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240109 -
Psicologíaonline - Facultad de Estudios Superiores IZTACALA
- María Angélica Trujillo
INTRODUCCIÓN.
Nuestro conocimiento a lo largo de la historia nos hace saber
de las capacidades que el ser humano tiene para sobreponerse a
los daños en general y por lo tanto saber de las capacidades que
ha desarrollado este.
La expresión de este potencial nos ha generado bienes tanto
físicos como materiales, culturales, intelectuales y
tecnológicos, esto se va dando por cúmulo sucesivo en cada una
de las culturas, desarrollando así aquello que será nuestro tema
de interés y estudio: LA
RESILIENCIA.
En el presente trabajo se dan a conocer algunos antecedentes, la
definición, el fomento de la resiliencia en la sociedad así como
el desarrollo de ésta en las personas que son susceptibles al
maltrato, las condiciones de desarrollo y los factores que nos
ayudan a generar la resiliencia, aunque también es importante
mantenerla y para esto se tocará el tema de las estrategias para
construir y mantener la resiliencia y por ultimo pero no menos
importante la intervención y desarrollo de la resiliencia en
niños.
Hay que tener por bien sabido que la resiliencia no solo nos
sirve para poder resolver problemas y vivir bien tiene aun un
significado más amplio con una perspectiva diferente de la vida.
A lo largo de este trabajo se darán a conocer algunos ejemplos
de resiliencia ante situaciones difíciles como lo fueron el
Huracán Katrina y Rita y la forma en que las personas logran
superar, afrontar o crear una barrera que los haga sentir
protegidos de los sucesos desagradables.
El objetivo del presente trabajo es dar a conocer algunos de los
aspectos de mayor interés para la reacción de sobreponerse a las
situaciones difíciles. Para poder entender el fenómeno de la
resiliencia es necesario tener el concepto claro y definido por
lo cual iniciaremos nuestro primer apartado con este tema.
ANTECEDENTES Y DEFINICIÓN
Antes de abordar de lleno el tema de la resiliencia, tenemos que
conocer algunos antecedentes de esta, por ejemplo en la Biblia
Job se sobrepone a la pérdida de todos sus bienes materiales,
por ejemplo, la joven Ana Frank, logra continuar su desarrollo
como adolescente durante la guerra nazi hasta que la asesinan
(Ángeles y Morales 1995).
A mediados del siglo pasado , las ciencias humanas comenzaron a
utilizar el término para referirse a las pautas que permiten a
las personas sobreponerse a las situaciones adversas y sacar
provecho de ellas (Sánchez, 2003).
Los hallazgos de Rutter en 1990 han descubierto el desarrollo y
funcionamiento del cerebro a a partir de las bases biológicas
del fenómeno de la resiliencia , así como su contribución con
los procesos de desarrollo psicofisiológico Debe tenerse por
entendido que la resiliencia no es algo que se adquiera o no se
adquiera, sino que conlleva a conductas que cualquier persona
puede desarrollar y aprender.
La resiliencia como concepto ,es un término que proviene de la
física y se refiere a la capacidad de un material para recobrar
su forma después de haber estado sometido a altas presiones
(López, 1996). Por lo tanto en las ciencias sociales podemos
deducir que una persona es resiliente cuando logra sobresalir de
presiones y dificultades que en su lugar otra persona no podría
desarrollar.
La introducción al concepto de resiliencia en las ciencias
sociales nos ha abierto nuevos caminos para poder afrontar los
problemas más comunes como los que nos proporcionan el
aprendizaje y el desarrollo infantil.
Existen diversas definiciones del termino resiliencia , estas
dependen de cada autor y su enfoque teórico, la resiliencia
seria una capacidad global de la persona para mantener un
funcionamiento efectivo frente a las adversidades del entorno o
para recuperarlo en otras condiciones (Aracena , Castillo y
Román).
Por otra parte la resiliencia describiría una buena adaptación
en las tareas del desarrollo social de una persona como
resultado de la interacción del sujeto con su medio ambiente.
Para Domínguez, (2005) , la resiliencia es el proceso de
adaptarse bien ante situaciones adversas o aun ante fuentes
significativas como el estrés .
Significa rebotar de las experiencias difíciles. Hay que tomar
en cuenta que la resiliencia no es algo que se adopte o no si no
que cada individuo va desarrollándola de acuerdo a sus
necesidades. El concepto de la resiliencia o facultad de
recuperación implica dos factores la resiliencia frente a la
destrucción, es decir, la capacidad de proteger la vida propia y
la integridad ante las presiones deformantes y la otra es la
capacidad para construir conductas vitales positivas esto pese a
las circunstancias difíciles (González ,2005).
