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La infancia, la constitución de la subjetividad y la crisis ética
Beatriz Janin (*)
beatrizjanin@yahoo.com
. ¿Qué es la locura? Lito Benvenuti

. Psicología


Fuente: Psicoanalítica del Sur

"Pero la fraternidad no sólo es un dato de lo real. También es, tal vez sea, sobre todo, una necesidad del alma : un continente por descubrir, por inventar. Una ficción permanente y cálida." (La escritura o la vida. Jorge Semprún)

Ser niño en tiempos de crisis...

Ser niño no es ni ha sido fácil nunca... y esto lo sabemos especialmente los analistas de niños. La infancia es una época tormentosa de la vida en la que se está sujeto a los avatares de los otros. Y cuando no se sabe manejar el timón y se comienzan a explorar territorios, se necesitan más que nunca las luces del faro, y el relato de los viajes de antiguos navegantes.

Con poca experiencia para afrontar las situaciones, asombrados, apasionados, aterrados, en un mundo en el que fantasía y realidad se superponen, los niños van armando su propia subjetividad. Sujetos a las pasiones de sus padres, pero también a sus ideales, a sus triunfos y desdichas cotidianas.

Freud, en Moisés y el monoteísmo, asevera : " Las mociones del sentimiento infantil son intensas y de una profundidad inagotable en una dimensión muy otra que las de los adultos; sólo el éxtasis religioso puede reflejarlas".

Dice Camus en El Primer Hombre : "Un niño no es nada por sí mismo, son sus padres los que lo representan. Por ellos se define, por ellos es definido a los ojos del mundo. A través de ellos se siente juzgado de verdad, es decir, juzgado sin poder apelar."

Freud, en Esquema del Psicoanálisis , hablando de la constitución del Superyó, afirma :"No sólo adquieren vigencia las cualidades personales de esos progenitores, sino también todo cuanto haya ejercido efectos de comando sobre ellos mismos, las inclinaciones y requerimientos del estado social en que viven, las disposiciones y tradiciones de la raza de la cual descienden."Freud habla acá de "efectos de comando", representaciones-metas impuestas por la cultura, imperativos categóricos propios de un grupo social, o de una época, o de una tradición. Padres comandados a su vez por exigencias y valores sociales, así como por exigencias y valores de las generaciones precedentes.

Y también plantea que, en el corto tiempo de la infancia, el niño debe revivenciar todo el pasado cultural.

Pasado cultural que se hace presente a través de la transmisión que los adultos realizan en la vida cotidiana. Historia de varias generaciones que se inscribirá en cada niño y que le permitirá ubicarse y ubicar a los otros en un contexto.

Cuando el contexto está en crisis, el niño debe organizar su yo, cualificar sus sensaciones, traducir sus deseos, en medio de un terremoto.

A la crisis a la que me voy a referir es a la crisis ética, aquella que tiene que ver con los valores, con los ideales.

Ética es definido por la Enciclopedia como : "Disciplina que estudia o reflexiona sobre lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto, desde el punto de vista moral. La vida en comunidad ha implicado para el hombre el desarrollo de códigos morales, los cuales pretenden regir sus acciones no tanto por lo que les convenga en lo particular, sino por la bondad o maldad de cada una de ellas".

Freud, en El Malestar en la Cultura, la define como el conjunto de los ideales que atañen a los vínculos recíprocos entre los seres humanos. Y plantea que el problema es cómo desarraigar el máximo obstáculo que se opone a la cultura : la inclinación constitucional de los seres humanos a agredirse unos a otros.

Hablar de crisis ética no implica que no existan ideales sino que hay un tambaleo de los ideales éticos, de lo que se considera justo e injusto, correcto e incorrecto, bueno y malo y pienso que esto sume en estado de confusión a niños y a adultos.

Por el contrario, considero que sostener ideales y normas, produce un estado de satisfacción propio del narcisismo secundario.

Pero si el adulto se supone Dios, y entonces no hay normas ni ideales que no sean aquellas que emanan de su arbitrio, o si se siente confundido, o renuncia de antemano a toda posibilidad de cumplimiento de ideales, la transmisión se verá complicada.

Si lo que se le exige al niño es el sometimiento a la voluntad de otro, la renuncia a sí mismo, esto ya no posibilitará una búsqueda creativa sino una anulación de la propia subjetividad.

Si bien se ha marcado insistentemente el peso mortífero del Super-yó, pienso que debemos diferenciar los diversos funcionamientos del Super-yó y del Ideal del yo según las patologías y considero que estas instancias pueden estar al servicio de Eros.

Cuanto más abstracta sea la representación del ideal, cuanto más lejano esté "el gran hombre" del mundo de los sentidos, más independiente será de una persona concreta, y habrá más posibilidades de cumplir la norma internalizándola, despojándola del carácter de renuncia a sí mismo.

Parafraseando a André Green, cuando habla de un narcisismo de vida y un narcisismo de muerte, pienso que hay una ética que apunta a la defensa de la vida, ligada a los valores de solidaridad, fraternidad, dignidad, cuidado del otro, valores que implican el reconocimiento de lo diverso, de lo diferente a uno y promueven por tanto una complejización creciente del mundo representacional. Ética de vida que nos remite a la primacía de Eros.

Por el contrario, los fanatismos, el racismo, las actitudes dictatoriales, ....pero también la lucha por el poder en sí mismo, las certezas absolutas y delirantes, la reificación del dinero como único valor de intercambio, la manipulación de los otros, son formas a mi entender, de lo que implica el predominio de la muerte. La lógica aquí es : yo o el otro.

