Secta:
¿Disidencia Ideológica o Conducta Antisocial?
En otras palabras, la
sociedad, que está cada vez más secularizada, identifica más
la idea de secta con organizaciones como La Verdad
Suprema o Koresh y compañía, que con Wycliffe y
sus Lolardos o con Leonardo Boff. Visto de esta manera, el
énfasis está sobre todo en la conducta antisocial
aunque se considere que en muchos casos tenga una motivante
religiosa. En este contexto, sociólogos, psicólogos clínicos
y médicos especialistas han aportado al campo del
conocimiento científico definiciones académicas de lo que
constituye o no una secta, acompañados de criterios
rigurosos para su clasificación.
A continuación exponemos
esquemáticamente las principales definiciones del término
secta con un breve análisis de cada uno.
Definiciones y
Metodología de Análisis
I.- Definición
Lingüística
De acuerdo a una definición
estrictamente lingüística la palabra Secta (del latín secta) quiere
decir "Doctrina enseñada por un maestro y seguida por sus
adeptos. Particularmente la doctrina y el conjunto de sus adeptos".
(María Moliner 1988: 1121)
Esta es una definición que por
general y literalista prácticamente se utiliza muy poco ya que es
demasiado amplia, pues cataloga como secta a cualquier ideología
política, social, religiosa, filosófica, etc., junto con sus
seguidores. Esto incluiría por ejemplo a cualquier religión, partido
político, o partidarios de la filosofía de Kant, Marx o el
psicoanálisis de Freud.
II.- Definición
Histórico- Lingüística-Cultural
Secta: "Doctrina religiosa (y sus
adeptos), que se aparta de la tradicional u oficial". (María
Moliner 1988: 1121).
Esta es una definición lingüística de
uso cultural que se desarrolló a través de la historia. Se hizo
especialmente popular con el dominio cultural del Catolicismo Romano
en Occidente, y en el Oriente con la Iglesia Ortodoxa.
Conforme el tiempo pasó y dicha
cultura se extendió, la palabra adquirió una carga peyorativa
fuerte: los heréticos, los perversos doctrinales, los enemigos de
la ortodoxia confesional establecida, eran la secta. De hecho la
etimología griega Hairesis, de la cual deriva el vocablo secta,
tiene relación con el concepto de herejía.
Criterios Arbitrarios
Esta definición está evidentemente
muy limitada, pues se enfoca exclusivamente en el aspecto religioso
y constituye un criterio relativamente arbitrario para hacer
clasificaciones, pues según la definición de uso cultural, secta es:
"Una doctrina religiosa (y sus adeptos) que se apartan de lo
tradicional u oficial" (Moliner 1988: 1121). Así, todo lo que no
sea religión mayoritaria se considerará secta dependiendo de
la cultura y su tradición religiosa. O de la religión oficial
reconocida por el Estado, dependiendo del país y aun de la época.
Algunos ejemplos de esto son los siguientes: Hay países Islámicos en
que las minorías religiosas son en ocasiones catalogadas como
sectas. En Rusia los Católicos Romanos son llamados así por
algunos sectores de la Iglesia Ortodoxa. En Inglaterra, (Iglesia
oficial, la Anglicana) los Puritanos y los Cuáqueros fueron llamadas
sectas en siglos pasados. En países Budistas e Hinduistas las
religiones distintas se llegan a considerar sectas.
En esta definición, se transfiere
completa la carga peyorativa que dicho término ha acumulado a través
de la historia a las minorías religiosas que se etiquetan así.
Recordemos sin embargo que el valor simbólico negativo de la palabra
secta, actualmente, abarca no sólo la idea de error doctrinal
sino sobre todo desde hace dos décadas, se asocia a grupos de
conducta peligrosa y antisocial.
El uso de la Palabra Secta como
Arma
En este contexto, el uso de la
palabra secta se usa como arma para descalificar
a los de ideología religiosa distinta sin que su conducta sea
necesariamente nociva. Asimismo es una etiqueta, un
estigma, que fomenta la intolerancia religiosa, y evita a
las religiones tradicionales mayoritarias o de estado, el trabajo de
refutar con argumentación, las posturas ideológicas de otros grupos
que tienen el mismo derecho de ejercer la libertad de creencias y
propagar sus propuestas.
