|
El Agnosticismo -
Un poco de historia
-
La Ideología en sí
-
La posición de la Iglesia ante el agnosticismo
-
El conocimiento -
Agnosticismo y la filosofía (un poco de filosofía)
-
Postura de la teología católica hacia el
agnosticismo -
Resumen
El Agnosticismo
Cuando hablo del agnosticismo (del
griego ágnostos=incognoscible), lo hago sabiendo mis posibilidades en el
conocimiento. No es una postura cómoda como algunos quieren hacer ver,
sino una postura mas racional frente a un problema metafísico. Algunos
llegan, sobre todo la Iglesia Católica a afirmar que el agnosticismo mata
a la filosofía. Yo niego tal afirmación, pues la filosofía no solo debe
tratar de temas meramente filosóficos. Al menos la filosofía no religiosa
o que entre en el aspecto mas intrínseco de la metafísica. El agnosticismo
es una doctrina filosófica en el ámbito de la teoría del conocimiento.
En mi experiencia en las news de es.charla.religion me he
encontrado con auténticos analfabetos de la idea agnóstica confundiéndola
con el ateísmo y llamando a esa idea ‘agnoteos’.
Del porqué de ese término despectivo al agnóstico, de la historia del
agnosticismo y de la diferencia con el ateísmo voy a tratar en este
estudio que espero que sirva de referencia para todo aquel que en realidad
tenga deseo de conocer la postura ideológica mas razonable a la condición
humana. El agnosticismo. Al agnóstico se le trata como un ser amoral y sin
ética, como un auténtico 'pasota' de la sociedad, y eso no es cierto.
Podemos diferenciar el bien del mal, podemos aceptar cánones de conducta,
tenemos plena libertad de pensamiento sin trabas dogmáticas. El
agnosticismo es la verdadera esencia del hombre pensante y libre.
Un poco de historia
Surgido bajo la forma de escepticismo en
la antigua filosofía griega (Pirrón), el agnosticismo alcanzó su
exposición clásica en la filosofía de
Hume y la de
Kant. Constituye una variedad de
agnosticismo la teoría de los jeroglíficos. El agnosticismo ha alcanzado
amplia difusi ón en la filosofía burguesa contemporánea.
[1]
El filósofo
Kant (1724-1804) preparó el camino a la
popularización de esta posición, pero la palabra ‘agnosticismo’ es de
Thomas Henry Huxley para quien significó
el rechazo de la metafísica . Hacia 1869
Thomas Henry Huxley (1825-1895) propone
la doctrina que se propuso nominar como agnosticismo en la Metaphysical
Society.
Huxley dice que es imposible aceptar que
un individuo se aferre a la verdad objetiva de una proposición sin antes
tener como fundamento de esa aprehensión. En su trabajo ‘Naturalism and
Supernaturalism’ (1892)
Huxley contrapone al
dogma cristiano de lo sobrenatural.
«El principio del naturalismo científico de la segunda mitad del siglo XIX,
en el que ha culminado el movimiento intelectual del Renacimiento y que
fue formulado con toda claridad por primera vez por Descartes».[2]
El conocimiento, proclama el agnosticismo, no puede trascender los límites
de lo ‘fenoménico’. (Según qué se entienda por ‘fenoménico’ dará lugar a
modalidades de agnosticismo). Pero, en cualquier caso, ello conlleva, ante
todo, adoptar el dictum de Laplace, según el cual la ciencia no necesita
ya de ninguna hipótesis teísta. Asimismo Du Bois-Reymond (Reden, vol I.
Leipzig, 1886, pág. 96) dice que la ciencia ha expulsado a los dioses del
universo. Y el título de la gran obra de Haeckel es ‘La historia de la
creación; o el desarrollo de la tierra y de sus habitantes por medio de la
acción de las causas naturales’, i. e., el libro pretende ser ‘una
historia no milagrosa, no sobrenatural, de la creación’ (Natürliche
Schöpfunfsgeschichte... Berlín, 1868).
[7]
Huxley dice sobre el agnosticismo:
«Cuando alcancé la madurez intelectual,
y comencé a preguntarme si era un ateo, teísta o panteísta, materialista o
idealista, cristiano o librepensador, me encontré con que mientras más
aprendía y reflexionaba, menos cerca estaba la respuesta, hasta que llegué
a la conclusión de que no tenía arte ni parte en ninguna de estas
denominaciones excepto la última. La única cosa en la cual esta buena
gente estaba de acuerdo era en la que yo difería de ellos. Estaban
bastante seguros de que habían alcanzado una cierta ‘gnosis’, de que
habían solucionado más o menos el problema de la existencia; mientras que
yo estaba seguro de que no lo había hecho, y ten ía una convicción
bastante fuerte de que el problema era irresoluble. Y, con
Hume y
Kant de mi lado, no pod ía pensar de mí
como presuntuoso por aferrarme a esa opinión.» [...] «Así que me puse a
pensar, e inventé lo que concebí como el titulo apropiado de ‘agnóstico’.
Vino a mi mente como la sugestiva antítesis del ‘gnóstico’ de la historia
de la iglesia, que profesaba saber tanto de las cosas que yo ignoraba; y
aproveché la primera oportunidad de hacerla desfilar en nuestra Sociedad,
para demostrar que yo también tenía cola, como los otros zorros.»
[3]
Huxley se quedó tan encantado de
averiguar que la palabra ‘agnóstico’ tomó arraigo, que procedió a expandir
lo que quería decir con ella. El agnosticismo, de hecho, no es un credo
sino un método, la esencia de lo que se basa en la rigurosa aplicación de
un solo principio. Ese principio es muy antiguo, es viejo como Sócrates,
viejo como el escritor que dijo ‘Pruébalo todo, aférrate de lo bueno’; es
el cimiento de la Reforma, que ilustró con simplicidad el axioma de que
todo hombre debería ser capaz de dar razón de la fe en él, es el gran
principio de Descartes; es el axioma fundamental de la ciencia moderna.
Positivamente, el principio puede ser expresado así:
- En cuestiones del intelecto, siga a su razón tan
lejos como le lleve, sin prestar atención a otras consideraciones.
Y negativamente:
- En cuestiones del intelecto, no suponga ciertas las
conclusiones que no han sido demostradas o no son demostrables.
Tomó eso como la fe agnóstica, que si un
hombre la respeta entera e incorruptamente, no deberá tener vergüenza de
mirar a los ojos al universo, cualquiera sea el futuro que este le guarde.
