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260704 - Fuente
Clarín -
Mariana Nisebe
La mayoría de las personas no están preparadas para
reconocer si sufren un ataque cardíaco.
La mitad de las
personas reconocen sólo 3 de los 11 síntomas de un ataque cardíaco.
Distinguir estas “alarmas” es un paso fundamental para sobrevivir. Incluso,
la mayoría de los ataques les ocurren a personas que no saben que tienen una
enfermedad cardiaca.
En
un
ataque cardíaco (infarto del miocardio) un área del corazón muere o se
lesiona permanentemente debido a una provisión inadecuada de oxígeno. El
sector dañado pierde permanentemente la capacidad de contracción y el resto
del músculo necesita compensar esa pérdida. Es difícil estimar con exactitud
qué tan común es el ataque cardíaco, ya que muchos pacientes mueren antes de
buscar asistencia médica. “Las enfermedades cardiovasculares representan
aproximadamente el 40 por ciento de todas las muertes en nuestro país” le
dijo a Clarín.com el doctor Roberto Peidro, Director del Centro de Vida y
Jefe de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular de la
Fundación Favaloro.
Frecuentemente, las personas que sufren un ataque cardíaco tardan en pedir
la ayuda que podría salvarles la vida pues no reconocen los síntomas ni se
percatan de lo que les está sucediendo. “Es común que personas que tienen
síntomas de dolor esperen un rato en casa para ver si se les pasa. A veces
comienzan con el dolor en la calle o en el trabajo y van a sus casas para
estar más tranquilos; cuando lo necesario en esos momentos es concurrir en
forma rápida a un centro asistencial”, explicó Peidro. Según un estudio del
Sanatorio Real, de la ciudad escocesa de Glasgow, “sólo una de cada
cinco personas que sufren un ataque cardíaco por primera vez se percata de
la gravedad del cuadro”.
Por eso, la clave está en reconocer ciertas “alarmas”. Uno de los “síntomas
fundamentales es el dolor en el pecho, opresivo, con frecuente irradiación
al brazo izquierdo, mandíbula, espalda o boca del estómago. Puede
acompañarse de sudoración fría y palidez. Puede aparecer en reposo o durante
un esfuerzo. Otros síntomas a tener en cuenta son la falta de aire y las
palpitaciones” destacó el Director del Centro de Vida y Jefe de Prevención y
Rehabilitación Cardiovascular de la Fundación Favaloro. Según el estudio
escocés, casi todos los pacientes sintieron dolor en el pecho, pero como el
dolor que se experimenta varía entre persona y persona y puede simplemente
ser una sensación de hormigueo; “pensaron que para tratarse de un ataque
debían sufrir también un colapso o la pérdida del conocimiento” y no le
prestaron la suficiente atención.
Esta investigación reveló que de 300 personas que sobrevivieron a un ataque
cardíaco, el 25 por ciento solicitó ayuda dentro de la primera hora de
sentir el malestar, 60 por ciento lo hizo hasta cuatro horas después y 12
por ciento demoró un día entero. "La mayoría de los participantes en este
estudio no tenían antecedentes cardíacos, no se percataron de que los
síntomas indicaban problemas coronarios y no los consideraron graves". De
hecho, según otro estudio aparecido en la Revista
Archives
of Internal Medicine, muchos estadounidenses, por ejemplo, no conocen
los signos de alarma comunes de un ataque cardíaco. El 57 por ciento dijo
correctamente el dolor en el pecho como síntoma más importante, pero muy
pocos dijeron otros síntomas que pueden aparecer tales como: opresión,
tirantez o pesadez en el pecho que también pueden indicar un ataque
cardíaco. En promedio, la gente mencionó solo 3 de los 11 síntomas que se
pueden presentar.
Un ataque cardíaco puede llevar a la muerte súbita (en el caso de
desencadenarse una arritmia grave como la fibrilación ventricular o por
falla súbita para contraerse cuando la arteria obstruida es muy grande y
lleva mucha sangre al corazón). “También puede provocar un infarto de
miocardio de mayor o menor tamaño y, según la magnitud, dejar grandes o
pequeñas secuelas”, agregó el doctor Peidro. Además, algo que preocupa mucho
a los especialistas, es que personas con factores de riesgo de enfermedad
cardiaca sepan tan poco como aquellas que no los tienen. Entre los factores
de riesgo figuran: la edad (mayor de 45 para hombres y 55 para mujeres), la
diabetes, el colesterol alto, hipertensión arterial, la historia familiar,
el tabaquismo, sedentarismo y la obesidad.
Para prevenirse es necesario conocer los propios factores de riesgo y
ocuparse de controlarlos. Las pautas alimenticias y los programas de
ejercicio físico han demostrado científicamente que reducen la probabilidad
de una enfermedad y ataque cardíacos. También existen tratamientos
farmacológicos que deben ser aplicados en muchas circunstancias por el
médico para controlar los factores de riesgo y prevenir la enfermedad. “Es
importante el control periódico con el cardiólogo para conocer el estado
cardiovascular actual y estratificar los riesgos”, concluyó el doctor Peidro.
Incluso, las personas que no tienen factores de riesgo deben conocer los
signos de alarma porque más de la mitad de todos los ataques les ocurren a
personas que no saben que tienen una enfermedad cardiaca.
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