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Guillermo Cabrera Infante

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Guillermo Cabrera Infante Vida y Obra Entrevistas a Alejo Carpentier . Joaquín Sabina . Volodia Teitelboim . Antonio Tabucchi
Fuente Revista Arquitrave - Por Haroldo Alvarado Tenorio

En los últimos días de febrero, visitó Bogotá Guillermo Cabrera Infante, el conocido autor de Tres Tristes Tigres, novela considerada el paradigma de la nueva narrativa latinoamericana. Recientemente apareció la que es, hoy por hoy distinguida por la crítica unánime como su obra maestra: La Habana para un infante difunto.
La Habana como la llamaremos de ahora en adelante, cuenta la vida erótica de un adolescente, y luego de un hombre joven, en La Habana de los años cuarenta y cincuenta. Es, por tanto, una Habana difunta, la de los recuerdos de Cabrera infante, difunto muchacho de un reino que ya había inmortalizado en su obra anterior. De esa obra y mucho más de la reciente, conversó G.C.I. con el autor de esta entrevista, concedida excepcionalmente, ya que el prestigioso autor cubano, que vive ahora en Londres, no responde sobre estos temas sino por escrito.

¿Qué relación hay, en su obra, entre experiencia y literatura?

En realidad es una pregunta compleja. Me gusta que me hable de experiencia y no de experimento que es una palabra que yo detesto con respecto a la literatura. Yo trabajo poco con experiencias, para mí ese cliché de la agonía de la página en blanco no existe, porque yo fundamentalmente con lo que voy cubriendo la página es con recuerdos, todos esos recuerdos han sido facilitados por la memoria, y la memoria, como usted sabe, es una traductora y a veces una intérprete, intérprete en el sentido de interpretar un lenguaje en otro, una intérprete muy fiel. Yo acepto que es un inconveniente, pero eso me garantiza que tenga una base primera, un fundamento sobre el cual trabajar más tarde. Entonces en realidad la experiencia o las experiencias están siempre limitadas por arbitrio del recuerdo, pero, finalmente, yo no voy en busca del tiempo perdido sino del espacio a encontrar, que es el espacio lingüístico, que es a veces oral o simulacro de oralidad como ocurre en T.T.T. o es un espacio dado como en La Habana.
Con La Habana yo tenía un primer borrador que era mucho más lineal que el libro actual, pero que estaba atiborrado de datos, tanto es así que en la versión final, aunque yo soy un escritor que tiende a añadir más que a quitar, en la versión final, en el borrador final, limé ciento veinte páginas del libro. Entonces este primer borrador a mí me servía como un andamiaje para construir mi edificio de palabras, en este caso una ciudad de palabras, y al hablar de ciudad le puedo hablar no solamente de topografía, la referencia al terreno, sino de topología en el sentido que tiene esta ciencia moderna que entre otras cosas se dedica al estudio de los nudos, es una ciencia que a mí me interesa mucho, aunque yo soy poco científico, me interesa porque se interesa por fenómenos que en otro tiempo y aún hoy, a otros científicos, parecen meros juegos.

Leyendo en La Habana para un infante difunto, las primeras ciento y pico de páginas se percibe un tono autobiográfico que desaparece después …

Bueno, en realidad estas ciento y tantas páginas de La Habana juegan el papel del maestro de ceremonias en T.T.T., eso es exactamente un prólogo, una presentación, que es algo más difícil de describir pero que parece una verdadera metamorfosis, hay una localización suya en un tiempo histórico-humano, hay una presentación de un local absolutamente extraordinario y desconocido para el narrador, como es el solar habanero. Ese extraordinario falansterio. Ese descubrimiento de La Habana primero que nada que él realiza en esas ciento veinte páginas, está el descubrimiento del lenguaje de La Habana que él tiene que aprender como si estuviera en tierra extranjera y está, además, muy importante, el descubrimiento del sexo.

Después de publicar La Habana, de haberla escrito y decidido publicarla ¿cómo ve usted , cómo leería T.T.T.? ¿cómo la arqueología de La Habana para un infante difunto?

No, es un libro. T.T.T. es un libro que siempre pretende o quiere dar a entender que pretende una aspiración constante de oralidad. Si se da un estudio bastante minucioso del texto, se demostraría que esto es falso porque el texto se presenta en ocasiones como eminentemente escrito, esta oralidad es falsa, esta exaltación de un dialecto es inútil porque en realidad todo es una gran construcción verbal, se puede decir que nadie hablaba así en la Habana. Es el autor el que está haciendo ver que la gente hablaba así. Esa es una lectura posible de T.T.T. Veo el libro no como algunos que pretendían era el comienzo de algo, sino como el fin de mi relación con las posibilidades de la escritura dialéctica, y en ese sentido quiero decir de dialéctico. Además hay una constante preocupación por una organización musical del texto, bien sea porque uno de los protagonistas del libro es un músico, otra porque uno de los grandes manes del libro es una cantante, siempre la música popular está presente en el libro y su exaltación es extraordinaria, cosa que no ocurre en La Habana.

