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Michael Moore

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Entrevista por Diego Lerer

0704 - Por Stephen Evans - "Bush es idiota... ¿pero Blair?"

Durante una entrevista con la BBC, Michael Moore, director de la película Fahrenheit 9/11, justificó la decisión estadounidense de invadir Irak en la supuesta "idiotez" del presidente George Bush, pero se mostró sorprendido de que Tony Blair lo haya secundado y no descartó hacer una película similar sobre el primer ministro británico.

Fahrenheit 9/11 es el primer documental en la historia del cine estadounidense en alcanzar el primer lugar en la lista de películas más vistas en todo el país.

El último film de Michael Moore es una pieza polémica, extremadamente crítica de la decisión de invadir Irak.

Fahrenheit 9/11 explora además las presuntas conexiones entre el presidente de Estados Unidos y prominentes familias de Arabia Saudita, incluida la de Osama Bin Laden.

Pero aunque resulte muy popular entre los asistentes a las salas de cine en Estados Unidos, la película ha sido fuertemente criticada por el entorno de Bush, desde donde se la ha calificado como "descaradamente falsa".

El primer ministro británico Tony Blair, uno de los más cercanos aliados políticos de Bush durante el conflicto, ha logrado evadir hasta ahora buena parte de las críticas, pero Moore insiste en que él es aún más culpable que el presidente estadounidense

¿Está pensando en hacer también un documental sobre Blair?

No lo descartaría por completo, sólo porque encuentro a Blair un personaje más fascinante que Bush. Bush es tan obvio, el tipo es un idiota, pero Blair no lo es. Blair es listo, ¿entonces, cuál es su excusa? Él tenía un mejor conocimiento de la situación.

La relación entre Blair y Bush es como la de dos niños, uno de 7 y otro de 12, y uno los deja con la niñera y arman un tremendo desastre.

Cuando vuelves a casa no culpas al niño de 7 años, sino al de 12. Tu le dices, hey, tu sabías mejor que tu hermano como debías comportarte. ¿Qué estabas haciendo Tony Blair, involucrándote en la invasión de un país soberano?

Los críticos de su película en Gran Bretaña dicen que su recuento es bastante parcial. Que no es un documental en el sentido en que normalmente entendemos debe ser un documental. Por ejemplo, hay una escena callejera muy alegre del Irak de antes de la guerra. Pero nada en su película recuerda las atrocidades cometidas por Saddam Hussein.

Pienso que los medios han hecho un buen trabajo metiendo en nuestras cabezas esas imágenes de lo que Saddam era capaz de hacer. Eso me llevó a pensar que la razón por la que lo estaban haciendo era para deshumanizar al pueblo iraquí así podíamos bombardearlo.

Según el New York Times de hace un par de semanas, nuestra tasa de éxitos en los primeros 50 bombardeos fue de 0-50 en cuanto a dar en el blanco. Matamos a miles de civiles. Deseo que la gente que vea mi película vea tal vez a algunos de quienes asesinamos.

Seguro, pero su mirada a lo largo de la película es de un Irak feliz y no era un Irak feliz.

No era un Irak feliz pero había seres humanos felices.

Saddam era un carnicero.

Pero había niños volando sus cometas y niños cortándose el cabello y parejas jóvenes celebrando sus casamientos. Y no fueron Saddam y sus secuaces los que terminaron muertos, fueron esos niños los que terminaron muertos, y su sangre está en nuestras manos, manos británicas y manos estadounidenses...

Y en las manos de Saddam. Y eso no aparece en el film.

No. Nosotros los bombardeamos a ellos. Nosotros los bombardeamos a ellos y somos responsables por esas muertes y tendremos que pagar por ello algún día.

Hay mucho en su película sobre un oleoducto, un oleoducto planeado a través de Afganistán y sus implicaciones. Yo vi el film y salí pensando, bien, puede que todo sea por ese oleoducto. ¿Cree que la guerra en Afganistán pueda haber sido sólo por ese oleoducto?

Bueno, puede ser cierto. Puede ser parcialmente cierto. Puede ser parte de la razón por la que desean controlar Afganistán. Ahora nosotros tenemos el control de Afganistán y ¿qué deseamos hacer con ese país?

Y yo lanzo una teoría, que es una teoría muy legítima, sobre este oleoducto que quieren construir a través de Afganistán. Creo que ninguna persona pensante vaya a cuestionar el hecho de que estamos allí por el petróleo, el gas natural y la energía que deseamos sacar de esa parte del mundo.

¿Y el Talibán nada tiene que ver con al guerra en Afganistán?

No, no tienen nada que ver.

¿Tiene el 11 de septiembre algo que ver, entonces?

No. El Talibán no planeó el 11 de septiembre.

Ellos albergaron a quienes lo planearon.

Sí, pero ¿desde cuándo el gobierno va contra el que da refugio, contra el locatario? Nunca vamos contra el que alberga sino contra el que es albergado.