Los resultados de la definición del principio agnóstico variarán de
acuerdo al conocimiento individual y la capacidad, y de acuerdo a la
condición general de la ciencia. Lo que no ha sido probado hasta hoy puede
ser probado, con la ayuda de nuevos descubrimientos, mañana. Los únicos
asuntos negativos inmutables serán aquellas negaciones que fluyen de la
demostrable limitación de nuestras facultades. Y la única obligación
aceptada es la de tener la mente siempre abierta a la convicción. (‘Agnosticism’,
1889)
Esto nos da una idea de lo que
Huxley quería decir cuando define la
palabra ‘agnóstico’, pero sobre el fondo de la idea es sencillo, nos dice:
«Es erróneo que una persona diga que
está segura de la verdad objetiva de una proposición a menos que pueda dar
evidencia que justifique lógicamente esa certeza. Esto es lo que el
agnosticismo asevera, y en mi opinión, todo lo que es esencial para el
agnosticismo.»
[11]
Y
Huxley nos comenta sobre el agnosticismo:
«El término agnóstico me vino a la
cabeza como sugestivamente antiético al término gnóstico de la historia de
la Iglesia: aquel que profesaba conocer acerca de muchas cosas bastante
más de aquello de lo que yo era ignorante.»
[12]
Bertrand Russell (1872-1970). Este hombre
que no sólo es reconocido por su filosofía sino a la vez por sus
pensamientos matemáticos, fue uno de los que enarbolaron las banderas del
agnosticismo:
«Cuando llegué a la prisión, el guardia
de la puerta me puso de excelente humor. Al tomar mis datos me preguntó
cual era mi religión, y cuando le respondí que ‘agnóstico’ me pidió que le
deletrease la palabra, al tiempo que comentaba con un suspiro: ‘Bueno, hay
muchas religiones, pero supongo que todas adoran al mismo Dios’.» Bertrand
Russell. Autobiografía.
La Ideología en sí
Cuando alguien afirma tener un Dios,
hablar con él, decir que sus oraciones llegan a él y afirmar su existencia
como algo dogmático; afirma que tiene la verdad absoluta.
¿Verdad, qué es verdad? Ni el creyente llega a saberlo con la precisión de
un relojero. El creyente afirma que existe Dios, pero no sólo lo afirma
sino que le da características físicas, nombres, actitudes, sucesos,
milagros, etc... Ahora, lo peor que tiene un creyente no es que se lo
crea, sino que afirma tener la ‘verdad absoluta’ sobre el conocimiento de
Dios, desacreditando la posibilidad de la duda. No hay duda, Dios existe,
dicen. Pero ¿bajo qué conocimientos humanos pueden afirmar que Dios
existe? No hay ser ‘suprahumano’ que tenga dicho conocimiento, ni se sabe
que haya existido. Es más, no sólo no sabemos más que lo que la vida
terrenal nos enseña, sino que no tenemos conocimiento ni antes de nacer,
ni de nadie que haya regresado después de morir (aunque los cristianos
afirmen que tienen al profeta Jesús), con un mínimo estudio de
razonamiento objetivo y real. As í que ... ¿Qué nos queda? El ser, el yo,
la vida y lo que queramos aprender de ella, bajo la razón que tenemos,
dentro de nuestras capacidades de investigación y conocimiento.
No afirmo, ni niego hechos fantasiosos
(que ahora nos puedan parecer), solamente digo que tal como está concebida
nuestra capacidad de raciocinio no podemos saber nada sobre lo Absoluto y
sobre lo metafísico. A menos, que luego se demuestre que sea físico, cosa
hoy por hoy improbable.
Las afirmaciones de dioses, son meras ilusiones creadas por mentes
despiertas, y digo despiertas como ávidas, no como lúcidas. El resultado
final de tales creencias desemboca en religiones, sectas u otros
movimientos sociales. Teniendo el único propósito de quitar ansias, miedos
y dar un 'pseudoconocimiento' a lo desconocido.
Quien me hable de metafísica o de espíritus o dioses, deberá de saber y
conocer, toda base crítica sobre ello. Y es ahí donde todos los creyentes
caen en la superchería. Los creyentes llegan a tal obsesión sobre la
verdad y sobre sus dioses ‘quitamiedos’ que confunden, ignoran toda razón
lógica del conocimiento. Es el caso de confundir a la ideología agnóstica
con la postura atea. Recuerdo de una persona que de vez en cuando escribe
en el área de news de es.charla.religion, Sr. José Manuel Rubio
(católico), que puso de moda dentro de su entorno, la palabra inexistente
y peyorativa de ‘agnoteo’.
¿Qué nos dice eso? ¿Ignorancia, miedos o un subconsciente agnóstico en su
persona? Quiere con eso confundir al lector dando a entender que ateo es
igual que agnóstico, que aun siendo distintos está criticado igualmente
por la Iglesia.
Sí. Hablo de un subconsciente agnóstico, porque el creyente sabe
ciertamente que es incapaz de tener conocimiento de su Dios, que no llega
mas allá de la mera fe, o de los
dogmas de su Iglesia. Pero siempre llega
un momento de meditación, una simple duda. Claro está, que hablo del
creyente normal, no de los fanáticos, los cuales ya no sólo tienen vetado
el poder de la duda o del conocimiento fuera de la religión, sino que
anteponen en su vida la fe y el
dogma sobre todo lo real.
Voy a desmentir dicha palabra, de un
contertulio que considero integrista y fanático. ¿Qué es ser agnóstico y
qué es ser ateo? Agnóstico es la persona que afirma que sus posibilidades
de conocimiento no pueden ir mas allá de lo real, de lo comprobado, y del
raciocinio. La metafísica es inalcanzable para el hombre, pues no deja de
querer ser el hombre: el 'super hombre'. Cuando hablo del 'super hombre',
me refiero claramente al hombre infinito y no al
finito, es decir, al que da cualidades
añadidas de alma inmortal, se sabiduría revelada o inspirada, al hombre
etéreo, entendedor de lo Absoluto.
La postura agnóstica está clara y no da lugar a dudas. El hombre es
incapaz de alcanzar el conocimiento de lo Absoluto, por lo tanto los
dioses y demás entidades metafísicas no dejan de ser mas que meras
fantasías humanas sin poder probatorio. El resultado de tal afirmación es:
el desenmascarar las religiones, la afirmación de que todos los entes,
dioses, etc. son de creación humana sin prueba alguna de su existencia y
la más importante, que del hombre es lo único que tenemos el conocimiento,
es decir de nuestra existencia, aunque ello cree temores o miedos.
Al desenmascarar a las religiones con tal afirmación sobre conocimiento,
todos los
dogmas quedan derogados, por lo cual el
agnosticismo es la postura mas peligrosa para las religiones. Y son estas
últimas las encargadas de luchar contra esta ideología tildándola de
amoral y antitética, cuando el conocimiento y la inaccesibilidad de lo
metafísico no afecta a la moral o una postura social solidaria con las
personas. Tal como dice Enrique Tierno Galván:
«Quien es agnóstico tiene el
agnosticismo agregado de modo que no le perturba en cuanto a existente.
