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080909 - Andrés Pluchinotta - La Moral y la Realpolitik

La política y la decisión van juntas. Si no se toman decisiones no se hace política. La forma en que se toman las decisiones políticas hace la diferencia en cuanto a qué tipo de líder es la persona que las toma. Esto es, un idealista político o un realista político.

Podríamos intentar definir realismo político o realpolitik como el ejercicio de la política basado en intereses y no en ideales.
Un “realista político” no basará sus decisiones en principios o ideología, sino, que será pragmático en la búsqueda de sus objetivos. Esto no significa que el realista no tenga principios sino que nos los usa como base para la toma de decisión.


El idealista político, en cambio, basa sus decisiones en su ideología y sus dogmas. Vicente Massot, hablando de Bismarck, un referente del realismo político, nos dice “Su realismo, pues, no se define por la ausencia de principios o valores sino por la inexistencia de dogmas capaces de torcer la voluntad a la hora de desarrollar la política exterior alemana.”2

En los años previos a la Primera Guerra Mundial, el Ministro de Guerra Francés, Adolphe Messimy quiso hacer menos visibles los uniformes de los soldados franceses (saco azul y pantalón rojo). Los uniformes con estos colores hacían a las tropas visibles en los campos de batalla. Esta propuesta innovadora recibió un rotundo no de los militares, ya que esto iba en contra de del “prestigio del ejército” y de su “orgullo”, ya que el rojo y el azul representaban a Francia.

Pocos años después, y luego de cientos de miles de muertes de soldados franceses en los campos de batallas de la Primera Guerra, fueron modificados para hacerlos menos visibles a los fusiles alemanes.3 Podríamos tomar este hecho como ejemplo de cómo los militares, basados en ideales patrióticos tomaron una decisión errónea.

Carl Schmitt, es sin dudas un exponente del realismo político. Junto con Hobbes, acompaña a una cierta visión pesimista de la condición humana. El concepto central de Schmitt de no moralizar al enemigo, es sin dudas el concepto más importante de su libro “The Concept of the Political”. Este concepto toma vigencia con la actual guerra de los Estados Unidos contra el fundamentalismo musulmán. ¿Cuáles son las ideas principales que plantea Schmitt en su libro sobre el enemigo y la guerra? ¿Por qué es tan importante no moralizar a mi enemigo?

La definición de la política puede obtenerse, según Carl Schmitt, describiendo las categorías que son específicamente políticas y autónomas de otros órdenes. Así como el orden moral se estructura internamente con la oposición entre el bien y el mal, o, en el orden de la estética, entre lo bello y lo feo, Schmitt definió como categorías excluyentes y autónomas de otras, la distinción amigo-enemigo. El orden político entonces, se estructura internamente por la oposición del amigo y del enemigo. Es a partir de esta oposición que puede y debe analizarse el accionar político.
En política, el conflicto es existencial. En cualquier momento tendremos un amigo y un enemigo. El buen político es aquel que identifica correctamente a ambos y, básicamente, un buen político es aquél que no moraliza al enemigo. Al moralizarlo, no hay reglas de juego.

En un conflicto con un enemigo moralizado no hay posibilidad alguna de reglar la enemistad. Si no lo moralizo, por el contrario, corrijo cualquier exceso que pueda ocurrir. Al moralizar al enemigo, estoy confundiendo los órdenes en el análisis y mezclando las categorías:
“The political enemy need not to be morally evil or aesthethically ugly; he need not to appear as an economic competitor, an it may even be advantageous to engage with him in business transactions. But he is, nevertheless, the other, the stranger; and it is sufficient for his nature that he is, in a specially intense way, existentially something different and alien, so that in the extreme case conflicts with him are possible”4
Más allá de que en el plano psicológico podemos tratar al enemigo como moralmente malo o estéticamente feo (mezclando las categorías políticas, estéticas o morales), para Carl Schmitt estas categorías son totalmente autónomas de la política. No tiene ningún sentido práctico el considerar al enemigo con estas distinciones morales o estéticas.

Para Schmitt, no hay enemigos “malos”. Esta es una categoría que corresponde al orden moral, no al político. Por lo tanto, hasta podría ser ventajoso hacer negocios con el enemigo, ya que el concepto de ventajoso corresponde al orden económico, no al político. Lo que no hay que hacer en nuestro análisis, es mezclar los órdenes (moral, estético, económico, político, etc.)

Lo que es importante aclarar en el fundamento de Schmitt es que no piensa en cualquier enemigo. No es al enemigo privado al que se refiere, sino al enemigo público. Es en la esfera de lo público donde este criterio amigo - enemigo cobra su real importancia y significado.
“The enemy is not merely any competitor or just any partner of a conflict in general. He is also not the private adversary whom one hates. An enemy exists only when, at least potentially, one fighting collectivity of people confronts a similar collectivity. The enemy is solely the public enemy, because everything that has a relationship to such a collectivity of men, particularly to a whole nation, becomes public by virtue of such a relationship.”5

Vemos que esta posibilidad de agrupamiento entre amigos y enemigos, genera un sentimiento de pertenencia. Al separar en amigos y enemigos, lo que se provoca es la separación de “nosotros” contra “ellos”. De esta separación, de este agrupamiento, surgen los Estados.

Conclusión

La política es enemistad y se expresa siempre polémicamente. El conflicto, como vimos, es inherente a lo político. En cualquier momento tendremos siempre amigos y enemigos. Esto es así, porque la política trata sobre “los problemas insolubles”.6

Schmitt buscó definir la Política buscando las categorías que le son distintivas. Así como la moral está estructurada internamente con la diferencia de Bueno y Malo, la Política, según Schmitt, se estructura con la oposición de Amigo y Enemigo.

Estas categorías son propias de la Política y autónomas de la Moral, la Estética, la Economía, etc. Es por esto que, al realizar un análisis de lo político, no debemos confundir estos órdenes. Esto es, no necesariamente el enemigo tiene que ser moralmente malo. Aunque, como señala Schmitt, en el plano psicológico, al referirnos al enemigo podemos llegar a moralizarlo, no lo podemos hacer en el plano práctico del análisis.

Pero el enemigo no es cualquier adversario. Schmitt hace una diferenciación importante en el concepto de enemigo.

Es el enemigo público y no privado el que aplica a esta definición de lo político. Es público porque es el enemigo de un agrupamiento de personas, de una comunidad o de un pueblo. Sólo al enemigo privado tiene sentido odiarlo o amarlo.
“El objetivo del que odia ya no es más el triunfo sobre el enemigo, sino su muerte”.7 Un político, no puede tener estos sentimientos en su accionar diario, ya que sería contraproducente
- Coyuntura

Notas

1.El capitalismo ¿Es moral?. André Comte-Sponville.
2.Un mundo en equilibrio. La Real Politik en la Europa de Bismarck. Vicente G. Massot.
3.… At a parliamentary hearing a former War Minister, M. Eienne, spoke for France: “Eliminate the red trousers?” he cried. “Never! Le pantalon rouge c´est la France !…”. The Guns of August. Barbara W. Tuchman.
4.The concept of the political. Carl Schmitt.
5.The concept of the political. Carl Schmitt.
6.Bertrand de Jouvenel. Teoría Pura de la Política.
7.La filosofía política de Hobbes. Su fundamento y su génesis. Leo Strauss.


 

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