También fueron contra ellos.

Como señaló Richard Clarke, ¿por qué esperamos dos meses para mandar nuestras fuerzas especiales a la zona donde se encontraba Osama Bin Laden? Estábamos más preocupados por echar a los talibanes y tomar el control de Afganistán, y déjeme preguntarle, ¿cuál es el resultado de la guerra en Afganistán? El Talibán se fue y nosotros estamos a cargo.

¿Capturamos a Osama Bin Laden? No. Misión fallida. Pero, por supuesto, esa no era realmente la misión.

Acepto eso. Supongo que la crítica es que esas cosas son realmente complicadas y que las motivaciones son complicadas...

No, a veces las cosas son realmente muy sencillas...

Pero el argumento debiera ser que...

Algunas veces las cosas son muy simples. Algunas veces si sólo una o dos personas comienzan a erosionar un muro en Berlín, en unas pocas noches el muro se cae y luego se acaba el comunismo y Alemania Oriental es ahora parte de Alemania. Fue realmente simple, ¿no?

¿La guerra en Afganistán debió haber sido peleada?

Absolutamente no. ¿Debimos haber perseguido a Osama Bin Laden, capturarlo y llevarlo ante la Justicia? Absolutamente sí.

¿Cómo pudiera haberse hecho esto sin una guerra?

La guerra fue para sacar del poder al Talibán y poner a uno de los nuestros en su lugar. De eso se trató esa guerra.

¿Qué debiera haberse hecho con Saddam Hussein?

Lo mismo que se hizo con el gobierno racista de Sudáfrica. La misma cosa que se ha hecho muchas veces en otras partes del mundo, poniendo contención, presionando o con sanciones económicas.

En este mundo puedo nombrar una docena de dictadores que son tan brutales, o peores incluso que Saddam Hussein, sobre los cuales ni vamos ni hacemos algo sobre el problema. Pero, por supuesto, ellos no controlan la segunda mayor reserva de petróleo en el mundo.

Se lo ha citado diciendo que desea que su película cambie el régimen en Washington. ¿Cree que lo hará?

Eso espero. Sinceramente lo espero.

¿Lo hará?

Todo lo que se por ahora es que se están vendiendo muchas palomitas de maíz. Veremos en noviembre

Por Diego Lerer

Un periodista canadiense lo mira a Michael Moore a los ojos y le dice: ¿Pensabas, hace quince años, cuando tratabas de que alguien fuera a ver tu documental Roger & Me en el Festival de Toronto que alguna vez ibas a ganar la Palma de Oro? Moore, con su traje negro, la transpiración todavía sobre la frente y la Palma de Oro que obtuvo en el Festival de Cannes por su película Fahrenheit 9/11 en la mano, lo mira y sonríe: "¿Quince años pasaron? —dice—. No lo puedo creer."

Pocos pueden creerlo, en realidad. Hace sólo dos años, cuando presentó su documental Bowling for Columbine en Cannes, a muchos les sorprendía que figurase en la competencia. A diferencia de las hordas de fotógrafos y reporteros que siguieron sus pasos por la Croisette en estos días, uno podía entonces encontrárselo de paseo por esa misma avenida, dando la mano a cada curioso (periodistas inclusive) que pasaba a felicitarlo o, simplemente, a saludarlo, si alguno lo reconociera.

Este año fue diferente. Si tras el éxito de Bowling..., su premio Oscar, sus discursos y sus muy vendidos libros, ya era una celebridad antes de llegar, con las acusaciones cruzadas con Disney, Mel Gibson y toda la Casa Blanca y la posterior Palma de Oro algunos ya lo imaginan como el hombre que va a hacer perder la reelección al presidente George W. Bush.

"En realidad, no es la reelección sino la elección —dice el director, más obeso y con más barba que hace algunos años—. La anterior fue una total mentira." Esa expresión marca también el punto de partida de Fahrenheit 9/11. Allí, Moore siembra dudas bastante lógicas sobre la plausibilidad del triunfo de Bush en el estado de Florida, gobernado por su her mano Jeb, el que finalmente le dio el triunfo electoral por decisión de la Corte Suprema.

Pero Moore no se detiene allí. Durante dos horas se dedicará a tomarle el pelo a Bush, a sus hombres y mujeres más cercanos (Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleeza Rice), a acusarlos de tener secretos lazos económicos con la familia de Bin Laden (motivo por el cual nunca parecen encontrarlo por ningún lado), a mostrar cómo desviaron la guerra hacia Irak sin ningún sustento real y cómo intentan ahora aprovechar económicamente la desastrosa situación para "reconstruir" ese país que ellos mismos destruyeron.

Pese a lo claro y contundente que es su mensaje, el director trató de despegar al filme de la idea que es un trato político, acaso para no atemorizar al público de su país que huye despavorido ante la idea de ir al cine a ver un "sermón político".

