Reportajes y Entrevistas
Jean Bertrand Aristide
Claude Ribbe

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0205 - Fuente Red Voltaire - Mientras que las manifestaciones invadían las calles de Puerto Príncipe para reclamar su regreso, el presidente electo Jean-Bertrand Aristide concedió una entrevista excepcional al escritor Claude Ribbe, la cual publicamos íntegramente. Aristide fue secuestrado el 29 de febrero de 2004 por las fuerzas especiales norteamericanas tras haber sido amenazado por emisarios franceses. Detenido primeramente en la República Centroafricana, se encuentra actualmente exiliado en Sudáfrica. Sesenta y siete Estados africanos y caribeños lo reconocen como único dirigente legítimo de Haití y denuncian el gobierno títere de Gerard Latortue

«Luego de un largo periplo que lo llevó de Puerto Príncipe a Bangui (capital de la República Centroafricana) y posteriormente a Jamaica, Jean-Bertrand Aristide se encuentra finalmente aquí, en Pretoria, donde ha sido acogido como jefe de Estado con toda su familia, tanto por la República de Sudáfrica como por los 53 países miembros de la Unidad Africana.
Si bien fue derrocado por un golpe de Estado en Haití el 29 de febrero de 2004, en realidad su mandato finaliza el 7 de febrero de 2006. En estos momentos se llevan a cabo conversaciones tanto con Puerto Príncipe como con la ONU.

Bajo protección de los servicios de seguridad sudafricanos y acompañado por su esposa Mildred, Jean-Bertrand Aristide accedió a recibirnos y aceptó responder a todas nuestras preguntas.»

Los emisarios

Pregunta: -Sr. Jean-Bertrand Aristie, es exacto que emisarios franceses le pidieron que dimitiera varias semanas antes de su salida de Haití?

JBA -Eso ya es conocido, ¡no hago más que repetirlo! ¡Fue el señor Régis Debray! Iba acompañado por la Sra. Véronique de Villepin. Fueron esas dos personalidades francesas quienes vinieron al Palacio Nacional para pedírmelo. Eso ya es conocido. Las amenazas no eran veladas, eran claras y directas. Somos -como buenos haitianos- respetuosos, pero exigimos que se nos respete y les respondimos con mucho respeto y dignidad. Las amenazas eran claras y directas: « ¡O usted renuncia o puede ser muerto!»

P -La Sra. Véronique Albanel, la hermana del Sr. Dominique de Villepin, entonces ministro de Relaciones Exteriores, y el Sr. Régis Debray dijeron en realidad semejantes palabras?

JBA - ¡Sí! ¡Ambos! El antecesor del Embajador de Francia dijo claramente que habría una «tempestad» en Haití. Su sucesor no hizo más que seguirle los pasos, y se sentía venir la «tempestad». De modo que desempeñó un papel en el sentido de la «tempestad». Estoy vivo pero no era su objetivo; todo lo que sucedió prueba que lo peor hubiera podido suceder.

P -Usted dijo haber sido víctima de un secuestro: ¿Qué pasó exactamente?

JBA -Ya he detallado aquella noche macabra en un libro que ya está redactado, ahí está todo lo que sucedió aquella noche. Ahora sólo falta publicarlo, y lo será en el momento oportuno. Los lectores conocerán lo que sucedió y conocerán cómo sucedió todo aquella noche que no quisiera volver a vivir. De modo que sí, eso fue un secuestro. En cuanto a los detalles, serán publicados en el libro y todos los podrán leer.

Información, desinformación

P -Se dice que los «rebeldes» sólo eran en realidad un puñado de mercenarios...

JBA -No había rebelión, ¡había algo construido! El dinero financió un secuestro precedido de desinformación, crímenes, asesinatos sistemáticos. Después del secuestro se vio al pueblo haitiano, en su totalidad, pacíficamente el derecho de exigir nuestro regreso, lo que da pruebas de fidelidad. No de una fidelidad hacia mi persona, sino de una fidelidad hacia la persona que habían elegido.

Las acusaciones

P -¿Cuál es su reacción cuando la prensa lo acusa de ser un traficante de drogas, un delincuente, incluso un criminal?

JBA -¡Es absolutamente falso! Estamos acostumbrados a ese tipo de maniobra en las que los culpables blanden sistemáticamente la mentira para tratar de ocultarse, ¡como si un árbol pudiera tapar el bosque! De modo que lo sabíamos y lo sabemos. ¡No nos molesta porque es falso!

Haití

JBA (continuación)... Es con una gran pena en el corazón que vemos lo que está sucediendo en Haití. Todos los días hay asesinatos, gente que es encarcelada, que se alza en la guerrilla o se va al exilio. Según algunas organizaciones de derechos humanos, y debe decirse, ¡se trata de un genocidio! Más de uno afirma que hay más de 10 mil personas que han sido asesinadas en menos de un año.

