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- Fuente Clarín -
"El cine cambió al morir
Marcello, y Vittorio"
- Pablo O. Scholz
Tú hablas español y yo hablo italiano. ¿Inglés? No lo prefiero... ¿Y qué
podemos hacer? No sé. Nada. Por teléfono debo decir que no me gusta. No me
gustan las entrevistas telefónicas. Para hablar hay que mirarse a la cara.
¿Cuándo se estrena la película en la Argentina?
De entrada, Ettore Scola plantea una incomodidad que inmediatamente
desaparecerá al hablar de cine. El realizador, que hace setenta años vive en
Roma, se había escudado detrás del contestador automático, en su hogar
romano, hasta que dijo Pronto.... Imposible resumir en un puñado de
títulos su logros cinematográficos (Nos habíamos amado tanto,
Feos, sucios y malos, Un día muy particular, El baile,
La familia), siempre con la provocación de un humanista nato. En su
nuevo filme, Gente de Roma, que se estrena el jueves, confluyen
ficción y un sesgo documental para testimoniar el pulso de la ciudad.
Scola vive y trabaja en Roma desde hace 70 años. "Porque no nací en Roma,
nací en un pueblo del Sur, Trevico, donde mi padre era médico municipal.
Después, cuando yo tenía 4 años, se trasladó a Roma. O sea que a los 4 ya
estaba en Roma", arranca.
¿Cómo es esto de trabajar con la familia, este confluir de ideas con sus
hijas?
No es el primer filme que escribo con Silvia y con Paola. Es como con
otros colaboradores. No hay diferencia. Nos conocemos, nos entendemos. Cada
uno escribe una parte que después es revisada por los otros. Por ejemplo, la
Roma nocturna que yo conozco un poco menos, la de los night clubs o los gay,
ellas la conocían, y entonces escribieron esa parte. Hay muchas discusiones,
peleas. Cada uno defiende su punto de vista. Por eso digo que es como con
los colaboradores habituales, la gente con la cual trabajé: (Ruggero)
Maccari, (Furio) Scarpelli. En la escritura no hay ninguna autoridad y
ninguna jerarquía.
Ese estilo entre documental y ficción ¿fue idea suya, piensa seguir con
ese estilo?
Sí, puede ser. Tal vez es el filme más impresionista que he hecho,
porque es así. Musicalmente hablando, serían los cuadros de una exposición.
Y frente a cada cuadro trato de suscitar una emoción distinta. Son todos
cuadros independientes pero cada uno transmite al otro, al episodio
siguiente, un sentido, un significado suplementario. Sí, no lo veo tanto
como un filme en sketches, porque están ligados por Roma, que no es sólo el
argumento sino que es el alma del filme.
En sus películas hay mucha historia política y se ve cómo un individuo
intenta sobrellevar una sociedad que le es adversa. Eso está presente en
"Gente de Roma".
Te diré que Roma está presente casi en todas mis películas. Pero era
como ambientación de la historia, o fondo de los personajes. En cambio,
quería hacer una película que fuera un retrato de Roma, en el cual Roma
fuera el personaje principal. Roma como alma, Roma como mentalidad, como
psicología.
Desde los '60 hasta ahora, ¿hoy es más difícil hacer cine en Italia?
Es mucho más difícil. Más que para mí que ya soy un viejo mamut, es
difícil para los jóvenes. Porque no tenemos leyes que ayuden al cine. El
cine nunca les gustó a los gobiernos que fueron sucediéndose. Este en
particular que tenemos ahora, el de Berlusconi, es un gobierno muy hostil a
la cultura y sabe que el cine nunca ha sido de apoyo al poder, al contrario,
ha sido de crítica. Y por ende, todas las atenciones van a la televisión.
Porque la televisión es controlable, puede ser usada y aprovechada por el
poder. El hombre del Gobierno es propietario de todos los canales públicos y
privados. Y aquí tampoco hay competencia televisiva, y tampoco la
información es información porque es una información en una sola dirección,
no dice nunca el punto de vista de los otros.
¿Ve cine italiano?
Sí. Cada película que sale, la veo. Purtroppo no se estrenan
muchas películas. Ya sea porque se hacen pocas y porque algunas ni siquiera
llegan a salir en salas. El 85% de las salas están ocupadas por el cine más
fuerte, el estadounidense.
¿Hay algún cineasta joven que le guste?
