LEON GIECO Y UN
FESTEJO PARA CANTAR CON LA GENTE
“Yo me dedico a vivir, pero ante todo soy
un trovador”
Desde hoy y hasta el domingo, León celebra
treinta años de la aparición de su álbum debut con tres shows
en el Luna Park, donde grabará el primer disco en vivo de su
carrera y le dará protagonismo a la gente a través del canto
colectivo. En esta charla íntima, León cuenta por qué lo siente
como cierre de una etapa, y cómo es lo que vendrá
León Gieco está en Abraxas, su
productora desde hace más de 20 años, y se lo nota preocupado.
No es sólo por la inminencia de los tres recitales en el Luna
Park –hoy, mañana y pasado– con los que celebra los treinta años
desde la aparición de su primer disco. Su estado de ánimo tiene
que ver con la enfermedad que aqueja a su guitarrista Eduardo
Rogatti, quien, a pesar de su internación, obtuvo un permiso médico
para poder estar presente en el Luna. Claro que, una vez que nos
metemos en la charla, los nubarrones se van disipando, y León
lentamente vuelve a ser el de siempre, un ser cálido y en
movimiento constante, con muchos más proyectos de los que –en
apariencia– podría abarcar una sola persona. Especialmente en
este momento, en el que Gieco toma los 30 años y la grabación
del disco en vivo como una especie de divisoria de aguas que le
permita pasar a otra cosa. En el medio de tantas emociones, la
Legislatura porteña decidió ayer declararlo Ciudadano Ilustre,
entre otras razones “por ser difusor de nuestras expresiones
culturales en todo el mundo e incansable defensor de los derechos
humanos”. Un retrato bien ajustado a la realidad..
Spinetta, tango y rock
–A partir de unas recientes declaraciones tuyas, algunas
personas interpretaron que había una rivalidad con Luis Alberto
Spinetta.
–Alguna gente lo tomó como una agresión a Spinetta, pero no
fue así, para nada. El hecho de que a mí me venga a ver más
gente no establece una valoración, ¿o acaso la Mona Jiménez es
mejor que yo porque lo va a ver más gente? Para mí J.J. Cale es
uno de los mejores artistas del mundo, y lo van a ver 150 personas
a un pub. Lo importante es que por tipos como Litto Nebbia o Luis
Alberto Spinetta tengo el mayor de los respetos. Yo vendía
empanadas en Cañada, y el día que vi a Almendra por televisión
decidí que iba a ser lo que soy ahora. Me dije “yo quiero ser
como estos tipos” y vine a Buenos Aires para eso, a tener el
pelo largo, usar chaleco. Para mí son gente muy importante, y en
ningún momento puedo tirar mala onda a alguien como Spinetta.
–En algún momento hablaste acerca del proyecto de hacer un álbum
de covers del rock nacional.
–Sigue siendo un proyecto, hacer temas desconocidos del rock
nacional, como por ejemplo “Las flores del Paraguay” de los
Hermanos Clavel, un tema de la Barra de Chocolate, “Soy un
pedazo de atmósfera” de Federico Peralta Ramos, algunos temas bárbaros
que tiene Alberto Abuelo (integrante de los originales Abuelos de
la Nada), o Bocón Frascino (integrante del primer Pescado
Rabioso). También Pipo Lernoud tiene un par de canciones inéditas
de la primera época. Temas bárbaros que podrían haber sido y no
fueron. Y tengo otro proyecto, que es mandar a pedir a todos los
compositores desconocidos –de folklore, de rock, de lo que
sea– que manden dos temas, y de los miles que lleguen
seleccionar 20 y grabar un álbum. Es algo que me gustaría hacer,
no tanto por el disco en sí sino por lo que va a producir en el
país, el incentivo que les va a dar a los autores nuevos.
–Demostraste que podés ser un buen cantante de blues, como en
la versión que hiciste de “Avellaneda Blues” con Claudio
Gabis. Sin embargo, no insististe por ese lado.
