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Psicopatología del pensamiento
M. del M. Rojas Vidal y M. I. España Ríos
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El Pensamiento - Los trastornos de la percepción - Trastornos de la afectividad -      

Fuente Fuente Sociedad Española de Psiquiatría
Pensar significa mantenerse abierto a cuestiones, a información, comprender, hacer presente, entender significaciones, conectar entre sí y dotar de sentido; tambien supone explicación de causas y reflexión preparatoria de actividades, adoptar decisiones, establecer juicios, en definitiva, ordenar hechos materiales e inmateriales relativos a nosotros mismos y nuestro mundo

El pensamiento atraviesa por distintos estadios del desarrollo, desde un pensamiento menos estructurado, más determinado por estados de ánimo y en muchas ocasiones caracterizados por formas de pensamiento plástico-concretos, hasta un pensamiento más abstracto y conceptual.
 
Los determinantes psicológicos más importantes del pensamiento son: la vigilancia, la claridad de conciencia, la inteligencia, la memoria y la afectividad. El pensamiento necesita de un funcionamiento intacto de todo el cerebro.
 
Los trastornos psicopatológicos del pensamiento han de ser estudiados a través del lenguaje, vehículo habitual de transmisión entre las personas. De ahí que los trastornos del pensamiento y lenguaje vayan íntimamente relacionados. Sin embargo, con fines expositivos hemos diferenciado en lo posible los trastornos de cada una de estas funciones.
 
La psicopatología del pensamiento debe abordarse en dos dimensiones: en primer lugar observando sus aspectos formales, relativos sobre todo al curso del mismo, para en segundo lugar abordar los trastornos del contenido del pensamiento.
 
 
TRASTORNOS FORMALES DEL PENSAMIENTO
 
En este epígrafe se incluyen algunos trastornos del curso, de la productividad del pensamiento y del tono.
 
PENSAMIENTO INHIBIDO-LENTIFICADO
 
Con estos términos se hace referencia a dos tipos de pensamiento que con frecuencia suelen presentarse conjuntamente. El pensamiento lentificado se refiere al retraso, casi siempre continuo, del curso del pensamiento. Se manifiesta por la lentitud en el modo de hablar, en el ritmo de emisión de las palabras, que suele ser mucho menor el habitual. También puede reflejarse en la tardanza del paciente en responder a las preguntas que se le formulan, a pesar de que no se encuentra afectada la comprensión de las mismas. Por su parte el pensamiento inhibido hace hincapié en la vivencia subjetiva del paciente que comunica una dificultad para mantener el ritmo del pensamiento y por tanto de la conversación. Su queja estriba en una "dificultad para pensar", como si le faltara la energía necesaria para mantener el flujo de ideas.
 
En la clínica ambos trastornos suelen aparecer como consecuencia de un enlentecimiento general de la vida psíquica por alteraciones de índole somática o estar basados en trastornos de índole afectiva (depresiones).
 
PENSAMIENTO ACELERADO-IDEOFUGAZ
 
Se caracteriza por una desbordada productividad y un aumento de la velocidad del pensamiento y del lenguaje. Hay una extremada capacidad asociativa que produce un distanciamiento del tema inicial. En ocasiones el sólo sonido de una palabra provoca por asociación otra de fonética parecida (asociaciones por asonancia). El examinador puede seguir casi siempre la superficial y fugaz asociación de ideas a diferencia del pensamiento incoherente. El enfermo puede sentirlo como una aglomeración de ideas. Este pensamiento es típico de la manía.
 
 
PENSAMIENTO PERSEVERANTE
 
Lo constituye la asociación de la escasez ideativa junto a la repetición monótona de la misma idea o pensamiento, con imposibilidad de establecer un curso fluido, sin lograr una elaboración, ni concluirlo. Pueden causarlo el estadio de presueño, insomnio debido a preocupaciones, depresiones y psicosíndrome orgánico. Las ideas obsesivas son a menudo perserverantes.
 
 
PENSAMIENTO PROLIJO
 
Existe una dificultad en la selección de ideas, no suprimiendo lo accesorio, perdiéndose en una profusión de detalles, dando la misma importancia a lo anecdótico que a lo fundamental. Este pensamiento sería típico de algunos enfermos epilépticos, formando parte de lo que clásicamente se ha denominado carácter viscoso, y en general de los procesos orgánico-cerebrales.
 