Freud insiste en que la ética supone una limitación de lo pulsional. Pienso que si consideramos el movimiento de la pulsión sexual y el entramado de Eros y Tánatos en la misma podríamos decir que la transmisión de una ética de vida implicaría una limitación en el movimiento de retorno de la pulsión, es decir, en el efecto de la pulsión de muerte. Al proponer nuevos caminos, los principios éticos se oponen al cerramiento, a la descomplejización que implica la desaparición de la pulsión misma como motor y a la vez fortalecen el movimiento de búsqueda permanente, como derivación a otras metas.

Considero por esto que, paradójicamente, la transgresión de esa ética implica un triunfo de la desligadura.

La ética en la constitución del psiquismo

Cuando una madre erotiza a su bebé no sólo sus deseos están en juego, sino que, en ella , Ello, Yo y Superyó están operando y guían los modos de la erotización. Aquello que se considere correcto e incorrecto, así como las posibilidades sublimatorias, determinará los modos del cuidado. (Cuidado del otro que, tal como describe Tzvetan Todorov, es uno de los pilares de la moral cotidiana).

El lugar otorgado al contacto físico y a la palabra varía de acuerdo a ciertas pautas culturales propias de cada grupo. A la vez, hay normas compartidas y hay situaciones que son transgresoras en cualquier lugar y grupo, que tienen que ver con la violencia, con el violentamiento del otro.

Entonces, en la libidinización misma están operando no sólo los deseos sino también las normas e ideales.

Y cuando el dolor irrumpe como vivencia terrorífica, cuando no hay modo de ligar por sí mismo lo que pasa rompiendo conexiones, dejando un campo arrasado, las posibilidades de contener a otro, de ayudarlo a tolerar el dolor, de brindarle alternativas , es decir de producir lo que llamamos la vivencia calmante, también van a estar dadas por un funcionamiento efecto del interjuego de las tres instancias. Ya expuse en otro trabajo que considero que si los adultos están en crisis, desbordados, no pueden contener al niño. Y éste, por consiguiente, queda solo, librado a su propia inermidad. Es decir, no sólo la madre necesita un otro que la sostenga para poder sostener, sino que el contexto social puede funcionar como sostén o como fuente de conflicto para ambos padres. El horror como vivencia es paralizante, deja sumido al sujeto en un estado de confusión, y cuando intenta expulsarlo lo que expulsa son pedazos de sí mismo, de su propio aparato psíquico.

La capacidad para registrar los propios sentimientos, entonces, se da en una relación con otros que a su vez tienen procesos pulsionales y estados afectivos. Adultos que a veces buscan sentirse vivos a través del consumo vertiginoso. Es decir, los padres deben sentirse ellos mismos vivos, registrando su propio empuje interno para decodificar los afectos del niño y para proyectarlo en un futuro. Y la constitución de redes representacionales en el niño está posibilitada por el sostén desde un otro que puede construir un espacio psíquico para él.

En los niños, las depresiones, los estados de desconexión, de ensimismamiento, la negativa a crecer, las dificultades para concentrarse y el movimiento vertiginoso, muestran el fracaso del sentirse a sí mismo vivo, siendo un sujeto vinculado con otros, con historia y proyectos.

Y es que si el adulto está en crisis consigo mismo, frente al estallido del niño lo dejará librado a su propio desorden interno, a su propio dolor o, irrumpiendo violentamente, aumentará el estado de terror. El Ello mismo, entonces, se constituirá en el marco de una cultura.

Y si cuando el niño se busca en el otro, cuando intenta hallar una imagen unificada de sí, se encuentra con padres que se sienten socialmente desvalorizados, en los que la propia imagen tambalea, ¿en qué representación unificadora de sí se verá reflejado?.Las situaciones de fracaso suelen acarrear depresiones, que se manifiestan como apatía y desconexión en la relación con el hijo. Así, hay adultos que se conectan al televisor porque necesitan un estímulo externo, que ocupe todo el espacio, en una suerte de estado de somnolencia. El niño puede identificarse con el adulto o puede intentar quebrar la desconexión, apareciendo como insoportable (moviéndose permanentemente, llamando la atención, requiriendo ayuda, entre otros funcionamientos).

Frente a la crisis de los ideales colectivos y lo riesgoso o inadecuado de los valores sostenidos por otras generaciones, hay una tendencia a centrarse en los ideales del yo-ideal, ideales de omnipotencia y perfección, lo que deriva en la idealización del funcionamiento infantil como mágico y todopoderoso. Pánico a crecer, apatía por lo externo, indiferencia por los otros, o sobre adaptación, con la constitución de un falso self, son modos en los que la conflictiva se manifiesta.

Cuando los ideales colectivos tambalean, es mucho más difícil sostener y transmitir ideales, lo que deriva en dificultades en la constitución del Ideal del yo, instancia clave en tanto propone caminos alternativos y complejos al esforzar pulsional. Y sin ideales, no hay proyectos ni idea de futuro.

Voy a relatar ciertas viñetas clínicas, porque creo que ilustran desde la clínica la situación de un niño en situaciones de crisis.

