la percepción sensible. 3. Es ciencia no objetiva. 4. Es ciencia de los orígenes, porque la consecuencia contiene el sentido de todos los modos posibles como las cosas pueden ser dadas o constituidas. 5. Es ciencia de la subjetividad, porque el análisis de la conciencia desemboca en el "yo" como sujeto o como unificador de todas las intencionalidades constitutivas. 6. Es ciencia impersonal porque sus colaboradores no tienen necesidad de sabiduría, sino de sus dotes teoréticas. Estos rasgos definen la filosofía tal y como la entiende Husserl, no como el conjunto de movimientos fenomenológicos cuyas diversas manifestaciones suelen adoptar cada una, uno o varios de estos rasgos. El rasgo más importante es el según (2) , el cual expresa el concepto que los fenomenólogos en general tienen de la razón como auto-revelación evidente del ser y por tanto de la filosofía (que es la actividad racional por excelencia). El papel desempeñado por Dilthey, en la historia de la teoría psicológica moderna no puede compararse con el de I. Pavlov o S. Freud. El enfoque de Dilthey fue diferente; su principal propósito residía, en acercar la psicología a la historia, a la ética, la literatura y las artes. El transcendentalismo de Kant influyo muchisimo sobre el razonamiento de Dilthey. Este redujo el determinismo y la causalidad al papel de los métodos de percepción. A diferencia de Kant, Dilthey creía que la mente percibiente y la percibida son una misma cosa. Lo que percibimos externamente son solo fenómenos. Dilthe |