Religiones. Cultos. Sectas
El Islám - Seminario
Primera Parte

Masuma Assad de Paz

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Islamólogos, arabistas y orientalistas (siglos XII-XX) - Masonería - La Inquisición Los Concilios a través de la historia - Cismas, herejías y Concilios - ¿Qué es un dogma? - Confucianismo - La Inquisición

Primera Parte
Introducción -
El significado del Sagrado Corán Contenidos, características, revelación, exégesis -
Dichos o tradiciones del Profeta Muhammad BPD (Hadices)

Segunda Parte

El Shiismo - El Yihad, y el uso de la violencia en el Islam - Ejemplos de mujeres creyentes en Sagrado Corán y su trascendente rol en la consolidación de las religiones monoteístas


Introducción
Es nuestra intención con este seminario sobre el Islam que esta cultura milenaria sea conocida desde sus fuentes y así tender un puente entre oriente y occidente que permita soslayar las múltiples barreras que se han erigido entre ambos.

El tema que me convoca está relacionado con el tema de la mujer. Consideramos importante incluir este tema, fundamentalmente porque existen muchos estereotipos en torno a la imagen de la mujer musulmana. Y sabemos cómo estos estereotipos son funcionales a ciertos intereses, cómo a partir de ellos se crean nuevas subjetividades y por último cómo estos estereotipos estigmatizan al otro, al extranjero, al distinto provocando segregación y actitudes xenófobas.

El grupo dominante utiliza los estereotipos como estrategia para su dominación. Les ofrece materia con la que racionalizar su postura fundamentándola y perpetuándola ideológicamente. John Dollard, en su estudio Southertown, señala que el prejuicio les procura ventajas económicas, de prestigio o en materia de sexualidad. A los ojos de quienes se benefician de ellas, el prejuicio hace psicológicamente soportables formas extremas de explotación o de violencia.

Desde esta perspectiva el prejuicio está relacionado con los intereses de los grupos sociales. Puede ser expresión de una actitud ofensiva-mantener o reforzar la dominación-, o bien depender de una actitud defensiva-por ejemplo, del miedo de ver que la estructura social y racial se está transformando en provecho del grupo dominado y segregado racialmente.

Para desmitificar estos estereotipos nos propusimos presentar la imagen de la mujer musulmana desde el punto de vista del Corán y los hadices[1] . Ambas fuentes básicas para el conocimiento genuino del Islam y la Jurisprudencia islámica (sharía).

Es importante destacar que este abordaje desde las primeras fuentes pretende mostrar no sólo la falacia de las argumentaciones que se suelen dar en torno a la mujer musulmana sino que a partir de ellas puedan descubrirse las proyecciones y perspectivas de la mujer musulmana en la actualidad.

También se intentará mostrar esta imagen desde la matriz teórica coránica en contraposición con los estereotipos e incluso, en contraposición con la situación de la mujer musulmana en la actualidad, la cual dista mucho a la deseada por el Islam en sus orígenes.

A partir de mostrar cómo fue la vida de grandes mujeres del Islam durante el primer periodo del Islam y posteriormente, luego del fallecimiento del Profeta Muhammad (B:P), pretendemos evidenciar que no existe ninguna discriminación u opresión hacia la mujer que pueda basarse en el Corán o en el Profeta. Numerosos son los hadices que recomiendan el buen trato hacia las mujeres, y numerosos los ejemplos de mujeres que no sólo se han desempeñado en la sociedad en diferentes áreas y en cargos importantes, no sólo al lado del hombre sino que, como veremos, mujeres que han gobernado en diferentes épocas poderosos reinos.

Ejemplo de ello vamos a ver la vida de grandes mujeres como Jadiya, primer esposa del Profeta, quien con su fortuna ha dado grandes aportes y beneficios al Islam. Como ejemplo de mujeres gobernantes nos remontaremos a la primer sultana del Islam Radyya, por el 1236 perteneciente al reino denominado “sultanes esclavos “ de Delhi.

[1]Se denomina hadiz (sing.) a los dichos y tradiciones transmitidas por el Profeta Muhammad.


El significado del Sagrado Corán Contenidos, características, revelación, exégesis
Sheij AbdulKarim Paz - 19/04/04

Introducción

La palabra Corán, en idioma árabe deriva del verbo qara’ que significa leer, recitar. Es uno de los nombres del Libro revelado al profeta Muhammad, más conocido en el habla hispana como Mahoma, en el año 610 de la era cristiana y durante el lapso de 23 años, hasta su muerte en el 623 dC.