Luis y la violencia:

La mamá de Luis pide la consulta porque está asustada. Luis, de siete años, hijo único, la maltrata, le grita y le pega, pero además se enferma con frecuencia (hace picos de fiebre) y tiene ataques de asma cada vez más frecuentes. Me avisa que el padre no accede a ningún tratamiento, motivo por el cual otros psicólogos no tomaron en tratamiento al niño. Ella está en análisis desde hace un año, pero no sabe qué hacer con su hijo. Relata la reciente separación de su marido, con el que mantenía una relación signada por la violencia. Ella fue renunciando a todo por él, dejó el estudio, las amigas, hizo una suerte de entrega de la propia vida, y cuando quiso recuperar algo de lo perdido (planteó volver a estudiar) él amenazó con matarla. Escenas de violencia, tanto verbal como física, se sucedieron durante los años de casados. Sin embargo, y a pesar de este relato, es evidente en el discurso de la madre la idealización de ese hombre a quien ella supone tan poderoso. Relata que el padre lo castiga mucho a Luis, a pesar de lo cual él lo adora. Estoy frente a una nena asustada. La escucho, le digo que voy a seguir hablando con ella y que después quiero conocerlo a Luis, que vamos a ver qué es lo que podemos hacer y le doy una tarjeta mía diciéndole que se la dé al padre de Luis, pidiéndole que me llame. Después de algunas entrevistas con ella, en las que trabajo la identificación que hace entre Luis y su ex-marido, intentando que los diferencie, pido conocer a Luis. Me encuentro con un niño altivo, orgulloso, que en un momento dice :" mi papá se enoja demasiado, y además miente..." pero enseguida aclara "quizás todo sea imaginación mía." ¿Todo qué ? le pregunto. Que le pegue a mi mamá, que la insulte. Le digo que me parece que le resulta menos doloroso pensar que él no puede ver, ni oír ni pensar, sino que todo es producto de sus fantasías, que pensar que ocurren cosas que le resultan insoportables. Se queda pensando y dice (muy angustiado) ¿Por qué tengo que recordar yo si ella se olvida?.

En una entrevista posterior la madre me cuenta que cuando Luis le pregunta : ¿Papá te miente a vos también? , ella no le contesta, o le dice que no. "Sería destruirle la imagen paterna, que es lo único que tiene."Cuestiona la capacidad de percibir y de pensar del niño en aras de algo que no es en ella más que una frase vacía.

Luis tiene que mantenerse como memoria de su madre, lo que es muy costoso. Por momentos, lo que claudica es el pensamiento y se confunde y por momentos claudica el cuerpo y tiene ataques de asma y fiebres altas.

Etica del sacrificio, de la resignación. Ser el mártir, ofrecerse a otro como objeto. Sería una ética ligada a la muerte, a la repetición.

Cuando los ideales son los ideales de la muerte, cuando el funcionamiento es en términos de pura omnipotencia, cuando lo que predomina es el yo ideal, y con él el narcisismo, cuando lo que se privilegia es la individualidad a costa de los otros, esto enfrenta al niño con una disyuntiva : o se identifica con ese otro todopoderoso, que arremete con los otros a su paso, y queda indefenso frente a su propia imagen, armado en una representación falsa de sí, debiendo sostener una posición imposible, o cae sometido frente al otro, debiendo entregar su propia capacidad de pensar. Así, Luis dice :" debe ser imaginación mía". La confusión, y la depresión (cuando se hace evidente que ese otro que se ubica como omnipotente puede arrasar también con él), desemboca en estados de desconexión consigo mismo, en ataques de asma y episodios de fiebre con vómitos (sin causa orgánica aparente).

La madre de Luis tampoco le otorga posibilidades identificatorias. Apenas sosteniéndose a sí misma, repitiendo frases hechas, tiene ataques de pánico frente a las amenazas del marido. Y confunde al niño con esa imagen todopoderosa. Tengo que insistir en que ella puede, por ejemplo, sujetar a Luis cuando él le pega y que puede impedirle que lo haga, que es un nene. Si queda fundido al personaje agresivo, violento, con ataques paranoicos, llega a desconectarse de sí mismo, no siente pero se enferma.

"Por qué tengo que recordar yo si ella se olvida siempre?" Pregunta que Luis me hace/se hace .

Vivir en un estado de terror... y ésto tiene muchas reminiscencias en nosotros... trae efectos.

Vivir en situaciones anómicas, en las que los hijos se tienen que hacer cargo de sus padres, también...

La posibilidad de distinguir placer-displacer, de cualificar la excitación, de diferenciar sensaciones y afectos, es un efecto de un recorrido que implica ser considerado un ser humano deseante, va a tener que ver con la capacidad de empatía, de contención y de reverie (ensueño) materno.

Podemos suponer que la mamá de Luis, sumida en un mundo de golpes e insultos, no estuvo en condiciones de establecer esa relación con su hijo. Considero que ella misma sólo podía sentir a través de esas irrupciones violentas de otro, por lo que no podía contener, ni identificarse empáticamente con el bebé. Y hacerse cargo de otro en estado de terror es muy difícil...

A la vez, Luis supone que tiene que ser él la memoria de la madre, el que recuerde.

Si los otros son inconsistentes en sus pensamientos , si mienten o no pueden sostener con sus hechos lo que proclaman con sus palabras, ¿cómo constituir el propio yo?, ¿cómo ir armando el lenguaje como traducción si las representaciones-palabra no tienen anclaje en las propias vivencias?

La verdad, como un valor fundamental para la construcción de la subjetividad, tambalea.

El padre se supone todopoderoso y la madre resguarda la idealización, mirándolo con admiración.

Él resguarda una verdad delirante y ella se entrega al sacrificio.

Luis tiene que desmentir sus propias percepciones o tiene que sobre adaptarse, siendo él el adulto que denuncia, apresado entre la identificación con un padre golpeador, violento, (con lo que recupera una relación pasional con la madre pero a la vez se siente rechazado por ella) y un no saber quién es. La disyuntiva es : o se cree a sí mismo, o le cree a los padres. Si hace lo primero, se queda desprotegido, sin adultos en los que confiar, pero si hace lo segundo, tiene que hacer estallar sus posibilidades de percibir y de pensar y sólo puede construir un seudo-self, un como si de armado representacional sin anclaje en sus vivencias, sobre adaptándose.

