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Fuente El País - 1104 - Clodovaldo Hernández
- América latina: "Se levanta
una nueva oleada de pueblos"
En esta entrevista, el presidente
Hugo Chávez analiza Venezuela post referéndum –que resultó ratificatorio de
su mandato– como la actitud de “desconocimiento de las instituciones” de una
parte de la oposición. En el contexto de una región que cambia
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de 50 años, considera que el
discurso social de su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero, está
tan comprometido con la igualdad y la justicia sociales que coincide
plenamente con los postulados de su gobierno, los cuales, según su propia
confesión, se ubican en el punto más radical y estructural del espectro de
América latina.
La entrevista con el presidente de Venezuela fue celebrada 24 horas antes
del atentado contra Danilo Anderson –el pasado jueves por la noche–, el
fiscal que investigaba el golpe de Estado de 2002. Durante su transcurso,
Chávez expresó sus dudas sobre una ley de amnistía para sus adversarios
políticos, alegando que “mucha gente sigue conspirando contra las
instituciones”.
–¿No es un grave riesgo para el carácter democrático de su gobierno el
carecer casi por completo de oposición?
–Hay una oposición en el país, claro que sí. Yo creo que la crisis de la
oposición está sobre todo en la dirigencia. Viejos capitanes desgastados
pretenden montarse sobre una situación nueva. Cuatro millones de votos por
el sí en el referéndum (la opción para que el presidente fuera revocado) son
respetables. Nosotros reconocemos a esa gente y esperamos que surja de esa
masa opositora honesta, buena, venezolanista, un nuevo liderazgo.
–¿Hasta dónde está dispuesto a llegar usted en el perdón? ¿Impulsaría una
amnistía política?
–Yo siempre los he perdonado, a pesar de que siguen diciendo que los
persigo, pero como yo no soy la ley y aquí hay una Constitución y unas
instituciones, si tienen unos juicios abiertos tampoco puedo inmiscuirme en
las atribuciones de la fiscalía y los tribunales. Ojalá los sectores de la
oposición que han estado impulsando golpes de Estado, intentos de
desestabilización, que han estado al servicio de potencias extranjeras y de
intereses bastardos, rectifiquen y se hagan merecedores de esa ley de
amnistía, que en todo caso debe ser discutida y aprobada por la Asamblea
Nacional, no por mí.
–¿Usted aceptaría esa amnistía?
–Yo vería con cuidado porque me parece que las cosas hay que ganárselas.
Todavía hay algunos sectores llamando al desconocimiento de las
instituciones e incluso a que maten al presidente, como hizo en Miami este
actor (Orlando Urdaneta), quien dijo que el problema de Chávez se resuelve
con un fusil que tenga mira telescópica. Así, cómo se puede hablar de
amnistía. En todo caso habría que hacerlo de manera selectiva.
–Con quienes, al parecer, sí hay avances en materia de reconciliación es con
los empresarios.
–Nos da mucho gusto que sea así. Esperamos que nunca más sean utilizados
para atentar contra su propio país, como ocurrió en diciembre de 2002 y
enero de 2003, con aquella huelga golpista y criminal que, además, se
revirtió contra ellos mismos porque muchas empresas terminaron en la
bancarrota. En la nueva etapa que vamos a llevar adelante en la revolución
tiene un alto interés el impulso definitivo de una nueva economía que
desarrolle la industria nacional, la petroquímica, la agroindustria, el
petróleo, el turismo. Necesitamos la intervención del sector privado para
invertir en infraestructuras, autopistas, viviendas, ganadería, pesca.
Estamos dispuestos a dar incentivos y facilidades tributarias.
–¿La crítica permanente a la globalización y la creación de grandes empresas
estatales cuando más bien se recomienda privatizar las existentes no son
señales negativas?
–Espero que no porque nuestra intención no es desplazar al sector privado,
sino compartir el espacio, y estamos lanzando una poderosa señal de que
estamos dispuestos a impulsar el desarrollo integral del país. Porejemplo,
con el ingreso petrolero excedentario vamos a fundar de nuevo nuestra línea
aérea de bandera, Conviasa (la anterior, Viasa, fue privatizada; la compró
Iberia, tras lo cual fue a la quiebra y desapareció) y vamos a competir con
el sector privado, pero a la vez potenciar el desarrollo de nuestro sector
aeronáutico. Yo espero que los agentes económicos no se dejen confundir por
lo que pudiera lucir a primera vista y que entiendan que éste es un gobierno
que impulsa un modelo mixto de desarrollo.
–¿La reunión que usted sostuvo con el empresario Gustavo Cisneros marcó el
paso de la reconciliación?
–Si lo vemos en perspectiva, pudiera ser que no. Yo me reuní con Cisneros
mucho antes del referéndum. Y después de éste, los portavoces más destacados
del sector empresarial continuaron señalando que hubo un fraude. Por eso no
creo que la entrevista con Cisneros haya marcado un punto de inflexión. Más
bien ese punto está en la victoria del no en el referéndum y luego de casi
todos los candidatos revolucionarios en las elecciones de gobernadores y
alcaldes. A pesar del inmenso intento de manipulación de un sector de la
oposición y de los medios de comunicación para hacer creer que nuestro
triunfo fue producto de un fraude, poco a poco todos los sectores del país
van tomando conciencia de la realidad de que existe un mapa político que
debe ser reconocido por todos.
–Ya no está Aznar en España, pero sigue estando Bush en Estados Unidos y
ahora con el ala conservadora reforzada en materia de política exterior
¿Cómo se prepara?
–Siempre estamos preparados para actuar o, mejor dicho, para responder
(sonríe), porque ellos son los que marcan la línea, son los fuertes, manejan
medios de comunicación mundial, tienen capacidad para bloquear países o
invadirlos, son el imperio ¿no? Por el bien no sólo de Venezuela sino
también de América latina y del mundo, ojalá que este nuevo gobierno del
señor Bush sea en realidad un nuevo gobierno.
–¿Está usted más cerca de Castro o de los liderazgos más recientes como el
del brasileño Lula da Silva, del argentino Néstor Kirchner o del uruguayo
Tabaré Vázquez?
–Más que los líderes, en América latina se levanta una nueva oleada de
pueblos. Pudiéramos decir que con una carga ideológica que le imprimimos los
líderes y movimientos políticos que orientamos la oleada. Nosotros nos
ubicamos en la perspectiva revolucionaria de esa oleada, en los cambios
revolucionarios, estructurales |
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