PENSAMIENTO INTERRUMPIDO-BLOQUEOS
 
En el pensamiento interrumpido el enfermo siente la súbita interrupción del curso, quedando cortado; en este caso, hay una ausencia de conciencia a diferencia de los bloqueos. En los bloqueos existe una repentina ruptura del curso, el enfermo se detiene en medio de la conversación, se calla, "pierde el hilo", reanudando la conversación con otro tema. La conciencia permanece clara. Mientras que el pensamiento interrumpido suele ser una consecuencia de la interrupción brusca de la conciencia (ausencias), los bloqueos son una manifestación típica de las psicosis esquizofrénicas.
 
 
PENSAMIENTO INCOHERENTE-DISGREGADO
 
Para algunos autores los dos términos serían sinónimos. Para otros el pensamiento incoherente expresaría una exuberancia asociativa extrema, aunque su grado de comprensión sería mínimo. El sujeto no tendría tiempo de expresar muchas de sus asociaciones, quedando silenciadas, las palabras y las frases quedan sin conexión, se afecta el contacto con la realidad, y suele ser una manifestación de los trastornos de conciencia. Este cuadro se da en las psicosis exógenas y en todas los tratornos de base somática que afecten el nivel de conciencia.
 
Cuando el pensamiento carece de coherencia lógica y su contenido es incomprensible, se conoce como pensamiento disgregado. Cuando aparecen fragmentos sin aparente relación unos con otros, mezclados al azar, hablamos de pérdida de asociaciones.
 
En el grado máximo de disgregación, aparecen neologismos y paralogismos (ver trastornos del lenguaje).
 
Bleuler consideraba que la característica sobresaliente del trastorno formal del pensamiento en la esquizofrenia era la falta de asociaciones, que daría lugar a conceptos confusos y versátiles. Esta falta de la totalidad de las ideas sería el resultado de la condensación (dos ideas con algo en común se combinan en un concepto falso), del desplazamiento (se usa una idea para formar una idea asociada), o del uso equivocado de símbolos (utilización de los aspectos concretos del símbolo en vez del significado simbólico). La falta de conexiones adecuadas entre pensamientos sucesivos (asindesis) motiva la agrupación de ideas más o menos relacionadas en vez de secuencias bien estructuradas y que es incapaz de eliminar el material innecesario y enfocar el problema que tiene que resolver. Todo ello da lugar a un tipo de pensamiento concreto por la pérdida de la capacidad de abstracción (este pensamiento también puede darse en las enfermedades orgánicas cerebrales, aunque aquí se pierde el repertorio verbal).
 
TRASTORNOS DEL CONTENIDO DEL PENSAMIENTO
 
IDEAS SOBREVALORADAS
 
Son pensamientos que predominan sobre los demás por su especial tonalidad afectiva y que mantienen su predominio permanentemente o durante un periodo largo de tiempo. Gira toda su actividad en torno a sí, predominando los temas del honor, la afirmación social, la venganza. Conducen a una convicción más timógena que racional.
 
 
IDEAS OBSESIVAS
 
Estas ideas aparecen reiteradamente, de caracter molesto y preocupante, que escapan al control del Yo y determinan que el enfermo establezca una serie de estrategias para luchar contra ellas, sin éxito, ya que una y otra vez le torturan con su presencia, apareciendo contra el deseo del paciente.
 
Sus características son: ideas erróneas, absurdas para el propio sujeto, aunque se siente obligado a pensarlas de forma repetitiva y que se acompañan de gran angustia. Se expresan como dudas, vacilaciones, escrúpulos representaciones o temores irracionales
 
Aunque las ideas obsesivas son propias de los trastornos obsesivo-compulsivoss, también pueden aparecer en las depresiones, en la esquizofrenia y en los cuadros orgánicos, sobre todo en los cuadros postencefalíticos.
 
 
IDEAS DELIRANTES
 
Distinguimos entre ideas delirantes primarias y secundarias.
Ideas delirantes primarias. Para que una idea pueda ser considerada como delirante, debe cumplir las siguientes premisas:
 
­ Ser falsa.
 
­ Ser irrebatible a toda argumentación lógica.
 
­ Establecerse por vía patológica (diferenciándose de las creencias mágico-religiosas en las que prima los factores socio-culturales.
 
­ No derivarse directamente de otras manifestaciones psicopatológicas.
 