Esta definición de uso cultural es la
más utilizada en México a nivel popular y en la mayoría de medios de
comunicación. Su uso es fomentado especialmente por sectores
intolerantes de la jerarquía Católica y se propaga pasivamente por
la sociedad en general.
Aquí cabe señalar que el nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, que representa la posición
oficial del Vaticano, actualmente no califica como sectas a las
grandes religiones históricas como el Budismo, el Judaísmo o el
Islam. Las llama religiones no cristianas. Tampoco llama sectas a
las iglesias protestantes o Anglicanas. Los antes llamados herejes y
sectarios, pasaron posteriormente a ser "los hermanos separados" y
hoy el Vaticano, en aras del esfuerzo ecuménico, los denomina
simplemente iglesias y cristianos (Catecismo de la Iglesia
Católica, aprobado por Juan Pablo II el 25 de junio de 1992, pp.
195-202).
III.- Definición Teológica
"Una secta es un grupo de personas
polarizadas alrededor de la interpretación particular que una
persona hace de la Biblia, que incurre en grandes desviaciones con
respecto a las doctrinas primordiales de la fe cristiana..." :
Dr. Walter Martín, Teólogo. Doctorado en Religiones Comparadas.
California Coast University. (Mc Dowell 1988:11).
El Mormonismo: Un Ejemplo de
Proselitismo poco Ético
Veamos por ejemplo el caso del
Mormonismo, una religión que al presente ha corregido conductas
sociales peligrosas que practicó a nivel cupular en sus inicios
(poligamia, inducción al adulterio, fraude y terrorismo, por
ejemplo). A pesar de dichos cambios, el Mormonismo aun se adhiere a
formas poco éticas de proselitismo al ostentarse como una religión
cristiana. Una de las creencias básicas del mormonismo es el
politeísmo mientras que en cualquiera de sus variantes el
cristianismo es esencialmente monoteísta. El mormonismo es realmente
una religión sincretista que incorpora elementos clásicos del
espiritismo, ocultismo y politeísmo envueltos con una nomenclatura
cristianizada (Decker op. cit.).
El mormonismo, como cualquier otra
religión, tiene la libertad de difundir sus creencias, pero al mismo
tiempo la gente tiene derecho a saber, antes de decidir ingresar a
dicha religión, cuales son sus creencias reales, incluyendo la
historia de la organización (esta última suele ser ocultada o
maquillada cuidadosamente especialmente en lo referente a las
relaciones de adulterio de su fundador Joseph Smith con más de 80
mujeres) (Decker Op. Cit.). El mormonismo tiene la libertad de
difundir sus creencias, sin embargo otros sectores sociales tienen
derecho a la libertad de expresión para criticar el ocultamiento
deliberado de información y el hecho de que esta religión trate de
comprar aceptación social utilizando una fachada cristiana cuando en
realidad promueve el politeísmo.
Este es sólo un ejemplo de la
aplicación académica de la definición teológica de lo que constituye
una secta, y parte de la ética que justifica su uso como instrumento
de crítica dentro del ámbito religioso.
IV.- Definición
Sociológica
Pepe Rodríguez, periodista y asesor
sobre sectas destructivas para Gobiernos Europeos, en su libro
"El Poder de las Sectas" define así el concepto: " Una Secta
destructiva (SD) será todo aquel grupo que en su dinámica de
captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuación
coercitiva que propicien:
-
La destrucción (deestructuración)
de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente.
-
El que, por su
dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los
lazos afectivos y de comunicación afectiva del sectario con su
entorno social habitual y consigo mismo.
-
Y por último el
que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir, o
conculcar, derechos jurídicos inalienables en un estado de
derecho (Rodríguez 1989:45).
Esta definición toma como punto de
referencia para su clasificación la conducta social. Hace énfasis
muy particularmente en aquellos comportamientos grupales que dañan a
la sociedad, que violan los derechos humanos y que destruyen al
individuo. Una secta es según la definición sociológica de Pepe
Rodríguez, cualquier organización que propicie esto,
independientemente de su ideología.