El Sagrado Corán contiene la revelación de Dios Único que recibiera el profeta por intermedio del Arcángel Gabriel (Yibrail en árabe). El libro revelado posee otros nombres propios tal como se puede leer en muchos de sus versículos, pero el más utilizado es el de Corán, recitación por excelencia. Los otros nombres son, por ejemplo, Luz (como expresión de la Sabiduría Divina y de Su Bendición); Criterio, pues por su intermedio se dirime entre la verdad y la falsedad y entre el remanente auténtico de las revelaciones anteriores y los agregados u omisiones a la tradición revelada; Custodio (del mensaje de Dios a lo largo de la historia), Mubin (el Evidente), Aziz (el Glorioso), y otros. (Ver revista El Mensaje de Zaqalain, Estudios Islámicos, nº 22)

El Sagrado Corán contiene más de 6600 versículo divididos en 114 capítulos. El orden del Corán actual no es el mismo en que fueran revelados los versículos sino que sus capítulos están agrupados de mayor a menor con la excepción del primer capítulo, La Apertura, también llamado la Madre u Origen del libro por encerrar a modo de índice la esencia de todo el mensaje revelado.

La revelación tuvo lugar en forma gradual a lo largo de 23 años y fue dictada por el Arcángel y escrita por los escribas del profeta - ya que él mismo era iletrado -, y recopilado, en un principio, en hojas de palmera, omóplatos de camellos y maderas

Contenido

En cuanto al contenido, el Corán presenta los principios fundamentales de un modo de vida completo (en árabe “Din”), tanto en su parte doctrinaria, moral y normativa, abarcando todos los aspectos de la vida humana, tanto individual como social. Dios, en árabe Allah, es, de acuerdo al Corán, Creador y Señor del universo, Principio y Fin de todo cuanto existe y nada está fuera de Su creación y dominio. Hay que desterrar para siempre el equívoco según el cual los árabes o los musulmanes adoran a un dios personal al que llaman Alá, es tan absurdo como si dijéramos que los ingleses adoran a god.

Decíamos que el Corán contiene al modo de vida o din, que a veces se traduce como religión, pero si lo tradujéramos así hay que hacer la salvedad de que religión en el contexto semítico no es algo que se refiera al ámbito espiritual desprovisto del ámbito material o al ámbito individual y no al social.

En esencia el mensaje monoteísta va a tener una visión unificada de la realidad sin las fragmentaciones tan características con que se la ve en la cultura occidental.

En cuanto a la doctrina podemos resumirla diciendo que se refiere a los temas más fundamentales y esenciales o a las preguntas más profundas de los seres humanos, como ser de dónde vengo o quién soy, cuál es mi destino o para qué existo, qué sucede al morir y cómo puedo alcanzar la felicidad. Dicho en términos teológicos las respuestas van a ser que nuestro origen es Dios y el Corán va a decir cómo es Dios, qué podemos saber de El, cuáles son sus atributos, sus acciones, cómo relacionarnos con El, etc. El sentido de la creación es la adoración, el conocimiento y la unión con Dios, fuente de toda perfección. Tras la muerte los seres humanos comparecerán ante Dios en el Día del Juicio y los profetas han sido elegidos por Dios como maestros, guías, líderes de Su parte para conducir a los hombres hacia la felicidad en este mundo y en el otro

Las características generales del Sagrado Corán

Ellas son su universalidad, su eternidad, su condición de milagro o carácter sobrenatural, como el aval más grande que presente el profeta para acreditar su condición de tal, su racionalidad.

Algo que resulta fundamental y de sumo interés para el modo de ser nuestro en occidente es que el Corán se presenta como una prueba racional, no sólo de carácter supra racional. No va a apelar a la fe sin más, sino esencialmente, y esto es una característica muy fuerte de la tradición islámica y de la visión que el Islam va a presentar de los mensajes anteriores, se presenta apelando a la dimensión intelectual del hombre, aunque hay que hacer la salvedad de que el concepto de intelecto en el Islam no se reduce a la dimensión lógica del pensamiento, sino que abarca a la intuición y al corazón, pero sin contradecirse una dimensión con otra.

