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A propósito de su film
Zatoichi - Por
María Bordonaba - Con su última película,
Zatoichi, ganadora del León de Plata al Mejor Director en el pasado
Festival de Cine de Venecia, Takeshi Kitano ha roto varios moldes en su
dilatada carrera de cineasta al tratarse de su primera película histórica,
además de ser la segunda vez, desde su debut en la gran pantalla con
Violent Cop, que se ha inspirado en una idea ajena. Y aunque en esta
ocasión las espadas samurái han sustituido a las pistolas, el filme mantiene
esa constante violencia –entre lírica y repentina– que tanto caracteriza al
cine de Kitano a lo largo de títulos como Hana-Bi, Sonatine,
Brother, con una violencia más explícita, o en Dolls, su
anterior trabajo donde el desgarro y el desamor tejían una violencia
silenciosa aún más destructiva. Para este debut en una película histórica,
Kitano ha elegido uno de los mitos más populares de la cultura tradicional
japonesa, Zatoichi, anti-héroe personificado en un masajista ciego y maestro
espadachín.
–¿Por qué ha elegido a Zatoichi para realizar una película basada en una
idea ya existente?
–Del Zatoichi original se hicieron unos 25 telefilmes protagonizados por un
actor japonés legendario, Shintaro Katsu, y por ello el personaje de
Zatoichi está tan asociado con este actor, es casi un sinónimo de él. Una
amiga mía y también ayudante financiera, Madame Saito, que además fue un
mentor para mí durante mis años como stand up comedy en el periodo
Asakusa, me llamó y me dijo que habían pasado cerca de diez años desde la
última película que Katsu había hecho y si estaba interesado en hacer una
nueva versión de Zatoichi. En un primer momento rechacé la oferta
porque no pensé que podría igualar este legado. Pero ella siguió insistiendo
y finalmente acepté porque creía que solamente iba a dirigir la película.
Así que cuando me dijo que también quería que la protagonizase lo rechacé
otra vez, hasta que accedí con la condición de que, a parte de respetar el
hecho de que la película se llamase Zatoichi, que sería un masajista
ciego con una espada escondida en su bastón de lazarillo y que sería un
maestro de la espada, el resto de la película sería de mi entera creación.
Con los ojos cerrados
–¿Cómo fue la experiencia de tener que actuar con los ojos cerrados?
–Ciertamente fue muy difícil tener que actuar con los ojos cerrados, y
aunque me había preparado para ello, esta dificultad se presentó en el
proceso mucho antes de lo que yo había anticipado. Porque, por ejemplo, en
el momento de hacer las pruebas de vestuario, allí estaba yo con la
indumentaria del personaje de Zatoichi, y me miré al espejo pero pensé:
“Ahora Zatoichi cerraría los ojos”, y entonces lo único que vi fue oscuridad
y no pude ni ver qué aspecto tenía con mis propios ojos, así que le pedí al
asistente de director que me grabase para poder verme. Durante los ensayos
de las luchas con espadas es muy difícil juzgar cuál es la distancia entre
tu adversario y tú mismo y en muchas ocasiones se convirtieron en escenas
muy peligrosas. De hecho en una ocasión herí a uno de los actores en el
hombro y en otra la espada pasó a escasos milímetros de mi ojo.
–¿Si Zatoichi es ciego, por qué tiene los ojos siempre cerrados?
–Lo que quise es dar al público la ambigüedad sobre si Zatoichi puede
realmente ver o solamente puede hacerlo en un sentido metafórico. Si puede
abrir los ojos en un sentido físico, pero sus ojos no son funcionales,
quizás es esto mismo lo que quiero decir, o quizás hablo en un sentido
figurado como cuando la gente puede abrir sus ojos pero no pueden ver las
cosas de la misma manera en que yo las veo. A fin de cuentas no quiero dar
una lectura porque para mí el público es libre de interpretarlo como quiera.
–¿Cuál ha sido la reacción de los fans de la primera serie de Zatoichi en
Japón?
–Me enteré después del estreno que muchos jóvenes en Japón que fueron a ver
mi Zatoichi no habían visto la serie original, solamente los que son algo
más mayores. Los jóvenes conocían la existencia de esta serie original,
sabían quién era el actor que lo protagonizaba, pero no tenían una idea
precisa del original. Ha sido el mayor éxito de mi carrera como director.
