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220704 - Fuente
Clarín
Ocho consultas básicas para prevenir dolencias cardiovasculares, diabetes y
cáncer
El reconocido cardiólogo
Valentí Fuster presentó en España una suerte de decálogo para prevenir
diversos riesgos de salud. ¿Cuáles son los controles que todo mortal debe
realizar?
Algo debemos de hacer
mal cuando todo el mundo en los Estados Unidos está a dieta y, sin embargo,
la obesidad aumenta”, observó ayer Valentí Fuster, director del Instituto
de Cardiología del hospital Mount Sinaí de Nueva York (EE.UU.). La
prevención es la gran asignatura pendiente de la medicina cardiovascular,
advirtió a los más de 300 cardiólogos que asistieron durante dos días a su
curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander,
España.
“Habrá –dijo– que abordar la prevención de una manera más racional porque lo
que hemos hecho hasta ahora no nos ha llevado a nada”. ¿Ejemplos? Dietas
bajas en carbohidratos y ricas en proteínas de las que no se ha investigado
si tienen beneficios y riesgos a largo plazo, programas para perder peso en
un mes que inducen a ganarlo al mes siguiente, tabaquismo entre los
médicos...
Como primer paso hacia una prevención más racional, Fuster presentó las
nuevas normas de chequeos médicos que acaban de consensuar la Asociación
Americana del Corazón –entidad que él ha presidido–, la Asociación Americana
de Diabetes y la Sociedad Americana del Cáncer. Son ocho normas que, según
Fuster, “todos los médicos deberían tener en sus consultas”.
CONTROL DE PESO. Los médicos deben controlar el índice de masa
corporal (IMC) de sus pacientes mayores de 20 años, según las nuevas normas.
El IMC se calcula dividiendo el peso (en kilos) por el cuadrado de la altura
(en metros). Por ejemplo, una persona de 70 kilos y 1,70 metros, tiene un
IMC de 70 dividido por 2,89 (1,70 x 1,70), lo que es igual a 24,2. Este es
un IMC óptimo, ya que se encuentra en la franja ideal de 20 a 25. Un IMC
inferior a 20, sería demasiado bajo; entre 25 y 30, indicaría sobrepeso; y
por encima de 30, indicaría obesidad.
En caso de obesidad, Fuster defendió en el curso de la UIMP, patrocinado por
Laboratorios Esteve, una pérdida de peso moderada y a largo plazo: perder
entre medio kilo y un kilo al mes durante, por ejemplo, un año. “Esto es lo
que les pido a mis pacientes. Nunca más de un kilo al mes. Los efectos a
largo plazo son mejores que cuando se intentan perder diez kilos en tres
meses”.
TENSIÓN ARTERIAL. Todo el mundo debería controlarse la tensión
arterial una vez cada dos años a partir de los 20 años. La medida no se
limita a quienes tienen factores de riesgo cardiovascular, como tabaquismo u
obesidad, sino que se extiende a adultos jóvenes sin problemas de salud
aparentes ya que la hipertensión, uno de los factores de riesgo
cardiovascular más importantes, hace estragos en el organismo sin que la
persona note malestar –de ahí que a la hipertensión (o tensión demasiado
alta) se la llame el asesino silencioso–. En España, los ciudadanos se
pueden controlar la tensión en las farmacias. Conviene consultar a un médico
ante cualquier valor superior a 130/85 (donde 130 indica la máxima y 85
indica la mínima).
ANÁLISIS DE LÍPIDOS. Un análisis debe analizar los valores de los
lípidos (o grasas) en la sangre una vez cada cinco años a partir de los 40
años. El análisis, llamado de perfil de lípidos, mide sustancias como el
colesterol HDL (el bueno), el colesterol LDL (el malo) o los triglicéridos
(también malos), sustancias todas ellas que afectan al riesgo de sufrir un
infarto o algún otro accidente cardiovascular. En casos de exceso de
colesterol LDL, los médicos aconsejan cambios de estilo de dieta (mejor
dieta, más ejercicio) y a menudo recetan también estatinas para reducir el
nivel de colesterol. En personas que tengan algún factor de riesgo
adicional, o que hayan dado resultados anómalos en análisis anteriores, se
aconsejan análisis más frecuentes.
TEST DE GLUCOSA EN SANGRE. Los médicos recomiendan analizar el nivel
de glucosa (o azúcar) en la sangre una vez cada tres años a partir de los 40
años para detectar precozmente la diabetes y reducir el riesgo de que
provoque accidentes cardiovasculares y una muerte prematura. En España se
estima que hay más de dos millones de diabéticos, aunque la mitad de los
afectados no saben que lo son porque la enfermedad suele tardar años en
provocar síntomas importantes.
EXÁMEN DE MAMAS. Los médicos estadounidenses aconsejan que los
ginecólogos examinen las mamas de todas las mujeres mayores de 20 años una
vez cada tres años. A partir de los 40, conviene que el examen sea anual y
se complemente con una mamografía para detectar precozmente cualquier caso
de cáncer de mama, una enfermedad que tiene buenas expectativas terapéuticas
si se diagnostica pronto. En Catalunya, la sanidad pública cubre las
mamografías a partir de los 50 años, aunque la intención del Institut Català
d'Oncologia (ICO) es rebajar esta edad en un futuro próximo.
CITOLOGÍA GINECOLÓGICA. La citología ginecológica, que indica si hay
células anómalas en el cuello del útero, se aconseja una vez al año a las
mujeres de 20 a 30 años. En mayores de 30 años, si las citologías hechas
hasta entonces son normales, el test puede espaciarse cada uno a tres años.
La prueba previene el cáncer de cuello de útero, que tiene su origen en el
virus del papiloma humano. Dado que este virus se transmite por vía sexual,
es opinable si las recomendaciones de Estados Unidos son válidas para
España, donde las conductas sexuales no son iguales.
CRIBADO COLORRECTAL. El cáncer colorrectal, uno de los más frecuentes
en países occidentales, se puede diagnosticar precozmente con una
colonoscopia (una técnica de imagen para observar el interior del colon, ver
si hay pólipos o tumores y extraer muestras de tejido para analizarlas). Los
médicos de Estados Unidos recomiendan la prueba a partir de los 50 años
tanto para hombres como para mujeres. Dado que la colonoscopia resulta
desagradable, las nuevas normas no fijan con qué frecuencia debe repetirse,
sino que indican que la frecuencia debe tener en cuenta las preferencias de
cada paciente. En Catalunya, el diagnóstico precoz del cáncer colorrectal en
la sanidad pública se inicia con el análisis de sangre en heces y, en los
casos en que los resultados son anómalos, se procede a la colonoscopía.
CONTROL DE LA PRÓSTATA. Según las nuevas normas, se aconseja informar
a los pacientes de la eficacia y las limitaciones del test del PSA (que
analiza el nivel en la sangre de una proteína segregada por la próstata) y
del tacto rectal para la detección precoz del cáncer de próstata. Ninguna de
estas dos técnicas es concluyente y en casos sospechosos deben
complementarse con una biopsia, que en la mayoría de los casos resulta
normal. Dada la falta de precisión de ambas técnicas, los médicos
recomiendan ofrecerlas una vez al año a todos los hombres mayores de 50
años. Pero no les recomiendan hacérselas: es cada paciente quien, tras haber
sido informado de los pros y los contras, debe decidir si quiere hacerse las
pruebas o no.
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