Borramiento activo de la memoria, supeditación a la violencia de alguien, son exigencias incompatibles con la construcción de la subjetividad. La verdad, la justicia, la consideración por el otro, la dignidad, son valores fundamentales en la constitución del sí mismo.

La mentira de la madre es una mentira sin certeza detrás. Ella no tiene ninguna verdad, tambalea todo el tiempo. El padre sostiene , a la manera del paranoico, una certeza delirante y miente a sabiendas suponiendo que se tiene que defender de un ataque.

Generalmente, el funcionamiento ético de los padres posibilita un acuerdo consigo mismo que apunta a la conexión y coherencia del propio funcionamiento. El doble discurso produce cortes en la relación con el otro. El niño se enfrenta con un discurso inconsistente. La palabra pierde valor. Es difícil conectar, enlazar la pulsión a otras representaciones, registrar afectos y pensamientos.

Gabriela : ¿una muñeca?

Mencionaré otro caso : Gabriela. Tiene también siete años en el momento de la consulta. Los padres piden tratamiento porque presenta dificultades en la escuela. No aprende al ritmo esperado, no hace las tareas, no participa en clase. Va a una escuela bilingüe y no ha aprendido una palabra de inglés. Tiene serias dificultades con la lecto-escritura en castellano. No se relaciona con los otros niños, permaneciendo en general aislada. Durante las entrevistas, los padres discuten permanentemente, en un clima de mucha violencia. El padre suele decir que todo está bien, que la nena es un encanto y que con él se lleva bien. No la ve mucho, porque este papá viaja con frecuencia y los fines de semana suele irse al campo con el hijo varón, mayor que Gabriela. La mamá afirma que la nena es insoportable, que es mala, que no come y que eso lo hace a propósito, que no quiere hacer las tareas, que se pasa el día mirando la televisión y que en muchos momentos va por la casa en cuatro patas maullando. Ellos se llevan muy mal desde hace muchos años. Se acusan mutuamente de infidelidad, de actitudes egoístas. Cuentan que Gabriela nació porque, cuando el varón tenía dos años, comenzó con bronco espasmos. Según el relato de los padres, un médico les dijo que tenían tres opciones : o lo llevaban a un psicólogo, o le compraban un perro o un gato, o tenían otro hijo. Eligieron esta última opción. El padre le reprocha a la madre el modo en que trata a Gabriela, diciendo que ella nunca la soportó. La madre le reprocha al padre el que no esté y no se ocupe de la nena. Ambos acuerdan en que lo que les preocupa es la escolaridad y ambos están muy contentos con el hijo varón. Suponen que Gabriela es caprichosa y que esto no va a cambiar.

De a poco, se va hablando en las sesiones de los momentos de desborde materno, en los que le grita y le pega, mientras que en otras ocasiones le asegura que la adora. "Me encanta peinarla", reitera en las entrevistas. "La peino, le pongo cintas y moños, la visto como a una muñeca", repite con mucho placer. "Me hubiese encantado que mi mamá hiciera eso conmigo", dice." Yo le elijo la ropa,... debería estar contenta pero siempre está enojada, vive tirada en el piso. Me lo hace a propósito....El papá sólo sale con ella cuando se encuentra con amigos que tienen nenas. Allí la muestra."

Un gato, un perro, una muñeca,... y me encuentro con una nena preciosa, de sonrisa vacía, vestida y peinada como para ir de fiesta, que tiende a quedarse quieta en las primeras sesiones, con un lenguaje muy pobre y a quien aparentemente no le pasa nada. Un "nada" casi literal, que da la sensación de asomarse a un vacío. Por momentos, se pone en cuatro patas y maúlla por el consultorio. Si se le dice que no a algo hace un berrinche. De a poco, comienza a usar plasticolas, témperas, plastilina y agua en forma tal que termina toda manchada, lo que desencadena el enojo de los padres. Lo que hace son enchastres, en los que todo está mezclado. Paulatinamente, del enchastre pasa a realizar dibujos con formas, a la vez que comienza a hablar. Mientras tanto, voy trabajando con los padres el vínculo con su hija, así como el modo en que, entre ellos, se destruyen mutuamente. El padre comienza a darle un lugar y la madre muestra la rivalidad con la hija."Está muy contestadora y desobediente", se quejan.