El Sagrado Corán va a tener una actitud desafiadora en el terreno intelectual y en todos los terrenos del saber humano, el religioso, el literario, el de la elocuencia, el científico, el político, etc. Desafía a los seres humanos a que si no creen en su verdad que aporten las pruebas en las que fundan su propio modo de vida y les advierte que no es posible concebir algo que se asemeje a sí mismo en perfección. Hay que aclarar que este desafío no es una compulsión a aceptar el mensaje coránico por la fuerza, pues tal cuestión está expresamente prohibida en el Corán, capítulo 2, versículo 255.

“...No hay compulsión en materia de religión (din)”.

Con respecto a la característica de universalidad que mencionamos se refiere a su alcance que abarca a todo el ser humano, además de otros seres, ángeles, genios que más adelante haremos referencia a quiénes son y cómo el Corán se relaciona con ellos. La revelación de Dios está dirigida al género humano sin excepciones de raza, condición económica, sexo, edad, etc. Mucha gente asocia el Islam con los árabes porque la revelación tuvo lugar en la Meca, en Arabia, pero el alcance del Islam es universal y los árabes no sobrepasan el 15 o 20 % del total de los musulmanes en el mundo. Hay más de 55 países islámicos y un total de 1400 millones de musulmanes, según cifras de la ONU. Un solo país, Indonesia, tiene más musulmanes que los 200 millones de árabes que se dice que habitan el planeta. (Indonesia tiene 270 millones de habitantes).

Dice el Sagrado Corán en la sura o capítulo 49: versículo 13:

“¡Oh, seres humanos!, ciertamente os hemos creado de un hombre y una mujer, y os hemos dispuesto en pueblos y en tribus a fin de que os conozcáis y os tratéis con benevolencia, ciertamente el más noble de vosotros ante Dios es el más piadoso...”

En el año sexto de la emigración del profeta a Medina, una ciudad ubicada a 400 kilómetros al norte de la ciudad de la Meca en el centro oeste de la península arábiga, y a los 19 años del comienzo de la misión profética de Muhammad (la bendición y la paz sean con él y con su Descendencia), éste envió cartas invitando al Islam a los emperadores y reyes vecinos, Bizancio, Persia, Abisinia, éstos escritos se conservan hasta hoy en algunos museos del mundo islámico.

Sobre su eternidad o permanencia como un libro que guía a la humanidad hasta el fin de los tiempos, el Corán afirma que el Profeta es el último de una larga serie de profetas y mensajeros de Dios que han aparecido a lo largo de la historia. De acuerdo a la tradición islámica ha habido 124000 profetas en todos los tiempos y a lo largo de toda la tierra. El sello final de todos ellos es Muhammad (Mahoma) cuyo mensaje, el que Dios le revela y que conforma el sagrado Corán habrá de acompañar esta etapa final de la historia humana que se caracterizará por el desarrollo del conocimiento, la universalidad, es decir que la humanidad habitará el planeta interconectada como una sola comunidad en una sola aldea. En este sentido la globalización, independientemente de sus características negativas, responde a un proceso natural de interconexión del género humano que ha sido previsto en las escrituras.

En principio podemos decir que el hecho que se haya conservado el Corán tal cual lo transmitiera el Profeta hasta nuestros días, está en consonancia con esta pretensión coránica porque de haber sido tergiversado esta pretensión hubiese quedado descartada.

Hoy en día tenemos en varios museos del mundo islámico ejemplares del Sagrado Corán del primer siglo de la aparición del Islam.

Con respecto a su carácter milagroso, según el cual el Sagrado Corán se presenta como la prueba de la veracidad de la profecía de Muhammad (BPD), la tradición islámica sostiene (nos referimos a dichos proféticos cuando hablamos de la tradición islámica), que cada profeta (esto también lo afirma el Corán) trae consigo además de una conducta ejemplar sin mácula y una serie de cualidades sobresalientes que lo vuelven apto para la elección divina y para constituirse como un referente para los hombres de lo que Dios quiere como ideal humano (en esto hay que distinguir al Islam de la tradición profética tal como la presenta la Biblia donde los profetas muchas veces aparecen cometiendo algunos faltas morales graves que para el sagrado Corán son tergiversaciones de la conducta de los profetas que le han sido imputadas por los tiranos de turno. Cada nuevo profeta viene a depurar a los mensajes anteriores de aquello que pueda haberse omitido o cambiado de las revelaciones originales. Recordemos a Jesús (la paz sea con él) hablando de los “falsos escribas”.