FOMENTO DE LA RESILIENCIA
La resiliencia podría definirse como algo nuevo en la historia
.La introducción al concepto de resiliencia en las ciencias
sociales nos ha abierto nuevos caminos para poder afrontar los
problemas más comunes como los que nos proporcionan el
aprendizaje y el desarrollo infantil.
Invertir en la resiliencia seria mucho más barato y seguramente
se lograra a mediano plazo la reducción de algunos efectos
adversos como la delincuencia, la prostitución, la violencia,
drogadicción, (Ángeles, R. y Morales, J. 1995) pero queda una
gran duda al aire donde queda la justicia social y el desarrollo
humano para cada uno como individuo no uno más generalizado que
por lo común hace que las personas vayan perdiendo la seguridad
de lo que son y lo que valen.
La resiliencia nos indica, la necesidad de focalizar nuestra
búsqueda en los recursos personales y ambientales de que
disponen los individuos, sus familias y la comunidad. Y se
cambia, desde una intervención en el beneficiario directo a una
intervención que incorpora a la familia y a la comunidad durante
todo el proceso de cambio. Se incorporan actividades educativas
que abordan las distintas dimensiones de la resiliencia.
(González, 2005).
Se deben impulsar acciones para favorecer a la inclusión social
de la resiliencia, para que se aproveche la vitalidad, la
capacidad y la energía para participar activamente en el
presente y construir con el apoyo un proyecto de vida, tenemos
que considerar acciones y características que promuevan la
resiliencia y que este tema debiese ser prioritario no solo para
los profesionales de la salud sino para todas aquellas personas
que estén en contacto directo con niños y adolescentes.
Este mecanismo defensivo menciona Kolb (1973) , produce una
oposición profundamente asentada, a que los datos reprimidos
(inconscientes) se vuelvan conscientes. Por medio de la
resistencia el individuo trata de evitar los recuerdos y los
insights que provocarían angustia y serían dolorosos, si se
encararan de manera consciente.
La resistencia también se presenta durante el tratamiento
psicoanalítico, cuando el psiquiatra alienta al paciente para
que haga perceptible el material reprimido por la libre
asociación.
Freud estructuró su concepto de la represión al encontrarse con
las dificultades y las obstrucciones en la asociación libre : el
bloque, la turbación, los silencios y las angustias del paciente
a los que les dio el nombre de resistencia. Ésta da una clave de
la naturaleza del material reprimido.
DESARROLLO DE LA RESILIENCIA
La resiliencia no es un rasgo que las personas tienen o no
tienen. Conlleva conductas, pensamientos y acciones que
cualquier persona puede aprender y desarrollar. Se trata de una
nueva mirada de la manera en que los diferentes seres humanos
afrontan posibles causas de estrés: malas condiciones y
vejaciones en la familia, reclusión en campos de prisioneros,
situaciones de crisis como las causadas por viudez o el
divorcio, las grandes pérdidas económicas o de cualquier otra
índole. (García, Rodríguez y Zamora).
En lugar de preguntarse por las causas de la patología física o
espiritual que esas catástrofes generan, el nuevo punto de vista
supone indagar de qué condiciones está dotada esa minoría; por
qué y de qué manera logra escapar a los males propios de los
llamados “grupos de riesgo”.
El hecho de que la adversidad no deriva irrevocablemente en
individuos dañados, se ha mostrado que la conformación de éstos
,depende, no simplemente de factores condicionantes como, por
ejemplo, los recursos económicos, la alimentación, el nivel
educativo de los padres, la estimulación materna o la
disponibilidad de material lúdico, sino, fundamentalmente, de
los mecanismos y las dinámicas que ordenan el modo cómo ellos se
relacionan (Rutter 1985).
Los individuos “resilientes” se destacan por poseer un alto
nivel de competencia en distintas áreas, ya sea intelectual,
emocional, buenos estilos de enfrentamiento, motivación al logro
autosugestionado ,autoestima elevada, sentimientos de esperanza,
autonomía e independencia, entre otras. Y esto ha podido ser así
incluso cuando el área afectada es tan básica para la vida, como
la nutrición. Para esclarecer el fenómeno de la resiliencia, los
estudiosos han apuntado a las características del ambiente en
que se han desarrollado los sujetos resilientes: han tenido
corta edad al ocurrir algún evento traumático; han provenido de
familias conducidas por padres competentes, integrados en redes
sociales de apoyo, que les han brindado relaciones cálidas.