No hay uno, hay muchos. Y me parece que en estos últimos años muchos
directores se han dedicado a describir Italia, y hace diez años todos
pensaban en ser autobiográficos, de ser lo más televisibles posible. En
estos últimos cinco años surgieron jóvenes de gran talento.
¿Cómo quienes?
No sé. Son tantos. Quizá sean nombres que usted nunca han oído, como (Stefano)
Incerti, también Marco Tullio Giordana, (Paolo) Sorrentino y Riccardo Milani.
Podrían hacer películas fantásticas, hicieron un primer filme bastante bueno
y a los que les cuesta mucho hacer un segundo filme.
En "Gente de Roma" pone en un momento a Nanni Moretti, pero no como
realizador sino como activista. ¿Cuál es su opinión sobre el cine de Moretti?
Más que cine, Moretti ha suscitado un movimiento de protesta hace dos o
tres años contra la izquierda, que, normalmente, como siempre, está
dividida. Que trata de hacer oposición pero sin un fuerte programa de
izquierda y por ende es un movimiento, no cinematográfico, sino político, de
personas que no son de derecha, que quieren ser de izquierda pero que no
encuentran el camino de salida ni en los dirigentes, ni en los programas.
¿Es posible hacer cine hoy sin Vittorio, sin Marcello, sin Nino?
Cambió el cine al morir ellos. Porque cuando no están más ni Gassman, ni
Mastroianni, ni Manfredi, ni Tognazzi, ni Sordi... En primer lugar, eran
filmes con grandes protagonistas, con grandes intérpretes y el filme se
escribía ya pensando en ellos. Ahora hay muchos actores jóvenes pero sin
personalidades tan fuertes, bastante intercambiables. Y entonces se escribe
un filme y después ya se verá quién lo interpreta. Todo eso ahora no existe,
ahora son filmes corales.
¿Por qué decidió dedicarle la película Gente di Roma a Alberto?
Porque es quizás uno de los actores italianos más grandes que ha
existido, o porque trabajé con él desde que tenía 17 años, en la radio
primero y después en el cine, como guionista primero y después como
director. Había hablado con él de su participación en la película, quería
que fuera quien cerrara Gente de Roma. Pero murió antes.
Le pido un recuerdo de Marcello. ¿Cuál fue su mejor colaboración con
usted?
Marcello era una persona tan inteligente, llena de sensibilidad. Era eso
lo que hacía su característica, su grandeza.
¿Y si le pregunto por Vittorio?
¿Vittorio? Como Sordi, tenía una personalidad fuerte para conocer y
respetar. También él era muy inteligente, muy dotado. Sus interpretaciones
eran fuertes, mientras que las de Marcello eran interpretaciones naturales,
psicológicas, podríamos decir. Hablamos de grandes. Todos determinaban
incluso el filme que un director estaba escribiendo por sus personalidades.
¿Vittorio discutía con usted el guión?
Conmigo no, porque habiendo empezado a escribir a los 16 años, escribí
para todos ellos. Antes de ser director, fui guionista durante 15 años y me
conocían desde que era muchacho, y apreciaban mis libretos. Para Vittorio
escribí Il Sorpasso, después hice el Il Mattatore, La
marcha sobre Roma, o sea que la confianza era total.
Para terminar con los actores. ¿Con Nino Manfredi en "Feos, sucios y
malos"?
Manfredi forma parte de esos cinco Mosqueteros que hicieron grande al
cine italiano. Porque la commedia italiana que, sin duda es una comedia de
palabra, de escritura, también es una comedia de interpretación, sin ellos
quizá no habría existido. Porque los filmes de Monicelli, de Comencini, de
Risi o de Scola son interpretados por esos cinco. Es difícil distinguir una
commedia italiana del aporte del escritor, del guionista, del director, del
actor.
¿Qué extraña de ese cine?
Eso. La commedia italiana que era hija del neorrealismo, de De Sica de
Rosellini, de Zavattini. Después llegó a ser una comedia muy liviana, muy
conciliadora, muy paisana, como Pan, amor y fantasía, y poco a poco
pasó a ser más profunda, intensa, más atenta psicológicamente. Se transformó
en una descripción de Italia y el italiano, y que es lo que gustó en el
exterior. Hoy ya no existe. El cine italiano de hoy tiene más dificultades,
no es amado ni ayudado pero puede llegar a ser, espero, un gran cine. Pero
no es un cine que cuenta a Italia.