Una niña que nace para curar a otro, en reemplazo de un animal y que se convierte en el adorno familiar, la muñeca a exhibir. Una mamá que funciona como una nena con su muñeca y que no tolera que su hija sea. El contacto con la niña se da a través de un vínculo erótico, con estallidos pasionales en los que Gabriela es el objeto. Juguete erótico de la madre, textualmente, Gabriela debe comer, sonreír y ser buena alumna. Pero ella no come, en respuesta a la intrusión materna. En relación al aprendizaje, se presenta como objeto a ser mirado; fijada al polo exhibicionista, no puede poner en juego el voyeurismo, como componente del deseo de saber. Hace recordar a la canción de Serrat : tan bonita en ese escaparate...El pensar le está vedado. En las sesiones, al comienzo, no responde a mis intervenciones, pero después de un tiempo no quiere irse cuando la sesión termina. Durante meses, contesta :"no me acuerdo" frente a mis preguntas y "a mí no me pasa nada" frente a los señalamientos. Cuando empieza a pensar, a articular representaciones, y sale de la pasividad, lo hace expulsando masivamente lo proyectado de la madre. Así, le devuelve el ataque en forma especular, lo que lleva a situaciones muy difíciles entre ambas, en las que se gritan y pegan mutuamente. Cuando esto se presenta y durante un tiempo, trabajo en sesiones vinculares madre-hija (además de las sesiones con Gabriela) en las que la niña exige con desesperación poder elegir su ropa, vestirse sola, bañarse sola y la madre, también desesperada, se afierra a este contacto cuerpo a cuerpo. A lo largo del tratamiento, con el padre fui trabajando sobre la desmentida de su lugar de padre y sobre la equiparación mujer- objeto decorativo. Con la madre, gran parte de las entrevistas estuvieron centradas en recordar su propio vínculo con su madre, siendo necesaria permanentemente la contención .Esta mujer, a pesar de tener su propio análisis, pedía entrevistas frecuentemente, se desbordaba, lloraba desesperada, sintiéndose abandonada por el marido, no reconocida por los hijos, repitiendo así la vivencia de rechazo por parte de su propia madre.

Mientras tanto, el placer estético fue cobrando un nuevo sentido para la niña. Comenzó a participar activamente de clases de teatro en la escuela. Los dibujos habían pasado a ser una fuente de placer y se pasaba horas dibujando. Un día, trajo a sesión algunas poesías que había escrito, con lo que inició una valoración diferente del lenguaje. La poesía, "esa extraña mezcla de ritmo y sentido", como la definió otro paciente, le permitió a Gabriela armar un espacio propio, en el que la metáfora se hizo posible. Simultáneamente, sus relaciones con los demás chicos se fueron modificando. Pasó a tener una íntima amiga, con quien compartía fines de semana, y empezó a desplegar su seducción con los varones de la escuela.

Gabriela quedaba sola frente a sus propias urgencias. Cuando intentaba construir un mundo diferenciado de sí, y construirse un lugar en ese mundo, la proyección materna de la propia conflictiva sobre la niña impedía a ésta delimitar ámbitos. ¿Quién estallaba cuando ella estallaba? Y si tanta desesperación era intolerable, y Gabriela no podía diferenciarse de la madre, lo que intentaba expulsar de sí era esa mezcla, pastiche, entre sus propios procesos y los del otro.

Delante mío y de su hija, esta mamá solía gritar que estaba en la miseria, que se iban a morir de hambre, que yo le tendría que decir al padre que le diese más dinero para comprar comida, porque no tenían ni leche, mientras llegaba en remise a la sesión. El padre sostenía, siendo dueño de una gran empresa, que no tenía tiempo ni dinero para comprar lo que su esposa reclamaba. El dinero y el uso de éste era el tema familiar por excelencia, motivo de disputas y de angustias, al punto de que la compra de un útil escolar o de un libro para Gabriela era vivido como un terrible esfuerzo.

Llegar a ser... alguien que siente y piensa, que se vincula con los otros y que disfruta de la vida, que ama y aprende y juega... no es sencillo en estas condiciones

La posibilidad de registrar sentimientos había sido desestimada, en tanto Gabriela quedaba sujeta a una irrupción desmedida, excesiva, de pasiones desatadas que terminaban resultando dolorosas. Rechazaba entonces el sentimiento mismo. Y si el pensar supone pensar lo doloroso, lo displacentero, el "no me pasa nada" de esta niña aludía a su intento de expulsar todo pensamiento. Gabriela debía desinvestir masivamente a esa madre intrusiva, que proyectaba sobre ella su propia conflictiva, pero esto implicaba desinvestir sentimientos y pensamientos propios, pedazos de sí no diferenciados de la madre. Y lo que quedaba por consiguiente, era un vacío. Podríamos decir : para ella el sentir, el pensar, las palabras mismas eran dolorosas. El camino más directo, más rápido, para evitar todo dolor es la desligadura, la desinvestidura, el arrancar de sí aquello que perturba, y esto implica la primacía de la pulsión de muerte. ¿Cómo construir un sistema preconciente estabilizado si los pensamientos inconscientes no pueden terminar de articularse como tales, si no se sabe qué es propio y ajeno y no se pueden diferenciar los matices afectivos y traducirlos en sentimientos?

Esta niña, cuyo sentimiento de sí estaba seriamente perturbado, que sólo podía sentirse viva identificándose con un animal, que era ubicada en un lugar de pasividad absoluta, como el adorno a ser mirado, la muñeca con la que su mamá-nena jugaba, fue construyendo un espacio interno.

En el trabajo con ella, fueron fundamentales ciertas intervenciones, además de las interpretaciones. Así, la contención, el sostén, que le posibilitaba un despliegue pulsional sin desorganizarse. Pienso que el analista debe funcionar muchas veces como reverie materno, como aquel que puede recibir y devolver en forma modificada el estallido del otro. Al nombrar los afectos, al devolverle una imagen de ella misma como persona, al tomar en cuenta sus palabras, Gabriela se fue ubicando como ser humano, sexuado, pasible de realizar intercambios con otros.

Metas del psicoanálisis con niños

Considero que el psicoanálisis es la teoría que nos permite transformar el sufrimiento en posibilidades creativas.

Con el niño, la escucha es fundamental, pero también la disponibilidad a jugar, a compartir un espacio. Las intervenciones verbales tienen un valor fundamental en tanto sean coherentes con los gestos, actitudes y acciones del analista. El pasaje del afecto al sentimiento, el armado de una trama que sirva como sostén, así como la construcción de una imagen querible de sí, son tareas a realizar.