Esta definición tiene la ventaja de
que no se circunscribe al ámbito religioso, pues abarca incluso a
subgrupos políticos, psicoterapeúticos, pseudocientíficos,
culturales, etc.
La distinción "Destructivas" ,
añadida al término de "Sectas" , puede ayudar a diferenciar a
aquellos grupos que encuadran en las definiciones teológicas
o de uso cultural pero que no muestran una conducta
antisocial o peligrosa, de aquellas organizaciones que si lo hacen.
V.- Definiciones de
los Psicólogos Sociales
Michael Langone, Ph. D. Doctor en
Psicología Clínica y editor una de la más prestigiadas revistas
científicas que estudian el fenómeno de las sectas, define así el
concepto que estamos analizando:
"Secta es un grupo o movimiento,
que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que
emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y
controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder
del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño
a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en
general" .
Después el Dr. Langone añade que:
"Dado que la capacidad para
explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede
llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las
organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen
mecanismos de auto-regulación que restringen el desarrollo de
grupúsculos sectarios" . (Langone 1988:1).
Ventajas de esta Definición
Esta definición toma como punto
principal de referencia la conducta psicosocial; (no las
bases teológicas, la tradición, o la aceptación oficial del estado,
etc.). Es un concepto similar al sociológico y tiene las siguientes
ventajas.
-
Es amplia:
Estudia cualquier tipo de organización social; no sólo las
religiosas, analizando especialmente los mecanismos psicológicos
de manipulación grupal.
-
Clasifica en base
a hechos observables y comprobables.
-
Ofrece la
oportunidad de que un determinado grupo corrija su conducta y se
adapte socialmente, retirándose de tal clasificación, si hace
los cambios necesarios.
-
Elimina la
posibilidad de que un grupo se escude en la ortodoxia de su
credo, en la cantidad de sus miembros o en su trayectoria
histórica, para cometer ilícitos.
Perspectivas Científicas
El concepto del Dr. Langone considera
en particular el daño, potencial o actual, que se causa a los
individuos al involucrarse en una organización determinada. (En
otras palabras, trae implícito el concepto de Secta destructiva).
La existencia o no de la explotación,
de la falta de ética y transparencia al proselitar, los mecanismos
internos de autoregulación y la presencia de técnicas
psicofisiológicas de manipulación son las variables que se examinen
a fondo antes de catalogar como secta a una organización.
Aunada a su marco metodológico de
análisis esta es una de las definiciones seculares más respetadas en
el ámbito académico internacional, sin embargo tiene algunos puntos
débiles, por ejemplo:
-
Puede resultar
díficil definir que es una devoción excesiva.
-
Se necesita
conocer y aplicar rigurosamente sus criterios de análisis para
no etiquetar injustamente a una organización como secta.
-
Los conceptos son
muy técnicos y especializados, y por lo tanto poco accesibles
para la mayoría de las personas, inclusive profesionistas.
Steve Hassan, ex-miembro de
la secta Moon
El Profesor Steve Hassan, Maestro en
Psicología egresado de la Universidad de Cambridge, fue miembro de
la secta de los moonies por mucho tiempo. Actualmente tiene
20 años de experiencia como asesor internacional y consejero sobre
el tema de las Sectas destructivas.
Hassan define como secta a cualquier
grupo (religioso o no) que utilice técnicas de control psicológico
para suprimir la personalidad e inhibir el juicio crítico y la
libertad de decisión. Establece cuatro criterios para detectar la
manipulación mental.
-
Control de la
conducta.
-
Control de la
información (la que la gente tiene derecho a saber antes de
ingresar a un grupo).
-
Control de las
ideas.
-
Control de las
emociones (Hassan 1997:2).
Aportaciones de la Psicología
Clínica
Por su parte la Dra. Margaret Singer,
Psicóloga Clínica y Profesora emérita de la Universidad de
California en Berkley, nos ofrece una definición bastante similar a
la del Dr. Langone. La misma se basa también en el comportamiento,
no en las creencias de un grupo. En su obra, analiza 6 puntos
bastantes técnicos para definir la técnicas de persuación
psicofisiológica que utilizan las sectas. (Ofshe and Singer, 1986).
