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Psicología |
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INTRODUCCIÓN “Si pudieras mirarme fijamente
II. LOS SUEÑOS: EL ACCESO AL INCONSCIENTE.
Para
Freud, el sueño no es meramente actividad
somática, es un fenómeno psíquico de realización de deseos, y por
tanto forma parte del conjunto de los actos de nuestra vida
despierta, constituyendo el resultado de una actividad intelectual
altamente complicada.
Freud en su deseo de interpretar al inconsciente llegó a la teoría de la “interpretación de los sueños” (1900), porque según él, gran parte de lo que soñamos tiene que ver con la realidad vivida, que corresponde, en muchos de los casos, a los deseos inconscientes. Los restos diurnos de las experiencias tenidas el día anterior, sirven de material para la construcción inconsciente del sueño, tomando este su forma de material manifiesto a través de su recuerdo. Sin embargo, el contenido manifiesto llega a nuestra conciencia de manera deformada, disfrazada y censurado. Como manifestación disfrazada de un deseo inconsciente. 1. LA FORMACIÓN DE LOS SUEÑOS.
El sueño no solo es el producto del dormir o parte
de la actividad cerebral, sino un acto psíquico, significativo y
valioso y a pesar de su carácter incomprensible, es un vehículo por
el cual el paciente puede comunicarnos algo de sí.
En la formación de los sueños se ven involucrados los deseos antiguos y los contenidos recientes del día anterior. Para Freud, en la elaboración del sueño (trabajo del sueño) se encuentran implicados los mecanismos de: a). Miramiento por figurabilidad: Que consiste en que los contenidos sean transformados en imágenes. b). Condensación: En donde las imágenes son incluyentes, albergando algunos componentes de otras, de tal manera que el análisis del contenido manifiesto permite encontrar asociaciones de elementos inconscientes. c). Desplazamiento: En el que algún elemento importante del contenido manifiesto puede no serlo en el contenido latente y viceversa. d). Censura: Normalmente la censura es labor del “YO” (al servicio del “SUPER YO”) y durante la vigilia es ejercida de manera constante, sin embargo durante el estado de sueño sus funciones son abatidas, dando paso a que durante esta fase, el en el sueño, se encuentra satisfacción a los deseos. 2. LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS.
Para que el sueño sea susceptible de ser
interpretado, habrá que hurgar en el contenido manifiesto (el 'texto
del sueño') para encontrar elementos del contenido latente y mostrar
como este último se ha hecho el primero en la vida anímica del
sujeto. Para lo cual se pide al paciente que dirija su atención
sobre la idea de referencia de cada elemento del sueño, para
observar todo aquello que se le ocurra con respecto a ella, sin
aplicar ninguna crítica. De esto resulta el descubrimiento de la
técnica de asociación libre, que posibilita al paciente comunicar
todas las “ocurrencias”, aún aquellas que considera absurdas y
vergonzosas.
La relación entre asociación libre e interpretación,
constituye el pilar que hizo posible sostener el psicoanálisis
extendiéndolo más allá de la patología neurótica, e incursionar en
"la psicopatología de la vida cotidiana", y de este modo pone bajo
la observación analítica todo un espectro de fenómenos (el chiste,
el lapsus, el olvido, la equivocación) y según Freud, constituye la
"vía regia" para la interpretación de los sueños, a fin de acceder
a lo inconsciente, constituido desde entonces en el objeto del
psicoanálisis.
Freud comienza así a hacer uso de un recurso metodológico que le resultaría de gran eficacia en la formulación de los diferentes modelos de que dotaría a su teoría, se trata de la analogía, como lo menciona en su obra “La Interpretación de los sueños”, donde define al sueño como un fenómeno patológico normal, o más exactamente, como dice Mannoni, " el fenómeno normal para ayudar a comprender los hechos patológicos". Freud observa que la coincidencia de los fenómenos de la censura con los de la deformación onírica, confiere a ambos procesos condiciones análogas de la formación de los sueños, uno de los cuales forma el deseo expresado por el sueño, mientras que el otro ejerce una censura sobre dicho deseo y le obliga de este modo a deformar su exteriorización". Apoyado en esta hipótesis deja asociar libremente cada una de sus ideas a sus pacientes, a partir del relato de sus sueños, lo que constituye un nuevo y rico material para su interpretación, al mismo tiempo que llega a plantear que los sueños “son interpretables” y por lo tanto pueden llegar a constituir el modelo para la explicación de algunos síntomas.
Freud analiza los sueños desmenuzando cada uno de los
elementos de su contenido, lo que implica depurar el contenido
manifiesto del sueño, intentando asociar las escenas más vividas con
los restos diurnos, para ir encontrando el contenido latente, que
representa los deseos inconscientes que se encuentran ocultos o
“simbolizados” dentro de algunos elementos del contenido manifiesto.
