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Fuente: La
Opinión Los Angeles 09
de octubre de 2003 Basada en una serie de ideas con las que empezó a “jugar” desde
hace mucho tiempo, Quentin Tarantino utilizó en Kill Bill una
estructura narrativa que le permitió relatar, con admirable poder visual,
el intento de asesinato que sufre una mujer a la que sólo se identifica
con el apodo “The Bride” (Uma Thurman) minutos antes de contraer
matrimonio en un pequeño pueblo de Texas.
Sumida en un prolongado estado de coma, “The Bride” recupera la
conciencia cuatro años después en una sala de hospital; entonces
recuerda qué fue lo que ocurrió y decide vengarse de quienes trataron de
eliminarla. Sobre esta sencilla y clásica línea dramática, Tarantino fue
elaborando las imágenes de la película sobre la que habló para La
Opinión, con admirable entusiasmo y pasión, días antes de su
estreno. Vestido completamente de negro, con una chamarra de piel adornada con
dibujos color fuego, Quentin Tarantino respondió a las preguntas como
solamente lo sabe hacer él: mediante largas y laberínticas respuestas
que, por momentos, parecían volverse interminables. El diálogo ¿De donde surgió la idea de escribir un argumento como el de
‘Kill Bill’? No recuerdo exactamente. Lo único que sé es que yo había estado
pensando en la historia de Kill Bill durante mucho tiempo. Yo le
platiqué sobre ella a Uma Thurman durante el rodaje de Pulp Fiction
y a ella le pareció que era un proyecto genial. Así que no fue nada difícil,
para mí, crear la columna vertebral sobre la que van ocurriendo todos los
incidentes dramáticos por los que debía ir pasando la protagonista de mi
película. Una vez que tuve claro el punto de arranque de la historia todo lo demás
resultó muy sencillo. Invertí más de un año en escribir el borrador de
un argumento porque estaba lleno de personajes e información que no podían
quedar fuera. En esos primeros 12 meses escribí más de 250 páginas.
Después volví a reescribir algunas de las partes que me habían parecido
flojas y mal resueltas. Finalmente casi todo lo que escribí terminé poniéndolo
en la película. Fue por eso que el plan que yo tenia de hacer un filme
con duración más o menos normal (100 minutos) se modificó mucho, tanto
que terminamos rodando una película de más del doble de ese tiempo. ¿Qué método seguiste para escribir el guión? El mismo que he utilizado siempre. Yo no acostumbro trabajar en
computadora. Todos mis guiones los escribo primero a mano. Ni siquiera
escribo con tinta, sólo con lápiz. Y todas mis notas se acumulan en
libretas de papel amarillo. Cuando ya tengo la visión de la película que
pienso hacer, perfectamente clara y definida, comienzo a planificar cómo
voy a filmarla. Cuando tuve la idea de Kill Bill me di cuenta de que debería
irme a Nueva York a escribirla. Era una historia que no se podía haber
escrito en Los Angeles. Recorrí Nueva York de punta a punta. Me sentaba
en mesas de todo tipo de cafés a cualquier hora del día a escribir
escenas de la película que giraba en mi cabeza. ¿Es verdad que escribiste Kill Bill teniendo en mente a Uma Thurman? Sí, ella fue la musa en lo que concierne a este filme. Sin ella no
hubiera podido escribir Kill Bill. Cada hecho que ocurre en mi película
están ligados a su presencia. Uma se puso muy contenta al saber que la
estaba escribiendo, y me aseguró que no defraudaría la confianza que
estaba poniendo en su persona. Cuando recibí de ella esa clase de apoyo,
comprendí también que mi carrera como director de cine quedaría ligada
a su destino artístico para siempre. ¿En que momento ocurrió eso? Cuando estábamos filmando Pulp Fiction. Fue durante la producción
de esa película que nuestra relación profesional comenzó a volverse más
especial y profunda de la que yo suelo tener con otras actrices. Y esto
sucedió porque llegué a la conclusión de que ella es la única persona
que entiende perfectamente no sólo mi forma de pensar, sino también cómo
percibo la relación entre la vida y el cine. ¿Por qué dejaste pasar tanto tiempo entre ‘Jackie Brown’ y
‘Kill Bill’? En realidad, eso fue algo circunstancial, porque cuando ya estaba casi
todo listo para comenzar el rodaje de Kill Bill tuvimos que esperar
varios meses porque Uma Thurman estaba embarazada; apenas dio a luz su bebé…
o, en realidad, después de unas semanas de descanso, Uma se reportó a
trabajar. La única condición que puso, fue tener todo el tiempo a su
lado al nuevo bebé. ¿No te pareció que era demasiado riesgo darle el papel principal a
una mujer en un filme tan violento como ‘Kill Bill’? Uma Thurman iba a ser el personaje central de mi película, eso lo tenía
bien claro. El hecho de que ella fuera mujer no significó ningún obstáculo
para mí. En el cine asiático, desde hace muchos años, las mujeres han
estado participando en películas de acción y aventuras. Y lo hacen de
forma tan natural, que a nadie le parece extraño verlas participar en
espectaculares combates. Aquí, en Estados Unidos, todo es diferente. Todavía muchos