Interpretaciones, construcciones ... Palabras, gestos, acciones del analista irán produciendo desfijaciones, desidentificaciones, posibilitando el entramado de redes, mediatizaciones.

Todo niño tiene que hacer un trabajo de construcción de sí mismo, y ya desde el vamos los otros que inciden en esa constitución van a estar sobredeterminados... La sociedad en la que viven, el grupo social al que pertenecen, así como la historia de ese pueblo, a través de varias generaciones, van a tener valor, peso, en la construcción de ese psiquismo.

La sensación de quiebre por fracaso o deserción en la consecución de los propios ideales en los adultos lleva a sensaciones de vacío en la constitución del yo y del superyó en los niños. El yo se constituye con espacios en blanco. Esto lleva a un narcisismo que se arma encubriendo el quiebre. No hay una posibilidad identificatoria con alguien consistente.

Gabriela no piensa, anula posibilidades de pensar.

No recuerda lo que pasó ayer. "Vos vivís en el país del no me acuerdo", le digo recordándole la canción infantil y casi sin darme cuenta de las implicancias de lo que estoy diciendo.

Cualquier escena, cualquier imagen, cualquier palabra que remitiese a otra escena era borrada de inmediato. El recordar dolía. Mientras tanto, los padres decían : "miente", y se acusaban mutuamente, dando versiones contradictorias de todos los sucesos.

En ambos casos, adultos que dicen de más, que no colocan ningún velo a su sexualidad y a su agresión, pero que a la vez no pueden sustentar ni transmitir una verdad.

La imposibilidad de sostenerse a sí mismo, el quiebre interno de la propia imagen en la relación con el ideal, produce una defusión pulsional que posibilita el predominio de la pulsión de muerte

La victoria del tirano se da efectivamente cuando el otro se quiebra internamente, cuando entra en estado de confusión y no sabe quién es ni cuáles son sus pensamientos. Cuando Luis dice que no sabe si es su imaginación, allí entra en crisis.

Situaciones sin velo. La mamá de Gabriela grita delante de la nena que no tiene plata para comprar leche, que se van a morir de hambre por culpa del padre. El padre de Luis le grita y pega a su mujer delante de los hijos. Violencias cotidianas a las que estos niños están sujetos. Situaciones que irrumpen sin que ellos puedan mediatizarlas, ligarlas, otorgándoles un sentido.

El funcionar acorde con los propios ideales deriva en una sensación de bienestar. El sostenimiento de proyectos en los adultos posibilita pensar a los hijos con proyectos propios.

Pero cuando esto falla, cuando los adultos no pueden sostener ideales, tampoco posibilitan proyectos. Y esto deriva habitualmente en una identificación con el fracaso .

Pienso que hay ciertas condiciones contextuales que hacen más difícil el ser consecuente con los propios ideales, e inclusive la construcción de los mismos, así como su transmisión.

Freud analizó las consecuencias de la represión excesiva, de las exigencias culturales como imposibles de ser satisfechas en su totalidad, pero ¿cuáles son los peligros del predominio de comportamientos transgresores en los padres y en la comunidad en general? ¿No dejarán totalmente librado al niño a sus propias pulsiones destructivas?. "Han sobrevenido vastas desmezclas de pulsión, a consecuencia de las cuales se han liberado cantidades hipertróficas de la pulsión de destrucción vuelta hacia adentro"(Freud, Esquema del psicoanálisis). Sin la posibilidad ligadora que da el otro a través de la contención, el sostén, el ensueño, así como el ofrecerse como modelo de identificación, con coherencia interna, el niño queda librado a su propia tendencia autodestructiva, que puede aparecer de diferentes modos.

En un momento pensé en el título de este trabajo como De memorias y olvidos. Y, si bien después lo modifiqué, algo de esto se fue filtrando en todo lo que fui escribiendo. Así, pensé que los niños de hoy reciben una información que los que hoy son adolescentes no recibieron en su infancia, que pueden hablar, cuando los que hoy tienen alrededor de veinte años fueron educados en el silencio, en el ocultamiento, pero que lo que escuchan, leen en los diarios, ven en la tele, es de una incongruencia absoluta. Hay una contradicción permanente entre los mensajes que se le dan en cuanto a cuál es la ética que rige nuestra sociedad y lo que después se sanciona. "Si mató,¿ por qué no está preso?" "Si robó, y eso se sabe,¿ por qué no lo detuvieron?". Preguntas que exigen una respuesta. Cuando el niño percibe ya directamente un mundo externo socio-cultural, cuyos mensajes son contradictorios, o que no sostiene principios éticos, sostener la memoria secundaria, los ideales y las normas se le hace más complicado. La crisis del contexto en los niños lleva a estados de confusión de pensamiento, de desfallecimiento, a nivel ideativo o corporal.

La memoria de un pueblo parece ser aquello que permite una continuidad en el pasaje identificatorio a través de las generaciones. Si se destruye la memoria, si se cuestiona su validez (como en el caso de Luis) ¿cómo edificar el propio devenir?. Un movimiento de anulación de lo recordado, que no es el de la represión, sino una desmentida espectacular de la historia reciente parece impedir toda elaboración de lo vivido.

"Esta sustitución del poder del individuo por el de la comunidad es el paso cultural decisivo. Su esencia consiste en que los miembros de la comunidad se limitan en sus posibilidades de satisfacción, en tanto que el individuo no conocía tal limitación. El siguiente requisito cultural es, entonces, la justicia, o sea, la seguridad de que el orden jurídico ya establecido no se quebrantará para favorecer a un individuo."..."El resultado último debe ser un derecho al que todos hayan contribuido con el sacrificio de sus pulsiones y en el cual nadie pueda resultar víctima de la violencia bruta." dice Freud en El malestar en la cultura.