Moore dice que "cuando hago películas quiero que la gente vaya a verlas, hacer algo disfrutable y entretenido. Quiero hacer la película que yo iría a ver un viernes a la noche. Quiero que la gente ría, llore, piense y coma popcorn. Claro que también me gustaría que después de verla sigan hablando de ella, pensando en lo que se dice".


¿Pero no te interesaría que la película pueda ser un factor a tener en cuenta por la gente a la hora de votar?

Yo quería decir algo acerca de cómo vivimos en mi país después del 11 de setiembre. Y quiero que los espectadores salgan del cine queriendo ser buenos ciudadanos. No estoy seguro de querer influenciar las elecciones, pero también sé que no tiene sentido estrenar esta película en Navidad (las elecciones en los EE.UU. son el 2 de noviembre).

¿Cómo se puede llegar a producir que las personas decidan tras ver Fahrenheit ser buenos ciudadanos?

Creo que será shockeante para los norteamericanos. Hay muchas cosas en el filme que nunca han visto, torturas a los iraquíes, escenas del frente de combate, la tristeza de los soldados y de sus familias. Son cosas que no dan en los noticieros de la tarde. Hay documentos secretos de Bush que fueron alterados, conexiones con la familia Bin Laden. Cuando se vea en mí país va a ser para la gente una revelación constante. Entenderán cómo se perpetró la mentira. Y cuando sepan, van a querer actuar correctamente, porque el pueblo norteamericano no soporta que le mientan, necesita saber la información.

La película se ensaña con Bush pero no toma en cuenta que no es el único responsable del ataque. Otros miembros de la "coalición", como Tony Blair o José María Aznar, salen mejor parados. ¿Por qué no hablás casi de ellos?

Lo que pasa es que soy norteamericano, y me parece que no me corresponde tratar esos asuntos. El mayor problema está en la Casa Blanca y que hay que arreglar ése primero. Lo que me molesta de Blair es que es un tipo inteligente. ¿Qué hace con Bush? Es la pareja más rara que vi en mi vida.

"La coalición de los decididos", como dijo Bush...

Fijate lo que pasó con los que trataron de advertirnos: Canadá, Alemania, Francia. Trataron de decirnos que estábamos equivocados, ¿y que hicimos? Los ridiculizamos. Es una vergüenza. Ellos son nuestros verdaderos amigos, los que te tratan de decir la verdad en la cara. Si no hubiese sido por los franceses, no existirían los Estados Unidos. Esa hermosa estatua que simboliza la libertad en Nueva York es un regalo de Francia. Y nosotros nos burlamos de ellos.

¿Por qué creés que la TV de tu país no muestra las imágenes de Irak que se ven en Fahrenheit?

Tendrías que preguntarle a NBC, CBS, ABC, Fox, CNN por qué no hacen bien su trabajo...

¿El filme no le habla a los que ya coinciden ideológicamente con tu punto de vista? ¿No va a ser difícil hacer cambiar de opinión al norteamericano medio republicano y conservador?

Mis películas en los EE.UU. no se distribuyen en las salas de arte. Van a los shoppings, a los multicines, alcanzan a un público mayor al que llegan la mayoría de los documentales. Hicieron una encuesta a la salida de Bowling... y el 70% de la gente decía que era la primera vez que veía un documental en el cine. Sé que la gente va a ir a verla. Miramax está comprometido a darle una distribución amplia en todas las ciudades del interior.

En un sentido es una secuela de Bowling..., muestra a qué nivel puede llegar la explotación del miedo y de la paranoia...

Es que es la misma idea. Se trata es de manipular a la gente hacia el odio social, racial. Acá ya es una histeria masiva, como quedó claro con el tema del antrax. Tratan de distraer a la población de lo que realmente está pasando. Fijate que, sin ningún tipo de pruebas, convencieron al 70% de la población que Saddam tenía lazos con Al Qaeda y poseía las benditas armas de destrucción masiva que hoy no aparecen. Bush y su gente tienen a la gente en un estado de miedo constante, y ellos entregan sus libertades a cambio de una ilusión de seguridad.

¿La amenaza terrorista es falsa?

No digo que no haya terroristas. Es un mundo peligroso, hay que tomar precauciones. Pero la forma de hacerlo de Bush es absurda.

La película deja en claro que ese tipo de conceptos ("libertad", "democracia") no tienen nada que ver con los motivos reales de la guerra en Irak.

Ellos mandan a miles de jóvenes a la guerra para llenarse sus bolsillos y los de sus benefactores. Es inmoral. Bush, Cheney, Rumsfeld y todos ellos son inmorales. No hay ninguna misión noble.

Esta versión de Fahrenheit que vimos aquí, ¿es la definitiva?

Miramax nos dio dinero para actualizarla si hiciera falta. Desde ahora hasta el estreno tenemos cinco semanas para hacerlo. Puede que pase algo importante y haya que agregarlo. Pero no creo que haya grandes cambios. Y menos después de ganar la Palma de Oro. A ver si la arruinamos, todavía...

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