¿Qué relación ha tenido con Conrad, Nabokov y Borges?

Yo soy un gran admirador de Conrad por lo que diviso fue una hazaña literaria. Conrad era un hombre de una enorme valentía personal y es curioso que estos tres escritores mencionados son escritores de un gran coraje tanto personal como intelectual. Conrad lo que hizo fue, después de hacerse embarcado en muchas aventuras físicas, se embarcó en una última aventura, que es la aventura del lenguaje, cómo él llegó a conquistar el idioma inglés, que es un idioma desordenado, caótico, con más excepciones que reglas. Yo nunca me lo explicaré, porque además él comenzó muy tarde, él no tenía una base inglesa, de haber aprendido inglés cuando niño como Nabokov, y Conrad lo hizo admirablemente. Su inglés no es que sea impecable, es un inglés creador, a mi no me interesa si él comete faltas o si hay frases que no son gramaticalmente correctas, eso es lo de menos, Faulkner está lleno de incorrecciones gramaticales, eso no interesa para nada a la literatura, la gramática es una cosa, la literaura es otra. Pero no puedo decir que Conrad haya tenido en mí una influencia porque mayormente la de Conrad es una literatura de aventuras y hacia el final de su vida es una especie de literatura introspectiva que va a recordar algo que él rechazaba profundamente: el alma eslava. El decía con toda razón que no era ortodoxo, que era un polaco y que era católico en vez de ortodoxo, pero sin duda está presente, bajo los ojos de Occidente es una novelística eslava, y a mí francamente este tipo de novela no me interesa para nada.
Otra cosa que yo hecho de ver mucho en Conrad es su sentido del humor, no tiene ninguno, no existe para él, se toma terriblemente en serio. Por el contrario, Borges y Nabokov son escritores, sobre todo el último para quienes el humor es primordial y más que nada esencial. El humor de Borges es más sutil, más difícil de apreciar cuando él esta hablando en serio de cuando está hablando en broma, y aún sus pretensiones metafísicas son en últimas una broma. El mismo cuento El Aleph es todo una gran broma y no hablemos de Borges cuando escribe los cuentos policíacos junto con Bioy, los cuentos o problemas de Parodi, el hecho mismo de escoger el nombre Parodi para el personaje principal indica sus intenciones paródicas. Yo mediría las influencias de Borges en mí en unas cosas muy voluntarias. Además de préstamos de ciertas fórmulas borgianas, por ejemplo, entre a hacer esa distinción entre el uno y el mucho y que finalmente se prueba indistinguible como en cantaron varios pájaros al alba o tal vez cantó uno muchas veces, eso es una construcción que yo aprendí de Borges, igualmente de Nabokov, pero por ejemplo yo me doy cuenta de que cualquiera de los dos se horrorizaría ante la lectura de mis textos, le espantaría la buscada vulgaridad.

Borges me dijo que él era indigno de Conrad …

Borges siempre tiene esas actitudes de modestia, que bien examinada se muestran como falsa modestia. Yo estoy seguro de que él íntimamente no se encuentra indigno de ningún escritor del siglo XX, él podrá encontrarse indigno de Shakespeare porque todos nos encontramos indignos de él, pero no estoy seguro de que se encuentre indigno, por ejemplo, de Nabokov, a quien yo tiendo a considerar como mejor escritor que Conrad. Sí hay una conciencia, es decir, en Conrad había una conquista del lenguaje, en Nabokov hay una conciencia del lenguaje, hay un uso de la parodia, un uso de ciertos recursos retóricos tomados como un gran grano de sal. Pero a mí realmente lo que sí me interesa es Conrad, es su gran triunfo en el aspecto literario, cómo él logró imponerse en una sociedad absolutamente extraña, y una sociedad que en esa época era muy realmente enemiga de los extranjeros.
La prueba de esto es que Eliot escribió un artículo sobre Conrad, Eliot, un americano que se anglicanizó voluntariamente de una manera decisiva, fue a ver a Conrad y se sorprendió de que él tuviera un acento polaco muy fuerte, al extremo de que él no podía entender casi lo que Conrad decía, y no olvide que Eliot se había convertido en un inglés absoluto, no se podía distinguir su ascendencia americana. Lo mejor de la visita de Eliot a Conrad es esa anécdota que le repito

¿Qué relación hay entre Rayuela y T.T.T.? Alguien me dijo que Cortazar conocía y utilizó para esa novela su libro Un oficio del siglo XX, del cual también surge T.T.T.