A Scola lo marcaron Fellini ("es mi mito") y De Sica. "Es el que amé
primero, a quien traté de imitar, de comprender. Cada vez que lo veo me
conmueve. Humberto D. y Ladrones de bicicletas son los filmes
que me convencieron de hacer películas. Mis temas son los mismos: la
amistad, el amor, la solidaridad, la historia, el tiempo que pasa. Más que
filmes separados me parece que son los capítulos de un filme único y
larguísimo."
¿Ha visto algo de cine argentino?
Bastante. En algún tiempo, sí. Pero cada vez menos, porque, como te
dije, todas las salas están ocupadas con películas americanas... Sale
Batman y en tres o cuatro multisalas está Batman. Sin embargo
¿tiene una filmografía viva Argentina?
Hay más de 50 estrenos, entre filmes de ficción y documentales.
¿Tantas? Aquí hemos llegado a 20, 10 filmes al año. Pero no he visto
nada de los directores nuevos argentinos. Hay que ir a algún festival para
ver alguna película argentina.
¿Cuál es su próximo proyecto, en qué está trabajando?
Tengo un filme para hacer en París con (Gérard) Depardieu. Espero que en
Italia cambien un poco las cosas políticas, porque el Presidente, además de
los canales de televisión, es dueño de todo el cine, de toda la
distribución, no quiero trabajar con ellos. Por eso espero. Por suerte, es
una película que no envejecerá, la haré cuando sean otras las situaciones
políticas.
El guión, cómo no, ya está listo. Lo escribió con Scarpelli y con su hija
Silvia. "Está todo. Lo que falta es el deseo de hacerlo con esa gente. Es la
historia de un padre que tiene una hija inválida, cuadripléjica, y le dedica
toda su vida hasta que conoce a una mujer y debe elegir entre la hija y esa
mujer.
Provocador, vaya uno a saber con quién se queda
En sus palabras,
¿cómo ve a Roma en el presente? ¿Cómo ve a la gente?
Es una ciudad que ahora tiene 500.000 extranjeros, extracomunitarios
—chinos, indios, africanos—. También aquí naturalmente hay hambre, soledad,
aflicciones de todo tipo para los extracomunitarios, pero no se sienten
extraños, justamente por la mentalidad romana. Porque Roma tiene una
población con muchísimos defectos —superficialidad, indiferencia,
provocación, gusto por la ironía—, pero sin el orgullo que tienen los
franceses. Y si uno en París —incluso a un taxista— le hace una crítica de
París, el taxista se rebela, mientras que en Roma, si alguien dice algo en
contra de Roma, el romano agrega más cosas contra Roma. El romano casi no ve
a los extranjeros. Sabe que se irán como se fueron en dos mil años todos los
extraños que pasaron por Roma. Desde los bárbaros, los borbones, los de
Anjou, franceses, americanos, liberadores. Sabe que pasan y se van. En
cambio, el romano se queda |

Hice una decena de
filmes con Marcello, en la mayoría de los cuales yo fui guionista para otros
directores. El primer filme que hice con él fue "Un día muy particular". A
Marcello lo recuerdo menos como actor que como amigo. Justamente por su
naturaleza gentil se adaptaba a los directores. Y casi tomaba el lugar del
director como hizo con Fellini. Pero también conmigo verdaderamente se
identificaba.
¿Si "La familia" es la más autobiográfica de mis películas? Mira, la
autobiografía no me gusta demasiado. Pero en cada filme están mis orígenes,
mis recuerdos, mis experiencias, de ésas no puedo prescindir. Incluso "Feos,
sucios y malos" es autobiográfico pese a pertenecer a otra zona de vida que
no frecuenté. Están los sentimientos, las indignaciones y los miedos que son
míos, indudablemente.
"El baile", si bien es una película sin palabras, tuvo un largo guión que
hice con Scarpelli y con Maccari donde cada personaje debía tener su
psicología muy precisa, la misma a través de 70 años de historia, de vida.
Entonces escribíamos todo el diálogo, todas las frases que cada personaje
debía pensar mientras rodábamos. No las decía porque el filme era mudo. Esos
personajes sinópticos son lo que cada uno piensa diferente del otro.
Fui a Bs. As. a hacer "Un italiano en la Argentina", de Dino Risi. Partimos
solo con una idea, un argumento para desarrollar y una comitiva italiana a
un Festival de Mar del Plata, con actrices menores u hombres políticos y
aprovechadores que trataban de hacer un viajecito y basta. Y llevamos ese
personaje de Gassman, que es un poco hijo de "Il Sorpasso". Yo escribía en
el Alvear y Risi filmaba la escena al día siguiente. ¿Existe el hotel aún? |