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Por Stephen Evans -
"Bush es idiota... ¿pero Blair?"
Durante una entrevista con la BBC, Michael Moore, director de la película
Fahrenheit 9/11, justificó la decisión estadounidense de invadir Irak en la
supuesta "idiotez" del presidente
George Bush, pero se mostró sorprendido de
que Tony Blair lo haya secundado y no descartó hacer una película similar
sobre el primer ministro británico.
Fahrenheit
9/11 es el primer documental en la historia del cine estadounidense en
alcanzar el primer lugar en la lista de películas más vistas en todo el
país.
El último film de Michael Moore es una pieza polémica, extremadamente
crítica de la decisión de invadir Irak.
Fahrenheit 9/11 explora además las presuntas conexiones entre el
presidente de Estados Unidos y prominentes familias de Arabia Saudita,
incluida la de Osama Bin Laden.
Pero aunque resulte muy popular entre los asistentes a las salas de cine
en Estados Unidos, la película ha sido fuertemente criticada por el entorno
de Bush, desde donde se la ha calificado como "descaradamente falsa".
El primer ministro británico Tony Blair, uno de los más cercanos aliados
políticos de Bush durante el conflicto, ha logrado evadir hasta ahora buena
parte de las críticas, pero Moore insiste en que él es aún más culpable que
el presidente estadounidense
¿Está pensando en hacer también un documental sobre Blair?
No lo descartaría por completo, sólo porque encuentro a Blair un
personaje más fascinante que Bush. Bush es tan obvio, el tipo es un idiota,
pero Blair no lo es. Blair es listo, ¿entonces, cuál es su excusa? Él tenía
un mejor conocimiento de la situación.
La relación entre Blair y Bush es como la de dos niños, uno de 7 y otro
de 12, y uno los deja con la niñera y arman un tremendo desastre.
Cuando vuelves a casa no culpas al niño de 7 años, sino al de 12. Tu le
dices, hey, tu sabías mejor que tu hermano como debías comportarte. ¿Qué
estabas haciendo Tony Blair, involucrándote en la invasión de un país
soberano?
Los críticos de su película en Gran Bretaña dicen que su recuento es
bastante parcial. Que no es un documental en el sentido en que normalmente
entendemos debe ser un documental. Por ejemplo, hay una escena callejera muy
alegre del Irak de antes de la guerra. Pero nada en su película recuerda las
atrocidades cometidas por Saddam Hussein.
Pienso que los medios han hecho un buen trabajo metiendo en nuestras
cabezas esas imágenes de lo que Saddam era capaz de hacer. Eso me llevó a
pensar que la razón por la que lo estaban haciendo era para deshumanizar al
pueblo iraquí así podíamos bombardearlo.
Según el New York Times de hace un par de semanas, nuestra tasa de éxitos
en los primeros 50 bombardeos fue de 0-50 en cuanto a dar en el blanco.
Matamos a miles de civiles. Deseo que la gente que vea mi película vea tal
vez a algunos de quienes asesinamos.
Seguro, pero su mirada a lo largo de la película es de un Irak feliz y
no era un Irak feliz.
No era un Irak feliz pero había seres humanos felices.
Saddam era un carnicero.
Pero había niños volando sus cometas y niños cortándose el cabello y
parejas jóvenes celebrando sus casamientos. Y no fueron Saddam y sus
secuaces los que terminaron muertos, fueron esos niños los que terminaron
muertos, y su sangre está en nuestras manos, manos británicas y manos
estadounidenses...
Y en las manos de Saddam. Y eso no aparece en el film.
No. Nosotros los bombardeamos a ellos. Nosotros los bombardeamos a ellos
y somos responsables por esas muertes y tendremos que pagar por ello algún
día.
Hay mucho en su película sobre un oleoducto, un oleoducto planeado a
través de Afganistán y sus implicaciones. Yo vi el film y salí pensando,
bien, puede que todo sea por ese oleoducto. ¿Cree que la guerra en
Afganistán pueda haber sido sólo por ese oleoducto?
Bueno, puede ser cierto. Puede ser parcialmente cierto. Puede ser parte
de la razón por la que desean controlar Afganistán. Ahora nosotros tenemos
el control de Afganistán y ¿qué deseamos hacer con ese país?
Y yo lanzo una teoría, que es una teoría muy legítima, sobre este
oleoducto que quieren construir a través de Afganistán. Creo que ninguna
persona pensante vaya a cuestionar el hecho de que estamos allí por el
petróleo, el gas natural y la energía que deseamos sacar de esa parte del
mundo.
¿Y el Talibán nada tiene que ver con al guerra en Afganistán?
No, no tienen nada que ver.
¿Tiene el 11 de septiembre algo que ver, entonces?
No. El Talibán no planeó el 11 de septiembre.
Ellos albergaron a quienes lo planearon.
Sí, pero ¿desde cuándo el gobierno va contra el que da refugio, contra el
locatario? Nunca vamos contra el que alberga sino contra el que es
albergado.
También fueron contra ellos.