Bueno, yo no tengo evidencias de eso, yo no puedo acusarlo de semejante uso. Lo único que tengo es el conocimiento de Cortazar no como escritor, yo conocí a Cortazar en el año sesenta y dos porque amigos habaneros lo habían conocido en Cuba e insistían en que yo lo conociera … y cuando lo conocí él no había publicado Rayuela entonces yo si le lleve un ejemplar de Un oficio del siglo XX y a él le gustó bastante y me dijo: ¡ah, que bien estas colecciones! Y me mencionó dos o tres autores que han hecho semejantes sacos para meterlo todo, pero yo creo que en ese tiempo ya Rayuela estaba en la imprenta o por lo menos terminada.

Yo no creo en su afirmación de que no haya leído Paradiso.

Le puedo confesar que yo leí exactamente diez páginas de Paradiso y la encontré absolutamente impenetrable. Sin embargo yo soy un gran lector de la poesia de Lezama y ésta aparece citada muchas veces en La Habana, versos enteros. Recientemente he escrito un largo ensayo sobre Lezama Lima y Virgilio Piñero, una biografía a dúo, se titula Vidas para leerlas …

¿Cuál es su relación con los clásicos griegos y los romanos?

En el bachillerato yo era un buen estudiante pero en realidad un pésimo oyente de clases, yo me leía el texto un poco antes de entrar al examen y como la mayor parte de los estudiantes lo regurgitaba todo en la mañana del examen. Pero un día estaba en una clase de literatura clásica con un profesor que era un hombre extremadamente afectado y hasta distante, un poco amanerado al hablar, y empezó a hablar de Ulises y llegó a la parte en que Ulises regresa a Itaca y de como sólo es reconocido por su perro, Argos, quién al reconocerlo muere. Entonces yo tenía un perro, yo era un gran amante de los perros y a mí me conmovió profundamente este relato y fue para mí un verdadero cambio de vida. Ahí fue donde yo empecé a interesarme por la literatura. Fui a la biblioteca y pedí La Odisea, me la leí completa, me leí también La Iliada que me pareció, contra muchas opiniones contrarias un libro inferior a La Odisea, es decir a mí no me interesaba nada Aquiles, me parece un personaje repulsivo, lleno de ira, un ejemplo de héroe negativo. Pero Ulises me pareció un héroe extraordinario, me gustó mucho su astucia y su relación con dos o tres mujeres del libro, concretamente con Naussica y con Circe y menos interesante con Penélope, porque Penélope representa la vida doméstica, y allí empecé a leer.

¿Cuál sería la relación entre Tristan e Isolda, Trópico de cáncer y La Habanera para un infante difunto?

Yo no puedo hablar de Trópico de cáncer porque nunca lo he leído. Pero es interesante que señale lo de Tristan e Isolda, porque es una leyenda que me interesa profundamente. Yo me he leído casi todo lo que hay sobre Tristan e Isolda, inclusive me compré antes de venirme para acá un libro que no he terminado de leer. He viajado a los sitios donde supuestamente se desarrolla la leyenda, donde todavía se conservan los nombres celtas de la época donde se supone ocurrió. Para mí es una de las grandes invenciones literarias y míticas de Occidente, además hay citas textuales en La Habana de Tristan e Isolda.

Tampoco Durell …

Yo nunca había leído el Cuarteto de Alejandría, entonces cuando terminé La Habana tuve la curiosidad de saber exactamente que había hecho él con respecto a Alejandría …

Terminemos entonces hablando de Kafavis …

Para mí Kafavis es hasta ahora, y faltan todavía veinte años, el más grande poeta del siglo. Sin nada de todas esas citas de Eliot, a escondidas o después, hechas explícitas al final, nada de toda esa serie de trucos malos de Ezra Pound, y así podíamos seguir revisando poetas más o menos importantes que en realidad no lo son, lo son simplemente porque los ha impuesto la cultura anglosajona, pero no porque sean realmente poetas importantes. Además yo te diría a ti que yo detecto un gran tufo de fraude de Ezra Pound, y Kavfis, por ejemplo, es un poeta que yo me imagino que será un poeta aún más extraordinario en griego, pero es un poeta que vence las traducciones, yo he leído en inglés, lo he leído en español -déjame decirte que hay una traducción lamentablemente no continuada, del escritor catalán Joan Ferrate al español que es mucho mejor inclusive que la traducción de la señorita Dalven al inglés y que incluso Kavafis alcanzó a aprobar personalmente-. Entonces hay una especie de abismo que se salva por el puente de la poesía entre Kavfis y la mayor parte de los lectores que es su homosexualidad, la condición verdaderamente declarada de homosexual del autor es decir, no hay nada de los disfraces de otros escritores. Yo quisiera, ojalá que hubiera una verdadera influencia de Kavafis en La Habana para un infante difunto, porque ése si que yo creo es el poeta de Alejandría y que Durell es el falso cronista de Alejandría