Estos milagros están en concordancia con el desarrollo que la sociedad a la que va dirigido el mensaje revelado haya desarrollado hasta ese momento. Por ejemplo en la época de Jesús (P), la medicina estaba muy desarrollada para la época, pero Jesús va a ir más allá, curando a enfermos de nacimiento, resucitando a muertos, etc. En la época de Moisés (P) estaba muy extendida la magia, pero el profeta va a obrar un milagro con su vara en la que ésta se va a convertir en una serpiente que se come las cuerdas que los magos del Faraón habían hecho serpentear con unos trucos que ilusionaban a la gente. Sobre este episodio nos habla el Sagrado Corán en varios de sus pasajes. En la época del profeta Muhammad (BPD), la palabra, la elocuencia, la retórica estaba muy desarrollada entre los árabes de modo que no tenían rival entre las sociedades en cuanto a la riqueza de su lengua. Los árabes estaban y están orgullosos de su lengua y tienen todo un culto a la expresión, a la poesía y a la elocuencia. El profeta va a traer a los árabes una palabra que está por encima de todas las posibilidades de creación humana y los árabes se van a rendir a la belleza y profundidad de estas palabras que contienen conocimientos que la humanidad va a tardar siglos en descubrir, no recoge ninguno de los errores más característicos de los sabios de entonces, los errores de la creencias científicas del siglo 7º, o de los errores filosóficos o teológicos. (Ver Maurice Bucaille, “La Biblia, el Corán y la ciencia”, editada su versión en español por la embajada de Irán en Méjico) Una revelación que va a provocar que esos árabes que estaban al margen de la civilización de repente, en menos de un siglo gobiernen sobre gran parte del mundo en oriente y occidente y que a todos lados lleven con nuevo y renovado impulso todos los más refinados adelantos de la civilización humana. Y todo esto provocado por una revelación transmitida por un pastor iletrado, Muhammad (BPD), al que judíos y cristianos, en los alrededores de la Meca y Medina, estaban esperando de acuerdo con las profecías que constaban en sus propias tradiciones.

Sobre el modo en que el Sagrado Corán entiende a la razón, su rol, su relación con las creencias, etc., lo veremos, Dios mediante, en el futuro.

Interpretación o exégesis coránica

El sagrado Corán, como todo libro revelado, no desciende en el medio del desierto para que los hombres lo recojan y lo lean, sino que desciende al corazón de los elegidos de Dios, los profetas o mensajeros que son los encargados de recitarlo, de enseñarlo y de conducir a los hombres a realizar los objetivos de esta revelación que no son otros que los de su propia naturaleza.

El Sagrado Corán afirma: “El es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría. Antes estaban, evidentemente extraviados”. (62:2) De modo que quien está encargado de interpretar el Corán, de enseñarlo y guiar a los hombres, de parte de Dios, es el profeta en primera instancia, luego sus sucesores, en términos cristianos los apóstoles, en términos islámicos los Imames (guías, líderes).

Con respecto a la historia de los comentarios del sagrado Corán y sus fuentes podemos decir que hubo distintas generaciones de intérpretes coránicos y que básicamente las fuentes que se utilizaron para la exégesis son las aleyas o versículos del mismo Corán, los dichos proféticos transmitidos por los compañeros o por los Imames, que vivieron un período de trescientos años porque se sucedieron tras la muerte del profeta en número de doce.

En el transcurso del tiempo las exégesis coránicas se desarrollaron en la dirección de las distintas ciencias como ser retórica, gramática, teología, filosofía, mística, hadices (dichos proféticos), jurisprudencia, ciencias naturales. Es decir, que los exegetas, según fuese la rama de la ciencia en la que se especializaban, desarrollaban las exégesis en estos campos.

Básicamente los estudios hermenéuticos del Corán agrupan una serie de obras clásicas que son de estudio obligatorio en esta ciencia y una serie de exégesis contemporáneas de mucho valor. En la actualidad estas fuentes no se hallan traducidas al español y sólo fragmentadamente en inglés por lo que el estudio del idioma árabe, persa, turco, urdu, son fundamentales para un estudio sistemático. Día a día crece el caudal de información en este y otros campos que se vuelca a los idiomas occidentales y el español no es la excepción, pero suelen ser más comentarios aislados que traducciones directas de las fuentes.