El "sálvese quien pueda", el predominio del individualismo, y el quiebre del orden jurídico deja indefensos a niños y a adultos, expuestos a una puesta afuera de la pulsión de muerte que es puro remedo narcisista : o él o yo.

¿Cómo ubicarse en una continuidad con los antepasados, y construir el propio yo con ese acervo representacional, si la memoria no tiene espacio? ¿Cómo ubicarse como ser vivo, valioso, en un mundo en que los mensajes implican un descuido de la vida?.

Si en lugar de cualidades, lo que rige es la excitación sin nombre, la pulsión de muerte predomina sobre Eros.

Para los niños, la contradicción entre palabras y acciones, entre principios morales, normas y actos, les dificulta constituir su propio sistema normativo, pero también sentirse parte de un mundo protector, que sostiene reglas claras. El mundo pasa a ser peligroso, impredictible. Y la sensación de soledad se instala.

Depresión, aislamiento, ... sensaciones de resignación, quiebre de las posibilidades creativas.

Y es que si los ideales no operan como sostén, la tendencia desligadora de la pulsión de muerte queda liberada.

Ofreciendo metas alternativas a la satisfacción pulsional, como herederos de los deseos incestuosos y en lucha con ellos, los ideales pueden ser manifestaciones de Eros, posibilitadores de la complejización psíquica, motores que le permiten a un niño proyectarse en un futuro. Pero si lo que prima es la confusión entre el ideal y un personaje, si el padre o la madre funcionan arbitrariamente, en forma dictatorial o sometidos ellos mismos a un mandato de sufrimiento, los ideales pasan a ser motores de la destrucción.

Una ética basada en la solidaridad , en la cooperación, en el valor de la palabra dada y en la defensa de la vida permite el despliegue de la singularidad en un marco de contención, de parámetros sólidos.

La posibilidad de discutir y modificar los ideales culturales sólo se da cuando éstos son firmes, mientras que es muy difícil hacerlo cuando tambalean todo el tiempo, o cuando se sostiene un valor con los discursos y otro con los hechos.

Los ideales del Ideal del yo cultural son metas propias de una sociedad, valores que funcionan como pilares y que remiten a una historia de "grandes hombres", que dejaron marcas. Pero si los pilares tambalean, ¿cómo identificarse con ellos?.

¿Cuántas veces nos encontramos con niños con los que el contexto tiende a repetir cotidianamente la tarea de los nazis con los prisioneros de los campos de concentración : quebrar su imágen de si, sus pilares identificatorios?.

En El Mundo Fragmentado Cornelius Castoriadis plantea la cura como la "instauración de una subjetividad reflexiva y deliberante, que ha dejado de ser una máquina pseudo-racional socialmente adaptada y ha reconocido y liberado la imaginación radical que se encuentra en el núcleo de la psique." Considero que en muchos casos la tarea es construir esa imaginación, entendiendo por ésto la capacidad creativa.

Quizás en muchos casos la meta del análisis en niños no sea ni hacer que donde era Ello advenga el yo ni la pura constitución de una organización sino la instauración de un espacio interno en el que la fantasía sea posible. Y esto presupone que se constituya la delimitación ínter sistémica dando lugar a un yo suficientemente flexible. Flexibilidad a partir de la diferencia.

La meta es entonces abrir posibilidades creativas, meta opuesta a la constitución de un niño-robot, personalidad como-si que se arma de a pedazos, con sostenes múltiples, suponiéndolo un conjunto de piezas que se encajan,

Pero para poder crear hay que tener disponible un amplio espectro representacional. Para que la creación sea posible es necesario poder tomar del reservorio de la memoria aquello que sea necesario.

Para que alguien pueda proyectarse en un futuro, tiene que tener disponibles los recuerdos. ..."Mientras menos sepa uno sobre el pasado y el presente, tanto más incierto será el juicio que pronuncie sobre el porvenir." dice Freud en El porvenir de una ilusión.

Para todo niño, para que haya idea de futuro, tiene que establecerse una historia. Si no, la construcción se hace sobre un agujero, un vacío que se rellena con fragmentos sin basamento

Sintetizando :

La tendencia al cero debe ser transgredida para que la vida tenga lugar. Y para que esto ocurra en la línea de Eros , deben darse: l) la erotización ( y va a ser diferente la libidinización del que juega su erotismo sin represión a aquel cuyas pulsiones están mediatizadas por un sistema normativo), 2) la capacidad de contención, de sostén y de ensueño materno, dada desde un adulto que puede contenerse a sí mismo, 3) las posibilidades identificatorias con un otro que se ubique como diferenciado, unificado y que pueda reflejar una imagen valiosa de sí mismo y del niño y 4) el encuentro con otros transmisores de ideales culturales y de una ética de vida.

El funcionamiento narcisista, con el predominio de ideales del yo-ideal, lleva a un discurso totalizador, que deja al niño sin parámetros , sin las bases para que la ligazón representacional tenga lugar. De allí las depresiones, el "como si", la sobre adaptación con la combinación de trastornos psicosomáticos y rigidez en las posibilidades psíquicas.