96 - Fuente UCM Espéculo - Por Yolanda Delgado Batista
En estos días la Casa de América ha dedicado una semana al escritor Guillermo Cabrera Infante. Esta corta estancia la hemos aprovechado para hablar con él y saber más sobre su obra y su personalidad. Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara (Cuba) hace sesenta y siete años. Está casado con la actriz cubana Míriam Gómez. Entre sus obras se encuentran: "Así en la paz como en la guerra" (1960), "Tres Tristes Tigres", novela con la que consiguió el Premio Biblioteca Breve en 1964, "La habana para un infante difunto (1979), "Delito por bailar el chachachá" (1995) y su última novela publicada en España "Ella cantaba Boleros" (1996).

Este escritor, admirador de Borges, compañero de Severo Sarduy, se mueve, como Joyce, en un ambiente de exilio: su corazón en Cuba y su casa en Londres. Devuelve a las palabras el ritmo y la sonoridad de los diálogos cubanos. Ya en Tres Tristes Tigres da pautas para hacer la lectura de su novela:

El libro está en cubano. Es decir, escrito en los diferentes dialectos del español que se hablan en Cuba y la escritura no es más que un intento de atrapar la voz humana al vuelo, como aquel que dice. Las distintas formas del cubano se funden o creo que se funden en un solo lenguaje literario. Sin embargo, predomina como un acento el habla de los habaneros y en particular la jerga nocturna, que como en todas las grandes ciudades, tiende a ser un idioma secreto.
La reconstrucción no fue fácil y algunas páginas se deben oír mejor que se leen, y no sería mala idea leerlas en voz alta. (...)

Ese "desorden" en la construcción de las frases, esa traslocación alocada de las palabras, descubre nuevos espacios para el sentido, nuevos significados que no paran de hacer guiños al lector y provocar, en muchos casos, la sonrisa.
La última de sus novelas, Ella cantaba boleros, vuelve a recrearse en la vida nocturna de la Habana del 59 y toma como eje central a la cantante cubana Freddy, La Estrella, de la que ya hablara en Tres Tristes Tigres:

- Era una mulata enorme, gorda gorda, de brazos como muslos y de muslos que parecían dos troncos sosteniendo el tanque de agua que era su cuerpo.

En Ella cantaba Boleros:

- Y sin música, quiero decir sin orquesta, sin acompañante, comenzó a cantar una canción desconocida, nueva, que salía de su pecho, de sus dos enormes tetas, de su barriga de barril, de aquel cuerpo monstruoso, y apenas me dejó acordarme del cuento de la ballena que cantó en la ópera, porque ponía algo más que el falso, azucarado, sentimental fingido sentimiento de la canción, nada de la bobería amelcochada, del sentimiento comercialmente fabricado del feeling, sino verdadero sentimiento y su voz salía suave, pastosa, líquida, con aceite ahora, una voz coloidal que fluía de todo su cuerpo como el plasma de su voz y de pronto me estremecí (...)

- Usted es un experto en reflejar la oralidad en la escritura, ¿es la literatura un acto del "oído" más que de la "vista"?

- Eso es lo que yo he dicho. En realidad, yo presto más atención a cómo suena cuando se lee que a cómo se ve cuando se escribe.

- ¿Cree que sus retruécanos son melodías que suenan de fondo en sus relatos, o es simplemente un juego del ingenio?

- No; son simplemente un sistema poético. Una manera de embarullar, componer con palabras algo menos directo que una frase usual, menos artificioso que un verso.

- Su forma de escribir y su estilo cuando empezó a escribir, ¿fue también una apuesta para ir en contra de la corriente del realismo social que había en ese tiempo...?

- No había ningún realismo social; lo que había era una enorme...

- ¿No existía la corriente de los Moravia,...

-...Sí, pero de lo que se trataba era de la atención desmedida que se prestó a cierto folclorismo guatemalteco en la novela de Miguel Ángel Asturias, El señor Presidente, y yo leí fragmentos de El señor Presidente y llegué a la conclusión que si eso era literatura, yo podía hacer lo mismo. Y eso fue el comienzo realmente: un acto de parodia.

Las mujeres y las novelas

- ¿Está de acuerdo con que la novela se hizo "mayor", como género, porque las mujeres se empeñaron en leerla...?

- No... Yo no creo, porque no creo que hubiera grandes lectoras cuando se publicó el Quijote...

- Las novelas de Jane Austen...

- Eso es diferente, eso son dos siglos más tarde y hay una adquisición de la cultura, mejor dicho, de la lectura, por parte de las mujeres. Sobre todo hay que considerar que se habla de Inglaterra. Yo no creo que las mujeres españolas...