Bibliografía

(Estos libros pueden obtenerse en la Mezquita At-Tauhid o bien una copia si están agotados.)

Corán , traducción Julio Cortés, edición bilingue, árabe- español.

Fundación Islámica, Qom Irán (Ver A. Tabatabai, El Corán en el Islam, ed. Bethat, en español).

Maurice Bucaille, “La Biblia, el Corán y la ciencia”, editada su versión en español por la embajada de Irán en Méjico

El Mensaje de Zaqalain, Estudios Islámicos, nº 22; 23

 

Dichos o tradiciones del Profeta Muhammad BPD (Hadices)

Sheij Abdul Karim Paz

 

Dijo el Profeta Muhammad (BPD):

“Que Dios haga prosperar al siervo que escucha mis dichos (enseñanzas), los observa y los reproduce tal como los ha escuchado ya que, ¡cuántos portadores de conocimiento en realidad no son sabios, y cuántos pretenden llevar conocimiento a quienes son más sabios que ellos”.

“Cuándo escuchéis un dicho proveniente de nosotros, apresuraos a ponerlo en práctica porque muchos son los transmisores pero pocos quienes lo ponen en práctica”.

Los dichos del Profeta Muhammad, sus acciones, sus enseñanzas, componen en su conjunto la llamada sunna o tradición del profeta y constituye para todos los musulmanes la segunda fuente de donde se extraen los conocimientos del Islam.

Está claro que el sagrado Corán no descendió en el medio del desierto para que los hombres lo tomen y lo interpreten según sus pareceres, sino que la revelación de Dios siempre se hace sobre un ser humano elegido por su exaltada y piadosa condición, quien es instituido por Dios como profeta para guiar a la humanidad hacia el reconocimiento de Dios y la desobediencia a los falsos ídolos, a  tiranos y opresores.

La sunna explica el libro, lo aclara , detalla sus contenidos, su ideología, sus leyes, sus creencias y normas educativas.

Estas dos fuentes tienen un carácter supra racional para el Islam, sin contradecir a la razón.

El Islam se presenta como una creencia fundada en la lógica y en una saber trascendente que ilumina y, a la vez, se confirma por el nivel racional humano y su naturaleza.

La aceptación del Islam supone un criterio racional, ya que en el Islam la fe por imitación o no fundamentada lógicamente –por elemental que sea ese fundamento-, no es aceptada.

En la tradición islámica se llama profecía interna a la razón humana (tanto a la inteligencia y pensamiento como a la parte  emocional), en armonía con la profecía externa de los profetas que reciben la revelación divina. La última encauza y fortalece a la primera, no la niega ni contradice.

Con respecto al rol de la sunna profética en el conocimiento y práctica del mensaje islámico revelado el sagrado Corán dice:

Dios es quien os ha hecho surgir un mensajero de entre vosotros que os purifica, os enseña el libro y la sabiduría, si bien estabais antes en un evidente extravío”. (SC. 62:12)

Tomad aquello que os traiga el Mensajero y dejad aquello que os prohíbe”. (SC. 59:7)

Realmente que tenéis en el mensajero de Dios un excelente ejemplo para quienes tienen esperanza en Dios y en el Día del Juicio”. (SC. 33:21)

Te hemos revelado el recuerdo para que lo expliques a la gente lo que les fue revelado. Si disputáis por cualquier causa, acudid a Dios y al mensajero”. (SC. 4:59)

Extensión y recopilación de los hadices

Tengamos presente que el Corán, la primera fuente en el Islam, no fue alterado, pero no ocurrió lo mismo con la sunna profética que debe referirse siempre al sagrado Corán como referente de su autenticidad o falsedad. Para los shiias, los dichos de los Imames o descendientes de la Casa Profética que se sucedieron en número de doce, como los doce apóstoles de Jesús o las doce tribus de Israel, amplían la sunna profética y son elegidos por Dios para guiar a la comunidad de los creyentes (Umma), de la misma manera que Dios eligió al profeta para esa misión.  De acuerdo a esta interpretación, los Imames son herederos de la ciencia profética por voluntad de Dios y son los encargados de la permanencia del mensaje y su interpretación libre de desvíos y errores. Son garantes contra los desvíos y la avidez de los tiranos que suelen hacerse de los gobiernos para representar los intereses de los poderosos y oprimir a las masas.