–Yo canto cualquier cosa, no le hago asco a nada. El blues no es
mi fuerte, lo que más me toca es la música folk, que viene de la
música irlandesa. Me encanta la música celta, me produce algo
como si yo en alguna otra época hubiera vivido en Irlanda.
–También tenés una relación con el tango, aunque muy pocas
veces lo hayas cantado. En tus canciones aparecen mencionados
Pugliese, Troilo y Grela, Magaldi, Rivero, Gardel.
–Son los que más me atraen. Gardel es increíble, realmente
cada día canta mejor. Una vez grabé “Cambalache”, me parece
que a esta altura tendría que ser el Himno Nacional argentino.
Nunca investigué demasiado, pero me animaría perfectamente a
cantar tango.
–¿Y de dónde vienen todas esas menciones?
–De que uno tiene que agradecer que exista el tango. Porque las
músicas rurales, como la zamba y la chacarera, son muy sencillas.
En cambio, el tango es una complicación absoluta, tanto en letra
como en música. Y la Argentina se merece tener una música así,
que tenga una sofisticación como la que tienen la salsa, la bossa
nova o el bolero. Y encima, leyendo letras como las de Homero
Manzi, te preguntás qué estamos haciendo nosotros escribiendo
letras, porque es como que ya lo dijeron todo.
Bandidos Rurales
–Bandidos Rurales, además de tener grandes canciones, es un
disco con un gran sonido y un trabajo de producción muy
meticuloso. Tocaron algunos grandes músicos internacionales, un
hecho no demasiado conocido.
–El sueño que tengo ahora es grabar el próximo disco con (el
baterista) Jim Keltner. Y uno de los grandes lujos que me di en mi
vida fue grabar con el baterista Russ Kunkel en Bandidos Rurales.
Cuando vino al estudio, le dije “vos sos como un primo hermano
que no conozco, porque desde que yo tengo discos de rock, estás
sonando en mi casa”. Tocó con todos los tipos que a mí me
gustan: James Taylor, Crosby, Stills, Nash & Young, Bob Dylan,
Joni Mitchell. O sea que para mí fue muy importante.
–El guitarrista que toca en el disco es brillante.
–Sí, Michael Thompson; tocaba en el grupo Animal Logic junto al
baterista de Police, Stewart Copeland. Se trajo como diez
guitarras, un montón de pedales, y tocó todo lo que quiso, una
maravilla. La verdad es que grabar con esos músicos es
extraordinario. Me acuerdo cuando le pasamos los temas al bajista,
Jimmy Johnson, y a Russ Kunkel. Teníamos un cifrado para darles,
con los acordes y los cortes del tema. Pasábamos el tema, los
tipos se ponían ese cifrado adelante, y tocaban. De vez en cuando
le daban una mirada al papel, para saber qué era lo que venía,
hacían una sola toma y listo, quedaba.
–También participa el gran arreglador David Campbell, el padre
de Beck.
–Sí, ya lo habíamos llamado para Orozco, arregló “Alas de
tango” y “Donde caen los sueños”. Cuando lo volvimos a
llamar, se vino al estudio a escuchar los temas, y me dice, “me
dijo Jimmy Johnson que otra vez vinieron con buenas canciones”,
y me contó que “Donde caen los sueños” la tenía incluida en
un compilado personal que escuchaba permanentemente. Entonces me
pidió si esta vez, además de arreglar, podía tocar en algún
tema, porque él es intérprete de viola. Cuando escuchó “La
Memoria”, me preguntó de qué hablaba el tema. Cuando le conté,
me dijo que le encantaba el piano que estaba en el demo, grabado
en el living de mi casa y con una tecla que andaba mal. Nosotros
habíamos pensado ir a grabar un Steinway al estudio Sony de Los
Angeles y realmente no lo podíamos creer, pero decidimos hacerle
caso. Así que finalmente dejamos el piano del demo, luego de
limpiar los ruidos, se escuchaban hasta los micros que pasaban por
afuera.