Lo fundamental de la experiencia delirante primaria es que aparece un significado nuevo asociado a algún otro suceso psicológico. Kurt Schneider ha sugerido que estas experiencias pueden reducirse a las siguientes: humor delirante, percepción delirante, ocurrencia delirante, interpretación delirante y representación delirante.
 
Para algunos autores lo primario sería un trastorno de la actividad del Yo que se reflejaría en la vida afectiva, dando lugar a estados especiales de ánimo denominados humor delirante o trema, del que surgirían las ideas delirantes como tablas de salvación. Los contenidos no se deberían al azar sino que son respuestas universales a sentimientos y acontecimientos íntimos.
 
­ El humor delirante o trema hace referencia a un estado de ánimo especial caracterizado por la actitud de perplejidad, expectación, ante la realidad exterior, que conlleva la vivencia de que las cosas suelen perder su significado habitual, sin llegar el paciente a captar qué pueden significar, pero con la certeza de que está en relación con él mismo. Este estado especial se manifiesta por los "presentimientos" (algo importante y grave va a ocurrir), "ideas de vaga significación" (las cosas significan "algo" en relación con el paciente), "oscuras sospechas" y "vivencias de lo puesto" (los objetos son colocados y puestos para indicar "algo" al paciente).
 
­ Percepción delirante. Es la atribución de un significado nuevo, generalmente autorreferencial, a un objeto normalmente percibido. El paciente en el momento de percibir el objeto lo vincula con un significado absolutamente descontextualizado del objeto (un perro significa que el fin del mundo es inminente, o un cochecito de niño significa que lo van a matar). No existe ningun proceso de elaboración del significado del objeto percibido, lo que daría lugar a una interpretación, sino que la vinculación objeto-significado absurdo se da en el instante mismo de la percepción. Este significado suele ser de tipo autorreferencial. La percepción delirante es considerada desde Kurt Schneider un síntoma de primer rango para el diagnóstico de esquizofrenia .
 
­ Ocurrencia delirante. Se trata de una certeza súbita de caracter delirante, sin que medie percepción alguna. Aquí el fenómeno se produce a nivel del pensamiento sin intervención de la percepción, surge primariamente del propio proceso mental del sujeto. Son mucho más frecuentes que las percepciones delirantes, pero tienen menos valor para el diagnóstico de esquizofrenia.
 
­ Interpretación delirante. Consiste en la valoración delirante de hechos, ideas, actuaciones u otros fenómenos psíquicos correctos. El sujeto establece conexiones entre varios acontecimientos presentes y pasados, por lo que supone un trabajo de elaboración más compleja que en el caso de la ocurrencia o la percepción delirante.
­ Representación delirante. También denominada recuerdos delirantes. Es dar un significado nuevo a un recuerdo, de forma que el enfermo interpreta el pasado con una configuración delirante.
 
Ideas delirantes secundarias o deliroides. Contienen todas las características de las ideas delirantes primarias, a excepción de que siempre se derivan de manifestaciones psicopatológicas de otra índole, por ejemplo, a partir de un fenómeno alucinatorio o de un estado de ánimo depresivo o eufórico. Por ello este tipo de fenómeno psicopatológico puede estar presente no sólo en las psicosis esquizofrénicas, sino también en todo tipo de psicosis y en los trastornos afectivos.
 
Contenido de los delirios. El contenido de los delirios es muy variable y está en relación con la biografía del propio paciente o con el medio social y cultural en que vive. Los agruparemos según su presentación en las siguientes patologías: Los delirios místicos son frecuentes en las psicosis de base orgánica como la epiléptica; el delirio autorreferencial y de perjuicio en la esquizofrenia; el delirio de celos en el alcohólico; el delirio de grandeza en la manía; el delirio de enfermedad, de culpa, nihilista y de ruína en la depresión; el delirio erotomaníaco en la esquizofrenia y la manía...
Evolución de los delirios. Distinguimos tres posibilidades de evolución:
 
­ El delirio persiste con igual intensidad a lo largo del tiempo; a medida que se va cronificando, la fuerza operante sobre la conducta va disminuyendo.
 
­ El delirio se aisla o encapsula, permitiendo una actividad del pensamiento y de la conducta poco o nada contaminadas por la influencia del mismo, aunque persiste.
 