Dicho en otros términos, el agnosticismo no es existencial, y ese carácter
de no ser atributo esencial de la existencia, le permite al agnóstico en
la finitud con toda perfección. Por este camino se llega a una conclusión
que quizá sea el mayor escándalo para un creyente que tiene en sí misma
especial fuerza y que da que pensar: Ser agnóstico es no echar de menos a
Dios»
[9]
Ya tenemos más o menos resumida la idea
agnóstica y sus efectos en las religiones, pero ¿y los ateos? ¿Ideología o
postura?
El ateo, es muchas veces un luchador nato ante una afirmación firme de un
creyente, es la contraposición, la negación. La postura probatoria. Muchas
veces el ateo simplemente es un revolucionario de las ideas y otras no es
mas que una postura agnóstica crítica llevada a la práctica, pero bien
diferenciada del agnosticismo. Pero seguro que algunos ahora se
preguntarán: ‘pero si un agnóstico niega todo conocimiento qué hace
intentando entrar en contraposición con un creyente negando tal Dios’.
Sencillo, porque ya da por resuelto que el Dios que se niega no es
metafísico, sino creación de la imaginación humana. Al negar toda
posibilidad de lo Absoluto, el agnóstico que entra en el ateísmo abandona
en parte la puerta al futuro para luchar en el presente. El ateo niega tal
posibilidad de existencia y se basa en sus conocimientos, es un activista.
El agnóstico es mas tajante, peor considerado, pues al negar todo
entendimiento humano sobre lo metafísico, de un plumazo acaba con toda
posibilidad de debate en cuanto a la metafísica y no hacia lo mundano que
queda deslegitimado, pues se basa en, una ‘pseudometafísica’.
El ateo perfectamente puede dejar una puerta abierta al conocimiento de la
metafísica, de hecho hay veces que ni entra en ello, pero su meta es la
negación de todo aquello que es afirmado sin pruebas. Es un científico del
conocimiento. El ateo dice que probar la existencia de Dios corresponde al
que cree en él, no al que no cree, el ateo se limita a negar (Russell
Hanson), dice E. Tierno Galván:
«El agnóstico, al negar la posibilidad
de la transcendencia, no sabe si existe o no existe tal Dios. Si existe,
es contra toda razón, como puro absurdo. Y del Dios absurdo tampoco
sabemos nada en cuando lo absurdo no es razonable».
[9]
Al ateo le interesan las pruebas de los
creyentes, al agnóstico esas pruebas no son mas que simples
dogmas humanos y faltos de base
científica ¿contradicción? No tanto. Hay muchos personajes famosos en la
historia que han pasado como ateos cuando en realidad eran agnósticos y
agnósticos que eran más ateos. Mas adelante haré una exposición más clara
de estas dos posturas y sus derivaciones dentro de ellas.
La posición de la Iglesia ante el
agnosticismo
Para la Iglesia el agnosticismo es el
mayor de los pecados, el pecado capital. Pero antes de comentarlo, veamos
lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana:
TEXTO INTEGRO DEL CATECISMO CATÓLICO
Primer Mandamiento : Amar a Dios sobre
todas las cosas
- Está escrito Al Señor tu Dios adorarás, solo a él
darás culto. (Mt. 4, 10)
El primer Mandamiento nos manda: Adorar
- N° 2096: la adoración es el primer acto de
la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como
Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor
infinito y misericordioso. ‘Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él
darás culto’ (Lc 4,8), dice Jesús citando el Deuteronomio.
[4]
- N° 2097 adorar a Dios es reconocer, con
respeto y sumisión absolutos, la ‘nada de la criatura’, que sólo
existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarlo y humillarse a
sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con gratitud
que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es Santo. La adoración
del Dios único libera al hombre del pliegue sobre sí mismo, de la
esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo. [...][4]
El primer Mandamiento prohibe:
El ateísmo
- N° 2124 El nombre de ateísmo abarca
fenómenos muy diversos. Una forma frecuente del mismo es el
materialismo práctico, que limita sus necesidades y sus ambiciones al
espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera falsamente que el
hombre ‘el fin de sí mismo, el artífice y demiurgo único de su propia
historia’. Otra forma del ateísmo contemporáneo espera La liberación
del hombre de una liberación económica y social para la que la
religión, por su propia naturaleza , constituirá un obstáculo, porque,
al orientar La esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, la
apartaría de la construcción de la ciudad terrena.
[4]
- N° 2126 Con frecuencia el ateísmo se funda
en una concepción falsa de la autonomía humana, llevada hasta el
rechazo de toda dependencia respecto a Dios. Sin embargo, ‘el
reconocimiento de Dios no se opone en ningún modo a la dignidad del
hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el mismo
Dios’. La iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos
más profundos del corazón humano.
[4]
El primer Mandamiento prohibe:
El agnosticismo
- N° 2127 El agnosticismo reviste varias
formas. En ciertos casos, el agnosticismo se resiste a negar a Dios;
al contrario, postula la existencia de un ser transcendente que no
podr ía revelarse y del que nadie podría decir nada. En otros casos,
el agnosticismo no se pronuncia sobre la existencia de Dios,
manifestando que es imposible probarla e incluso afirmarla o negarla.
[4]
- N° 2128 El agnosticismo puede cometer a
veces una cierta b úsqueda de Dios, pero puede igualmente representar
un indiferentismo, una huida entre la cuestión última de la
existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo
equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico.
Empezaré diciendo que la Iglesia
contradice y crítica las posturas tanto agnósticas como ateas bajo una ley
civil judía, cosa de escaso peso probatorio. Pero aún cediendo tal punto
veamos que empieza afirmando la existencia de Dios y dictando una serie de
normas de comportamiento hacia esa deidad.
¿Pero no nos dan antes una certificación sobre la existencia de Dios? Pues
tristemente para algunos, no. Pero mas adelante comentaré cómo afirma la
existencia de Dios la Iglesia. El catecismo impone, sin libertad de
criterio, la prohibición del conocimiento, de la negación y sobre todo de
la duda. Prohibe, y por lo tanto al creyente lo condena a un agnosticismo
oculto, ¿qué no lo creen ...? más de un sacerdote se confesó ser
agnóstico. Pero la fe y el
dogma imperaba, esa es la norma del
catecismo, sigamos:
Dice sobre el ateísmo. Que es materialista (N°2124),
pero ¿qué tiene que ver la vista de lo que nos rodea, cielo, tierra, fuego
y agua, con la negación de una existencia divina? Entramos en el egoísmo
de la Iglesia en cuanto a la posesión de la moralidad, como si el ateo no
tuviese moral. ¿No es acaso más humano una persona que mira en la tierra y
al hombre, que aquel que dormita en sus sueños y nubes de divinidades, o
anhela un paraíso de fantasía renegando y maldiciendo la vida terrenal? El
ateo no es materialista, busca conocimiento y para ello necesita de un
objeto, analizarlo, estudiarlo y si no hay pruebas, negarlo.