- ¿No leían...?

- O no leían o tenían otra lecturas.

- ¿La novela "rosa"...?

- Novela rosa sí leerían y, de cierta manera, las novelas de Jane Austen son un substituto de la novela rosa. Es el encuentro de la novela romántica con una particular sensibilidad de parte de la escritora... y una inteligencia poco común, no sólo ya como lectora, sino como escritora. Y ése es el fenómeno Jane Austen.

- Dicen que las mujeres leen más "novela" que los hombres, o que están más cerca de la literatura que los hombres, ¿usted qué opina?

- Es posible que haya más mujeres lectoras que lectores, pero ese tipo de estadísticas no me importa demasiado. Es decir, lo que me importa es la consecuencia que pueda tener un escritor sobre sus lectores. No si son muchos o son pocos porque entonces entraríamos de lleno en el terreno de considerar los best sellers como una forma literaria óptima.

Cuba es una gran tragedia

- ¿Me puede hablar un poco de quién es el personaje de "La Estrella"?

- Bueno, si tú te lees Ella cantaba boleros, no hay necesidad de explicación. Es más, hay demasiada explicación en Ella cantaba boleros acerca de quién era "Estrella". Fue un fenómeno musical que existió, que tuvo su apogeo y después se extinguió, por eso el nombre de "Estrella" le viene bien: una estrella que se apaga...

- ¿Qué "música de fondo" propone para leer sus novelas?

- La música de mis palabras.

- ¿Es para Ud. Cuba un "bolero"?

- No, no, en absoluto. Cuba es una enorme tragedia, no es un bolero. Para mí... un bolero es un bolero; los boleros son los boleros... y no hay ningún otro paralelo posible... Son demostraciones musicales... y eso es todo.

- ¿En Cuba Ud. se sentía como aquel poema de Stevenson que decía:
"Whenever the moon and stars are set,
Whenever the wind is high,
All night long, in the dark and wet
A man goes riding by.
El poema termina Why does he gallop and gallop about?

- Eso es un poema que yo leí, en inglés, en las clases nocturnas de inglés en La Habana vieja, alrededor de mil novecientos cuarenta y... tres, por ejemplo; pero yo no me sentía nada como un niño solitario, nunca, ni cosas de esas... Eso estaría bien para Stevenson en Escocia, pero no para mí en La Habana.

- ¿Y en Londres a veces se siente así?

- ¿Como un niño...? Nunca, nunca... Yo no me he sentido como un niño más que cuando era niño... Y además yo era un niño impertinente, que sabía demasiadas cosas para su edad... se metía en las conversaciones con los mayores... No, no; eso no tiene nada que ver conmigo.

- Usted a veces ha dicho que "la vida es una gran parodia", ¿la contempla desde una butaca?

- Yo a veces digo cosas que en realidad después me arrepiento de haber dicho... y esta es una de ellas. Yo no creo que la vida sea una gran parodia; yo creo que hay parodias dentro de la vida, pero no la vida misma es una gran parodia, porque eso remitiría a un modelo mayor que la vida, porque no hay manera de parodiar sino teniendo un modelo que sea objeto de la parodia

- En Ella cantaba boleros, en sus primeras páginas, usted escribe: "nada vulgar puede ser divino, es cierto, pero todo lo vulgar es humano", ¿cree que el cine actual aún refleja la vulgaridad de la vida?

- ¡Oh, sobre todo..., o sea, gozosamente! Yo creo que el cine es de las manifestaciones más vulgares que puede haber; es más, las ha reintroducido en la vida... los tacos, las malas palabras... hay una cantidad de fornicación en las películas, que no puede ser más exhibida, y por tanto, más vulgar...

- Con el seudónimo de G.Caín publicó sus críticas de cine en el semanario Carteles.¿Ha resucitado de nuevo Caín o murió en Carteles...?

- No , ha salido otras veces... Hay un incidente, que ocurrió hace poco, en que un "avatar de Caín" se manifestó cuando el director de las páginas de opinión de un periódico de Estados Unidos fue despedido de su cargo porque le había agarrado un seno a su secretaria. Yo comenté "pero no debieran haberlo castigado, porque es un esteta"... y la señora que estaba junto a mí me dijo "¡pero cómo, por favor,... siempre eres un Caín!"...

- ¿Qué quiere decir cuando dice "un crítico, de tanto ver, se queda miope"?

- Ah, esa es una frase graciosa, o que pretende ser graciosa. Es una alusión a mi miopía y a la cantidad enorme de películas que pueden ser causales o no de mi ser corto de vista.

- La metáfora literaria produce una imagen, ¿ésta pude convertirse en imagen cinematográfica o son incompatibles?