Como señaló Richard Clarke, ¿por qué esperamos dos meses para mandar
nuestras fuerzas especiales a la zona donde se encontraba Osama Bin Laden?
Estábamos más preocupados por echar a los talibanes y tomar el control de
Afganistán, y déjeme preguntarle, ¿cuál es el resultado de la guerra en
Afganistán? El Talibán se fue y nosotros estamos a cargo.
¿Capturamos a Osama Bin Laden? No. Misión fallida. Pero, por supuesto,
esa no era realmente la misión.
Acepto eso. Supongo que la crítica es que esas cosas son realmente
complicadas y que las motivaciones son complicadas...
No, a veces las cosas son realmente muy sencillas...
Pero el argumento debiera ser que...
Algunas veces las cosas son muy simples. Algunas veces si sólo una o dos
personas comienzan a erosionar un muro en Berlín, en unas pocas noches el
muro se cae y luego se acaba el comunismo y Alemania Oriental es ahora parte
de Alemania. Fue realmente simple, ¿no?
¿La guerra en Afganistán debió haber sido peleada?
Absolutamente no. ¿Debimos haber perseguido a Osama Bin Laden, capturarlo
y llevarlo ante la Justicia? Absolutamente sí.
¿Cómo pudiera haberse hecho esto sin una guerra?
La guerra fue para sacar del poder al Talibán y poner a uno de los
nuestros en su lugar. De eso se trató esa guerra.
¿Qué debiera haberse hecho con Saddam Hussein?
Lo mismo que se hizo con el gobierno racista de Sudáfrica. La misma cosa
que se ha hecho muchas veces en otras partes del mundo, poniendo contención,
presionando o con sanciones económicas.
En este mundo puedo nombrar una docena de dictadores que son tan
brutales, o peores incluso que Saddam Hussein, sobre los cuales ni vamos ni
hacemos algo sobre el problema. Pero, por supuesto, ellos no controlan la
segunda mayor reserva de petróleo en el mundo.
Se lo ha citado diciendo que desea que su película cambie el régimen
en Washington. ¿Cree que lo hará?
Eso espero. Sinceramente lo espero.
¿Lo hará?
Todo lo que se por ahora es que se están vendiendo muchas palomitas de
maíz. Veremos en noviembre
Por
Diego Lerer
Un
periodista canadiense lo mira a Michael Moore a los ojos y le dice:
¿Pensabas, hace quince años, cuando tratabas de que alguien fuera a ver tu
documental Roger & Me en el Festival de Toronto que alguna vez ibas a ganar
la Palma de Oro? Moore, con su traje negro, la transpiración todavía sobre
la frente y la Palma de Oro que obtuvo en el Festival de Cannes por su
película Fahrenheit 9/11 en la mano, lo mira y sonríe: "¿Quince años
pasaron? —dice—. No lo puedo creer."
Pocos pueden creerlo, en realidad. Hace sólo dos años, cuando presentó su
documental Bowling for Columbine en Cannes, a muchos les sorprendía que
figurase en la competencia. A diferencia de las hordas de fotógrafos y
reporteros que siguieron sus pasos por la Croisette en estos días, uno podía
entonces encontrárselo de paseo por esa misma avenida, dando la mano a cada
curioso (periodistas inclusive) que pasaba a felicitarlo o, simplemente, a
saludarlo, si alguno lo reconociera.
Este año fue diferente. Si tras el éxito de Bowling..., su premio Oscar, sus
discursos y sus muy vendidos libros, ya era una celebridad antes de llegar,
con las acusaciones cruzadas con Disney, Mel Gibson y toda la Casa Blanca y
la posterior Palma de Oro algunos ya lo imaginan como el hombre que va a
hacer perder la reelección al presidente George W. Bush.
"En realidad, no es la reelección sino la elección —dice el director, más
obeso y con más barba que hace algunos años—. La anterior fue una total
mentira." Esa expresión marca también el punto de partida de Fahrenheit
9/11. Allí, Moore siembra dudas bastante lógicas sobre la plausibilidad del
triunfo de Bush en el estado de Florida, gobernado por su her mano Jeb, el
que finalmente le dio el triunfo electoral por decisión de la Corte Suprema.
Pero Moore no se detiene allí. Durante dos horas se dedicará a tomarle el
pelo a Bush, a sus hombres y mujeres más cercanos (Dick Cheney, Donald
Rumsfeld, Condoleeza Rice), a acusarlos de tener secretos lazos económicos
con la familia de Bin Laden (motivo por el cual nunca parecen encontrarlo
por ningún lado), a mostrar cómo desviaron la guerra hacia Irak sin ningún
sustento real y cómo intentan ahora aprovechar económicamente la desastrosa
situación para "reconstruir" ese país que ellos mismos destruyeron.
Pese a lo claro y contundente que es su mensaje, el director trató de
despegar al filme de la idea que es un trato político, acaso para no
atemorizar al público de su país que huye despavorido ante la idea de ir al
cine a ver un "sermón político".