P -Cada vez que hay problemas o manifestaciones en Haití se dice que es usted quien mueve las cuerdas...

JBA -¡Es absolutamente falso! El lenguaje pacífico que utilizamos en las elecciones del año 2000, después de las elecciones, antes del secuestro del 29 de febrero último y después del secuestro, es el mismo que seguimos usando. Es un lenguaje pacífico que se refiere a una movilización pacífica para que los derechos humanos sean respetados...

1804-2004

JBA (continuación)... Ciertamente el Bicentenario provocó miedo a pesar de todos nuestros esfuerzos para tranquilizar a todo el mundo: que no se trataría de venganza ni de violencia, pues estamos sinceramente contra la venganza y la violencia, pues siempre lo hemos estado contra esas cosas. Era necesario celebrar la libertad como valor universal. A pesar de todo, no vimos por la otra parte ni buena fe, ni voluntad política, ni un esfuerzo de comprensión.

P -Doscientos años después Francia ha enviado soldados a Haití...

JBA -Como en 1802 Napoleón quiso restablecer la esclavitud, hoy es como si se quisiera restablecer el neocolonialismo. ¡Pero eso no se sostiene! Eso es política patológica y patología política al mismo tiempo. ¡No se sostiene!, pues la dimensión irreversible, a saber, esa voluntad colectiva del pueblo haitiano... ¿Fuimos libres en 1804? ¡Queremos permanecer libres! ¿Quieren ustedes volver a ponernos las cadenas en los pies? ¿Talvez porque ustedes las tienen en el cerebro? ¡Nosotros no las tenemos en el cerebro y no las tendremos en los pies! Podrán matarnos, pero no nos pondremos de rodillas como si fuéramos esclavos que aceptan la esclavitud.

Tutela

P -¿Acaso ve usted tras todos estos acontecimientos una voluntad velada de poner a Haití bajo tutela?

JBA -¡Lo han dicho! ¡No lo han ocultado! Incluso cuando yo trataba de hacerles comprender que semejante proyecto era anacrónico y que no podía sostenerse ante el rigor del pensamiento quisieron continuar. Sucede que cuando se es racista se piensa que el negro no puede ver más allá que el blanco. Y eso es una equivocación. Les habíamos hecho ver la verdad. Con el paso del tiempo son capaces de verla, si son razonables. ¡Pero no quisieron verla!

P -¿Quiénes son los que lo apoyan hoy?

JBA -Los Estados del Caribe no reconocen al gobierno de facto que ha sido impuesto a pesar de la voluntad y soberanía populares, a pesar del voto democrático del pueblo haitiano. Junto a ese bloque caribeño hay 53 Estados de África. Esos 53 Estados, al responder positivamente a la solicitud del Caricom para acogernos aquí, expresaron una posición clara. Están del lado de la democracia. Están del lado del respeto a la soberanía popular expresada por el voto del pueblo haitiano. Por lo tanto no es sólo el pueblo haitiano, no es sólo el Caricom, son los países africanos. ¿Acaso vamos a decir: «No, es sólo un continente»? En ese caso sería una reacción racista. Quizás habría que decir: «¡Es el continente negro, es el continente de los negros!» para mostrar así más claramente el racismo.

P -¿Sería usted nuevamente candidato a la elección presidencial en Haití?

JBA -En cuanto a eso la Constitución es clara. Según la Constitución de la República de Haití, el mandato presidencial es de cinco años tras los cuales el presidente se retira: yo lo hice en 1996. Me retiré democráticamente. Luego el presidente puede volver, y volví democráticamente en el año 2000. Por lo tanto termino mi mandato este año, en 2005, mediante elecciones, para pasar la responsabilidad, el 7 de febrero de 2006, al próximo presidente electo mediante elecciones libres, honestas y democráticas. Lamentablemente me encuentro en el exilio desde hace aproximadamente un año, incluso si aquí...

...Aprovecho para agradecer a la República Sudafricana que nos ha acogido como invitados de honor, no como exiliados. Su contribución en las Naciones Unidas debería actuar a favor de la paz y la restauración del orden democrático. En el momento oportuno estaré en Haití en el marco de estos acuerdos. Sin embargo, ¿habrá mañana elecciones a las que pueda presentarme? No, si nos mantenemos en la línea constitucional, soy el presidente de Haití, incluso si no estoy en Haití. Termino mi mandato. Deseo estar en mi país antes de que pase mucho tiempo, en el marco de un acuerdo negociado o en el marco del diálogo, para que así tengan lugar elecciones libres, honestas y democráticas, como están previstas en la Constitución.»

Para mayor información:

«La CIA déstabilise Haïti», Voltaire, 14 de enero de 2004. «Coup d’État en Haïti», Voltaire, 1 de marzo de 2004. «Paris relâche le président haïtien», Voltaire, 16 de marzo de 2004.

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