Dijo el Imam Sadiq (P), el sexto de los Imames.

“Mi hadiz es el de mi padre, el de él es el de mi abuelo, el de mi abuelo el de su padre, el de su padre es el de Ali ibn Abi Talib (P), el de él es el hadiz del mensajero y el del mensajero el de Dios Altísimo”.

“No damos opinión personal respecto a nada, nuestra palabra es la del mensajero”.

Como se ve de acuerdo a estos dichos, el estatus de los Imames y su rol es el mismo del profeta, sólo que ya no se les revela un nuevo mensaje o libro. Desde el punto de vista coránico y para todos los musulmanes, la palabra del profeta, no es personal sino que representa la voluntad de Dios.

“No habla por propio impulso. No es sino una revelación que se la ha dado” (SC. 3;4)

Desde un primer momento los musulmanes se consagraron a la recopilación de la palabra revelada y a los dichos y enseñanzas del profeta. Tanto en su memoria como en escritos, los musulmanes fueron transfiriendo estos conocimientos de generación en generación y con el tiempo se fueron compilando las grandes colecciones de hadices en obras de varios volúmenes que los agrupan por miles.

Las colecciones más importantes son alrededor de doce, pero hay muchos otras. Cada escuela de interpretación islámica, sunnies y shiies, han reunido colecciones extremando los recaudos para depurarlas y sólo inscribir en ellas los dichos cuya autenticidad sea rigurosamente probada. 

En la sunna esos libros son los de Sahihul Bujari; Sahihul Muslim; Sunan Abi Dawud; Tirmidi, Nisai y otros.

Entre los shiies, los libros más importantes de recopilación de hadices son: Al Kafi de Al Kulaini; Al Istibsar de At Tusi; Al Tahdib de Al Tusi; ;Man lam iahduruhu Al Faqih de As-Saduq; Wasailu Shia de Al Hurr Al Amili, Nahyul Balagah; de Ali ibn Abi Talib (P), y otros.

Los sunnitas agregan a las narraciones del profeta, las narraciones de los compañeros del Profeta. Por compañero se entiende a aquella persona que fue contemporáneo del profeta, que estuvo con él, creyó en él y murió siendo musulmán. No discriminan entre ninguno de estos compañeros sino que los consideran a todos aptos para tomar de ellos sus dichos sobre lo enseñado por el profeta.

Conservación y alteración de la sunna profética

Ya vimos que fue en el área de la transmisión de los dichos que se introdujeron las alteraciones, las omisiones y agregados de acuerdo a intereses diversos, fundamentalmente los políticos, la ignorancia o los simples errores humanos, etc.

Para garantizar la autenticidad de los dichos proféticos los musulmanes han recurrido a distintas vías. Una de ellas, ya mencionada, era el contrastar a los dichos con los versículos coránicos y con los otros dichos cuya autenticidad estuviese fuera de toda duda. Luego, se llevó a cabo un estudio sistemático sobre los transmisores de los hadices para distinguir entre ellos a quienes eran más fiables desde un punto de vista político, y desde el punto  de vista de su seriedad personal. Conjuntamente con estudios sobre los orígenes de las transmisiones, la cantidad de transmisiones sobre un hadiz, el análisis de las distintas fuentes transmisoras de un hadiz, etc, conforman la ciencia de los transmisores (‘ilmul riyal) de hadices que es una de las materias de los centros teológicos islámicos.

A estos estudios sobre el hadiz, se agregan otros que tienen que ver con el contenido de los dichos, si su aplicación es general o particular para ese caso específico del que habla y no constituye normativa; si fue abrogado por otro o no; etc.

El estímulo para la preservación de los hadices provino del mismo profeta que recomendó su escritura y compilación para que la comunidad pudiese disponer de ellos y guiarse de acuerdo a las enseñanzas divinas.

Es famoso para todos los musulmanes sin distinción el dicho profético que afirma:

“Quien de entre mi comunidad guarde (observe, memorice y practique), cuarenta hadices, será resucitado por Dios en el Día del Juicio como un sabio, docto de la ley y no será castigado”.

Esta observancia estaba dada por su memorización y escritura, su reflexión en el significado de su contenido y su puesta en práctica.