Moore dice que "cuando hago películas quiero que la gente vaya a verlas,
hacer algo disfrutable y entretenido. Quiero hacer la película que yo iría a
ver un viernes a la noche. Quiero que la gente ría, llore, piense y coma
popcorn. Claro que también me gustaría que después de verla sigan hablando
de ella, pensando en lo que se dice".
¿Pero no te interesaría que la película pueda ser un factor a tener en
cuenta por la gente a la hora de votar?
Yo quería decir algo acerca de cómo vivimos en mi país después del 11 de
setiembre. Y quiero que los espectadores salgan del cine queriendo ser
buenos ciudadanos. No estoy seguro de querer influenciar las elecciones,
pero también sé que no tiene sentido estrenar esta película en Navidad (las
elecciones en los EE.UU. son el 2 de noviembre).
¿Cómo se puede llegar a producir que las personas decidan tras ver
Fahrenheit ser buenos ciudadanos?
Creo que será shockeante para los norteamericanos. Hay muchas cosas en el
filme que nunca han visto, torturas a los iraquíes, escenas del frente de
combate, la tristeza de los soldados y de sus familias. Son cosas que no dan
en los noticieros de la tarde. Hay documentos secretos de Bush que fueron
alterados, conexiones con la familia Bin Laden. Cuando se vea en mí país va
a ser para la gente una revelación constante. Entenderán cómo se perpetró la
mentira. Y cuando sepan, van a querer actuar correctamente, porque el pueblo
norteamericano no soporta que le mientan, necesita saber la información.
La película se ensaña con Bush pero no toma en cuenta que no es el único
responsable del ataque. Otros miembros de la "coalición", como Tony Blair o
José María Aznar, salen mejor parados. ¿Por qué no hablás casi de ellos?
Lo que pasa es que soy norteamericano, y me parece que no me corresponde
tratar esos asuntos. El mayor problema está en la Casa Blanca y que hay que
arreglar ése primero. Lo que me molesta de Blair es que es un tipo
inteligente. ¿Qué hace con Bush? Es la pareja más rara que vi en mi vida.
"La coalición de los decididos", como dijo Bush...
Fijate lo que pasó con los que trataron de advertirnos: Canadá, Alemania,
Francia. Trataron de decirnos que estábamos equivocados, ¿y que hicimos? Los
ridiculizamos. Es una vergüenza. Ellos son nuestros verdaderos amigos, los
que te tratan de decir la verdad en la cara. Si no hubiese sido por los
franceses, no existirían los Estados Unidos. Esa hermosa estatua que
simboliza la libertad en Nueva York es un regalo de Francia. Y nosotros nos
burlamos de ellos.
¿Por qué creés que la TV de tu país no muestra las imágenes de Irak que
se ven en Fahrenheit?
Tendrías que preguntarle a NBC, CBS, ABC, Fox, CNN por qué no hacen bien su
trabajo...
¿El filme no le habla a los que ya coinciden ideológicamente con tu punto
de vista? ¿No va a ser difícil hacer cambiar de opinión al norteamericano
medio republicano y conservador?
Mis películas en los EE.UU. no se distribuyen en las salas de arte. Van a
los shoppings, a los multicines, alcanzan a un público mayor al que llegan
la mayoría de los documentales. Hicieron una encuesta a la salida de
Bowling... y el 70% de la gente decía que era la primera vez que veía un
documental en el cine. Sé que la gente va a ir a verla. Miramax está
comprometido a darle una distribución amplia en todas las ciudades del
interior.
En un sentido es una secuela de Bowling..., muestra a qué nivel puede
llegar la explotación del miedo y de la paranoia...
Es que es la misma idea. Se trata es de manipular a la gente hacia el odio
social, racial. Acá ya es una histeria masiva, como quedó claro con el tema
del antrax. Tratan de distraer a la población de lo que realmente está
pasando. Fijate que, sin ningún tipo de pruebas, convencieron al 70% de la
población que Saddam tenía lazos con Al Qaeda y poseía las benditas armas de
destrucción masiva que hoy no aparecen. Bush y su gente tienen a la gente en
un estado de miedo constante, y ellos entregan sus libertades a cambio de
una ilusión de seguridad.
¿La amenaza terrorista es falsa?
No digo que no haya terroristas. Es un mundo peligroso, hay que tomar
precauciones. Pero la forma de hacerlo de Bush es absurda.
La película deja en claro que ese tipo de conceptos ("libertad",
"democracia") no tienen nada que ver con los motivos reales de la guerra en
Irak.
Ellos mandan a miles de jóvenes a la guerra para llenarse sus bolsillos y
los de sus benefactores. Es inmoral. Bush, Cheney, Rumsfeld y todos ellos
son inmorales. No hay ninguna misión noble.
Esta versión de Fahrenheit que vimos aquí, ¿es la definitiva?
Miramax nos dio dinero para actualizarla si hiciera falta. Desde ahora hasta
el estreno tenemos cinco semanas para hacerlo. Puede que pase algo
importante y haya que agregarlo. Pero no creo que haya grandes cambios. Y
menos después de ganar la Palma de Oro. A ver si la arruinamos, todavía...
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