Una aportación nueva y valiosa de la
Dra. Singer es que Secta la constituye básicamente, la estructura
jerárquica y de poder de la organización, no los adeptos en sí.
VI.- Definiciones de
la Ciencia Médica
El Dr. Robert Lifton, Psiquiatra y
Sociólogo, definió en su obra clásica "La Reforma del Pensamiento
y la Psicología del Totalitarismo" ocho criterios para detectar
cuando se está implementando el llamado "lavado de cerebro". Basó su
estudio en las técnicas utilizadas sobre los presos políticos
durante el régimen dictatorial de Mao en China, para convertirlos
bajo coerción a la ideología comunista (Lifton 1989).
Actualmente muchos médicos,
psicólogos clínicos y sociólogos toman estos criterios como
referencia para evaluar si un grupo religioso o de otra índole,
induce al famoso "lavado de cerebro" para manipular la conducta de
sus adeptos. La utilización de estas técnicas de coerción constituye
para muchos médicos hoy en día el criterio para llamar secta
a una determinada agrupación.
Los Ocho Criterios de
Lifton
A continuación se enumeran, resumen y
ejemplifican los criterios del Dr. Lifton:
-
Control de la Atmósfera Social y de la Comunicación Humana.
Esto implica coartar la comunicación entre los seres humanos
que se intenta controlar, e incluye obstaculizar la comunión del
individuo consigo mismo [por ejemplo al evitar que tenga tiempo
libre para la reflexión personal].
-
Manipulación Mística.- Construir premeditadamente
atmósferas "espirituales" que parecen espontáneas pero
que en realidad están planeadas y estudiadas para producir un
efecto. La gente interpreta este efecto como una
"experiencia espiritual", al ignorar que fueron situaciones
fabricadas.
-
Redefinir el Lenguaje. Controlar las palabras es útil
para controlar el pensamiento de las personas. Se adoctrina con
conceptos simplistas y (por ejemplo cliches que
tienden a desalentar más que alentar el razonamiento "nadie
puede utilizar su razón para alcanzar la iluminación". "Sólo los
elegidos pueden entender lo que sucede al interior de nuestra
agrupación.)
-
La Doctrina sobre la Persona. No importa lo que una
persona esté experimentando en la realidad, es la creencia en el
dogma lo que es importante. La creencia del grupo rebasa la
conciencia individual y la integridad, en cuanto a comprobar
resultados. Un ejemplo es cuando algún grupo proclama que Dios
ha realizado milagros de sanidad pero se niega a hacer
verificaciones científicas al respecto. Puede ser inclusive que
una persona esté gravemente enferma y se asegure que no importa
lo que se vea, ya está sana. Es más importante sostener el dogma
que el bienestar de las personas y lo que indica la realidad.
-
La Ciencia Sagrada. Doctrina con el absoluto, científico
y moral. El dogma es incuestionable.
-
El Culto a la Confesión. Manipulación de la confesión
pública para romper los límites personales. Restricciones o
prohibiciones a la privacía personal. Por ejemplo, la confesión
de faltas o problemas tiene usos y limitaciones bien definidas
tanto en el ámbito terapeútico como en el eclesiástico. En este
caso se abusa del uso, para denigrar y controlar a las personas
a través de la información vertida. Se intenta borrar la
individualidad para ser controlado en masa.
-
Demandas de Pureza Inalcanzables. Estándar inalcanzable
de perfección para crear culpabilidad y vergüenza en los
adeptos. La gente es castigada y enseñada a autocastigarse por
no llegar al ideal que de inicio es imposible de alcanzar.
-
La Dispensación de la Existencia. El grupo decide quien
tiene derecho a existir y quien no. No existe ninguna
alternativa legítima sino sólo el pertenecer a esa organización
en particular. En regímenes gubernamentales totalitarios esto es
lo que justifica la ejecución de disidentes políticos.
Los anteriores mecanismos de
influencia tienen efectos bien estudiados, tanto Psicológicos como
Fisiológicos, para crear estados de inhibición del razonamiento y
alta sugestibilidad para controlar la conducta de un grupo social.