Dijo el Profeta Muhammad (BPD): “Amarrad el conocimiento por medio de la escritura”. O bien, “Procura para tu memoria la ayuda de tu diestra”.

La importancia de estos dichos resaltan más cuando se tiene en cuenta el contexto de esa época y la situación de los árabes de entonces que en su mayoría en la zona del Hiyyaz , parte central de la península arábiga, no sabían leer ni escribir, pero con el Islam, en poco tiempo van a estar a la cabeza del mundo civilizado.

Existe el registro de más de cincuenta escribas del profeta con sus nombres que copiaban los dichos proféticos durante su misión. Si bien entre los seguidores de los Imames de la Casa Profética no se interrumpió nunca el esfuerzo por recopilar los dichos del Mensajero de Dios  y conservarlos mediante la escritura, entre los seguidores de los califas posteriores al profeta (salvo durante el gobierno de Ali Ibn Abi Talib (P)),  estuvo prohibida su escritura de acuerdo a un decreto del segundo califa Omar ibn Al Jattab. Dicha prohibición, fundamentalmente por motivaciones políticas, duró por el espacio de casi cien años, tras los cuales la recopilación volvió a ser abierta y tolerada.

Con respecto a los temas que no están explícitos en las fuentes islámicas, los sabios islámicos recurren al iytihad o esfuerzo intelectual para deducir las normas o juicios de las fuentes, basándose en evidencias lógicas.

Los estudios de los sabios islámicos

Los estudios que deben reunir los sabios islámicos para poder llegar a tener la capacitación para manejarse con independencia en la deducción de normas, leyes y juicios sobre los distintos temas islámicos son variados y llevan muchos años de dedicado estudio. Al sabio que alcanza dicha capacitación se lo llama muytahid y no puede imitar a los demás sabios sino que él debe extraer y fundamentar (ante los demás sabios) sus propias conclusiones sobre los diversos temas.

Los estudios necesarios son:

Estudio de la lengua árabe:

Semiótica; morfología; sintaxis; retórica; literatura clásica

Ciencias intelectuales:

Lógica; Fundamentos del derecho; Teología; Filosofía

Ciencias para la comprensión de las fuentes:

Hermenéutica del Sagrado Corán; ciencias del hadiz, ciencias de los transmisores del hadiz ; Jurisprudencia

No todos los que realizan estos estudios alcanzan el nivel del Iytihad o se vuelven muytahid, puesto que no depende nada más que del estudio sino de la habilidad para el empleo de los conocimientos adquiridos. La evaluación la realizan reconocidos muytahidin de los centros teológicos y su aval y aprobación habilita a los nuevos muytahidin.

La clasificación de los hadices

A)    Los discursos propiamente dichos , discursos, consejos, misivas, etc

B)    Las acciones del profeta en su adoración, trato con la gente, conducta personal

C)    La aprobación tácita, es decir el silencio del profeta ante determinadas situaciones con lo cual se deduce que no estaba en desacuerdo. 

Ejemplos de tradiciones proféticas

“Dios se dirigió a Moisés , el hijo de ‘Imran (La paz sea con él) y le dijo:, “¡Oh hijo de ‘Imran! Miente quien pretende amarme y cuando lo cubre la noche se duerme olvidándome”.

¡Juro por Dios, que Él no quiere de la gente sino que posean dos virtudes: que Le reconozcan las mercedes, de forma que las incremente, y que Le reconozcan los pecados de manera que se los perdone!

“En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Ciertamente que quien procura la complacencia de Dios implicando ello el enojo de la gente, Dios le hará no necesitar de la gente, en cuanto a quien procure la complacencia de la gente implicando ello el enojo de Dios, en verdad que Dios delegará sus asuntos en manos de la gente”.

(Se entiende el enojo injustificado: Por ejemplo el enojo de los ricos cuando los profetas o los gobernantes justos ponen límites a su enriquecimiento o el de los corruptos cuando no quieren abandonar sus vicios. No complace a Dios lo que sea injusto con las criaturas.)

“Quien ama por Dios, aborrece por Dios y da por Dios, se cuenta entre aquellos cuya fe se ha perfeccionado”.

( No sólo se debe amar por Dios, se debe aborrecer por Dios la injusticia, la opresión, la mentira, la corrupción. Dios no es sinónimo de amor universal y punto, también detesta la mentira y la injusticia y el silencio cómplice ante esa injusticia como veremos en muchos otros dichos proféticos y como se aprecia en el Sagrado Corán).