También afirman que el respeto a Dios no existe por el ateo (N°2126),
pero ¿cómo va a existir, si no hay un Dios al que respetar? ¿No sería más
lógico que primero probasen el Dios a respetar? Luego comenta sobre el
reconocimiento de Dios, cuando no hay datos fiables sobre su identidad, su
forma, ni siquiera su divinidad, sería como intentar examinar lo que aún
no nos han dado para examinarlo. Añadiéndolo a la dignidad humana,
contradictorio, pues no hay no hay mayor dignidad en una persona que
dejarle libertad para pensar, para dudar en el conocimiento, y es indigno
imponer una creencia no fundamentada ante ese derecho natural e innato del
ser humano. Ahora, lo que comenta el catecismo sobre el agnosticismo
francamente cuando lo leí me quedé impresionado de la ignorancia o el
engaño que la Iglesia quiere hacer de ello ante las personas. Dice que el
agnosticismo se resiste a negar a Dios (N°2127),
pero ¿qué Dios...? ¿Un Dios sin base de pleno conocimiento? ¿Dioses que se
pierden en sus diversidad de formas, influencias culturales y nombres? Eso
es una confusión que quiere crear en el creyente la Iglesia, ¿por qué?,
porque sabe que la mayoría son agnósticos pasivos (peligrosos pero
pasivos), hay que abrir una puerta a su ‘pasotismo’ dogmático.
El verdadero agnóstico no deja ninguna puerta abierta hacia los dioses que
no han sido revelados con pruebas físicas. El resto sólo son farándulas de
hechiceros y fantasías que se pierden en los anales del tiempo basadas en
los miedos más ancestrales del hombre. La Iglesia con el catecismo quiere
hacer de él, una prueba sólida de un Dios sin base probatoria, formándose
en una ley,
la Tôrâ, que no fue creada inicialmente
para tal propósito.
La Tôrâ es una ley que representa la
estructura de un pueblo (Israel), presenta las normas de su vida social:
así
la Tôrâ es la base de la vida de Israel.
[10] La siguiente definición que nos da
el catecismo sobre el agnosticismo es tan falsa que la vuelvo a ponerla
textualmente para comentarla posteriormente:
-
N° 2128 El agnosticismo puede cometer a veces
una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un
indiferentismo, una huida entre la cuestión última de la existencia, y
una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha
frecuencia a un ate ísmo práctico. (Catecismo católico)
-
¿El agnosticismo cómo va intentar buscar
a Dios, si es un ente metafísico? ¿O Dios es físico y real?
A lo cual cabe preguntarse, ¿por qué no está aquí, para demostrarlo?
¿Millones de años de abandono o el abandono es mental? Si toda
imposibilidad de conocimiento de lo Absoluto, de lo metafísico está más
que clara en la posición agnóstica, es insostenible la afirmación del
párrafo
Nº 2128.
Luego ataca a esa especie de ‘pasotismo’ y carencia de moralidad. Por
supuesto sin base alguna. Pues cabe preguntarse ¿en qué se basan para
afirmar que una persona agnóstica es amoral? El bien y el mal es conocido
por el ser, otra cosa es a qué apliquemos el bien y a quién apliquemos el
mal. Una sociedad laica, sin religiones es perfectamente capaz de tener
una moral sostenible y abierta. Cosa que la moral religiosa está sometida
al
dogma y es cerrada. Pero dejando eso
aparte un agnóstico puede ser perfectamente tan moral y tan humano como un
creyente, pero insisto, manteniendo cotas de libertad mas amplias. Y para
terminar, lo mejor en el párrafo
Nº 2128, es cuando afirma que el
agnosticismo (una ideología) equivale a un ateísmo práctico, cuando el
ateo es el que está negando la afirmación de una divinidad o de todas. Ya
dejé claro que el agnóstico tiene pleno convencimiento de la imposibilidad
de conocimiento, así que la molestia sería en vano, es aquel agnóstico que
abandonando esa idea, pasa al plano de la negación (siempre hablando en
términos metafísicos), pero si hablamos de la negación de dioses o
deidades de creación humana, entonces sería lo contrario esos ateos
prácticos serían mas bien agnósticos críticos.
El conocimiento
La honestidad intelectual no dejaba otra
opción: ‘el agnosticismo - dice
Huxley (Collected Essays, I, 159)- es
inherente en la esencia de la ciencia, tanto antigua como moderna’; traza
límites a (constituye una teoría de) lo que es conocimiento. El factum de
la Ciencia es terreno firme del conocimiento humano: la isla, en la
metáfora (y en tiempos) de
Kant; el archipiélago o los continentes
(de las ciencias) un siglo más tarde (en tiempos de
Huxley, Du Bois-Reymond, Tyndal, Clifford,
etc.). El orbis scientiarum constituye el archipiélago de islas de
conocimiento en medio del inmenso océano de la ignorancia
(no-conocimiento). Fuera de la tierra firme no hay conocimiento: puede
haber creencia, sentimiento, fe, etc., pero no ‘estricto conocimiento’.
[7]
Toda base del conocimiento se trata en
la búsqueda racional y real de una duda. De ahí deriva a la filosofía (gr.
????????? , philos y sophia 'amor a la sabiduría'). Pero cuando hablamos
de racional, yo me refiero a la relación objeto, sujeto. La forma mas
sencilla sería poner un mero ejemplo que leí una vez:
El sol calienta la piedra, lo hacemos
fundándonos en determinadas percepciones, podemos tocarlo. Vemos cómo el
sol ilumina la piedra la piedra y comprobamos tocándola que se calienta
paulatinamente. ¿Sencillo, no? Pues sigamos. En la formulación de éste
juicio nos apoyamos en nuestro sentidos - la vista y el tacto - o, dicho
de otra manera, la experiencia. Entonces entraríamos en un criterio
objetivo a la respuesta de nuestro tacto por el calor de la piedra. Y todo
ello nos da un nuevo criterio efecto causa, que es el resultado del
pensamiento, entonces tenemos dos fuentes de un conocimiento, pero ¿cuál
es la fuente y origen del conocimiento?
En todo conocimiento podemos distinguir
cuatro elementos:
- El sujeto (conocedor).
- El objeto conocido.
- El efecto mismo de conocer.
- El resultado. O sea la información alcanzada
acerca del objeto.
Dicho de otra manera: el sujeto se pone
en contacto con el objeto y obtiene una información acerca del mismo.
Cuando existe el lógico posicionamiento entre el objeto y la
representación interna correspondiente (con sus variantes y posturas), se
dice que se está en posesión de una verdad.
«Las ideas de conocimiento y creencia
vienen dadas, dentro de la filosofía del conocimiento, en symploké con las
de verdad, opinión, evidencia y fe»
[13]
Así que para entender mejor esto haré un
resumen de lo expuesto: La creencia es parte esencial de la religión, toda
religión se funda en creencias, por ejemplo el teísmo cree en un único
Dios creador; el panteísmo, en la creencia de la inseparabilidad de Dios y
el universo; el politeísmo, en la creencia de multitud de seres divinos.