Respecto al funcionamiento psicológico que protege del estrés a
las personas resilientes, señalaremos:
a) Mayor coeficiente intelectual y mejores habilidades de
resolución de problemas.
b) Mejores estilos de afrontamiento.
c) Empatía, conocimiento y manejo adecuado de las relaciones
interpersonales.
d) Sentido del humor positivo.
Lo que hace que un individuo desarrolle la capacidad de ser
resiliente es la formación de personas socialmente competentes
que tengan la capacidad de tener una identidad propia y útil,
que sepan tomar decisiones, establecer metas y esto involucra
lugares sociales que implican a la familia a los amigos y las
instituciones de gobierno de cada país ( Ramírez, 1995).
Entre los mecanismos protectores por excelencia esta la relación
de un adulo significativo, que reafirme la confianza en sí mismo
del individuo, que lo motive , y por sobre todo le demuestre su
cariño y aceptación incondicional ( Sánchez,2003).
CONDICIONES DE DESARROLLO
Muchos estudios demuestran que un factor primario para en la
resiliencia es tener relaciones que ofrezcan cuidados y apoyo
dentro y fuera de la familia. Las relaciones que crean apoyo y
confianza, proveen modelaje y ofrecen estímulo y reafirmación
además contribuyen a afirmar la resiliencia en una persona (
Domínguez , 2005).
Para esclarecer el fenómeno de la resiliencia, los estudiosos
han apuntado a las características del ambiente en que se han
desarrollado los sujetos resilientes: han tenido corta edad al
ocurrir algún evento traumático; han provenido de familias
conducidas por padres competentes, integrados en redes sociales
de apoyo, que les han brindado relaciones cálidas (Kotliarenco ,
y Pardo ) .
Si nos detenemos a observar la realidad en que viven nuestros
jóvenes actualmente podemos ver cómo ciertas condiciones
influyen negativamente en su desarrollo: carencia de redes de
apoyo social para enfrentar las dificultades, incorporación
prematura al empleo, desempeño de trabajos marginales o
contractualmente precarios, falta de protección de su salud y
derechos laborales, desocupación prolongada, fracaso y abandono
escolar, adicción a las drogas y al alcohol etc. Todo esto se
traduce en una baja autoestima, ausencia de un proyecto de
futuro y dificultad para darle sentido al presente (López ,
1996).
Fonagy y colaboradores ,señalaron que las personas resilientes
presentaron en su infancia los siguientes atributos:
a) Nivel socioeconómico más alto.
b) Ausencia de déficit orgánico.
d) Temperamento fácil.
Como características del medio social inmediato señalan las
siguientes:
a) Padres percibidos como competentes.
b) Mejor red informal de apoyo (amigos, familiares, compañeros).
La presencia de relaciones afectuosas es vital para fortalecer
la resiliencia a través del ejemplo común como lo dicen las
voces “hechos y no palabras”.Las oportunidades de participación
son significativas para poder sentirse importante y querido.
La resiliencia es una característica que se puede aprender como
producto de una interacción positiva entre el componente
personal y ambiental de un individuo(Sánchez, 2003).El vinculo
afectivo que se establece en los primeros años de vida es vital
para el desarrollo de un individuo capaz y seguro en una
entidad.
MALTRATO FÍSICO Y FACTORES DE RESILIENCIA
La definición de maltrato que se usa se refiere a conductas que
tengan un potencial de daño para un individuo (Aracena ,
Castillo y Román )
El término maltrato infantil abarca una amplia gama de acciones
que causan daño físico, emocional o mental en niños de cualquier
edad. Sin embargo, el tipo de maltrato infligido varía con la
edad del niño.
Tal vez el tipo más común de malos tratos es el abandono, es
decir, el daño físico o emocional a causa de deficiencias en la
alimentación, el vestido, el alojamiento, la asistencia médica o
la educación por parte de los padres o tutores. Una forma común
de abandono entre los niños es la subalimentación, que conlleva
un desarrollo deficiente e incluso a veces la muerte.
Los eventos traumáticos o adversos sean psicológicos o físicos
(nutrición pobre ,permanentes niveles elevados de estrés y
violencia) elevan los niveles de cortisol y a su vez este afecta
al metabolismo el sistema inmune y al cerebro.
