|
El hombre que sabía demasiado
Su último trabajo, "She Hate Me"
es, en realidad, dos filmes en uno: un thriller político y una comedia
sexual. Aquí, Spike Lee se enerva ante la posibilidad de un triunfo de
George Bush, evalúa ciertas fantasías eróticas masculinas y asegura que su
vida poco tiene que ver con lo que se dice de ella -
De
Simon Hattenstone -1004
Hablamos de conspiraciones. A Spike Lee le encanta hablar de conspiraciones.
Considera que la mayor parte de su vida es una conspiración de algún tipo.
Su nueva película, She Hate Me, versa sobre un denunciante, alguien
que revela la corrupción en una empresa y es despedido por ello. Los
denunciantes, dice, son invariablemente tipos que caen. Son héroes durante
quince minutos, si acaso, y luego se convierten en chivos expiatorios. La
película presenta una fantasía sobre Frank Wills, el guardia de seguridad y
denunciante de Watergate, que murió en la pobreza a los 52 años de edad.
"Fíjense en todos los otros tipos involucrados, todos esos delincuentes,
todos los hombres del presidente. Siguieron adelante y tuvieron carreras
exitosas, pero nadie quiso darle trabajo a Frank Wills. Haldeman, Gordon
Liddy, todos esos tipos ganaron mucho dinero escribiendo libros, conduciendo
programas de televisión; todos tuvieron una vida respetable, y a Frank Wills
lo enterraron en algún lugar y lo olvidaron."
Nunca se dio un sobrenombre tan adecuado a alguien (el nombre de Lee es
Shelton, mientras que Spike significa púa). Se pasa la lengua por los labios
a medida que habla. ¿Lee siempre fue un partidario de la teoría
conspirativa? "Mucha gente está perpleja. ¿Qué le pasa a Bush con Blair y
qué le pasa a Blair con Bush. Bueno..." Silencio.
She Hate Me no sólo es una sátira sobre la codicia de empresas como
Tyco, Enron y Adelphia, sino también una sátira sobre el bushismo. En los
créditos de apertura se ven billetes de tres dólares con el rostro de Bush y
un falso aviso político contra la acción afirmativa. "Creo que la próxima
elección va a ser la más importante de la historia de los Estados Unidos de
América, porque Dios nos salve a todos...". Hace una pausa. "Dios salve al
mundo si Bush es reelecto. Que el cielo nos ayude."
Decir que la nueva película es sobre la corrupción empresaria y el bushismo
es apenas empezar a contar la historia. She Hate Me es, en realidad,
dos películas: un thriller político y una comedia sexual. El protagonista,
Jack Armstrong, un desocupado que no tiene un peso, acepta la propuesta
financiera de su ex novia, que ahora es lesbiana, de embarazarlas a ella y a
su novia. Termina engendrando 19 hijos con lesbianas. She Hate Me es
desordenada, irregular, ridícula y entretenida. Es una extraña mezcla de lo
liberal (aceptación de las madres lesbianas) y lo reaccionario (en última
instancia, ninguna de las lesbianas puede resistirse al encanto fálico de
Jack Armstrong). Es a la vez sexualmente explícita e infantil, como
pornografía suave presentada por Walt Disney.
No es extraño que Lee sea ahora el blanco de grupos lésbicos como
consecuencia de She Hate Me. Después de todo, es una película en la
que un tipo termina por tener sexo con 19 lesbianas femeninas muy atractivas
y finalmente se dedica a la vida doméstica con un par de ellas. Le pregunto
si la película no corresponde a la máxima fantasía masculina. Me mira y abre
los ojos con inocencia. "No es una fantasía masculina. Dormir con dos
lesbianas puede ser una fantasía masculina, pero casarse con dos lesbianas
de ningún modo es una fantasía masculina. Ahí es donde termina la fantasía",
dice riéndose, complacido por estar metiéndose cada vez en más problemas.
"Cuando empezamos sabíamos que sería imposible hacer una película que les
gustara a todas las lesbianas, pero la población lésbica no es monolítica.
Habrá gente a la que le guste la película y luego estarán las intransigentes
que sientan que ninguna lesbiana que se precie de serlo puede admitir que en
la ecuación entre un pene."
Tal vez no se trate del pene, le digo, sino de aquello a lo que el pene está
adosado. "Bueno, vas a tener que hacer tu propia encuesta para complementar
el artículo." Las críticas que se hacen a la película están perfectamente
fundadas, dado que se trata de una representación extravagante de las
lesbianas dirigida a los hombres. Pero en cierto sentido tampoco lo hace del
todo. She Hate Me es una comedia, no un tratado político. Como en el
pasado, sin embargo, se espera que Lee represente "la experiencia negra" o
"la experiencia lésbica". Cuando habla de homosexualidad, lo hace con un
conocimiento mucho más profundo que lo que se ve en la película.
Le pregunto si podría haber hecho esta película hace diez años. "No, porque
no creo que estuviera tan evolucionado respecto de la homosexualidad", dice.