Creencia = fe, conocimiento = razón.
El pensamiento o la experiencia, así lo
formula J. Hessen en su obra 'Teor ía del conocimiento'. Teoría del
conocimiento / Epistemología (del griego, episteme, 'conocimiento'; logos,
'teoría')
- El racionalismo. Es la posición
epistemológica que ve en el pensamiento, en la razón, la fuente
principal del conocimiento humano.
- El empirismo. Opone las tesis del
racionalismo. La única fuente del conocimiento humano es la
experiencia. No hay ningún patrimonio a priori de la razón.
- El intelectualismo. Es un punto medio entre
el racionalismo y el empirismo. Sostiene que en el racionalismo hay
juicios lógicamente necesarios, pero mientras el racionalismo
consideraba los elementos de estos juicios, los conceptos, como un
patrimonio a priori de nuestra razón, el itelectualismo los deriva de
la experiencia.
- El apriorismo. También considera la
experiencia y el pensamiento como fuentes del conocimiento. Pero
opuestamente al intelectualismo. Como dice su nombre, el apriorismo,
nuestro conocimiento se presenta en elementos a priori, independientes
de la experiencia.
Los racionalistas casi siempre surgen de
la matemática; los defensores del empirismo, según lo prueba su historia,
frecuentemente vienen de las ciencias naturales. Esto se entiende sin
esfuerzo. La experiencia es el factor determinante en las ciencias
naturales. La posibilidad del conocimiento y sus posiciones.
- El dogmatismo. (lat. dogmatismus). Para él,
resulta comprensible el que el sujeto, la conciencia cognoscente,
aprehenda su objeto, esta actitud se fundamenta en una confianza total
en la razón humana, confianza que aún no es debilitada por la duda. El
dogmatismo supone absolutamente la posibilidad y realidad del contacto
entre el sujeto y el objeto. Para
Kant el dogmatismo es la actitud de
quien estudia la metafísica sin haber determinado con anterioridad
cuál es la capacidad de la razón humana para tal estudio.
- El escepticismo. El dogmatismo
frecuentemente se transforma en su opuesto, en el escepticismo.
Mientras que el dogmatismo considera que la posibilidad de un contacto
entre el sujeto y el objeto es comprensible en sí misma, el
escepticismo niega tal posibilidad. El sujeto no puede aprehender al
objeto, afirma el escepticismo. Mientras que el dogmatismo en cierta
forma ignora al sujeto, el escepticismo desconoce al objeto.
- El subjetivismo y el relativismo. El
escepticismo sostiene que no hay verdad alguna. El subjetivismo y el
relativismo no son tan radicales. Con ellos se afirma que si existe
una verdad; sin embargo, tal verdad tiene una validez limitada. El
subjetivismo, como su nombre lo indica, limita la validez de la verdad
al sujeto que conoce y juzga. El relativismo afirma que no existe
alguna verdad, alguna verdad absolutamente universal. El subjetivismo
y el relativismo son análogos, en su contenido, al escepticismo. En
efecto, ambos niegan la verdad; no en forma directa como el
escepticismo, pero sí en forma indirecta al dudar de su validez
universal.
- El pragmatismo. El escepticismo presenta una
actitud esencialmente negativa. Formula la negación de la posibilidad
del conocimiento. El escepticismo adquiere un cariz positivo en el
pragmatismo moderno. El pragmatismo, al igual que el escepticismo,
desecha el concepto de la verdad considerado como concordancia. El
pragmatismo cambia el concepto de la verdad en cuanto que es originado
por una peculiar concepción de lo que es el ser humano. Dentro de tal
concepción el hombre no es primordialmente un ser especulativo y
pensante, sino un ser práctico, un ser volitivo.
- El criticismo. Existe una tercera postura
que resolvería la antítesis en una síntesis. Esta postura intermedia
entre el dogmatismo y el escepticismo recibe el nombre de criticismo.
Al igual que el dogmatismo, el criticismo admite una confianza
fundamental en la razón humana. El criticismo está convencido de que
es posible el conocimiento de que existe la verdad. Pero mientras que
tal confianza conduce al dogmatismo, a la aceptación candorosa, para
decirlo en alguna forma, de todas las aseveraciones de la razón humana
y al no fijar límites al poder del conocimiento humano, el criticismo
pone, junto a la confianza general en el conocimiento humano, una
desconfianza hacia cada conocimiento particular, acercándose al
escepticismo por esto. El criticismo examina todas y cada una de las
aseveraciones de la razón humana y nada acepta con indiferencia.
Cuando se habla de ‘evidencia’,
‘confirmación’, ‘experiencia’, etc. como criterios de conocimiento, se
exige que estos sean
intersubjetivos, aunque no necesariamente
sean repetibles. La creencia puede ser subjetiva (fe), y, en cuanto tal,
puede estar convenientemente apoyada en una ‘evidencia’ o ‘experiencia’
personal, subjetiva o psicológica.
El niño, en función de las relaciones que podríamos llamar ‘radiales’ (con
su entorno), cree todo lo verosímil: Reyes Magos, Duendes, Monstruos, etc.
Pero viene, luego, en virtud de las relaciones ‘circulares’ (intersubjetivas),
el acoplamiento con otros conocimientos y la confrontación de su
‘evidencia’ o ‘experiencia’ con las de los otros sujetos. Y la
intersubjetividad echa por tierra la
subjetividad individual. Cada cual es muy libre de seguir individualmente
con sus creencias, pero no con su conocimiento. En este sentido, sostiene
el agnóstico -coherentemente- que de la existencia de Dios no hay
conocimiento (no hay pruebas), aunque pueda, sin duda, haber creencia (B.
Russell, Por qué no soy cristiano y otros ensayos, págs.
184-5).
[7]
Agnosticismo y la filosofía (un poco de filosofía)
Dentro de la definición agnóstica hay
dos formas de agnosticismo, agnosticismo ontológico y el agnosticismo
epistemológico.
- Agnosticismo Ontológico. El agnosticismo
ante seres (que se supondrán como posibles) podría llamarse
«agnosticismo ontológico», y consistirá en practicar la abstención del
juicio ante la cuestión de la existencia de esos seres. Así, si estos
seres se conciben como «sujetos extraterrestres» (que, en cualquier
caso, son entes finitos y corpóreos cuya posibilidad parece hoy
reconocida) podrá abstener el juicio: «No sé si existen o si no
existen». En la medida en que estos entes se consideren próximos a los
démones del helenismo y, por tanto, vinculados con determinaciones
religiosas, la abstención de juicio podría aquí estimarse como un caso
de agnosticismo. Así, la «ecuación de Drake», que indica un modo de
calcular la probabilidad de tomar contacto con extraterrestres de la
galaxia, podría considerarse próxima al agnosticismo.