Dijo el Mensajero de Dios (BPD):

“El ejemplo de la Gente de mi Casa en mi comunidad es como el del Arca de Noé (P): quien se embarca en ella se salva, y quien la rechaza se aniquila...”

(Este hadiz y otros como éste son mencionados por los sabios shiies y a veces por algunos sabios sunnies y confirman la idea del rol de los Imames de la descendencia profética en la guía de la comunidad islámica tras la muerte del profeta.)

“Quien dé dictámenes a la gente sin tener conocimiento, será lo que corrompa de la religión más de lo que pueda enmendar.”

“Aprended el conocimiento, puesto que su aprendizaje conforma una buena acción, y requerirlo es una forma de adoración.”

“Quien procura el conocimiento es como el que ayuna en el día y se mantiene erguido durante la noche (rezando); ciertamente que un área del conocimiento que el hombre aprende es mejor para él que si tuviera (la montaña de ) Abu Qubais en oro y lo gastara en el camino de Dios.”

“La búsqueda del conocimiento es una obligación para todo musulmán y toda musulmana.”

(Pensar que recién en el siglo XX en la llamada “declaración universal de los derechos humanos”, se afirma que la educación es un derecho humano (es decir de ambos sexos), mientras que el Profeta decía hace más de 1400 años que era más que un derecho, era una obligación para ambos sexos. Pensemos que la mujer tiene acceso a la educación en Occidente, recién en el siglo XX)

“Dijeron los apóstoles a Jesús (P): “¿A quien debemos frecuentar?”Respondió: “A aquel que os haga recordar a Dios cuando le veáis, cuyas palabras incrementan vuestro conocimiento, y cuyas acciones os hagan anhelar el más allá.”

“Reconciliar a dos personas es mejor que la totalidad de los rezos y ayunos (de una persona).”

“Si no fuera que agobiaría a mi comunidad les hubiera ordenado limpiarse los dientes junto con cada oración.”

“Cuando acontezca el Día de la Resurrección alguien clamará: ¿Adonde están los opresores y sus auxiliares? En cuanto a quienes hayan alcanzado a esos un tintero, les hayan anudado un costal, o les hayan humedecido la pluma con tinta, ( a ésos) resucitadles junto a ellos.”

¡Por Dios! Si me fueran dados los siete mundos junto a lo que se encuentra debajo de sus astros para que desobedezca a Dios en la medida de quitarle a una hormiga la corteza de un grano de cebada, no lo haría.”

“El más querido de mis hermanos para mi es aquel que me regala mis defectos.” (me lo dice de buena manera, con afecto como se da un regalo).

“Lo que han visto tus ojos es la verdad, en cambio lo han escuchado tus oídos, la mayoría es falsedad.”

“Antes de la llegada del Qaim (P) (el restaurador, el doceavo de los Imames, llamado el Imam Mahdi (P)), la gente será increpada por sus actos de desobediencia por un fuego que aparecerá en el cielo y un color rojo que cubrirá el firmamento. Se tragará a Bagdad, se tragará a Kufa y habrá mucha sangre vertida y muchas casas destruidas. La aniquilación ocurrirá entre la gente y el pánico cubrirá a la gente de Iraq, por lo cual ellos no tendrán descanso.”

Estos son algunos ejemplos de tradiciones proféticas en el Islam. Quiero hace notar que no existe fuera del Islam, en la actualidad, una tradición sagrada que reúna tanta información de las enseñanzas proféticas en temas tan variados que incluyen asuntos políticos, leyes de estado, economía, cuestiones históricas, teológicas, filosóficas, de índole familiar, personal y de culto, etc

Bibliografía

“Un Ramo de Flores “, tradiciones del Profeta Muhammad (BPD), Ayatullah Seiied Kamal Faqih Imani, ed. Centro de Investigación Islamica Amir Al mUminin ‘Ali (P), Isfahan.

El Mensaje de Az-Zaqalain, nº 22; 23; 11;12, ed. Asamblea Mundial de Ahlul Bait (P).

Sagrado Corán, trad. Cortés, ed. AKZ Publications, New York.

Introducción a la Filosofía del Islam, Muhammad Beheshti y Muhammad Abonar, ed. Alborada, Buenos Aires

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