- Completamente diferentes... No, la imagen cinematográfica está ahí, muy visible; la imagen literaria hay que buscarla siempre... o hay que establecer un complejo sistema de comunicaciones.

- ¿Fue su madre la culpable de que le gustase el cine?

- No... fue mi madre la culpable de llevarme al cine tan pequeño, porque yo creo que habrá muchos hijos que hayan sido llevados por su madre al cine como me llevaron a mí y que odiaran al cine. Lo uno no es consecuencia de lo otro, pero sí yo creo que es de hacer notar que mi madre se empeñó en llevarme al cine a una edad tan tierna que, en realidad, lo único que podía pretender ella era que yo viera la película..., pero pensando que también había ido al cine cuando estaba embarazada, no creo que ella quisiera que yo viera películas desde el seno materno...

Cabrera Infante, Cicerón e Internet: historia de un malentendido

- ¿Piensa que con "Internet" la literatura será un vasto juego sin fronteras?

- Yo no tengo la menor idea de lo que es el "Internet"... Yo creo que todo el mundo habla de lo que es el "Internet", y me preguntan "¿tienes Internet?", como antes se preguntaba...

-..."tienes teléfono"...

- ...Sí... o "¿tienes hambre?", o "¿tienes...?" A mí me parece un escándalo tan extraordinario..., porque yo estoy completamente ajeno a él, yo no participo del Internet...

- Pues hay muchos artículos y muchos estudios sobre usted en Internet...

- ¿Sí...? Pero sin mi permiso...

- No suyos. Hablan de usted... Por aquí tengo alguno...-le muestro uno de los artículos que llevaba como documentación para la entrevista.

- Hay dibujitos y todo... espero que no sean obscenos... ¿Son mujeres quitándose las ropas? ¡Qué horror!-exclama con fingido escándalo.

- No; es Cicerón dictando a su secretario... y aquí hablan de usted -Cabrera Infante examina con detenimiento el artículo.

-... Me ponen al lado de Cicerón...-exclama sorprendido.

- Sí, señor, y es de una Universidad de New Jersey, de una publicación de literatura...

- Voy a tener que comenzar a pensar en el Internet como algo positivo...

- Y había otros muchos artículos, pero no pude acceder a todos...

- ¿Y cómo tú sabías que había otros...?

- Porque cuando yo busco su nombre, me aparecen todos los documentos que hay en el mundo que alguien, gratuitamente, ha metido en la red sobre usted.

- ¡Qué bien!

- Yo, precisamente, le estoy haciendo esta entrevista para una revista...

-¿Para Internet...?

- Sí, para una revista de literatura... de la Universidad Complutense...

- Tú no me advertiste eso...

- Es una revista literaria...

- Pero lo de Internet...-dice haciendo vibrar fuertemente la erre.

- Le entra la paranoia... -apunta alguien a mi alrededor.

- No, no... no me entra la paranoia -se defiende él-, pero no creo que mi madre me criara a mí para terminar en el Internet... -todos nos reímos.

- Es una de las cosas más maravillosas del mundo, porque todo el mundo puede leer sobre su obra. ¿No le gusta esa idea?

- Sí..., me gusta la idea que lean sobre mi obra, pero me gusta la idea de que paguen por leer mi obra. No que todo esto sea gratis.

- Son estudios... desde luego la novela no se puede leer por Internet, pero sí pueden entrarles ganas de comprarla.

El tiempo pasa y su esposa nos avisa de que un doctorando francés está esperando, después de un viaje de catorce horas, para entrevistarse con él.

- Sólo una pregunta... ¿Cómo se siente después de haber presenciado un ciclo sobre usted en la Casa de América? ¿Le hace reflexionar sobre su obra?

- Sobre todo me siento fatigado. Me siento, en realidad, muy honrado y estoy alegre, contento, pero también estoy muy cansado; es, eh,...

- ¿Demasiado condensado...?

- Demasiado..., demasiada tensión. Ahora, como Greta Garbo, tengo ganas de decir "quiero estar solo"...

- Muy bien...

- Tienes un buen final ahí, ¿no?

BIBLIOGRAFÍA de GUILLERMO CABRERA INFANTE:

  • "Así en la paz como en la guerra". (Cuentos, 1960)
  • "Tres Tristes Tigres" (1964, Premio Biblioteca Breve)
  • "Vista del amanecer en el Trópico" (1974)
  • "0" (1975)
  • "Exorcismos de esti(l)o" (1976)
  • "La Habana para un infante difunto" (1979)
  • "Holly Smoke" (1986, en inglés)
  • "Mea Cuba" (1993, escritos políticos)
  • "Un oficio del siglo.XX" ("Twenty Century Job", críticas cinematográficas)
  • "Arcadia todas las noches" (críticas cinematográficas)
  • "Delito por bailar el chachachá" (1995, tres relatos).
  • "Ella cantaba boleros" (1996)

0402 - Por Ignacio Buquete - Según el escritor cubano, ganador del Cervantes, hablar del continente como una unidad crea confusión, ignorancia y racismo.