- Agnosticismo Epistemológico. El agnosticismo
ante saberes, podría ser llamado «agnosticismo epistemológico», y es
la suspensión del juicio ante ciertos «saberes» o «valores» propuestos
como verdades reveladas,
dogmas, por una secta o Iglesia, por
tanto, como saberes praeterracionales, que no pueden ser «derivados de
la razón», pero que tampoco podrían ser impugnados por ella. Los
saberes revelados y ofrecidos por una secta o Iglesia considerados
como necesarios para la «salvación» son precisamente los saberes del
gnosticismo, en atención a la secta
de los «gnósticos» del siglo II (Valentín, Carpócrates, Basílides...)
que se consideraron a sí mismos como depositarios de un saber revelado
y soteriológico (salvador).
[6]
Cuando la función agnosticismo, ya sea
en su forma negativa, ya sea en su forma positiva, se aplica al
gnosticismo teológico-filosófico los
valores que tomará serán también muy característicos. El agnosticismo
filosófico-teológico, en su forma negativa, equivale a la inhibición ante
alternativas tales como el teísmo y el ateísmo, o el espiritualismo y el
materialismo, una inhibición fundamentada, por ejemplo, en la
imposibilidad de dar un tratamiento científico o racional a tales
alternativas (como si el tratamiento científico-categorial fuese el único
procedimiento racional) y de su irrelevancia para la práctica de la vida
política, moral e incluso cient ífica.
El agnosticismo filosófico-teológico, en su forma positiva, implica el
reconocimiento del significado de las alternativas teológicas, sin
perjuicio de declarar la imposibilidad de decisión, sea con los métodos
científicos, sea con los métodos filosóficos.
[5]
- El agnosticismo filosófico-teológico, en su
forma positiva, se corresponde muy bien con
el agnosticismo crítico que suele ser atribuido
retrospectivamente a
Kant quien, avant la lettre, lo
habría propuesto en su Dialéctica Transcendental: no es posible dar la
espalda a las cuestiones que se suscitan en torno a las Ideas de Alma,
Mundo y Dios, porque aunque estas Ideas son declaradas ilusiones, son
también reconocidas como ilusiones transcendentales, es decir,
inevitables; lo que prácticamente equivaldrá a un «reconocimiento de
beligerancia» respecto del
gnosticismo filosófico, sobre todo,
en relación a los postulados de la razón práctica de la vida moral.
- El agnosticismo filosófico-teológico en su forma
negativa, se correspondería, hasta casi superponerse con él, con
las posiciones del positivismo de H. Spencer (su doctrina de lo
Incognoscible) o del propio
T.H. Huxley. [...] El agnosticismo
crítico es compatible con un antignosticismo esotérico, así también el
agnosticismo positivista llegará a hacerse compatible con un
agnosticismo esotérico, y no sólo de signo negativo, sino también de
signo positivo. Sin perjuicio del antignosticismo ejercido subjetiva u
ocasionalmente por
Huxley, lo cierto es que el
agnosticismo positivista llegará a adoptar formas positivas «dudando»
simplemente (pero no negando) de los contenidos de los
dogmas revelados, por tanto,
«respetándolos».
[5]
En las dos variantes vemos la
imposibilidad de la capacidad del entendimiento para conocer a Dios, su
existencia o su naturaleza. Cuando se admite un conocimiento de Dios por
la fe, entonces entraría otra variante dentro del agnosticismo llamado
fideísmo. El Papa Pío X, en la Encíclica
Pascendi dominici gregis y en el decreto Lamentabili intentó conectar el
‘agnosticismo’ con ciertas fórmulas o manifestaciones
fideístas. Según Pío X:
«la razón humana, encerrada
absolutamente en los fenómenos, es decir, en los objetos que aparecen y
tales como aparecen, no posee la facultad ni el derecho de franquear esos
límites, por lo cual es incapaz de elevarse hasta Dios ni conocer su
existencia por medio de las criaturas. De donde concluyen que Dios no
puede ser objeto directo de la ciencia y que no es un personaje
histórico». (Encíclica Pascendi dominici gregis. papa Pío X)[9]
Postura de la teología católica hacia
el agnosticismo
Sobre la existencia de Dios, dice la
Iglesia que Dios es necesario, textualmente en ‘El camino hacia el
agnosticismo’, dice el autor:
«Dios es necesario no sólo en sí mismo
sino para la realidad: sin Dios nada existiría; en otro sentido es Dios
también un ser necesario: el principio de contradicción rige el
pensamiento, luego no sería posible pensar si Dios no existiera pues en
ese caso este principio no tendría valor».
[8]
O sea, que según la Iglesia, no hay otra
salida, otra condena que el admitir que Dios es necesario, y que sin Dios,
nosotros no existiríamos. Es una postura ideológica clásica de donde no
hay más salida que la fe. En el mismo artículo afirma que probará lo que
dice, interesante, después de ver que se apoya en la filosofía de
Tomás de Aquino. Lo único real del
conocimiento humano sobre Dios, es su búsqueda continua durante los
siglos. Si fuese esa la causa de su existencia, Dios sólo existiría en las
mentes de las personas crédulas, donde es aplicable la afirmación de
arriba, pues todo es por fe, y la fe es creer a ciegas lo que la Iglesia
dice y sobre la supuesta existencia de Dios.
Entonces vemos antes de nada la idea de la existencia de Dios de la
Iglesia, para poder comprender la adversidad hacia la postura agnóstica.
Para hacernos una idea sobre el punto de credulidad y distorsión de la
realidad y del conocimiento, comenta lo siguiente:
«No es posible encontrar sentido a la
realidad salvo admitiendo la existencia de Dios...»
[8] (27)
Ahora en cuanto a la ‘postura tomista’ (Tomás
de Aquino), sobre Dios y su existencia la Iglesia tiene los
siguientes conceptos:
- Dios es necesario para la razón y para la voluntad.
- El creacionismo aparece con el cristianismo y Dios
es la causa de la existencia.
- Dios además de eterno, es omnipresente.
- Existen seres contingentes. O sea que existen seres
que aunque de hecho existen, podrían noexistir puesto que antes no
existían y dentro de algún tiempo dejarán de existir.
- Los seres (contingentes) han sido causados por
otro.
- Es imposible que todos los seres del universo sean
contingentes. Pues si todos son contingentes, entonces hubo un momento
que no existió ninguno y si hubo ninguno entonces no pudo haber
ninguno.
- Tiene que existir un ser que sea la causa de la
existencia de los seres contingentes.
- Sólo el hombre es inteligente y los instintos de
los animales les vienen dados.
- En el universo existe orden, racionalidad, logos.
El orden implica inteligencia y solo un ser inteligente puede poner
orden.
- Tiene que existir un ser inteligente, supremo y
creador. Pues es el que pone orden.