Otra Definición de la
Ciencia Médica: Los Parámetros del Dr. Hockman
El Dr. John Hockman, Profesor de
Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de
California en los Angeles, publicó en 1990 los resultados de sus
investigaciones y ofrece la siguiente definición. Retomando el
concepto de Lifton, añade: "Las sectas son grupos que utilizan
métodos de "Reforma del Pensamiento" para reclutar y controlar a sus
miembros y utilizan como herramienta una triada" (Hockman
1990:180).
Los tres puntos que definen una secta
para Hockman son:
- El Milagro.
-
Pensamiento mágico alrededor del
dirigente y/ o actividades del liderazgo.
- El Misterio.
-
La secrecía que oculta la
práctica y creencias reales del grupo. Por ejemplo Shoko Asahara,
gurú de la Verdad Suprema en Japón ofrecía cursos de yoga para
reclutar miembros, y jamás les decía que su verdadero fin era
formar guerrilleros "religiosos" para llevar a cabo actos
terroristas. Para lograr esto sujetaba a la gente a una serie de
técnicas psicofisiológicas de control sin que estos tuvieran
conocimiento.
- La Autoridad.
-
Un régimen autoritario y
absolutista para utilizar a las personas para cubrir las
necesidades del grupo.
Esta Triada se Potencializa
Mutuamente y es Indispensable para Clasificar a un Grupo como Secta
Cuando esta triada se encuentra
presente en un grupo, religioso o de otra índole, sus componentes
ejercen un efecto sinérgico; esto es, cada elemento refuerza al otro
en forma recíproca para crear un ambiente extremadamente peligroso
que puede desembocar en daños a los procesos de funcionamiento en la
mente de las personas, con sus consecuentes efectos en la salud en
general. El Dr. Hockman considera que para clasificar a una
organización como secta desde la perspectiva médica, es
indispensable que reúnan los tres puntos anteriormente resumidos.
Una de las aportaciones más
significativas de este estudio es la importancia que juega la
secrecía, para poder manipular la psique colectiva. En la
secrecía del misterio, hay un ocultamiento deliberado de
información que la gente tiene derecho a conocer para decidir en
forma libre a que agrupación está ingresando. Cuando hay secrecía,
se deteriora la percepción de los seguidores adoctrinados acerca de
la realidad y verdadera naturaleza del grupo y los hace vulnerables.
En este caso, la gente no presta su
consentimiento con pleno conocimiento. Es víctima de una
especie de fraude en donde se convierte en sujeto de técnicas
psicofisiológicas para inhibir su razonamiento crítico y volverla
pasiva y suceptible de ser explotada y dañada.
Finalmente no podemos soslayar la
aportación médica de Hockman en el sentido de que las Sectas
Destructivas presentan un problema de salud pública por
el impacto social que tienen. La definición de Hockman sobre lo que
constituye una secta, trasciende aun el ámbito médico, para
enriquecer la ética jurídica. Analícese la frase:
consentimiento con pleno conocimiento y se llegará a la
conclusión de que el espíritu mismo de este concepto es el que, al
ser violado, da lugar a la tipificación del delito de fraude en
nuestra sociedad.
Perspectivas a Futuro
Conforme se acerca el fin de Siglo y
de Milenio las Sectas destructivas irán en aumento,
especialmente las de corte religioso. Según el Dr. Hockman esto será
consecuencia no sólo de misticismos apocalípticos sino especialmente
por el deterioro de la sociedad en general. (Hockman 1990:179-187).
Esto implica que el tema de las
sectas tomará cada vez más relevancia. Así lo evidencía en
nuestro país el hecho de que estos temas ocupen cada vez más
espacios en los medios de comunicación. En vista de esto, es
necesario contar con metodologías confiables de análisis para hacer
clasificaciones, acerca de qué constituye o no una secta.
Los criterios deben ser los más
rigurosos posibles y se debe tener en cuenta que un grupo puede ser
clasificado como secta desde diferentes perspectivas. Por ejemplo:
Los Testigos de Jehová son considerados una secta desde el
punto de vista teológico por inculcar dogmas no cristianos. Al mismo
tiempo son considerados una secta sociológicamente, por
impedir con técnicas coercitivas la transfusión de sangre a sus
adeptos, incluidos menores de edad, lo cual genera muertes
innecesarias cada año y viola los derechos universales de los
menores de edad.
