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. Tercer
Mundo
. Sacerdotes de Tercer Mundo
241209 -
José Brechner - Tercer Mundo
Por regla general el término Tercer Mundo definió a los países
subdesarrollados. Debido a que algunos subdesarrollados
avanzaron mínimamente y gozan de algunos de los entretenimientos
del Primer Mundo, un nuevo término está siendo acuñado: Cuarto
Mundo.
La definición de Tercer Mundo fue usada por primera vez por el
demógrafo francés Alfred Sauvy en un artículo publicado el 14 de
Agosto de 1952 en L´Observateur, en el que se refería a los
países que no se encontraban alineados con la
OTAN (Primer
Mundo), ni la
Rusia Soviética y los firmantes del Pacto de
Varsovia (Segundo Mundo, durante la
Guerra Fría (1945-1989).
La diferencia básica entre los países del Primer Mundo y Segundo
Mundo, era que los primeros gozaban de una economía libre
(Economía de Mercado), mientras que los segundos padecían de una
economía planificada (Comunista).
Había también una categoría indefinida que era la de los
“neutrales” entre ellos estaban Suiza, Suecia, Irlanda,
Finlandia, que establecieron un híbrido de ambos sistemas.
Por regla general el término Tercer Mundo definió a los países
subdesarrollados. Aquellos cuyas economías, nivel de
industrialización, estándar de vida, salud, educación, y otros
criterios que determinan el nivel de avance de una nación, no
eran los mismos que los de los países desarrollados.
A medida que las economías libres fueron prosperando algunos de
los tercermundistas ascendieron de categoría, pero al mismo
tiempo que ellos progresaron lo hicieron sus pares del Primer
Mundo, de manera que las diferencias por lo general se han
mantenido constantes.
Con la
caída del Muro de Berlín los comunistas optaron por la
economía de mercado se modernizaron, y muchos, hoy forman parte
de la
Unión Europea. Esos países pasaron a la categoría superior
y desde 1990 se eliminó la definición de Segundo Mundo para
identificarlos.
Hoy por hoy, el Segundo Mundo podría decirse que lo conforman
los países en vías de desarrollo que optaron por la economía
libre, pero que todavía no son tan avanzados como los del Primer
Mundo, ni tan subdesarrollados como los del Tercer Mundo. En
Latinoamérica el único país entrando en esa línea es
Chile.
Un factor interesante acerca de la diferenciación entre los tres
niveles, está en que la mayoría de los países del Primer Mundo
se encuentran en el hemisferio norte.
Se podría alegar que el calor embrutece, pero ese no parece ser
el motivo que haga a unos más prósperos que otros. En Israel la
elevada temperatura es la misma que en los países árabes, pero
Israel es el Primer Mundo, mientras que los árabes son el Tercer
Mundo, aunque tengan más dinero.
Tampoco China que es la tercera economía del globo, ni India, en
asombroso crecimiento, son del Primer Mundo. De forma semejante
ocurre con Brasil que es la novena economía, y
México la
decimoprimero. Todos seguirán siendo del Tercer Mundo mientras
el nivel de pobreza sea elevado, sus populosas poblaciones
marginales vivan en casas de cartón, y el estándar de vida
promedio sea bajo.
Ni qué decir de los demás países latinoamericanos,
principalmente los populistas, intervencionistas, que ya son
casi todos, y que decidieron retroceder cien años con su
folclórica versión de socialismo.
Debido a que algunos subdesarrollados avanzaron mínimamente y
gozan de algunos de los entretenimientos del Primer Mundo, un
nuevo término está siendo acuñado: Cuarto Mundo.
La definición sirve para distinguir a los países
latinoamericanos de los africanos que se debaten en la miseria y
las guerras tribales, y son fundamentalmente agrícolas y
nómadas. También se aplica a las naciones indigenistas.
Hay que agregar que las poblaciones del Primer y Segundo Mundo
tienen respeto por las leyes, elevados valores éticos y morales,
y sustentan principios universales inexistentes en el Tercer
Mundo.