Con eso 'demuestra' según la postura
tomista que Dios es necesario y existe, ahora y ¿demostrar realmente la
existencia de Dios? Imposible. La realidad y el conocimiento tal como lo
he explicado anteriormente debe de ser el resultado de los sentidos, el
razonamiento está condenado al subjetivismo en gran medida. Pero Dios es
indemostrable por la física, química, etc. O sea por la ciencia. Y cuando
la postura agnóstica hace honor a su idea y afirma que es imposible llegar
al conocimiento de un ser supremo, es donde todos esos puntos tomistas
quedan derogados.
Tomás de Aquino no era una persona
capacitada para demostrar la existencia de Dios, su conocimiento no podía
pasar la barrera de lo inaccesible, sus cinco vías solo eran un
razonamiento subjetivo que la Iglesia tomó como verdadero.
Dejando aparte la razón o no de esa
tesis, las conclusiones y características que la Iglesia Católica da al
agnosticismo sorprenden para cualquier librepensador. Sobre el
agnosticismo actual dice la Iglesia que el agnosticismo kantiano es un
agnosticismo teórico y que tanto el de
Comte como el kantiano no son el
agnosticismo actual. Además añaden que ahora no se piensa como agnóstico
sino que se vive como tal, dícese, un agnosticismo práctico, es decir se
practica el agnosticismo. Pero ¿cómo se va a practicar algo que
imposibilita debatir o negar la existencia de un ser supremo? Otra cosa,
será la crítica a la religión. O la negación a la Iglesia. Pero el
agnosticismo bien entendido sólo se aplica hacia lo metafísico.
Pero como he comentado, voy a definir los puntos críticos que la
Iglesia Católica hace del agnosticismo
[8]:
- La consideración de la libertad como el
valor más importante de la vida; la libertad entendida como
espontaneidad y autonomía absoluta.
- Solo es válido el conocimiento intuitivo
y lo demás no son más que pensamientos, teorías e hipótesis que han de
ser confirmadas (verificadas o falsadas).
- La vida humana no tiene sentido
transcendente, si allá hubiera algo, para nosotros sería
‘intranscendente’.
- En el agnóstico no existe el problema de
dónde venimos y adónde vamos.
- La metafísica y la filosofía en general,
no existen. Porque si la filosofía consiste en la búsqueda de un
fundamento, ha de ser sustituida por las únicas ciencias que buscan la
realidad.
- El
historicismo es una convicción
radical de la mentalidad agnóstica, y ello porque el hombre no es sino
que se hace: se hace a sí mismo mediante su propio obrar.
- El hombre agnóstico es por definición
antidogmático.
- La tolerancia no se ejerce para
distinguir el bien del mal menor; la tolerancia implica que todo vale
porque lo que no vale es imponer los propios criterios.
- El único criterio válido para llegar a la
‘verdad’, a propuestas comunes u objetivas, será el dialógico. La
verdad no es patrimonio de nadie. Todo debe ser consensuado y no
impuesto. En política solo es válida la democracia.
- La convivencia social y las relaciones
interpersonales se basan más en el sentimentalismo que en verdaderos
lazos racionales o voluntarios. Los sentimientos nos hacen vivir, sin
necesidad de grandes proyectos. El amor se confunde con la atracción
física, la solidaridad con la compasión, la adoración con la
admiración y el bien con la belleza.
- La ausencia de valores absolutos da
lugar al
nihilismo y a la amoralidad. Hay una
ética privada y una pública diferenciadas.
- El agnóstico es agresivo frente al
creyente. Quién afirma creer en Dios es considerado como fanático, un
dogmático o un integrista, un irracional, un intolerante.
Como podemos apreciar, no tiene mayor
comentario, esos 12 puntos evidencian el recelo y el miedo de la Iglesia
Católica hacia el agnosticismo, pues todos los males de una sociedad, los
echa al agnosticismo. Pero en ese libro, el autor termina con algo más
importante que refutar esos puntos (eso lo dejo para ustedes), el autor
comenta:
[...]«hay que tener en cuenta que hoy el
agnosticismo es una postura más radical que el ateísmo, más drástica, más
antiteísta» [...]
[8] «El agnosticismo es la renuncia a la
búsqueda de sentido y, por ello, es a la vez, un irracionalismo, un
nihilismo, un materialismo, una teoría
apolítica y amoral» [...]
[8] «El agnosticismo ha sustituido al
ateísmo, lo ha desbancado y se ha levantado como la marca de la dignidad
del hombre. Sólo ahora el hombre será lo que quiera ser, es decir, será,
por fin, hombre y sólo hombre».
[8]
Ahora con este ejemplo de lo que enseña
la doctrina católica sobre el agnosticismo, podemos hacernos una idea de
la distorsión de ideas hacia sus postulantes. Todos los puntos son
refutables, pero este no es un artículo para refutarlos, sino como una
prueba de la idea del agnosticismo en la Iglesia Católica.
El papa Pío IX, en su condena de las
tesis ‘modernistas’ de Frohschamer, sanciona:
«Per hanc [fidem] ea nobis in Christo
revelari mysteria, quae non solam philosophiam verum etiam angelicam
naturalem intelligentiam trascendunt» (Epístola Gravissimas inter, 11
diciembre de 1862, en Enchiridion)
Más aún, la Iglesia Católica ‘no tolera’
que ningún no-iniciado ose alcanzar tales verdades por otras vías que no
sean las de su credo (= fe).
Protestantismo y catolicismo siguen
‘disfrutando’ del árbol de lo sobrenatural (creencia), en tanto al
conocimiento (la ciencia, en términos de
Huxley) no tiene nada que ver con lo
sobrenatural, o mejor, que todo lo que es (hay) es ‘natural’ o
‘naturaleza’, y solo ahí tiene cabida y se desarrolla el conocimiento. El
conocimiento posee ciertas características incompatibles con las de la
creencia, como son:
universalidad,
intersubjetividad y sistematicidad de los
conocimientos.
[13]
Resumen
El agnosticismo constituye una teoría
del conocimiento, por tanto entra, expresa o tácitamente, en confrontación
con otras filosofías, con otras teorías del conocimiento. Las ideas
principales, tánto en su génesis como en su configuración actual son:
razón, experiencia, conocimiento y creencia. Tales ideas vienen
emparejadas: razón/experiencia y conocimiento/creencia.
La experiencia. El material de la experiencia tiene como punto de partida
la multiplicidad de impresiones sensibles o afecciones producidas por los
objetos que excitan nuestros sentidos.
«El conocimiento humano tiene dos
orígenes que tal vez ambos procedan de una común raíz desconocida para
nosotros; estos son: la sensibilidad y el entendimiento; por la primera
los objetos nos son dados, y por el segundo pensados».