El México de hoy es una sociedad que
comienza a pedir cuentas y exige que todas las instituciones sean
transparentes en sus fines y métodos de trabajo. Las organizaciones
religiosas no están exentas de rendir cuentas claras al igual que
cualquier otra institución.
Conclusiones
Dejando de lado por las causas que en
su momento se expusieron, la definición lingüística por
literalista y la de uso cultural por arbitraria, y acotando a
su propio ámbito las definiciones teológicas académicas
tenemos que las clasificaciones médicas, sociológicas y de los
psicólogos clínicos nos ofrecen parámetros bien definidos para hacer
clasificaciones y analizar este tema con bases científicas sólidas.
Estas definiciones y las metodologías de análisis que las acompañan,
también se complementan, y a su vez posibilitan el implementar
estrategias educativas para prevenir a la sociedad acerca de
la creciente patología social de las sectas destructivas; a
más de ayudar a establecer tratamientos adecuados para las personas
afectadas. También aportan conocimientos al ámbito legislativo a fin
de perfeccionar leyes para que se proteja a la sociedad de
organizaciones criminales, religiosas y de otra índole, (pseudo
terapeúticas sería un ejemplo). La resolución del Parlamento Europeo
en 1984 para proteger a los ciudadanos de dichos países de las
Sectas destructivas es un buen ejemplo (Cultic Studies Journal,
1986:275-277).
Por su parte las definiciones
teológicas posibilitan la educación, restringida al ámbito
familiar y eclesiástico, para prevenir que las personas
sean objeto de tácticas proselitistas poco éticas o fraudulentas y
para proteger con todo derecho, los valores de su preferencia.
Anexo: Reflexiones Finales
Una definición bien aplicada de lo
que constituye una secta destructiva es instrumento útil para
prevenir a la sociedad al referirse a grupos con conducta peligrosa
o delictiva, que se amparan en las creencias religiosas para violar
las leyes y dañar a otros seres humanos. Este uso del lenguaje es
congruente con la aplicación social de calificativos como "mafia",
"crimen organizado", "la delincuencia", "funcionarios corruptos",
etc., a determinados sectores para distinguirlos del resto de la
sociedad con el fin de alertar a los demás acerca de sus conductas.
Así contextualizado y aplicado a
organizaciones que bajo engaños y usando pretextos de cualesquiera
creencias religiosas, son comprobablemente nocivas, el uso de la
terminología Secta destructiva, es legítimo, necesario y
útil.
Académicos como Massimo Introvigne en
Italia, el Dr. Shupe en Estados Unidos o Patricia Fortuny y Roberto
Blancarte en México, han promocionado la idea de un término libre de
juicios de valor sobre las creencias (Nuevos Movimientos
Religiosos) para denominar a grupos minoritarios y/o de reciente
creación. Dicha postura pasa por alto que la sociedad siempre
requerirá en sus dinámicas, adjetivos que contengan juicios de valor
acerca de la conducta de individuos y organizaciones
independientemente de su orientación ideológica. Bastantes adjetivos
de el lenguaje español tendrían que dejarse fuera de circulación si
esto no fuera así, pues muchas palabras existen con el solo objetivo
de calificar el carácter y conducta de individuos u organizaciones.
No es el eliminar palabras del
lenguaje, ni conceptos socialmente útiles la solución al abuso que
se ha hecho del uso del término secta, pues pronto se
crearían otros que sustituirían a los primeros. Tal es el caso
de lo que sucederá con la inviable propuesta de sustituir secta
por Nuevos Movimientos Religiosos. Sencillamente, en un
futuro la carga peyorativa y simbólica del concepto de secta
se transferirá entera al de Nuevos Movimientos Religiosos y
lo sustituiría como adjetivo calificativo. Un problema adyacente es
el que al estandarizar el nombre de Nuevos Movimientos
Religiosos a todas las minorías, o grupos de reciente creación,
pronto aquellos, que aunque con creencias peculiares, no constituyen
un peligro social, estarán en el mismo saco con los de conducta
delictiva. Así, tendrán que cargar moralmente con las cuentas
pendientes y pésimos antecedentes de los Jim Jones, los Shoko
Asahara y grupos satanistas asesinos como los de Charles Manson. Al
fin y al cabo todos se considerarían Nuevos Movimientos
Religiosos. Esto, obviamente, es poco equitativo para las
minorías o nuevas opciones que desean construir una reputación en
base a su propia conducta y se seguirá prestando para provocar
confusión y generar intolerancia contra ellos. Al mismo tiempo los
beneficiados serán precisamente los conocidos grupos de comprobada
conducta antisocial y explotativa que evitarán el nombre de
sectas, comenzando así a limpiar su imagen sin necesidad de
corregir su conducta. Al mismo tiempo quedarán parapetados entre
muchos otros grupos, usando la clásica Falacia de Transferencia,
para absorver la credibilidad social que otras pudieran obtener, al
mismo tiempo que intentaran diluir la pésima reputación que se han
ganado a pulso.