También es importante considerar otros aspectos materiales y
cívicos, como la infraestructura, el avance tecnológico, la
eficiencia y modernidad de los servicios públicos, la
burocracia, el respeto al prójimo, el sometimiento a la
legalidad, la seguridad jurídica y física, la decencia de
gobernantes y gobernados, la libertad de expresión, la confianza
en el gobierno y sus instituciones, y muchos otros factores que
hacen viable a una nación, siendo el punto de partida, la
libertad económica y la no intervención del estado en los
negocios de la gente. -
Nuevo
encuentro
Tercer Mundo
Un uso temprano de este sistema de división de la Humanidad en
«mundos» aparece en el discurso racial del periodo clásico del
imperialismo europeo. John M. Hobson, en su libro Los orígenes
orientales de la civilización de occidente (2004)1 explica como,
a partir del pensamiento de intelectuales como Robert Knox,
Benjamin Kidd y Comte la cultura europea dividió a la Humanidad
en tres mundos que correspondían a tres razas: el primer mundo
europeo de la raza blanca, el segundo mundo bárbaro de la raza
amarilla y el tercer mundo salvaje de la raza negra.
Más tarde el economista francés Alfred Sauvy utilizó el término
«tercer mundo» (en el original «tiers monde») en un artículo
titulado «Tres mundos, un planeta» publicado en la revista
francesa L'Observateur el 14 de agosto de 1952.2 Asimilándolo al
tercer estado de la Revolución Francesa Sauvy llamó la atención
sobre la existencia de un tercer mundo, «el más importante», de
los países subdesarrollados, explotados y olvidados, al que el
primer mundo capitalista y el segundo mundo comunista no
prestaban atención. Hay que aclarar que, en francés, tiers monde
significa tercer mundo en el sentido de tercero en una
clasificación y no tercero a la hora de contar del uno al tres (troisième
y tiers son sinónimos).
El término se hizo famoso durante la guerra fría cuando algunos
países se clasificaron a sí mismos como pertenecientes al tercer
mundo, debido a que no estaban alineados ni con la OTAN ni el
Pacto de Varsovia. El término Primer mundo se refería a
Estados
Unidos y sus aliados en la guerra fría mientras que el Segundo
mundo estaba formado por el Bloque del Este. Este último término
prácticamente no se usa hoy en día.
Algunos miembros del "tercer mundo" original fueron Yugoslavia,
India y Egipto. Algunos países del tercer mundo creían que
podrían desarrollarse sin la influencia de los países comunistas
y capitalistas siguiendo sus propios métodos sin caer bajo la
influencia directa de estos.
Después de la
Segunda Guerra
Mundial los países del primer y segundo mundo lucharon por
expandir sus respectivas esferas de influencia al tercer mundo.
Los servicios de inteligencia y militares de Estados Unidos y la
Unión soviética trabajaron ambos secretamente intentando influir
en los gobiernos del tercer mundo, con resultados variados.
Hay una serie de países que no entraban de forma clara en
ninguna de las definiciones de primer, segundo y tercer mundo.
Estos países incluían a Suiza, Suecia e Irlanda, países europeos
que eligieron ser neutrales. Finlandia estuvo bajo influencia
soviética por su cercanía a la URSS, pero no era comunista, ni
era miembro del Pacto de Varsovia. México, a pesar de ser vecino
de Estados Unidos y ser influido por ello, no era miembro de la
OTAN, ni siquiera apoyó las políticas de éste. Austria se
encontraba bajo influencia estadounidense, pero en 1955, cuando
el país volvió a ser de nuevo una república independiente de
forma completa, lo consiguió bajo la condición de mantenerse
neutral. Ninguno de estos países fueron definidos como tercer
mundo a pesar de su no-alineamiento.