Aquellos que estamos comprometidos con el psicoanálisis, que seguimos sosteniendo que la búsqueda de las propias determinaciones lleva a la libertad posible, deberemos seguir dando la batalla contra las resistencias, que si en la época de Freud se centraban en la represión cultural de la sexualidad, hoy están centradas, y esto en el caso de los niños es aún más evidente, en la desmentida generalizada de los deseos sexuales, en pos del dinero y la apariencia y en la desestimación de principios éticos como la solidaridad, la dignidad y la justicia.

En un mundo en el que se privilegian los números y lo que se ve, los niños deben cualificar sensaciones, armar cadenas representacionales, traducir afectos, construir una imagen de sí ... y corren el riesgo de que predomine el vacío, como ausencia de cualidades y matices o de hacer un armado que encubra un vacío. Vacío que aparece como el gran protagonista de la psicopatología infantil y juvenil en este momento.

Recuperar la historia y defender la vida son metas muy significativas en nuestra historia. Y parecen ser fundamentales en la prevención de los trastornos de niños y adolescentes.

El funcionamiento ético, un comportamiento acorde con los ideales de vida y esto en un contexto social que permita la puesta en juego de ideales compartidos, es un elemento central en la constitución de la subjetividad

BIBLIOGRAFÍA :

Aulagnier, Piera : El aprendiz de historiador y el maestro brujo (1984) Amorrortu Editores

Camus, Albert : El primer hombre (1994) Tusquets Editores

Castoriadis, Cornelius : El mundo fragmentado (1990) Editorial Altamira.

Freud, Sigmund : "Lo ominoso". (1919) En Amorrortu Editores. vol. 17.

Más allá del principio de placer (1920) En A.E. vol. 18.

El yo y el ello (1923) En A.E. vol.19.

El porvenir de una ilusión (1927) En A.E. vol. 21.

El malestar en la cultura (1929). En A.E. vol 21.

Moisés y el monoteísmo ( En A.E. vol 23.

Esquema del psicoanálisis (1938). En A.E. vol- 23.

Green André : Narcisismo de vida, narcisismo de muerte. (1986) Amorrortu Editores.

De locuras privadas (1986) A.E.

Maldavsky, David : Teoría y clínica de los procesos tóxicos (1992) Amorrortu Editores.

Pesadillas en vigilia (1995) Amorrortu Editores.

Péruchon Marion - Thomé-Reanult Annette : Vejez y pulsión de muerte (1992) Amorrortu Editores.

Todorov, Tzvetan: Frente al límite (1991) Siglo veintiuno editores

RESUMEN:

Este trabajo trata sobre los efectos de la crisis ética en la constitución de la subjetividad, diferenciando entre una ética ligada a la vida y una ética en la que impera Tánatos. Se habla de la incidencia de los valores parentales en la estructuración psíquica del niño y del modo en que opera el Ideal del Yo Cultural. A través de ejemplos clínicos se desarrollan las dificultades que debe enfrentar un niño para cualificar sensaciones, armar cadenas representacionales, traducir afectos, construir una imagen de sí, cuando desde los otros prevalece la violencia, la mentira, la confusión. Se exponen los riesgos posibles y las patologías resultantes. Se concluye que la ausencia de ideales, así como el predominio de comportamientos transgresores en los padres y en la comunidad en general, deja al niño sin caminos alternativos, librado a su propio devenir pulsional, aterrado frente al terremoto interno-externo. Por último, se afirma como meta del psicoanálisis con niños la apertura de posibilidades creativas, como expresión del predominio de Eros

ABSTRACT:

CHILDHOOD, CONSTITUTION OF SUBJECTIVITY AND ETHICAL CRISIS

This paper deals with the effects exerted by the current ethical crisis on the constitution of subjectivity .To this effect,it is proposed that a line be drawn so as to differentiate two opposite ethics:one linked with life, and the other ruled by Thanatos The incidence of the values held by the parents as regards the child’s psychic construction is discussed,as well as the ways in which the Cultural Ego Ideal works. With the aid of clinical examples, the difficulties that children experience in a situation in which violence,untruthfulness and confusion are prevalent among the others, to furnish sensations with quality,to assemble chains of representations , to translate affects and to construct a self-image are examined.The attending possible risks and derived pathologic states are discussed.It is concluded that both the lack of ideals and the predominance of transgressive behaviour,to be found not only in the parents,but in the community at large ,deprive the child of any alternate pathway which he may follow and place him at the mercy of whatever his own drives might become,facing the inner-outer upheaval in a terrified state.Finally,it is asserted that the goal of psichoanalysis with children lies in the opening of creative possibilities,inasmuch as they express the predominance of Eros

RESUMÉ :

L’INFANCE, LA CONSTITUTION DE LA SUBJETIVITÉ ET LA CRISE ÉTHIQUE

Ce travail traite des effets de la crise éthique sur la constitution de la subjectivité, en distinguant une éthique liée à la vie, d’une éthique où règne le Thanatos. On y parle de l’incidence des valeurs parentales sur la structuration psychique de l’enfant et de la manière dont opère l’Idéal du Moi Culturel. Par des exemples cliniques, on expose en détail les difficultés que doit affronter un enfant pour qualifier des sensations, construire des chaînes représentationnelles, traduire des affectiones, construire une image de soi, quand depuis les autres prévalent la violence, le mensonge, la confusion. On expose les risques possibles et les pathologies qui en résultent. On conclut que l’absence d’idéals, ainsi que la prédominance de comportementes transgresseurs chez les parents et dans la communauté en général, laisse l’enfant sans voies alternatives, livré à son propre devenir pulsionnel, terrifié face aux bouleversementes internes-externes. Finalement, on affirme comme but de la psychanalyse avec des enfants, l’ouverture de possibilités créatives, comme expression de la prédominance d’Eros


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