Es de especial importancia que lo descrito no ocurre en los
niños que reciben un cuidado especial , afectuoso y enriquecedor
en el primer año de vida, estos son menos propensos a responder
a la tensión produciendo otras reacciones diferentes en los
niños que no tienen estos cuidados .De modo que si un niño es
abandonado o descuidado a muy temprana edad las funciones
cerebrales se ven dañadas severamente como la capacidad de
aprendizaje y la resolución de problemas .
Hay algunos factores asociados para que se desarrolle la
resiliencia por medio de los cuales nos podemos apoyar y ser
menos susceptibles a los daños ocasionados por el medio en que
vivimos. La combinación de estos factores nos lleva a tener
éxito (Domínguez, 2005).
Debemos de tener la capacidad para hacer planes realistas los
cuales llevaremos a cabo, tener una visión positiva de sí mismo
y confiar en nuestras fortalezas y habilidades, destreza y
comunicación para la solución de problemas , la capacidad de
manejar sentimientos e impulsos muy fuertes. Debemos de asociar
alternativas para vislumbrar la esperanza en situaciones que
asociamos generalmente con un cúmulo de carencias ( Gonzáles,
2005).
ESTRATEGIAS DE LA RESILIENCIA
Las personas no reaccionan de la misma forma a los mismos
eventos de vida traumáticos y estresantes. Un enfoque para
construir resiliencia que le funciona a una persona puede no
funcionarle a otra. Las personas utilizan una gran variedad de
estrategias. Algunas variaciones pueden reflejar diferencias
culturales. La cultura de una persona puede tener un impacto en
la forma en la cual comunica sus sentimientos y trabaja con la
adversidad .
Por ejemplo el impacto del Huracán Katrina y Rita fue tan enorme
que dejó sentir su impacto en personas de diferentes culturas.
Las buenas noticias sobre la resiliencia son que puede
construirse a través de diversos enfoques que tienen sentido en
diversas culturas.
Haga conexiones. Buenas relaciones con la familia y amistades
cercanas y otras personas relevantes. Algunas personas
encuentran que, a pesar de que han sufrido pérdidas ayudar a
otras personas les hace sentir bien sobre sí mismas.
Evitar ver las crisis como problemas insuperables. puede cambiar
la forma en que cada individuo interpreta el “huracán”. Tratar
de ver más allá de la crisis actual y cómo las circunstancias
futuras pueden ser un poco mejores. Moverse hacia las metas
hacen que las estrategias desarrollen la capacidad de ser
exitoso y ser un individuo resiliente que se integra en una
comunidad.
Reconocer la propia fortaleza y recursos para tratar con
situaciones difíciles puede ayudar a desarrollar confianza en sí
mismo. Prestar atención a sus necesidades y sentimientos. Otras
formas de fortalecer la resiliencia pueden ayudar, la clave es
identificar formas que podrían resultar bien como parte de una
estrategia personal para desarrollar resiliencia (Domínguez,
2005).
Trabajar en el campo de lo resiliente en un individuo implica un
cambio paradigmático en el sentido de hacer hincapié en la
fortaleza innata y ver las cosas como algo positivo y no como
riesgo total las cosas se han creado para mejorar su entorno no
para dañar su salud.
Una adecuada estimulación en los primeros años de vida tendrá un
gran beneficio para el futuro puesto que el apoyo familiar y la
integración hacen que una persona desarrolle confianza en si
mismo y esto en un futuro se verá reflejado en los proyectos y
el éxito o fracaso que se obtenga de éstos (Sánchez, 2003).
INTERVENCIÓN DE LA RESILIENCIA EN NIÑOS
La resiliencia es más que resistir a los embates, al temor a los
riesgos, es tomar cada circunstancia adversa como un desafío que
pone a prueba todas las potencialidades de un individuo.
Existen tres pilares que sostienen la capacidad de
resiliencia.
1. La capacidad de juego. No tomarse las cosas tan a pecho que
el temor impida hallar las salidas. Y en este caso el sentido
del humor, el mirar las cosas como desde el revés de un larga
vista permite tomar distancia de los conflictos. La creatividad,
la multiplicación de los intereses personales, los juegos de la
imaginación relegan esas causas de alarma a su justo lugar,
revitalizarla para no deprimirse.