­ El delirio se degrada hasta su disolución. Iría desde una disminución de la certeza del delirio, la aparición de recuerdos delirantes (en el que aun no se acepta la falsedad del delirio aunque se vive como externo al Yo) y el recuerdo del delirio (se recuerda la temática del delirio y se aprecia su falsedad).
 
 
PSICOPATOLOGIA DEL LENGUAJE
 
Definimos el lenguaje como un sistema de signos que sirve de vehículo para expresar vivencias, ideas, y, en definitiva, para establecer la comunicación con otras personas. Para el funcionamiento correcto del lenguaje es necesario la coordinación motora de todo el aparato destinado a la fonación, así como la integridad de las áreas cerebrales responsables del lenguaje.
 
Ya se hizo referencia a la estrecha relación entre pensamiento y lenguaje, en tanto que el lenguaje es el vehículo de expresión del pensamiento, y así mismo el lenguaje ejerce un importante influjo sobre el pensamiento.
 
TRASTORNOS FUNCIONALES (NO ORGANICOS)
 
En ellos no se demuestra alteración de tipo sensorial, motor, o de comprensión, expresión o elaboración del lenguaje y son consecuencia de un trastorno psíquico.
 
 
TRASTORNOS FORMALES DEL LENGUAJE
 
­ Mutismo. Podría considerarse como la máxima expresión de alteración del lenguaje, consistente en la ausencia del mismo, conservándose indemne la función verbal. El sujeto no habla, pero es capaz de hablar, permaneciendo generalmente inmóvil, o con escasez de movimientos.
 
Puede aparecer mutismo en las siguientes patologías:
 
­ Depresiones graves (estupor depresivo). El enfermo presenta una inhibición del lenguaje con pérdida del impulso para hablar.
 
­ Cuadros psicóticos. Como en la esquizofrenia catatónica (estupor catatónico), en cuyo caso el paciente permanece insensible a la reiteración de las preguntas, con los dientes apretados y la expresión impenetrable, generalmente acompañado de gran angustia y desesperación. También en pacientes delirantes crónicos y paranoides el paciente puede aparecer como ocupado en otra cosa, lejano, distraído, ajeno a la conversación.
 
­ Cuadros orgánicos. Puede aparecer mutismo en estados demenciales avanzados o en proceso orgánico-cerebrales de otra etiología.
 
­ Histeria. Generalmente reactivo a una situación estresante, aunque a veces no se detecta un motivo justificante. Súbitamente el paciente no puede seguir hablando de forma transitoria.
 
­ Taquifasia. Consiste en la producción acelerada de palabras. El sujeto parece saltar de una palabra a otra, habla sin parar, unas veces siguiendo un orden, y otras veces de forma incoherente. Generalmente va unido a un hablar excesivo y compulsivo en cuyo caso hablamos de logorrea. Suele observarse en cuadros psicóticos acompañados de gran agitación psicomotriz, y en trastornos orgánicos.
­ Bradifasia. Se trata de un enlentecimiento de la emisión de las palabras. Se observa en melancólicos, confusionales, y a veces en la esquizofrenia.
 
­ Musitación. Que consiste en el cuchicheo de palabras en voz baja sin intención de comunicarse con las otras personas. El paciente parece estar hablando consigo mismo. Es propio de la esquizofrenia y de enfermos con deterioro importante.
­ Estereotipia verbal. Repetición frecuente de la misma sílaba, frase o palabra en un contexto inadecuado. Se presenta en esquizofrenias, epilepsias y demencias orgánicas.
­ Verbigeración. Se trataría de una forma de repetición automática de frases o palabras escasamente comprensibles en el curso de un lenguaje verborreico. Propio de la agitación catatónica y de otros trastornos esquizofrénicos.
­ Ecolalia. Trastorno que consiste en la repetición de palabras y frases emitidas por el interlocutor como si fuera su eco. Propia de esquizofrénicos, estados catatónicos, demencias y oligofrenias.
 
 
TRASTORNOS DEL VOCABULARIO Y SINTAXIS
 
­ Neologismos. Son palabras nuevas inventadas por el paciente, o bien palabras normales a las que le atribuye un significado especial. Pueden ser totalmente inventadas, o bien formadas por contracción o distorsión de otros términos. Se observa sobre todo en esquizofrénicos, en los que el origen de éste fenómeno podría estar en la necesidad de encontrar una palabra para expresar una vivencia del todo ajena a lo normal, en la simple repetición de términos aportados por las alucinaciones auditivas, o en el uso de un lenguaje simbólico particular inducido por las ideas delirantes.
 