Quizás el mayor fan de Zatoichi es Madame Saito y a ella le ha gustado mucho
mi película, y eso me hace creer que esta generación la ha aceptado.
–Me resulta curioso que le parezca que el hacer una película de época haya
sido una experiencia más liberadora que sus filmes contemporáneos, ¿por qué?
–Cuando haces una película histórica sobre Japón a partir del momento en que
aparece un actor estás mintiendo porque en la vida real la gente usaba el
pelo real, y en cambio en estas películas los actores usan pelucas de manera
que el tamaño de las cabezas es mucho más grande que en la realidad. O sea
que a fin de cuentas estás fabulando, las películas históricas son sinónimo
de fabricar los hechos, por eso no estaba preocupado en reproducir la
autenticidad del periodo. En los dramas modernos esta presión es mayor
porque el público tiene más información sobre la autenticidad que tiene que
rodear a los personajes, pero con los filmes históricos nadie ha vivido en
esas épocas, por eso creo que me he sentido más libre.
–De hecho hasta se salta las reglas de las películas de samuráis al poner un
final más propio de un musical de Hollywood...
–Esa escena significa la celebración de la gente del pueblo que ha
sobrevivido a los tiempos difíciles impuestos por esos tipos malos. Y es que
aunque Zatoichi ha matado a esos tipos malos, a fin de cuentas él también es
un asesino y al final de la película es difícil decir si se trata de un tipo
bueno o malo. A lo mejor es malo, de hecho es casi como una máquina de matar
y por ello no se merece unirse a las celebraciones.
Razones de la violencia
–A pesar de haber introducido todos estos elementos innovadores en
Zatoichi, la violencia sigue siendo la gran protagonista de su película.
–Me sorprende un poco la cantidad de gente que me ha preguntado sobre la
violencia en las entrevistas. ¿Cuál es la definición de violencia? ¿Una
película donde un tipo mata a otro? Una de las razones que motivan a los
periodistas y críticos sobre la presencia de la violencia en mis películas
es quizás porque se trata de una representación muy realista y dolorosa, y
esto lo hago deliberadamente porque es así, porque la violencia en la vida
real es así. Pero con Zatoichi, al haber tenido que sustituir a las
armas de fuego por espadas, ocurre algo diferente. Por un lado he sido muy
fiel en la manera en que he reproducido los movimientos, manierismos y
acciones de los actores en las escenas de lucha para asegurarme que fuesen
lo más fiel posible a la realidad. Y por el contrario, quería hacer que la
sangre fuese algo más espectacular, darle algo así como un aspecto de
videojuego, casi irreal, y mostrar el acto de matar menos doloroso a como lo
muestro habitualmente.
El boom de los samuráis
–Qué le parece la moda que ha surgido en Hollywood de películas de samuráis
y espadachines con Kill Bill, El último samurái, etc?
–No estoy seguro si el estilo de luchar con espadas que muestra Tarantino en
Kill Bill es estilo japonés o no. Aún no he visto la película pero me
parece que es más al estilo de Hong Kong, con un plano de acción más amplio
con movimientos acrobáticos, eso no es realmente el estilo de lucha japonés.
Pero lo triste es que hasta las películas históricas japonesas a veces
muestran este tipo de lucha al estilo de Hong Kong. Ya no existen filmes
históricos japoneses tradicionales auténticos. Y es precisamente en esta
cuestión con la que he sido muy meticuloso en Zatoichi, sobre los
movimientos, el arte del combate de samuráis. Con toda esta mezcla de
estilos es difícil para el público occidental distinguir. Para ellos a fin
de cuentas se trata de dos culturas orientales.
–¿Qué le parece la situación actual de la industria cinematográfica
japonesa?
–Está en una situación muy mala. Un ejemplo muy ilustrativo es que los
premios otorgados por la academia japonesa de cine están apañados entre los
dos grandes estudios del país. Lo mismo ocurre con las nominaciones a la
mejor película extranjera para los Oscars, no se sabe quién lo escoge, cómo,
por qué, este proceso de selección es un misterio. Hasta con Hanna-Bi,
con la que recibí el mejor premio en el Festival de Cine de Venecia, la
academia japonesa sólo me dio dos o tres nominaciones y ya está. Esto
simboliza en qué mala situación está el cine en mi país |
Datos de "Zatoichi" -
Año
2003 -
Nacionalidad
Japón -
Estreno
06-02-2003
- Género
Drama -
Duración
116
m.
