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Entrevistas a Letizia Ortíz Rocasolano

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Biografía de Letizia Ortíz - Romance clandestino - España - Casa Real de España

Me gusta el estrés y la adrenalina de la información diaria; es como una droga»

-¿Le asusta la popularidad?

-Los profesionales de la información puedan dar la cara o no, y reconozco que es una labor que tiene más repercusión que otro oficio. Lo asumo e intento desempeñar mi función lo mejor posible, que en este caso es comunicar en imagen. Pero la popularidad es secundaria. ¿Nerviosa? No, llevo mucho tiempo presentando. Ahora es otra etapa y procuraré desempeñarla con el mismo rigor.

-Tiene un currículum impresionante para una persona tan joven. ¿Se considera una triunfadora?

-Aprovecho las oportunidades que se me dan. Hay mucha gente muy joven en otros medios. Es visible nuestro trabajo, y mis compañeros son también jóvenes. Esta profesión es muy dura, con mucha competencia; creo que he tenido suerte pero que todo depende de decisiones que no toma el profesional. No es conveniente valorar si uno llega o no a determinados sitios. Cada cual tiene su concepción del éxito y lo importante es estar bien con uno mismo y ser honesto con lo que haces.

-¿Tuvo siempre clara su vocación profesional?

-Yo tengo una abuela y un padre periodistas en Asturias. Nunca he pensado en ser otra cosa en la vida. Me encanta mi trabajo, disfruto mucho y tengo la suerte de dedicarme a algo que me encanta. Por otro lado, trabajar con la información tiene una enorme responsabilidad y creo que hay que ser muy prudente, muy serio, saber que muchas personas están pendientes de lo que decimos y hay que tener los principios de lo que se cuenta muy claros y hacer una labor correcta, como en TVE.

-¿La imagen es importante para una profesional que trabaja en la televisión?

-Es muy importante no solo en televisión sino en todos los ámbitos de la vida. La imagen es algo que debemos cuidar porque es lo primero que se ve de nosotros.

-¿Y una imagen agradable ayuda?

-No tienes que ser obligatoriamente guapa. Lo agradable lo da una mirada, un tono de voz y un aplomo a la hora de contar las cosas.

-Usted es conductora de un informativo de referencia junto con el director del departamento, pero ¿no cree que hay pocas mujeres en puestos de decisión del periodismo?

-En el periodismo, como en otros campos profesionales (justicia, política, economía) todavía las mujeres tienen pocos puestos de responsabilidad, pero supongo que las cosas irán cambiando con el tiempo, al menos esa es la tendencia. De todas formas, admiro mucho a compañeras como Rosa María Calaf, que sigue al frente de una corresponsalía en el Pacífico con tenacidad.

Pasión por la noticia

-Usted estuvo en Irak ¿Cómo vivió aquella experiencia?

-Una de las tareas más interesantes del periodismo es estar en los lugares donde ocurren las noticias, salir a la calle y contar cosas, con lo cual me pareció interesante estar en un qasar y contar la labor que estaba haciendo el ejército español en ese país. Yo llegué cuando ya había caído Bagdad y no viví directamente la guerra pero fue importante convivir durante 15 días con los militares para apreciar como realizaban su trabajo.

-¿Un periodista debe opinar sobre la guerra?

- No mientras está haciendo su trabajo, porque se tiene que limitar a procesar la noticia, pero lo que diga en otros lugares es legítimo. Personalmente, no me gusta opinar, intento mantenerme al margen hasta las últimas consecuencias.

-También estuvo en Estados Unidos en el momento del atentado contra las Torres Gemelas...

-Fue importante ver cómo se sacudió el país. También estuve en Estados Unidos con motivo de las elecciones en las que se enfrentaron Bush y Gore, también cuando ocurrió el atentado y en el primer aniversario del 11-S. Me consideré una privilegiada por esos tres momentos que viví. Fue todo rápido e intenso y no me dio tiempo a reciclar todo lo que estuve viviendo. Personalmente también me impresionó ver el estado de shock de la gente.

-¿Cuál es la noticia que le gustaría dar?

-La pacificación de Oriente Próximo. Estuve en la zona y puede apreciar la situación.

-Hay un debate sobre los programas basura . ¿Cree que se ha contaminado la información de esta tendencia?

-En los informativos de televisión no hay cabida para ese material. No damos la mínima oportunidad a lo que no sea rigurosamente informativo.

-¿Qué le parece el periodismo que se hace ahora en España?

-Es mejorable, como todo. Pero mi referencia sólo son los informativos, y en TVE somos muy serios.

-¿Cómo le gustaría evolucionar profesionalmente?

-No pienso en el futuro, no elucubro. Me gusta la información diaria, el periodismo trepidante, ese estrés y la adrenalina que se genera con la velocidad en que se trabaja. Es como una droga.

-¿Qué aprendió de su padre y de su abuela?