 

Guillermo Cabrera Infante es, desde hace tiempo, uno de los nombres dorados del panteón literario hispanoamericano. Su novela Tres tristes tigres, publicada a mediados de los años sesenta, lo convirtió en un escritor imprescindible para entender el ritmo cotidiano de su Cuba natal y, de modo más general, para descifrar buena parte de las particularidades ficcionales del continente.

 

En 1997, el autor de Vista del amanecer en el trópico obtuvo su consagración definitiva al recibir el prestigioso Premio Cervantes. Amante del cine y la literatura por partes iguales, es su perfil político, a veces contradictorio, el que termina de esbozar las características propias del personaje que él mismo se encargó de delinear. En pocos días, el 22 de este mes, Cabrera Infante cumplirá 72 años. Una vez más, festejará su aniversario en Londres, ciudad en la que vive desde 1965, cuando decidió abandonar la isla luego de enfrentarse públicamente con el gobierno y la figura de Fidel Castro. El exilio, un tema que volvió a cobrar espesor en la Argentina desesperanzada de principios de este siglo, es para él una cuestión ontológica. "Cuando regrese a Cuba, si regreso, seguiré siendo un exiliado", asegura.

 

Hijo de una pareja de activos militantes del Partido Comunista Cubano, se mudó de Gibara a La Habana a los 12 años. Ya en la capital, firmaba sus reseñas cinematográficas con el nombre de G. Caín para burlar a los censores del dictador Fulgencio Batista. Años más tarde, participó en las políticas culturales durante el primer lustro del gobierno de Castro, pero se opuso luego al régimen comunista y se asentó definitivamente en las tierras de Lawrence y Orwell.

 

-¿Qué noticias tiene sobre la crisis socioeconómica e institucional que vive actualmente nuestro país?

 

-Todas las noticias que trae la TV sobre las crisis son alarmantes. La crisis de una nación tan grande, con tanta riqueza natural, con gente que creía en la civilización, se explica solamente por la intervención del general Perón. Fue un fascista y un demagogo que creó a Evita, una demagoga populista: después de ellos vino el diluvio peronista. Las inundaciones de ahora no son más que efectos de aquella causa. Mientras en la Argentina el peronismo sea una fuerza política y, para algunos, histórica; mientras no sea extirpada esa malevolencia como lo fue el nazismo después del suicidio de Hitler; mientras la sombra de Perón o de Evita sean como el fantasma que fue el comunismo; cuando LA NACIÓN sea de veras democrática y no se elijan presidentes por decreto seudo parlamentario; cuando los argentinos aprendan que además de cacerolas tienen voz y voto para expulsar a todos los mercaderes del templo de LA NACIÓN, de la historia argentina y de la política autoritaria que la rige todavía; mientras no ocurran estos cambios en el alma argentina, no habrá democracia justa y justiciera, al revés, precisamente, del justicialismo.

 

-La clase política argentina ha sido duramente cuestionada. En un artículo periodístico, Mario Vargas Llosa sostiene que usted coincidiría con la siguiente frase de Borges:"La política es una de las formas del tedio". ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

-Borges no es sólo un gran escritor, sino el escritor más importante de la literatura en español desde la muerte de Calderón en 1681. Además, siempre estuvo en lo cierto, hasta en sus errores. Como lo vio bien Adolfo Bioy Casares, es el único ejemplo posible.

 

-¿Cómo interpreta a aquellos que lo siguen criticando por su posición anticastrista?

-Aún hay admiradores de Hitler y gente que todavía cree en Stalin. Ya lo dijo Orwell: "No hay que vivir en un país totalitario para ser totalitario". Un escritor español me llamó el Anticastro. Ese nombre es para mí un timbre de honor, aunque sea un apelativo controlado.

 

-¿Cambió en algo la política de Fidel Castro en los últimos tiempos?En otras palabras, ¿volverá a Cuba algún día?

-Los chinos creen en el dragón aun en sus diversas versiones. Además, declaran que lo más peligroso del dragón es su cola. Volvería a Cuba desaparecido el dragón, muerto aun de muerte natural. Pero, ya lo he dicho, no en el primer avión.

 

-¿Cuál es su versión del boom?

-El boom como título, nombre o mero ruido de tripas, fue emitido por Emir Rodríguez Monegal desde su revista Mundo Nuevo, en 1967, en París. Después fue recogido por el semanario Primera Plana y finalmente adoptado por muchos como un paréntesis histórico conveniente para abarcar a muchos autores (los autores primero) y muchos libros(los libros después, para que el lector no se espante ante la explosión que se convirtió en explotación).