ZINEMA.COM -
T. original
Zatôichi
Dirección
Takeshi Kitano
Intérpretes
Beat Takeshi (Zatoichi)
Tadanobu Asano (Gennosuke Hattori)
Yui
Natsukawa (O-Shino)
Michiyo Ookusu (O-Ume)
Gadarukanaru Taka (Shinkichi)
Guión
Takeshi Kitano
Fotografía
Katsumi Yanagishima
Música
Keiichi Suzuki
Montaje
Takeshi Kitano y Yoshinori Oota
Sinopsis
Japón, siglo XIX, Zatoichi es un vagabundo
ciego que se gana la vida dando masajes y jugando a los dados. Pero detrás
de su humilde fachada, Zatoichi es un gran espadachín, deleitando con toques
de una sobrecogedora precisión. Zatoichi descubre una
pequeña ciudad perdida en la montaña dominada por la banda del despiadado
Ginzo. Éste se deshace de cualquiera que se ponga en su camino contratando
para ello a Hattori, un famoso samurai. Un día
jugando junto a su inseparable amigo Shikichi coinciden con una pareja de
geishas. Tan peligrosas como guapas, Okinu y su hermana Osei han venido a la
ciudad para vengar el asesinato de sus padres. Teniendo como única pista el
misterioso nombre de Kuchinawa, las hermanas esconden un montón de ases en
la manga. La siniestra banda pronto acorrala a
Zatoichi. Junto a su legendaria espada, el destino de Zatoichi se verá
involucrado en situaciones muy violentas.
Referencias
Es la undécima película
guionista de Takeshi Kitano (Tokyo, 1947) como director y cuya filmografía
tras Violent cop (1989), Boling point (1990), A scene at
the sea (1991), Sonatine (1993), Getting any? (1995),
Kid return (1996),
Hana-Bi: flores de fuego
(1997),
El verano de Kikujiro
(1999),
Brother
(2000) y
Dolls (2002)
Kitano suele
protagonizar sus propias películas y las de otros (Gohatto,
Battle royale,
Tokyo eyes),
combinándolas con estelares apariciones en televisión, donde presentó
programas como Humor amarillo.
Es
la primera vez que Kitano dirige una película de época, y cambia las
pistolas por la espada.
Está
protagonizada por el propio Takeshi Kitano, que como actor se presenta con
el nombre de Beat Takeshi, junto a
Tadanobu Asano, uno de los jóvenes actores más populares de
Japón.
Chieko Saito,
amiga del actor Shintaro Katsu, protagonista de las primeras series de
Zatoichi, propuso al director hacer está película.
El personaje de Zatoichi es uno de los
héroes mas populares del drama de época japonés sobre el que
se han realizado varias películas. El director quiso
modificar la
figura de Zatoichi, que en anteriores
versiones tenía el pelo oscuro, vestía un
kimono claro y llevaba un bastón marrón en el que escondía su espada,
para conseguir que fuera visualmente diferente,
convirtiéndolo en una persona bastante excéntrica,
con el pelo rubio platino y un bastón rojo sangre donde también
esconde la espada
Se basa en
la novela de Kan Shimozawa y el guión es del propio Kitano
Es la novena colaboración del director de
fotografía Katsui Yanagijima (Battle
royale)
con Kitano
La banda sonora está compuesta por Keiichi
Suzuki, solista, guitarrista y teclados del grupo japonés Moon Riders, que
cuenta con 15 álbunes
Kitano no quiso utilizar ni el ordenador ni los
efectos visuales para las escenas de acción y únicamente lo
utilizaron para los cortes y las heridas. Aunque
había un coreógrafo para las escenas de lucha pero el
propio director terminó haciendo la mayor parte de las coreografías,
excepto la de la lucha de las dos geishas contra los hombres de Ginzo en la
residencia
El montaje también es de Kitano quien tuvo que
utilizar muchos mas cortes que en sus anteriores
películas
La
secuencia de lluvia de Zatoichi es el homenaje
del director a Los siete Samurais de Kurosawa
Está
producida por Asahi National Broadcasting Company, Bandai Visual, Dentsu,
Office Kitano, Saitô Entertainment y Tokyo FM Broadcasting
Consiguió el premio al
mejor director en el
Festival de Cine de Venecia 2003
y el premio a la mejor película, banda sonora y el del público en el
Festival de Cine de Sitges 2003
Fue candidata al
Premio del Cine Europeo 2003 a la mejor
película internacional |