Los sociólogos y líderes de opinión
que desean eliminar el concepto de secta y sustituirlo por
Nuevo Movimiento Religioso, deberían añadir a sus buenas
intenciones de evitar la discriminación religiosa, una dosis de
reflexión antes de promocionar propuestas como éstas, pues es
precisamente lo que intentan evitar, lo que terminarán logrando. A
más de fomentar la impunidad.
¿Estándar Filosófico o Científico?
El único argumento que podrían
esgrimir para llevar a cabo esta propuesta sería decir que los
términos lingüísticos para describir a determinados grupos sociales
nunca deben hacer juicios de valor en cuanto a la
legalidad o resultados de la conducta. En tal caso se
estaría fomentando en realidad la anarquía a través del relativismo
moral y proveyendo de un parapeto ideal a grupos criminales a
expensas de la seguridad de la sociedad, que tiene derecho a estar
informada acerca del carácter y antecedentes de cualquier grupo
religioso que sea nocivo y que presente sus propuestas sin
transparencia, violando el derecho de información.
Finalmente, los que afirman que
siempre es incorrecto, erróneo o nocivo el utilizar el término
secta, ya están haciendo un juicio de valor, basado en un
código de ética con conceptos definidos de bien y mal. ¿En dónde
queda allí el relativismo moral? Es bastante relativo.
La incongruencia se evidenciaría aún
más si los apologistas de las Sectas Destructivas
argumentaran que en todo caso no saben si sería correcto o no,
llamar a los grupos sectas o Nuevos Movimientos
Religiosos. Pero el que no tiene un parametro ético definido
¿Cómo puede señalar que es impropio usar un vocablo?
Como vemos, detrás de algunos, que no
todos, los proponentes de estandarizar el nombre Nuevos
Movimientos Religiosos para referirse a grupos religiosos no
mayoritarios de reciente creación, independientemente de su conducta
social, parecen estar disfrazadas motivantes más bien filosóficas
que científicas. Dejando de lado las intencionalidades, sólo una
ideología basada en el relativo relativismo moral, acompañada
de una buena dosis de romanticismo visceral puede hacer que se
obscurezca a tal grado el raciocinio como para proponer una medida
inequitativa y absurda que intenta combatir la intolerancia mientras
genera impunidad y más intolerancia, a más de no preveer la
inviabilidad a futuro de una propuesta formulada tan a la ligera.
Una Alternativa Viable
Retomando el punto acerca de la
preocupación por promover un término neutral sin carga negativa, con
el fin de disminuir la intolerancia que se genera al catalogar
determinadas agrupaciones como sectas, el calificativo
secta destructiva puede servir para distinguir a las
organizaciones religiosas delictivas, indistintamente de su
doctrina, de las que son vistas como heterodoxas en cuanto a
creencias, pero que no constituyen un peligro para la sociedad.
Nuevos Movimientos Religiosos para catalogar a los últimos y
Sectas Destructivas para distinguir a los primeros puede ser una
alternativa viable en el campo sociológico y médico, mientras que en
el ámbito académico teológico se deben hacer puntualmente las
distinciones. La heterodoxia confesional no es equivalente a
conducta antisocial o delictiva. Al usar una definición teológica es
correcto aclarar siempre el enfoque religioso de dicha definición,
sus propósitos y limitaciones.
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