-Me enganchó su pasión y su respeto por la información, por contar cosas y contarlas bien. Me enseñaron el sacrificio que eso supone para tu vida personal


Romance clandestino
María José Llerena Fuente El Mundo

Lo que se presentía como una fiesta aburrida se ha acabado desvelando como el marco de un flechazo en toda regla. Un príncipe apuesto y soltero, una plebeya lista y bella, miradas y una incontrolable atracción... Ingredientes de cuento de hadas para una sorprendente historia "Real" que comenzó a fraguarse en octubre de 2002 en casa de Pedro Erquicia, director y presentador de "Documentos TV". Entre los invitados de la que iba a ser sólo una cena tranquila para hablar sobre el conflicto en Irak se encontraban Letizia Ortiz, compañera de cadena del anfitrión, y don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias. Según algunos presentes en aquella reunión, ambos pasaron buena parte de la velada "charlando y bromeando", segunda cuenta Manuel Rubio, subdirector de Informe Semanal.

Volverían a cruzarse sus caminos en los premios Príncipe de Asturias de 2002 y en las costas gallegas afectadas por el Prestige, pero sería algunos meses después cuando el Príncipe, quizá mientras se reencontraba con el rostro de Letizia a la hora del Telediario, se decidió a pedir una cita a la periodista . La asturiana aceptó, la pareja volvió a verse y aquél fue sólo uno más de un encadenado de encuentros que siempre tuvieron lugar en el más absoluto secreto . Un juego de misterios que contribuía a estrechar la complicidad entre ellos. Jornadas de caza en fincas resguardadas, la residencia de Don Felipe, cenitas en casa de amigos de máxima confianza y escapadas al extranjero servían para desarrollar la relación libre de intromisiones y rodeada de una extrema prudencia. El Príncipe apostaba fuerte por ella y se dice que hasta la Infanta Cristina -quien en su momento también acogió a Eva Sannum en su hogar- ha puesto su granito de arena para que el romance saliera adelante. Letizia, mientras, se mantuvo como una tumba sin variar aparentemente nada, ni tan siquiera la estrecha relación que le unía a su colega David Tejera , presentador de CNN Plus y ex-presentador de Antena 3, desde que se separó de su marido a finales de 1999 y que duró hasta el verano. Un móvil dedicado exclusivamente a recibir las llamadas de Don Felipe contribuía salvaguardar el silencio.  

La elegida pasó con éxito el examen de ser aceptada por la pandilla del Príncipe el pasado verano en aguas del Mediterráneo. Letizia Ortiz convivió con el grupo de íntimos en un crucero de unos días que la llevó por las Baleares a bordo del barco de unos amigos del futuro monarca. Fue una prueba de fuego para la pareja. Letizia encajó perfectamente entre los treintañeros de clase alta. A la vuelta de las vacaciones, ya en Madrid, a la periodista le esperaba la reválida. Había que conocer a los suegros, pero e l visto bueno de los Reyes no se hizo de rogar . Por si acaso, el Príncipe dejo claro a sus progenitores que su decisión no admitía peros. "Esto es lo que hay; o esto, o lo dejo todo" afirma Pilar Urbano, biógrafa de la reina Sofía. Sin embargo, no fue necesario tensar más la cuerda porque los Reyes están encantados con su futura nuera.

Las citas con el Príncipe siguieron sucediéndose en la capital siempre envueltas en toda la invisible parafernalia del sistema de seguridad desplegado por expresa orden del Heredero de la Corona. De puertas para afuera, Felipe y Letizia, continuaban con su vida habitual para no levantar sospechas. Él, que durante el verano se había permitido el lujo de despistar a los periodistas quedando con alguna de esas amigas que habían dado que hablar -como Gwynelth Paltrow-, continuó con su apretada agenda. Mientras, ella presentaba cada noche con nervios de acero la segunda edición del Telediario, cuidando milimétricamente la imagen elegante y formal que la caracteriza, al mismo tiempo que se preocupaba de mantener sus buenas relaciones con los compañeros de profesión y de fortalecer sus lazos con cargos de responsabilidad en los medios, quizá en para contar con su apoyo en el momento de conocerse la noticia.

A algunas de sus compañeras en la cadena pública no se les escapó el brillo que lucían los ojos de Letizia. A su compañera María Oña le confesó que estaba enamorada, pero que no podía decirle de quién. Con el tiempo y los rumores Oña ató cabos. «La miré a esos ojazos que tiene y le dije que ya sabía quién era . Ella me suplicó por favor que contara que se llamaba Juan y que era diplomático».

El sábado día 1 de noviembre a las 6 de la mañana, Letizia Ortiz salió de su casa de Valdebernardo y tomó un taxi hasta el avión que la apartó del acoso mediático sacándola de España durante el fin de semana. Unas horas después la Casa Real salía al paso de los rumores y conjeturas que habían saltado a los medios haciendo pública, antes de lo previsto, una de las noticias más esperadas de los últimos tiempos en España: la boda del Príncipe de Asturias . El noviazgo del futuro rey de España se destapaba por fin . Desde aquel momento, a Letizia se le hizo un hueco en el ala de invitados de La Zarzuela, donde se ha instalado mientras la Casa Real encuentra un lugar apropiado, y a la espera de que el próximo verano la periodista asturiana se mude definitivamente a la residencia del Príncipe


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