Cuando un sueño se ha olvidado y no se recuerda el contenido manifiesto o se tiene apenas una porción muy pequeña de él, se debe a un mecanismo inconsciente llamado “resistencia” a la aceptación consciente del sueño, pero a partir de algunas pocas imágenes, el analista y el paciente pueden reconstruir, por asociación, el resto de los elementos que se habían olvidado. Sin embargo, a pesar del análisis hermenéutico, del uso de metáforas y metonimias, a pesar de desmenuzar detalladamente los componentes, a pesar de buscar elementos figurativos en los elementos condensados del sueño, Freud encontró que no siempre estos elementos eran suficientes para llegar a su significado. Se dio cuenta que había “resquicios oscuros” que conectaban con lo desconocido, a lo que llamó “el ombligo de los sueños” 3. EL CUMPLIMIENTO DEL DESEO
De las diversas clases de deseos que puedan persistir
después de la vigilia, Freud consideró que sólo aquellos no
conscientes en la vida diurna, eran aptos para la producción de un
sueño. Un deseo de esa clase no puede acceder a la conciencia por
si solo, para ello se vale de dos elementos: uno es el tránsito que
le permite el dormir del sujeto por reducción de la censura y el
otro, un deseo consciente de la vigilia.
Al dormir se alteran las investiduras del sistema consciente, algo que preocupe al sujeto durante la vigilia podrá cesar su insistencia para procurar el estado de dormir. Entonces la excitación que resta en el preconsciente deberá asociarse a algún elemento del inconsciente, a algún deseo infantil sofocado, para surgir a la conciencia. Freud establece que el placer no necesariamente debe estar vinculado al quehacer consciente. Un cumplimiento de deseo tendría sin duda que brindar placer, pero también cabe preguntar: ¿a quien?. Esta pregunta señala el desplazamiento explícito de la supremacía de lo consciente a lo inconsciente. Cuando en los sueños aflora la angustia, es el “YO” indignado ante un deseo que no le satisface quien procura el surgimiento de la angustia para que con el despertar cese el proceso onírico. Los sueños de displacer ponen en cuestión que en el sueño se trate solo de cumplimientos de deseo. Esos deseos han sido reprimidos porque representan una amenaza para el “YO”, es decir que para el “YO” son displacenteros.
El deseo nace como consecuencia de la vivencia de
satisfacción del aparato psíquico, es deseo de repetición de esa
vivencia. Será el que pondrá en funcionamiento al aparato psíquico.
La censura entre inconsciente y consciente preserva nuestra salud mental. Es más sano el sentido progresivo del aparato psíquico, que conduce a ejercer una actividad que permita alterar el mundo para la satisfacción del deseo. Pero entonces ¿por qué se descuida el guardián durante la noche? En el estado de dormir el sistema de censura no se inactiva totalmente, porque ni aún en el sueño los contenidos emergen tal cual, de otra manera esto generaría angustia para el “YO” y el peligro de su desestructuración. III. CONCLUSIONES.
Hablar del trabajo de Freud es hablar de una vasta
obra de conceptos oníricos abstractos. La aportación de Freud a la
psicología contemporánea se encuentra en el análisis del
“inconsciente”, que contiene una serie de elementos que no se
manifiestan en la conciencia, pero que influye directamente sobre la
conducta. Es por supuesto su obra magna y marca un hito en el
análisis de la conducta del ser humano, es sencillamente la
aparición de una alternativa para acceder al lado oscuro del
pensamiento, es el Psicoanálisis.
En el inconsciente residen las ideas reprimidas que no pueden emerger en la conciencia. El método que propone Freud permite acceder, mediante la interpretación de los sueños, a planos ocultos que resguardan algún deseo reprimido. El aspecto fundamental de las investigaciones de Freud es el intentar establecer una simbología que permita interpretar el sueño en cuestión a fin de develar el contenido latente. Pero esta metodología también ha fomentado el desarrollo de pseudociencias que pretenden dar a conocer al lego, por medio de sus sueños, su futuro o su trágico presente.
El Psicoanálisis puesto a la luz de las ciencia
naturales, no pasa de ser una mera disciplina del “alma” y de la
mente; su método introspectivo basado a su vez en el método
hermenéutico y evidentemente, la ausencia de una metodología
experimental le impide tomar la categoría de ciencia.
Sin embargo, no se soslayan los pocos o muchos beneficios que el Psicoanálisis ha brindado al conocimiento de la personalidad y el comportamiento del individuo. IV. BIBLIOGRAFÍA. |
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