–Otro que participa en el disco es Carlos Núñez, que está
tocando en Buenos Aires este fin de semana.
–Sé que está en Buenos Aires, y es una lástima que toca
viernes y sábado en el mismo horario que nosotros, y se va el
domingo, porque si no podría haber estado en el Luna. Pero con
que haya puesto esas flautas en el disco ya me alcanza. Yo ya le
conté que “De igual a igual” es el éxito del disco, y que su
flauta suena en todas las radios de acá.
–Además, envió su participación a través de Internet.
–Sí, porque ya estábamos mezclando el disco y las cintas
demoraban mucho, entonces mandó sus flautas vía Internet, y
nosotros las bajamos. Cuando recibimos todo, yo le mandé un mail
diciéndole que por ahí mientras sus músicas surcaban el
espacio, estarían alegrando algunos espíritus que ya no estaban
más aquí en la tierra.
Lo que vendrá
–¿Podés adelantarnos algo de tu próximo álbum?
–Yo estuve componiendo, solo y con Gurito (su tecladista y co-compositor
Luis Gurevich), y tenemos unos seis o siete temas armados. Hicimos
un tema para una película que se llama Pyme, y tiene un subtítulo
que es Sitiados, porque habla de las empresas que se funden, y
termina con la posibilidad de hacer cooperativas, que es lo que
está pasando ahora. Dicho sea de paso, otro proyecto que tengo es
hacer una gira por las empresas recuperadas, que son más de 120.
También hicimos un tema muy bueno para la película de Tristán
Bauer, Iluminados por el fuego, con Gastón Pauls, para la cual
también estamos preparando un disco con la banda de sonido. Otra
canción es sobre una letra del poeta mexicano Jaime Sabine, que
se llama “Horal”, tiene muy pocas palabras pero dice muchas
cosas.
–¿Temáticamente ya hay algunas ideas?
–Todavía no sé, porque lo que me pasa es que no voy
componiendo de a poco sino que me involucro totalmente en hacer el
disco, y hasta que no lo termino no paro. Y eso es un sufrimiento,
porque ves el mundo a través de eso. Pero una vez que te involucrás
es lindo, porque estás como en éxtasis. Todo lo que hablás con
la gente, lo que ves, lo que leés, todo va para el disco.
–Hablabas del disco en vivo como cierre de una etapa. ¿Cómo
sigue tu trabajo de ahí en más?
–Probablemente siga trabajando con esta idea de hacer tres cosas
diferentes. Primero, creo que voy a seguir con esto de hacer temas
con la gente, porque me va a dar pie para hablar de un montón de
cosas. Después, me gustaría hacer un set con todos instrumentos
rústicos, mandolinas, charangos, sicuris. Y luego hacer un set
importante con la banda, pero sin equipos en el escenario, todo
con micrófonos inalámbricos, es algo que estoy estudiando. Además,
estamos pensando en armar una cosa con pantallas (ver aparte),
algo que al mismo tiempo tiene que ser fácil de llevar, porque
nosotros tocamos en lugares recónditos del interior. También está
el proyecto de los “discos piratas”, que van a ser unos discos
que vamos a publicar con Página/12. Están apareciendo cosas
interesantes, y menos mal que hicimos eso, porque el casete, por
ejemplo, dura un tiempo y después no sirve más. Me están
mandando reportajes de radio donde comento cosas del momento,
ahora estamos limpiando el material para luego seleccionar. Es una
idea de Pity (Iñurrigarro, su manager), que siempre dice que está
trabajando con Atahualpa Yupanqui, es un tipo que me sale caro
pero me defiende mucho.
–Hay grandes temas que nunca hacés, como “Cuando los ángeles
viajan”. ¿Lo compusiste pensando en tus hijas?