2. La capacidad de encarar las situaciones con un sentimiento de
esperanza. Y para ello es fundamental tener al menos a alguien
en quien depositar los afectos, admiración, que sirven como guía
y estímulo. Es lo que en el lenguaje común de los grupos de
resiliencia se conoce como “ engancharse. Son esenciales
asimismo las llamadas “redes de sostén” o de contención,
vínculos que enriquecen e impiden que la persona se sienta en
una intemperie vital. Amigos, un maestro, una comunidad barrial,
los grupos de resiliencia obran como apoyo y estímulo
permanentes.
3. El auto sostén. Se puede resumir como un mensaje que la
persona elabora para sí mismo. “ yo se que esto me va a pasar”,
se dice ante un mal trance. O sea: “ Me quiero, confío en mí, me
puedo sostener en la vida”.
Los intentos por descubrir el sustento biológico de los
comportamientos resilientes no sólo se interesan por sus
alcances teóricos. Interesan también por sus implicancias
prácticas. Ciertamente, la determinación de los elementos,
condiciones y relaciones que participan en la configuración del
desarrollo infantil abre nuevos espacios a la intervención.
La evidencia presentada ha mostrado un panorama más bien
optimista al respecto, al dar cuenta de que ningún elemento
adverso es, por sí mismo, fuente de deterioro o daño inevitable
para el individuo y que, en general, la adversidad puede ser, si
es que no contrarrestada, atenuada por medio del establecimiento
de relaciones cuidadosas y cálidas entre los padres o cuidadores
primarios y el sujeto. Las perspectivas que tal modo de acción
ofrece son no sólo más altas, sino también de mayor alcance.
Puede parecer evidente, pero las condiciones nutricionales
deficitarias o los ambientes familiares desfavorables dificultan
que el niño pueda aprender cabalmente las enseñanzas escolares,
ya que sus capacidades intelectuales no escapan a los
detrimentales efectos de la adversidad. En este sentido, no
puede dudarse que las posibilidades de logro educativo de un
niño se amplían exponencialmente si es que éste cuenta con todas
sus potencialidades intactas y puede abordar la tarea escolar
sin tener que sortear obstáculos adicionales. (Kotliarenco, Y
Pardo ).
Hoy día es necesario saber como primario la necesidad de
fortalecer a los niños interiormente para que puedan resistir a
un mundo tan difícil como son las globalizaciones , informarlos,
formarlos favorecer cada etapa de crecimiento si apurarlos a
vivir conociéndose a si mismos (Ramírez , 1995).
El apego va desde la cuna hasta la tumba, pero los tres primeros
años son muy formadores de la personalidad y los más
estructurantes en términos de resiliencia. Pero hay relaciones
de apego posteriores que también son resilientes. Las
investigaciones señalan que a mayor inteligencia, mayor
capacidad de resiliencia, pero estamos apostando a que se pueden
desarrollar comportamientos resilientes en todas las personas
(Sánchez , 2003)
CONCLUSIONES
Es claro que la resiliencia no se desarrolla en todos los
individuos de la misma forma y que cada uno tiene diversas
maneras de desenvolverse y adquirir capacidades para superar sus
problemas que según Kolb (1973) por lo cual es necesario dejar
claro que cada cual forma sus capacidades y elige como
desarrollarlas.
La resistencia puede manifestarse por tanto en silencios,
negaciones, evasiones y hasta situaciones embarazosas e intensas
reacciones emocionales. La resistencia sirve como mecanismo de
defensa contra la angustia que surge cuando el individuo percibe
en él los sentimientos y los impulsos que repudia.
También se dio a conocer algunas de las maneras en las cuales
podemos ser un poco más “resistentes” ante las situaciones
adversas y como poder levantarnos ante un trance ,y así se
demuestra que no todos los individuos tienen la misma capacidad
de superar los obstáculos y tomarlo como crecimiento en su vida
más que una dificultad.
La resiliencia es una característica que puede aparecer como
producto de una interacción positiva entre el componente
personal y ambiental de un individuo pero también como una forma
para poder responder ante situaciones de conflicto.
Los dones que se le otorgan a las personas son grandes, y por
tanto existe garantía del éxito, pero todo depende de las
cualidades personales, sociales y el estilo con que las pruebas
vayan adquiriendo valor .
Sin embargo la vasta variedad de información que se suministra,
tanto positiva como negativa, puede hacer que la persona se vea
así misma de una manera más clara de la forma en que se percibía
antes de someterse a las pruebas difíciles de su vida.
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