[14]
Respecto a conocimiento/creencia y la
relación entre ambos, «era inevitable como dice
Huxley, que surgiese el conflicto entre
agnosticismo y teología»
[13] (Agnosticism and Christianity.Huxley).
La doctrina gnóstica del clericalismo sostiene que hay proposiciones que
los hombres deben creer, sin evidencia lógicamente satisfactoria.
La religión católica comprende tres elementos esenciales: la fe, el
dogma y la autoridad. Y el protestantismo
ha suprimido la autoridad, pero ha dejado subsistir el
dogma. La esencia de la religión hay que
situarla en la fe. Ello exige descartar a priori todo lo que es ciencia,
teoría y conocimiento..., como ajeno a la religión. Por tanto, religión y
ciencia (fe y conocimiento) no tienen puntos de encuentro.
El agnosticismo por lo tanto, «considera que la fe (así entendida) es una
abominación»
[11], por cuanto que el agnosticismo «no
es un credo de ningún tipo, ni siquiera un credo ‘negativo’, excepto en
tanto que expresa su absoluta fe en la validez de un principio que es
tanto ético como intelectual. Este principio puede ser formulado de varias
maneras, pero todas ellas se encierran en ésta: que es errado para un
hombre decir que está seguro (en la certeza) de la verdad objetiva de una
proposición dada, a menos que pueda rendir evidencia que justifique
lógicamente dicha certeza»
La aceptación del principio agnóstico
conlleva la subordinación de la creencia al conocimiento y a la ciencia:
«todo hombre de ciencia está obligado a exigir fundamento racional para la
creencia; y sin el cual el asenso es meramente un pretexto inmoral
[11] (Ref. a El Agnosticismo
[13], pag. 55-56)
Con ello doy fín a éste artículo que
espero aclare un poco más la postura agnóstica, ahora solo le cabe pensar:
¿soy agnóstico? Dubarri.
Sábado, 10 Febrero, 2001
Glosario:
Agnoateo. Calificativo despectivo y
peyorativo aplicado por los católicos integristas participantes del foro
de news, es.charla.religion. Para confundir a los creyentes sobre las
diferencia entre un ateo y un agnóstico.
Comte, Auguste (1798-1857), filósofo francés, considerado el fundador del
positivismo y de la sociología.
Dogma. (Lat. dogma, y este del gr. d??µa) 1. m. Proposición que se asienta
por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. 2. Doctrina
de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la
Iglesia. 3. Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia,
doctrina o religión.
Fideísmo. Doctrina filosófica según la cual el conocimiento de las
primeras verdades se fundamenta en la fe.
Finito. Es todo lo que concierte a lo humano, incluyendo su humanidad. La
finitud no contradice la inmaterialidad en cuanto a la inmaterialidad
humana.
Gnosticismo. Escuela cristiana herética que pretendía conocer por la raz
ón las cosas que solo se pueden conocer por la fe.
Historicismo. Tendencia intelectual a reducir la realidad humana a su
historicidad o condición humana.
Huxley, Thomas Henry, (1825-1895), biólogo británico, famoso por su apoyo
entusiasta a la teoría de la evolución de Charles Darwin.
Hume, David (1711-1776), filósofo, historiador y economista escocés. Su
pensamiento ejerció una notable influencia en el desarrollo del
escepticismo y del empirismo.
Nihilismo. (Lat. nihil, nada) Doctrina que niega la existencia de una
realidad sustancial correspondiente a las intuiciones sensibles.
Kant, Immanuel (1724-1804), filósofo alemán, considerado por muchos como
el pensador más influyente de la era moderna.
Praeterracionales.
Russell, Bertrand, tercer conde de Russell (1872-1970), filósofo,
matemático y escritor británico, galardonado con el Premio Nobel de
Literatura en 1950. Su énfasis en el análisis lógico repercutió de forma
notable en el curso de la filosofía del siglo XX.
Tomás de Aquino, (1225-1274), filósofo y teólogo italiano, en ocasiones
llamado Doctor Angélico y El Príncipe de los Escolásticos, cuyas obras le
han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y
uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo.
Tôrâ, La. La Tôrâ es la ley que representa la esturctura del pueblo de
Israel. Lo Absoluto, = lo Incondicionado. Dios.
Universalidad. El conocimiento es universal en el sentido de que las
verdades, los conocimientos, son tales en cualquier tiempo y lugar y para
cualquier individuo.
Intersubjetividad. La intersubjetividad echa por tierra la subjetividad
individual. Sistematicidad de los conocimientos. Es una característica
reconocida en todos los sistemas filosóficos que marca la diferencia
esencial entre conocimiento y creencia.
Referencias:
Teoría del conocimiento de J. Hessen. Ed. Espasa-Calpe. Monografias.com -
Epistemología.
El Agnosticismo. Julián Velarde. Editorial Trotta. 1996.
Notas Bibliográficas:
[1] Proyecto filosofía en español © 2000
www.filosofia.org
Agnosticismo de Padre Jordi Rivero.
[2] Agnosticism and Christianity and Other Essays. Prometheus Books, Nueva
York, 1992 (Collected Essays, V, ed.)
[3] Encyclopaedia of Religion and Ethics, 1908, editada por James Hastings
MA DD
[4] Página mensual de la Parroquia Nuestra Sra. de Fátima. Ciudad de la
Inmaculada Concepción - Año 04 - Nº 202 - Concepción - Tucumán - República
Argentina
http://www.radioconcepcion.com.ar/referencias/fatima/catecismo/catecismo.htm
[5] Agnosticismo filosófico-teológico (formas positiva y negativa)
www.filosofia.org/filomat/
[6] Agnosticismo y Escepticismo.
www.filosofia.org/filomat
[7] AGNOSTICISMO. Julián Velarde Lombraña
(Universidad de Oviedo )
[8] El camino hacia el agnosticismo. Rafael Corazón González. Ed. EUNSA
(Ediciones Universidad de Navarra) 1997.
[9] ¿Qué es ser agnóstico? E. Tierno Galván. Ed. Tecnos, 1992.
[10] Introducción a la Biblia I, A. Robert y A. Feuillet. Ed. Herder.
1970.
[11] Agnosticism and Christianity, 1889
[12] Collected Essays. V, Macmillan, Londres, 1893, p.240.
[13] El Agnosticismo. Julián Velarde. Ed. Trotta. 1996
[14] Crítica de la razón pura. I. Kant
Bibliografía recomendada sobre el agnosticismo:
Si Dios no existe. L. KOLAKOWSKI (Madrid, Tecnos, 1985)
Agnosticismo, J. SPLETT, (Barcelona, Ed .Herder, 1972ss)
¿Qué es ser agnóstico? E. TIERNO GALVÁN (Madrid, Tecnos, 1975)
Por qué no soy cristiano y otros ensayos. B. Russell Ed. EDHASA (ISBN
84-350-2701-5)
El Agnosticismo. Julián Velarde. Editorial Trotta. 1996 |