–Sí, lo que me inspiró fue que estoy expuesto a los accidentes
permanentemente, porque estoy todo el tiempo viajando. Entonces,
es como decir, “bueno, si me muero mañana en un accidente, todo
el amor que les di les va a servir para que sean fuertes, y que
honren la vida”. Que saquen en limpio lo que yo les pasé, y que
sigan viviendo al palo, porque la vida está para honrar, no para
matarse. Quiero reflotar un montón de temas que no hago nunca,
como “Gira y gira”, “Maestras de Jujuy”, “Cuando los ángeles
viajan”, “Cumbia de la ciudad”, “El que queda solo”.
–En un momento se mencionó la idea de hacer un museo.
–Sí, la palabra museo asusta un poco, yo prefiero decir que
acumulé un montón de cosas para exponer y no tengo lugar,
entonces me las llevé todas a la casa de Cañada Rosquín:
afiches, cuadros, una colección de caricaturas, llaves de la
ciudad, tengo pensado que haya un televisor donde puedas ver
videos, o el trabajo De Ushuaia a La Quiaca.
Un auténtico trovador
–¿Cómo es tu relación con Buenos Aires? En Bandidos Rurales
por fin le dedicaste un tema, “Buenos Aires (de tus amores)”.
–Es como que yo no podría vivir en otro lugar, es el único
lugar de la Argentina donde puedo ser un poquito anónimo. Esta es
una ciudad que te nutre permanentemente, pero también es un
problema para el interior, porque vas a un pueblo que tiene su
dignidad y sus luchas, y ni siquiera hay un canal local donde
pasen cosas de la localidad, todo el mundo recibe info de Buenos
Aires. Y la gente se queda colgada con Tinelli, con Mauro Viale,
cosas que no son ningún ejemplo de cultura. En cada pueblo tendría
que haber un canal local que se ocupe de las cosas que pasan allí.
–Vos que recorrés continuamente todo el país, ¿cómo ves a la
gente en relación con el momento que se está viviendo?
–Toda la gente está esperanzada con este gobierno, hablan del
Presidente, hay muy buena onda con que por lo menos la gente es
decente. Eso es muy unificador, porque la idea es “el tipo tiene
ganas de hacer esto, y tenemos que hacer fuerza para que lo
logre”.
–En “Idolo de los quemados” decís “estoy para el
mangazo”, ¿se incrementó el mangazo a partir de esa canción?
–Sí, el mangazo es constante. Antes me comía la pálida, pero
ahora vamos a tocar adonde podemos, porque la demanda es
demasiado. Y eso que no tengo celular, no contesto mails, el
contestador de mi casa es un pedido tras otro. Además, cada vez
que salgo a la calle voy con cambio, llevo plata en billetes de
dos pesos, de cinco, porque hay tipos que con una moneda no se
conforman. Me gasto 30 o 40 pesos por día dándole a la monada,
porque yo soy León Gieco, sería un imbécil si dijera que no.
Para mí es mucho más digno pedir que afanar, si salís a pedir a
la calle es porque tenés necesidad de morfar. Entonces pienso que
como me va bien, es un peaje que tengo que pagar para la gente que
no está bien. Un día me lavaron el vidrio del auto unas 16 veces
(risas).
–¿No sentís que a veces tu personaje público puede llegar a
eclipsar al artista?
–Puede ser que haya algo de eso, siempre cuando se habla de
compositores se menciona a Charly, Spinetta y Fito Páez. Pero yo
siempre recuerdo una frase de Pete Townshend que dijo que se
consideraba séptimo u octavo entre los guitarristas, es muy difícil
ocuparse de ser el primero. Lo que pasa es que mi trabajo no es
solamente musical. A veces viene un periodista del interior y me
pregunta, “¿vos qué sos?”. Y yo le digo que me dedico a
varias cosas: en primer lugar a vivir, y si vamos a buscar una
palabra que tenga que ver con todo lo que hago, digo que soy el
auténtico trovador. El tipo que iba a un pueblo y contaba con las
canciones la historia del pueblo que había visitado
anteriormente, y una vez que armaba el quilombo en ese pueblo se
iba a otro, y contaba la historia de los dos pueblos en los que
estuvo. Así es como yo me siento |