Traducción Silvia Simonetti Clarín 180304
La política como una ficción
El autor de "Panorama desde el puente" sigue estrenando obras a sus 88 años.
Y habla de los dirigentes y sus rolesA
los 88, Arthur Miller está más activo y
productivo que muchos dramaturgos que tienen la mitad de sus años, con dos
obras nuevas en el circuito de Nueva York. Su versión revisada de
Resurrection Blues se está ofreciendo en el teatro Old Globe de San
Diego (hasta el 25 de ese mes) y su última obra, Finishing the Picture
se estrenará a nivel internacional en el próximo otoño boreal, en el
teatro Goodman de Chicago. Por otro lado, este próximo verano boreal se
ofrecerá un revival de After the Fall, en el teatro Roundabout de
Broadway.
"Paso de una obra a la otra" admitió Miller durante una entrevista reciente.
Explicó que su costumbre es comenzar una obra, dejarla a un lado y empezar
otra. En el escritorio de su casa de Connecticut —y en su mente también— se
encuentran los comienzos, o las ideas al menos, para futuras obras.
Miller visitó recientemente Prince Edward Island, en Canadá, para ver como
su hija (Rebecca Miller) dirigía una película en la que actúa su marido,
Daniel Day-Lewis. Mientras almorzaba en Manhattan un bols grande de
mejillones Prince Edward Island, Miller recordó una película anterior,
The Misfits, escrita por él. Esa película sirvió de inspiración para la
obra Finishing the Picture.
En la época de The Misfits, Miller estaba casado con Marilyn Monroe,
que tuvo un papel importante en ese filme (con Clark Gable y Montgomery
Clift). La película se rodó en Nevada y fue dirigida por John Huston.
Durante el rodaje de esta película, la profesora de teatro de Monroe, Paula
Strasberg, estuvo al lado de la actriz y, en un momento dado, Lee Strasberg
también estuvo allí. Muchos años después, Miller escribió una obra, After
the Fall, en la que el personaje femenino central estaba basado en
Monroe.
La obra Finishing the Picture versa sobre una película de abultado
presupuesto que se ve amenazada por la poca confiabilidad de una estrella de
Hollywood de nombre Kitty. En una de las escenas centrales, el marido de la
profesora de teatro, un famoso gurú del teatro, trata de convencer a la
actriz para que termine la película. Miller subraya que todos ellos son
personajes de ficción pero que se ven opacados por sus modelos de la vida
real.
Kitty se mantiene fuera del escenario mientras que los otros, entre los que
están incluidos el director y el guionista, hablan de ella y en ocasiones le
hablan también. A pesar de que Miller lo niega, el autor logra mostrar a los
Strasberg como individuos fuertes que controlan por completo el talento y
emociones de la actriz. La queja de Miller hacia Strasberg es haber vuelto a
Monroe más dependiente de él, en lugar de a la inversa. Sobre Monroe, (Miller)
opinó: "Ella era básicamente una comediante y una persona dicharachera.
Quería ser una actriz seria y lo era en cierta forma, pero su talento
natural era para la comedia".
El personaje de Strasberg se muestra manipulador en un curioso giro, pero
cautivante también. "Suena totalmente loco" admitió Miller, "pero de una
forma o la otra uno puede adoptar a un personaje, tomarlo a pecho y sentir
simpatía por él, hasta de manera perversa y contra todos los preconceptos
personales. ¿O no se ocupó Platón ya de este problema, del hecho de que el
arte es amoral? La capacidad del artista para abrazar todo aquello en lo que
está interesado contradice a veces hasta su propia opinión personal". Miller
dijo sentir una admiración a regañadientes por el personaje y, por ende, por
el propio Strasberg. "No olviden que en esta obra él logra llevar a la
actriz hasta un punto en el que ella se muestra casi dispuesta a trabajar.
El logra convencerla".
Miller apenas si conoció a Strasberg pero durante su breve encuentro éste
dejó una vívida impresión en el dramaturgo, tal como ocurrió con el modelo
en la vida real de Solomon, el vendedor de muebles viejos de su obra The
Price. Ambos son, según Miller, "personajes memorables, por empezar".
"El teatro", dijo "es un arte auditivo y si uno puede escuchar hablar a un
personaje después de que lo dejó, ese es el comienzo de todo".
Miller comenzó la obra hace unos 10 años pero después de escribir sus
primeras 20 páginas se sintió bloqueado. Años después retomó la obra, algo
que debería agradecer, en parte, al ex presidente Ronald Reagan. Fascinado
desde hacía tiempo por la interacción entre la política y el teatro, Miller
pronunció un discurso sobre el tema en Washington varios años atrás y lo
convirtió en un pequeño libro. Analizó a los políticos como actores y a los
actores que están en política (incluyendo a amateurs como el presidente Bush)
y llegó a la conclusión de que el actor es un fenómeno social pero cultural
también. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Finishing the Picture
no versaba únicamente sobre una actriz obstinada sino también sobre "la
metáfora del poder como representación".
"Este país es gobernado hoy por actores" continuó. "Detrás de la obra tiene
lugar una suerte de danza de la muerte. Los políticos siempre simularon ser
lo que no son. Y en esto no dejo de pensar en los romanos porque ellos eran
conscientes de la representación basada en ritos. Todas las culturas tienen
esto pero me sorprendió que lo estemos haciendo a un nivel tan crudo y
ridículo"
Su otra obra nueva, Resurrection Blues, fue concluida antes de que
pronunciara su discurso sobre la política y el arte de la actuación, pero
comparte preocupaciones similares. Se trata de una comedia en tono de sátira
sobre la aparición de un posible mesías en un país latinoamericano. El líder
de un régimen represor desea llevar al escenario una crucifixión televisada
que se convertirá también en el último reality show. Esto lleva al Sr.
Miller a hacer un áspero comentario sobre "la vulgaridad y páramo espiritual
de la industria de la comunicación".
Con el estreno de la película de Mel Gibson La pasión de Cristo,
Resurrection Blues (que fue presentada anteriormente en varios otros
teatros regionales) adquiere un nuevo carácter atemporal. Miller comentó que
Jack O'Brien, el director artístico de Old Globe, hizo comentarios al
respecto hace poco. "Dije haber terminado el primer borrador hace cerca de
tres años", recordó Miller. "Jack dijo: No me importa cuándo la escribiste,
a nosotros nos interesa el dinero" agregó Miller.
En relación con su papel de dramaturgo, Miller concluyó diciendo: "Todavía
amo la forma. Una aventura humana grande, muy grande. Imagínense a un ser
humano que se para arriba de una plataforma, hipnotiza a la audiencia y por
momentos le dice algo que la ilumina. No se necesitan máquinas. Es un arte
primitivo. De ahí su belleza". |