¿En qué sentido? "Bueno, uno evoluciona, crece. Si me hubieran preguntado
hace quince años si pensaba que los hombres deberían poder casarse entre sí,
o si las mujeres deberían poder casarse entre sí, habría contestado que no
lo sabía. Ahora digo que me parece bien."
¿Pero no sigue habiendo muchos problemas de homofobia en la comunidad
afro-estadounidense? "Bueno, no sólo se trata de los hombres negros, sino
que yo diría que los hombres negros probablemente sean más homofóbicos que
otros grupos. Me refiero a que los homosexuales están muy estigmatizados en
la comunidad afro-estadounidense. Mucho, pero mucho, mucho."
¿Y eso está cambiando? "No. En los Estados Unidos hay un nuevo fenómeno. Se
trata de hombres que tienen sexo sin protección con otros hombres y luego
tienen sexo sin protección con sus esposas y novias. Ellas no saben que
ellos tienen sexo sin protección con otros hombres. Por eso las mujeres
afro-estadounidenses son el principal grupo de riesgo en lo que respecta a
VIH. Esos hombres no piensan que son gays. Creo que el estigma de ser
homosexual es tan grande en la comunidad afro-estadounidense, que esos
hombres se autoconvencieron de que son heterosexuales. Y también son
homofóbicos. Ante la más mínima actitud afeminada, son los primeros en
calificar a alguien de puto, y juran sobre la Biblia mirando a Jesús a los
ojos que ellos no son gays. Por cierto, eso es un problema muy grave."
Lee fue acusado de una serie de cosas en el transcurso de su carrera, muchas
de ellas contradictorias o simplemente necias: de ser racista y separatista
negro (por hacer películas sobre negros), de no ser de clase trabajadora, de
proceder de un entorno privilegiado, de ser izquierdista, de ser un
capitalista con una empresa de publicidad y ropa. Por momentos, parece haber
una serie de reglas para los cineastas y otra para Spike Lee. Asiente.
"Bueno, a veces parecen usar conmigo un criterio más alto que no aplican a
los demás realizadores." ¿Sigue pasando? "No en el mismo grado, pero es algo
que sigue presente."
Tal vez la política de Lee provocó tanta confusión al público británico
porque no encajaba en una clara división entre izquierda y derecha. De todas
formas, dice, él nunca defendió el separatismo económico. "Esa es la
cuestión: yo nunca vi conflicto alguno entre desarrollar una actividad
política y ganar dinero. En los Estados Unidos vivimos bajo el sistema
capitalista, y yo creo que es posible ganarse la vida honestamente sin ser
responsable de la muerte de personas. '¿Cómo te atrevés a hacer un
comercial? ¿Cómo te atrevés a hacer una película como Do the right thing
(Haz lo correcto) y a hacer después un comercial?' En fin." Se queda
sin palabras. Se inclina sobre el micrófono y prácticamente escupe la
palabra "bollocks" sobre el grabador. Ahora se ríe. "Sólo uso la palabra 'bollocks'
cuando estoy en Inglaterra."
Le pregunto a Lee si con los años fue cambiando en términos políticos. "Creo
que me hice más astuto, que tomé más conciencia. Trato de no seguir haciendo
cosas reaccionarias y complacientes e intento estudiar un poco más y pensar
más antes de abrir la boca." ¿Podrá dar un ejemplo de su complacencia?
"Antes de tener hijos, por ejemplo, decía que nunca llevaría a mis hijos a
ver una película de Disney, y es una de las cosas más ignorantes que dije en
la vida, porque si uno tiene hijos, sin duda los lleva; no hay más remedio."
Eso nos devuelve a sus temas favoritos desde siempre: las películas y las
conspiraciones. Habla sobre los realizadores que más le gustan: Kurosawa,
Fellini, Coppola, Scorsese, Stone, el primer Truffaut y Godard. "Ah, Jean
Sebert, sí, ¿no estaba increíble en A Bout de Souffle? Qué tragedia
que se matara." Me mira y mueve la cabeza, atenazado por la desconfianza.
"Jean Seberg andaba con los Panteras Negras. Creo que el FBI tuvo algo que
ver con su muerte, porque ella era simpatizante de los Panteras Negras."
The Guardian y Clarín
Traducción de Joaquín Ibarburu |
S Lee nació en Atlanta en 1957.
Hijo de un compositor de jazz y de una
docente de
literatura y
arte, Shelton Jackson Lee tuvo una formación cultural intensa. A diferencia
de sus cuatro hermanos, eligió estudiar en Morehouse (una escuela pública
donde se había formado Martin Luther King). Allí habría adquirido buena
parte de su conciencia social. Se inició en la realización con "She's gotta
have it" (1985) pero recién logró un reconocimiento masivo con "Haz lo
correcto", en 1989. Sin dudas, fue "Malcom X" (1992) la película que marcó
su filmografía. Desde entonces, hace casi una película por año. "Clockers",
"Fiebre de amor y locura" y "La hora 25", son algunos de sus títulos |