 

-La crítica y el público asocian su nombre al grupo de escritores latinoamericanos que cobró fama durante los años sesenta, aunque usted ha rechazado toda filiación con el movimiento.

-Nunca formé parte del Club Boom porque era una institución creada en Londres a semejanza de los clubes de caballeros. Esta vez literarios; esta vez no demasiado numerosos; esta vez, como un club más, cerrado a todas las admisiones, léase misiones, que no estuvieran de moda: la literatura latinoamericana, la revolución cubana, la hagiografía de los nombres. La respuesta a la pregunta en concreto apareció en mi libro Mea Cuba, pero antes fue publicada en forma de entrevista en Primera Plana, el 30 de julio de 1968. La certeza o la fijeza de mis opiniones de entonces pueden ser cotejadas o contrariadas con mis respuestas de ahora.

 

-Carlos Fuentes habla de un boomerang actual que continuaría al boom de los años sesenta. ¿Cree usted que existe actualmente una camada de escritores representativos del continente? En repetidas ocasiones, usted ha dicho que no existe América latina como unidad...

-Recuerde que "camada", según el Diccionario de la Lengua Española quiere decir "cuadrilla de ladrones o de pícaros". Si se refiere a generaciones literarias, recuerde que las generaciones van y vienen, pero la literatura siempre permanece. Por otro lado, no soy un ciudadano de América latina porque ese continente no tiene contenido. Es, como Erewhon, el anagrama de nowhere, o como Utopía, ambos conceptos inventados en Inglaterra, que literalmente nombran el lugar que no existe. América latina no ha existido nunca. Se trata de un continente (y medio) donde no se hablan solamente lenguas romances, como en las regiones de América donde se habla guaraní, quechua y hasta papiamento. Este desdichado mote, Latinoamérica, sólo crea confusión, ignorancia y racismo. Las pretensiones de ser latinoamericano (latin, en Estados Unidos) corren parejas con la usurpación de identidad. Aunque concedo renuente que abundan los "latinoamericanos profesionales".

 

-Suele mencionar a Borges, Bioy Casares y Manuel Puig entre sus influencias. ¿Cuál es la importancia de la literatura argentina en su formación?

-Desde que empecé a leer literatura como un arte posible pude distinguir a la literatura argentina como la más creadora de América del Sur. No sólo sus escritores, sino también sus traductores fueron para mí una fuente lejana pero próxima. No sólo Borges traduciendo la primera novela de Faulkner que leí, sino los humildes y casi anónimos traductores de Joyce, de Hemingway, de otras novelas de Faulkner, de los cuentos maestros de Erskine Caldwell. Mi Ulises fue argentino cuando lo leí en 1946. Leí God«s Little Acre, de Caldwell, cuando fue La chacrita de Dios. Yo hubiera escrito finca, pero entendí perfectamente lo que quería decir "chacra". Los regionalismos no me impiden la lectura, creo que la enriquecen.

 

-Vargas Llosa aseguró que "el humor, el juego verbal, el cine, una nostalgia por una ciudad que tal vez nunca existió" son los ingredientes principales de la obra de Guillermo Cabrera Infante. ¿Considera que esa lista olvida algún otro elemento?

-Oh sí, el amor. Y el amor por la verdad. Recuerde que Veritas vos libertabit (la verdad nos libera).

 

-Hace ya varios años que trabaja en La ninfa inconstante. ¿Por qué ha tardado tanto tiempo en terminarla? Usted hablaba de una "metafísica política" que le impedía continuar con su trabajo...

-El libro es una memoria que acaricio (el recuerdo, como una amante) desde hace décadas, pero lo comencé a escribir en 1995. Como siempre, tomo notas para, como dice Lewis Carroll, "no olvidarme de los momentos inolvidables". Cuando tomé el manuscrito en las manos, tenía más de 500 páginas de notas, cuando creía que tendría no más de 200. La compilación la he interrumpido por otras recopilaciones: Cine o sardina, Todo está hecho con espejos, Puro humo y, sobre todo, la reedición de Mea Cuba, que es más metafísica que física de la política.

 

-Considerando su pasión por el cine, ¿por qué nunca se dedicó a filmar?

-Fue el inolvidable Manuel Puig quien dijo: "Delante de la pantalla, todo. Detrás de la pantalla, nada". Ese es también mi lema.

 

-Si usted estuviese a cargo de la realización de una película sobre su propia vida, ¿a quién elegiría como director y a quién como protagonista?

-Entre mis muchas manías, recuerde que el psiquiatra me diagnosticó como maníaco-depresivo, no está, afortunadamente, la megalomanía


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