­ Paralogismos. En los que el paciente utiliza palabras del vocabulario habitual, pero para significar un concepto distinto del que la propia palabra tiene. Es decir, atribuye a una palabra normal un significado peculiar y propio, del todo ajeno al real. Lo vemos sobre todo en esquizofrénicos.
 
­ Pararrespuestas. Son aquellas respuestas no apropiadas a las preguntas formuladas. Distinguimos pararespuestas en el sindrome de Ganser (simulación), en el que el contenido de las respuestas nos indica que el paciente entiende lo que se le dice y deliberadamente habla de un tema relacionado. Por ejemplo, cuando se le pregunta su edad contesta "en Enero de 1968", y cuando se le pregunta la fecha de nacimiento contesta "26 años". También puede observarse este fenómeno en pacientes esquizofrénicos, los cuales contestan lo primero que se les viene a la cabeza sin relación alguna con la pregunta.
 
­ Parasintáxis y paragramatismos. Consiste en el uso de frases incompletas, palabras entrecortadas, monosílabos, expresiones complicadas o alteración del orden de las palabras que da lugar a un lenguaje incoherente, ilógico e incomprensible. Este trastorno del lenguaje en su forma más severa se encuentra en un tipo de esquizofrenia denominada esquizoafasia.
 
TRASTORNOS ORGANICOS DEL LENGUAJE
 
Afasias. Son alteraciones del lenguaje secundarias a lesiones cerebrales localizadas en el hemisferio dominante. Se distinguen varios tipos de afasias según la localización del daño cerebral. Describiremos las dos más importantes.
 
­ Afasia motora o de Brocca. El sujeto entiende el lenguaje hablado y escrito pero es incapaz de articular palabras. Permanece mudo o altera palabras mutilandolas a veces (parafasias). La lesión está localizada en el area 44 de Broca.
 
­ Afasia sensitiva de Wernicke. El sujeto es incapaz de entender el contenido del lenguaje. Habla mal, con lagunas en el vocabulario. Puede acompañarse de alexia (incapacidad para leer), agrafia (incapacidad para escribir) y acalculia (incapacidad para realizar cálculos). La lesión cerebral está localizada en la circunvolución temporal posterior.
 
ALTERACIONES DE LA ARTICULACION
 
­ Disartria. Trastorno de la articulación del lenguaje, secundario a múltiples causas, desde alteraciones a nivel central, hasta alteraciones del aparato de la fonación. La medicación neuroléptica puede dar lugar a disartria.
­ Disfonía, Afonía. Trastorno de la emisión del lenguaje que consiste en la voz apagada o ausente, respectivamente. Puede ser secundario a patología orgánica, o menos frecuentemente de etiología psicógena (trastornos emocionales, histéricos...).
 
­ Dislalia. Expresión de los sonidos de forma defectuosa.
 
­ Tartamudez. Trastorno del ritmo del lenguaje. Su causa puede ser puramente psicógena (trauma psíquico, conflictos afectivos...) o secundario a un retraso del desarrollo psicomotor.
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
1.­ Alonso Fernández F. Compendio de Psiquiatría. Edit. Oteo. Madrid 2ª ed 1982. pp. 25-693.
2.­ Ey H, Bernard P, Brisset Ch. Tratado de psiquiatría. Edit. Masson. Barcelona. 8ª ed. 1978, 5ª reimpresión 1992. pp.112-114.
3.­ Hamilton M. Psicopatología clínica de Fish. Edit. Emalsa. Madrid. 2ª ed. 1986. pp. 43-74.
4.­ Higueras Aranda A, Jiménez Linares R, López Sánchez JM. Compendio de Psicopatología. Edit. Círculo de Estudios Psicopatologicos. Granada. 3ª ed. 1986 pp. 59-94
5.­ Ruíz Ogara C. Psicopatología del pensamiento y del lenguaje. En: Ruíz Ogara C, Barcia Salorio D, López-Ibor JJ. Psiquiatría. Tomo 1. Edit. toray. Barcelona. 1ª ed. 1982. pp. 396-420.
6.­ Serrallonga J. Trastornos del pensamiento y del lenguaje. En: Vallejo J. Introducción a la psicopatología y la psiquiatría

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