Con la caída de la Unión Soviética en 1991, el término segundo
mundo dejó de usarse y el primer mundo pasó a englobar todos los
países desarrollados. Algunos de los países industrializados que
formaban parte del bloque comunista fueron incluidos en el
primer mundo y otros en el tercer mundo. Por su parte, desde la
finalización de la guerra fría, el término tercer mundo ha
cambiado su significado original hasta ser sinónimo de países
con pobre infraestructura o países periféricos.
Ha aparecido también el término cuarto mundo para referirse a
las personas que viven en pobreza extrema o grupos marginales,
tanto en el primer como en el tercer mundo. También es usado a
veces para describir países extremadamente pobres sin ninguna
infraestructura industrial o como sinónimo de "los países menos
desarrollados".
Más recientemente ha vuelto a aparecer el término segundo mundo
para referirse a los países como Rusia y los demás países que
pertenecían a la URSS.
Algunos estudiosos sostienen que el término tercer mundo es
obsoleto debido a que es un arcaísmo que describe una situación
internacional de poder y estructura que existía después de la
Segunda Guerra Mundial. Otros estudiosos por el contrario,
sostienen que, terminada la Guerra Fría entre los dos primeros
mundos, la problemática del Tercer Mundo pasó a primer plano.
Finalmente se ha alertado sobre una falsa generalización actual,
al suponer que el tercer mundo carece de infraestructura
industrial, ya que muchos países que se consideran parte del
tercer mundo, como China y otros países del sudeste asiático,
son en algunas zonas tan o más tecnológicamente avanzados como
muchos países considerados del primer mundo. Lo mismo sucede con
algunos países del Golfo Pérsico y Centroamérica como Costa Rica
que han superado a otros países desarrollados. Por lo tanto el
término debería usarse con precaución ya que clasificar países
en grupos homogéneos puede inhibir la perspectiva objetiva y los
veloces cambios en curso.
Sacerdotes de Tercer Mundo
Aunque todavía no se haya finalizado en detalle la repercusión
del Concilio Vaticano Segundo en la Argentina, puede decirse que
hacia 1965 empezaron a cumplirse las nuevas normas de la vida
religiosa: la misa rezada en castellano de cara al pueblo, las
concelebraciones, los bautismos comunitarios y los cursillos
prematrimoniales. Los sacerdotes ataviados con clergyman, en vez
de la sotana tradicional, provocaban al principio cierto
asombro, dice Páez de la Torre con referencia a Tucumán en los
sesenta.
Hubo asimismo una vertiente religiosa posconciliar de fuerte
contenido social, orientada al trabajo social y espiritual en
las zonas marginales, misiones rurales y villas miseria del
cinturón industrial. Esto era consecuencia del Sínodo (reunión)
de Obispos católicos en Medellín (Colombia, 1967) donde se
denunció al imperialismo y neocolonialismo de las ricas naciones
industriales de Occidente y se decidió que la Iglesia tomara la
opción preferencial por los pobres, es decir, que volviera a las
enseñanzas del Evangelio y rechazara la asociación con las
clases adineradas.
En 1967 se formó en la Argentina el Movimiento de Sacerdotes
para el Tercer Mundo, con unos 500 adherentes, el 9% del total
de sacerdotes que ejercía su ministerio en el país. La
designación de obispos en las nuevas diócesis argentinas durante
el pontificado de Pablo VI, sucesor de Juan XXIII, favoreció a
las corrientes progresistas del clero joven. Este se rebeló
abiertamente en varias diócesis.
Por otra parte, numerosos sacerdotes en desacuerdo con el
celibato eclesiástico abandonaron los hábitos y contrajeron
matrimonio. Así, mientras la Iglesia ganaba prestigio en la
nueva izquierda, entre los trabajadores y en la juventud, perdía
autoridad en los sectores conservadores.
Hacia 1970, el clero tercermundista rechazaba el compromiso del
cardenal Caggiano y de la jerarquía con el régimen militar y se
identificaba con el peronismo aunque hubiera distintos grados en
su adhesión o rechazo de la lucha armada para cambiar las
situaciones de injusticia.
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