productores y directores siguen creyendo que en el cine de acción las
mujeres sólo pueden jugar un rol decorativo. Y aunque esta forma de
pensar ya no es en Hollywood tan inflexible, gracias al éxito que han
tenido The Matrix y Charlie’s Angels, estamos muy lejos
todavía de aceptar que las mujeres pueden estar al mismo nivel que los
hombres en películas como Kill Bill. ¿Dentro de qué género cinematográfico podría ubicarse ‘Kill
Bill’? Me parece que sería muy difícil tratar de poner a Kill Bill
dentro del limitado espacio en el que suelen clasificarse cierto tipo de
películas de acción. Más bien, yo diría que se trata de un filme en el
que hay una mezcla de todas las influencias que recibí desde que empecé
a convertirme en adicto al cine. Pienso, en todo caso, que Kill Bill
puede ser descrita como: “Un spaghetti western con sabor
oriental”. Se trata de un filme en el que están presentes todas aquellas cosas
que yo admiro: una mujer valiente, una traición que merece ser vengada,
varias secuencias de acción estilo samurai y algunos personajes que de
tan magníficos se vuelven entrañables. Por eso, creo yo, bien podría
decirse Kill Bill me ha permitido brindar una declaración de amor
y un homenaje a las películas orientales e italianas que yo siempre he
admirado. Yo creo, por eso mismo, que Kill Bill es un filme que se
encuentra en el punto donde se cruzan las películas de Sergio Leone con
las de Sonny Chiba y las de los hermanos Shaw. También en Kill Bill
hay muchos personajes y secuencias que están inspirados en las clásicas
series de televisión The Green Hornet y Kung Fu. ¿Por qué filmaron la mayor parte de ‘Kill Bill’ en Pekín y
Hong Kong aunque no había allí ninguna escena en exteriores? Para mantener intacto el espíritu de la historia que yo tenía
escrita. Aunque todo ocurre en espacios interiores, yo pienso que no
hubiera sido lo mismo quedarnos aquí que producir Kill Bill en
Asia. Aunque en ningún momento se ven las calles de esas dos ciudades, de
cualquier forma puede sentirse perfectamente que las acciones están
desarrollándose en un mundo cinematográfico que es real, y que, no tan
artificial como el de muchas de las películas que se filman en Hollywood.
Creo, también, que desde un punto de vista económico fue más atractivo
para nuestra compañía productora (Miramax) alquilar uno de los estudios
más grandes de Pekín que llevar a cabo el rodaje en Los Angeles. Cómo respondieron las tres actrices de ‘Kill Bill’ (Uma Thurman,
Lucy Liu y Vivica Fox) al programa de entrenamiento al que fueron
sometidas durante tres meses? Muy bien, por supuesto. Aunque… hubo momentos en los que llegaron a
decir que estaban hartas y cansadas de tanto entrenar, puede decirse que
se comportaron de una forma muy profesional. De las tres, quienes
trabajaron más duro fueron Uma Thurman y Vivica Fox. Lucy Liu llegó a Kill
Bill teniendo más experiencia en artes marciales que ellas dos. Después
de recibir una preparación física muy fuerte, las tres tuvieron que
aprender a pelear con espadas de samurai. Al mismo tiempo que hacían esto
recibieron todo el entrenamiento que necesitaban tener para poder
convertirse en maestras de artes marciales. ¿Quién tomó la iniciativa de dividir ‘Kill Bill’ en dos
partes? Fue algo que yo y mi productor Lawrence Bender discutimos más de una
vez con Harvey Weinstein, el jefe de Miramax. El quedó muy satisfecho con
lo que vio en Kill Bill durante una proyección que le hicimos y
pensó que podía ser buena idea estrenarla en dos capítulos. Harvey me
dijo entonces que si yo creía que cada una de estas dos partes de Kill
Bill tenía suficiente fuerza dramática como para poder sostenerse
por sí sola. Yo le aseguré que sí. Una vez que llegamos a esa decisión,
nos dedicamos a realizar el montaje de Kill Bill, Vol. I y Kill
Bill, Vol. II (esta parte a estrenarse en febrero del año próximo).
Y creo, sinceramente, que obtuvimos muy buenos resultados. ¿Por qué decidiste no utilizar la nueva tecnología digital en
ninguna de las escenas de ‘Kill Bill’? Por una razón muy simple: quería darle a todo lo que pasa en mi película
un sentido de “realidad/fantasía” completamente cinematográficos.
Fue por ese motivo que en las escenas de violencia trabajamos con las
antiguas técnicas que se han venido empleando en Hollywood desde hace
mucho tiempo. Aunque pudo haber sido más fácil filmar con cámaras
digitales todas las “batallas”, creo que se hizo lo correcto: Kill
Bill es una película donde las principales estrellas son mis
artistas y no los efectos especiales. Tiene algún significado especial el traje deportivo color amarillo
que tiene puesto ‘The Bride’' (Uma Thurman) en una de las escenas de
‘Kill Bill’? Se trata de un homenaje que yo quise hacerle a Bruce Lee. Porque
mientras estaba escribiendo recordé que en una de sus mejores películas
iba vestido así. Por eso me pareció divertido que “The Bride”
llevara un traje del mismo color cuando se enfrenta a docenas de hombres
que tratan de eliminarla |
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